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Prevención

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Gustavo Medina: “En Puno no vemos campañas educativas para una prevención adecuada del Covid-19″

Por Miluska Pizarro- Noticias SER.pe
En comunicación con Noticias SER, el decano del Colegio de Sociólogos de Puno Gustavo Medina Vilca, advirtió que se aproxima una crisis económica y social en todas las regiones del Perú, por ello propone que se deben abrir espacios de diálogo y trabajo, integrada por autoridades y colegios profesionales a fin de tomar decisiones que ayuden enfrentar la post emergencia del covid-19.
¿Cómo Colegio Profesional han buscado mecanismos de diálogo con autoridades?
Desde el Consejo Regional de Decanos de Colegios Profesionales de Puno se ha buscado sostener diálogos con el Gobernador Regional; sin embargo, no se ha tenido el ámbito donde puedan aportar de manera interdisciplinaria. El aislamiento social ha generado diversas posiciones en el país, unos se han mostrado a favor ya que tienen la posibilidad de mantenerse, en cambio la población que está en contra es porque sus condiciones económicas no le permiten afrontar la cuarentena. Los problemas sociales se van originar por la poca discusión de las medidas que se toma durante este período de emergencia sanitaria, por eso como colegios profesionales hemos querido participar en instancias de toma de decisiones pero los gobiernos no nos han tomado en cuenta.
El presidente del Perú, Martín Vizcarra, el último jueves 23 de abril, indicó que el 75% de la población no contaba con un ingreso fijo ¿a qué reflexión nos conlleva este dato?
Con este dato nos damos cuenta de cómo está la situación económica real de las familias en nuestro país, donde muchos no tienen ingresos fijos. Aparte de la informalidad, las familias se dedican más a la agricultura, ganadería, minería artesanal, actividades de servicios, entre otras, por eso la desesperación y el desacato a las medidas por parte de la población.
El Gobierno dijo que asignará el Bono Familiar Universal, ¿está de acuerdo con este subsidio?
Sí, este Bono Familiar Universal de 760 soles, a hogares que no cuentan con ingresos suficientes, debió ser el único bono, y no estar focalizando.
¿Esta pandemia empeorará el nivel económico de las familias?
Definitivamente, con esta crisis el desempleo aumentará y las actividades económicas no serán las mismas, los negocios se deberán ajustar a la nueva realidad otros negocios tendrán que cerrar y buscar actividades que ayuden a generar ingresos. La situación se pone más tensa, aunque en las próximas semanas las actividades económicas irán reactivándose y deberán adecuarse a las nuevas formas de hacer negocio; otro punto, que debe abordarse es la renovación de contrato del personal que está laborando en el sector público, no sabemos en qué situación se encuentran.
¿Qué factores conducen a las familias el retorno a su lugar de origen?
Desde que se inició el estado de emergencia miles de familias, en todo el Perú, los pobladores han emprendido viajes a sus lugares de origen, esta situación se debe al miedo y a la falta de ingresos que puedan ayudar a la subsistencia. Con esta pandemia estamos evidenciando las brechas de desigualdad, la precariedad de nuestro sistema de salud, el limitado acceso a los servicios básicos, todo eso explica la migración.
¿Qué acciones se deberían implementar para la prevención del Covid- 19?
Hay una debilidad, que es la deficiente comunicación que existe entre autoridades y pobladores, en Puno no vemos campañas educativas que den las recomendaciones adecuadas para cuidarse del Covid-19. Las autoridades deben impartir educación a la ciudadanía informando sobre cómo es el procedimiento con las personas que llegan de otros lados, a las personas hay que mostrarles que se han acondicionado ambientes, garantizarles que su salud no se verá perjudicada; en todo este período no he visto en los mercados material gráfico alguno que de forma didáctica informe sobre cómo cuidarse o como se debe accionar cuando un familiar está con el covid-19.

