Malos ejercicios para niños en los libros de texto

No me considero especialista en producir textos escolares a pesar de que he colaborado en la preparación de algunos. Sin embargo, siempre he pensado que hacer las tareas que proponen los libros de texto a los niños no tiene que ser una experiencia penosa, aburrida o frustrante. Al contrario, debería ser para el niño un momento de aprendizaje que se asuma con motivación, interés y agrado.

Pero miren esta tarea de pensamiento analógico en un texto de 2do grado:

analogia 1
analogia 2

Las imágenes no son muy buenas, las tomamos a la volada, pero aun se puede ver de qué se trata. El niño tiene que razonar analógicamente: profesor es a colegio, como doctor es a hospital. Pues bien, la expresión “es a…” no tiene mayor sentido para los niños. Paulo, que es bueno con palabras, tuvo muchas dificultades para entenderla. Nadie habla así a los 7 años, y lograr abstraer lo que tienen de común un profesor y un doctor en relación al lugar dónde más frecuentemente desarrollan sus labores no es tan sencillo como parece para niños de esa edad. Peor aún si la tarea varía de dibujo a dibujo, en uno deben completar la frase a la derecha, en otros a la izquierda; en algunos casos solo deben poner el sustantivo (profesor, doctor), en otros deben incluir el “es a….”. Conclusión: la tarea no tiene una consigna clara, presenta interferencias absurdas que pudieron evitarse, tiene una dificultad intrínseca para los niños de esa edad (7 años, 2do grado), y termina siendo aburrida y con poco sentido para ellos. Quizá si se modela en aula la manera de abordarla los niños no tendrían tantas dudas al momento de resolverla. No sé si en este caso la profesora lo hizo.

En este otro ejercicio la secuencia es contraintuitiva, el niño está acostumbrado a pasar de un renglón al otro, como cuando se lee un libro, no a seguir la línea de atrás hacia adelante y por lo tanto, el orden que siguen estas imagenes interfiere con su comprensión de la tarea. Debo decir que ni yo misma me dí cuenta de los números que tiene el dibujo y que indican el orden a seguir. Simplemente son tan pequeños, y el hábito de leer de izquierda a derecha es tan fuerte, que no funcionan en absoluto. Además, el poner las palabras en ese orden hace que las sílabas que deben completarse no sigan inmediatamente a la que se ha de escoger para completar, y eso le añade una dificultad de ubicación espacial mayor (digamos: completar la palabra parra con la PA de ropa es más fácil si la primera palabra es ropa y la segunda parra que si están puestas al revés). Por lo tanto, una tarea sencilla como es completar palabras con sílabas faltantes se convirtió en algo con poco sentido, e innecesariamente complicado. Vean la figura:

orden inverso

Como acabo de explicar, en este caso lo que el niño debía hacer es completar cada palabra con la última sílaba de la anterior. Lo intentamos (a pesar de que por la posición inversa de los cuadros la tarea ya resultaba un poco confusa), pero al unir una sílaba con la otra en el caso del juego (tercer dibujo) nos salía taro: Y obvio, no tenía sentido, aquí en el Perú a ese juego se le llama ludo… Podía aceptar quizá el término que usan en España, parchis, pero de ninguna manera taro. Resultó que la palabra correcta era TABLERO pero claro, las instrucciones no decían en ninguna parte que se podía poner una sílaba intermedia entre las dos de los extremos, y a nosotros no se nos ocurrió esa posibilidad. Si los autores del ejercicio hubieran pensado un poco en lo que son los prototipos y los conceptos quizá hubieran seleccionado un tablero más típico y más general, por ejemplo uno de ajedrez que se usa también para las damas y otros juegos de mesa. El del ludo connota mucho el juego mismo, y es mucho más difícil que el niño llegue a la palabra tablero con él.

Otro ejemplo de una dificultad que pudo ser completamente evitada: la última sílaba de la palabra parra debe usarse para iniciar la palabra radio, pero el niño no la considera igual que ra (una sola r), porque se escribe diferente (rra, dos erres). En todo caso, hay que mejorar la consigna y hacerla más precisa, o se deben eliminar por completo estos ejercicios confusos.

Estos asuntos no son menores. Pueden hacer toda una diferencia en la manera en que los niños se aproximan al trabajo escolar, y en su experiencia de aprendizaje. Espero no estar siendo demasiado crítica con este tema, que ya he tocado en alguna otra ocasión en este blog, pero la verdad es que a mí sí me interesa la experiencia educativa que tienen los niños en la escuela y creo que no se les puede someter a libros y a tareas de tan mala calidad.

Hacer materiales educativos para niños es cosa seria, y no se pueden improvisar o plantearse desde intuiciones poco fundamentadas. Los niños tienen derecho a una educación de calidad, que entre otras cosas pasa por la calidad de las tareas con las que se los educa. Aprovecho para hacerle un comercial a la nueva maestria en cognición, aprendizaje y desarrollo que se abrirá en la PUCP en el 2011. Alli abordaremos entre muchas otras cosas, este tipo de temas.

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Comentarios

  1. Walter Rodríguez escribió:

    El artículo que ha publicado me trae a la memoria algunos textos escolares para secundaria que comenten errores parecidos (el nivel de análisis al cual se pretende llegar no tiene relación con la edad del estudiante, así como errores en el planteamiento de la pregunta).

  2. anapatricia escribió:

    Yo que no soy maestra, me he dado cuenta de estos errores y lo único que logran es que el niño o adolescente terminen odiando las tareas o el abrir un libro o lo peor que se sienta incapaz de realizar un ejercicio "fácil".

    Y tocando el tema de las tareas, en el colegio donde están los chicos, es altenativo, ahi se trabaja las tareas en el colegio y solo llevan a casa lo que no han terminado. Algunos chicos habían bajado notas, y la tutora llevó a cabo lo siguiente. ellos debían llevar una hoja con una formato donde cada columna es un curso, y cada linea un día /el cuadro es semanal/, ahi ellos al terminar la tarea, colocaban un visto en cada curso, inclusive había columna, con leer, preparar el horario, etc. y otra con observaciones, donde se colocaba a que hora empezó, terminó, a que hora llegó a casa. Esto ayudó a los chicos a organizarse

  3. Leo escribió:

    A diferencia del caso de Parra y Radio, en el caso de Pe-ra y Ra-ta a mí me pasó que ganó el sonido más que la escritura (pera/peRA vs rata/RRAta)… ¿Hay posible interferencia con el desarrollo de la conciencia fonológica que se necesita para escribir correctamente?

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