Archivo de la categoría: Poesía

Poesía

[Inevitable]

Inevitable

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Morir vivir

Repudiar desear

Una mano abierta un ave

Unos labios cerrados

El horizonte

Y la luz que se proyecta

El sol mismo dentro de ti

Isleños todos

De las montañas también

De lo expuesto y de lo oculto

Nuestra dieta cotidiana

Nuestro balance diario

De algas y de flores

Del semejante jardín

No nos iremos con el secreto

De lo que es Trilce:

Un cronotopo

De la plenitud y de la alegría

O a la inversa

No nos iremos sin lo que hemos soñado

Y cazado como en la siesta de un perro

Nervioso anhelante sin mayor control

Un perro asustado por los fuegos artificiales

Y por el pique de los autos y del televisor

Extemporáneo perro y sabueso de osos

Y sabueso de Trilce:

Dos zorros dos pastores

Un canto alternado entre la lluvia y el sol

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Chat peruano II

Ustedes no me llegan ni al pincho

Lenguaraces poetas de feria

El que no ha leído mi poesía, que se joda

Los andinos queremos sentirnos del cono sur

Y militar en la nada a lo que dé lugar

Lo mismo los poetas brasileños

Aunque hallemos multinaturalistas excepciones

La nada es un dolor de estómago vacío, nada más

Y una tenaz negación a no lavar los platos

Porque aquello desde niños lo hizo nuestra mamá

La nada no existe durante un partido de fútbol

Ni ante un crepúsculo

Si previamente

No nos han comido el coco los libros

Ni nos guiamos únicamente por conceptos

La poesía es el flash no el daguerrotipo

La poesía, una persecución donde tú eres la víctima

El perseguido

Aunque intentes parapetarte contra ello

Con  argumentaciones y mucho más con poemas

Un gasto exorbitante de tiempo, no de cultura

La poesía nunca es el poema

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Recuerdo de Tilsa Tsuchiya

A Tilsa Tsuchiya

No hay color que no palpite
y no nos abra a la vida,
no hay rosa, no hay oficio conocido
o desconocido
que no nos diga de detrás, de siempre,
que no nos llame discretamente
en las sienes.

Hay rosas, hay sensaciones extrañas
como un collar radiante,
como un abrigo tibio,
como una precipitada cascada
que persigue a los peces más jóvenes
para acariciarlos.

No hay extremo, no hay orden
ni desorden ni aventura
ni recuerdos,
todo es un solo oficio,
todo es un solo puente,
todo es un solo brillo de sol en el agua,
en la lengua, en los dientes.

No hay partida, no hay retorno,
no hay lejanía.

Sólo una hermosa col
con sus hojas frescas y calladas.

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Chat peruano

Me quedé solo entre un mar de mediocres y cobardes

-Eres un apestado, me dice Fredy

De visita en esta isla de monologantes

Este recodo olvidado del archipiélago

Si no tuviera fe si no tuviera amor

Si no te tuviera

Hace rato que hubiera dado con mis restos

En la huaca más próxima a mi domicilio

Pensar en el Perú es imposible

Porque aquí todo el mundo sólo

Quiere tener la razón

Algo se quebró en la placenta misma

De todos los peruanos

Una vocación común de huele pedos

Huevas y mojones

Es difícil encontrar un ser vivo que ya se haya graduado

Salvo por colosal accidente de la naturaleza

Por ciego empuje del desamor

Por  soledad letal

O por unos ojos donde dios directamente nos habita

Perú, excepcional agonizante

De  un lado los mineros

Del otro, la masa de esclavos (Simón Bolivar dixit)

Unos ojos donde dios directamente nos habita

Si no, más bien, unos polvorientos desechos

Una ropas estrujadas por el tiempo por la nada

Por lo invisible por el alma

Que tenaces  se han ido tragando

Ya casi  el total de  nuestro miserable  cuerpo

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A mi “maestro ignorante”, siempre

[El lapicero verde que se encontró mi hermano Germán]

El lapicero verde que se encontró mi hermano Germán

sirve también para que le escriba un poema.

El me enseñó a ver la hora en un despertador malogrado,

y terminó preguntándome la hora.

Luego me enseñó a multiplicar,

y también se olvidó de multiplicar.

Después me obligó a emplear un lenguaje particular

para comunicarme con él.

Son de nosotros estos recuerdos.

A él pertenecen el lapicero y el poema.

Pedro Granados, El muro de las memorias (Ithaca, NY: Latin American Books, 1989)

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A los unknow que visitan este blog

Los conozco a cada uno

Los tengo bien ubicados

Rastreados por el dron que simultáneo

Cuelgo cada vez que alimento esta página

Lava abejorro siniestra máscara

Cada cual recíbeme como se merece

Y en la porción que se amerite

Los labios los tienen  semejantes

Sus dientes muchísimo más

Su mirada

Y ni qué decir el modo de su proceder

Anónimo  opaco  solapado

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“Cada vez me parezco más a mi hermano Germán”

Cada vez me parezco más a mi hermano Germán

Cada vez me parezco más a mi hermano Germán

Posted by TALLER-ON DE PEDRO GRANADOS on Sunday, July 23, 2017

–Hola Amálio [Pinheiro], este viejo video-poema me percata que siempre “milité” en el multinaturalismo.  Abrazo, Pedro

-Sí, Pedro [Granados], tu voz, al decir, va mucho más allá de la oralidad, y
capta, con la garganta y los pulmones, algo mayor y mejor que los
signos verbales. No se llega al paisaje multinatural sin ir para fuera
de los signos, a pesar de ellos. Por eso, creo, en esta voz, Germán
sigue cerca.

Gran abrazo. Amálio.

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