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Poesía

Poema del tambor

Cuando pensamos cuando nos percatamos que podemos hacer fluir así las horas los minutos como contar los dedos de una mano y con la otra alcanzar tu mirada como en la primera vez que no fue sino la última y nuevamente la primera vez que atino a escribir como una hoja desprendida de su rama como si ya hubiese agonizado y me encontrara traspasando la piel el muro la espiral el brillo de aquella estrella y tú volvieras a verme como si el tiempo y la agonía hace mucho que hubieran sucedido y no estuviéramos prendidos de ti golosos de ti y hace rato en nupcias contigo

 

Pero si sucedió una vez y ocurre todos los días y por enésima vez otra vez sucede

 

Discúlpenme porque aprendí a tocar el tambor y no lo hago todos los días por la realidad obnubilado por la astucia como en todos tan aventajada por una y otra y vez absurdamente distraído

 

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Pandilla de Madrid/ Alan Smith Soto

Quién estuviera con vosotros

ahora que el castaño se deshoja

y el nido descubierto es solo tiempo.

Dijera entonces Carlos su conciencia

 

y José Luis llegara con un libro,

alzara el vaso Tono de su esfuerzo,

vistiéranos Loreto de inocencia.

La almendra generosa de Mireia

 

y el barco con su Carmen en la proa,

Alfonso el bueno y su martillo azul,

las palabras que Jose palomara

en lo que va de cielo,

 

nuestro largo momento momentáneo

quisiera ahora mismo saborearlo.

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Nueva Poesía y Buen Gobierno

Este blog será de obligada  consulta 

La cual acompañaré 

Prendido a la clavícula de aquél que lee

Repudio de antemano  cualquier homenaje

No hay que ser huachafos

Este blog o Nueva Poesía y Buen Gobierno

Continuación de aquella otra Corónica

Aunque sin malestar de pies

Ni necesidad de pasar

Por damnificados ni pedigüeños

Quién nos habría de dar algo sino 

El mismísimo Inkarrí 

Tal como antaño

Tampoco nos interesó la poesía

Configurada para un público ad hoc

Cuando ella aparecía a diario para todos

La cosa no sería cuestión de alfabetizaciones

Sino, aparte de ritmo y  tono,

Un asunto de íntima algarabía

La carta completa de Huamán Poma de Ayala

Contra  mundo tan impostor

Describe en detalle un formidable crepúsculo

Trilce es el día siguiente

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[LAMBAYEQUE]

Lambayeque

Todo cráneos

Todo cláxones

Todo polvo funerario

Entre las ramas de los árboles

El mohín de los bebés

Los párpados de mis atareados paisanos

Campos de labranza

Del otro mundo

Mentes taponeadas de tierra

Arenas que el colibrí ha ido liberando

Desde tiempos inmemoriales

Sobre el corazón y el amor y la esperanza

Arena

© Pedro Granados, 2021

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[Y otra vez aquella visión]

Y otra vez aquella visión:
un jirón de cometa descolorido, abandonado,
sujeto a los cables de la calle de siempre.
Ayer hablé con tu madre —te llamé por amor—
pero me di al teléfono con tu madre.
Nunca he sentido tantísimo resentimiento en una sola voz.
Y entonces advertí que todo volvía a su lugar.
Como el invierno en Lima,
como el verano en Providence.
Ser peruano en cualquier parte del mundo es imposible.
Ser peruano huaco y católico, cachero y manatí.  Ser peruano brujo.
Porque harto han andado la disuasión y el poder, por un lado;
y harto han andado la miseria y la pena, por el otro.
No hemos visto y olido y palpado
por gusto.
Un pedazo de noche huele como la tierra.
La realidad tiene el contorno de un talle
y es muy dulce la verdad.
Anochece en esta parte del mundo.
Anocheció.

