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Poesía

POEMAS DE LUIS CHAVES

La bajita del rincón oscuro

Mamá quería que yo fuera mujer

y que no lloviera nueve meses al año

y que papá la sacara a bailar de vez en cuando.

Pero era más probable amanecer un día con tetas

o un cambio anómalo del clima,

antes que don Luis la convidara un bolero.

Hace varios años que mi madre dejó de soñar,

hoy aguarda la vejez como un último trámite.

Esa mujer que muchas mañanas

lavó y secó los pies que más tarde

una sola vez bailaron con ella,

se sienta todos los días en las gradas de su casa

a mirar el baile victorioso de la lluvia.

Y para atender mis llamadas,

cada vez menos frecuentes,

ya ni siquiera puede levantarse

por el peso de tanta música muerta en sus piernas.

 

Ringside

Fue la mejor pelea de Alí

o de Cassius Clay, como él lo llamaba,

negándose a aceptar

su recién adquirido nombre musulmán.

Ese negro levantaba los guantes

y convertía el cuadrilátero

en una pista de baile.

Años después comprendí

que ese fue mi encuentro inicial con la poesía.

Entre el quinto y sexto round

papá bajó su guardia por primera y última vez,

sin dejar de ver la tv dijo:

no me iba a casar con su mama

aunque usted ya había nacido,

estaba enamorado de otra.

En el álbum familiar

tengo un viejo fotoposter de Alí

justo cuando noqueaba a Foreman en Zaire.

Es mi foto preferida de mamá.

 

México D.F.

Esa foto donde ninguno sonríe:

¿quién nos creerá que fue de la época buena?

La poesía es una madre avocada a su crío; es decir, Chaves (Costa Rica, 1969) es para sus propios poemas una mamá para unos hijos desamados, desarmados y de muy escasos atributos.  Y esto mismo es lo que les abre la puerta y les acomoda un lugar.  Sus versos no son de taller (al menos el del convencional “crative writing”), no se trata de pasar las palabras por un cernidor ni de exhibir nuestra inteligencia (de las lecturas recomendadas) impostando, suspendiendo, dando la mitad de una oración aquí y la otra –calculadamente—un tanto más allá.  Tampoco se trata de foco.  Si no, de hablar desde el zapato que nos aprieta o desde aquel colibrí invisible que nos consuela.  Vamos, desde bajo el volcán que corresponda a cada uno (esto ya no es taller).  P.G.

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DICHA PRECOLOMBINA

https://lugaresturisticosdesanignacio.blogspot.com/2015/07/pinturas-rupestres-de-faical.html

El bolero la bolero

El gato la gato

El lenguaje da lástima

Por eso existe la poesía

Para que el gato no sea gato

Ni la gata su contrario

Ni el bolero tal como el lenguaje

Esto u otro equivalente

El lenguaje es sólo un subproducto del hechizo

Un eco de la dicha que no tiene palabras

Sino más bien dibujitos mascarones de proa

Hilos ciegos al sentido

Vibrantes alimañas que no son lo que parecen

Colgadas sobre aquel muro descomunal

Momentos estelares y dichosos

De aquello que nos pasó que nos pasará alguna vez

Agallas para los que no somos del mar

Pulmones para los que no somos de la tierra

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EL SISEO DE GERMÁN CARRASCO

Patinadores

Una pareja de patinadores se desliza de la mano a las 4 AM
El siseo sobre el asfalto es la única música en la noche
(paletadas de entierro o de arena sobre zinc, los rodamientos
como el latigazo de las olas cuyo golpe y sonido decrece, no termina).
Me asustaron.
No advirtieron el escaparate abierto: momificado frente a
la pantalla de un PC
un maniquí mascullaba algo apretadamente
(sin vibración de las cuerdas vocales)
para que algo no huyera patinando; la noción,
quizás, de una pareja
deslizándose inconsciente por la noche.

