Archivo de la etiqueta: Ejercicio de la psicología

La ética de la investigación en contextos indígenas

Hace algún tiempo, Enrique Delgado y yo escribimos un artículo sobre el consentimiento informado, que considero útil para repensar los protocolo de investigación en comunidades indígenas. Lo vuelvo a poner aquí, porque he estado leyendo este otro que toca el mismos tema desde ángulos distintos y en contexto Australiano. Creo que vale la pena revisarlos.

Norma Reátegui y su opinión sobre Piaget

NormaNorma Reátegui nos habla sobre la psicología científica y qué la diferencia del sentido común. Muy interesante.

Quiero destacar su opinión sobre Piaget, con la que coincido por completo:

Con relación a Piaget yo te diría que es un psicólogo tan complejo, porque es el modelo paradigmático de lo que Gardner propone como la interciencia. Piaget empezó siendo filósofo, de la filosofía pasó a las matemáticas, de las matemáticas pasó a la lógica, de la lógica pasó a la biología, de la biología pasó a la sociología y devino en psicólogo. Piaget es el paradigma, pero los psicólogos no entienden a Piaget, es muy difícil [..] Antes decía que Piaget es un psicólogo para el siglo XXIII ahora creo que es un psicólogo para el siglo XXV“.

El video se ve aquí.

Psicología y derecho

MindingEsta semana me enteré de que hay un grupo de abogados que se dedica a hacer cosas psicológicas. Ya es el segundo que conozco, parece que entre ellos la psicología se ha puesto de moda y no tienen límite alguno para incursionar en ella sin formación. No pensaba decir nada -ya lo he hecho internamente siempre que he podido- pero creo que el que haya ya no uno sino dos grupos, amerita un comentario.

Obviamente, hay una estrecha relación entre psicología y derecho. Son disciplinas de las que puede surgir una colaboración interesantísima. Para ello, sin embargo, se tiene que hacer trabajo interdisiciplinario. Mal hacen los abogados, que no tienen formación psicológica, abordando por su cuenta temas psicológicos. Peor aun metiéndose a consejeros o terapeutas, rol que no tiene nada que ver con el derecho y que los pone, diría yo, en situación de ejercicio ilegal de la profesión. Aquí les quiero dejar una muestra de una colaboración fructífera entre abogados y psicólogos. Claro, se trata de un genio, Jerome Bruner, y de un super abogado, Anthony Amsterdam, pero el ejemplo sirve.

Aquí el enlace a un reseña del libro

Última publicación de Ernesto Pollit

error-o-fraudeEl Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú ha sacado recientemente este libro póstumo de Ernesto Pollit Burga:

Pollit, E. (2016). ¿Error o Fraude? Engaños y equivocaciones en la investigación psicobiológica infantil. Lima: PUCP

Como su nombre lo indica, se trata de un libro que analiza diversas situaciones de mala práctica en la investigación, las que están en el límite entre el fraude y el error. En base a su extensa experiencia como investigador, especialmente en temas vinculados a la relación entre nutrición y desarrollo cognitivo, el autor nos presenta casos distintos en los que el uso del conocimiento psicológico es, cuando menos, cuestionable.

Se trata de un interesantísimo material para cualquier psicólogo, que es además muy útil para cursos de ética profesional. Tuve la suerte de que se me pidiera prologarlo, y aquí les dejo un extracto de lo que escribí:

La introducción a este  libro deja en claro que la línea que separa el error y fraude es a veces sutil y difusa. ¿Cómo saber si el investigador tiene real conciencia del error? ¿Es un error producto de la incompetencia del investigador (y no de su mala fe), o se trata más bien de un comportamiento fraudulento intencional y premeditado? ¿Es algo anecdótico y aislado, o es una conducta sistemática? ¿Qué la provoca, el deseo de sobresalir, el desconocimiento del tema a investigar, o ambas cosas? A partir de un breve marco conceptual general que aborda este y otros problemas relacionados a la diferenciación del fraude y el error y las circunstancias que los hacen posibles, el libro ofrece un análisis de diversos estudios experimentales que ilustran las ideas de la introducción. Cada uno de los casos presentados constituye un ejemplo valioso de las vicisitudes por las que atraviesa un investigador, las demandas que la investigación de hace y las dificultades con las que se encuentra, además de ser un ejemplo concreto de situaciones de error y fraude que merecen analizarse. Al final, el libro ofrece un capítulo de conclusiones que analiza críticamente los casos presentados.

