Durante el III Festival de Poesía en Medellín (Junio de 1993), escuchamos por primera vez a Raúl Gómez Jattin. Este fue de chanclas coloradas y sin libro alguno a su propio recital, lo acompañaban Javier Sologuren, Juan Manuel Roca, y otro poeta del que ahora no nos acordamos. El público –que adoraba a Raúl – abarrotaba el céntrico auditorio. Llegado su turno, y después de dar muchas puyas a Roca, advirtió que no podía leer sin espejuelos; de aquella sala tipo anfiteatro fueron descendiendo, entonces, anteojos de diferentes formas y colores. Con el abracadabra de sus pesadas manos Raúl fue probándose cada uno; desdeñó inmediatamente el primero, unos cristales de marco grueso y de aspecto muy intelectual; lo mismo hizo con el segundo y con el tercero, discretos lentes de empleado, de disciplinado y tímido ganapán; finalmente, eligió unos de formato más bien estrecho, pero que quedaban flameándole de modo muy vivo en cada cien. Con estos leyó, mejor dicho, este poeta de casi dos metros de alto y de supersticiosos lentes de gatúbela, quiso empezar a cantar, preguntó sobre las preferencias del público que en ese preciso momento ya lo observaba atónito. P.G.
Archivo de la categoría: Poesía
06/11/24: “Taller de poesía César Vallejo” de la Universidad Autónoma de Santo Domingo
Años 70 del siglo XX, al centro, Ylonka Nacidit Perdomo.
Años 20 del siglo XXI, figuran varios entre los fundadores del Taller
Poesía dominicana del s.XXI: “leer poesía era (es) leer a Vallejo”
Fue a partir de una antología sobre poesía dominicana, estando de vacaciones en la media isla, la que motivó y activó escribiera un ensayo, “República Dominicana: La poesía que vendrá” (Granados 2001); el cual, pocos años después, se transformó en un libro, Breve teatro para leer: Poesía dominicana reciente (2014), editado por el recientemente desaparecido René Rodríguez Soriano. Y hoy, luego de dos décadas, es otra antología sobre la materia la que desencadena me avoque al presente artículo. En lo fundamental, se trata de reseñar Indómita & brava. Poesía dominicana 1960-2010, cuyo autor es el poeta e investigador, también dominicano, Manuel García Cartagena. P.G.
05/11/24: poesía en su tinta. asesoría poética personalizada online
“La Central” de Barcelona
Todos leemos y escribimos desde un lugar (cultural, social, retórico, etc.) y ser cada vez más conscientes de ello ayuda a volvernos no sólo más lúcidos de nosotros mismos, sino a desarrollar de un modo más personal nuestra propia escritura. Si deseas ensayar o desde ya cultivas este género, mediante una conexión virtual leeremos juntos tus poemas, potenciaremos tu producción literaria y publicaremos tu trabajo en este portal o en otros semejantes. Contacto: pedro_granados@hotmail.com
03/11/24: [Un niño en calzas de lana por la calle]
Un niño en calzas de lana por la calle
Piernas cortas abrigadas por tal fibra
Hace tiempo que no se baña que no lo bañan
No guarda memoria
Textura y temperatura que decidirán
Lo que el mundo de arriba sea
Su camisa su chaqueta su cubretodo
Lo cual constituye todo lo que se ve
Sus genitales allí se han desarrollado
Así como su poesía
Escrita siempre desde abajo de su ser
Constante e invencible ante la intemperie
Un niño solo y curioso y perdido en el Perú
30/10/24: El Blog de Pedro Granados
Aunque constituye ahora mismo
Fuente de consulta
En el futuro derivará también
Objeto de estudio
Auténtica cachina para hallazgos
LLegó gratis
Aunque con alto costo personal
No es necesario entrar en detalles
Encontrarán desde los tirantes malolientes
De Martín Adán
Hasta a Vallejo en Meta
Nada menos ni nada más
Ningún poeta de los ochenta
Menos alguno de los noventa
Tampoco siquiera medio del dos mil
Aunque un milagro siempre pueda ocurrir
No revelado por prensa alguna
Atenta al dinero y al cálculo político
El cual emergerá a través de este mismo blog
Como que las piedras hablan bajito
Y los árboles nos imitan
Para no llamar demasiado la atención
Y como que te abrazo y me pliego a ti, lector
Porque la poesía no tiene remedio
Porque ella felizmente no lo tiene
29/10/24: “La carne es un minúsculo tren”/ Eduardo Moga
“El cóndor y la harina”, “omóplatos”, “huesos”, ciertamente César Vallejo se halla también aquí acaserado. No teníamos idea de que Moga era tan conocido e incluso múltiples veces premiado; pero, contra la costumbre, a pesar de ello es un buen poeta. Tiene de Huidobro el vértigo, de Lorca (y Cernuda) la auscultación del deseo, de la poesía norteamericana la complicidad de la naturaleza; y el aura que se avecina al lector le viene de Vallejo. Poeta de post guerra, aunque sin el luto severo de Dámaso Alonso o, posteriormente, la salida a través de la vida y los oficios cotidianos, no decimos exclusivamente femeninos, de una María Beneyto. Lo suyo es una apuesta por la simetría (ni utopías ni distopías, sí post antropocentrismo), en tanto postura filosófica u ontológica, de la mano con el legado de lo más selecto de los sonidos de la poesía en español. Lo pillo en la labor, adicional, de renovar con el empuje de su obra la crítica peninsular; ésta, a final de cuentas, tan desconfiada del lenguaje de la vanguardia frente, exageramos un poquitín, los versos más bien conservadores (política y prosódicamente hablando), por ejemplo, de un enamoradizo (que otra cosa no es la noria andaluza de la “nueva sentimentalidad”) como Luis García Montero (y aquellas consecuentes y machacantes “audiciones a ciegas” en la Internet). Venga, a buena hora, esta poesía trasatlántica; y que la intuición de Eduardo Moga sin duda es la correcta: que ha Vallejo se le leído desde Dámaso o desde Neruda, pero aquél se halla esperando –particularmente desde Trilce— mejores lectores todavía y mayores poetas. Ahora, ¿y ese tonillo de docencia y de verdad –asimismo del Vallejo de 1939– e irremediablemente dulzón podría ser extirpado de la poesía española algún día? P.G.
