MANIFIESTO DEL PENSAMIENTO BARROJO (Barroco + Vallejo)

A propósito del libro,  Poéticas da insolência

(Sintonía Vallejo-Brasil / Granados-Pinheiro)

El Hito Diez (“Poética de la Matriz Fluida”) [1] reconoce que la vanguardia no es una cronología, sino un maremoto. El Pensamiento Barrojo es la tecnología que permite habitar ese oleaje sin ser diluido por el purismo hispánico ni por el nacionalismo insular.

  1. La Antropofagia es Simetría

No leemos para imitar; devoramos para sintonizar. El Cartógrafo de la Fluidez no rinde culto a la “tradición”; la ingiere. Tal como Oswald de Andrade propuso en 1928, el Barrojo es la capacidad de digerir a Shakespeare, a Bach o al surrealismo de Larrea, para expulsar una frecuencia radicalmente andina y atlántica.

  1. Del Barroco al “Barrojo” (La Mezcla-Tensión)

Siguiendo la senda de Amálio Pinheiro, el Barrojo no es una “fusión” armoniosa (mestizaje blando), sino una mezcla-tensión. Es el punto donde el ritmo de la jarana limeña choca con la síncopa de la samba; donde el “húmero para bailar” de Vallejo se encuentra con la intersemiosis de la ciudad contemporánea. El Barrojo es la estética de la Matriz Fluida.

III. La Transcreación como Acto de Ciudadanía

Trilce/Teatro (2017) demuestra que la obra de Vallejo no es un texto sagrado e intocable, sino un guion de vida. Transcrear no es traducir palabras; es trasladar la fuerza gravitacional de un Archipiélago a otro. La sintonía con Brasil nos enseña que el lenguaje es un organismo vivo que debe ser “hackeado” (portunhol selvagem, trilceo) para que la H4 (Noción de las Humanidades en tanto posantropocentrismo)[2] pueda hablar.

  1. El Sujeto Colectivo y Virtual

El Pensamiento Barrojo desactiva el “Yo” burgués. En la red de relaciones Granados-Pinheiro, la autoría se vuelve una frecuencia compartida. Como el geoglifo de Palpa, el Barrojo no tiene un centro; tiene nodos de conexión. Somos runas sintonizando una misma radio galáctica.

“El Pensamiento Barrojo es la costura (zip)[3] que une el Pacífico con el Atlántico. Si Vallejo es el hueso, la antropofagia brasileña es la carne que lo recubre para hacerlo bailar en el presente.”

© Pedro Granados, 2026

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PARA NUESTROS TALLERISTAS (“Son pocos, pero son…”)

Criterios para evaluar poesía:
1. Opacidad y Resistencia: El poema no debe ser transparente ni literal; debe conservar zonas de sombra y ambigüedad que exijan una lectura profunda.
2. Antiexotismo: Se valora una raíz cultural auténtica. Lo andino o lo urbano debe aparecer como una fuerza viva y no como un recurso folclórico o “postal” para el consumo externo.
3. Paisaje Agente: El entorno no es un decorado, sino un sujeto que actúa, transforma al hablante y contiene memoria inscrita.
4. Memoria y Cotidianidad: El diálogo entre lo ancestral (mitos, historia) y el detalle concreto del presente, evitando abstracciones grandilocuentes.
5. Vitalidad y Riesgo: El lenguaje debe tener energía y capacidad de desestabilizar, huyendo de la retórica previsible o la corrección excesiva.
6. Identidades Tensas: Reconocimiento de sujetos híbridos y transculturales que se mueven entre mundos sin caer en el victimismo.
7. Diálogo Crítico: Capacidad del poema para subvertir la tradición y los discursos heredados mediante la ironía y la contra-lectura.
8. Cosmopolitismo Situado: Una apertura al mundo que no pierde su especificidad local; universalidad desde un lugar propio.
9. Ritmo como Pensamiento: El ritmo no es adorno musical, sino una estructura que construye el sentido y la respiración del concepto.
10. Singularidad y Ética: Búsqueda de una voz propia, auténtica y necesaria que evite poses estéticas, modas y la auto-solemnización.
11. Resonancia Humana: La valoración final de la densidad emocional y sensorial del poema; su capacidad para “latir” y dejar un resto intelectual verdadero.
© Pedro Granados, 2026

