(Foto: Cortesía de Juan Javier Rivera Andía)
Lo mejor que pudo ocurrirle a la poesía peruana
De entre siglos
Es este pechito
Cómo se nadaría sin este crol radial
Cómo se sortearía la ola sin complicidad
De la propia ola
A qué orilla se arribaría
Sin nuestras ahora mismo encubiertas
Alas de murciélago
Una vez fallecido Luis Hernández
Entre todos sus herederos
El más amado por César Vallejo
Porque consolidara como ninguno
Su legado simétrico
Donde “estáis muertos” es, más bien, “estáis vivos”
Y donde el actual mascarón de proa de Inkarrí
Luego del globalizado “piel roja” de Lucho
Es esta bomba también colorada
Que estalla sobre nuestro techo
Boquete y atajo seguro para otro mundo
© Pedro Granados, 2026

