Archivo de la categoría: Poesía
22/05/22: Martín Adán, porque eres la madreselva
Martín Adán (gafas). Probablemente en la puerta de Hospital Larco Herrera (s/f)
Madreselvas para Martín Adán
Ahora que somos
sombra y paso,
mirada y desvío,
sermón y pecado.
Ahora que el mudo muda
por enésima vez de expresión
y hecha humo la impasible chimenea.
Ahora que quizá rubricarías
como hace ya algunos años:
Con viva gratitud
por el envío de
sus bellos poemas.
Y yo no soltara el mango
de esa sartén
aunque harto quemara;
y fuera de pronto,
siendo apenas un muchacho,
un adulto ya, ya un anciano.
Un muchacho solamente, Martín,
no un poeta. Un muchacho
de la ancha base, Martín,
de sobrio segundo
y de mamá por cocinera.
Ahora que me espera la muerte
tal como a mí. Tal como a ti
no
porque eres la enredadera.
La enredadera sobre la vid
y hasta lo alto del muro.
La enredadera sobre la más imponente higuera.
Tal como a ti no
porque eres la madreselva.
Pedro Granados, El corazón y la escritura (Lima: Ediciones de los Lunes, 1996)
20/05/22: Poesía de Carmen Hernández Zurbano
18/05/22: “Volverán las oscuras golondrinas”/ FRIDO MARTIN
15/05/22: [A ver vamos a probar]
Para mi esposa Charo
I
Te amo como si fuera un viejo
Que hubiera muerto
Sonrío solo viendo a la niña
En que te has convertido
Sonriendo a los niños que somos
II
Caminé por donde antes caminara
Percibí idéntico sabor de antaño
En un arroz con leche
Ni en Lima ni en otra zona del Perú
Sino en un quiosco impensado
Sobre una carretera Paraná adentro
Así, entre todas las veces,
Amé una sola vez
Y a mi amor he regresado
Como el cabello o como la uña
Así mismo he regresado
III
Me amó la poesía
Amo a la poesía
Se parece a mi amor
Pero no es mi amor
Se parece a mi madre
Pero no es mi madre
Se parece a la poesía
Pero no es la poesía
La curiosidad nos mantiene en vilo
Y en vida
11/05/22: CUATRO POEMAS DE ISAAC GOLDEMBERG
(del libro inédito “El gusano saltarín y otros poemas”. Las traducciones al inglés son de Sasha Reiter)
EL GUSANO SALTARÍN
El gusano
saltarín
aterriza
en la cuenca
del ojo
que no vela.
Casa
de una sola
pieza,
apretadita.
Espacio
de un único
cuerpo,
decúbito.
Sin vistas
panorámicas
en la cabeza,
calva
por la edad,
bastante
amarillenta.
Le huelgan
el pantalón,
el saco
y la camisa.
Una flor
el pecho
le marchita.
Lo miran
las puntas
de los zapatos.
THE LEAPING WORM
The leaping
worm
lands
in the socket
of the eye
no longer watchful.
House
of one room
only,
quite snug.
Space
of a single
body,
decubitus.
No panoramic
views
in the head,
bald
from age,
quite
yellowish.
His pants,
jacket
and shirt
hang loose on him.
A flower
withers
his chest.
The tips
of his shoes
are watching him.
DESPERTAR
Abierto el ojo,
está oscuro,
no ve
las sombras.
Escucha el eco
de siseos
que llaman
al descanso.
Quietud,
refleja
el pensamiento.
Fluye
el tiempo
en alados
alaridos.
Sobre la piel,
casi hueso,
se chantan
los recuerdos,
pajarillos sobre
el tendido
eléctrico.
Se siente
a punto
de no más,
aquí me quedo.
Polilla
cenicienta
sobre
la lámpara
apagada,
revolando.
AWAKENING
Open eye,
it’s dark,
he does not see
the shadows.
He hears
the hissing
echo
calling
rest.
Stillness
is reflected
in thought.
Time
flows
on winged
howls.
Over the skin,
almost bone,
memories
are planted,
birdies
atop the power
lines.
He feels
on the verge
of enough,
here I stay.
Ashen
moth
over
the unlit
lamp,
hovering.
