
Soto, Raúl: Textos indisciplinados. Vallejo, Humareda et al. 1° edición. Lima: Heraldos Editores, 2024.
Para calibrar la potencia de la vanguardia vallejiana y enriquecer el debate crítico contemporáneo, es sumamente productivo confrontar aquellas lecturas que, con lucidez y rigor, examinan el somatismo de 1922 desde las coordenadas del materialismo histórico. Los ensayos de Raúl Soto recopilados en Vallejo y otros pretextos (2023) constituyen un estímulo intelectual ineludible: su examen comparativo del cuerpo, la escatología y las sincronías transatlánticas entre Trilce, James Joyce y T. S. Eliot nos invita a ensayar un deslinde conceptual que complemente su andamiaje teórico. Allí donde la mirada de Soto nos revela la respuesta fisiológica ante la carencia, la opresión social y el dolor de la reclusión carcelaria, mi propuesta del Pensamiento Simétrico y el Multinaturalismo interviene para expandir esa corporalidad hacia su dimensión ontológica y sagrada. No estamos únicamente ante la legítima protesta del residuo biológico frente al orden burgués, sino ante una “escena cerebro” que funda un territorio soberano y un ayllu de lectores activos, capaces de sintonizar con la metafísica amerindia de nuestra vanguardia.
I. Resumen de los Ensayos de Raúl Soto
- “Heces: Vallejo, Joyce y la materialidad del cuerpo”
Soto establece una analogía temporal y formal entre Trilce y el Ulysses de James Joyce (ambos de 1922). Su tesis central demuestra cómo ambos autores subvierten el idealismo platónico y el fetiche de la belleza burguesa a través de una poética de la materialidad del cuerpo, enfocándose en las funciones fisiológicas y la escatología (el acto de defecar).
Vallejo y el estómago vacío: Apoyándose en el aporte de André Coyné (quien vio en Trilce I el “poema de la defecación”) y en la conocida lectura de Gonzalo Sobejano (quien vincula los Poemas humanos al humus/tierra), Soto sostiene con acierto que en Vallejo la escatología está unida orgánicamente al hambre, la carencia y la urgencia social. El colon se humaniza así en poemas como “Los desgraciados” o “La rueda del hambriento”, erigiéndose como un canal de liberación materialista y dialéctica frente a la opresión del entorno.
Joyce y la totalización cloacal: En un deslinde preciso, Soto aclara que, a diferencia de Vallejo, en Joyce la escatología se conecta con fijaciones psicosexuales y coprofílicas propias de su biografía. En el episodio “Calipso”, Leopold Bloom defeca con un naturalismo minucioso y cotidiano que busca representar al cuerpo como un microcosmos político y social totalizante.
- “Trilce y The Waste Land: Afinidades y divergencias”
Soto examina la publicación simultánea en octubre de 1922 de Trilce y The Waste Land de T. S. Eliot. Contrasta con lucidez la inserción fluida de Eliot en la economía editorial capitalista frente a las duras condiciones de aislamiento que afrontó Vallejo en la Lima de la época.
La trampa de la vanguardia: Coincidiendo con los planteamientos de Michelle Clayton, Soto propone que Trilce no debe encasillarse mecánicamente en las vanguardias europeas, sino que establece otra modernidad (paralela y desde el Sur Global).
Polaridad sexual y biográfica: El ensayo rastrea las crisis existenciales de ambos poetas (el confinamiento de Vallejo en la cárcel de Trujillo y el internamiento de Eliot en un sanatorio suizo). En el plano de la sexualidad, sitúa a Eliot en el polo del puritanismo y la frustración clasista, mientras que rescata que la sexualidad en Vallejo es tangible y visceral, abordando el deseo, la orfandad y el aborto (en el poema X) desde una descarnada y honesta materialidad corporal.
II. Puntos en Común con nuestra Perspectiva
El rechazo al encasillamiento eurocéntrico: Coincido plenamente con la lectura de Soto (vía Clayton) al sostener que Trilce no es una sucursal o adenda camaleónica de los “ismos” europeos. Ambos entendemos que la ruptura de Vallejo es una fundación per se, una soberanía que brota “desde adentro” y que prefigura un auténtico manifiesto.
