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Perspectivas parentales sobre la educación moral

Luego de tener abandonado el blog durante un largo tiempo, difundo este artículo de acceso abierto, recientemente publicado en el journal of moral education. Explora las perspectivas parentales (especialmente de las madres) sobre la educación moral, en el contexto de las favelas del Brasil.

Se titula Armoured with morality: parental perspectives on moral education in the violent context of Brazilian slums, y es de Annelieke van Dijk, Mariëtte de Haan y Micha de Winter (2019), y puede leerse aquí.

La comida chatarra y la publicidad para niños (actualizado)

No es la primera vez que toco el tema de la comida chatarra en este blog, lo he comentado antes aquí y aquí. Los interesados en conocer mi opinión pueden leer esos posts.

Lo que quiero hacer ahora es dejar algunas referencias de lecturas porque he visto que hay muchas personas que están en contra de la ley que regula la publicidad de la comida chatarra porque piensan que los padres son los únicos responsables de la alimentación de sus hijos, y que por el simple hecho de ser padres siempre van a escoger lo mejor para ellos y les van a enseñar a alimentarse bien. En muchas personas hay un rechazo extremo al rol del estado en la educación y protección de los niños, pues lo consideran como intromisión en una esfera que es -piensan- individual y privada, casi como si los padres fueran “dueños” de sus hijos en el sentido de poder elegir para ellos incluso cosas que los dañan.

Más aun, hay personas que creen que a pesar de la publicidad que bombardea constantemente a los niños, estos no tienen dinero y son finalmente los padres los que deciden la compra.

Esto no es así y hay mucha información desde la psicología y las CCSS que lo demuestra. Dejo algunas referencias para los interesados en leer:

Cook, D. (2004). The Commodification of Childhood: The Children’s Clothing Industry and the Rise of the Child Consumer. North Carolina: Duke Universit Press

Schor, J. (2005). Born to Buy: The Commercialized Child and the New Consumer Culture. New York: Scribner

Pugh, A. (2009). Longing and Belonging: Parents, Children, and Consumer Culture. California: University of California Press

Sener, A.;  Guven, S.; & Boylu, A. (2010). Children and Advertising: What Do They Think About Advertisements and How Are They Affected by Advertisements? New York: Novinka Books

Linn, S. (2005).Consuming Kids: Protecting Our Children from the Onslaught of Marketing & Advertising. New York: Anchor books

Furnham, A. & Gunter, B. (1998). Children as Consumers: A Psychological Analysis of the Young People’s Market. New York: Routledge

Jacobson, L. (2005). Raising Consumers: Children and the American Mass Market in the Early Twentieth Century. New York: Columbia university press

 

Actualización

El Dr. Elmer Huerta, claro como siempre. Aquí.

Excelente documental brasileño, aquí.

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Fatal asociación: niños y armas

armas

No me cansaré de decirlo. Este texto de La mula va en la línea de mi último post sobre el embanderamiento obligatorio: es nocivo acercar a los niños a las armas, así no se fomenta el patriotismo ni se debería educar a nadie. ¡Qué difícil es que esto se entienda!!!! En el desfile de este 29 también dejaron que niños y niñas se tomaran fotos con los soldados, manipulando sus armas. No entiendo como los padres pudieron permitirlo, o peor aun, alentarlo. Realmente me pareció terrible ver tremendas cosas (no se si eran fusiles o qué…) en los brazos de una niñita, que sonreía junto a un soldado y se ponía, para la foto, en pose de disparar.

Tenemos que tomar mayor conciencia sobre esto, sobre todo los padres y los educadores. Javier Corcuera escribió a LaRepública, donde apareció la foto que se ve arriba, una carta que puede leerse aquí y que reproduzco porque la suscribo completamente:

Señor Director:
Veo sorprendido en La República la foto de un niño vestido de soldado como ejemplo de peruanidad. Es vergonzoso que utilicen a los niños en un desfile militar, cargando un arma y encabezando el batallón de un ejército real. Las organizaciones que defienden la infancia luchan contra la existencia de niños soldados en el mundo, es una tragedia que miles de niños sean reclutados y les enseñen a matar. También es una barbaridad que un periódico resalte a un niño soldado como símbolo de peruanidad. Nada tan lejano de ser peruano (y humano) que un niño que desfila con un arma. Dejen a los niños en paz.

Javier Corcuera
DNI: 09224280

También coincido con Teresa Carpio, directora de “Save the Children”, quien dijo lo siguiente (ver el post de La mula para su declaración completa): “El espíritu del protocolo facultativo contra utilización de niños como soldados, está firmado y ratificado por el Peru, y es muy claro en que los niños no deben ser involucrados en armas ni con grupos armados ni en demostraciones de este tipo. Es inaceptable, el Estado está llamado a no promoverlas“.

Por supuesto: esto no es un juego, y no es inocuo. Es así como los niños construyen sus primeras asociaciones entre sonreir, recibir aplausos y sentirse bien, mientras se tiene un arma en las manos. Y luego uno se sorprende de que haya violencia infantil en la escuela o locos sueltos como el asesino de Noruega. Y si piensan que exagero y no creen que esta permisividad hacia las armas contribuye a la violencia, por lo menos estarán de acuerdo en que no ayuda en absoluto a cuestionarla. Y eso, de por sí, ya bastaría.

Nota:
La fotografía fué publicada en el diario La República el 30 de julio. Le pusieron el título de “Pequeño Gran Patriota”. » Leer más

Leer a Mafalda a los 8 años

Estoy abrumada por las cosas que han pasado últimamente en el proceso electoral y no encuentro la calma necesaria para sentarme y comentarlas. Lo haré más adelante, cuando el ambiente se haya enfriado un poco, pues lo que ocurre en nuestro país necesita un post reflexivo y no uno escrito por impulso.

Hace mucho tiempo, en una clase sobre el condicionamiento operante de Skinner, una profesora nos dijo que cuando se está frente a demasiados estímulos, el organismo suele escapar de ellos haciendo cualquier otra cosa, como el niño que tiene tanta pero tanta tarea que no sabe por dónde empezar y se pone a ver televisión. Y eso es lo que hago ahora: hay demasiado por comentar respecto a las elecciones así que mejor les cuento algo sobre Mafalda, que es la última lectura a la que Paulo se ha dedicado luego de sacar uno de sus comics de la biblioteca del colegio.

pendiente

Con cierta frecuencia oigo a personas quejarse de que sus hijos no leen. Dicen que ellas han comprado un libro de historia, o Harry Potter, un libro de experimentos o un cuento que alguien les recomendó, pero que no han conseguido que el niño se enganche con la lectura. También con cierta frecuencia oigo decir a estas mismas personas que sus hijos querían espontaneamente leer tal o cual cosa, pero que a ellas ese libro les había parecido horrible, o aburrido, o lleno de palabras soeces, o muy violento, o demasiado infantil para la edad del niño, o irrevente y ateo, o demasiado religioso, o muy político, o lo que fuera, y por eso no lo habían permitido.

Craso error. Siempre aconsejo a los padres posponer un poco sus propias valoraciones sobre los textos que les interesan a los niños y dejarlos acercarse a la lectura a partir de lo que a ellos verdaderamente les interesa y disfrutan. Las razones por la que los niños se interesan en un libro son disímiles y muchas veces están fuera de la comprensión de los padres. En la medida de lo posible, hay que dejar que el propio niño escoja lo que quiere leer, y tener en mente que de lo que se trata es de acercarlos a la lectura y hacer que esta sea una experiencia gratificante. Esto no se logrará si no se le permite al niño leer lo que le gusta.

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El Capitán Calzoncillos, Dr. Jeckyll y el Quijote

Calzoncillos

Soy una convencida de que no hay que escatimar en comprar libros a los niños. Es una lástima que aquí en el Perú estos sean tan caros y estén fuera del alcance de muchos padres. Algo hay que hacer para paliar esto, un sistema de intercambio entre amigos, prestarse libros de la biblioteca escolar, llevar a los niños a las pocas bibliotecas públicas que existen, o usar los programas de lectura en los parques que de vez en cuando proponen algunas municipalidades. La verdad es que no entiendo mucho a los padres que no les proporcionan material de lectura a sus hijos, pudiendo hacerlo. He visto a algunos que incluso cuando a sus hijos se les regala un libro en su cumpleaños, medio que se molestan pues no lo consideran valioso.