28/10/24: Frank Kafka 1924 – 2024
Donde me encuentro con la nota a pie de página con el asterisco con la indirecta mirada de mi perro con el amor que tuviera único y repartido entre un sinnúmero de amores algo más de agua sobre la ola y este prestar de una vez oídos a lo que no nos han dicho una sola vez sino a los largo de casi setenta años un tosco torno de granito adosado a otra piedra igualmente obscura esta rendija minúscula para mirar y para permitir ser mirado una línea de maquillaje sobre unos párpados inminentes ciruelas aparecidas de pronto semejantes a esta estampilla que me permite llegar hasta ti y estar conmigo un zipper ancho el de aquel inabarcable horizonte y semejante rastro que también viene desde tamaño poniente hacia esta agua y esta arena y estas manos y estos ojos cimbreantes entre la claridad y la sombra PG
22/10/24: Lejos de mí decirles
Menú sin comida
O como aquella anécdota
De cuando mi finado cuñado
Pidió arroz con mariscos
Pero no encontró un solo marisco
Así se llama el plato, señor
Fue lo que le contestaron
Lo mismo que siempre ha respondido
Montalbetti desde perro negro
O desde Mi poema
Aunque persuadido estuviera
Que alguno de sus silogismos raspara
La verdad (del menú)
Pero nones non no manan carajo
Ni un huesito para nuestro perro
Tan solo un emoji de incredulidad
Sobre lo que dicen sobre el poeta
Y luego otro de absoluta certeza
P.G.
15/10/24: Dormir o escribir el poema

Sobre el desierto erguida la página
Que aún no escribimos
El sagrado corazón que todavía no hollamos
La poesía o el sueño
No guardan parangón
Constituyen cosas muy distintas
Aunque para el surrealismo
Fueran bebedizo semejante
O todo es sueño o todo es realidad
El sueño al sueño
La realidad, el ángel
Que guiara al poeta del manicomio
12/10/24: R D y este pechito
“De tanto quejarnos del aislamiento de la literatura dominicana en el Universo no se sabe quién envió a Pedro Granados, el poeta peruano, a Santo Domingo, por allá por los años 90 del siglo pasado. Granados se encandiló con la poesía y con la gente dominicana y se jodió para siempre, que está preso por la guardiemón”. Clodomiro Moquete (Revista Vetas)
“Creo que es este un libro [Breve teatro para leer: Poesía dominicana reciente] que amerita una lectura pausada, porque es un esfuerzo genuino de un investigador literario [Pedro Granados], académico, que ha puesto sus ojos y oídos en la producción literaria dominicana, a la vez que refuerza una mirada nueva de esta poesía desde afuera (como lo hicieran Baeza Flores, Manuel Ugarte, María Prosdocimi de Rivera y otros). Solo nos resta esperar que lo que hoy queda bosquejado y segmentado en su análisis se convierta luego en un estudio más ambicioso y, a pesar de las polémicas que esta obra suscite (y creo que así será), con él la poesía dominicana ganará en entendimiento y en su difusión”. Miguel Ángel Fornerín (Fragmento del Prólogo)
Al paso. No te apures.
Hasta el hoyo del papel
o de aquella india
de perfil tan moreno.
¿Qué es lo que se mueve
por ahí? Más ná.
Montao, y qué.
Con oro, y qué.
Como dice Chicho Severino
en su tan conocida bachata.
Hay problemas. Al poema
lo defendemos con un par de botellas rotas,
salvo si nos vienen con piedras.
Entonces, nos vamos.
Me llamas para atrás. Cónchole.
Ante la curva de la piedra
prefiero la de tu vestido.
Y encaramado como un mango
tu tan sinuoso paso espero.
¡Bendito palo!
Pedro Granados, Obra negra
CRÍTICA
La poesía dominicana revisitada








