Empatía y experiencia moral. ¿Cuál es su relación?

Lucas 1 año

La empatía y la simpatía se categorizan como emociones morales positivas, aquellas que nos permiten entrar en contacto con los demás (a diferencia de las emociones morales negativas –la culpa y la vergüenza por ejemplo- que nos hacen sentir malestar psicológico por haber infringido normas éticas).

Siguiendo a Eisenberg y Strayer (1987), entendemos el concepto de empatía como una emoción compartida con otra persona, un “sentir” con otro. Se trata de una reacción vicaria que suele ocurrir como respuesta a signos que indican el estado afectivo de otra persona (expresiones faciales por ejemplo), o como consecuencia de inferir el estado afectivo del otro en base a signos indirectos (por ejemplo, la naturaleza de la situación). La empatía es por lo tanto una respuesta afectiva que nace de percibir el estado emocional de otra persona, y que es congruente con el estado emocional o la situación del otro y no necesariamente con la situación propia.

Simpatía por el contrario son los sentimientos por otra persona que sufre, los que nos producen una gran necesidad de aliviar su sufrimiento por cualquier medio posible. Sentimientos de preocupación están presentes, y el foco en la otra persona y en su situación es lo principal. Usualmente se entiende que la simpatía es el resultado de haber empatizado. Ambos procesos, empatía y simpatía, deben distinguirse del malestar personal (llamado en inglés “personal distress”), que implica el deseo de aliviar el sufrimiento del otro simplemente para minimizar o eliminar una sensación desagradable (ansiedad o malestar) en nosotros mismos.

Un aspecto importante de la empatía es la auto-diferenciación o individuación, es decir, la distinción entre el yo y los otros, lo que permite a la persona experimentar el estado emocional de otro vicariamente, “como si” fuera propio. En este sentido, la empatía es una respuesta personal que sin ser egoísta, no está totalmente orientada al otro sino a los sentimientos propios que el otro suscita en nosotros. Las respuestas empáticas requieren niveles bajos de procesamiento cognitivo, son casi siempre involuntarias, y parecen ser universales. La empatía probablemente tiene un valor de sobrevivencia para la especie humana.

Algunos autores (Hoffman por ejemplo) piensan que la empatía está a la base de nuestra necesidad de ayudar a otros y de reducir su sufrimiento o malestar, y que los actos morales derivan de alguna manera de ella. Hoffman no dice que la empatía es un substituto adecuado de los principios morales, o que las acciones motivadas por empatía automáticamente califican como acciones morales. Sin embargo, sí afirma que la empatía puede contribuir a la aceptación de principios morales en situaciones relevantes, y a crear la motivación necesaria para actuar de acuerdo a esos principios.

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Comentarios

  1. Erika Briones escribió:

    Hola, mi nombre es Erika Briones, soy de la Univerdidad de Cordoba Argentina. Estoy haciendo mi tesis licencial de filosofia sobre empatia y moralidad. Me gustaria saber si tenes algun libro para recomendarme. Gracias

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