La lectura no puede estar constreñida por lo que nosotros los adultos queremos que lean los niños. Sin dejar de orientarlos, hay que respetar sus gustos y permitirles seleccionar lo que quieren leer, aun cuando esto contravenga los gustos e intereses propios. Por ejemplo, en mi experiencia no son muchos los maestros ni los padres que pensarían en el cómic como una lectura digna de ingresar al salón de clase o de leerse en la casa por las noches. Y sin embargo (también lo digo por experiencia), los niños aprenden mucho de ellos, se divierten tremendamente y los leen felices y automotivados.

libro calzoncillo

Por ejemplo, Paulo está ahora nuevamente enganchado con el Capitán Calzoncillos, y hay que ver como disfruta y se rie leyéndolo. Originalmente escrito en inglés por Dav Pilkey, la traducción española, llena de palabras ajenas al castellano de Lima, no es impedimento para que disfrute a tope cada uno de los libros que tiene (varios de ellos comprados con sus propinas), desde El Capitán Calzoncillos y el ataque de los retretes parlantes hasta El Capitán Calzoncillos y la invasión de los pérfidos tiparracos del espacio, pasando por el perverso plan del profesor Pipicaca, el superpañal, o la Supermujer Macroelástica.

Es impresionante la cantidad de palabras nuevas que incorpora en cada lectura (chascarrillos, engendros, majo, biónico…), lo motivado que está para dibujar los personajes y crear sus propios cómics, y el grado de concentración que alcanza cuando lee. Los procesos metacognitivos funcionan también de maravilla pues se da perfecta cuenta de cuándo debe regresar atrás porque cierta información se le perdió y sin ella lo que lee no tiene mayor sentido. Y todo esto de puro interesado, sin que nadie tenga que decirle que se ponga a leer.

Jekyll y Hyde

También ha empezado a entrar a novelas gráficas sencillas, la ultimita que leyó (con mi ayuda) fué El extraño caso del Dr. Jekyll y el señor Hyde, en su versión resumida. Si bien es un poco fuerte para su edad y por eso dudé en comprársela, su interés en leerla era tal que no pude pasarlo por alto. Su lectura ha sido una experiencia muy interesante para mí, por el tipo de preguntas que él iba haciendo conforme avanzábamos con el texto, las cosas que iba pensando, las conexiones que hacía y la manera en que podía entender, cuando se las explicaba de modo sencillo, algunas ideas complicadas que pueden interpretarse a partir del texto.

Ahora dice que quiere leer el Quijote….. veremos como nos va con eso.

A los padres que pueden hacerlo, los animo a no dejar de comprarles libros a sus hijos.

Nota: Ya había dicho algo sobre la lectura infantil, aquí » Leer más

Los padres y su rol de vigilancia en la educación inicial de sus hijos

concentrado

Quiero alentar a los padres de familia a que asuman de mejor manera su rol de vigilantes de los procesos educativos de sus hijos. Esto es muy importante en todos los niveles, pero quizá especialmente en la educación inicial. No puede ser que existan centros en los que se castiga a niños de 3 a 5 años a permanecer largos minutos de cara a la pared, o donde los profesores los dejan sin recreo. Ninguna razón justifica que un niño tenga que pasar por esas experiencias, pero menos aun razones “académicas” como que el niño no sepa leer o tenga mala caligrafía; ni leer ni escribir (menos aun con buena caligrafía!!) tendrían que ser parte de la curricula de la educación inicial y no deberían forzarse en niños tan pequeños. Si el niño escribe o lee de manera natural porque está interesado en hacerlo, en buena hora, pero forzar los procesos solo traerá consecuencias negativa a corto y largo plazo. Pretender que el niño “salga de inicial leyendo y escribiendo” no debería ser una meta ni de los padres ni de los maestros.

¿Y cómo puede ser que en inicial se dejen abrumadoras cantidades de tareas?… me cuentan de un caso en que a un niño de 5 años le dejan de tarea un promedio de 5 hojas cada día, con lo que solamente se ha conseguido que el niño odie la escritura. Algunas actividades cortas y agradables pueden trabajarse en casa, pero 5 hojas de escritura para un niño tan pequeño que no está preparado para desarrollarlas se convierten en un suplicio y una experiencia por lo general aversiva y frustrante. Hay que recordar siempre que la educación inicial no debería estar basada en trabajos de lápiz y papel.

