ALFREDO BRYCE ECHENIQUE

Peruvian writer Alfredo Bryce Echenique at the Cervantes Institute, where he will deposit a legacy at the Safe of the Letters. in Madrid, Spain, 18 June 2019, (Photo by Oscar Gonzalez/NurPhoto via Getty Images)

Ya consagrado, impecablemente vestido, y una vez de visita en Lima, recuerdo haber visto un par de veces a Bryce aventurándose hasta el Superba (Lince) y saliendo de aquí solo y como una uva de vuelta a San Isidro. De época distinta, arrastraba consigo la ya vasta ciudad capital junto al pesado baúl de sus recuerdos. Nunca me animé a acercarme, no tenía la traza encopetada de aquel distinguido borracho y dudo haber sido un buen interlocutor, yo leía (como ahora) mucho más poesía que narrativa; aunque de Un mundo para Julius recortara algunos párrafos poéticos para analizarlos con mis estudiantes en el aula (siempre he sido un excelente profesor, aunque sin vocación alguna). Pero Bryce ya pasó, tal como en la “Casa tomada” de Julio Cortázar, su costumbrismo nostálgico-zumbón e incluso su opción por la conversación antes que por la “literatura” (“Dos señoras conversan”), ha sucumbido ante la polifonía de voces y arrasada por un caimán simétrico: el de la vida de todos los días no sólo en el Perú, sino también en la red que constituye el mundo entero. Curiosamente, hace pocos meses, me di intempestivamente con él (sobre su silla de ruedas) mientras yo pasaba por la Avenida Guardia Civil y él alcanzaba la salida de una de las tantas clínicas que abundan por allí. Lo encontré bien compuesto, aunque un tanto delgado. Obedecí a un impulso sincero y le alcancé mi mano. Me identifiqué apenas como un agradecido lector. Él me correspondió afectuosamente, en paz y con una franca sonrisa. Ni él ni yo nos andamos en ese momento con literatura ni con poesía. P.G.

Puntuación: 5 / Votos: 1

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *