Sobre los que aun fuman en las universidades

fumando

Cuando salió la ley que prohibe fumar en las instituciones educativas escribí dos posts que pueden leerse aquí.

Ya han pasado algunas semanas desde esta prohibición y he podido ver, en diferentes universidades, dos tipos de comportamiento: hay personas que fuman pero que ya no se atreven a hacerlo dentro del campus; ahora salen a la calle, sacan su carro y se dan una vuelta a la manzana (he visto esto en algunos colegas de la PUCP) o se van a pie hasta la puerta principal para fumar allí y regresar luego a sus clases u oficinas. También hay personas que siguen fumando con toda desvergüenza y desparpajo, como si no pasara nada o no existiera ninguna regulación.

¿Qué diferencia a unas personas de las otras? La verdad es que he visto a fumadores empedernidos sufrir pero atenerse a la norma, lo que es realmente admirable conociendo lo adictiva que es la nicotina. Se trata de gente que aunque no la comparta respeta la normativa, y que no se sentiría bien yendo en contra de una regulación.

¿Qué hace que algunas personas continuen fumando? Quizá no estén informadas, y entonces le corresponde a la universidad comunicar mejor y sobre todo, sostenidamente en el tiempo, la existencia de la normativa. Los vigilantes de la puerta no deberían dejar pasar a nadie que estuviera fumando… he visto a estudiantes entrar al campus con un cigarro en las manos sin que nadie los detuviera en la puerta. Creo que hay que capacitar a los vigilantes en esto y darles esa facultad.

Lo que me temo, porque sería mucho más difícil de combatir, es que a estos fumadores la regulación les parezca absurda o injusta y que simplemente no se sientan llamados por ella, la pasen por alto y hagan, literalmente, lo que les da la gana. Como retando al sistema y señalando con su conducta que ellos están por encima de las normas (fumo y a ver quien se atreve a impedírmelo, como escribió en mi primer post un conocido comentarista).

Mientras no existan consecuencias por incumplir la norma, la gente la seguirá incumpliendo, sobretodo si el otro o el medio ambiente les importan poco. Creo que le toca a la Universidad manejar de manera más inteligente este asunto. E, insisto, facilitar un espacio donde los que ahora fuman por cualquier lugar del campus puedan hacerlo sin molestar a los demás.

Nota: Imagen tomada de aquí » Leer más

Jornadas Internacionales de Psicología Educacional en la PUCP

jornadas

La Psicología Educacional es una de las tres especialidades que ofrece la PUCP para la formación de los psicólogos.

Soy originalmente psicóloga educacional, asi que veo con mucho gusto que este encuentro -Las VIII Jornadas Internacionales de Psicología Educacional- que se realiza por primera vez en el Perú (los anteriores han sido siempre en Chile) ocurra aquí en la PUCP. Será un espacio para compartir investigaciones y propuestas, y para dar a conocer de mejor manera el quehacer de esta especialidad, a veces tan malentendida.

Invito a todos los psicólogos educacionales, psicólogos escolares, docentes, estudiantes de psicología y de educación, sociólogos, y a cualquier otra persona interesada en las bases psicológicas del proceso educativo a asistir a estas jornadas ya sea como oyentes o presentando algun trabajo (ojo: se hace extensiva la invitación a los que acaban de terminar sus tesis), lo que puede hacerse hasta el 30 de Agosto.

El enlace a la página de las jornadas se encuentra aquí

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El razonamiento moral en el congreso

el mal

En las noticias y en varios blogs se ha discutido el cuestionable comportamiento de muchos congresistas que presentan proyectos de ley que benefician a sus amigos y parientes, falsifican facturas de consumos que no han realizado, contratan a personas que no cumplen los requisitos para el puesto o les quitan parte del sueldo a sus empleados para dárselo ilegalmente a terceras personas. El caso que ha reactivado esta vieja discusión es el de Margarita Sucari, cuyo comportamiento reciente puede leerse resumido aquí

