HOMENAJE A MI PADRE A LOS 48 AÑOS DE SU MUERTE: BIOGRAFÍA DE JUAN ALVA MURRUGARRA

HOMENAJE A MI PADRE A LOS 48 AÑOS DE SU MUERTE: BIOGRAFÍA DE JUAN ALVA MURRUGARRA
(Contumazá – CAJAMARCA 1941 / Tauca – ANCASH 1969)

El martes 1 de julio de 1941 nació en la provincia de Contumazá, Departamento de Cajamarca Juan Teobaldo Alva Murrugarra, hijo de don José Melitón Alva Yépez y de doña Manuela Reydelinda Murrugarra Angulo, nieto de Juan de Dios Alva Linares y de Teodomira Yépez Cáceres, bisnieto de Manuel Pasión Alva Advíncula y tataranieto de José Manuel Alva Prada. Juan era el menor de cuatro hermanos. Por parte de su padre tenía una hermana llamada Zulema Alva quien falleció es España el 31 de octubre de 2010 a la edad de 78 años.

Bertha Matea, la mayor de los hermanos fue profesora de colegio (vive actualmente en Trujillo); Alcindo Merardo, el segundo que fue posteriormente policía de la antigua Guardia Civil (también vive en Trujillo); Rómulo Orfeo ingresó a la Marina de Guerra (vive actualmente en el Callao) y Juan Teobaldo terminó ingresando a la Fuerza Aérea del Perú.

Su niñez la pasó en el campo apoyando en las labores agrícolas y domésticas en la casa, cuentan que tenía un pequeño cajoncito para lustrar zapatos y que lo utilizaba especialmente en las fiestas de bautizo, matrimonios y cuanta fiesta se presentara en la ciudad de Contumazá para lustrar los calzados de las personas. De las ganancias que obtenía siempre tenía la costumbre de separar la mitad para su madre Manuela y la otra mitad para él, dinero que utilizaba para sus gastos personales, el ahorro y comprar fruta. Cuentan que él tenía un contacto en la Municipalidad quien le avisaba las fechas en las cuales se celebraban los acontecimientos más importantes y así aprovechar en lustrar zapatos.

De niño tenía la costumbre de llevar los toros amarrados de una chacra a otra para que sus propietarios los buscaran y el se escondía observando las riñas entre ellos.

Otra de las travesuras que realizaba de pequeño junto con sus amigos era cambiar las placas de los profesionales que estaban en las fachadas de las casas, de este modo, “por arte de magia” trasladaba la placa de un profesional a la casa de otro, de tal manera que cuando se buscaba a la persona por algún servicio tocaban la puerta de otra casa. Ello era sencillo porque las paredes de las casas en Contumazá eran generalmente de adobe y las placas estaban adheridas solo con clavos.

Su madre Manuela horneaba el pan para toda una semana y para protegerlos de la “voracidad” de los niños, colocaba los panecillos en una bolsa en lo alto de la casa. Juan junto con sus hermanos ideó una solución para poder llegar alcanzar dicha bolsa y con una madera siempre lograban bajarla, comer el pan necesario y volver a colocarlo en su sitio. Repitieron una y otra vez esa hazaña hasta que fueron descubiertos por su madre.

Estudió en el Colegio Nacional “Abel Alva” de la misma ciudad de Contumazá toda la primaria hasta solo el segundo año de secundaria, toda vez que se trasladó la ciudad de Trujillo a terminar la secundaria en el Colegio “Mariscal de Orbegoso”. La razón de porqué terminó el colegio en otra provincia se debe a una expulsión por una palomillada. Juan junto a dos compañeros colocaron una penca de tuna en la silla del pupitre de un profesor quien no se percató de la trampa y se sentó en la penca lo cual le causó un tremendo dolor.

Se hicieron las averiguaciones y se detectaron los nombres de tres alumnos, uno de los cuales era Juan Alva Murrugarra, motivo por el cual se decidió la expulsión. ¿Se imaginan si esa penca de tuna no se hubiera cruzado en la vida de Juan?. Quizás se hubiera quedado en Contumazá y la historia sería otra.

En la ciudad de Trujillo tenía el apoyo de su hermano mayor Alcindo quien escuchó su vocación militar y le animó a postular a la Gloriosa Fuerza Aérea del Perú. Una vez que llegó a Lima, su hermano Rómulo lo acogió en el lugar donde vivía, ayudándole en la preparación para su ingreso a la FAP.

Juan ingresó en el año 1961 a la Escuela de Suboficiales de la Fuerza Aérea del Perú – FAP egresando posteriormente dentro de la promoción SO 3ra. Juan Rivera Luna en el año 1963. (En el año 2011 dicha promoción cumplió 50 años de haber ingresado a la Escuela por lo que se ha colocado una placa recordatoria).

