CALIGRAFíAS (1994)

Fred Sandback, “Untitled”

1
Acercarse al papel
como un anónimo calígrafo.
Con trazos rápidos
ir dejando en los espacios en blanco
tu alma.
El resto. La tinta
que hormiguea al sol
–lo oscuro multitudinario–
dejarlo para contraste
con tu alma
Soledad y compañía,
quietud y movimiento.
Pasos marcados y acumulados
sobre una fina superficie de sal.
Tu misma mirada
estrellándose
contra la página
en la lectura.
Algo que no es la arena sola
ni únicamente el mar. La playa.

2
Una raya vertical
es suficiente.
Una raya oscura y constante.
Ni pensar ni sentir ni actuar.
Sólo dejar fluir esa raya.
Sólo dejar esa puerta entreabierta.
Sólo fluir y fluir
hasta que el trazo sin interrupciones
seas tú mismo sin interrupciones.
Sólo dejar esa vena a su antojo.
Sólo dejarla correr y desdibujarte.

3
Hacer volar el papel arriba
como un naipe,
y en su descenso escribir sobre él
a vuelamano.
Con la convicción de que no faltan
ninguna de las letras del alfabeto.
Y mucho menos aquéllas de tu nombre.

4
Así, leves y al mismo tiempo
decididos,
trazar la raya horizontal del horizonte.
Interrumpidos, acaso,
por un levísimo resplandor.
Por una díscola palabra detenidos.

5
Imitar esa rama
olvidada de sí
con la tinta del paisaje.

© Pedro Granados

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“Aula Vallejo” exhumada/ Gabriela Milone

La vida en Córdoba. Notas sobre un archivo exhumado/ Gabriela Milone

Resumen
En 2022, en ocasión del centenario de la publicación del libro Trilce de César
Vallejo, en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba
se inició el proyecto de digitalización de la revista Aula Vallejo, revista que dirigió Juan
Larrea durante sus años de docencia en dicha institución. Ese proyecto paralelamente
exhumó archivos relacionados: el legajo y un expediente abierto al profesor Larrea por su
enfrentamiento con parte del alumnado universitario de la época, quienes acusaban a
Larrea de “despojar de marxismo” a Vallejo. Esta propuesta es un primer acercamiento a
esos materiales, un intento de escucha de esas voces exhumadas. Porque si lo propio del
archivo es su hueco —como sostiene Didi-Huberman—, habremos de ubicarnos en esa
caverna de resonancia de los tiempos donde alumnos y profesores —con Vallejo como
bandera— imaginaban y disputaban nuevos mundos por venir.

Palabras clave: Juan Larrea; César Vallejo; conflicto de interpretaciones.

https://revistas.unc.edu.ar/index.php/heterotopias/article/view/45430

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USA INSIDE

Roosevelt Island

Ayudado por el viento y el río

reviso mis poemas.

Nada son aún

pues penden de mi boca:

ni una piedra con moho

ni una lengua de agua.

A bajo vuelo, soy la gaviota

que husmea el pez.

El fuego que no es el sol (Lima: Ediciones de los Lunes, 1993)

 

[No conozco Nueva York]

No conozco Nueva York,

todavía no conozco nada

de Nueva York.

Ayer me llevaron a Jones Beach:

gente morena como en cualquier playa de Lima,

mar marrón,

gaviotas enormes entre otras más enormes todavía.

También, como siempre, el amor

desfigurándome el rostro, haciéndome un monstruo

en Lima, Madrid o Jones Beach.

La garra del amor.

Y ahora estoy limpiando un cuarto

y acomodando una pequeña biblioteca

y escribiendo

–echado de sexo sobre una alfombra violeta–

sobre Jones Beach o sobre Pessoa

o sobre la poesía íntegra de Alejandro Romualdo

o sobre los argonautas de Malinowski,

libros que he revisado hace un momento.

Como un mono amante de una reina

como una serpiente llamando

a la puerta de un pubis

como una fiera dentellando las fauces.

Así escribí siempre y así escribo ahora,

antes de vomitar para no morirme de hambre

como en un festín romano.

O antes de llamar a un teléfono que no suena,

que no puede sonar porque está muy lejos,

que no debe sonar

porque ya no existe.