Para los psicólogos poco familiarizados con este tema o para padres no especialistas que deseen conocer más, yo recomiendo mucho este libro, que es una versión más actual de Niños pequeños en acción. Manual para educadoras, un libro excelente que ha estado vigente por más de veinte años y que da pautas e ideas precisas para la educación pre-escolar:

M. Hohmann y D. Weikart (2005). Educación de los niños pequeños en acción. Manual para profesionales de educación infantil. México: Trillas

Es lamentable que existan profesoras y psicólogas que no entiendan que la educación inicial debe ser una experiencia activa, lúdica y sobretodo, muy agradable para los niños. No es una carrera loca por ver quien logra hacer las cosas más tempranamente ni una competencia darwiniana entre los niños. Sin embargo, como lamentablemente aun hay muchas escuelas en las que el desarrollo infantil no se conoce o no se valora, animo a los padres a tomar mayores acciones y a velar porque sus hijos no sean sometidos a esta clase de experiencias.

Otras entradas en este blog sobre la educación inicial, aquí y aquí » Leer más

Qué decirles de pequeños para que respeten las normas cuando grandes

Se supone que la PUCP ha decidido asumir de verdad, de una vez por todas, la prohibición de fumar en el campus. Es más, ahora la ha extendido al alcohol, ya no se podrá brindar ni con un vinito o un pisco sour en ninguna ceremonia, ya sea en el campus o en alguno de los locales de la PUCP dedicados a la prestación de servicios educativos. Habrá que ver si la universidad se llena de señales recordatorias (no he visto ninguna en el campus que sea lo suficientemente llamativa) y si las personas efectivamente empiezan a llamar la atención a todo aquel que encuentren trasgrediendo la norma. Por lo pronto, a los Departamentos ha llegado un documento en el que se pide la colaboración de los profesores con el cumplimiento de las leyes 28705 (Ley general para la prevención y control de los riesgos del consumo del tabaco) y 28681(Ley que regula la comercialización, consumo y publicidad de bebidas alcohólicas. Parece que esta vez la universidad se ha tomado el asunto más en serio de lo que lo había hecho hasta ahora.

Sin embargo, yo estoy cansada de ver todos los días personas fumando en el campus. Parece muy difícil para ellas regularse, seguir la norma, entender el sentido de la misma y/o posponer su necesidad o satisfacción personal. Simplemente, quieren fumar y fuman, sin que les importe nada más.

La universidad tiene esta campaña, la revolución de las pequeñas cosas, activa desde hace tiempo. La idea es interesante…. pero nuevamente, encontramos todos los días personas que trasgreden impunemente las normas más elementales de la convivencia. Por ejemplo, en el punto.edu de hoy aparece esta fotografía:

jardin arte

El texto que acompaña la imagen es este:

Una amable lectora nos hizo llegar esta foto que da testimonio del estado lamentable en el que quedan los jardines una vez terminado el almuerzo. Vamos, ¿cuántas veces más tendremos que llamar la atención sobre este punto? No es tan difícil: cuando hayas terminado de comer, deja las bandejas en los carritos destinados a su almacenamiento. Solo con tu colaboración haremos de nuestro campus un lugar mejor. Aprovechamos para agradecer la colaboración de nuestra lectora que, sin duda, ya se unió a la Revolución de las Pequeñas Cosas.

Estudiantes universitarios, y no son capaces de recoger la basura que producen en el almuerzo…

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Lectura de cuentos y aprendizajes infantiles (actualizado)

oso

Usualmente le leo cuentos a Paulo cada noche, antes de que vaya a dormir. Esto lo hago desde que era tan pequeño que yo no tenía ninguna certeza de que comprendiera la historia, y continuo haciéndolo ahora aun cuando él ya sabe leer y de vez en cuando lo hace por su cuenta. Es un ritual que él mismo extraña y pide cuando por alguna razón pasamos algunos días sin hacerlo.

La literatura psicopedagógica ha encontrado una correlación muy fuerte entre leerle cuentos a los niños en casa, y el rendimiento escolar futuro. Esto es un poco obvio: la escuela exige un uso del lenguaje que se favorece en casa con ese tipo de prácticas.