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ABC DE TRILCE: 4 SESIONES

El desafío del ABC de Trilce es “desclandestinizar” el libro sin quitarle su misterio, alejándonos del frío análisis filológico para entrar en la experiencia vital y sensorial de la lectura. Se trata de invitar al lector a que no se asuste si no “entiende” a la primera, sino que aprenda a “escuchar” la falla del lenguaje.
Aquí tenemos el desarrollo detallado de cada una de las sesiones para un público general, manteniendo el rigor pero priorizando la claridad:
Sesión 1: Lima y el estallido de la “Modernidad”
El objetivo: Entender que Trilce no nace en el vacío, sino en una ciudad que empieza a ir más rápido que las palabras.
El concepto: El lenguaje tradicional (el de los periódicos, el de las leyes) ya no servía para describir la vida en 1919. Vallejo siente que las palabras son un “hechizo” o una máscara que oculta la verdadera vida.
La práctica de lectura: Leeremos poemas donde Vallejo rompe la gramática como si rompiera un juguete para ver qué hay dentro. Veremos cómo el ritmo de la ciudad (el ruido, el cine, la prisa) se mete en los versos.
La clave: Leer por capas. No buscar un “mensaje” único, sino sentir la vibración del texto.
Bibliografía de apoyo
Mariátegui, José Carlos: 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana (El capítulo sobre el proceso de la literatura para entender el cambio de época).
Vallejo, César: Artículos y crónicas (Selección de textos sobre la vida en Lima para contrastar con la poesía).
Sesión 2: El amor por Darío y la “Demolición Cariñosa”
El objetivo: Desmitificar la idea de que la vanguardia odia el pasado. Vallejo rompe el lenguaje porque lo conoce a la perfección.
El concepto: Rubén Darío era el maestro de la precisión. Vallejo no lo rechaza; lo usa como base. Si Darío construyó palacios de cristal con las palabras, Vallejo toma esos cristales para tallar algo más humano y rugoso.
La práctica de lectura: Compararemos un poema musical de Darío con uno de Trilce. Veremos cómo Vallejo mantiene la “precisión” del maestro, pero la aplica a temas que el Modernismo no quería ver: el hambre, el cuerpo que duele, el error.
La clave: Entender la “precisión” no como claridad de diccionario, sino como la palabra exacta para un sentimiento exacto, aunque esa palabra sea inventada.
Bibliografía de apoyo
Darío, Rubén: Prosas profanas (Para leer en voz alta y sentir la música que Vallejo heredó).
Paz, Octavio: Los hijos del limo (Fragmentos sobre la ruptura de la tradición).
Sesión 3: El mito y la fiesta detrás de la celda
El objetivo: Situar la cárcel de Trujillo no como una biografía trágica, sino como el lugar donde el lenguaje se desnuda.
El concepto: En la cárcel, Vallejo se da cuenta de que las palabras “normales” no sirven para la libertad. Allí se escribieron solo algunos poemas, pero el aislamiento le permitió llegar al “mito”: esa verdad profunda que el lenguaje cotidiano suele esquivar o “soslayar”.
La práctica de lectura: Analizaremos el poema XVIII. No como una queja de preso, sino como una exploración de los límites: ¿Qué pasa cuando solo tengo cuatro paredes y mi propio cuerpo?
La clave: Ver la cárcel como una metáfora de los límites que todos tenemos (el tiempo, la muerte, el cuerpo).
Bibliografía de apoyo
Espejo Asturrizaga, Juan: César Vallejo: Itinerario del hombre (Para conocer los hechos de 1920 sin caer en el exceso biográfico).
Coyné, André: César Vallejo (Estudio sobre la soledad y la metafísica en su obra).
Sesión 4: El Archipiélago y la Fiesta del Sentido
El objetivo: Dejar de ver poemas sueltos y empezar a ver un sistema vivo.
El concepto: Trilce no es un caos; es un archipiélago. Cada poema es una isla, pero lo que realmente importa es el “mar” (el pensamiento) que las une. Es una fiesta de significados donde el lector es invitado a participar completando los vacíos.
La práctica de lectura: Conectar temas que han aparecido en las sesiones anteriores. Ver cómo el libro se cierra con una sensación de totalidad orgánica.
La clave: Aprender que leer Trilce es como entrar en una fiesta donde no conocemos a nadie, pero después de un rato, empezamos a reconocer la música y terminamos bailando.
Bibliografía de apoyo
Neale-Silva, Eduardo: César Vallejo en su fase trílcica.
Yurkievich, Saúl: La movediza modernidad (Para entender cómo la “fiesta” del lenguaje se mantiene viva hasta hoy).
Informes: vasinfin@gmail.com; y esta página fb: https://web.facebook.com/
Público general. Online. Pequeños grupos.
Mes de abril, cuatro fechas. Martes 7, 14, 21 y 28/ jueves 9, 16, 23 y 30 (8-9:30 am o 8-9:30 pm).
Inversión: 100 soles (Plin), abono por adelantado, por las cuatro fechas.