El muro de las memorias (Ithaca, NY: Latin American Books, 1989)

 

A Manoli

Camino sobre las aguas congeladas del lago Cayuga

con algo de humano sobre el hielo.

A mi derecha los patos tranquilos y las inquietas gaviotas

y yo queriendo predecir

qué hay más allá del hielo de la rutina,

del hielo de lo posible.

Las ramas desnudas de un árbol cercano

me dicen de los caminos múltiples y tangibles,

también ellas quisieran predecir.

Pero vuelvo la mirada sobre esta orilla increíble,

inesperada,

y puedo dar testimonio de su certeza y realidad.

Como de las líneas imaginarias de las ramas de aquel árbol

separadas y enredadas todas

en un punto que alcanzo apenas a distinguir.

El muro de las memorias (Ithaca, NY: Latin American Books, 1989)

 

[Estoy en Main Street , Buffalo]

Estoy en Main Street , Buffalo,

persiguiendo un sueño por la vía del tranvía.

Frente a mí los edificios son juguetes

que han olvidado de guardar.

Todo está en calma.

Nada es imposible.

Mi vida podría cambiar con una sonrisa

a la luna.

Estos son los últimos acontecimientos:

ya soy lector de Cornell University,

y ahora viene con sus ojos muy juntos el tranvía.

También puedo llorar con los últimos acontecimientos.

Pero mejor es sonreír,

hasta que se queme la última bombilla

de este jirón infinito,

hasta que recojan esta despensa

de vivos colores.

Mi vida podría cambiar con una sonrisa.

El muro de las memorias (Ithaca, NY: Latin American Books, 1989)

 

[En medio del ruido]

En medio del ruido.  En medio de las imágenes asociadas a estos

Ruidos.  Imágenes que empapelan poco a poco esta soledad.

Imágenes de mis semejantes de esta hora: negros, latinos, grin-

gos pobres que acuden a su laundry dominical en Pawtucket.

Imágenes asociadas a mis semejantes –para los ojos de unos y de

otros–, imágenes de panteras, de ovejas, de anfibios, de ángeles

anónimos.  En medio del ruido.  Entre la voracidad de los

tragamonedas y el vapor de la atmósfera.  Entre la distinta

población de ángeles que se aglomeran a contemplar la escena.

Hombres y ángeles hipnotizados ante las máquinas que giran y

giran sin cesar.  Calcetines azules, bragas verdes, toallas amarillas,

sábanas percudidas puestas a menearse sin tregua.  Consumo

barato.  Carne de cañón.  Astronautas expertos en este vertiginoso

laundry de Pawtucket.

El corazón y la escritura (Lima: BCRP, 1996)

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Inkarrí en jopara-guaraní/ Cristino Bogado

Saber hacer reír saber hacer llorar
Japoro puka kuaa vaerä
Japoro rase kuaa vaerä
Pero arráncame el amor, amado mío
Emondoro yvotyicha che mba’asy, nde vayro
La luna es el alfil
Jacy ko hina peteï tembo piripipi
En el discreto trompo de la infancia
Trompo araza ojere mitä tiempopeguare
Enterrado he renacido
Añeñoty ha aikovejevy
Nuevo brote entre las sombras
Hoky hovy pytumby apytepe
Cubierto de caca
Tekaka ne mo’a
Igual a todo mamífero
Mymba javegua nde ha che

 

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La sonrisa de Adán

-Adán sonríe y eso es raro (Gaspare Alagna dixit).  Muy probablemente están en “El Cordano”, lo digo por el laminado de mármol sobre aquellas sencillas mesas, entre otros detalles.  Una tacita de café expreso, una cerveza pequeña a medio consumir y apenas nada; vaya combustible celebrativo.  Va a ser un encuentro muy breve esta suerte de sutil humorada que, Adán y Juan, le juegan al conocido libelista Alberto Hidalgo; hay que ser justos, único encargado de la selección  de aquel famoso Índice la de la nueva poesía americana (1926), anti rubeneano y vanguadista, que asimismo firmaran, aunque “en ausencia”, Jorge Luis Borges y Vicente Huidobro.

-Martín pareciera hallarse a gusto entre sus contemporáneos y, sobre todo, en medio de ese, aunque discreto, bien aderezado garbanzal de ironía.

