LOS NIVELES DE CREACIÓN LITERARIA EN LA NOVELA “EN TIEMPO REAL”/ Jesús Franco Salazar Paiva*

Los portaba de esta manera [sus poemas en la axila] porque aún no sabía si se animaría a mostrarlos en el taller de poesía que por ese entonces –y entendemos que hasta el presente– funcionaba en la facultad de letras de aquella casa de estudios (se refiere a la UNMSM). Imagínense, en plenos años setenta en el Perú y él con su porfiado mar y sus ingratas estrellas.

Es decir, un poeta que en medio de la conmoción social que significó el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, seguía componiendo a las estrellas y al mar. Para burla de los que sí se ubican en la “realidad”. Este contraste es curioso, pues refuerza la idea planteada sobre la simbiosis, desde otro nivel. Es decir, el mundo real, de la lucha social, del contexto real y la vida de Agüero, reforzada y viviente en la ficción, en la creatividad literaria.

Las narraciones paralelas.

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escribo algo
algo todavía
algo más aún
añado palabras pájaros
hojas secas viento
borro palabras nuevamente
borro pájaros hojas secas viento
escribo algo todavía
vuelvo a añadir palabras
palabras otra vez
palabras aún
además pájaros hojas secas viento
borro palabras nuevamente
borro pájaros hojas secas viento
borro todo por fin
no escribo nada.

Este poema de Jorge Eduardo Eielson, muestra lo que no debería mostrar. En ese sentido, la creación poética, se ubica como tema y configura una ficción. Por ello, esta composición lírica nos permite introducirnos a una lectura posible de la novela “En tiempo Real” de Pedro Granados. Esta lectura se centra en el tema de la problematización que la novela contiene respecto del proceso de la creación literaria realizado en la narración; y que también, desde un punto de vista externo, se constituye como propuesta estética para la elaboración de narraciones; es decir, una poética. Presenta, así, la narración de la historia de un personaje, pero emparentada con esta problematización. Ello constituye, según esta lectura el contenido narrativo de la novela, pues entre ambas hay simbiosis. Ambos se necesitan: el personaje no es nada sin la creación literaria que irrumpe en su “vida” y la creación literaria no pude existir sin la presencia del protagonista. He ahí la simbiosis.
Esta lectura es posible al observar a la novela desde su condición de parte de una trilogía, pues se advirtió la presencia del tema de la problematización de la creación literaria, más vigorosamente, a la luz de la coherencia con sus antecesoras. Me refiero a: “Prepucio Carmesí” (2000) y “Un Chin de amor” (2005) que junto con “En Tiempo Real” (2007), conforman una serie trinómica que narra, de modo incierto, la vida de Juvenal Agüero, y digo incierto, porque la alternancia de los sucesos no se manifiesta de modo lineal, sino que, por el contrario, de modo sumamente disperso. Aunque “En Tiempo Real” supone una restricción a la etapa actual del personaje: la madurez de los cincuenta . Esta dispersión se evidencia, por ejemplo, en Prepucio Carmesí, en su primer capítulo, cuando Juvenal Agüero se encuentra en España, en la juventud; en el siguiente es un niño de escuela; en otro, está participando en algún congreso de poesía o, más aún un capítulo consiste, exclusivamente, en un poema, o en un cuento y la contextualización de su elaboración o un ensayo breve. En ese sentido, la creación literaria aparece en el escenario ficcional, configurando una línea, una “narración”. Así, no podemos hablar de una presencia, como única o necesaria, sino que de dos, dos “narraciones paralelas” que, reitero, no son ajenas entre sí, sino que se unen, por ello, mencioné una “simbiosis”

Es necesario, entender, por ello, el todo conformado por la serie, pues no cesarán de autorecordarse, retornando a algún episodio de cualquiera de ellas, por algo es una trilogía. “En tiempo Real” comienza, por ejemplo, aludiendo una de las aventuras de Agüero situadas al inicio de Prepucio Carmesí y que consiste en su primer encuentro con Manoli, una española que tanto deslumbró al joven Agüero perdido en España, cuando era un estudiante.

