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Poesía

Canción

Un poco de oscuro como pantalla

para estos nimios hechos.

La radio me regala, inesperadamente,

unas canciones de Billie Holliday.

Es obvio, mi madre es la que canta.

El orgullo del corazón de un poeta.

Quizá éste puede ser el título

de la canción. De una canción.

A ver, qué guardo en mi abracadabra.

Qué escondo en mi alforja.

El mapa orográfico del Perú

es esta hoja arrugada –por mí–

que aún respira.

Ven ustedes, canta Billie; escribo el poema.

¿Simple coincidencia de un día de invierno?

La nieve se arremolina como un puño,

el aire, los recuerdos.

¡Apártate recuerdo!

Poesía, arte de la distancia,

del uso de una sola oreja.

El corazón orgulloso de un poeta.

Bien puede ser éste el título de la canción.

 

Pedro Granados, Desde el más allá (Lima: Corza Frágil, 2002) 

Traductor: Alan Smith Soto

Realizador: Alberto Roblest

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Divinidad bajo un tobogán/ Katherine Estrada

Así que esto era el amor…

recoger sus semillas,

usarlas para germinar mis versos,

sanar mis heridas con tu pureza,

despertar con tu ronroneo felino

y acompañarte a tientas en tu círculo astral,

esperarte tras los aros de un gris tobogán,

cantar a gritos sobre los siete mares,

y recuperar mis fuerzas en tus únicas veinte palabras.

A

M

A

R

es atreverse a ser divino.

De Intrarrevolución (2016) a Liberaciones… (2022) permanece el sensible y hechizado peristilo: deseo, llama viva, amor se denomina ahora; el cual somete y aglutina a los demás.  Una tabla. un orden, una disposición natural  para una sabiduría, todavía mayor, que se avecina en esta poesía.

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Adriana en Sol

A Adriana Dávila Franke, muy probablemente, la llamó el mismísimo Sol, a sus treinta años subió al cerro más cercano (Hostal “Sol y Luna” en Miraflores), a escasas cuatro cuadras de su casa, y un 17 de noviembre (2005), se arrojó desde el cuarto piso de este nevado. Adriana Dávila Franke, La azotea amarilla (Lima: Katherine Sanabria Reynoso, 2022), nuestro Javier Heraud en femenino. La pureza de vida de ambos constituye un peligro, tanto como el imán de sus versos. Intensa vocación simétrica, posantopocéntrica, monitoreada por el río, en la poesía de Javier; por el sol en los versos de Adriana. Y por la inteligencia (poshumano discernimiento) en los poemas de Sasha Reiter, Sensory Overload / Sobrecarga sensorial (Nueva York Poetry Press, 2020), un tipo de inteligencia a lo Paul Gauguin o a lo César Vallejo, sin utopías ni distopías: hacia otro momento o condición de la vida y del lenguaje. P.G.

Adela

a Federico García Lorca

Sé que con mis muslos y mis manos y mi boca

te mato cuando me place.

 

Tengo un vestido azul para ser madre

unas sábanas blancas para bordar una casa

diez manzanas verdes que son agua para sembrar bosques.

Tengo una maldita ventana para el morir de las tardes

para esperar que por fin me raptes.

 

Clava una cama fresca para dormir contigo.

Mira mis ojos de flamas ebrias.

 

Tengo a la noche para volverte sol rabioso antes del alba.

 

Estoy llena de furia buena.

Con mi canto te calmo la sed cuando me plazca.

Te doy lo que quieras: estoy llena de furia clara.

 

Escóndeme en el corral o entre los trigos

y hazme un niño con piel de manzana

con risa de mirlo

con labios que sean risa

con tus ojos negros

y tus crespos negros

Con tu cuerpo fresco de sal.

 

Cielo extenso

Me dejo caer en la hierba

Revuelta

y te miro

sin pudor.

Qué importa

Soy una niña enamorada

del sol

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Trilce – Quipu

By Cecilia Vicuña

QUIPUS

Evidentemente los nudos constituyen soles

El núcleo de aquel ábaco

O de aquella minuciosa narrativa

Se halla incandescente

Cómo no podría estarlo

Si todo va en conjunción y red con el Sol

Donde el cuy recién nacido y nosotros

A los que guiñan el ojo las montañas

Así que a acomodarse y a resbalarse

Que las matemáticas y los registros

Y los colores y los sonidos

Y los olores y las texturas

De lo que están fabricados los quipus

Son también los del Sol

Y tan redondos como las células

Que conforman sus ayllus

Y que nos conforman

Así que si se busca sin poesía

Se encontrará lo que se busca

Pero no los quipus

Por lo demás muy semejantes a Trilce

No únicamente por lo multidimensional

Sino también porque sus sílabas se tocan

Que avanzamos sobre aquel libro tocándolo

Tocándonos

¡Y que para gusto está bueno ya!

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Archivos expiatorios, de León Félix Batista/ A dos voces

-Tome ahí, poeta: https://www.descubrelima.pe/general/archivos-expiatorios/

-Noria de palabras que son lombrices apenas que no son serpientes siquiera que traen al mito pasteurizado y por eso lampean como en el vacío pero que no es vacío sino un disfuerzo que parece importante pero no lo es e ignoramos qué funcionario de la Municipalidad gastó el dinero de todos los limeños publicando este libro.

-Y esa es una buena definición de la cultura latinoamericana en la era neoliberal.

-Una mierda de poesía, no jodan.

-Y cualquier diría que el dominicano sale ganando en esto, pero qué va; por lo menos yo sé que no alcanza ni para el ajo.  La poesía es una ciencia oculta.

-La poesía consiste en no ser funcionario de nada y no anteponer a ella ni a tu mujer/es ni a tus hijos ni a tu desayuno.  No hay vocaciones de fuste en RD, todos son una bola de oportunistas y sobrevivientes.

-Y los que no lo somos, somos invisibles. Hasta nuestros espejos son miopes. Venderse o no venderse, esa es la enema.

-León sabe, en su fuero interno, que es un imitador de Kozer y Cia.; ergo, que sus desplantes son de lata.

-Admite al menos que sus textos carburan mejor que los de la Soledad Álvarez.

-Álvarez no se resignó a ser pobre, aunque en sus textos coquetea con ello; es decir, escribir desde la falta de apoyo.  Tiene la institución literaria en pleno, más la política y no menos la económica apapachándola.  Así no es posible escribir.  Entre las mujeres, Ángela Hernández imposta mejor la carencia.  Aunque, por sus propias limitaciones de privilegio social y consecuente prejuicio literario, la escritura de ambas carece de humor; es decir, de capacidad de inversión e incluso conjuro de las, finalmente, patéticas situaciones que abordan.   La poesía tiene un enorme pie en la realidad, se escribe como se vive o como se decidió vivir, nunca al revés.

-Estoy de acuerdo: la poesía es exactamente la raíz de lo real. La cicatriz que lo real deja en la imaginación.

-Y la flor del pensamiento, según Martí.

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Carlos Llaza/ Fonoteca de Poesía

Carlos Llaza confirma  en su voz la mala entraña que preside su poesía.  Es decir, su sapiencia luciferina; su emoción refrenada; su aterrizaje sobre alguna baldosa del mundo que, asimismo, es la del Perú porque también nuestro país anda de viaje.  Es decir, nuestra cultura que se puede dar el lujo de aglutinar y traducir, incluso, las señales intergalácticas si es que hubiere menester.  Carlos Llaza como Sasha Reiter como Carlos Quenaya como Roberto Zariquiey pertenecen a una promoción de poetas peruanos que entreviéramos; lúcidos, ante el regalo que constituye ser poetas, y corredores de fondo, sin que las voces para nada vírgenes de la prensa los distraigan.

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HE TOCADO MADRID

A Rafael Soto Vergés, i. m.