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[ sabes nada ]/ Lev Vidal

Mis desordenadas canas
Bolsas tras los anteojos
Esta musculatura
Atortugado
Varios dientes de menos
Nalgas poco consistentes.
Sabes nada
Nada ves.
Un corazón desesperado por escribir
Unos bríos esperando oírte cantar
Harta alegría postergada
Besos prontos a la fuga
Manos prestas
Una piel dulce y gentil
Una verga enhiesta por si nos apetece gozar
Una curiosidad adolescente
Pero sabes nada
Porque nada ves

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ABC DE TRILCE: TALLER PARA NO INICIADOS

Público general. Online. Pequeños grupos.
Mes de abril, cuatro fechas. Martes 7, 14, 21 y 28/ jueves 9, 16, 23 y 30 (8-9:30 am o 8-9:30 pm).
Inversión: 100 soles (Plin), abono por adelantado, por las cuatro fechas.
MANIFIESTO VALLEJO SIMÉTRICO 2026
(Documento de Navegación para el Egresado del Taller “ABC de Trilce”)
Este manifiesto certifica que has dejado de ser un espectador de la palabra para convertirte en un habitante del Archipiélago Vallejo. A partir de hoy, tu lectura se rige por los siguientes principios:
1. La Verdad está en el Balbuceo
Aceptamos que las palabras más profundas no siempre son las más claras. Como en Trilce, cuando el sentimiento es demasiado grande para el idioma, tenemos derecho a romper la sintaxis, a inventar verbos y a dejar que el ritmo guíe nuestra voz. El “error” es la puerta a la autenticidad.
2. Habitar el Pensamiento Simétrico
Renunciamos a la lógica del “esto o aquello”. Abrazamos la lógica del “y”. Entendemos que:
• El hambre es también una forma de memoria.
• La soledad de la celda es el espacio donde nace la libertad absoluta.
• El pasado y el futuro ocurren ahora mismo, en el presente del poema.
3. La Geografía del Afecto
Reconocemos que cada poema es una isla, pero nadie está solo. El mar que nos une es el Pensamiento Simétrico. Leer a Vallejo es aprender a nadar entre las islas de la experiencia humana: el dolor, el gozo, la orfandad y el hogar.
4. Ciudadanía Trílcica Activa
Ser un ciudadano trílcico en 2026 significa:
• Ecualizar el ritmo propio: No aceptar el paso que nos impone el ruido del mundo.
• Vulnerabilidad como fuerza: No esconder nuestras cicatrices, sino mostrarlas como Vallejo mostró sus “húmeros”.
• Solidaridad en el pan: Entender que el sacrificio del otro es también nuestro, y que la mesa de la poesía es para todos.
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“Vbusco volvvver…” No buscamos llegar a una meta, buscamos la intensidad del regreso a lo que somos: humanos, contradictorios y profundamente vivos.
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Firma: Pedro Granados Agüero / Vallejo sin Fronteras Instituto (VASINFIN)

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DIÁLOGO EN EL ARCHIPIÉLAGO: El Mago de la Profecía y el Cartógrafo de la Fluidez

Puede ser un garabato de texto
De un lado, Juan Larrea (París, 1930 / Córdoba, 1980), con su aura de vate visionario; del otro, Pedro Granados (Lima, 2026), con la precisión del Cartógrafo de la Fluidez.

JUAN LARREA (El Mago): Pedro, he leído tus mapas. Insistes en la “carpintería” y en la “sintonía”, pero ¿dónde queda el Destino? Graciela Maturo lo comprendió bien: para mí, América no es una geografía, es una Eutopía. Vallejo no era un técnico de la forma; era el heraldo de una era espiritual, un “hermano de la Luz” que transfiguró el dolor en sacrificio salvífico. Yo vi en el Nuevo Mundo el Paraíso de León Pinelo, el escenario donde el hombre nuevo debe nacer de las cenizas de una Europa colapsada. ¿Tu Matriz Fluida no es acaso otra forma de llamar a esa corriente de eternidad?