Resulta interesante darle una lectura psicológica a estos comportamientos. Desde una perspectiva del desarrollo del razonamiento moral, la señora Sucari simplemente no tiene las herramientas para asumir, en sus comportamientos diarios, un punto de vista ético. No es parte de su estructural moral, carece de esa capacidad. Su razonamiento moral tiene un techo. Mi hipótesis (es solo una hipótesis) es que esta señora debe ciertos favores a gente que la apoyó durante su campaña o cumplió con ella en otras circunstancias y que ahora su lógica y su nivel de juicio moral le dicen que debe devolver esos favores, y eso es lo que hace. La lógica de la lealtad y recioprocidad con las personas cercanas y de la responsabilidad especial hacia aquellos a los que se conoce o con quienes se tiene vínculos personales (típica del estadio 3 del modelo de Kohlberg) se impone a una lógica más institucional y universalizable (digamos, el estadio 5 del mismo modelo). Prima en ella un punto de vista que si bien puede ser valioso en determinadas circunstancias resulta insuficiente para lidiar de manera adecuada, justa y legítima con los conflictos complejos que su rol como congresista le presenta.

La propia presidenta de la comisión de ética, Elizabeth León, ha señalado varias veces que muchos congresistas tienen grandes limitaciones para tomar un punto de vista ético en sus razonamientos, pues no diferencian la perspectiva legal de la perspectiva ética. En mi opinión, cualquier comisión de ética debería estar conformada por personas capaces de dirimir y discernir los casos que se le presentan desde una perspectiva ética: no es una comisión de aplicación de reglamentos ni una comisión legal, es una comisión de ética, lo que parece no entenderse. Aunque pareza increíble, alguna vez me pidieron revisar un documento de la comisión de ética del congreso que empezaba diciendo que el principal objetivo de dicha comisión era “mejorar la imagen del congreso”, como si fueran una agencia de publicidad o se tratara de una comisión de marketing. Cuesta entender que la mejora de la “imagen” que tanto parece preocupar a algunos congresistas es el resultado del comportamiento correcto y por lo tanto es el punto de llegada, nunca el de partida.

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Misterios del compromiso moral

Some do care

Quiero recomendar este libro:

Colby, A. y Damon, W. (1992). Some Do Care. Contemporary Lives of Moral Commitment. New York: Free Press

Yo lo pedí para la biblioteca de la PUCP hace ya algún tiempo, y recién he tenido el tiempo y las ganas de leerlo sistemáticamente (ya lo habia leído antes pero no muy concienzudamente, ahora me estoy dando el tiempo de estudiarlo con cuidado). Se trata de un libro que explora la unidad que existe, para algunas personas, entre self y moral.

La metodologia utilizada por Colby y Damon se aleja de los métodos clásicos para el estudio del razonamiento y el juicio moral, pues el énfasis está puesto no tanto en el análisis de las capacidades cognitivas sino en la exploración de los procesos de formación de la identidad y el compromiso moral duradero.

A través de un estudio de casos de personas extraordinariamente comprometidas con causas justas los autores van explorando las características que diferencian a estas personas, la manera en que se han construido como individuos, y los diversos modos en que el compromiso moral se entrelaza con su sentido de sí mismos. En algunos casos se trata de personas creyentes que a partir de la fe asumen un compromiso de vida. En otros, son personas agnósticas con un enorme sentido de justicia, empatía hacia los otros y responsabilidad. El objetivo del libro es explorar los modos complejos en que el compromiso moral se desarrolla a lo largo de la vida y las razones por las que, mientras que algunas personas parecen detener su desarrollo (especialmente el desarrollo moral) en determinado momento del curso de sus vidas, otras pueden seguir creciendo como seres humanos y permanecer abiertas y receptivas al cambio continuamente.

Sin duda, Some do Care es un libro que debería ser lectura de todo aquel interesado en el campo del desarrollo moral.

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Lawrence Kohlberg y los roles sexuales

Muchos creen que Lawrence Kohlberg escribió exclusivamente sobre el desarrollo moral, pero esto no es cierto. Si bien ese es el tema por el que es más conocido y en el que produjo más, hay cosas suyas en las que aborda otros procesos. Aquí les dejo un ejemplo:

Kohlberg, L. (1966). A cognitive developmental analysis of children´s sex-role concepts and attitudes. En: Maccoby, E. The development of sex differences. California: Stanford University Press

Alli utiliza un marco piagetano para entender la manera en que los niños piensan sobre los roles sexuales, y discute criticamente la postura psicoanalítica sobre el tema. Es una lectura interesante. » Leer más

Nuevamente el plagio

Libros

He dicho algunas de las cosas que pienso sobre el plagio y los bajos niveles de muchos cursos de formación continua o de segunda especialización aquí, y aquí y aquí.

Si toco nuevamente este tema es porque ayer oí en el programa No hay Derecho, de radio San Borja, que varios funcionarios del Instituto de Medicina Legal (si no escuché mal, del laboratorio forense especializado de Ayacucho) que estudiaban becados una maestría en la PUCP, habían plagiado. Y esto me trajo a la memoria que en un diplomado en el que dicté recientemente y cuyos alumnos eran todos gente adulta ya profesional, también tuve tres casos de plagio.

Este tema es preocupante. Por un lado, refleja los paupérrimos niveles de muchos de estos diplomas y cursos (ya escribí bastante de esto y no vale la pena repetirlo, me ratifico en lo dicho en los otros posts), pero por otro, indica también el profundo desprecio por el conocimiento y por las prácticas académicas honestas que tienen algunas personas.

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Construcción del conocimiento social (y económico)

Tengo en mi poder estos dos libros que recomendaría a los interesados en explorar cómo construyen los niños el conocimiento social. Son de lectura relativamente sencilla, sin dejar de ser rigurosos con el tema que tratan:

Castorina, José A. y Lenzi, Alicia M. (2000). La formación de los conocimientos sociales en los niños: Investigaciones psicológicas y perspectivas educativas. Barcelona: Gedisa

Castorina, José A. (2003). Representaciones sociales: Problemas teóricos y conocimientos infantiles. Barcelona: Gedisa

Chanchito

En esta misma perspectiva, un libro sugerente es este:

Children’s Economic Experience: Exchange, Reciprocity and Value, de Gustavo Faigenbaum (2005).

Trata de la construcción del conocimiento económico -un tipo de conocimiento social- por parte de los niños, tema al que realmente se le ha prestado poca atención desde la psicología aquí en nuestro medio (no conozco a nadie que lo trabaje aquí en el Perú. Sí en Chile y Brasil, para mencionar a dos vecinos).

Copio un parrafito del prefacio para que vean qué interesante es este tema. Puede incluso ser relevante para economistas que gustan de psicología y cognición:

This book maps an aspect of children’s social development that has been neglected in psychological research, namely, their acquisition of the capability to participate in economic transactions. In their everyday life, children exchange a variety of goods with their peers. Girls and boys frequently trade cards, marbles, candies, as well as immaterial goods such as score values and gestures of friendship. This book is about children as exchange agents. It attempts to describe the process through which children acquire the capability to participate in commercial transactions. We present a collection of empirical studies and a review of extant literature in the area to delineate a general picture of the development of children as exchange agents.

Hay un acceso (restringido) al libro en google books

Un libro previo que trata del mismo tema pero desde otro ángulo (la génesis de la noción de dinero) es el que ya recomendé en este post

Por si acaso, hace tiempo puse un post en el que explico un poco qué es el concimiento social. Está aquí

Nota: imagen obtenida de aquí
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La clasificación de las películas para niños (actualizado)

Wall-e

Me pregunto con qué criterios clasifican las películas en “mayores de 14 años” o “apta para todos”.

Ayer llevé a Paulo a ver Wall-e y la verdad es que aunque está catalogada como “apta para todos”, no lo es en absoluto. A mi no me gustó mucho (aunque reconozco que el robotito ese es tierno, añoro las películas infantiles de hace años!) y Paulo se aburrió bastante a pesar de que le encanta el robot, y a media película casi se queda dormido.

No porque una película sea de animación es apta para niños. Esta en particular trata un tema bastante lejano a su nivel de comprensión y a sus intereses (la posibilidad de vida en la tierra, el repoblamiento de la tierra), tiene diálogos demasiado breves, un humor adulto, y para colmo, los personajes tienen una voz medio robótica que dificulta la comprensión y están lejos, me parece, de las experiencias más cotidianas de los niños. Definitivamente mal categorizada (tanto como Iron-man y Hulk, que también fueron catalogadas como aptas para todos a pesar de la tremenda violencia que tienen…).

La verdad es que para pasar de “apta para todos” a “mayores de 14” se necesitaría de una categoría intermedia, algo así como “de 7 a 14 años”. Los períodos del desarrollo intelectual de Piaget pueden ayudar. Obviamente no es lo mismo un niño de 4 años que uno de 12, y no se puede ofrecer una película a ambos por igual. Son públicos distintos.

