Leer a Mafalda a los 8 años

Estoy abrumada por las cosas que han pasado últimamente en el proceso electoral y no encuentro la calma necesaria para sentarme y comentarlas. Lo haré más adelante, cuando el ambiente se haya enfriado un poco, pues lo que ocurre en nuestro país necesita un post reflexivo y no uno escrito por impulso.

Hace mucho tiempo, en una clase sobre el condicionamiento operante de Skinner, una profesora nos dijo que cuando se está frente a demasiados estímulos, el organismo suele escapar de ellos haciendo cualquier otra cosa, como el niño que tiene tanta pero tanta tarea que no sabe por dónde empezar y se pone a ver televisión. Y eso es lo que hago ahora: hay demasiado por comentar respecto a las elecciones así que mejor les cuento algo sobre Mafalda, que es la última lectura a la que Paulo se ha dedicado luego de sacar uno de sus comics de la biblioteca del colegio.

pendiente

Con cierta frecuencia oigo a personas quejarse de que sus hijos no leen. Dicen que ellas han comprado un libro de historia, o Harry Potter, un libro de experimentos o un cuento que alguien les recomendó, pero que no han conseguido que el niño se enganche con la lectura. También con cierta frecuencia oigo decir a estas mismas personas que sus hijos querían espontaneamente leer tal o cual cosa, pero que a ellas ese libro les había parecido horrible, o aburrido, o lleno de palabras soeces, o muy violento, o demasiado infantil para la edad del niño, o irrevente y ateo, o demasiado religioso, o muy político, o lo que fuera, y por eso no lo habían permitido.

Craso error. Siempre aconsejo a los padres posponer un poco sus propias valoraciones sobre los textos que les interesan a los niños y dejarlos acercarse a la lectura a partir de lo que a ellos verdaderamente les interesa y disfrutan. Las razones por la que los niños se interesan en un libro son disímiles y muchas veces están fuera de la comprensión de los padres. En la medida de lo posible, hay que dejar que el propio niño escoja lo que quiere leer, y tener en mente que de lo que se trata es de acercarlos a la lectura y hacer que esta sea una experiencia gratificante. Esto no se logrará si no se le permite al niño leer lo que le gusta.

Paulo, que tiene 8 años, ha traído a casa un comic de Mafalda, y habría que verlo ponerse a leer solito, todas las noches, varios de sus chistes. La verdad, hace algún tiempo intenté leer Mafalda con él pero ví que ésta no lo seducía, así que el intento quedó en nada en aquel momento pues él estaba muy pequeño para ese tipo de literatura.

Sin embargo ahora, y por propia iniciativa, está totalmente involucrado en su lectura. Claro, me doy cuenta de que no entiende ni la mitad de los chistes que lee, pero eso no es impedimento para que disfrute la lectura, se ría a carcajadas con los textos, y pase un momento placentero antes de irse a dormir. Uno podría pensar que Mafalda es demasiado política para un niño tan pequeño y que sus chistes requieren, para tener sentido, de un contexto historico, social y político, y de una cantidad de información que un niño de esa edad todavía no posee. Y sí, es cierto, quien piense así tendría mucho de razón.

Pero Paulo se ríe de cosas muchísimo más concretas de lo que uno puede imaginar: la cara de Manolito en determinada viñeta (especialmente cuando saca la lengua), la manera de correr de una anciana que se asusta de Mafalda, que a ella en algunos dibujos no se le vea la boca, los juegos de palabras (esto le llama particularmente la atención), los giros argentinos (el uso del vos por ejemplo…), y algunas características de los personajes que son más fáciles de identificar para él, por ejemplo, las ganas de fastidiar de Susanita o que Manolito sea tacaño. Alrededor de esta lectura, como sucede siempre que un niño lee, se generan innumerables oportunidades de construcción de conocimiento. De hecho, él aprende muchas palabras nuevas y neologismos en cada uno de los chistes (la última fue correoso, que indicaba que el papá de Manolito usaba mucho la correa con él), lo que le permite tomar conciencia de que el lenguaje es una herramienta flexible, que cada usuario utiliza, en cierta forma, a su manera. También se descentra, pues se pone en la perspectiva de los distintos personajes y esto hace que vaya construyendo de a pocos la capacidad de ver el mundo desde puntos de vista distintos al propio. Asocia distintas características de los personajes y distintos comportamientos en un todo con sentido, lo que lo ayuda a establecer relaciones de parte y todo. Y hace juicios morales, pues comenta los comportamientos de uno y otro personaje haciendo juicios de valor. Obviamente, cuando no entiende un chiste yo se lo explico, y pienso que esto lo ayuda a flexibilizar su pensamiento y a ver ángulos nuevos de la realidad. En fin, me estoy quedando corta en relación a la riqueza que la lectura tiene para un niño.