En el tiempo que Juan permaneció en la escuela logró una camaradería con sus compañeros y se especializó en motores, convirtiéndose en un mecánico de helicópteros tipo Bell UH-1D, los cuales volaba con frecuencia en distintas partes del país. Se capacitó en motores de helicóptero en Panamá donde fue enviado por la FAP, retornando posteriormente al Perú.

Su pasión fue la fotografía y por ello siempre llevaba consigo una cámara en todos sus viajes. Retrataba paisajes desde la cabina del helicóptero, cuando estaba en tierra, junto a sus amigos y a su familia, inclusive se fotografió junto con un puma. Esos recuerdos fotográficos me permiten conocer lo que el vió en vida.

En una oportunidad un helicóptero de la FAP ubicado en Trujillo tenía una falla que nadie podía resolver. Cuentan que varios técnicos consultaban planos, libros y folletos pero no daban con la falla. Juan solo atinó a retirar del bolsillo de su uniforme una pequeña libreta, la observó y se ubicó debajo de la nave y empezó a trabajar hasta que la nave funcionó pero su uniforme había quedado sucio, por lo que su madre que vivía en dicha ciudad lo lavó y secó con una plancha (de las antiguas de carbón) para que pueda asistir a la base sin dificultad.

Estuvo destacado en la ciudad de Piura, específicamente en la base FAP del distrito de Castilla. Allí su trajín diario era prestar apoyo a los helicópteros afincados en la base aérea y retornar a la villa FAP. Dentro de ese ir y venir conoció en una fiesta a una bella periodista llamada Aída Teresa Matteucci Lara, hija del Ingeniero italiano Mario Luigi Gaspare Matteucci Zattini y de doña María Lara Casas, era natural de Lima pero por cuestiones de trabajo se encontraba laborando en las ciudades de Piura y Sullana en la antigua fábrica Nicolini, el amor surgió y luego de varios meses la relación maduró hasta que se casaron un viernes 16 de julio de 1965 en la iglesia de Nuestro Perpetuo Socorro de Piura. Fruto de ese amor nació Carlo Alva Matteucci el viernes 15 de julio de 1966, un día antes de celebrar su primer año de bodas. Carlo nació en el antiguo hospital de Belén de la ciudad de Castilla, hoy reemplazado por el Hospital Regional de Piura.

A inicios de 1967, Juan Alva Murrugarra recibe la orden del comando de trasladarse a la ciudad de Lima, específicamente a la base aérea del Callao, al Grupo Aéreo Nº 8 y él decide junto con su familia en ese momento, su esposa Aída, su hijo mayor Carlo y él venirse a vivir a la ciudad de Ventanilla, en el agrupamiento vecinal Naval de la Marina de Guerra del Perú, aprovechando las facilidades que le ofreció su hermano Rómulo de alquiler de la casa ubicada en la calle Aries 104 – Urbanización Naval – Ventanilla.

La familia se incrementa y el lunes 30 de octubre de 1967 nace Juan Mario Alva Matteucci, el segundo de los hijos de la familia Alva – Matteucci, en el hospital Militar, toda vez que hasta ese momento no existía el Hospital Central de Aeronáutica – HCDA.

El martes 15 de diciembre de 1968 nace en el Hospital Militar el último de sus hijos Lucio Alva Matteucci, quien completa la trilogía varonil en su descendencia. Juan Alva Murrugarra sigue prestando servicios en el Grupo Aéreo Nº 8 del Callao y resultaba insólito que en los buses que la Marina de Guerra ofrecía a sus trabajadores para llevarlos a la base naval aparezca un uniformado de color azul entre los uniformados de color blanco. Ese era Juan Alva Murrugarra quien se hizo amigo de los marinos y aprovechaba el trasporte para ir al Grupo Aéreo Nº 8.

La navidad del año 1968 fue la última en la que la familia la pasó juntos, ya que el presagio haría que más adelante no se vuelva a reunir.

El domingo 19 de marzo de 1969 Juan Alva Murrugarra juega con sus tres hijos por la noche y como advirtiendo un peligro se despide cariñosamente de cada uno de ellos y de su esposa, esa noche no pudo dormir. En la mañana del lunes 20 de marzo de 1969, es convocado en el Grupo Aéreo Nº 8 para participar en una misión de observación cuya tarea era realizar un vuelo de reconocimiento y auxilio a las víctimas de los huaycos de la zona. La misión estaba integrada por cuatro civiles y tres militares. Esta parte del Grupo Aéreo Nº 8 en el Callao con escala en Chimbote rumbo a la ciudad de Cabana, en el departamento de Ancash, llevando consigo al ingeniero civil Juan Jaime Pisconte Pérez, el inspector de policía Juan Luis Arbulú Pineda, dos asistentas sociales de la Junta de Asistencia Nacional (JAN), la Srta. Dora Tejada Triveñoz y la Srta. Nelly Baca Gutierrez y tres militares, el Mayor Isaac Javier Tryon Cuba (Piloto del helicóptero BELL UH-1D signado con el número Nº 628), el Teniente Walter Balarezo Balarezo (copiloto) y el Sub-Oficial 2da. Juan Teobaldo Alva Murrugarra (mecánico de la nave).