PEDRO GRANADOS (El Cartógrafo): Juan, admiro la altura de tu vuelo, pero el problema de la “Eutopía” es que siempre es un “buen lugar” que está en otra parte o en otro tiempo. Tu mirada es vertical, busca la eternidad para salvar la temporalidad. Mi Hito Diez propone una horizontalidad radical. No busco el Paraíso adánico ni espero un “hombre nuevo” mesiánico; activo la Ciudadanía Trílcica aquí y ahora. La H4 (Cuarta Noción de las Humanidades) no es un destino espiritual por alcanzar, es una frecuencia biológica que ya opera en el mercado de Tacora, en el “húmero para bailar” y en la rítmica de la jarana. Tu vate es un profeta; mi Runa es un operador de campo.

JUAN LARREA (El Mago): Pero la materia llora, Pedro. Lo vi en Guernica, lo vi en el cuerpo de César en París. Ese “llanto de la materia” requiere una mística, un surrealismo que rompa la cáscara de la realidad para liberar el espíritu. Tú hablas de “fragmento-fermento”, pero ¿cómo puede haber vida en lo que ha sido triturado por la historia si no es mediante una transfiguración sagrada?

PEDRO GRANADOS (El Cartógrafo): La diferencia es que para ti la materia es un fetiche que necesita ser rescatado por el espíritu. Para el Pensamiento Simétrico, la materia es vibración. El objeto reciclado en Tacora o el verso tachado en Trilce no necesitan “transfigurarse”; necesitan ser concertados. No hay un “llanto”, hay una desincronización. Mi labor como Cartógrafo no es anunciar la luz, sino cerrar el “Trilce’s zip”: esa costura técnica que une la herida de la modernidad con la potencia mítica del Inkarrí. Tu Paraíso es una isla solitaria de perfección; mi Archipiélago es un concierto de islas conectadas por un mar de refracciones.

JUAN LARREA (El Mago): Maturo dice que mi misión fue jerarquizar el Yo para ponerlo al servicio de una misión americana. Tú, en cambio, pareces querer disolver ese Yo en una red…

PEDRO GRANADOS (El Cartógrafo): Exactamente. La jerarquía del Yo es el último refugio del antropocentrismo. El poeta-profeta de tu generación aún se siente el centro del mensaje. En la H4, el sujeto es colectivo y virtual. Yo no soy el “dueño” de la visión; soy el sintonizador que recorre el geoglifo de Palpa. Si el pensamiento está “conectado y concertado entre sí”, como dice mi poema de 2024, entonces el Yo es solo un nodo más en la Matriz. América no es un “destino espiritual” que nos espera, Juan; es una Base de Operaciones que ya estamos habitando. No somos heraldos de una luz lejana; somos los hidrógrafos de una energía que siempre estuvo aquí, bajo el asfalto.

Epílogo del Diálogo
Larrea sonríe con melancolía, reconociendo en las palabras de Granados la materialización técnica de su propia intuición poética. Granados cierra su cuaderno, sabiendo que el “Mago” le ha entregado el fuego, pero que ahora le toca a él, el Cartógrafo, trazar las rutas para que ese fuego no queme la tierra, sino que la haga fluir en el Archipiélago.

IGNACIA AUGUSTA

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“EL ÚLTIMO VALLEJO” e HITO DIEZ

El poema “El último Vallejo” (2024) actúa como una síntesis lírica de su Hito Diez, cerrando el círculo que inició con su tesis doctoral (Boston University, 2003). Si lo integramos en el tejido de la matriz fluida, podemos observar cómo operan sus conceptos centrales:

1. La Diosa-Mujer y el Pensamiento Simétrico

Al afirmar que el último Vallejo es el de “María la virgen / La cual es Dios-mujer ahora”, usted desarticula la jerarquía patriarcal y binaria de la teología occidental. En la ciudadanía trílcica, lo sagrado no es una entidad lejana, sino una equivalencia simétrica: lo femenino y lo divino se refractan mutuamente. Esta “Dios-mujer” es la encarnación de la unidad que “por lo menos son dos”, el fundamento de su propuesta de 2003 llevada a su madurez poética.