Pinocho Zamora

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Los muertos que el Gobierno no cuenta

Por IDL-Reporteros.
Fue el 10 de abril, día 26 del estado de emergencia, cuando, al anunciar la creación de un comando para el levantamiento de cadáveres, el ministro de Salud, Víctor Zamora predijo dónde matará la pandemia en los duros días que enfrentamos hoy: “Un grupo [de ciudadanos] va a morir en el hospital; otro, en la calle, en albergues o en sus casas”.
Pero, ¿sabemos realmente cuántos fallecidos por COVID-19 hay en el Perú? Mientras el Minsa, hasta el 27 de abril, calcula 782 fallecidos por COVID-19 a nivel nacional, IDL-Reporteros comprobó -al analizar los registros de los crematorios que más cadáveres incineran en Lima y Callao- que la cifra de muertos del Gobierno es muy inferior a la cantidad de ciudadanos que, luego de morir en un hospital o clínica, en su casa o en la calle, y ser cremados como casos COVID-19, vuelven a sus familias como ceniza.
Camara frigorífica y cuarto del hospital de Emergencias de Villa el Salvador donde son guardados los cuerpos fallecidos por COVID19, y el equipo encargado de trasladar los cuerpos al crematorio de Santa Rosa en Chorrilos. Viernes 23 de abril de 2020, 11pm. (Foto: Omar Lucas/IDL-Reporteros)
El subregistro de muertos
Así, para verificar la magnitud de dicho subregistro, IDL-R contrastó el reporte de fallecidos de la Sala Situacional COVID. La fecha de corte de la comparación fue el 24 de abril, cuando la cifra oficial fue de 290 muertos por COVID-19 en Lima y 40 en el Callao, y 634 a nivel nacional.
Luego comparamos esos datos con el registro de Piedrangel, el crematorio que más fallecidos por COVID-19 recoge e incinera en Lima y Callao. Entre el 20 de marzo y el 20 de abril, este crematorio —ubicado en el cementerio PNP Santa Rosa, en Chorrillos— incineró 1,005 cadáveres entre confirmados y sospechosos de COVID-19, en Lima y Callao: 818 murieron en un centro público de salud, 16 en hospitales de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, 153 en un domicilio o en la vía pública, 16 en centros privados de salud, y 2 en prisión.
Desde la fecha en que Piedrangel incineró al primer peruano que falleció en su casa por coronavirus, el 19 de marzo, —un hombre de 69 años, que murió solo en su departamento de Miraflores—, los tres hornos de este crematorio incineraban entre 15 y 18 cadáveres a diario. Desde el 16 de abril, sin embargo, comenzaron a cremar entre 45 y 50 cuerpos cada día.
“Tenemos las dos cámaras llenas”, dijo a IDL-R Henry Gonzáles, gerente general de Piedrangel, quien entre el 20 y 24 de abril había contabilizado más de 300 muertos. “No hemos recibido cadáveres desde el sábado. Los mortuorios de los hospitales deben estar rebalsados de cadáveres. La semana que viene y las dos posteriores serán las más críticas”. Por eso, esta semana, que se supone es cuando más enfermos de COVID-19 fallecerán en casas, calles y hospitales, Piedrangel tiene planificado instalar de dos a cuatro hornos más para poder cubrir el servicio.
A su vez, la funeraria Campo Fe cremó 68 fallecidos sospechosos y confirmados de Lima y Callao, según sus registros actualizados al 23 de abril. Constante Castillo, jefe de operaciones de dicha funeraria, indicó a IDL-R que “la empresa donó 100 cremaciones al Estado. Hasta este momento se han usado 44 donaciones. Hemos tenido 24 cremaciones por COVID-19, de nuestros clientes particulares”.
Así que, al sumar los fallecidos registrados por Piedrangel y Campo Fe, se obtiene un total de 1,073 muertos por COVID-19 solo en Lima y Callao: el triple de lo reportado por el Minsa en estas regiones, y mucho mayor a la cifra de muertos registrados en todo el país.
El análisis comparativo de las cifras oficiales y las empresas funerarias, pueden consultarse en el siguiente gráfico:
Vale la pena destacar la enorme diferencia entre los datos del crematorio Piedrangel y el Minsa respecto a la cantidad de personas que murieron en la vía pública o en una vivienda. Mientras que Piedrangel cremó a 153 personas fallecidas que fueron recogidas en la calle o en un domicilio, el Minsa solo registra a siete fallecidos en esa condición.
Mortuorio temporal del hospital Loayza en el Cercado de Lima donde son guardados los cuerpos fallecidos por COVID19, 24 de abril de 2020.
Otro dato relevante: Campo Fe cremó 30 cadáveres procedentes del Hospital Guillermo Kaelin, en Villa María del Triunfo, como parte de la donación que hizo la compañía al Estado para cremar fallecidos en el contexto del COVID-19. Sin embargo, este hospital no figura en los registros del Minsa como uno de los centros públicos de salud que han tenido fallecidos por Covid-19.
La funeraria Mapfre, a su vez, que tiene cinco camposantos en Lima, Huachipa, Piura, Ica, Chincha y Pisco, también ha sepultado y cremado fallecidos con diagnóstico positivo de COVID-19 o con la probabilidad de haberlo tenido. De acuerdo con información entregada por la compañía, “hasta el 23 de abril, se han atendido 124 casos: 86 casos confirmados y 38 sospechosos. Se ha usado cremaciones o sepultura. En el marco de la ley y en cuanto esta lo permite, la familia ha decidido por uno de los procedimientos”.
Mortuorio del hospital Hipolito Unanue de el Agustino donde son guardados los cuerpos fallecidos por COVID19, 23 de abril de 2020.
Cifras que no cuadran
IDL-R también pudo comprobar que existe una diferencia marcada entre el conteo de fallecidos del Gobierno y el que refleja las páginas de los registros de fallecidos de dos hospitales públicos de Lima: el Hipólito Unanue (El Agustino), y el Arzobispo Loayza, (Cercado de Lima).
Las páginas del registro del mortuorio del Unanue indican que, desde el 26 de marzo hasta el 24 de abril, fallecieron 70 personas en las zonas acondicionadas para la atención de pacientes COVID-19. La mayoría de ellos, fallecidos en las áreas de Emergencias o en los pabellones D2 y D1, destinados a casos confirmados y sospechosos. Sin embargo, el registro oficial del Minsa, actualizado hasta el 24 de abril, solo contaba 12 muertos.
Otro caso similar lo encontramos en el Hospital Nacional Arzobispo Loayza, uno de los más importantes y antiguos del país. De acuerdo a los registros del mortuorio y a los certificados de defunción, solo entre el 14 y 20 de abril (sin contar el 16), el Loayza consignó 21 muertos clasificados como “Cadáver COVID-19”. En 20 de estos casos se especificaba que habían muerto por COVID-19 o por alguna enfermedad relacionada al COVID-19, en el espacio de “diagnóstico” de la ficha Sin embargo, hasta el 24 de abril, el Minsa solo contaba 10 muertos en este hospital.
La diferencia entre las cifras oficiales y las que registran los hospitales y crematorios llama poderosamente la atención, y revelan, como mínimo, una profunda negligencia del Gobierno en la compilación de los datos de los fallecidos por la pandemia.
Pero, ¿a qué se debe este subregistro? ¿El Minsa incluye en su conteo oficial de muertos por COVID-19 solo a los casos confirmados? ¿Y los casos sospechosos?
En busca de explicaciones, IDL-R conversó con Óscar Ugarte, jefe de Operaciones de Essalud y miembro del Comando COVID-19. Dijo que “de acuerdo a la norma, los fallecidos sospechosos se consideran como casos confirmados. En principio no eran [contabilizados], pero en determinado momento se modificó, porque pasó a predominar la sintomatología, el cuadro clínico”.
