Archivo por meses: Noviembre 2011

Cosas que el Colegio de Psicólogos no debería avalar

A sugerencia de Kike Delgado, que encontró en la página web del Colegio de Psicólogos del Perú publicidad sobre maestrías cuestionables, quiero llamar la atención, una vez más, acerca del peligro de permitir que otros profesionales tengan acceso a instrumentos psicológicos.

Entiendo perfectamente que la tendencia mundial es abrirse a la interdisciplinariedad y que en esa línea, muchas maestrías que antes solo se ofrecían para psicólogos se ofrecen ahora a profesionales afines (educadores, médicos, sociólogos etc.) e incluso no tan afines (yo he tenido a ingenieros, abogados y físicos como alumnos de maestría alguna vez). Nosotras mismas en el Departamento de Psicología tenemos maestrías que se abren no solamente para psicólogos sino también para otros profesionales vinculados con la temática (médicos y enfermeras en el caso de la de psicología de la salud, y educadores, comunicadores, antropólogos y sociólogos en la de cognición, aprendizaje y desarrollo). No tengo problema con eso.

Lo que si cuestiono, y mucho, es que en estas maestrías no se haga la diferencia entre conocimiento general y conocimiento específico, y que por lo tanto se permita a estos profesionales el acceso a tipos de conocimiento y a técnicas que solamente deberían ser patrimonio de los psicólogos. El caso del uso de instrumentos psicológcos de medición es emblemático de esto que denuncio. Dada la complejidad de los procesos involucrados en cualquier evaluación psicológica y en el uso que se haga con la información que de ella se derive, resulta sumamente preocupante que se entrene a personas que no tienen formación psicológica en el uso de estos tests, y que sea el propio Colegio de Psicólogos el que avale estas prácticas anunciando en su página diplomados y maestrías que cometen esta falta.

Y la llamo así, falta, porque el Colegio parece haberse olvidado que existe una normativa que explicitamente indica que los materiales e instrumentos de evaluación e intervención psicológicos son de uso exclusivo del psicólogo (artículo 14° del Reglamento de la Ley de Trabajo del Psicólogo, DS N° 007-2007-SA, y artículo 55° del Código de Ética del Psicólogo Peruano).

Muchos de mis estudiantes no entienden el por qué de esta preocupación y siempre les hago un paralelo con la medicina. A mi me gusta la medicina, y veo programas médicos por TV siempre que puedo. Estoy al tanto de muchos avances médicos, leo al respecto en revistas de divulgación y a veces incluso me atrevo con algún artículo especializado. En el hipotético caso de que yo quisiera hacer un curso o una maestría en alguna especialidad médica, podría recibir sin problema conocimiento general, digamos, sobre cirujía cardiovascular, a fin de que yo esté al tanto de en qué consiste este tipo de intervención, en que casos se recomienda, cuales son las complicaciones asociadas, cuales las nuevas técnicas, en qué está actualmente la investigación en el área, y etc. Lo que yo no podría hacer, porque no soy médico, es aprender en ese curso a poner un catéter o a hacer un transplante de corazón.

Aunque parezca que mi ejemplo es extremo, es muy similar a lo que hacemos cuando abrimos el uso de pruebas a personas que no tienen el entrenamiento suficiente ni la formación psicológica necesaria para aplicarlas. En vez de darles información general para que entiendan en qué consiste una prueba psicológica, que bases tiene o cuando es pertinente usarla y cuando no, se les permite utilizarlas tal cual como si a mi, sin la preparación necesaria, me dieran un bisturí y me permitieran usarlo.

Ahora que hay elecciones en el Colegio de Psicólogos espero de verdad que la nueva directiva no tome estas cosas a la ligera y que se dejen de anunciar, en plena página web institucional, cursos que atentan contra el buen ejercicio de nuestra disciplina. » Leer más

Prácticas que refuerzan la heteronomía en la familia y en la empresa

Daniel Salas me contó una vez que, en un avión a Arequipa, un papá le decía a su hijo que se pusiera el cinturón de seguridad porque si no vendría la policía.

Daniel les contó la anécdota a sus alumnos de Centrum, y hubo alguno que le dio la razón al papá, argumentando que tal vez el niño no comprendería.

Esta forma de pensar es lamentablemente muy común: no se le dan a los niños las verdaderas razones para hacer las cosas porque se piensa que no las entenderán, y así efectivamente hacemos que no desarrollen sus capacidades y que, en efecto, no entiendan. Si nunca se les dice nada razonable es claro que no van a comprender, pero… ¿es el niño el que no entiende, o es el padre quien no hace nada por desarrollar su capacidad de comprensión? El argumento que le da para inducirlo a ponerse el cinturón (que va a venir la polícia) es completamente heterónomo y lo empuja a hacer las cosas por miedo o por presión. Por el contrario, hablarle de la seguridad y de la lógica detrás del uso de cinturones cuando se viaja en avión le da argumentos al niño para pensar las cosas, le ofrece una razón significativa para actuar y, por supuesto, colabora con la construcción de su autonomía.

