Aztepallatl/ Edgar Artaud Jarry

 

Una Diosa Azteca en el bar del puerto
escribía poemas en su teléfono móvil
Movía con agilidad los dedos pulgares
Le advertí del daño en las articulaciones
¡Mierda! ¿vas a predecir mi puto futuro?
Me acomodé en la barra, pedí mezcal
El dueño trajo dos copas una para mí
Y otra para la chica, la llamó Aztepallatl
y luego me cobró las dos copas.
Aztepallatl brindó conmigo.
Pagó otra tanda y yo la que sigue.
Soy Tezcatlipoca, le dije inseguro.
Pues qué poca, te vas a enfermar.
¿Puedo llamarte Aztepallatl? Pregunté.
No te aceleres cabrón, respondió.
Pagó otra tanda y yo la que sigue.
No debería beber, soy diabético.
El covid-19 daña los pulmones
Pero luego detiene el corazón
Provoca un infarto fulminante.
Aztepallatl pagó una tanda, yo otra.
Creo que voy a azotar en el piso.
Dicho y hecho. Caí de bruces.
Estoy en el Hospital para covid-19.
Aztepallatl es la enfermera.
Nota del autor:
Aztepallatl”, se me ocurrió a partir de un meme ante la pandemia
del coronavirus y la sana distancia: “Haste Pa´llá” (haste para allá).
“Tezcatlipoca” es el dios de la providencia, de lo invisible y de la oscuridad en la mitología tolteca.
“Qué poca” es un insulto (te pasaste).
La metáfora del poema podrían ser las alucinaciones o delirio
de un paciente grave en un hospital para covid-19.
Y la diosa Aztepallatl sería una nueva Parca para el covid-19.
El Bar del Puerto, existe a un costado del zócalo de Acapulco, Gro., he leido mis poemas allí, además incluyen eventos culturales diversos.

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AMIGO

Asomado al agua mansa de mi computadora

Leyendo a César Vallejo te pillé

Te acompañaban dos muy dignos representantes

De lo que en parangón Georgette Phillipart

En su momento denominara “hampa letrada”

Los tres entonces junto a una maestra

Puntual y diligente

De las que saben siempre de antemano

La moraleja de cuanto dijeran

En fin, amigo, como sabemos de sobra

Que se baja para subir y la cuesta va muy alta

Como dijo nuestro destornillado compañero

Que se halla preso de tan libre

Y va solo de tan acompañado

Nunca antes hermanos mis hermanos

La crítica patinó tanto con el “Cholo”

Con aquella chola blanca que fue

Y pavita aliblanca que ha retornado

Para ser cazada de nuevo

Tenaz e indiscriminadamente

Oleo negro en el vértigo de su blancura

Una moneda extraviada en el alcantarillado

Sol pujante en el oscuro espacio de la mente

Maestro sin alas y ya de por sí alado

Circunferencias de Vallejo

Plenitud Crisis Escisión

Y nuevamente lo primero

Extravagante como la del pavo real

Nuestra noche

Mansísimos como un cuenco de agua más

Sobre el rostro del mar

Mis celos tus celos sus celos

Un cometa compacto que navega desde aquí

Hacia el occidente

Lengua viva y correspondida

Instrumentos disímiles y música común

Trémulos de mirarnos descender el horizonte

©Pedro Granados, 2023

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MESA 15: SABERES ORALES Y ENFOQUES CRÍTICOS EN LA LITERATURA Y EDUCACIÓN ANDINO-AMAZÓNICA

