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Poesía

Enredadera

ENREDADERA, un poema de Pedro Granados

Agarrar mi guía y elevarme tal una enredadera
El frío nocturno no será nada tampoco
La escarcha inevitable del amanecer
Si como si bebo si respiro
Ya es una gracia enorme
Para mi objetivo inconsciente
Sonámbulo o en automático
A un lado papeles bultos desperdicios
Aire viciado
Palabras densas e impuras
Entre mi raíz y yo
Entre mi guía y yo
Hilos visibles e invisibles
Para escalar lento como el perezoso
Seguro y cierto como la serpiente
Entre aquellos últimos
El hilo invisible
Que me puso de nuevo en Lima
Que me ensartó otra vez a tu amor
Noche ciega la que ve más allá
De nuestros ojos
Ahora que humecta mis mejillas
El barro e incluso el hormigón
Sobre el que me arrastro
Con la mirada no siento menos con el pensamiento
Con las comisuras entreabiertas de mis labios
Y parte de mi húmeda lengua eso sí
Con mi respiración taponeada por el lodo
Que es tierra la que respiro
Igual que el can
Igual que la hiena
Cuando engulle a trozos desesperados su presa
Igual que el pajarillo que no pudo más
Y añade un grumo a la tierra
Enfilo y trepo entonces
Me oriento por la voz que me llama
Por aquella que pronuncia mi nombre
Y me extiende sus brazos amorosos
Y desaparece de nuevo
O tarda
Porque así me va animando a subir
Como la enredadera de fango que somos todos
Y jamás únicamente los poetas

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DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS (POÉTICOS) – STATEMENT OF PRINCIPLES (POETICS)

Imagino que, un tanto al modo de Pound o de Eliot, y no menos de César Vallejo, me he detenido en lo siguiente:

Cualquier obra de arte es una mezcla de libertad y orden. Es perfectamente evidente que el arte oscila entre el caos, por un lado, y la pura mecánica, por otro. Una insistencia pedante en el detalle tiende a excluir la forma esencial. Si se mantiene con firmeza la forma esencial se hace posible una libertad en los detalles (Ezra Pound).

El arte es una evasión de posiciones fijadas; una oportuna evasión de una norma… (T.S.Eliot).

La técnica: pone siempre al desnudo lo que, en realidad, somos y adónde vamos (César Vallejo).

Digo un tanto porque, por otro lado, el mito en mi poesía no se halla pasteurizado, tal como sí sucede en Pound; también, aunque en apariencia luzca lo contrario, en Walt Whitman (“maestro de atletas” y curtido “hobo”) e incluso –alguien tan “cerebral” como Pound– en el autor de Altazor.  Ambos, estos dos últimos, encandilados o casuales ante el chorro de sus propias imágenes (Imaginismo).  Por cierto, pienso en un Vicente Huidobro en tanto intersección entre Whitman y Pound.  Y, asimismo,  concuerdo en lo que Octavio Paz piensa de Eliot: arte del palimpsesto de la tradición occidental o clásica.  Por lo tanto,  aquí  también hallamos al mito ya fallecido;  y sólo nos quedan de él citas o huellas.  De modo análogo a lo que ocurre en Pound, insistimos: vórtice de ideas fusionadas y fusionantes, honesta voluntad de aura y de estilo.

Sin embargo, y por el contrario, en César Vallejo y compruebo que asimismo en mi poesía, el mito se da en bruto y está vivo; aunque no pretenda ser explícito ni, sería execrable, algo meramente decorativo.  Es decir, el mito es acólito de sí mismo y crea archipiélago; aglutina, tal un real y activo agente, comunidad.  En suma, ambiciona constituirse en un mediador conceptual amerindio overseas y transversal a cualquier lengua.  Poesía que finalmente no oculta, sino más bien auspicia, una  manera  correcta o  reparadora en su recepción.  Una lectura, por ejemplo, de Trilce, y aunque resulte paradójico tratándose de un texto de “vanguardia”, más feliz que otras.  Evado adrede, junto con lo que constituiría una lectura aleatoria o arbitraria de aquel poemario, el término “pertinente”; y, más bien, me remito a una recepción encarnada y post-antropocéntrica tanto de la poesía del autor de Trilce como de la mía.  Vallejo no será Whitman, no intentará corroborar  en su poesía las “ideas” de Rousseau; ni será Pound.  Tampoco Eliot ni ningún “pequeño Dios”.  Ni, aunque ambos “abolicionistas”, compartiría el “trascendentalismo” R. W. Emerson.  Vallejo es un poeta sin membership, siendo el club de Pound, como sabemos, mucho más exclusivo que el de los 100 de Harold Bloom.

Y en español no escribo.

https://miradamalva.blogspot.com/2020/10/al-filo-del-reglamento-ii-poesia-de.html

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SENSORY OVERLOAD / SOBRECARGA SENSORIAL, POEMARIO DE SASHA REITER. TRADUCCIÓN Y PRÓLOGO DE PEDRO GRANADOS

FUGA

Anoche soñé que pintaba con Carl Jung.

