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Poesía

My animals (Poems in tribute to Paul Gauguin)

Paul Gauguin – “Self-portrait. Near Golgotha ​​”

Look around the main image and, when it comes to your writing, it will be more productive perhaps for less predictable. By concentrating on the margins, you will be able to illuminate an increasingly personalized spotlight. For example, in Paul Gauguin’s “Near Golgotha”, this is relatively straightforward. On purpose, and although in no less paradoxical way, the painter wishes to focus the contour as much, or even more, than his own self-portrait. The multinaturalist world – which Gauguin has discovered in his travels and residence in Oceania – and his ego or identity in its most radical trance (he is, like Christ, on the way to Golgotha) can no longer be dissociated; one can no longer be conceived without the other. Furthermore, the observer’s discovery and complicity with this epiphany –that of symmetry: the human cosmos– is destined for the whole painting. And, therefore, the theme of it could not be that of pain, farewell or death. But, on the contrary, and as in the poetry of César Vallejo, the welcome to another life that already exists, but before which we cannot smile because it is something too new or unpublished. Example:

No. 534 (“Self-portrait”)

About trimming her light robe

another robe peeks out.

Coarser and darker too.

Some other lamb.

Heaven-chorus

of evasive policemen:

masks, naked torsos,

folds, dull drums.

Multiple looks.

A dumb eye.

A deep scar.

A mouth.

A long and patient wait.

Breasts and arms

still strong.

He’s been dead for days.

The birds flew away

through him.

The night and the undergrowth

raffled very easy

that door half open.

Which one of us goes

Golgotha ​​road?

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USA INSIDE

Roosevelt Island

Ayudado por el viento y el río

reviso mis poemas.

Nada son aún

pues penden de mi boca:

ni una piedra con moho

ni una lengua de agua.

A bajo vuelo, soy la gaviota

que husmea el pez.

El fuego que no es el sol (Lima: Ediciones de los Lunes, 1993)

[No conozco Nueva York]

No conozco Nueva York,

todavía no conozco nada

de Nueva York.

Ayer me llevaron a Jones Beach:

gente morena como en cualquier playa de Lima,

mar marrón,

gaviotas enormes entre otras más enormes todavía.

También, como siempre, el amor

desfigurándome el rostro, haciéndome un monstruo

en Lima, Madrid o Jones Beach.

La garra del amor.

Y ahora estoy limpiando un cuarto

y acomodando una pequeña biblioteca

y escribiendo

–echado de sexo sobre una alfombra violeta–

sobre Jones Beach o sobre Pessoa

o sobre la poesía íntegra de Alejandro Romualdo

o sobre los argonautas de Malinowski,

libros que he revisado hace un momento.

Como un mono amante de una reina

como una serpiente llamando

a la puerta de un pubis

como una fiera dentellando las fauces.

Así escribí siempre y así escribo ahora,

antes de vomitar para no morirme de hambre

como en un festín romano.

O antes de llamar a un teléfono que no suena,

que no puede sonar porque está muy lejos,

que no debe sonar

porque ya no existe.

El muro de las memorias (Ithaca, NY: Latin American Books, 1989)

A Manoli

Camino sobre las aguas congeladas del lago Cayuga

con algo de humano sobre el hielo.

A mi derecha los patos tranquilos y las inquietas gaviotas

y yo queriendo predecir

qué hay más allá del hielo de la rutina,

del hielo de lo posible.

Las ramas desnudas de un árbol cercano

me dicen de los caminos múltiples y tangibles,

también ellas quisieran predecir.

Pero vuelvo la mirada sobre esta orilla increíble,

inesperada,

y puedo dar testimonio de su certeza y realidad.

Como de las líneas imaginarias de las ramas de aquel árbol

separadas y enredadas todas

en un punto que alcanzo apenas a distinguir.

El muro de las memorias (Ithaca, NY: Latin American Books, 1989)

[Estoy en Main Street , Buffalo]

Estoy en Main Street , Buffalo,

persiguiendo un sueño por la vía del tranvía.

Frente a mí los edificios son juguetes

que han olvidado de guardar.

Todo está en calma.

Nada es imposible.

Mi vida podría cambiar con una sonrisa

a la luna.

Estos son los últimos acontecimientos:

ya soy lector de Cornell University,

y ahora viene con sus ojos muy juntos el tranvía.

También puedo llorar con los últimos acontecimientos.

Pero mejor es sonreír,

hasta que se queme la última bombilla

de este jirón infinito,

hasta que recojan esta despensa

de vivos colores.

Mi vida podría cambiar con una sonrisa.