Grosso modo, esta valiosa mesa evidenció, en conjunto, interés en algo que se impone cada día más entre los estudios de las Humanidades en nuestra región; el cual implica todo un cambio epistemológico o, mejor aún, la necesidad de un giro ontológico. No solamente asumir la complejidad o simultaneidad del asunto (Edgar Morin o Cornejo Polar), en este caso el gran tema de cómo leer en tanto especialistas de alguna rama de las ciencias sociales o de la enseñanza de literatura oral/escrita; aunque, finalmente, asunto que implica el modo en que nos leemos a nosotros mismos y también en tanto comunidad. Ahora, tratándose en particular del Perú, y a muy buena hora, cómo el juego mismo del palimpsesto/ prototipo (“huella”/ “primer modelo” prospectivo que no ha perdido vigencia y se halla presente en la realidad), asimismo, va ganándonos en el modo en que nos acercamos a leer, por ejemplo, Dioses y hombres de Huarochiri; intentamos implementar modos de cosechar lo que los estudiantes desde ya traen al aula; o enfrentarnos al espinoso tema de la división, por lo general muy tajante, que solemos establecer entre oralidad/ escritura o español/lenguas nativas. Es como si constatáramos que las oscilaciones del Barroco, sus figuraciones (Doris, Polifemo, Acis, Galatea), sólo en apariencia son cualitativamente distintas; y, más bien, constituyen palimpsestos del mar (en la Fábula de Luis de Góngora y Argote) o de Inkarrí (en el poemario Trilce). Es decir, y por cierto, no se trata del Barroco canónico del siglo XVII; sino de un estruendo que hoy por hoy percibimos mejor y que en otro lugar hemos esbozado de la siguiente manera: Barroco +Vallejo=Barrojo. P.G.

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“PARA MÍ TODO ACABA EN SAMBA”

Para Amálio Pinheiro

 I

Ojos rodados corazón

Al borde de lo conocido

Aunque inclinado mucho más

Hacia lo desconocido

Barco en samba

Paisaje en samba

Mi amor por el Brasil

Semejante al arroz con leche

Que encontré sobre una ruta auxiliar

Paraná adentro

El dulce de mi madre

Pecado en samba

Pegada de la samba

Todo lo que soy

Todo lo que sé

Todo aquello que he acumulado

Quedan sólo a un lado

Aunque me aguardan en el otro

A esta plenitud recurro

A esta esfera invoco

Un corazón tan partido

De tan completo

Una cintura de mujer la mía

Un abdomen de varón el de ella

Un tatuaje en común dentro nuestro

Aquello que hemos amado desde siempre

II

Quién más agudo

Gacho

Trombo oso

Garras largas y curvas

Disuasivas

Las del samba

Las de la samba husmeando

Entre nuestros genitales

El sol únicamente

Sesgado o viniéndose

A chorros

Acaso esto sea traducible

Aunque no lo siguiente

De entre las figuras del abismo

Que se elevan hacia lo alto

Cóndores o apenas fragmentos de papel

El sol con su puño entre mis nalgas

Y el nuestro entre las tuyas

Un mango ciruelo aquel

La cabeza de un niño aquella

Un modo de escapar del bien

Y hallarse más bien todavía

Luego de las formas de la cortesía

Luego del alimento entre cubierto

Aquello que el índice desea

Y que ambas manos procuran

Un baile inacabado el nuestro

Los pies en aspas acompasadas

Y los diez dedos en guarda del equilibrio

Negro tu perfume de osa

Y negro mi perfume

III

Sambando se topó con Inkarrí

Hombre mujer animal viento herido

Samba contemporánea al Inka

Sin fronteras ni tiempo

Inkarrí y aquella negrita

De pícara mirada y humildes abalorios

Jabón de pepa

Y aquel niño estampado contra los adobes de Lima

Experiencia contra castidad

Pecado contra pureza

Y una misma uña alcanzando ambos confines

Una misma hembra atenta a sus polluelos

A punto de nacer de cinco huevos

Y sólo un par de ojos abiertos

Muy abiertos

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BLOG DE PEDRO GRANADOS DICE ADIÓS

ME CONMINAN A CERRAR ESTE BLOG DESDE LA DTI DE LA PUCP.  PROBABLEMENTE ME FUERON AVISANDO DE SU CIERRE, PERO A UN CORREO QUE NO USO HACE AÑOS.  LOS INTERESADOS, TIENEN SÓLO ALGUNOS DÍAS PARA NAVEGAR Y GUARDAR LAS PUBLICACIONES QUE LES APETEZCA.  FELIZMENTE PUDE GUARDAR EL CONTENIDO, AUNQUE ÚNICAMENTE PONERLO A SALVO PORQUE TODAVÍA NO HE MIGRADO A OTRA PÁGINA WORD PRESS O COSA PARECIDA.