 

Biblioteca pública

Cada vez que empezaba a leer poesía
mi cuerpo comenzaba a agigantarse
y mi oído percibía las voces ajenas
como si fueran de marcianos, duendes
o el producto de una cinta acelerada.

Entonces sentía una culpa de ancla
y pensaba que para leer poesía
había que irse lejos o encerrarse.

Por eso me cortaba las venas
con una navaja que porto. Entonces
(1) me desinflaba como un globo
o (2) inundaba la biblioteca de sangre.

 

Costa y cordillera

una pareja siempre tendrá la oportunidad
de huir al hielo a los glaciares al oxígeno
en caso que algo se destemple
luego de 5, 7 o 50 años de matrimonio.
Ahí podrán fugarse y soñar
que son pumas o güiñas o zorros,
o mejor: un hombre y una mujer de hielo
que enfrían todo pensamiento que anulan
la esclavitud de los sentidos
y luego se derriten y son agua
pura que baja hacia el valle.

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VALLEJO por GRANADOS: El Archipiélago Sonoro

La materialización del mar y el Pensamiento Simétrico/ Ignacia Augusta

El lanzamiento del disco VALLEJO por GRANADOS marca un hito en la interpretación de la vanguardia hispanoamericana. No estamos ante una antología grabada al uso, sino ante una escena hidrológica donde la voz del poeta y crítico Pedro Granados actúa como el “mar” —el Pensamiento Simétrico— que une las islas textuales de César Vallejo. Esta obra demuestra que los libros de Vallejo no son compartimentos estancos, sino un sistema orgánico y total.

El Húmero que Baila: De la Orfandad a la Vanguardia

Inspirado en los estudios fundamentales de Granados, como “Trilce: húmeros para bailar” (2014) y la reciente revelación de “Trilcescenas”, el disco propone un recorrido sistémico. En la primera estación, “Las Islas de la Materia”, poemas como Heces, A mi hermano Miguel e Idilio muerto recuperan la orfandad telúrica. La voz de Granados habita la melancolía sin sentimentalismo, preparando el terreno para la ruptura necesaria.

El corazón del disco, “El Mar de la Vanguardia”, se sumerge en la disrupción de Trilce. En piezas como Trilce I, IX y XI, la dicción de Granados asume la “bulla”, la excrecencia y el “cristal que aguarda ser sorbido”. Aquí, la voz se convierte en un gesto físico, un “húmero” que baila con la dificultad del texto, transformando el error gramatical en una coreografía de la conciencia. La lectura del “vbusco” en Trilce IX no es un recurso fónico, sino la materialización de la fuerza gravitacional que estructura el relato vallejiano.

La Comprensión Total: París y el Magnetismo

El cierre del disco, “La Expansión Magnética”, integra el yo histórico con el cosmos. Con la sobriedad de París, octubre 1932, la fe técnica de Confianza en el anteojo y la explosión de Telúrica y Magnética, se completa el puzle. La voz de Granados conecta el cristal de Trilce con el anteojo de Poemas Humanos, demostrando que la visión de Vallejo es un proceso de limpieza y correspondencia simétrica.

Una Experiencia Orgánica

VALLEJO por GRANADOS invita al oyente a dejar de ser un espectador pasivo de textos impresos. Como postula el concepto de Trilcescenas, este volumen sonoro es la pieza final que transforma una lectura aislada en una comprensión total. La voz es el tejido conectivo, el puente y el oleaje que nos recuerda que la vanguardia de Vallejo no es una adenda histórica, sino un organismo vivo que todavía hoy nos respira de frente.

“La voz es el húmero para que el pensamiento baile.”