Lo peor de pasar una tarde con Carl es que reirá mientras

lanza

una mano sobre tu cabello, rompiendo tu concentración,

empañando con carmín alizarina tu frente

como con perdigones de sudor,

y cuando ríe, desde el fondo de su esófago,

puedes oír su teoría sobre el inconsciente colectivo,

justo al salpicar de su lengua,

justo al adherirse a tu autorretrato,

manchando los finos trazos con un alquitrán profundo

que comienza en el centro, escurriéndose, empapando

todo el lienzo,

una cacofonía de sonidos desde el interior del hueco,

alargándose hacia afuera, semejando en algo la marcha

fúnebre

del segundo movimiento de la Heroica de Beethoven,

y, sin que importe el nunca haberla oído,

tú conoces el sonido del negro medianoche corroyendo la

abertura

que perfora la caricia llana del blanco titanio,

la pintura paralela a tu pupila mientras las vibraciones

sacuden la cáscara de huevo alrededor de tu cerebro,

retardando el aroma de la canción que se torna espesa

como un jarabe demasiado dulce,

filtrándose desde el centro,

llegando a una habitación de tonos rosados,

no del todo carne humana, más como la piel de una fruta,

no del todo una manzana,

tal vez una ciruela convirtiéndose en durazno,

donde convergen líneas invisibles,

donde el inconsciente colectivo de Jung

te dice que algo espera en la densa pintura negra,

y en el resto de la habitación,

una orquesta llena el morado Van Dyke,

ya desvaneciéndose en granate, casi sillas;

la orquesta está ordenada en filas de músicos sin rostro,

y Jung se para detrás de ellos con confianza,

y tú apenas reparas en él mientras cada músico alza su

instrumento,

monstruosas combinaciones de cuerdas y latón,

húmedas cañas y teclas de marfil;

nadie tiene suficientes bocas o dedos para su equipo,

y puedes escuchar, a través del colectivo,

que nadie está tocando nada con sentido por si mismo,

mientras intentas enfocarte en un sonido a la vez,

notas que cada miembro de la orquesta está tocando

su propia pieza diminuta de la sinfonía de Beethoven,

cada uno tocando esa pieza de manera algo incorrecta,

y juntos crean música que se está despedazando;

cada pieza amplificada por la siguiente,

los sonidos pulsan a medida que tus oídos sangran,

pero Jung te entregará un pañuelo para tus oídos

y admitirá que el colectivo existe

en las partes más tranquilas del cerebro

y, solo una que otra vez, trata de hablar directamente,

tal como lo hace regularmente para una persona tan

enferma,

y señalará tu retrato.

Él se pondrá serio y dirá,

así es como suena ser ultrajado por el universo.

 

SENSORY OVERLOAD / SOBRECARGA SENSORIAL, POEMARIO DE SASHA REITER. TRADUCCIÓN Y PRÓLOGO DE PEDRO GRANADOS

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hacer pie/ Alan Smith Soto

después del viento, la llorosa espuela,

del alacrán, su yodo superior,

del pasmo, por áspero, por calle,

el tórax separado por un mármol

de la memoria viva de la lengua;

terrible desuncir de esa manera

una mirada de su apoyo frío,

este es el caso de haber perdido el nombre

con su lugar su simple desperfecto,

encima del granito acomodado,

un zapatito solo, un zapatito.

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SIEN EN TRILCE (DOSIEER 1921 – 2021) (PDF)

Esta edición no 22 de Mar con soroche, en conjunción con Vallejo sin Fronteras Instituto (Lima), está enteramente dedicada al dossier Sien en Trilce, en la inminencia del centenario de la autoedición de Trilce de César Vallejo (Imprenta del Penal de Lima, 1922). La coordinación del dossier corrió por cuenta de Pedro Granados (Lima), Claudia Pardo Garvizu (La Paz/ París) y el suscrito (Pirque). La invitación a 77 escritorxs de varia laya, idioma y “ángulo de inclinación” (tan existencial como geográfico), fue a rozar y/o “hacerle algo” a (aleatoriamente) cada uno de los 77 poemas de Trilce. Textualidades visuales, audiovisuales, audibles, traslucines, ensayos, relatos, análisis, respuestas y poemas se dan cita imprevista, improbable, en un saludo por demás tempranero a un poemario cuya importancia se vuelve (no solo en lengua migrante, y aun a ratos por venir, castellana) cada vez más incalculable.

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[Aquella barba al nivel de la tercera moldura de plomo]*

Aquella barba al nivel de la tercera moldura de plomo

Más accidental que occidental se diría

Nieve al norte sol intenso al sur

Amapola cerrada y otra bien abierta por la noche

Tu y yo y los grillos

Tú y tú

Entre los sueños que no son sueños

Sino nuestras mascotas

Aunque en otros sueños seamos las suyas

Arde Troya el mar mismo se incendia

Un hilo desde lo alto un puente desde lo cerca

Donde cruza este carromato hacia tu corazón

Germán algo pálido por el viaje mi madre

De rostro de papaya y muy sonriente

Toda esta minuciosa lluvia de realidades

Que no soy que no somos intercambiables

Que son cual están y tal como ellos fueron

Justo en la instantánea del más grande amor

Porque el amor fue su única medida

 

©Pedro Granados, 2021

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