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Arquipélagos Mestiços – LOGO

Presentamos el flamante logo de Arquipélagos Mestiços (Brasil), asociación cultural presidida por Amálio Pinheiro (PUC-SP); y, por cierto, amiga de Vallejo sin Fronteras Instituto (Perú).  El presente constituye un paso adelante en esto de leer, de manera amerindia y mestiza, autores como son César Vallejo u otros.  A través de este blog iremos informando de sus tareas y logros en común. Desde ya nos sentimos orgullosos y les damos a Arquipélagos Mestiços la más cordial bienvenida.

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HAITÍ

Frank Étienne, un cuadro de Frankétienne y yo (Puerto Príncipe – Haití)

Para los jóvenes poetas haitianos

I

Haití avisa

Desde muchos años antes

Aquí

En el Monte Calvario

De unos pocos

Y los millones de indigentes

De abajo

Que van a dar a la mar

En un delta silencioso

Y sosegado

No conozco Haití

Nadie lo conoce

Hasta que te das de bruces con él

O despeñas aquella pequeña piedra

Del camino

Y observas

Dentro del cuenco que queda

Y como minúsculas y apretadas

Las coordenadas de tu propia existencia

II

Nunca has partido de Haití

No llegas todavía

Pero eso sí

Tienes como algunos datos sueltos

Un contra Dorado

Una Jauja a la inversa

Algún otro Perú

Pero más cierto

Que todo el brillo del oro

Basta con respirar cerca a su cuerpo

Basta con aproximarte

Y a través del aire denso

Presentirlo con el tacto

Entre el cielo indiferente

O como en otra parte

Atareado en flotar sobre Haití

En confiar en su levedad

Para evitarlo

Haití permanece fijo en tus oídos

Como un disparo remoto

III

Venga la muerte y venga la vida

Ambas bienvenidas sean

Porque vienen oscuras y juntas

En Haití

Y no menos sigilosas

Y además a borbotones

Borbotones de quien sospecha

Y aguarda

Del que otea en el aire

Contiene la respiración

Y se está quieto sobre sus pies

Porque ya viene el disparo

Y con esto la dicha

Y también el dolor

La leche con la miel

Y no menos un licor fuerte

Y con mucha paciencia macerado

El oro que echa raíces

En el fango.

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Nilo Espinoza Haro, presente

Nilo Espinoza Haro, Huaraz 1945 – Lima 2021

Coincido, con Luis Alberto Sánchez, cuando puntualiza: “Los escritos de Nilo Espinoza Haro me hacen recordar la imaginación poderosa de algunos disparates ordenados y estéticos de Franz Kafka”.  Canon vinculante donde participaría, asimismo, la obra de Juan Rulfo, por lo que tiene de constante “Tic…Tac”, corsi e recorsi, entrada y salida, la identidad de algo allí. Y, junto con la del sujeto mismo que escribe, también la consistencia de todo allí, y a todo nivel de este Tic…Tac: prosodia, sintaxis, estructura del volumen, temas y motivos.  Lo único que parecería fijo, más que un tiempo y lugar, es una atmósfera; acaso limeña, que ha marcado a este sujeto de la escritura tanto como el Marcará de “Plaza San Martín”, relato liminar con el cual abrimos este libro –literalmente: colores, diseño y amplias solapas debidas a la absoluta complicidad de Lorenzo Osores– como quien pela una fruta.  Lima, cuyo paisaje, al modo de Da Vinci, lo constituyen una serie de capas superpuestas a modo de transparencias; y cuyo meollo no es algo distinto a una tela blanca: “aquella blancura que habitaba las / profundidades del espejo / era la nieve” (Javier Sologuren dixit).  Lienzo en blanco, más bien desteñido por los muchos años, el cual ciñe y cubre a un estóico bastidor.  Macedonio Fernández que en sus momentos de ocio, cuando para de jugar, contempla a Vallejo (otro niño al lado); aunque a  cierto Vallejo: “mañana que no tenga yo a quien volver los ojos,/cuando abra su gran 0 de burla el ataúd”.  Tal como consta en la “Liris salumba salífera” con que se cierra Tic…Tac, que “los creadores son hijos del fuego” (Ralph Waldo Emerson) y que “sin valor es estéril la sabiduría” (Baltasar Gracián).  Así sea.  P.G.

Sobre el último libro de Nilo,  Tic…Tac, escribí aquello; pero seguramente no todo sobre lo buena persona que él era.  Nos presentó Luis Eduardo Wuffarden, hacia finales de los años 70 donde, gracias a los buenos oficios de Nilo, escribí para La Prensa –bajo el seudónimo de Jules Renard– sobre artes plásticas en las galerías de Lima.  Y, justo ahora último, nos volvimos a comunicar.  Gran lector de poesía.  Vaya para él nuestra gratitud y amistad permanentes.

