Pearl S. Buck

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Pearl S. Buck recibe el Premio Nobel de Literatura de manos del rey Gustavo V de Suecia en la Sala de Conciertos de Estocolmo en 1938. Foto: Historia- National Geographic.

La escritora estadounidense que se enamoró de china

Ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1938 por su ingente obra dedicada a China, sus costumbres y sus gentes, la autora norteamericana vivió siempre entre dos mundos. Asimismo, su filantropía y su gran amor por China, país en el que pasó gran parte de su vida, le llevaron a fundar varias organizaciones de ayuda humanitaria, así como una agencia de adopción para niños asiáticos.

Por J. M. Sadurní– Historia.nationalgeographic.com.es
Aunque la carrera como escritora de Pearl S. Buck fue menospreciada durante mucho tiempo por gran parte de la crítica literaria, que llegó a calificar su obra de simple, no habían pasado ni diez años desde la publicación de su primera y exitosa novela, Viento del Este y viento del Oeste, cuando la escritora estadounidense recibió el Premio Nobel de Literatura en 1938. Los miembros de la academia sueca quedaron fascinados con el talento de S. Buck para manejar las palabras y crear bellos paisajes literarios.
En su discurso de agradecimiento, Pearl S. Buck aseguró que había sido durante su larga estancia en China cuando aprendió lo que realmente significaba ser novelista. Para la autora, escribir era hablar de las personas y de su interior más profundo, como evidencia su larga y extensa obra, que comprende diversos géneros literarios, incluidos la poesía y los cuentos infantiles. Pero la vida de Pearl S. Buck no fue fácil. La escritora tendría una dramática experiencia con la maternidad que le marcaría de por vida. A partir de ese momento se propuso dedicar su vida a ayudar al prójimo, en especial a los más desfavorecidos, y sobre todo a los niños.
CHINA, EL GRAN AMOR DE PEARL S. BUCK
Pearl S. Buck, nacida Pearl Sydenstricker, vio la luz el 26 de junio de 1892 en la localidad de Hillsboro, Virginia, y fue la cuarta de los siete hijos de una pareja de misioneros presbiterianos. Cuando contaba cinco meses, su familia marchó a China, donde pasaría gran parte de su vida. Allí la niña recibió una educación básica por parte de su madre y de su tutor, un hombre al que llamaban Mr. Kung, que le enseñó los clásicos de la literatura china, las teorías de Confucio y la historia del país asiático. Asimismo, tanto su niñera como el cocinero de la familia solían contarle cuentos, historias y anécdotas sobre las costumbres chinas.
Hasta aquel momento Pearl había vivido inmersa en un ambiente completamente chino y bastante humilde. Por eso, cuando ingresó en la escuela americana en Shangái, la Miss Jewell’s Day School, Pearl empezó a darse cuenta de que el mundo que había compartido hasta entonces con sus padres en la misión presbiteriana, seguro y sin preocupaciones, no era el único existente y que fuera de él había otros muy distintos.
Años después, la propia Pearl contaría en su autobiografía la dicotomía entre los dos mundos en que se educó: “Crecí entre dos mundos diferentes, uno corresponde al mundo de visión estrecha y limpia de los norteamericanos; mientras que el otro corresponde a una visión de un mundo amplio, feliz, alegre y menos limpio de los chinos. Los dos mundos no se comunican. En el de los chinos, hablo en chino, me comporto como uno de ellos, como lo mismo y comparto sus pensamientos y sentimientos. En el mundo de los norteamericanos, cierro la puerta que los conecta“.
MATRIMONIO Y ALGUNOS REVESES
En 1910, Pearl S. Buck regresó a Estados Unidos para estudiar Psicología en una universidad de Virginia, donde su comportamiento y su corte de pelo al estilo chino llamaron la atención entre sus compañeros, lo que la hizo sentirse algo incómoda. Tras su graduación en 1914 tuvo que regresar de inmediato a China para cuidar a su madre enferma y allí empezó a dar clases de inglés en varias escuelas. En 1917, Pearl conoció al que sería su primer marido, un economista agrícola llamado John Lossing Buck, con quien se casaría ese mismo año. La pareja se trasladó posteriormente a Suzhou, una ciudad situada junto al río Yangtsé, donde vivieron casi tres años.
A finales de 1919, el matrimonio se mudó a Nankín, donde ambos trabajaron como profesores en la universidad y donde Pearl escribiría casi todas las obras que contribuirían a que años después consiguiese el Premio Nobel de Literatura y el Premio Pulitzer. Pearl tradujo por primera vez al inglés A la orilla del agua, una de las cuatro obras clásicas más famosas de la literatura China que se publicaría bajo el título de All Men are Brothers (Todos los hombres son hermanos). Un año después, en 1920, Pearl dio a luz a Carol, su primera y única hija biológica, que nacería con una grave enfermedad mental. Pero Pearl pronto iba a recibir otro duro golpe. Aquel mismo año le detectaron un tumor uterino, cuya extirpación le provocaría una esterilidad permanente. Tras aquella terrible noticia, en 1921 Pearl tuvo que hacer frente a la muerte de su madre y poco después al fallecimiento de su padre. Para intentar superar todos estos reveses, en 1925 los Buck decidieron trasladarse a Estados Unidos, donde adoptaron a una niña a la que llamarían Janice, aunque volvieron a China en otoño de ese mismo año.
