
Este semestre me he encontrado con alumnos que en general, leen poco o no leen. Se podrían dar muchas explicaciones para esto: es una mezcla de los malos hábitos adquiridos en el colegio y no corregidos por los estudios generales, más simple y llana flojera, más preferencia por temas menos áridos y más aplicados (el gusto por la formación teórica disminuye cada vez más -me parece- entre los estudiantes de psicología; se han vuelto la mayoría muy pragmáticos), más el poco hábito de lidiar con libros y artículos vs. la muy arraigada costumbre de chatear y navegar en internet, más una desorganización general que hace que se les junten muchas tareas para un mismo día, lo que los hace sacrificar aquello que les parece menos importante: la lectura.
Para mi, esta situación no solo es preocupante en términos de la formación de futuros psicólogos, sino que me resulta muy desagradable y desmotivadora como profesora. Llegar a una clase con la expectativa de tener una discusión decente y encontrarse con que los alumnos no han leído y no tienen ideas sobre las cuales discutir, me resulta tremendamente frustrante. Aunque no me consuela en absoluto, muchos amigos que también enseñan me han dicho que ocurre los mismo en sus especialidades, así que debe ser un signo de los tiempos y una muestra más de cómo ha desmejorado la educación básica en el país. Una pena. Leer más





