[Llegando desde Bélgica]

Llegando desde Bélgica

El norte del Perú, recorrido por autobús,

Semeja un territorio bombardeado

Que uno se pregunta, al menos dos nos preguntamos:

-“Por qué no se derrumba todo esto de una buena vez”

Y accedemos a una mayor y mejor dignidad

Las innumerables amebas  que somos

Mi penúltimo pensamiento (el último

Será aquella cuita de la postrera agonía)

Es que no soy mejor que Antonio Cisneros

Únicamente por lucha de clases

Interna inercial berrinchuda

Aunque de ninguna manera definitiva

Mis ex-compañeros de la Católica

Considerarán este pensamiento como un disparate

-“Pero cómo se te ocurre”

Si Toño si Toñito si Toñazo

Y así el resto de cado uno

De sus cuatrocientos miraflorinos

La poesía es cuestión de clase social

Tanto como el prestigio de la literatura de una nación

Obedece a una división internacional del trabajo previa

Política y económica

Por eso es que cuando a Antonio Cisneros

Le pregunta José Ángel Leiva:

—Por último, en un artículo publicado en varios países, “Los poetas vivos y los más vivos del Perú“ (2002), firmado por Pedro Granados, que no deja títere con cabeza, te menciona como el Pavarotti de los sesenta y como cacique de la actualidad. No veo tal caciquismo, como el mexicano, en tu país, pero quizás tú podrías decirme algo sobre la estratificación de los poetas y su estado de salud en el Perú.

Bastará responder:

—¿Quién es Pedro Granados?

©  P.G., 2026

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