Otro experto consultado fue el epidemiólogo César Cárcamo, miembro del grupo Prospectiva Covid, que asesora al presidente Martín Vizcarra y al ministro de Salud, Víctor Zamora. Cárcamo dijo a IDL-R que no sabía si el Minsa incluía o no a los sospechosos por COVID-19 en su registro oficial.
“Sé que al principio no los incluía, a la fecha no lo sé”, dijo Cárcamo. “Hace unas dos semanas hemos solicitado que incluyan a los sospechosos. ¿La razón? Las pruebas pueden dar falsos negativos y porque estamos en una pandemia que va a afectar a muchísima gente, y probablemente una persona que muera con fiebre es porque tenía COVID-19. Entonces hemos pedido estadísticas, incluyendo esos casos”.
Sobre la metodología del registro de muertos, Cárcamo ensayó también una explicación: “En el certificado de defunción se pone un código de covid sin confirmación y nosotros lo contamos como covid. El CDC espera que salgan los resultados y los agregan a la cuenta. Si les hacen la prueba y sale positiva, aparece en las cuentas un poco tarde, pero llega. Lo que hay ahí es un retraso con el reporte. Los problemas son otros, de personas que pueden tener la prueba negativa teniendo COVID-19. Tienen los síntomas, pero tienen la prueba negativa. Y nosotros asumimos que esa persona sí tiene covid. En ese caso sí hay un subregistro. Y luego están las otras personas que fallecieron y nunca les hicieron la prueba y también queda como subregistro. Entonces las estadísticas del CDC son estrictas, pero en las otras estadísticas que nosotros sacamos a partir de los certificados de defunción sí aparecen, solo por el diagnóstico clínico”.
Esas “otras estadísticas” a las que se refiere Cárcamo, son las del Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef). “Ellos reciben diariamente el certificado de defunción electrónico. El mismo día que muere ya aparece en la base de datos. Esto funciona bien en Lima y en algunas ciudades grandes. En algunas no funciona, como en Lambayeque. Captura más o menos el 70% de las muertes a nivel nacional, y en Lima debe ser como el 80%”.
Según Cárcamo, ese sistema no tiene el retraso de los dos o tres días que tiene la prueba molecular (PCR) y tampoco el problema de falsos negativos o personas a las que no le hicieron dicha prueba.
“Ahí están todas las personas que fallecen y ahí podemos separar a las que tiene causa de muerte de COVID-19”, sostiene el experto. “Nosotros usamos los dos registros. Uno es más sensible y menos específico y el otro es más específico y menos sensible. Nosotros estamos vigilando los dos. La verdad está en medio. No tenemos un registro perfecto”.
Para tener explicaciones más precisas, IDL-R también buscó, durante varios días, una entrevista con Manuel Loayza, director general del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC), la institución que compila y procesa los datos que se publican en la Sala Situacional COVID-19. También buscamos a la viceministra de Salud Pública, Nancy Zerpa; y a la jefa del comando COVID-19, Pilar Mazzetti, para que pudieran explicar cómo funciona el sistema de recolección, verificación y sistematización de los datos de fallecidos con diagnóstico positivo o con sospecha de haber tenido coronavirus.
Pero, en lugar de respuesta, solo hubo de parte de ellos un silencio sepulcral.
Al cierre de esta edición, IDL-R pudo contactar al ministro de Salud, Víctor Zamora, quien ofreció contestar, luego de su presentación ante el Congreso este martes 28, las preguntas que le hizo esta publicación sobre las diferencias entre las cifras oficiales y las que registran los hospitales, las funerarias y los crematorios.