Recomiendo el libro.  Un video de la presentación del libro y del homenaje que el Departamento de Psicología de la PUCP hizo a la vida y obra del Dr. Pollit puede verse aquí.

Artículo de Lucho Guerrero, analizado por mi (actualizado)

Este artículo de Luis Guerrero hace un reclamo que no haría, si los psicólogos que estuvieran en la escuela fueran escolares o educacionales. Todo lo que pide que se haga es precisamente parte de lo que un psicólogo educacional o escolar bien formado hace en la escuela. No reconocerlo pasa también por ignorar la especialización en psicología, lo que me sorprende de una persona que tiene muchos años trabajando en el sector educación. El problema no es que la psicología no sepa su oficio, el problema es que los colegios están llenos de psicólogos clínicos que están formados para otra cosa, o de psicólogos generales con modelo clínico, sin especialización.

Estoy de acuerdo con lo que cuestiona porque efectivamente lo que muchos psicólogos escolares hacen deja mucho que desear, pero creo que el artículo no hace bien el deslinde entre las especializaciones ni identifica el verdadero problema (del cual son parte no solo los propios psicólogos, sino los especialistas del Ministerio de Educación, los directores de colegios y etc. que los contratan) y en ese sentido, plantea la crítica equivocada.

El artículo de Lucho Guerrero, aquí.

Actualización:

Pancho Leal, psicólogo educacional de la Universidad de Tarapacá, y un muy querido amigo, me hace este comentario que quiero copiar aquí porque me parece muy preciso (y me encanta la frase “… trabajar en escuela no hace a alguien psicólogo escolar”):

Concuerdo. El Sr. Guerrero no está hablando ni de psicólogos escolares ni de psicólogos educacionales. Está hablando de lo que ve que hacen (o no hacen) algunos (la mayoría, tal vez) de los psicólogos que trabajan en escuelas. Pero trabajar en escuela no hace a alguien psicólogo escolar. Y muchos psicólogos que están en las escuelas, sólo están ahí porque no han encontrado otro mejor lugar para trabajar, no porque sepan lo que es la psicología educacional o escolar. Acertada la crítica del Sr. Guerrero, equivocado el reclamo. Si se aceptara que trabajaran en escuela sólo psicólogos con formación específica en psicología educacional o escolar, y se excluyera a quienes no la tienen, lo que ocurriría sería distinto. Es decir, sería todo lo que el Sr. Guerrero señala como desafíos, sería el trabajo habitual , que es lo que, hoy en día y desde hace mucho tiempo, los psicólogos educacionales y escolares hacemos“.

Humberto Maturana sobre el coaching

Últimamente proliferan todo tipo de “terapias”, neuro-todo (lo último que he visto es un taller de “neuroliderazgo”…) y, como no, cursos de coaching. Para mí, todas esas cosas no son más que habladurías, una estafa y una pérdida de tiempo. Humberto Maturana hace en este artículo una crítica al coaching que vale la pena leer, si aun no están convencidos de que no es sino una tontería seudo científica.

Se lee aquí.

Nuevo artículo del G-CAD sobre el consentimiento informado

Acaba de salir este artículo nuestro, al que le tengo especial cariño. Es una reflexión sobre el consentimiento informado en contextos de diversidad cultural.  La referencia es esta:

Frisancho, S.; Delgado, E. y Lam, L. (2015). El Consentimiento Informado en Contextos  de Diversidad Cultural: Trabajando en una Comunidad Asháninka  en el PerúLímite. Revista Interdisciplinaria de Filosofía y Psicología, 10, 33, 2-12.

El abstract dice esto:

El consentimiento informado es un proceso fundamental que constituye parte importante del trabajo psicológico. Se espera que todos los psicólogos estén familiarizados con sus formas y procedimientos, y que comprendan su sentido más profundo de respeto hacia la libertad y la dignidad de las personas. Sin embargo, existen circunstancias que retan los supuestos tradicionales del consentimiento. La diversidad cultural, por ejemplo, exige de los psicólogos capacidad de discernimiento y de adaptación de los protocolos, prácticas y métodos del consentimiento informado, de modo que sea realmente posible cumplir con el espíritu del mismo. A partir de la experiencia de trabajo con una comunidad indígena de la Amazonía del Perú, y en el marco general de la interculturalidad crítica, este artículo revisa los supuestos del consentimiento informado y los contrasta con los requerimientos del trabajo psicológico en contextos de alta diversidad cultural. El artículo presenta una ruta que puede seguirse para el proceso de consentimiento informado en comunidades de alta diversidad cultural, así como una discusión crítica acerca de cómo deberían llevarse a cabo procesos de consentimiento en este tipo de escenarios.

