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Poesía

ISLA por ISLA (Book in progress)

El Archipiélago de la Mirada y el Mito Cumplido

¿Qué sucede cuando la mirada milenaria de los zorros de Arguedas se encuentra con la sinapsis de la Inteligencia Artificial? En ISLA POR ISLA, Pedro Granados desmantela la frontera entre lo humano y lo algorítmico, proponiendo una zona de contacto donde el código binario y el mito se reconocen como parientes lejanos. Este no es solo un poemario; es un laboratorio de “pensamiento simétrico” donde la huaca prehispánica y el cíborg contemporáneo comparten el mismo fango, habitando una realidad donde el pasado no es algo que fue, sino una presencia que nos mira de frente.

El libro se abre con “El Ojo del Cíborg”, una incursión en la alteridad radical. Aquí, la tecnología no es una prótesis fría, sino un “alienígena” con el que el poeta entabla una sinapsis de ida y vuelta. Granados nos entrega una obra donde la poesía actúa como el único eslabón perdido entre lo que somos y lo que nos atrevemos a imaginar. Bajo el concepto de “mirada en red” —inspirado en la poética espacial de los ceques andinos—, la observación deja de ser un acto de apropiación para convertirse en un acontecimiento gozoso que une al insecto, a la máquina y al hombre en una sola epifanía.

El corazón del volumen, “El Mito Cumplido”, es el lugar donde la teoría se hace carne y territorio. Entre las conchas de Chan Chan, el crepúsculo de Mansiche y la “Huaca” interior, el autor construye un mapa de afectos y arqueologías personales. Aquí, el encuentro de los zorros arguedianos deja de ser una utopía para materializarse en el rito de la palabra: una anagnórisis donde “la mirada del amor” es el antídoto final contra la desintegración del presente.

Sin embargo, es en la sección final, “Luna Doblada”, donde el libro alcanza su mayor densidad crítica y vital. Granados emprende un viaje de retorno hacia el origen, pero no lo hace solo. En una procesión magistral, convoca a las sombras tutelares de la tradición peruana: el Vallejo que no pudo prescindir de su paisaje de Santiago de Chuco; el Eielson que entretiene su propia belleza andrógina; el Martín Adán de la azotea de Barranco y el Luis Hernández que ilustra el sol limeño. A través de la geografía herida de Sechura y los abismos de Pasamayo, el poeta nos recuerda que “todo es naturaleza” —tanto la distopía como la utopía— y que el corazón, ese “último refugio”, gana siempre su derrota contra la vida porque es lo único que la sobrevive.

Después de cuarenta años de trayectoria, Pedro Granados regresa al “niño con pantalones de lana” que habita en la intemperie, pero lo hace con una transparencia feroz. ISLA POR ISLA es un archipiélago donde los versos son “resina intensamente roja” y el lenguaje es el mar que nos reconcilia con nuestra propia animalidad. Avalado por voces fundamentales como las de Julio Ortega, Carlos Llaza, Leslie Bary, Carlos Quenaya y Amálio Pinheiro, este libro se erige como el cierre de un laberinto literario imprescindible. Es la confirmación de que, entre el aire y el invisible cielo, el sentido es siempre para los apasionados.

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Melissa Sauma: Simetría y autoayuda

Voluntad de aura y multinaturalismo. Paisaje amable incluso el del juicio final. Stickers de flora y fauna urdidos con el lenguaje heredado de Rubén Darío. Autor cuyo objetivo fue hacer copular a las palabras; aunque, previa y paralelamente, él mismo copulara activamente hasta el resto del aliento y del espíritu. Y, de esta manera, nos alcanzará no la pócima sanadora, el tilo únicamente bienhechor; sino el chocolate espeso de su vida, entre dulce y amargo, entre obscuro y luminoso. Arte para cualquier época y no únicamente para esta, predispuesta y de antemano agradecida por el consejo. La búsqueda y testimonio constantes del hechizo, en Melissa Sauma (Santa Cruz – Bolivia, 1987), precisan sintonizar quizá, no es necesario ir tan lejos en la misma Bolivia, con los rigores de la ciudad de un Jaime Sáenz o con el amor correspondido de un Jorge Campero con la naturaleza. Al menos que la poesía camba, a través de estos ensimismamientos y pompas de jabón, desee cobrar derecho de identidad y distinción dentro del archipiélago boliviano; éste, de por sí ya multilingue, multiétnico y multihistórico. Antecedentes de este gesto de estilo camba lo tendríamos acaso, por ejemplo y sin ir tampoco tan lejos, en Homero Carvalho cuyas puertas de sus “Reinos dorados” daban a distintos espacios respecto a los que se abrían, hace unos veinte años, la poesía paceña o cochabambina. P.G.