09/05/22: La soledad impura de Pedro Granados/ Juan de la Fuente Umetsu
Desde el inicio, Granados nos habla sin medias tintas, apuntando al blanco y dándonos en el centro del pecho. Su narrativa y sus reflexiones se valen de las ideas como vehículo de contención y de la emoción como una puerta abierta para la sensibilidad, sin límites (quien pueda sentir, que sienta). Un tajo de verdad, de autenticidad, de sinceridad en el punto vital de este reino de las apariencias y de los estados unidos virtuales.
No hay nada político en lo que dice, pero todo es político. Como los herméticos italianos se vale de la poesía para denunciar, pero se asienta más allá de lo panfletario, en la esencia de la poesía, en ese lugar que trasciende épocas como un río perpetuo, y que va recorriendo las diversas realidades históricas a través de un hilo conductor: custodiar la belleza-verdad, cuya peculiaridad es cambiar siempre de rostro: somos uno siempre, y esta es la razón por la que podemos realmente ser todos.
En la primera parte “De nuevo a casa”, hay un poema notable el número 3 (A Germán, i.m.). Me tomo la libertad, de citar un fragmento:
“Estás muerto. Muertísimo.
Hecho todo un cadáver
No lo niegues.
Muertos tus recuerdos.
Muerto el amor
desde hace mucho tiempo.
Mano que se abre
y exhibe las entrañas.
Mano que se cierra
y escribe,
Has dosificado las palabras.
Pero tu corazón gira
sobre la estepa. Va dando tumbos.
Pero ahora es solo la muerte.
Te llamo porque me muero.
Te digo adiós para siempre.
Juntos y disciplinados
todos. Calzados incómodamente
para esta nueva civilización.
Te llamo desde una ventana.
El Perú ha sido una trampa.
Trampa para los afectos,
para dejar la lengua
a la intemperie.”
En la nota de prensa que nos invita a la presentación del libro, el poeta Julio Heredia señala sobre Pedro Granados, lo siguiente: “Desde que publicará en 1978 su primer poemario, “Sin motivo aparente”, no ha dejado de producir guiado por una ética de la justicia y una vocación innata por explorar las entrañas de la palabra. “Soledad Impura” es su más reciente aventura literaria y el décimo libro de poesía que publica. Se trata, una vez más, de constatar la realidad mediante la inasible palabra. Nombrar las cosas y el acontecer es aquí otorgarles unas alas que llevan más allá de lo tangible”.
http://jc-noticiasdelinterior.blogspot.com/2009/06/la-soledad-impura-de-pedro-granados.html
08/05/22: [La palabra no es lo de menos]
La palabra no es lo de menos
Por cierto
Nadie quiere acostarse
Con una pequeña
Que ya no está una en el colegio
Según aquella porn star
En medio de las redes
Para qué empequeñecer
Por qué decir que somos buenos
O sobre lo bien que pensamos del otro
Y de los malos poetas y de los mezquinos
A los cuales siempre hemos aborrecido
Jamás me acostaría con una palabra de ellos
Se están por morir se acaban de morir incluso
Luego de celebrar la manera en cómo ahorraron
Un par de monedas en combustible
De lo astutos que fueron
Porque a ellos aunque podríamos ser nosotros
Sí que la chingada se los llevó
Que la pelona se los hundió hasta el tuétano
Así que poetas queridos los amo a todos
Hasta que no demuestren lo contrario
Si logran mover el perfil de los cerros
A las cinco de la tarde
Aprueban
Asimismo si las ramas de los árboles
Absorben cada una de sus palabras
Como si de agua como si de sol
Como si de una mirada humana se tratara
Si no lo logran
El premio consuelo
Es que aparezcan en la Internet o en la Tele
Y absuelvan con brillo
Todas y cada una de las preguntas
De los displicentes periodistas
Y se beban para el futuro
La andana de flashes reservados
Y que con su pan se lo coman
Si pan encuentran para ello
Los desaprobados los diletantes los confusos
Los desde chiquitos apegados a la letra
No teman
Ustedes sí o sí verán a Dios y ocuparán
Las primerísimas filas al rededor
A ver si de este modo
Aprenden a no escuchar se ejercitan en no ver
Tampoco en sentir de modo obligatorio
El poema viene de los derrochadores
Desde aquello que sobra y se levanta
Solito
Gratuita natural impensadamente
De gratis de dádiva de tozudo regalo
04/05/22: ¿CÉSAR VALLEJO POR BULERÍAS?
