ALEJANDRO PERALTA, ANDE (1926). INSUMOS PARA CONMEMORAR SU CENTENARIO

UNO

El poeta, entre los Churata, es el autor de Ande (Alejandro), no Gamaliel (Arturo).  Es decir, el poeta en estricto, el versificador.  Alejandro Peralta, a su vez, influido directamente por Trilce; el franco vanguardista.  Muy al contrario de su hermano (Gamaliel), hechizado por Eguren y, otro tanto, por Apollinaire (el de “Zona”: “sol/ cuello cortado”); sin desprenderse del todo del modernismo y cierto simbolismo.  Es como si el “Interludio Bruníldico”, del autor de El pez de oro (Arturo) se continuara en la poesía de su hermano.  Virtual tema de estudio este diálogo y complicidad literaria entre ambos hermanos.  Acaso Gamaliel discutiera con César Vallejo; pero no Alejandro.

Por lo tanto, el interés de este volumen es ante todo documental[1]; y acaso el sesudo discurso de Mauro Mamani en el extenso prólogo (la mitad del libro de 148 páginas), aquello que deba ser comentado.  Y elogiado por facilitar al especialista, luego de un arduo trabajo de investigación, la “Suma poética de Gamaliel Churata” que, asimismo dicho prólogo, enfatiza que aún “no ha sido estudiada”.  Algunas preguntas pertinentes a la narración de Mamani podrían ser, tomando sólo en cuenta las páginas 22-23: ¿Es posible hablar todavía de forma y contenido?; ¿Lo andino lo constituyen el paisaje y el ambiente? o ¿el incorporar “significantes quechuas y aymaras”?  Muy probablemente (otro subtema a cotejar) Arturo Peralta en su poesía jamás dejó de ser Juan Cajal: seudónimo hispánico que aquél usara para acompañar sus poemas de influencia modernista.

DOS

Una paradoja, que está por desarrollarse y acaso  pasar a enriquecer y problematizar la literatura peruana, es cómo un peruano de segunda generación –que por sus abuelos españoles  es Vallejo– influencia de modo directo (particularmente con Trilce) la poesía de Alejandro Peralta (Ande, 1926) y –a pesar de no gustar de Vallejo o no valorarlo– también la compleja obra dramático-retablista de su hermano Arturo o “Gamaliel Churata” presente en El pez de oro [1927] (1957); y, en consecuencia, movimientos autoctonistas como el que representó y animó el Grupo Orkopata en Puno (1926-1930) y que dirigieron ambos hermanos.

El pez de oro: la Biblia del indigenismo, según Omar Aramayo, o el ur-text de las diglosias literarias formales peruanas, según Enrique Ballón” (Usandizaga 13)[2].  Aunque debemos a esta misma autora puntualizar que: “la obra de Churata se aleja de la de la mayoría de los indigenismos, que trataron de representar el mundo indígena; para él, el proyecto era conectar con el saber y la sensibilidad de ese mundo para escribir una obra  que reivindicara los orígenes de los culturalmente mestizos como él y a la vez hiciera visible lo propiamente indígena fuera de los estereotipos  ligados a la mirada externa, en la medida, claro, en que es posible  evitar esa mirada por parte de un no-indígena” (Usandizaga 14).  Conviene recordar  que Gamaliel Churata polemizó con César Vallejo en torno a la dura crítica de este último a las vanguardias [Boletín Titikaka, mayo de 1927]; pero como bien apunta Elena Usandizaga en su reciente edición de El pez de oro: “al final su obra va en el sentido de lo que reclamaba Vallejo: un vanguardismo no mimético y cuya originalidad no radicará en las fórmulas de lo nuevo, sino en una sensibilidad más profundamente rupturista” (Usandizaga 27).  No está demás proponer, apenas deslizado aquí, lo productivo que podría ser en un estudio posterior ligar Trilce con El pez de oro en tanto versiones distintas y complementarias del mito de Inkarri; ya que, y no sólo en el caso del poemario de 1922 y probablemente de gran parte de la poesía de César Vallejo: “En El pez de oro sí hay una referencia directa y relacionada con el significado de lo soterrado que ha de volver: la apreciamos en la aparición mítica del Inca, personificada en el Puma de oro, Khori-Puma, y su sucesor el Pez de oro, Khori-Challwa” (Usandizaga 55).

TRES

“En 1919, en su primer viaje [de Alejandro Peralta] a Lima conoce a César Vallejo, con quien empieza a intercambiar correspondencia y de quien recibe unos años más tarde Trilce (1922) y Escalas Melografiadas (1923) […] Luego [de Ande, 1926, y Kollao, 1934], por más de 30 años, Peralta no publica otro libro hasta Poesía de entretiempo (1968), con un texto más intimista, pero no menos comprometido. Con este libro gana el Premio Nacional de Fomento a la Cultura de 1970. En el homenaje que le brindaron en esa ocasión el Instituto Puneño de Cultura, el Instituto José Antonio Encinas, el Departamental de Puno y Brisas del Titikaka, Peralta dijo en su discurso de agradecimiento: Cabe decir que yo no he arado en el mar. Que hoy que ha resucitado Tupac Amaru, mi poesía en la que esta de cuerpo entero el hermano indio, va a echarse a andar como quiere el inmortal poeta de Santiago de Chuco” (Portugal Catacora 2013)[3].