Touché a Fouché

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La salida del ministro Carlos Morán

Por Miguel Ramírez- Diario Trome.
Hasta el último minuto, el presidente Martín Vizcarra le pidió a su ministro del Interior, Carlos Morán, que no renunciara y continuara buscando una salida jurídica que le permitiera cambiar a los tres principales mandos de la Policía Nacional.
La solución no se encontró, pues aquello significaba quebrantar la ley y podría acarrearle graves problemas judiciales a ambos en el futuro.
La renuncia del ministro –quien fue reemplazado por el general Gastón Rodríguez– no se debió a denuncias por corrupción o algún distanciamiento entre ambos, como se ha especulado, sino a una situación legal insalvable.
Todo empezó hace dos semanas en plena cuarentena para combatir al maldito coronavirus. La prensa empezó a revelar denuncias de compras irregulares de mascarillas, caos en el Hospital de Policía, falta de pruebas rápidas y la cantidad de policías infectados llegó a los 1,500.
De acuerdo con fuentes palaciegas, el jueves pasado el mismo Carlos Morán le propuso al presidente Vizcarra relevar al comandante general de la Policía, teniente general PNP José Luis Lavalle, quien, en la práctica, era el responsable de las deficiencias y desorden que se conocían.
Ese mismo día, Morán le había reclamado severamente al ministro de Salud, Víctor Zamora, por qué a la Policía no le habían entregado un lote de pruebas rápidas, pese a que desde el domingo estaban en los almacenes del Minsa.
Morán le propuso a Vizcarra a cuatro generales, de acuerdo a su antigüedad: Jorge Flores, José Baella, Max Iglesias y Gastón Rodríguez. El presidente escogió a Rodríguez.
Su elección, sin embargo, no era posible: según la Ley de la Policía, cuando deja el cargo el comandante general, este será reemplazado por alguno de los tres generales más antiguos. Rodríguez era el cuarto.
Una alternativa era que los tres primeros renunciaran, pero cuando Morán se los propuso, se negaron. El ministro le dijo a Vizcarra que podría nombrar a Iglesias como comandante general y a Rodríguez como su segundo. Pero el presidente no aceptó.
“Otra salida era hacer los cambios al ‘caballazo’, como lo hizo el presidente Ollanta Humala cuando pasó al retiro a 30 generales y asumió el general Raúl Salazar. Por eso mismo se hizo una ley. Eso le explicó Morán a Vizcarra”, dijo la fuente.
En la mañana del viernes, al no haber otra opción, Morán llegó temprano a Palacio y le entregó su carta de renuncia al mandatario. Era una muestra de que él no se oponía al cambio y tampoco se aferraba al cargo, pero no se podía hacer porque se había elegido al cuarto en jerarquía.
El mandatario insistió hasta el final para encontrar una solución, pero sabía que la ley está primero y aceptó la renuncia de su ministro, quien estuvo presente en la juramentación de su reemplazo.
El orden jurídico está por encima de todo.

PNP confirma 510 contagiados de coronavirus en Escuela de Oficiales y Suboficiales en Puente Piedra

La Escuela de Oficiales y Suboficiales de la Policía Nacional del Perú (PNP) en Puente Piedra registra 510 estudiantes contagiados de coronavirus, de acuerdo a información que la propia institución comunicó en sus redes sociales. Esto sucede luego de que 2,707 cadetes y alumnos fueron sometidos a la prueba rápida para determinar el contagio.
La PNP aseguró que ningún miembro del alumnado que dio positivo presenta síntomas ni complicaciones en su salud. Además, que se dispuso que fueran aislados de sus compañeros. Si bien no se precisó el lugar donde pasan cuarentena, la entidad dijo que “están recibiendo todos los cuidados necesarios” y que los padres de familia recibirán información constante sobre ellos.
De acuerdo a la institución, se ha dispuesto que un equipo médico monitoree a los estudiantes y que, además, “garantice las condiciones que debe mantener un asintomático como el reposo y la hidratación, así como adoptar una atención temprana si alguno manifestara síntomas o complicaciones en su evolución”.
El comandante general PNP, Máx Iglesias, estuvo presente en el centro de estudios. Según la PNP, ello se debió “para supervisar el estado de los futuros policías” y para informar “personalmente de la situación a los padres de familia que se acercaron al lugar para indagar por la salud de sus hijos”.
En su comunicación, tanto la PNP como el Ministerio del Interior hicieron un llamado a la calma a los padres de los cadetes y alumnos. Esto último, a razón de que varios de ellos se acercaron afuera del establecimiento para indagar sobre lo ocurrido o simplemente comunicarse con uno de sus hijos.
Este Diario conversó con algunos padres de los estudiantes que dieron positivo. Ellos manifestaron su preocupación sobre el lugar donde sus hijos fueron aislados y, sobre todo, expresaron su intriga respecto a cómo sucedió el contagio. Se presume que ello se debió por el personal que ingresa y sale del establecimiento.
Los padres de familia aseguraron que desde el 8 de marzo los cadetes y alumnos fueron internados en la Escuela de Oficiales y Suboficiales precisamente como medida de precaución para evitar que contraigan el virus.
Fuente: Diario El Comercio.

