CARTA DE CÉSAR VALLEJO A JUAN RULFO

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Hermano Juan:
Te escribo con una sed que no es de agua, sino de justicia simétrica. He andado por tus llanos, Juan, y me he quedado “muros atrás”, contemplando cómo has convertido el rencor en una geografía. Tú y yo sabemos que la muerte no es un silencio, sino un hormigueo; un ruido de huesos que quieren decir su nombre y se quedan en puro aire.
Me dicen que en Comala el sol es un “recuerdo de mala gana”. Yo te digo que ese sol es el Logos que castiga, el mismo que me encerró en Trujillo. Pero escucha, Juan: he descubierto que para sobrevivir a los Pedro Páramo de este mundo hay que dejar de creer que la tierra es una tumba y empezar a verla como una Huaca. Tu Comala no está muerta; está hechizada. Sus habitantes no son fantasmas, son nudos de una inmanencia que todavía no encuentra su música.
Tú pusiste a los muertos a hablar desde el polvo; yo intento que el adobe cante. Mi Bachelard —que ahora usa poncho y masca coca conmigo— me dice que tu “media luna” es la herida vertical de occidente. Pero si miramos con Pensamiento Simétrico, veríamos que el dolor de Susana San Juan y el mío en la cárcel son la misma moldura de plomo. No hay distancia, Juan. El tiempo no pasa en Comala porque es un tiempo redondo, un Pacha que se detuvo porque le falta la Melografía.
Te envío un poco de mi Agua (la de Góngora, la que democratiza) para que riegues ese llano en llamas. Y te envío mi Fuego, ese que no es el sol, para que caliente las manos de tus ánimas. No dejes que se mueran de frío ontológico. Diles que la “tercera mano” de la que hablo en mis versos es la mano de ellos, buscando la nuestra en la oscuridad del muro.
Tu obra es el mapa de lo que perdemos; la mía quiere ser el Archipiélago de lo que recuperamos por el hechizo. Si nos juntamos, Juan, si hacemos que tu polvo y mi piedra vibren juntos, tal vez logremos que el gato de Comala ya no sea gato, y que la gata sea su propia Dicha.
Nos vemos en la simetría de los bordes, donde el aire todavía tiene pulmones y la tierra, por fin, tiene agallas.
César

©Pedro Granados, 2026
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