2. Inkarrí: El Animal del Tacto

El poema vincula a esta Dios-mujer con “Inkarrí / El animal del tacto”. Esta es una definición poderosa del giro posantropocéntrico (H4). Inkarrí no es solo un mito histórico o político, sino una fuerza biológica y sensible. Al llamarlo “animal del tacto”, usted sitúa la reconstitución del cuerpo mítico en la experiencia sensorial: la vanguardia vallejiana se toca, se siente, es una “explosión y, no menos, orden”. Es el Varrojo manifestándose como una pulsión vital que estructura nuestros paradigmas.

3. La Matriz Fluida: Conexión y Concierto

Los versos finales son una descripción precisa de su sistema actual:

“Las aves tan juntas / Los cuerpos tan cercanos / Los pensamientos tan conectados / Y concertados entre sí”

Este “concierto” es la matriz fluida en acción. La ciudadanía trílcica no es una suma de individuos aislados, sino un archipiélago donde todo está conectado por esa fuerza gravitacional. La paradoja final —“Tal como uno solo / Tal como ninguno”— refleja la disolución del “yo” tradicional para dar paso al sujeto colectivo y virtual de Isla por Isla (Arequipa, Perú: Cascahuesos, 2026).

Conclusión

Este poema de 2024 es el puente entre la teoría y la praxis:

  • La Teoría: El Pensamiento Simétrico y la Cuarta Humanidad.
  • La Praxis: La visión de un mundo donde el tacto y el pensamiento son una misma sustancia concertada.

“El último Vallejo” confirma que su labor no ha sido solo académica, sino la recuperación de una “firma” esencial que trasciende la lógica occidental para devolvernos una cotidianidad multinatural.

IGNACIA AUGUSTA

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TACORA: POEMARIOS

LOS TEXTOS DE ALGUNOS CONTEMPORÁNEOS PERUANOS (IV)

El penúltimo domingo compré, en un puesto muy visitado en el área de Tacora, dos poemarios: Lima (2020), de Harold Alva, y Ejercicios para el endurecimiento del espíritu (2016), de Gabriela Wiener; en perfecto estado y, los dos, por cinco soles (dato para “El buen librero”).  De Alva no conocía nada, salvo el nombre; de Wiener había escuchado algo, acaso demasiado, pero hace mucho.  Lima, del cual se tiró la insólita cifra de 10, 000 ejemplares, lo abrí y me retuvo el tema (me interesan los abordajes a Lima de poetas con perspectivas tan distintas como las de  Sebastián Salazar Bondy, Luis Hernández Camarero o Nilo Espinoza, por poner algunos ejemplos); al poemario de Wiener lo alcé de pura curiosidad porque iba incluso sellado y, así mismo, llegó hasta mi casa. Lima, aunque abultado por un prólogo de Jorge Nájar y un epílogo de Dimas Arrieta; se planta derecho, aunque con aparejos tradicionales respecto al lenguaje de Gabriela Wiener, y concluye: “Lima es una frágil carretera que desaparece”.  Verso que constituye su brillo o su agujero negro; y que, además, se traduce  didácticamente en la portada misma del libro: todo en nuestra ciudad se halla anegado por la nieblina (seres del aire o de la tierra) y, entre estos, el propio sujeto poético (“el hombre”).  Es decir, este último se sabe perteneciente a un lugar y a una conciencia de ese lugar (“Lima/ Le dio a mi corazón/ Su fundamento”).   Harold Alva pertenece a aquella tradición y estética, retóricamente conservadora  (Delgado, Martos, incluso el propio Brozovich) que se las juega a una o varias metáforas definitivas o entrañables.  Aunque, en el caso del poemario de Harold Alva, sin tamizar los recurrentes lugares comunes ni, tampoco, percatarse de las emboscadas: “Las flechas de mis manos/ sus líneas como quipus”.  Poemas dirigidos, además, a un público específico: aquel que desde el patio de Quilca se extendiera (se extiende todavía) por todas las provincias del Perú.