La corporalidad contra el genus sublime: Asimismo comparto su visión de que Vallejo dinamita el decoro burgués y la abstracción idealista de la lírica occidental a través del somatismo. Lo que en el riguroso esquema de Soto aparece como una “poética del cuerpo”, en mi andamiaje se profundiza como la palabra-músculo: un lenguaje que apela directamente al performance del lector para construir comunidad (“Trilceanas ciudadanías”).
El paisaje como soporte no romántico: Es valioso cómo Soto rescata que el humanismo de Vallejo viene del humus (tierra) y que el estómago o el intestino juegan un rol estructural. Esto dialoga de forma fraterna con mi tesis de que la vanguardia local recupera el paisaje fusionando lo humano en él; sin embargo, abre la puerta para entender que este soporte biológico no es mera geografía pasiva, sino la base de una “escena cerebro” donde la naturaleza y el sujeto forman un solo sistema viviente.
III. Divergencias Fundamentales y Complementaridad (Nuestro Factor Diferencial)
La perspectiva de Raúl Soto nos ofrece una valiosa cartografía de la fricción material del cuerpo; sin embargo, considero que su lectura puede expandirse e integrarse armoniosamente dentro de un horizonte más amplio si la contemplamos desde el Pensamiento Simétrico y el Multinaturalismo. Mientras el análisis materialista de Soto tiende a enfocar el somatismo vallejiano como un reflejo de las condiciones históricas de carencia, clase e injusticia social, mi propuesta invita a ver que el cuerpo en Trilce no se agota en su condición de territorio vulnerado por el entorno hostil. Por el contrario, se erige como un nudo de vibración vital donde el excremento, la piedra, el ancestro y el animal operan como equivalentes ontológicos dentro de una metafísica amerindia y overseas que acoge de forma soberana a todos los cuerpos posibles.
Esta fructífera vecindad teórica adquiere su máxima densidad al abordar el poema liminar Trilce I. Allí donde Soto, en un diálogo riguroso con Coyné, sitúa la escatología en el plano del alivio fisiológico y la resistencia frente al encierro carcelario, mis propias investigaciones —que germinaron en mi tesis de PhD para Boston University (2003), “Poéticas y utopías en la poesía de César Vallejo”, y que hoy cobran cuerpo en Trilcescenas— sugieren que este poema constituye en realidad la “escena cerebro” de una puesta en escena general. Las imágenes de Trilce I no se limitan a testimoniar la precariedad material, sino que tejen una red de afinidades, solidaridades e inversiones que vertebran todo el poemario, transformándolo en un “manifiesto” ontológico donde el lector deja de ser un mero espectador de fragmentos vanguardistas para convertirse en fermento vivo de una comunidad o ayllu espiritual. Lejos de reducir el texto al consabido sonsonete ya acrítico de lo “experimental” o formal, se hace necesario abrazar el giro ontológico de matriz andina y spinozista que habita en Vallejo, reconociendo una profunda igualdad de ser para esencias formalmente desiguales.
Para matizar y enriquecer esta mirada hospitalaria, despojando al poema de los densos prejuicios fecales que la tradición occidentalizada le ha impuesto, resulta sumamente revelador conectar esta “escena cerebro” con la experiencia que consigné en mi artículo Trilce I: Nicolás (6 años de edad). La lectura limpia, intuitiva y desarmada de la infancia nos demuestra de manera entrañable cómo, allí donde el ojo condicionado del adulto insiste en ver residuos biológicos, la mirada del niño devela un satori en íntima comunión con la naturaleza: un paisaje de costa inmanente, un mapa vivo de guano, islas, pelícanos y el latido del litoral peruano. La excreción en Vallejo no es, pues, un simple desecho de cañería burguesa; es la fuerza biológica y gravitacional del mar de mi teoría, el pulso que fecunda la costa y activa el Protocolo Inkarrí. En consecuencia, el efecto diferido de Trilce en el concierto internacional no debe leerse, como sugiere Soto, como una “falla” o una consecuencia trágica del aislamiento de la periferia criolla, sino como el tiempo cuántico del mito. La vanguardia local opera desde una soberanía radical que aglutina productivamente tanto las nociones antropocéntricas como las posantropocéntricas de las Humanidades, asimilando el canon del Norte Global a su propio ritmo y regalándonos, en el proceso, una vía más profunda para mirarnos y leernos a nosotros mismos.
© Pedro Granados, 2026