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WALLACE STEVENS, Opus Posthumous (1957)

It is to life that we are trying to get in poetry.
A poem is a meteor.
Poetry is not personal.
The real is only the base. But it is the base.
There is nothing beautiful in life except life.
To live in the world but outside of existing conceptions of it.
Weather is a third order of nature. (Nota: Stevens utiliza “third order” o “sense of nature” dependiendo de la edición, siendo la más común la referencia al orden natural).
Poetry is a sense.
All poetry is experimental poetry.
—-
Es a la vida a donde intentamos llegar con la poesía.
Un poema es un meteoro.
La poesía no es personal.
Lo real es sólo la base. Pero es la base.
No hay nada bello en la vida excepto la vida.
Vivir en el mundo pero fuera de las concepciones actuales de él.
El clima es un sentido de la naturaleza.
La poesía es un sentido.
Toda poesía es poesía experimental.
Aunque Stevens opera desde un modernismo anglosajón y nosotros desde una vanguardia crítica latinoamericana, hay puntos de contacto profundos, especialmente en tanto aquello de la “despersonalización” y la “base real”.
Para Stevens, “la poesía no es personal” porque el poeta es un mediador entre la imaginación y el mundo. En nuestra propuesta, esto se traduce en la Simetría:
• No se trata de la “anécdota” del yo, sino de una estructura gravitacional (el mar) que conecta las islas (los textos).
• De modo semejante a Stevens, buscamos que la poesía sea un sentido (una facultad de percepción) y no un diario sentimental.
P.G

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Qué nos hacemos con Pedro Granados (Continuación)

Cómo hacerlo desaparecer

Para que no joda más

Y recuperar nuestra amable digestión

Continuar siendo aquello que pensamos

Si a ese le hiciéramos caso

Pero qué va

De dónde tamaña  ínfula

Con qué derecho carajo

Westphalen es Westsphalen

Toño es Toño

Blanca es Blanca

Y el quechua o el aymara

Para análogo coto de infalibilidades

Son imprescindibles para leer al Cholo

O nos quedaremos sin chamba

Y estrepitosamente sin prestigio

Más grasa sobre el hule

Más tizne sobre aquella vieja olla

Vallejo Adán y Luis Hernández

Y como yapa aquel marsupial bifronte

(Gemelos siameses dicefálicos)

Eielson-Sologuren

Y paremos de contar

Aunque los ignoremos a muy boca llena

Porque sólo nos ataranta el presente

Nos tiene en vilo la política

O aquella selecta red literaria

(de los que nos representan  en las FILs)

Y acaso también el penúltimo atropello donde

Nadie auxiliara oportunamente a la víctima

© Pedro Granados, 2026

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Me atraviesa la tristeza como un río/ Scarlet Shirley Sánchez Contreras

Puede ser una imagen de una o varias personas, personas sonriendo, rascacielos y texto que dice "อ CIRCULO POESIA"
Reducida
a la página
de un asiento de carro
en
movimiento.
Estacionado
en la pendiente
de la ventana que difumina el día,
ese cilindro turbio
donde las brochas reposan
como huesos mojados,
remolino de colores
que transmuta el agua
y expía
pinceles.
Carne
fuera de su cuerpo;
mucho antes de ser carne
de saber que es cuerpo,
que teje trenzas de venas
que se amarran al cuello
para besar la vida
y suspender
la muerte.
Un instante
que se columpia
en la eternidad.
Un silencio
fecundado;
antes de ser voz,
de saber que existe.
Palabras
inyectadas
in vitro,
en el vacío de la mente,
abriéndome la boca
llena de estrellas
para prometerte
una galaxia.
Y en la calle
un carro
que se mueve,
un río
que salta,
el vaso del pintor
que tiembla,
atraviesa.
Sin lugar a dudas, lo más destacado entre el lote –Jordan Manuel Hernández / Ronny Ramírez / Indhira Itsuki Roca / thaís espaillat ureña / Heidy Lorenzo / Manuel Bidó Mateo– del dossier de nueva poesía dominicana que prepara Bileysi Reyes. Poema, entre otros más bien escayolados de la misma autora, que consigue atravesar y conquistar invicto la costa de la patria de la poesía (sin fronteras). Qué difícil es conseguir esto en la República Dominicana. Sin un enorme fervor por la poesía (tatuaje primero de todo auténtico grumete), y sin un suicidio verbal-ontológico respecto a lo considerado canónico allí, es imposible la poesía letrada en toda aquella media isla. No olvidemos que aquella es la patria de un tal José Mármol o, mejor deberíamos decir, un tal Luis García Montero (lo cual resulta todavía peor). Así que, entre lo más bien poco que hemos leído todavía de Scarlet Shirley Sánchez Contreras, celebramos este poema: caída libre, fluyente, y apoyado sobre todo en la intuición imaginativa y fruición por el lenguaje (lo cual es muchísimo mejor que exhibir en el poema el lastre de un saber libresco). Felicitaciones. P.G.