Hoz y martillazo

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“El capitalismo, desde luego, no ha acabado con los problemas en el mundo. Y probablemente nunca lo hará. Pero ha producido más bienestar y mejora de la calidad de vida de los habitantes del planeta que el socialismo y todas sus versiones embozadas” (Ilustración: Rolando Pinillos Romero).

Por – Diario El Comercio.
“El mundo nunca volverá a ser lo que era”, repiten los partidarios del intervencionismo económico y la ingeniería social, y se frotan las manos. Creen o sienten que, con la epidemia del COVID-19, una especie de castigo divino se ha abatido sobre una humanidad en la que el impulso por procurarse bienestar sobre la base del esfuerzo individual y la competencia había ganado misteriosamente la batalla ideológica, y que ahora, en medio de la necesidad y el miedo, les ha llegado la hora de imponer sobre el resto un modelo de sociedad que han acariciado durante décadas, ocultos bajo los ladrillos que les cayeron encima cuando se derrumbó el Muro de Berlín.
Porque con el desmoronamiento de la Cortina de Hierro no solo se vino abajo un sistema político –el de las tiranías estalinistas y el Estado policíaco–, sino, sobre todo, una concepción de la economía. Aquella en la que los burócratas iluminados podían supuestamente asignar recursos mejor que el mercado, dictar precios y programar qué es lo que hacía falta producir y en qué cantidad para que todos fueran felices. La dictadura, en realidad, era el régimen indispensable para que esa concepción de la economía, empobrecedora y más favorecedora de la corrupción que cualquier otra, continuara dominando esos países. Y de hecho lo sigue siendo en los lugares donde ese delirio sigue impidiéndole a la gente buscar un camino para salir de la miseria: Cuba, Venezuela, Corea del Norte.
Los representantes de esa forma de pensamiento en el Perú tratan de marcar distancias frente a esos deplorables fenómenos políticos, pero son los mismos que –si tienen edad suficiente– actuaron en su momento como si la Primavera de Praga hubiese sido el nombre de unos juegos florales en la antigua Checoslovaquia o la Revolución Cultural, el de una campaña de alfabetización en la China de Mao. Y si son muy jóvenes para ello, se ponen a tartamudear cuando les preguntan si el gobierno de Nicolás Maduro es una dictadura.
“Nosotros creemos en el mercado pero…”, dicen. Y si uno analiza todo lo que colocan después de ese ‘pero’, descubre que es exactamente aquello que socava sus bases. Existen también, por supuesto, los que, víctimas de un aturdimiento cognitivo, creen que creen en el mercado. Pero en última instancia, acaban acompañando el esfuerzo de los primeros por deslizar una hoz sobre la libertad económica después de cada martillazo al que la lucha contra el coronavirus obliga al gobierno.
–Afán de locro–
¡Impuesto a la riqueza! ¡Control de precios contra la especulación! ¡Regulación de las pensiones en la educación privada! ¡Topes a las tasas de interés bancarias y a los alquileres que cobran los rentistas! ¡Abajo la suspensión perfecta de labores! Esos y otros semejantes son sus gritos de guerra. Gritos de guerra que, como todos, están provocados por alguna furia ancestral, y no por un razonamiento lógico.
Si hicieran el cálculo de lo que se ganaría y se perdería para la economía en general –y en esa medida, para la sociedad en su conjunto– con esas iniciativas, llegarían a conclusiones que les arruinarían el fuego revolucionario en el que hoy sienten que se doran. Y entonces no se los puede perturbar sugiriéndoles que lo hagan.
No les interesa saber qué es lo que realmente se podría hacer con un impuesto adicional a los ingresos (el presidente del Consejo de Ministros, Vicente Zeballos, ha aclarado que esa sería la forma que adoptaría el presunto “impuesto a la riqueza”). Lo que en el fondo persiguen es ‘castigar’ la riqueza misma, que consideran pecaminosa porque siguen creyendo que se consigue a costa de la pobreza de otros.
Les parece que está bien juntar lo suficiente como para comer cada día, pero no acumular ganancias como para labrarse una situación de abundancia o lujo. Consienten, digamos, el afán de locro, pero no el de lucro. No han entendido todavía que en la búsqueda del propio bienestar se ocasiona –deliberadamente o no– el ajeno. “La riqueza de las naciones” 101.
Miran para otro lado cuando alguien les hace notar que el problema no está en el ‘modelo económico’ –un chiste que merecería una columna aparte– que le permitió al Estado Peruano desarrollar las espaldas fiscales que hoy le sirven para paliar los estragos de la emergencia en tantas familias pobres, sino en la incompetencia de los responsables de que se echaran por la borda más de 4,000 millones de dólares en el supuesto reacondicionamiento de la refinería de Talara en lugar de destinarlos al sector Salud. O cuando se les señala que ese mismísimo sector dejó de ejecutar el año pasado el 42% de su presupuesto (1,500 millones de soles) para “adquisición de activos no financieros”.
Son, como dijo recientemente un filósofo contemporáneo, “inmunes a la data”. Los desvela únicamente la posibilidad de imponer, al amparo de la emergencia, lo que nunca pudieron ganar en las urnas o en el debate académico.
¿Quiénes son específicamente? No importa. Todos los podemos reconocer cuando chapan micro en los medios o en el Congreso. Además, ¿para qué individualizarlos si lo que los atolondra es el colectivismo?
–Pregunta para chapulines–
El capitalismo, desde luego, no ha acabado con los problemas en el mundo. Y probablemente nunca lo hará. Pero ha producido más bienestar y mejora de la calidad de vida de los habitantes del planeta que el socialismo y todas sus versiones embozadas. No conviene olvidarlo.
Cuando toda esta pesadilla haya pasado –y lo hará–, la pregunta esencial seguirá siendo: si levantamos la alambrada entre Corea del Norte y Corea del Sur, ¿para qué lado creen que correrá la gente?