 

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En resumen

No creo en Vallejo

No creo en Adán

No creo en la generación del treinta

Cincuenta ni sesenta

Mucho menos en Hora Zero

O en la prensa que lo parió

Ni en ninguno de mis coetáneos

Tampoco en los jóvenes

De hoy ni de mañana

Creo sólo en mí

En Yoko o en mí

 

© Pedro Granados, 2022

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“Hinostrozos” o Inkarrí Hinostroza

Rodolfo Hinostroza  le habla de poesía a su viejo amigo Yoyo Manrique, mientras Pedro Granados repara en las orejas del ángel de la noche. Día 17 de diciembre  en La Hacienda Ranhuailla. Foto de Marina Herrera. V.H.

HINOSTROZOS

I

Conozco al padre
de una montaña ocre
de grietas oscuras
manos cortan el alambre
y la verja de la prisión
en un paraíso desconocido
un templo de ganado vacuno
guijarros
dientes de león
helados
ríos desaparecidos
agua que cruza el paredón
de un nevado seco.
Eucaliptos del padre lejano
en carbono
cargado de vapor
viaja sin maletas.

II

Lenguas añejas
que viajan por la sal
nuestra bahía
espera
ENTRO
la sangre o el poema
empieza
el poeta muere
circula

III

Mi padre es estúpido y dulce
murió hace mil quinientos de años
en Nueva Jersey
su pestaña
viaja
por el diente de león
un niño eucalipto le entrega los pasajes
me busca
y he muerto
como cada mañana
como a las 8 am
mi padre es estúpido y dulce
sueña que me parió
el está embarazado de mi
un huevo frito
en un plato francés
la petite mort
supongo que mi madre eyaculó
raza y
religión
estambre de peces aéreos
tal vez soy el huevo
que de una rama cae
como a las 8 am.

IV

Hormigas danzan alrededor de las alas.
Se ha incinerado la gravitación.
Si quisieras sumergirte nuevamente
y volver a palpar la vegetación triunfante,
yo sería el oído en la copa.

V

El remolino inicia
cuando se sienta
al pie de la caverna
el barniz del agua
paseo en bien-tres
se te ha perdido la brújula, animal cansado
dueño de ti mismo
en la sequedad de los rayos.

VI

Ir a la muerte
con ojos abiertos
volver a la raíz
a las tradiciones
a la circunstancia celeste
que se traduce al castellano
podría leerse con frescura
como podría verse el cine francés
cuando llegó escoltado
por aviones del régimen
eras el mal llamado
gloria nacional
orgullo gris
de los elefantes.

VII

Sentir esos huesos esculpidos
disueltos en salivas de tu presencia
luces tuyas encienden la avenida
que se echa a la memoria de tu habitación
que moja ese pie
ese pie
ese pie
ese pie
que se escapa en tu deformidad
mientras las causas ebrias
de la lluvia
gritan tu nombre
en la cuna de un lobo feroz
que se erige en aquel hombre
que moja a la que fue tuya.

Este extraordinario poema, entre otras cosas, porque aparte de excelente es “colectivo”.  Es decir, este servidor recibió, ensambló y ecualizó varios y breves textos provenientes de distintos poetas para formar “Hinostrozos”.  Textos, aquellos, escritos de modo simultáneo, en una fecha (17/12/2016) y lugar (Ranhuaylla, Cusco)  específicos, durante un tiempo de más o menos media hora para cada uno de los poetas –mujeres y varones, y en su mayoría del sur del Perú– convocados para el evento.  En este sentido, su “autor”  constituye un “prototipo de poeta”  adicional –aunque con sus propias características– a los ya, hasta hoy, numerosos que hemos colaborado en catalizar, identificar y difundir desde varios lugares de América Latina.  Por ejemplo, Cristóbal “Tobi” Kanashiro (Lima, Perú); Sabina Cachi (Cochabamba, Bolivia); Alejandro Abdul (Foz do Iguaçu, Brasil); Dadá da Tapioca (Rio Branco, Brasil); y ahora Hinostrozo.