El muro de las memorias (Ithaca, NY: Latin American Books, 1989)

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Foto: María Cecilia Piazza (1956-2021)

Tienes un ojo bueno

Y el otro muy malo

Me dijo María Cecilia

Mientras se disponía

A tomarme la foto

Que sirvió para ilustrar

Mi tercer poemario

Vía expresa

Sus converse violetas

Es lo que más recuerdo

Y su escueto pero bello derriere

Pero que no es para todos

Como me dijo a su turno

Sobre su propio derriere

Una princesa iraní

Que fue mi compañera allá

En Providence, Rhode Island

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Como susurraba una espontánea

Y devota señora

Cada vez que nos veía pasar

Tomados del brazo

Semejante al modo como se prosternaban

Ante la belleza de Manoli

Allá en su natal Granada

Al doblar conmigo cualquier esquina

Y semejante a la esfinge de negra

Ancestral matrona tótem incienso

De mi falo y de mi dicha

Sobre aquella media isla

Donde errar constituye lo correcto

Negra ella y negros nosotros

Tienes un ojo bueno

Y el otro muy malo

Como de la risa al paladar

Como del balón al gol

Como del río al río

Ignorante de que es el Ganges

Ni mi pecho  de tortuga

Desde el que escribo

Sabe que soy un hombre

Que intenta ser sólo un hombre

No un caballo no una yegua

No el jilguero que canta a mi oreja

Cuando menos lo espero

Ni este ruido masivo sordo

Tal una catarata

Que es mi sangre

Que no se acomoda

A la moralina

De todos los días

Sarta de buenos y de malos

Que han dejado de ser simplemente peces

Entre el terror a decir una palabra de más

O de fingir ni un gesto de menos

E irnos derechito a vivir al congelador

De los civilizados de los burócratas

De los ubicuos tinterillos de la existencia

Pero tonta no soy

Tonto tampoco

Sólo asimétrico en medio de la simetría

Cuy y cernícalo

Avispa y avispero

Culpable e inocente

Y muy bello cuando me atrevo

A acompañarte

A saber percutir la piedra

A iluminarnos

A incendiar la pradera

Que somos todos y cada uno

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Socios encantadores

Con escamas espinas pensamientos

A modo de piel

Y una enorme sapiencia para realizar el amor

Que pareciera no ser este mundo

Pero que sin duda lo es

Pero que sin duda lo ha sido

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Poetas del Colegio Juan Velasco Alvarado

Vacío entero

Como los votos nulos

así es tu amor.

Nada por aquí -nada por allá-

nadie completó su naranja.

Así que sólo quedará

aquel túnel

que grita llantos de compañía.

Víctor Tuesta Ampush

 

Lejanía

Encierro

Incomprensión

Humilde reflexión

Mano amiga

Paz en mi alma

Luz que mata

La oscuridad

Edgar Urbano

 

Por tu sombra te conozco

Ligeros pasos das

Cada vez que sales

Anónimo

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Climber (Enredadera): Pedro Granados, translated by Leslie Bary

https://www.beltwaypoetry.com/?p=53132&preview=1&_ppp=5460d9c5f0

Climber

I
Grab that pole and soar like a creeping vine
The night cold will not bother me at all
The relentless frost of dawn
If I eat drink breathe
It is grace already
Toward my instinctual goal
Sleepwalking automatic
To one side papers packages debris
Foul air
Dense and impure words
Between my root and me
Between that pole and me
Visible and invisible threads
To climb slowly like a sloth
True and sure like a snake
Among those filaments
The unseen strand
That put me back in Lima
That threaded me to your love
Blind night the one that sees
Beyond our eyes
Now that it wets my cheeks
Mud and rough concrete
I crawl upon
With my gaze and feel with thought
With the half-open corners of my lips
And part of my tongue yes indeed
With my breath clogged by mud
Which is the earth I breathe
The same as a dog
Just like the hyena
Gobbling its prey in desperate pieces
Like the little bird who can take no more
And adds another lump to the earth
I head on and climb then
Guiding myself by the voice that calls me
By the one who shouts my name
And stretches loving arms out to me
And disappears again
Or delays
Because that’s how she gets me to keep climbing
Like the creeping vine that I am
Mud flowers that we all really are
Each one
And never only poets

II

Reach for that nail
It will be a bit tough
Peninsula exposed to the sea
Wave inside
Snail reptile
Extension of the shadow
Gradual
But sure and inevitable
Toward what we need
The wave or nothing
Nothingness or the wave
Naked in socks
Or altogether naked
As on a set of scales
My fish
My hands steady
Greedy
“I love your style”
Against those street haunches
Incense caught in skin
That I am heading for now
Towards which against everything
I guide myself
As if
Toward a parallel heart
Or parallel breath
Remember it remember it
A loose sun
Untied for a time from its other
Night against night my days
Until perhaps
Reaching for that nail
And spilling ourselves down from there
Pure wings on air
Hanging swinging
Pure green on an untouched landscape
All trembling besides
All accomplished

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