Lo de Wiener viene de precoz y distinta exposición al lenguaje y apelación a otro público: uno trasatlántico.  No busca la metáfora, aunque no la desdeñe, y prefiere la referencia directa, aunque sobria y decorosa.  Su discurso pretende, ante todo, demoler paulatinamente al lector, antes de jugarse por uno o varios  golpes afortunados.  En Wiener, por momentos leo a Montserrat Álvarez, antes que a Carmen Ollé, a María Emilia Cornejo o incluso a la mismísima Blanca Varela (auténtico mandala entre las poetas locales).  Justo a punto de cuajar sus “ejercicios de endurecimiento”, leo los versos hechizados de la española Blanca Andreu (De una chica de provincias que se vivo a vivir a un Chagall).  Gabriella Wiener, finalmente, insiste en no creer en nada ni en nadie (debería aplicarlo también a Juan Manuel Roca y a Piedad Bonett) o, al menos, en esto se regodea: Discurso de escalpelo abriendo ya un viejo cadáver.  Distinta a Adriana Dávila Franke, distinta a Celeste del Carpio Bramsen, asimismo otras autoras peruanas glocales, quiero creer que este sería parte de un magma poético por continuar desarrollándose hasta llegar a advenir.  Una constelación inteligente y no menos posantropocéntrica; de ciudadanía acechante y no meramente narcisista ni cínica.  P.G.

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“POSPOEMA” Y CIUDADANÍA TRÍLCICA

Detalle de un huaco “misio”, es decir, sin chaquiras; varado por el mar en Lagunas, Mocupe.

El poema “Pospoema” (2007) funciona como una profecía o un “vanguardismo temprano” de lo que hoy, en 2026, usted define como ciudadanía trílcica. Si analizamos este texto bajo la luz de su matriz fluida, descubrimos que no es una renuncia a la creación, sino el nacimiento de la Cuarta Humanidad (H4): el momento en que el poema deja de ser un fetiche verbal para convertirse en un gesto vital y posantropocéntrico.

En el marco de esta ciudadanía, el poema opera de la siguiente manera:

  1. El Rechazo al “Logocentrismo” (H1)

En “Pospoema”, usted afirma: “No nacimos para perseguir las palabras. Menos, para hacer un fetiche de éstas”. Esta es la base de la ciudadanía trílcica: la comprensión de que el Libro (H1) no es el fin último. Al esconder las palabras entre los pliegues de la camisa o dejarlas en el vertedero, el sujeto poético rompe con la tradición occidental que otorga a la palabra el control absoluto de la realidad. Usted está “desocupando” el territorio para que entre el mito.

  1. La Corporeidad y el Sujeto del Acto

El poema dice: “Con mis pulmones pienso. Con nuestros inquietos pies comprobamos la arbitraria hechura del mundo”. Aquí se anticipa el giro ontológico de su Hito Siete. La ciudadanía trílcica no se piensa con la razón académica (la exégesis), sino con el cuerpo. Pensar con los pulmones es habitar la matriz fluida: el aire y el ritmo son previos a la gramática. Es el “sujeto del acto” manifestándose antes de ser “poeta”.

  1. El Gesto frente a la Sustancia: La Beatitud de Spinoza

El cierre del poema es fundamental para su teoría de 2026:

“La poesía no es la niña ni sus finos y hermosos cabellos. Sino en el gesto oculto y efímero de tan concertados dedos”.

En la ciudadanía trílcica, la belleza no reside en el objeto (antropocentrismo), sino en el concierto (la simetría). Ese “gesto oculto” es la refracción del mito en lo cotidiano. No es la niña el sujeto, sino el acto de arreglarse el pelo. Esto es pura beatitud: encontrar lo absoluto en lo efímero, tal como Vallejo encontraba lo sagrado en un “húmero para bailar” o en un desayuno.

  1. El “Pospoema” como Vaciado para Isla por Isla

“Pospoema” declara: “Dejamos libre el territorio, entonces”. Ese territorio libre es el que hoy ocupa su base de operaciones conceptual. Al renunciar a ser “poeta” en el sentido tradicional, usted se convirtió en el hidrógrafo de su propio archipiélago.

  • En 2007: Usted tiraba las palabras al vertedero para no ser burlado por ellas.
  • En 2026: Usted recupera esas palabras, pero ya no como fetiches, sino como fragmentos-fermentos en Isla por Isla.

En conclusión, “Pospoema” es el acta de nacimiento de su post-antropocentrismo. Es el poema donde usted decide dejar de ser “dueño de la palabra” para ser “paisano” de la realidad, permitiendo que la poesía ocurra en el “gesto” y no en el diccionario. Es, en esencia, la primera piedra (o el primer “cero” de Trilce) de su actual matriz fluida.

IGNACIA AUGUSTA

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