Un comentario sobre la estructura

Siguiendo esta línea, debo mencionar la relación de lo dicho con la estructura de la novela, de las tres novelas. Hay manifestaciones variadas de los géneros literarios que se imponen como ejes explicativos de alguna situación que Agüero experimenta y que, de algún modo, es reflejado en la narración de la novela, de las tres novelas. A veces un poema, expresa el sentido de la vivencia de Agüero. Lo interesante es que las ficciones son importantes, entre otras razones, para entender al personaje – autor, que no es presentado siempre de modo directo, precisamente por escudarse en la irrupción de su creatividad literaria presentada a la vez por una voz narrativa en tercera persona, porque la narración no es realizada por Agüero mismo. En ese sentido, las narraciones son marcas, muchas veces sueltas, otras veces incrustadas en la ficción. Su presencia formal es similar a algún hito que puede parecer destructor armónico de la narración, pero que lo que consigue es reforzar ideas, explicarnos más del personaje. Tampoco existe, en consecuencia una estructura A, B, A, B. Siendo A, Agüero a determinada edad y B, en otra; o en un contexto o en otro para, después, enlazarse en algún punto y así establecer una coherencia. Considero, precisamente que esa coherencia es obtenida a través de la creación literaria. Primero, porque enlaza muchas vivencias de Agüero, estilizadas y ficcionalizadas: ambas realidades le dan su consistencia. Segundo, porque su presencia es narrada y es propuesta poética de la ficción.

La pista del héroe

Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que Agüero es el héroe de la ficción y no se niega con afirmar la presencia destacada de la creación literaria. Así que es necesario seguir la pista del héroe. Juvenal Agüero, para introducirlo brevemente, es un aventurero, pero un hombre como cualquiera. Un aventurero que viaja por el mundo, aunque sus raíces se encuentren en el Perú. Así “En Tiempo Real” supone un relativo regreso y encuentro con sus raíces. Es un héroe en términos funcionales, dentro de la ficción, pero un hombre en tanto mimesis o representación de un elemento del mundo real; es decir, es un héroe que podría resultarnos en cierto sentido cercano. Tan defectuoso como nosotros y tan virtuoso también. En ocasiones es marginal, en donde se encuentre, incluso en su propio país, como ocurre en esta novela: Agüero vive en un ambiente marginal de Lima, denominada “zona de mototaxis” y recurre a espacios y costumbres que dentro de la dinámica social limeña son considerados marginales como “mezclar la ceviche y la chanfainita con su vaso de chicha” en la Plaza Italia. También, es un solitario, no tiene sostenibilidad en las relaciones amorosas que tiene esporádicamente con mujeres. El erotismo es un elemento presente en las tres novelas, aunque no me detendré en este punto, en esta ocasión. Asimismo, “En Tiempo Real” muestra a un aventurero distinto esta vez: reflexivo, de edad madura. Esto lo evidencian dos versos de un poema de Juvenal que aparece en la novela: “La cosa es ya planear / nuestros próximos sesenta años”. Esto, casualmente, permite introducir, quizás la principal característica del personaje: su profundo compromiso con la creación literaria. En esta novela, por ejemplo, se muestra de modo pintoresco una faceta del compromiso de Agüero con la poesía:

“Los portaba [sus poemas] de esta manera porque aún no sabía si se animaría a mostrarlos en el taller de poesía que por ese entonces –y entendemos que hasta el presente– funcionaba en la facultad de letras de aquella casa de estudios (se refiere a la UNMSM). Imagínense, en plenos años setenta en el Perú y él con su porfiado mar y sus ingratas estrellas.