LA VISIÓN DE CHINA DE PEARL S. BUCK
Mientras vivió en Suzhou, Pearl había conocido a muchos campesinos analfabetos que nunca habían visto a un extranjero. La autora fue testigo de cómo aquellas personas luchaban día a día por subsistir y sobrevivir al hambre, la pobreza y los desastres naturales. A Pearl le conmovieron profundamente la sencillez y la tenacidad con la que hacían frente a las adversidades de la vida, tanto que llegó a afirmar que aquellos campesinos eran la verdadera representación de la nación china. Así, Pearl se vio impelida a escribir acerca de ellos para, según dijo, romper estereotipos: “No me gustan las obras que describen a los chinos de una manera extraña y grotesca. Mi mayor deseo es hacer que en mis obras aparezca la imagen real de esta nación“, y es que en sus libros la autora decidió mostrar la vida real del pueblo chino de su época a los lectores occidentales con la intención de cambiar la extendida imagen de “orientales misteriosos” que sobre los chinos habían popularizado algunos escritores occidentales.
En 1927, Pearl y su familia se vieron atrapados en medio del enfrentamiento que se desató entre las tropas nacionalistas de Chiang Kai-shek y las fuerzas comunistas, conocido como el “incidente de Nankín“, en el transcurso del cual varios señores de la guerra y algunos ciudadanos occidentales fueron asesinados. Con la ayuda de la embajada norteamericana, los Buck se trasladaron a Shangái y desde allí fueron a Japón para poner rumbo a Estados Unidos. Allí empezaría Pearl su brillante carrera como novelista. Corría el año 1930 cuando publicó su primera novela, Viento del Este, viento del Oeste, gracias a la ayuda de un editor llamado John Day, que acabaría convirtiéndose en su segundo marido cinco años más tarde, tras su divorcio de John Lossing Buck. En 1931, Pearl publicó La buena tierra, que se convertiría en la novela más vendida ese año y el siguiente. Un año después, Pearl obtuvo el Premio Pulitzer y asumió el cargo de presidenta de la Asociación de Autores de Estados Unidos.
LA IMPORTANCIA DE AYUDAR A LOS DEMÁS
En 1938, Pearl S. Buck ganó el Premio Nobel de Literatura, convirtiéndose en la primera mujer norteamericana en lograr dicho galardón y en la primera occidental que lo logró escribiendo acerca de China. Un año antes, el 13 de diciembre de 1937, Japón había llevado a cabo una sangrienta masacre de civiles en la ciudad de Nankín, y nada más enterarse de la noticia Pearl publicó un artículo para condenar los excesos del ejército japonés. En 1940, ya en plena guerra, junto al periodista Edgar P. Snow, especialista en el país asiático, recabó fondos y ayuda médica para enviar a la población china, e hizo un llamamiento para constituir una asociación de auxilio de la que asumió la presidencia.
De hecho, Pearl S. Buck fue durante toda su vida una incansable activista por los derechos civiles y de las mujeres, y publicó diversos ensayos en el periódico de La Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés), y en Opportunity, la revista de la Liga Urbana, una organización que luchaba por los derechos civiles. En 1949, Pearl fundó la Welcome House, la primera agencia de adopción que aceptaba a niños asiáticos y de otras razas, y años después, en 1964, fundó la Fundación Pearl S. Buck, que ofrecía atención a niños asiático-estadounidenses que no eran candidatos para la adopción y también ofrecía ayuda a miles de niños procedentes de países asiáticos.
AÑORANZA DE CHINA
Mucho después de que acabase la Segunda Guerra Mundial, en plena Guerra Fría, y tras muchos años sin poder viajar a China, Pearl envió un telegrama a un miembro del Partido Comunista Chino llamado Zhou Enlai y a diversos dirigentes del partido para que le permitiesen visitar el país, cosa que le negaron. En febrero de 1972, las relaciones entre China y Estados Unidos parecieron experimentar cierta mejoría, por lo que Pearl solicitó al presidente norteamericano Richard Nixon que la dejara acompañarle en su próxima visita oficial al país asiático. El presidente prometió ayudarla en la medida que fuera posible, pero cuando Nixon anunció su próximo viaje oficial a China, Pearl, para evitar problemas, acudió a la embajada china en Canadá para solicitar un visado de entrada. Pero su solicitud fue rechazada.
Aquel revés le provocó un gran disgusto, a lo que se sumaría la detección de un cáncer de pulmón que acabó causándole la muerte el 6 de marzo de 1973, a los 81 años de edad. Pearl murió sin haber podido cumplir su sueño de volver una última vez a su añorada China. Para su último viaje, el cuerpo de Pearl fue vestido con su qípáo favorito, un traje inspirado en la estética del pueblo manchú. En la actualidad, numerosos turistas chinos que visitan Estados Unidos acuden a la antigua residencia y al cementerio donde está enterrada Pearl S. Buck, una escritora que amó profundamente aquel país, y que vivió siempre entre dos mundos.

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