Frida

Cuando se le leen cuentos a los niños no solamente se los expone a palabras y construcciones del lenguaje nuevas, sino que se les suele hacer una serie de preguntas (¿qué hizo la bruja? ¿De qué color era el carro? ¿Qué te parece que debió hacer la niña cuando se encontró ese dinero? ¿Por qué crees que está triste ese perrito? etc.) que son muy parecidas a las que se le harán luego en la escuela. Por lo tanto, los niños que tienen esta experiencia de lectura en casa desde muy temprano estarán más familiarizados con este tipo de práctica escolarizada, que los que no.

zooloco

A los padres que tienen los recursos y el tiempo para hacerlo, los animo mucho a leerles cuentos a los niños. Sólo a manera de ejemplo, leyendo un cuento Paulo aprendió muchas nuevas palabras: singular, congoja, citadino, desolado, desasosiego, horizonte. Pudo anticipar estados emocionales de los personajes de la historia, y hacer asociaciones de causa y efecto. Discriminó detalles de las figuras y elaboró juicios estéticos propios. Hizo comparaciones entre lo leído y su propia vida. Aprendió que antiguamente, las fotos eran en blanco y negro y se retocaban encima con algo de color. Incluso, pudo hacer inferencias y disentir: Le parecía que la palabra machismo estaba equivocada porque si se refería al dominio de los hombres debería, según él, decirse “pachismo”. Machismo le sonaba a mamá y a mujer!!!

Actualización:

Frank Villegas muy amablemente enlaza, comenta y aumenta mi post, aquí » Leer más

Los padres que les quitan la motivación a sus hijos

Natación

Ahora que aun no empiezan las clases de la universidad, dos veces a la semana me doy tiempo de llevar a Paulo a sus clases de natación temprano por la mañana. Recién está aprendiendo a nadar luego de varios años de no querer ni meter el dedo gordo del pie en una piscina; se trata pues de una conquista fabulosa, ya que no solo se mete al agua y recibe clases (cosa impensable unos meses atrás), sino que además, estas le encantan!

Pues bien: mientras lo espero en las gradas, mirando sus clases y alentando sus avances, tengo que escuchar a la mamá de una niña bastante mas chica que Paulo, que toma clases junto con él. La señora se sienta a mi lado en las escaleras y observa a su hija en la piscina a la vez que repite sin parar, durante toda la hora de clases (y con una cara muy dura, además), frases como las siguientes:

¡No te quedes!!! Avanza!!!
¡No te distraigas!
¡No mires a los otros niños, tú haz lo tuyo!!!
¡Estira los brazos! ¡Están caídos, estíralos!
¡Patea!
¡Patea más fuerte, no pares!!
¡Ya te dije que no te distraigas!
¡No dobles la cintura, quédate recta!
¡No estás recta, no te hundas!
¡La cabeza dentro del agua!!!
¡Se te está saliendo el gorro, acomódatelo!
¡No estás llegando al final, no debes parar a la mitad, llega hasta el otro lado!

Y un larguísimo etc.

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Torpezas y necedades de algunos adultos hacia los niños

Mi sobrina Ana

Hay adultos que no tienen ninguna sensibilidad para tratar a los niños, que deberían interactuar con ellos lo menos posible, que no deberían ser maestros.

El día Jueves salí temprano de la casa con Paulo de la mano, para llevarlo al colegio luego de los dos días de inasistencia que se decretaron por duelo. En el camino nos cruzamos con un vecino, quien sudoroso regresaba de trotar. Muy suelto de huesos y como quien cuenta un chiste (lo digo por la tremenda sonrisa que tenía en la cara), el vecino le tocó la cabeza a Paulo a la vez que le preguntaba, medio riéndose: “Paulito!!! ¿qué pasó con tu director Paulito?”.

La verdad es que ese comentario hecho a un niño pequeño cuyo director del colegio acaba de morir me pareció de pésimo gusto. Una evidencia de que muchos adultos simplemente son incapaces de ponerse en el lugar de los niños, de tratarlos con delicadeza, de sentir las cosas con ellos o verlas desde su particular punto de vista. Y esta torpeza me hizo recordar a muchas otras que he ido escuchando a lo largo de la vida. Van dos como ejemplo:

Una profesora que tiene en el aula de 2do grado a una niña que aun no sabe leer y a la que atormenta cada día por ello con cosas de este tipo: “a ver niños, levante la mano el que cree que Mariella debe regresar a kinder…”

Un abogado que está revisando documentos de un matrimonio que está atravesando por una situación difícil y que al ver que sus cuentas bancarias tienen poco dinero, se ríe y le dice al hijo de 7 años que lo mira asustado: “Bastante plata tienen tus papás!! Ja ja…. tu sabías que tus papás estaban tan misios?”.

Terrible. A muchos adultos habría que ponerles un tapón en la boca. ¿Se darán cuenta estás personas de cuanto pueden lastimar a los niños con sus comentarios? » Leer más