SIN EMBARGO, SUBSISTEN Y ME PUDEN ENCONTRAR EN OTRAS PÁGINAS:

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https://poesiaensutinta.blogspot.com/

https://vallejosinfronteras.blogspot.com/

https://librosdepedrogranados.blogspot.com/

https://www.amazon.com/Literature-Fiction-Pedro…/s…

MIL GRACIAS POR SU ATENCIÓN.  Y UN ABRAZO.

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Francisco Muñoz Soler: “Mientras haya personas habrá poesía”/ Pedro Granados

En una reseña que hiciéramos a Nostalgia de una patria imposible: estudios sobre la obra de Luis Cernuda; actas del Congreso Luis Cernuda en su centenario (1902-2002), establecíamos un sumario paralelo entre la fanopea de Jorge Guillén (Cántico) y la logopea del autor de La realidad y el deseo.  De esta manera, y a grandes rasgos, lo primero que sostuvimos -glosando a Curtius (que a su vez glosa a Aristóteles)- es que Guillén sería un poeta del elogio, mientras Cernuda lo sería de la censura. Dicho en otras palabras, pareciera que en la poesía de Guillén “Un jubiloso movimiento asciende, cada vez más alto, atraviesa todos los límites: más allá” (Curtius), mientras en Cernuda la poesía “es temporal: la existencia humana es su reino” (Paz).  Si bien esta  caracterización puede resultar simplificadora, creemos al mismo tiempo puede ser didácticamente útil. “Al aire de tu vuelo” (verso de San Juan de la Cruz) es el título del primer poemario que abre Cántico. Clara vocación aérea desde el principio y que expresa, también desde el principio, la naturaleza del “infinito” de Guillén: “Arriba dura el sosiego./ Nada humano lo corrompe./ Eternamente refulgente/ Las soledades mayores” (“Las horas”). Poeta aéreo por excelencia, en su poesía a los elementos de la naturaleza los preside el viento, y éste preside al sujeto poético mismo. En cambio, en poemarios posteriores -sobre todo aquellos agrupados en Clamor, que pretenden plasmar la historia- los versos de Guillén fracasan. Como dice acertadamente Octavio Paz: “Guillén no es Whitman. Tampoco es Mayakowsky […] la historia no es su pasión aunque sea su justa y honrada preocupación”, y luego agrega estableciendo un acertado paralelo con la poesía de César Vallejo: “El tema de Guillén es más vasto y universal que el de Vallejo, pero más exterior: denuncia al mal, no lo expía. El mal no es sólo aquello que nos hacen sino lo que nosotros hacemos. Reconocerlo es una de las pocas vías a la historia real […] Guillén no interioriza el mal”.    Por su parte, respecto a la poesía de Luis Cernuda, nos hallamos ante una ambigüedad de las sombras y de la noche, como asimismo del propio sujeto poético.  Esquematizando, aquéllas son negativas o positivas, o este último es denostador o elegíaco, según se presente y actúe allí el poder transformador del deseo.   Estas oscilaciones de la sombra constituirían en la poesía de Luis Cernuda la verdadera piedra angular y gratificación de toda su obra. Nos hallamos, en las antípodas de Jorge Guillén, ante un inconforme radical. Poeta pagano. Poeta de lo ignoto, a diferencia de la actitud omnisciente de Guillén. Poeta del yo roto y del mundo roto, en contraste con el sujeto poético bien integrado en la sociedad y henchido de fe de Guillén. Poeta de la soledad y del amor, tal como reza un texto suyo, “Donde habite el olvido”: “Yo, el más enamorado,/ En las orillas del amor,/ Sin que una luz me vea/ Definitivamente muerto o vivo,/ Contemplo sus olas y quisiera anegarme,/ Deseando perdidamente/ Descender, como los ángeles aquellos por la escala de espuma,/ Hasta el fondo del mismo amor que ningún hombre ha/ visto”.