César Vallejo

En plena matanza de hombres

caíste herido por la espalda

hambre y sed de los hombres

fueron nudo de muerte en tu garganta

Hombre de voz crecida entre roquedos

sangre en raíz y fruto derramada

para darle eternidad de tierra

dijiste tu palabra

Voz de millones de hombres levantaste

en el fragor del exterminio

Desde entonces tu voz se renueva en el aire

Eres la voz de la montaña

eres la soledad y los caminos

eres los pobres en marcha.

En Poesía de Entretiempo (Portugal Catacora 2015)[4]

CUATRO

Poemario que incluso, tal como lo hiciera casi todo el mainstream de la época (Chocano, L. A. Sánchez, Mariátegui, Eguren, Magda Portal, etc., entre los nacionales), también saludó el propio César Vallejo: “Querido y gran poeta: Le envío un entrañable abrazo por su magnífico libro “ANDE”. Me doy cuenta de que se trata de un artista mayor, de vasta envergadura creadora. Su libro me ha emocionado de la emoción de mi tierra. Mil gracias por este presente inapreciable. Siga Ud. por su vía.  Puede estar seguro de que sus poemas quedarán. Son ellos de los versos que andan y viven. Lo demás está en los estantes y eso nos tiene sin cuidado. Suyo con toda admiración” (Monasterios 140). Ahora, texto que amerita un cuidadoso análisis, y aunque este no sea el mejor lugar para explayarse sobre ello –y, por ejemplo, deconstruir ideológica y contextualmente cada uno de aquellos reconocimientos al libro de Alejandro Peralta–, sólo llamamos la atención del fino o sutil humor del autor de Trilce. No es que Vallejo sea un hipócrita ante Ande –y no, “-ANDE”, que acaso nos pasa al imperativo de este verbo–; sino que es absolutamente consciente del, ante su poemario de 1922, carácter epigonal del de Peralta. De modo que aquel: “Siga Ud. por su vía” –ya que aquí existe una preestablecida, anfibológicamente, la de Ande o la de Vallejo– debemos tomarlo con cuidado. Aunque, esto último, de modo no menos significativo; tal como, asimismo, aquella falta de reacción de parte de Vallejo ante la publicación –en el Boletín Titikaka (número de octubre de 1926)– del poema LXV de Trilce (“Madre me voy mañana para Santiago”) intervenido o modificado: exacerbado allí en su “vanguardismo”. En general, es como si Vallejo no se hubiera tomado en serio la poesía de los Peralta ni, tampoco, al Grupo Orkopata. Esto último, podemos especular, acaso porque el discurso de Churata cae en esencialismos o exclusivismos étnicos, aunque Monasterios se encargue enfáticamente de negarlo (171)[5]; o, a nivel político, porque Vallejo leía allí — hacia 1927, viviendo desde 1923 en la cosmopolita París y en pleno momento de su ascesis comunista: multiétnica e internacional– no Orkopata, sino Orkoapra: “Lo que sí llama la atención es que a partir de este artículo [“Indoamericanismo estético” por Antero Peralta] la trinidad indoamericanismo/mestizaje/nuevo indígena, quedó plenamente instalada en las páginas del Boletín Titikaka y vinculada al proyecto de una nueva estética, que en la lógica de Antero Peralta estaba llamada a ser vanguardista, mestiza y aprista” (Monasterios 156). Aunque, hacia 1932, Gamaliel Churata en persona se declara ya “enemigo del APRA”: “Sabemos que ideológicamente siempre estuvo más cerca de Mariátegui que de Haya, pero también que en el momento del golpe de estado de Sánchez Cerro [1930] vislumbró la posibilidad de un ‘gobierno del pueblo’ con participación aprista” (Monasterios 228).

©Pedro Granados, 2026

[1] Granados, Pedro (2013). “AHAYU-WATAN. Suma poética de Gamaliel Churata/ Mauro Mamani (compilación y estudio)”. http://blog.pucp.edu.pe/blog/granadospj/2013/10/20/ahayu-watan-suma-po-tica-de- gamaliel-churata-mauro-mamani-compilaci-n-y-estudio/

[2] Usandizaga, Elena (ed.) (2013). Gamaliel Churata, El pez de oro. Madrid: Cátedra.

[3] Portugal Catacora, José (2013). “Alejandro Peralta Miranda”, Blog de José Portugal Catacora.

15 de septiembre.

http://joseportugalcatacora.blogspot.pe/2013/09/alejandro-peralta-miranda.html

[4] Portugal Catacora, José (2015). “César Vallejo por Alejandro Peralta”, Blog de José Portugal Catacora 15 de julio.

http://joseportugalcatacora.blogspot.pe/2015/07/cesar-vallejo-por-arturo-peralta.html

[5] Monasterios Pérez, Elizabeth (2015). La vanguardia plebeya del Titikaka. Gamaliel Churata

y otras beligerancias estéticas en los Andes. La Paz, Bolivia: IFEA/ Plural.

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