Es decir, un poeta que en medio de la conmoción social que significó el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, seguía componiendo a las estrellas y al mar. Para burla de los que sí se ubican en la “realidad”. Este contraste es curioso, pues refuerza la idea planteada sobre la simbiosis, desde otro nivel. Es decir, el mundo real, de la lucha social, del contexto real y la vida de Agüero, reforzada y viviente en la ficción, en la creatividad literaria.

La intromisión de lo real y lo ficcional: el caso de Pedro Granados

Es importante señalar las referencias al autor real. Felizmente, el apartado anterior nos permite hablar de ello, pues mencioné la relación de “los que viven en la realidad” y “Agüero, el que vive en la ficción” o para no ser tan radical, el que requiere de ella para reforzar su presencia dentro del discurso narrativo. Por un lado, tenemos a un autor existente, un ser vivo que se sienta y escribe acorde a su creatividad literaria: Pedro Granados. Todos sabemos que él crea a Juvenal Agüero y que para ello pude haber empleado elementos de su vida personal; sin embargo, ello no implica que el autor esté retratado en la ficción que le pertenece, sino sólo que el es el autor y que, inexorablemente, está ligado a ella por una serie de relaciones creativas, psicológicas, metafísicas, si se quiere, que posiblemente nunca se sepa. La intromisión no va por ese camino. Entonces ¿cómo se produce esa intromisión? Se produce principalmente en relación a sus poemarios. Poemarios que en el contexto real, son obras de Pedro Granados. Por ejemplo, en “En Tiempo Real”, se emplea ese modo referencial: “El corazón y la escritura, sexto poemario de Juvenal Agüero” que, en la realidad, es de autoría de Pedro Granados. Pero, también introduce el tema con nombre explicito y en relación directa con Juvenal Agüero, en un artículo de análisis sobre Un Chin de Amor, que se halla en medio de la novela: ahora “Juvenal Agüero” o Pedro Granados –ya que nos hallamos, aunque apócrifa, ante una sabrosa autobiografía. Esto no niega lo que sostuve líneas arriba, de que no hay porque considerar la intromisión del autor real con su personaje, desde un punto de vista historicista, autobiográfica, sino que desde los poemarios reales. Ahora este artículo habla de una autobiografía apócrifa, de una mimetización de Pedro Granados en Juvenal Agüero. Pero, yo considero que esta intromisión revela más que la “correspondencia apócrifa” con la realidad del autor de la novela, pienso que revela la presencia de niveles de creación literaria. He ahí el modo de problematizar el tema de la creación literaria. Corresponde, entonces, hablar sobre ello. Lo trataré en el siguiente apartado.

Los niveles de creación literaria

Consta de uno interno y otro externo. El primero representado por un narrador yuxtapuesto, y el segundo, por la poética de la novela y su propuesta.
¿Narrador yuxtapuesto? En efecto, nos referimos a un narrador sobre otro. Una tercera persona que habla de textos escritos por otra, su ficción es mostrada por otro en el desarrollo de la narración. Este narrador nos habla a su vez de Agüero y nos habla de lo que escribe, se presentan así ordenadas por este, pero no se nos cuenta directamente: He ahí la yuxtaposición (que puede ser una simbolización del autor real que desea estar más cercano a su ficción, pero eso sólo lo sabe el autor mismo). Este narrador sabe mucho sobre aspectos íntimos sobre Juvenal. ¿Por qué no considerarlo entonces, un narrador omnisciente, únicamente? La razón es que este narrador opina, siente simpatía y, además se interpone muchas veces a la expresión de Agüero e interpone a la ficción literaria antes que el contexto real. Así, podemos ver en la novela:

Su viuda, Jane, asimismo estuvo allí; el lector tiene una pálida idea de su catadura humana a través del poema que Juvenal escribiera, dedicado a los esposos, sobre los últimos días de Guevara. El poema aquel no es sobre la muerte; en realidad, es más bien sobre la vida: el amor de una pareja en el contexto de la vejez, la enfermedad y el dolor.