Respecto a lo que hoy nos convoca, la presente antología de Francisco Muñoz Soler, MÁLAGA Antología Poética Bilingüe 1978 – 2025 (Lima: La Estrada, 2025), ésta se hallaría entre ambas coordenadas.  Intenta ser Guillén, arrellenado sobre algún “Beato sillón”; es decir, mostrarnos una poesía y un sujeto poético cautos, comprometidos, omniscientes, y en verdad que la mayoría de los textos aquí seleccionados lucirían así; aunque en el conjunto lo traicione sólo un poema, acaso dos, que quiere decididamente ser Cernuda.  Y desde ello, eventualmente, organizar otra Málaga paralela; justo desde el poema precisamente titulado El deseo (2023), a modo de texto liminar y primicia:

EL DESEO (2023)

Y como un sobresalto desordena los cimientos sobre los que

construye los amaneceres, convierte en gaseoso la solidez de

los principios,

desaparecen las reglas, en las que se basa el mundo, todo gira

alrededor de ese punto de ignición en el que se estremece

cuanto eres:

ardes en la luz del deseo.

Ahora, ¿en que consistiría o cuáles serían las características propias del deseo en la poesía de este autor malagueño y de la generación, tal como la nuestra, de los años ochenta?  Grosso modo, en que concilia a Cernuda con Guillén, se abre a una idea post autónoma de la literatura (“Mientras haya personas habrá poesía”) y no se fía de las putas.  Lo primero entre esta lista, aquello de conciliar a Cernuda con Guillén, lo ilustra, sobre todo, aquel verso final del poema citado: “ardes en la luz del deseo”; en el contexto, aquella “luz” nos transporta a otro ámbito, distinto del carnal y del pagano, más bien, típicos de Cernuda.  Por su lado, “Mientras haya personas habrá poesía”, trasciende nuestra noción de las Humanidades en tanto canon de libros (occidentales) y se instala en una noción distinta de las mismas, ahora en tanto pueblos.  Es decir, una donde se incluye a los seres humanos sin importar país, género, raza o cultura (no únicamente aquella occidental) y, sobre todo, noción de las Humanidades donde se privilegia a las personas antes que los libros.  Mejor dicho, de modo simétrico, Francisco Muñoz Soler aglutina aquí, en proporción equivalente, tanto personas, versos, alma humana y alma de la naturaleza:

ÉTICA EN TIEMPOS OSCUROS

sentado sobre piedras que respiran

que al unísono con las aves

nos susurran, que la poesía y el alma

van consustancialmente unidas

y mientras haya personas habrá poesía.

Este ideal de apertura e inclusión de los poemas de Muñoz Soler no podría ser otro, sobre todo si lo cotejamos con aquel, literalmente, mandala gráfico-sonoro que representa aquí “Málaga”, el cual preside toda esta antología personal.  Ciudad milenaria fundada por los fenicios alrededor del siglo VIII a.C. con el nombre de Malaka y crisol de civilizaciones: romana, musulmana, cristiana y las que estén por llegar.

Por último, Francisco Muñoz Soler no acredita en las putas, tal como lo podemos colegir desde el poema “AYER LEÍ UN POEMA DE BUKOWSKI”, en antítesis de su homólogo norteamericano, un muy conocido putañero:

Ayer leí un poema de Bukowski

decía que una puta

en un servicio a domicilio

se había llevado sus poemas

inéditos y sin copia,

recordé que nunca

había extraviado uno,

imaginé su desazón y la mía

premonitorio, en Tijuana dejé diez,

espero que los envíen,

porque, como dijo,

hay muchos poetas

y muy poca poesía.                (En el aeropuerto de México DF)

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