Actualización
Me entero recién, gracias a la reflexión peruana 210 de Wilfredo Ardito, que la última versión de Batman sale aquí como apta para todos. El colmo! criterios comerciales nuevamente, completamente inapropiados. De ningún modo es una película para niños. » Leer más

Algunos colegios desaprovechan a quienes quieren colaborar

piecito

Desde mi experiencia, la gran mayoría de docentes tiene la queja de que los padres de familia no se involucran en la educación de sus hijos. He oído a muchos profesores decir que los padres de familia no participan de las reuniones del colegio, que no acuden cuando se les cita personalmente, que se hacen los desentendidos y que dejan a sus hijos en la escuela para que ella se encarge de educarlos, eludiendo así su responsabilidad.

Alguna de estas apreciaciones puede ser cierta, aunque la verdad yo pondría a varias en tela de juicio, o les daría algo de contexto antes de interpretarlas. Hay razones culturales por las cuales los padres delegan la responsabilidad de educar a la escuela y a los docentes, a los que consideran mucho mejor preparados que ellos mismos para asumir con éxito esa tarea. Y hay también -digámoslo con todas sus letras- actividades escolares que no valen la pena, escuelas para padres por ejemplo pésimamente hechas, a las que se va realmente a perder el tiempo. Y si encima las convocan a las 2.00 de la tarde, como hacen algunos colegios (¿creen que las madres no trabajamos?), pues peor aún, entiendo perfectamente que muchos no puedan participar y prefieran incluso pagar la multa que ilegitimamente algunos colegios aplican a quienes faltan a sus actividades.

Aun así, hay padres muy dispuestos y deseosos de colaborar con la escuela a la que asisten sus hijos. Tengo una amiga que es de este grupo de padres, y ahora que acabó el segundo bimestre escolar pidió una cita con la profesora de su hijo (que está en inicial) para saber cómo le estaba yendo y en que podía colaborar ella desde la casa. La reunión no pudo ser más desalentadora! Le dijeron que el niño “estaba bien”, así en general, sin especificar nada. Y cuando ella insistió y preguntó cómo le estaban enseñando a leer y qué podía reforzar ella en casa le respondieron que no tenía que hacer nada, que ellos se encargaban de todo y que ella no debía preocuparse ni intervenir…

No entiendo. No hay explicación alguna que pueda justificar que un docente desaproveche de esta manera la inciativa e interés de una madre de familia. ¿No que a los padres hay que involucrarlos en la educación de los niños? ¿no que es un grave problema su falta de interés? ¿Y entonces…? ¿o involucrarlos significa solo hacerlos ir a reuniones, pero no acoger sus preocupaciones e inciativas? tamaña contradicción me dejó perpleja. Qué manera de desaprovechar los recursos humanos y de hacer sentir a una madre motivada que no es útil para apoyar la educación de su hijo y que la escuela no la necesita. » Leer más

Prohiben fumar en la Universidad

Fumando

Hace algunos días, justo cuando salió la ley que prohibe fumar en las Universidades, puse este post al respecto en el GCC:

¿Y cómo harán para que se cumpla?

Lo enlazo aquí por ser de interés para la comunidad universitaria. Coincido plenamente con uno de los comentarios, el servicio médico de la PUCP y el psicopedagógico deberían unir esfuerzos para aprovechar esta coyuntura y ofrecer algunos programas que ayuden a la gente que lo desee a dejar de fumar.

Pero insisto en el punto que quise resaltar en el post: es problemático que se pida cumplir una ley para la que no existen sanciones cuando se incumple. Así no funciona el comportamiento humano, no porque salga un decreto la gente cambiará hábitos que tiene arraigados desde hace años. ¿Qué incentivos tienen las personas para cumplir la ley y que castigos (o desincentivos) reciben por incumplirla? Nada de eso está claro en la ley y por eso me temo que no será todo lo efectiva que se esperaría. Pienso también que los que deseen fumar tienen el derecho a hacerlo (no entiendo cómo alguien puede querer fumar, pero entiendo que tiene derecho si asi lo desea…) y por lo tanto el campus debe contar con algún lugar donde los fumadores puedan seguir fumando. Esta medida, además, contribuirá a que dejen de hacerlo en todos los otros ambientes del campus.

Insto a mis colegas especialistas en consumo de sustancias a aprovechar este momento para plantear alguna propuesta. » Leer más