-Sonrisa muy distinta, la suya, de aquella mueca en los labios que corta transversalmente toda la entrevista, “Travesía de extrabares”, que le dedicaran, al bohemio poeta, Gregorio Martínez y Juan Ojeda.

-Es que en San Marcos, por lo menos desde los años cincuenta del pasado siglo (“poetas puros/ poeta sociales”), se nos domesticó para reaccionar, ante todo, a todo aquello hipo real: las nuevas vías de penetración que explican tal poema indigenista, la tabla del costo de vida en la vena de aquella narrativa de vanguardia, la toma del poder político como intriga principal de aquella puesta en escena, etc.  Algo que Adán se pasaría por el forro de su único abrigo.

-Ojo que en la Católica también se han cocido, aunque ahora sólo un tanto distintas a las de la UNMSM, otra selecta porción de habas verdes; la mayoría de las veces entre políticamente correctas y, a la larga, absolutamente insignificantes. Ante lo cual Martín Adán se hubo catapultado siempre en busca de mejor compañía, por ejemplo, la del puneño Víctor Humareda: “Atentos los dos a su ponche de invierno/ Tanto como Góngora, en aquella inolvidable letrilla,/ Lo estaba a sus castañas sobre el asador”.  Martín Adán que no identifica más indio que el que inventara, junto con la idea misma del Cusco, Luis E. Valcárcel.  Martín Adán que no reconoció, en la obra del Cholo César Vallejo, más que otro vivaz y paralelo remolino de polvo y sol.

-Adán reacciona atento a un ocasional fotógrafo.  Mientas Juan Mejía Baca dirige el rostro hacia Alberto Hidalgo, a quien acaba de publicar su Historia peruana verdadera (1961) –“Garcilaso”, “Túpac Amaru”, “Mariátegui”, “Yomismo”–; y este último, en efecto, como pillado entre las sonrisas de sus contertulios, no pareciera mirar sino más que al interior de sí mismo.

– Acaso se han congregado en “El Cordano” para celebrar la publicación de Nuevas piedras para Machu Picchu. Pablo Neruda, Alberto Hidalgo, Martin Adán (1961), iniciativa de la librería de Mejía Baca.  Es decir, el chiclayano parecería mirar hacia Hidalgo, sin oculto interés por saber cómo les iría tal emprendimiento editorial.  Por su parte, Martín Adán, sabedor de lo que pasó con aquel Índice de la Nueva Poesía Americana, es del todo indiferente ante cualquier “piedra nueva” para Machu Picchu. Sin embargo, junto a su gran amigo librero, ríe de las travesuras que, en esta oportunidad, no puede acometer Hidalgo, ocho años mayor en pillería que el autor de Diario de poeta.   Alberto Hidalgo, como no era su costumbre, cayó suavecito en esta íntima celada.  Aunque, en la foto, parecería acabar de darse cuenta.

© Pedro Granados, 2024.

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Poesía peruana: Ni problema ni posibilidad

Escultura del hostoriador  Jorge Basadre, en Tacna

“El problema del sol son los helados”

Luis Hernández Camarero lo decía

Al que le gustaba Vallejo por aquello de

-“Di mamá”