Creemos que es tan pertinente y lograda la propuesta del músico Miky González (Landó por bulerías, 2009), de fundir el landó a la bulería, como puede ser observar ya no sólo qué tanto de ritmo afroperuano existe en Trilce, sino también de fusión con los palos flamencos –en voz y versos– y, obvio, con los tópicos medievales que directa o a través de sus lecturas de los autores del Siglo de Oro (Góngora o Quevedo, por ejemplo) pasaron a la poesía del peruano. “¿César Vallejo, por bulerías?” (Granados 2010).
03/05/22: Pasos de un peregrino son errante(s)
Pasos de un peregrino son errante(s), hasta la mesa del café en donde escribo. Enfocado por una minúscula cámara, de pestañas vulcanizadas, que vigila mis pasos, la manera en que bebo este líquido humeante, el estilo con que sin prisas voy devorando mi atónito panecillo. El modo –no olvidado aún del todo– en que celebro el culo de alas de ángel de aquella fugitiva muchacha; su talle limpio, sin peca ninguna, salvo en los besos que me roba, en los dientes de morsa que me afila. Hasta que me encuentro con ese Polifemo –convertido ahora en Nadie también– que me arroja una roca y me hace retornar intempestivamente y herido hacia mi taza de café. A beberme mis oscuros deseos, a oler solamente en el ámbito de sus reducidos contornos, a imaginar –si es que esta miseria la podemos denominar así– del modo en que aquel monstruo propicia, en inmensos carteles puestos muy en alto por toda la ciudad, a “think different”, y la cara de tanto circunspecto o castrado o diz que genio se nos desea hacer calzar como una indeleble careta, pero que no nos va de ningún modo y en nada tampoco viene al caso.
Soy una “minoría” en los Estados Unidos, mas también, por ejemplo, en el Perú y en España. Entre homosexuales, heterosexuales, velludos, lampiños, y entre los otros poetas. Los acercamientos científicos, metafísicos, sentimentales, cibernéticos, utópicos, ninguno de ellos satisface a nuestro distraído corazón: viscosa rana de estanque ciega y cantarina. Pero no soy un hombre triste, sí, en realidad, un caminante muy feliz. Feliz contra los datos de las estadísticas, de los usureros, de los piropeadores de puestos, de aquellos descontentos, por pura falta de valentía, en el mundo entero. Obviamente, no confío en los jóvenes sólo por ser menores de edad, pero –aunque prefiero hacer el amor con una adulta inspirada– es fácil percatarse que en sus ojos existe otra cosa, que puede existir alguna otra cosa. No sólo para el ámbito de la poesía, se entiende, el otro mundo, el más allá que es siempre la poesía (la rana viscosa adquiere el aspecto de un príncipe auténtico al escucharme elucubrar así) y que da título a Desde el más allá, manojo de poemas que tienen al frente.
La calle por donde ya he tratado otra veces de escapar se abre a mi paso; la indumentaria de pobre y el talante tan digno de mi padre (demasiado digno de mi padre); el amor que insistente busqué –torpemente y suicidamente busqué– detrás del rostro de más de una serena muchacha; la amistad hecha del mismo chorro de mi corazón, de la fuga en la pluma rota de mi alma pulcramente galvanizada; de la soledad que como una mano amiga nos busca y –a veces– oportunísima nos alcanza. Pero, todo esto no son más que origamis construidos, a escondidas, en el lugar a donde nos han traído nuestros involuntarios pasos. Cuando me paro a contemplar mi estado. Pero cuando a mi oído llega también una fiesta de carnaval o del caribe y, de inmediato, mi cuerpo reacciona arrecho. O cuando nuestro cerebro se emociona con la insignificancia de lo que algún verso de Trilce quiere decir para nosotros, de lo que alguna dolorosísima confesión de Borges, quiere decir para nosotros; si no también nuestro corazón, a esta hora ya, y engreído, arisca rana de altura convertida en sapo comestible.