Haciendo una muy buena analogía, Daniel les dijo entonces a sus alumnos de Centrum que lo mismo se debe hacer con los empleados de una empresa: les señaló que no van a conseguir nunca un compromiso auténtico de parte de ellos si no se les explica el por qué de las reglas. Realmente suena obvio, pero muchos nunca lo habían pensado, y fué efectivamente un ángulo novedoso para varios de sus alumnos.

Estamos demasiado acostumbrados a dar argumentaciones autoritarias para hacer que las personas hagan las cosas. Pero si tomamos conciencia, sobre todo padres y maestros, podemos entrenarnos en dar mejores razones a los niños sobre porqué deben hacer lo que deben hacer, lo que resulta esencial e imprescindible para ayudarlos a desarrollar moralmente.

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Última película del ciclo de cine 2012-2

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Este Jueves 17 de Noviembre, a las 12.00 del día en la sala de observaciones de Psicología tendremos la tercera y última película de nuestro ciclo de cine sobre psicología y escuela.

Esta vez se trata del documental “Un Poquito de Tanta Verdad”, que captura lo ocurrido en Oaxaca en el año 2006, cuando miles de maestros, amas de casa, indígenas, trabajadores de salud, campesinos y estudiantes tomaron 14 estaciones de radio y un canal de televisión en sus propias manos, usándolos para organizar, movilizarse y defender su lucha por justicia social, cultural y económica.

Los comentaristas son Rosa María Cueto (Departamento de Psicología) e Iván Hinojosa (Departamento de Humanidades, sección Historia).

Ojalá la sala se llene!

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De regreso de Sao Paulo

Acabo de regresar de Marilia, ciudad del interior de Sao Paulo, donde se realizó el II Coloquio Internacional de Psicología y Epistemología Genéticas, esta vez con el tema Interlocuciones y debates actuales.

La verdad es que el Coloquio estuvo como siempre muy interesante. Ya iré reportando cosas más adelante, con algo de calma. Ahora, con el ánimo de dar a conocer a algunos psicólogos brasileños con cuyo trabajo tenemos poco o ningún contacto, dejo un artículo y una entrevista a Lino de Macedo, profesor de la Universidade de São Paulo (USP, Brasil) y uno de los conferencistas del coloquio (ojo: ambos en portugués).

Entrevista a Lino de Macedo – Disciplina es un contenido como cualquier otro.

Fundamentos para una educación inclusiva » Leer más

La foto de Einstein

Hace unas semanas me invitaron a dar una clase sobre el quehacer de la psicología como profesión a un grupo de niños de 3er grado. Como la tarea no me parecía fácil, por la edad de los niños, preparé mi presentación lo más amigablemente posible, con ideas que a ellos le fueran familiares y muchas fotos y gráficos.

Para ilustrar que una de las áreas de la psicología como disciplina tiene que ver con el estudio de la inteligencia humana se me ocurrió poner una foto de Albert Einstein. Los niños la reconocieron de inmediato y muchos muy entusiasmados vocearon su nombre al verla. Uno, sin embargo, preguntó extrañado: ¿Cómo le han tomado una foto a Einstein si está muerto?

Se le explicó que la foto se la habian tomado cuando estaba vivo, y eso lo tranquilizó por un rato. Sin embargo, luego volvió al ataque: ¿Pero cómo le han tomado la foto si cuando él vivía no habían cámaras?

Estas preguntas revelan una de las dificultades más comunes que tienen los niños para manejar el tiempo histórico: la confusión de épocas y las limitaciones para entender y organizar con sentido una secuencia clara de cambios temporales. En general, los niños tienen dificultades para salir de lo que conocen; como son egocéntricos, suelen pensar pensar que el pasado es similar al presente y lo recrean muchas veces con las mismas categorías (al estilo de los picapiedra, donde hay de todo -aviones, refrigeradora, boliche, TV, etc.- pero con look prehistórico). También se les hace muy difícil operar sobre el tiempo y el espacio al mismo tiempo, tomando ambas variables a la vez, y entender la causalidad histórica que necesita que se concatenen unos hechos con otros de manera no necesariamente lineal. Además, tienden a englobar como estructuras totalizantes conceptos tales como “pasado”, por lo que para ellos da casi lo mismo hablar de la prehistoria, el medioevo o la época en la que vivió Einstein: todas son el pasado y, por lo tanto, si saben que la tecnología es una cosa “moderna” que no existía en el pasado, y además no tienen mayor capacidad de entender los cambios paulatinos ni el avance de la ciencia a través del tiempo, preguntar cómo diablos le tomaron una foto a Einstein en una época en la que no había cámaras es una pregunta lógica que tiene pleno sentido.

Esta demás decir que la escuela no debería penalizar a los niños por estos “errores”, que no son errores en realidad sino características del pensamiento infantil. Hay que ayudarlos a construir su pensamiento histórico de manera cada vez más compleja, no ponerles una mala calificación por pensar como piensan.

Referencias
Piaget, J. (1999). La psicología del niño y la enseñanza de la historia. En Piaget, J. De la pedagogía. Buenos Aires: Paidós.

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