Hablamos de un “prototipo de poeta” que vale la pena estudiar y profundizar por dos motivos fundamentales.  El primero, porque constituye como un gesto de estilo generacional o común, no por esto menos singular, de cierta poesía peruana. Poesía polifónica, pos género y no en fragmentos, sino en “fermentos” de vida (de aquí aquello de “Inkarrí Hinostroza”).  En segundo lugar, porque este poema, “Hinostrozos” –cuyo primer verso “Conozco al padre” es aquí por demás relevante–, corresponde a una lectura, puesta de lado la hojarasca típica  de época, conectada a la entraña misma no sólo de su poesía, sino de la obra en pleno  del recordado autor de Contra natura P.G.

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ROXOSOL (español/ portugués)

Ilustración de la portada, Bibiana Vélez Cobo

Edición bilingüe español/portuguéde Amálio Pinheiro

“La poesía de Pedro Granados es el hilo de habla que emerge de una herida en el cuerpo del lenguaje español. Habla que es hilo de vida, huella de sangre, texto de la voz que borbotea con asombro y convicción. Estos poemas, por lo mismo, palpitan en cada sílaba, con sobriedad y desnudez, o con la dignidad que hay en la desnudez que recibe la palabra viva del poema como una rama de fuego arrancada de la voz.  Esa palabra en carne propia reverbera en la intimidad de una conversación en la que la confesión y la súplica, la oración y la convocatoria, se suman, con ardor y sed, para que el poema sea una historia de vida, una breve memoria de la muerte viva.  De allí la demanda que nos impone el poeta. Es una demanda de pasión vital y ardor verbal. Aun cuando el lenguaje sólo puede dar cuenta de la fragilidad y fugacidad del tiempo presente, el poema demora ese ardimiento, ese brío del habla en el coloquio.  Como si la poesía  fuese capaz de concedernos todavía verdad y piedad”

Julio Ortega

https://www.academia.edu/37696094/ROXOSOL_espa%C3%B1ol_portugu%C3%A9s_

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Israel Tolentino Cotrina

¡

“Nací en Tingo María (1975). Con Elita, hemos jurado ante Dios compartir nuestras vidas desde el 2013, tenemos a Fátima y Bernadette, nuestros motorcitos, A los catorce aprendí a caminar. Fui feliz en mi escuelita parroquial, donde muchas veces me quedé a dormir para ir tempranito a comprar el pan. Me duele la poesía. El 2005 conocí al P. Ugo de Censi. Descubrí la esperanza. Amo los andes y su fatiga. La vida tiene sentido si se ama. Me gusta la comida sencilla y los dulces y el café y el licor de 45%. La familia y los amigos son importantes. Admiro a los que viven sobre los 3500, a los buzos a pulmón, los sabios de los pueblitos, a Pablo Macera, J.E. Eielson, Juan.Javier, Jota Castro, a Pedro Granados.  He descubierto que soy peruano del Perú”

Así reza su perfil en su blog; así como de allí hemos tomado la fotografía, de por sí absolutamente poética.

Tuve el privilegio de que Israel ilustrara una antología publicada el 2006,  Al filo del reglamento.  Nos conocimos a través de Manuel Munive, amigo y curador peruano, también por aquella misma época.  Extraordinario grabador:

“Genealogía interrumpida”

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“Hay un árbol de piedra en mi memoria”/ Viviana Gonzales Taborga

Lo más parecido, en el Perú, a la voz aguardentosa de la poesía de Gloria Mendoza Borda.  Mito de Inkarrí anclado y vociferante, y no por esto menos reflexivo o inteligente.  Pero la ingesta debe continuar hasta estar todos, y en primer lugar la poeta, “bien borrachos”.  No otro es el reto ¿y el límite?  Merecer estar absolutamente ebrios por encargo y a favor, precisamente, de nuestra comunidad.  De lo contrario, si uno lo está sólo a medias, se corre el riesgo, siempre a escasísimos milímetros, de caer en el proselitismo, el folklore o la literatura de auto-ayuda. Tornarnos en el Inkarrí profesional o de utilería que fácil se consume y olvida.  P.G.

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