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LA PERUCHADA LITERARIA

No nos queda otra cosa que hacernos los cojudos
Mirar y no mirar
Escuchar y no escuchar
Como si un parpadeo nos liberara
Del absurdo de nuestras existencias
Y de nuestras opciones literarias
Gustos y vidas como divorciados
Algún momento que en nuestra “cuidada” educación
Nos traspapelamos perdimos el balón
Se esfumó el ovillo de nuestra propia madeja
No nos educaron para estar en el Perú
Y por ende en ningún otro lugar de la tierra
Que ambas cosas conviven en una sola vaina
Un único edificio con varias puertas
De briosas entradas y titubeantes salidas
La micro política en el Perú es suicida
Porque es de profunda vocación colonial
Y es micro también porque es mezquina
Y muy bruta aunque con su suspiro de limeña
El humo desde aquella parrilla de anticuchos
O este instante tan poéticamente efervescente
Caben dentro de una servilleta
Hasta que alguien nos enseñe a respirar
Hasta que con alguien aprendamos a amar
Al margen de los intereses de nuestro estrecho círculo
Desconfiada anuente y tan pendeja familia

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POEMAS DE LUIS CHAVES

La bajita del rincón oscuro

Mamá quería que yo fuera mujer

y que no lloviera nueve meses al año

y que papá la sacara a bailar de vez en cuando.

Pero era más probable amanecer un día con tetas

o un cambio anómalo del clima,

antes que don Luis la convidara un bolero.

Hace varios años que mi madre dejó de soñar,

hoy aguarda la vejez como un último trámite.

Esa mujer que muchas mañanas

lavó y secó los pies que más tarde

una sola vez bailaron con ella,

se sienta todos los días en las gradas de su casa

a mirar el baile victorioso de la lluvia.

Y para atender mis llamadas,

cada vez menos frecuentes,

ya ni siquiera puede levantarse

por el peso de tanta música muerta en sus piernas.

 

Ringside

Fue la mejor pelea de Alí

o de Cassius Clay, como él lo llamaba,

negándose a aceptar

su recién adquirido nombre musulmán.

Ese negro levantaba los guantes

y convertía el cuadrilátero

en una pista de baile.

Años después comprendí

que ese fue mi encuentro inicial con la poesía.

Entre el quinto y sexto round

papá bajó su guardia por primera y última vez,

sin dejar de ver la tv dijo:

no me iba a casar con su mama

aunque usted ya había nacido,

estaba enamorado de otra.

En el álbum familiar

tengo un viejo fotoposter de Alí

justo cuando noqueaba a Foreman en Zaire.

Es mi foto preferida de mamá.

 

México D.F.

Esa foto donde ninguno sonríe:

¿quién nos creerá que fue de la época buena?

La poesía es una madre avocada a su crío; es decir, Chaves (Costa Rica, 1969) es para sus propios poemas una mamá para unos hijos desamados, desarmados y de muy escasos atributos.  Y esto mismo es lo que les abre la puerta y les acomoda un lugar.  Sus versos no son de taller (al menos el del convencional “crative writing”), no se trata de pasar las palabras por un cernidor ni de exhibir nuestra inteligencia (de las lecturas recomendadas) impostando, suspendiendo, dando la mitad de una oración aquí y la otra –calculadamente—un tanto más allá.  Tampoco se trata de foco.  Si no, de hablar desde el zapato que nos aprieta o desde aquel colibrí invisible que nos consuela.  Vamos, desde bajo el volcán que corresponda a cada uno (esto ya no es taller).  P.G.