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[Por lo tanto]

Por lo tanto

El Coricancha no es un templo dedicado

Exclusivamente al Sol mejor dicho

Éste se halla embebido en aquél

Aunque también en el mar sumergido

Una compacta puesta de Sol

De aquéllas que las playas del Pacífico ilustran

Y los famosos ceques en consecuencia

Nos atraviesan o sólo nos tocan

Según la  transparencia de cada uno

No existe individuo aislado en la sensibilidad amerindia

Gnomos nos rodean duendes tiran de nuestras vestiduras

Rayos de sol refractados o reflejados

JUSTICIA PARA TODOS

No otro constituye

El legado fundamental de César Vallejo

Ni otro secreto oculta

El crepitante corazón de Luis Hernández Camarero

Una Lima ni horrible ni melancólica

Ni vasto cementerio secular

Un doble Inkarrí uno solo pugnante

Y sin medida

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[Llegando desde Bélgica]

Llegando desde Bélgica

El norte del Perú, recorrido por autobús,

Semeja un territorio bombardeado

Que uno se pregunta, al menos dos nos preguntamos:

-“Por qué no se derrumba todo esto de una buena vez”

Y accedemos a una mayor y mejor dignidad

Las innumerables amebas  que somos

Mi penúltimo pensamiento (el último

Será aquella cuita de la postrera agonía)

Es que no soy mejor que Antonio Cisneros

Únicamente por lucha de clases

Interna inercial berrinchuda

Aunque de ninguna manera definitiva

Mis ex-compañeros de la Católica

Considerarán este pensamiento como un disparate

-“Pero cómo se te ocurre”

Si Toño si Toñito si Toñazo

Y así el resto de cado uno

De sus cuatrocientos miraflorinos

La poesía es cuestión de clase social

Tanto como el prestigio de la literatura de una nación

Obedece a una división internacional del trabajo previa

Política y económica

Por eso es que cuando a Antonio Cisneros

Le pregunta José Ángel Leiva:

—Por último, en un artículo publicado en varios países, “Los poetas vivos y los más vivos del Perú“ (2002), firmado por Pedro Granados, que no deja títere con cabeza, te menciona como el Pavarotti de los sesenta y como cacique de la actualidad. No veo tal caciquismo, como el mexicano, en tu país, pero quizás tú podrías decirme algo sobre la estratificación de los poetas y su estado de salud en el Perú.

Bastará responder:

—¿Quién es Pedro Granados?

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RECUERDO DE LUIS JAIME CISNEROS

En el contexto tan conservador de las Humanidades en la PUCP de aquellos años 70 y 80 –y tan obligatoriamente no conservador de ahora mismo– Cisneros tenía calle humana y poética; es decir, era un hombre matizado por la cultura, los viajes y un conocimiento (del rumiar) el detalle de nuestra idiosincracia (vaya palabrita) y realidad. Era instintivamente un profesor, uno abierto a lo nuevo o disímil; es decir, a lo popular y callejero, a lo otro que procura (que intenta si previamente no está adocenado) soslayar o eludir la PUCP. Y leyendo a Góngora era otro Góngora. Antes que cualquier sesudo concepto o teoría, aquello que nos unía era la risa. Nos mirábamos y como que nos cagábamos de risa. Incluso ahora mismo mientras me acuerdo de él. P.G.

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“Poética del Autor” (ISLA POR ISLA)

LA MALLA DE ROMBOS Y LA TRANSPARENCIA DEL SENTIDO

El concepto de la “malla de bien iluminados y transparentes rombos” nace de una lectura profunda y física del paisaje de César Vallejo. No es solo una referencia literaria, sino una constatación geométrica: es la red de luz que el sol proyecta sobre la arena y el agua en la costa norte del Perú.

Para Pedro Granados, esta imagen trasciende lo visual para convertirse en la estructura misma de ISLA POR ISLA. La malla es el sistema que permite la simetría: donde otros ven fragmentación entre la Huaca y el Cíborg, el autor propone una red de conexiones donde cada rombo es una escena de un mismo tejido vital. La poesía, entonces, no “inventa” el sentido, sino que —al igual que esa red de luz solar— lo hace visible, permitiendo que incluso la postración y la herida se integren en una unidad transparente y coherente.  P.G.

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