El helicóptero desciende en la localidad de Tauca, provincia de Pallasca, Departamento de Ancash, abriendo sus puertas y la población se acercó a saludar. Al momento de averiguar como se llama la localidad, ellos le indican que han descendido en Tauca y no en Cabana, localidad que se encuentra a unos minutos de vuelo, motivo por el cual cierran puertas y efectúan maniobras para ascender, sufriendo problemas con una disminución considerable de potencia (RPM) y precipitación del helicóptero a tierra. De este modo al efectuar el aterrizaje de emergencia un esquí de la nave choca con el piso y el helicóptero estalla, falleciendo de manera instantánea el piloto de la nave (Mayor Javier Isaac Tryon Cuba) y el mecánico de la misma (Sub-Oficial 2da. Juan Teobaldo Alva Murrugarra), además de las dos asistentas sociales, resultando sobrevivientes el Teniente Walter Balarezo Balarezo y dos civiles, el ingeniero civil Juan Jaime Pisconte Pérez y el inspector de policía Juan Luis Arbulú Pineda.

El lugar del accidente es el paraje denominado Pampacocha, en la localidad de Tauca y la hora del accidente fue a la una de la tarde del día lunes 20 de marzo de 1969. Allí dejó se existir el valeroso suboficial, muerto en acto de servicio dejó viuda y tres niños menores de edad, Carlo, Juan Mario y Lucio.

De pequeño mi madre me comentó que en la ciudad de Tauca el párroco de la ciudad organizó una misa en memoria de las personas fallecidas en el accidente del 20 de marzo de 1969 y mi madre en agradecimiento le envió una carta. En dicha carta mencionó una frase que se me quedó en la memoria y le señalaba al párroco que “es triste perder un ser querido sobre todo si es aquel que se elige como compañero para toda la vida”.

Puede apreciar un video que recorre el camino a la localidad de Tauca en la siguiente dirección web: http://www.youtube.com/watch?v=KIq2Mdzmal4

Juan Teobaldo Alva Murrugarra falleció a los 28 años de edad. Si el hubiera vivido hasta hoy (2017) día tendría 76 años de edad. Sus restos reposan en el Cementerio “El Ángel” de Lima junto con los otros fallecidos en el accidente.

La Fuerza Aérea del Perú como un homenaje a su valor determinó que la promoción de la ESOFAP 1981 lleve el nombre de JUAN ALVA MURRUGARRA. Los integrantes de la promoción 1981 se autodenominan “Los Halcones” y tiene una página web con la siguiente dirección web: http://promojam79.blogspot.com/.

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Acerca de JUAN MARIO ALVA MATTEUCCI

Abogado de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Egresado de la Maestría en Contabilidad con mención en Política y Administración Tributaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Profesor del Curso de Especialización Avanzada en Tributación de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Profesor del curso "Impuestos Especiales II - Impuesto a la Renta e IGV" de la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Profesor del Programa en Gestión Tributaria Empresarial dictado en ESAN. Profesor de los cursos "Impuesto a la Renta Empresarial" y "Planeamiento Tributario" del PEE DE DERECHO CORPORATIVO en ESAN. Coautor del Libro "Infracciones y Sanciones del Código Tributario. Tomo I y II", del Libro "Detracciones, Retenciones y Percepciones", del "Libro Homenaje a Armando Zolezzi Möller", del "Libro Homenaje a Luis Hernández Berenguel", del "Libro Homenaje a Francisco Escribano” y del "Libro Homenaje a Victor Vargas Calderón". Coautor del libro "Guia de Operaciones Societarias y Comerciales", del "Manual de Detraciones, Retenciones y Percepciones", del libro "Aplicación Práctica del Impuesto a la Renta: Ejercicio 2015 - 2016". Autor del libro "Análisis para la aplicación del Crédito Fiscal". Autor del libro "Análisis práctico del Impuesto General a las Ventas". Autor del libro "Tratamiento tributario de las empresas constructoras e inmobiliarias" Autor de artículos para revistas universitarias y profesionales sobre diversos temas tributarios. Actualmente ocupa el cargo de Director de la Revista Actualidad Empresarial.

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