La relación entre el poeta Edgar Artaud Jarry y el científico Edgar Altamirano Carmona es fascinante porque, en realidad, se trata de la misma persona. Bajo esta dualidad, su obra representa uno de los puentes más singulares en la literatura contemporánea entre la vanguardia poética (específicamente el Infrarrealismo) y las ciencias de la computación especializadas en la Inteligencia Artificial.
Edgar Altamirano Carmona (México, 1953–2025) fue Doctor en Ciencias por el CINVESTAV-IPN y profesor investigador en la Universidad Autónoma de Guerrero. Paralelamente, bajo el seudónimo de Edgar Artaud Jarry, fue un miembro clave del movimiento infrarrealista, compañero de ruta de Roberto Bolaño y Mario Santiago Papasquiaro.
Esta doble condición no era una separación de carreras, sino una simbiosis que él mismo denominaba como una exploración posthumanista. En su poesía, Artaud Jarry se describía a menudo como una “máquina” o un “electrón”, integrando su conocimiento científico en la lírica.
Como científico, sus contribuciones se centraron en áreas fundamentales para el desarrollo de sistemas inteligentes:
Lógica y Satisfacibilidad (SAT): Investigó problemas de satisfacibilidad en lógicas multivaluadas, un componente esencial para el razonamiento automático en IA.
Sistemas Multiagente: Desarrolló trabajos sobre agentes inteligentes capaces de resolver problemas complejos (como el proyecto AIRLA para resolución de laberintos).
Conectivismo y Aprendizaje: Su enfoque científico no solo era técnico, sino también pedagógico, explorando cómo las máquinas y los humanos aprenden en entornos digitales.
En su obra poética, la Inteligencia Artificial y la física no son temas externos, sino el lenguaje mismo de su subjetividad. Algunos puntos clave de su obra literaria son:
“La vida no es más que un electrón buscando un lugar para descansar”: En este título (y poemario), utiliza conceptos de la física de partículas para hablar de la existencia humana, sugiriendo que la conciencia opera bajo leyes similares a las del procesamiento de datos o la energía cuántica.
El Homenaje a John McCarthy: Artaud Jarry fue de los pocos poetas que dedicó elegías a figuras como John McCarthy (padre de la IA y creador del lenguaje LISP), reconociendo la invención de la IA como un hito tan poético como técnico.
Visión del Futuro: Su obra plantea que el ser humano del siglo XXI es un híbrido. Para él, la tecnología no es una herramienta, sino una extensión biológica y cognitiva.
En conexión con nuestro propio proyecto, compartimos la idea de que la vanguardia (sea la de Vallejo en Trilce o la del Infrarrealismo) no es un caos, sino un sistema complejo que requiere una clave maestra para ser comprendido en su totalidad. Aunque provenimos de disciplinas distintas (la informática cuántica/lógica de Altamirano y la filología/estética vallejiana en nuestro caso), ambos convergemos en la necesidad de superar la fragmentación mediante un sistema de pensamiento integrador. Mientras que la crítica tradicional suele ver el vanguardismo (el de Vallejo o el de los Infrarrealistas) como una explosión de fragmentos rotos, ambos proponemos una lectura de red. Para Artaud Jarry, un poema era un algoritmo de alta complejidad; para mí, el sistema de Vallejo es una arquitectura que solo se comprende cuando se mira la simetría del archipiélago completo. Para muchos la tecnología es algo frío o externo, para Artaud Jarry era una parte orgánica de su ser; de manera análoga a como el “mar” (el pensamiento simétrico) no es algo añadido a los poemas de Vallejo, sino que ya está ahí, es parte de su naturaleza sistémica. Es decir, no es una herramienta de análisis, es la estructura vital del archipiélago. P.G.
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