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¿En qué momento se jodió la poesía del Perú? (I)

Cuando empezó a gravitar en ella la academia o, podríamos  también así entenderlo, el sentido de grupo o de cuerpo. Ni César Vallejo, junto con Miguel Grau, el más peruano entre lo que constituye contemporáneamente la cuna de los Incas, quien escribió más bien contra el Perú; contra el cotarro que no celebrara sus versos de joven poeta en Huamachuco o, más grave todavía, contra el que posteriormente lo llevara a la cárcel.  Ni Eguren, el cual construyera todo un mundo alternativo frente al que lo obligó a caminar, para acomodar estantes y pasar libros a los estudiantes, cotidianamente de Lima a Barranco.  Lo más semejante a Eguren es Huamán Poma de Ayala, con su gruesa Carta al Rey bajo el brazo, y su inenarrable, por hartísimamente trajinados, dolor de pies. Ni Martín Adán, quien escribiera su tesis a espaldas de los gramáticos de su época, que  era así como se entendía la labor intelectual durante la misma; y nos dejara para siempre unos poemas a Machu Picchu muchísimo más vivos que los de Neruda.  Aunque sin dejar, allí mismo, de advertirnos  lo siguiente:

Que el Cusco es una invención de Luis Valcárcel
Y que mañana volveremos a Lima
Con la hostess mulatita que nos habla en inglés
Y nos mete en la boca la boquilla
De tu oxígeno, Macchu Picchu

Ni César Moro, quien en definitiva se nos fue a otra lengua.  Ni Jorge Eduardo Eielson, el cual aclimatara en su poesía o simplemente transportara el mar y la arena de la costa peruana al mediterráneo.  O siendo más puntuales, de manera análoga a los haikus de Javier Sologuren, a unos incontaminados conceptos. 

Ante la arremetida corporativa (no sólo se limita a la universidad) e ideológica de la Católica, casi contemporánea a Los heraldos negros, se instaló el concepto San Marcos.  Antes no existía ni funcionaba brand o marca alguna porque, al menos el pensamiento, era producto de la cuatricentenaria.  No de la UNMSM, entendámonos, sino simplemente del Perú.  Posteriormente, incluso a mayor fragmentación de la academia, se sucedieron los grupos y la consciencia o la subconsciencia de los mismos.  Y dada la posibilidad laboral de pertenecer a alguno de aquellos o, al menos, la promesa-ilusión de sobrevivencia para los dedicados aquí a las letras, vino el consecuente compromiso institucional; y, con él, con seguridad a partir de los años cincuenta, aunque con matices hasta el día de hoy, la absoluta esterilidad  de la poesía letrada o culta en el Perú.  ¿Quién, entre aquellos nombrados, se empleó en su poesía como grupo o supo de antemano la moraleja de cuanto escribiera?  Con apoyo y aval de la academia la literatura de autoayuda habitó entre nosotros.

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Prólogo a las obras completas de Rafael Moreno Casarrubios/ Carlos Germán Amézaga

Hay un personaje que se apunta en casi toda la obra de Rafael Moreno Casarrubios. A veces él mismo cuenta su historia, otras veces es contada en tercera persona, o incluso alguien la cuenta por él, por eso le digo personaje, porque adopta diferentes figuras a lo largo de su obra, pero mantiene ciertos rasgos que lo hacen identificable y que lo relacionan necesariamente a la figura del autor.

Las circunstancias varían, desde el niño que busca casas para sus perros o el muchacho que vive para meter el gol de su vida, pasando por el joven estudiante creador de una academia pre-universitaria, hasta el hombre acosado por los múltiples desastres que le ocurren en su largo paso por una ciudad australiana, o el de aquel que busca y encuentra a I-Tanggi en sus andanzas por el Asia.

Todos ellos, de alguna u otra manera, recogen elementos que los hacen identificables, como si el propio autor los hubiera creado para reproducirse a sí mismo en medio de las historias y aventuras en las que se ve envuelto, sea en San Antonio, en Chaclacayo, en Australia, o en Bali. Todos tienen en común, primero, el nombre y luego la circunstancia del lugar donde habitan y donde se suceden sus venturas y desventuras.

Prólogo a OBRA RAFAEL MORENO, DE AMÉZAGA

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VENTILADOR LITERARIO (No 1)

Se trata de una plataforma digital de divulgación y também una editorial, concebidos como un filtro latino-americano de literaturas.

Incentivamos lenguajes despretensiosos, fluidos, sea em português, castellano, portuñol ou portunhol selvagem.

Ensaios, entrevistas, ventiladorzim, poesia, ficción, literaturas, antes y después de la fascinación por la punta del iceberg…

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Revista (dominicana para el mundo) ¿Cómo así? (Números 1 y 2)

¿Cómo así? es una publicación mensual sobre temas de arte, literatura, cultura, sociedad. Su vocación es la difusión de la creación y el pensamiento alternativos, término este último que apunta a señalar lo divergente respecto a las posturas hegemónicas, aunque sin asumir ninguno de los presupuestos propios de los distintos fundamentalismos, sean estos de izquierdas o de derechas.

Producción: Mónica Volonteri y Manuel García Cartagena  »Leer más