Podemos conocer a un personaje referencial a través de la ficción. Ahora, también lo que no está escrito es “yuxtapuesto”,

Lo que le dijo el peruano debe imaginárselo el generoso lector; aquí no consta ya sea por mala memoria nuestra o por un arranque de pudor de aquél. Nadie lo sabe.

(Nótese el AQUÍ NO CONSTA, en alusión a la narración de la novela. Por otro lado, hay en este fragmento una razón para no darle el título de omnisciente a este, ya que como vemos, no lo es tanto). Hemos observado cómo en algunos de sus fragmentos, la novela reflexiona sobre sí misma; esto constituye otro nivel de creación literaria que podríamos considerar externo, ya que es una muestra del arte poética de la trilogía: la autorreflexión de la obra; la conciencia de la producción; en otras palabras, se presenta de relieve la intención de mostrar al lector la elaboración de las ficciones. Así, cito:

Lo cierto es que cuando años después leímos a Bertold Brecht, aquello sobre su famosa teoría del distanciamiento o de la toma de conciencia en medio de la ficción más tenaz…

Me parece clave este pasaje, para comprender esa mención de la poética de la novela. Aunque aquí solapada al hallarse en medio del desarrollo de la ficción (anécdota del protagonista con su sacerdote confesor) y es externo porque se permite ser propuesta para la elaboración de narraciones; es decir sus efectos van más allá que dar consistencia al contenido narrativo. Toda ficción, en ese sentido, aporta o refuerza una propuesta estética para la elaboración de próximas ficciones. ¿Cuál es esa poética? Primero, la posibilidad de encontrar una relación con el lector desde la consciencia de la elaboración ficcional. De persuadirlo y embelesarlo para que prosiga en la lectura, desde esa intención metaliteraria. Segundo, el recurso narrativo de emplear una ficción para contar dentro de la ficción, de enlazar el sentido, el desarrollo del discurso narrativo, dando así una coherencia al texto, una linealidad discursiva que, en apariencia no existe. Como se puede apreciar, estos aspectos son parte del nivel externo de problematización del tema de la creación literaria, pues no inciden en el desarrollo ficcional, sino que vienen en consecuencia de la reflexión de la novela.

A modo de conclusión

Entonces, ¿Qué cuenta la novela y de hecho, las tres novelas? Podría concluir, luego de todo lo planteado, que cuenta también, además de brindarnos algunos episodios más de Agüero, la historia del proceso de creación literaria. La frustración, la marginalidad, el humor, las aventuras en general, la estructura (manifiesta, por ejemplo en los poemas, cuentos, ensayos sueltos o incrustados), logran su irrupción en estos niveles de creación literaria y sobre la vida de Agüero que, por ella se halla estilizada.

Así además, contemplando esta presencia armonizaremos mejor la trilogía, pues la creación literaria como hecho mostrado, emparentado con el protagonista conforman una coherencia y ello, presente en las tres novelas, por eso recurrí que a la trilogía que cuenta la vida de Agüero y cuenta la historia de su ficción literaria como producción y como producto. He ahí la amplitud del contenido narrativo.

* Jesús Franco Salazar Paiva. Ex distinguido estudiante de los EE. GG. Letras de la PUC del Perú.  Magíster en Historia por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Licenciado en Literatura Hispánica por la misma casa de estudios. Desde muy joven ejerció la docencia universitaria en su alma máter y en otras instituciones de educación superior como la Universidad del Pacífico dictando cursos del ámbito de la literatura hispanoamericana, la lingüística, cultura peruana e historia política, cultural y económica.

Nota del Bloguero: Han pasado algunos años, pero considero que el texto de Salazar Paiva, por imaginación y rigor crítico, constituye todavía el que con más peso específico se ha dedicado a En tiempo real y, en general, a las novelas cortas cuyo protagonista es Juvenal Agüero.

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