El artículo completo se lee aquí.

Sobre la diferencia entre ser docente y ser psicólogo educacional, por María Isabel La Rosa

Resultado de imagen para pencilEn muchas oportunidades me han preguntado en qué se diferencia el psicólogo educacional del profesor, si no son casi la misma cosa, o si siendo psicólogo uno no está incluso más capacitado que un docente para enseñar en aula. Estas preguntas y dudas son comprensibles pero evidencian que no se sabe nada de la psicología, menos aun de la psicología educacional, y que se tienen prejuicios sobre lo educativo que hacen que se piense como una tarea sencilla que requiere de poca especialización. Ya he comentado sobre esto último varias veces en este blog.

María Isabel La Rosa, profesora como yo en el Departamento de Psicología de la PUCP, miembro del G-CAD y también psicóloga educacional, ha elaborado esta respuesta a la pregunta inicial, que le pedí que me permitiera compartir porque creo que es muy clara e ilustrativa. Dice esto:

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Llamado de atención para los psicólogos sobre el ejercicio profesional

En muchas ocasiones he escrito sobre el ejercicio ilegal de la profesión o el mal uso de instrumentos psicológicos por parte de personas que no tienen las calificaciones para ello. Pueden buscarse los textos en este blog, por ejemplo este, este, o este, o este otro, o este más. Sin embargo el tema permanece y resulta chocante que sean muchas veces los propios psicólogos los que no solo no hacen nada para evitar la problemática sino que en muchos casos, incluso la generan.

Es el Estado el principal infractor de la ley del psicólogo cuando, por ejemplo, los Ministerios piden en sus convocatorias bachilleres en psicología para aplicar pruebas, o peor aun, para entrenar en el uso de estas pruebas a personas que no tienen estudios de psicología. A diferencia de otras profesiones, donde el grado de bachiller resulta suficiente y ejercer sin título profesional no construtuye mayor problema, la psicología tiene su propia ley de ejercicio profesional. Esta dice a la letra:

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Los problemas éticos de no reconocer la especialización psicológica

En este blog he discutido, en diversas oportunidades, los problemas que trae el meterse a hacer cosas sin tener las competencias ni el enfoque necesarios para ello. No es un tema menor. Al contrario, considero que se trata de un tremendo problema profesional que afecta al ejercicio de la psicología en formas que muchas personas, lamentablemente, no ven ni reconocen.

Vuelvo a tocar el tema (a pesar de que sé que es difícil, polémico, y que no necesariamente se llega a buen puerto con él) porque considero que, como psicóloga educacional y del desarrollo, tengo la obligación moral de al menos intentar generar un debate al respecto o dar algunas luces que puedan orientar mejor a los psicólogos más jóvenes y también a otros profesionales que no tienen claro ni el rol del psicólogo ni la diferenciación de enfoques y especializaciones al interior de nuestra disciplina.

El ejemplo que voy a tomar es beca 18, y especificamente, una convocatoria ya antigua que no comenté en su momento y que me sirve ahora para esta reflexión.

Lo primero que quiero decir es que beca 18 es un programa de inserción educativa. Como tal, desde mi punto de vista sus programas de orientación y apoyo a los estudiantes (el área de tutoría) deberían estar dirigidos por psicólogos educacionales, no por psicólogos clínicos. Así de claro y de tajante lo digo. Lo he dicho muchísimas veces en este blog y he dado muchas razones específicas para ello, por lo que no me extenderé en detalles ahora. Solo diré que un programa de inserción educativa requiere de alguien que tenga un enfoque educativo; es tan simple como eso. No es nada personal contra nadie, es solamente la reinvidicación del enfoque que considero pertinente para este tipo de programas.

El ejemplo que ilustra la falta de sentido común y lo desatinado de ciertos modos de ver las cosas, es esta convocatoria:

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