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DICHA PRECOLOMBINA

https://lugaresturisticosdesanignacio.blogspot.com/2015/07/pinturas-rupestres-de-faical.html

El bolero la bolero

El gato la gato

El lenguaje da lástima

Por eso existe la poesía

Para que el gato no sea gato

Ni la gata su contrario

Ni el bolero tal como el lenguaje

Esto u otro equivalente

El lenguaje es sólo un subproducto del hechizo

Un eco de la dicha que no tiene palabras

Sino más bien dibujitos mascarones de proa

Hilos ciegos al sentido

Vibrantes alimañas que no son lo que parecen

Colgadas sobre aquel muro descomunal

Momentos estelares y dichosos

De aquello que nos pasó que nos pasará alguna vez

Agallas para los que no somos del mar

Pulmones para los que no somos de la tierra

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EL SISEO DE GERMÁN CARRASCO

Patinadores

Una pareja de patinadores se desliza de la mano a las 4 AM
El siseo sobre el asfalto es la única música en la noche
(paletadas de entierro o de arena sobre zinc, los rodamientos
como el latigazo de las olas cuyo golpe y sonido decrece, no termina).
Me asustaron.
No advirtieron el escaparate abierto: momificado frente a
la pantalla de un PC
un maniquí mascullaba algo apretadamente
(sin vibración de las cuerdas vocales)
para que algo no huyera patinando; la noción,
quizás, de una pareja
deslizándose inconsciente por la noche.

 

Biblioteca pública

Cada vez que empezaba a leer poesía
mi cuerpo comenzaba a agigantarse
y mi oído percibía las voces ajenas
como si fueran de marcianos, duendes
o el producto de una cinta acelerada.

Entonces sentía una culpa de ancla
y pensaba que para leer poesía
había que irse lejos o encerrarse.

Por eso me cortaba las venas
con una navaja que porto. Entonces
(1) me desinflaba como un globo
o (2) inundaba la biblioteca de sangre.

 

Costa y cordillera

una pareja siempre tendrá la oportunidad
de huir al hielo a los glaciares al oxígeno
en caso que algo se destemple
luego de 5, 7 o 50 años de matrimonio.
Ahí podrán fugarse y soñar
que son pumas o güiñas o zorros,
o mejor: un hombre y una mujer de hielo
que enfrían todo pensamiento que anulan
la esclavitud de los sentidos
y luego se derriten y son agua
pura que baja hacia el valle.

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VALLEJO por GRANADOS: El Archipiélago Sonoro

La materialización del mar y el Pensamiento Simétrico/ Ignacia Augusta

El lanzamiento del disco VALLEJO por GRANADOS marca un hito en la interpretación de la vanguardia hispanoamericana. No estamos ante una antología grabada al uso, sino ante una escena hidrológica donde la voz del poeta y crítico Pedro Granados actúa como el “mar” —el Pensamiento Simétrico— que une las islas textuales de César Vallejo. Esta obra demuestra que los libros de Vallejo no son compartimentos estancos, sino un sistema orgánico y total.

El Húmero que Baila: De la Orfandad a la Vanguardia

Inspirado en los estudios fundamentales de Granados, como “Trilce: húmeros para bailar” (2014) y la reciente revelación de “Trilcescenas”, el disco propone un recorrido sistémico. En la primera estación, “Las Islas de la Materia”, poemas como Heces, A mi hermano Miguel e Idilio muerto recuperan la orfandad telúrica. La voz de Granados habita la melancolía sin sentimentalismo, preparando el terreno para la ruptura necesaria.

El corazón del disco, “El Mar de la Vanguardia”, se sumerge en la disrupción de Trilce. En piezas como Trilce I, IX y XI, la dicción de Granados asume la “bulla”, la excrecencia y el “cristal que aguarda ser sorbido”. Aquí, la voz se convierte en un gesto físico, un “húmero” que baila con la dificultad del texto, transformando el error gramatical en una coreografía de la conciencia. La lectura del “vbusco” en Trilce IX no es un recurso fónico, sino la materialización de la fuerza gravitacional que estructura el relato vallejiano.

La Comprensión Total: París y el Magnetismo

El cierre del disco, “La Expansión Magnética”, integra el yo histórico con el cosmos. Con la sobriedad de París, octubre 1932, la fe técnica de Confianza en el anteojo y la explosión de Telúrica y Magnética, se completa el puzle. La voz de Granados conecta el cristal de Trilce con el anteojo de Poemas Humanos, demostrando que la visión de Vallejo es un proceso de limpieza y correspondencia simétrica.

Una Experiencia Orgánica

VALLEJO por GRANADOS invita al oyente a dejar de ser un espectador pasivo de textos impresos. Como postula el concepto de Trilcescenas, este volumen sonoro es la pieza final que transforma una lectura aislada en una comprensión total. La voz es el tejido conectivo, el puente y el oleaje que nos recuerda que la vanguardia de Vallejo no es una adenda histórica, sino un organismo vivo que todavía hoy nos respira de frente.

“La voz es el húmero para que el pensamiento baile.”

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