I
He tocado Madrid
Un adoquín de granito áspero
A la altura de mi cabeza
Una tarde más bien fría
Tranquila y contemplativa
Tocaba leve y afirmativamente
Eso sí
Con el índice y el cordial
De mejillas sensibles y ojos entre cerrados
¿Por qué lo hice?
¿Estaba feliz estaba triste?
Dedos contra un agua propicia
Como quien se adentra en sí mismo
Áspera gris fría íntima
Escueta ventana
La de las piedras que duermen
Hacia las piedras que nunca descansan
Torsos macizos y atentos
Y no menos discursivos

II

Un hombre pasa y toca
La piedra desmenuza y cuela
Ambos son dúctiles
Pero mucho más la piedra
El hombre escribe en Lima
Junto a su perro, Mique
Y frente a algunos libros
No anda solo
A menudo van con él
Una mujer
Y algunos de entre sus muertos
Tiene curiosidad
Todavía
Y el cuerpo en resumen sano
Pero sin poner el poema ni la piedra
A un lado
Ni las yemas ni el tacto
Ni sus oídos ni sus ojos
Ni sus mejillas
Ni el calor ni el aire ni el aliento mismo
A un lado

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A poesia paraguayensis de Bogado traduzida por Adalberto Müller

Cristino Bogado, por Douglas Diegues

Cristino Bogado, por Douglas Diegues

MEU TAMBOR DE ICANCHU

destruição é criação

meu fim é meu começo

a poesia é só um sonho de epitáfios

uma tarantela rasgada com os dedos mato-grossenses de Levino

Albano da Conceição,

quando os elementos entram em guerra a beleza vadia sorri

ao tum tum do coração

e à ordem da maré fogosa do song do meu sangue

esse sol esse filho do sol

se eu fosse icanchu ficaria tamborilando

meu nada carbonizado

minha guarânia à passarinho

meu canto-purahéi com fritas a cavalo

à coema piranga dos bugios uivando para a nostalgia das mangas

até o rumor do frescor-piro’y que sacode a ilhota de taquaras da minha alma

eu seria um pintor de colibris-mainumbys

de criaturas sem carma

da música que brota e cresce como um pênis

nas núpcias dos peixes de orgasmo

o poema apytu’ũ poty

o amor xamã-ca’a pajé

o jasuka vertiginoso como um caavove’i

me banharia na sujeira preposcapitalista diária na tatachina

que atordoam os bolts guiado por algoritmos de reggaeton

renasceria para destruir o mundo novamente pela enésima vez

hoje com a voz do profeta louco-tarova chutando os yvyra-joasa

amanhã com o mantra do yvyra ija e a hi’yva

depois de amanhã ensaiando o ku jeroky mainumbýicha yvotytýre tapépe

acenderia o seu achuche poty ryakuã

com meu eterno bastão de curupira insolvente eterno

convidaria para ti, morena-che cambá, o cisne assado

por séculos de boçalidade

e te daria, che china linda-porãite

isso que não tenho e que não pode ser pronunciado com a língua humana

giraria o resto do nada shellac contigo seguindo os infinitos sulcos

de um Odeon 78 RPM

vestido para a ocasião com uma capa de orelhas

o cérebro impulsionado pelos clínamen (amém) das sementes de cedro-ygary

no violão-mbaraka do meu corpo possuído

assobiaria “Mba’epa tamorae” para você com o meu ravel de fio de aço Barrios

comeria você viva para te proteger dos resíduos da vida nua

te raptaria e te diria yorá yeyuvy cue yorá na Villa Guillermina

meu paradeiro onírico kue

tiraria tua roupa sobre as brasas da Shining moon

te trairia com o cauim eterno-apyre’ỹ

recitaria para você o canto cerimonial do desespero na catedral achacaritada

de seus ossos reverberantes

te devoraria com prazer gatuno o pão-mbuyape inconsútil

como quem valoriza o caracu da felicidade avá

te sacudiria com o duplo dedilhar da minha infância e adolescência esquecidas

te empurraria para a vida-tristeza teko achy tocando a bunda-tumby santa

te esqueceria se você fosse ave-gwyra jeguaka werá novamente

te choraria se você fosse a luz que retrocede ao nascimento do Tupã tiapu

Lambaré, setembro de 2022

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