Animo una vez más a los padres a no juzgar equivocadamente los intereses de sus hijos y sobretodo, a no imponerles los suyos. Incluso una lectura como Mafalda, tan adulta en cierto sentido y aparentemente tan fuera del alcance de los niños, es una fuente invalorable de placer y aprendizaje para ellos. No hay que privarlos de estas experiencias.

personajes Mafalda
Puntuación: 4.40 / Votos: 10

Comentarios

  1. Antonio Echevarría escribió:

    Recuerdo que en el año 94 comencé a leer a Mafalda(bueno a leer Mafalda, a quién leía era a Quino), mis papás me estaban llevando a DisneyWorld y era mi primer viaje en avión, tenía 8 años y estaba aburrido. Mi hermana mayor(en esa época de 12) había llevado los libros de Mafalda y mis papás la "obligaron" a prestarme uno para que no siguiera "molestando" (cinco o seis hora en avión son mucho para cualquiera).
    Es decir poco que me enamoré de Mafalda, de los comentarios maduros que podía tener una niña de mi edad (sé que es distorsionado puesto que lo que dice Mafalda lo dice Quino y él no era ningún niño de 8 años) y sentí gran admiración, no sólo por la madurez sino por la capacidad de poder responder a los adultos.
    Años han pasado y mi visión de Mafalda ha cambiado, sin embargo algunas cosas creo que se mantienen; a mi parecer Mafalda no necesita un contexto político, es cierto que se da en un momento específico de la realidad Argentina, pero la universalidad de los diálogos(en muchas de las tiras) trasciende, de tal forma que yo aprendí a cuestionar el mundo, preocuparme por la política y el ambiente, entre otras cosas, de Mafalda.
    Concuerdo con lo propuesto en el post, Mafalda puede ser comprendida mejor por adultos, pero tiene mucho que enseñarle a los niños.

  2. Julio escribió:

    La 2da vuelta será un gran dilema moral, no importa por quien se vote será interesante escuchar las justificaciones de uno u otro lado.

  3. Haydee escribió:

    De acuerdo contigo, los intereses del ninho son los que deben guiar sus pasos por el mundo de la lectura. Pretender que entiendan todo lo que leen es ambicioso, cuando en realidad lo importante al inicio, es que simplemente descubran que la lectura es un mundo interesante en el que se puede ingresar.

  4. Víctor escribió:

    Hace tiempo, en este post comenté que una de las vías para iniciar a la lectura eran los comics. Muchos de los que ya estamos en base 3, hemos tenido oportunidad de ir a la esquina y encontrarlos, pero los muchachos de ahora, poco los veo pegado en el puesto de periódico buscando una revista de historietas, los diarios chichas y otros más serios acaparan el stand con temas que a ellos no les interesa. Poco veo algún niño por la calle llevando consigo algún libro o revista, su fomento pasó de ser una diversión a una obligación de la escuela, lo que llevó a que pierdan el gusto. Los de nivel secundario leen menos, más están en las redes sociales.

  5. Carola Flores Sardá escribió:

    Hay que confiar y principalmente respetar los gustos de los chicos. Anna que sólo tiene dos años y medio tiene sus gustos muy definidos. Ella cada noche antes de dormir elije los libros que quiere leer con su papi. Usualmente dos de los tres que elije son los mismos porque le encanta leer una y otra vez la msima historia. Tanto así que se conoce al dedillo todos sus libros y algunos ya los puede recitar de memoria.
    Lo que me he percatado es que tiene épocas en que se le da por leer un tipo de libros, digamos más informativos (sobre animales, sobre medios de transporte, etc.) y otras se le da por leer historias, cuentos cortos.

  6. Juan Manuel escribió:

    Soy docente de un 5º año de escuela primaria y quise que mis alumnos conocieran a Mafalda. La verdad, tuve mis reservas para empezar con el proyecto. Temía que los chicos no la comprendieran, que haya siempre algún colgado que piense que uno está adoctrinando a sus hijos, etc. Pero es cierto, Para los niños Mafalda le resulta algo novedoso, algo que no lo ven en ningún medio masivo, ellos entran por otro lado. Nuestra mentalidad adulta nos hace preocupar más de lo que deberíamos.

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