Aunque debemos admitir que Martín Adán

Escribía mejor que el Cholo

O también el propio Eguren

Aunque puestos en paralelo ambos limeños

Preferimos al de La Mano desasida

Canto a Macchu Picchu

Sin haber pisado ni un minuto aquella ruina

Y brindarle tan sólo una oreja

Al pregón de Luis. E. Valcárcel

Lo que pasa es que el Cholo no escribe

En términos de representación

Sino que en su poesía encarna

Sino que su literatura constituye

La cabellera misma de Inkarrí su barba

A nivel de la tercera moldura de plomo

Aunque no su rostro que es

El de cada uno de nosotros

Cuando leemos Trilce o Escalas

De este modo en la literatura nacional

No existe problema ni posibilidad

Escenario superado por César Abraham

Con beneplácito del tan circunspecto

Jorge Basadre Grohmann

Todo es cuestión de modular nuestra escritura

O a nosotros mismos o a Inkarrí o al Cholo

Es igual

Y por la abundancia hablará nuestra boca

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CÉSAR VALLEJO: NATALIDAD

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Desconocida hasta ahora (dos hojas con fechas, respectivamente,  15 y 19 de noviembre de 1918), aunque filtrada por manos confiables a este blog, la autora de esta carta astral es Zoila Pajares, viuda de Villanueva, madre de la famosa Otilia Villanueva Pajares.  Iniciada aquélla en las ciencias ocultas, a imitación de Madam Blavatsky, desde adolescente y en su terruño,  Cajamarca. Por lo tanto, completaría y justificaría el real motivo por el cual el poeta se ligó de tal manera a ambas o a aquella casa.  La hija le deparaba un amor “apasionado, vehemente, incontrolable” (Juan Espejo Asturrizaga); mientras la madre, aunque honrada y púdica, hondamente  le comprendía.  Y, no menos, también el motivo  –no únicamente el anecdótico del embarazo, decepción y posterior fuga de Otilia– por el cual se desligó de  aquella familia de modo tan abrupto o intempestivo.  La madre sabía muy bien quién era César Vallejo y el inevitable dolor que venía para la novia.  Intentó, desde un inicio aunque  muy a pesar suyo,  alejar al poeta de la vida de su menor hija.  El viaje o los viajes, con Vallejo solo, aparecía por todo el ámbito del radix.  Que sepamos, el cholo desconoció esta –su propia– íntima y privada misiva.

Tiene usted una mente sintética, capaz de concentrar el sentido de un libro en una sola frase, el sentido de muchos libros en una sola página. Es por eso que usted impresiona con sus certeras frases, que resumen toda una situación o desarrollan toda una estrategia, juego para el que usted está naturalmente dotado. Usted ve lejos y grande, lejos y fuera, y todo lo que es extranjero tendrá una gran importancia para usted desde su juventud, y los viajes tendrán una importancia decisiva para su formación profesional y espiritual. Porque es posible que usted encuentre en el extranjero lo que su país a veces le niega: el reconocimiento, la instrucción, la cultura, el trabajo, y usted es capaz de aprovechar al máximo su estadía en otro país para realizarse y renovarse, regresando transformado al suyo propio, si es que decide regresar. Cuando por alguna razón usted siente que ha agotado un período, para bien o para mal, le haya ido bien o le haya ido mal, es capaz de terminar con todo lo que lo ligaba a esa vida, y comenzar de cero en otro lugar. Renace pues de sus cenizas como el Ave Fénix, para comenzar una vida nueva, cuando todo el mundo lo daba por terminado. Este es un rasgo extraordinario que le permite tener muchas vidas, cambiar varias veces de orientación profesional, de amigos, de país, manteniendo sin embargo muchas fidelidades. A veces, lamentablemente, deja usted transparentar una altiva autosuficiencia que suele ganarle antipatías, y enemigos, y esto puede dificultar e incluso obstruir el reconocimiento de sus méritos. Usted suele estar dotado de magnetismo y carisma, y a veces lo acompaña un cierto sentimiento trágico de la vida; pero no suele ser pesimista, y algunas veces tiene una visión aguda, y hasta profética, de la sociedad y de la historia.

Usted es excesivamente sentimental. Dotado de una sensibilidad rica, vibrante y generosa a flor de piel, y de una emotividad que sigue estas mismas características, se emociona sin poder evitarlo por los acontecimientos buenos o malos, grandes o pequeños que ocurren tanto en su vida, como en este bajo mundo. No es de ningún modo indiferente a las miserias, injusticias y dolores que la gente sufre, y le gustaría hacer algo para remediarlo, aunque sea contribuir con su granito de arena a que esto se arregle. Porque es básicamente optimista, y tiene una confianza final en la bondad intrínseca de la naturaleza humana, para la que tiende a buscar explicaciones y justificaciones. Hay en usted un deseo, un poco ingenuo, de que todo termine bien, como en una película americana, y que las maldades de las que adolece este mundo no sean sino un mal sueño, de ahí que algunas exhortaciones suyas a la paz y a la armonía puedan caer en saco roto, en momentos de crueldad e incertidumbre. Usted es a veces de un gusto excesivo, colorido, barroco, e inclinado a cierto melodramatismo un poco teatral, y puede ser criticado por tener un gusto un poco disparatado, a veces huachafo, y en ocasiones grotesco. Pero también puede pasarse al campo contrario, al de la excesiva exquisitez y refinamiento en la expresión y la apariencia, pues ambos son caras de la misma moneda. Pero siempre tendrá un corazón acogedor y cálido.

Es usted un individuo que practica un humanismo acogedor, pero un tanto turbulento, y que suele estar atraído por los insondables misterios del alma humana. Es profundamente intuitivo, con un olfato especial para la gente, y una gran penetración psicológica, de modo que no es fácil engañarlo. Se siente, curiosamente, atraído por las zonas oscuras, sórdidas y miserables de la condición humana, y no por un instinto morboso, sino más bien por la compasión que esto despierta por usted, y por el sentimiento de que la grandeza del ser se mide en la desgracia, antes que en el bienestar y la alegría. Generalmente siente una intensa atracción por los mundos nocturnos, subterráneos, donde se desnudan las pasiones humanas, las gentes se despojan de sus máscaras, y se revelan en sus virtudes y miserias. Su vida puede conocer grandes altibajos, pero, de alguna manera, usted estará siempre cerca del dolor humano, sea porque tendrá que atravesar algunas duras pruebas, que pueden llevarlo a frecuentar prisiones y hospitales, sea porque las contingencias sociales lo lleven a situaciones conflictivas. En algunos casos, amor y muerte se darán la mano, llevándolo a vivir momentos de erotismo que tendrán un valor trascendental e incluso místico, debido a su especial sensibilidad.

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ANTE EL MURO: TALLER DE LECTURA CREATIVA

Detenerse ante el muro no es solamente interrogar al objeto de nuestras miradas.  Es detenerse también ante el tiempo. Es interrogar en la historia del arte, al objeto historia, a la historicidad misma [en su rechazo del anacronismo/ eucronía: “artista y su tiempo”]. Estamos ante el muro como frente a un objeto de tiempo complejo, de tiempo impuro: un extraordinario montaje de tiempos heterogéneos que forman anacronismos [diferenciales de tiempo que operan en cada imagen]  Georges Didi-Huberman

Descripción: LECTURA DE IMÁGENES PERUANAS

Objetivo:  Interrogar con nuevos ojos algunas imágenes de nuestrro canon cultural: Chan Chan (Trujillo), Faical (San Ignacio),  playa de Lagunas (Mocupe, Lambayeque), Tacora (Lima).

Método: Se tratará la mímesis en su conexión plástico-literaria, es decir, emplearemos imágenes propiamente dichas junto a poemas o textos literarios; siempre bajo  las pautas del Juego, Montaje, Anacronismo, Futuridad y Ciudadanía.  Los ejercicios de lectura, sus consecuentes creaciones de sentido,  serán individuales como colectivas.  El Taller apunta a la construcción de un dossier o archivo de nuevas lecturas.

Temas a tratar:

a. Chan Chan y el “Grupo norte”: José Eulogio Garrido (Visiones de Chan Chan) y César Vallejo (Cuneiformes)

b. Faical y Trilce

c. El zorrro de arriba y el zorrro de abajo en la playa de Lagunas (Lambayeque).

d. Trilce – Tacora: Retóricas sin nombre

Duración: Cuatro fechas o semanas

Plataforma: Presencial o virtual.

Inicio: Permanente

Organiza: Vallejo Sin Fronteras Instituto (VASINFIN)

Coordinación: Pedro Granados, PhD (https://orcid.org/0000-0001-8359-397X)

Costo del Taller: Dos cientos soles

Contacto: vasinfin@gmail.com

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Poética/ Indran Amirthanayagam

En colores primarios y con sujeto

seguido por verbo y objeto la frase

da orden, es bella a la vista, y sigue

el código inteligible por todos,

del drama clásico: unidad de tiempo,

espacio y acción. Pero se dice

que cada frase es única, más bien

cada cerebro no tiene igual.  Pues

¿por qué seguimos un orden

establecido? ¿Por qué no inventar

otra frase, otro orden, otro drama?

Y algunos lo hacen y proponen

que son creadores verdaderos

pero yo prefiero la música de las esferas.

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