Al partir el pan

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Evangelio según San Lucas 24,13-35.
Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén.
En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.
Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos.
Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.
El les dijo: “¿Qué comentaban por el camino?”. Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!”.
“¿Qué cosa?”, les preguntó. Ellos respondieron: “Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo,
y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron.
Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas.
Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro
y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo.
Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron”.
Jesús les dijo: “¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas!
¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?”.
Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.
Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante.
Pero ellos le insistieron: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba”. El entró y se quedó con ellos.
Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio.
Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.
Y se decían: “¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”.
En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos,
y estos les dijeron: “Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!”.
Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Homilía del Padre Paul Voisin CR, Superior General de la Congregación de la Resurrección:

Quizás en esta temporada de Pascua, muy diferente de los años pasados, con la pandemia y su efecto en nuestra participación en la Misa, esta homilía sobre la Eucaristía puede significar más que nunca, dándonos una mayor apreciación y respeto. Muchos de ustedes han estado viendo en televisión o en línea la celebración de la Eucaristía, pero sigue siendo una decepción no poder recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, y unirse a la Comunidad para adorar. Ese viejo dicho “no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes” debería ayudarnos a tener una nueva visión y hambre de la Eucaristía: la Palabra de Dios y el Cuerpo y la Sangre de Jesús.
Hay una historia sobre un artista al que se le pidió que diseñara la puerta para un tabernáculo. Lo dividió en cuatro partes: la primera con las seis jarras de agua de la fiesta de bodas de Cana, la segunda con los cinco panes y los dos peces, la tercera con trece personas sentadas alrededor de una mesa y la cuarta de tres personas en una mesa. Él vio la primera parte de Cana como el anticipo de la Eucaristía, la segunda parte de Cafarnaúm como la promesa de la Eucaristía, la tercera parte de Jerusalén, donde se instituyó, y la cuarta parte de Emaús, donde se celebró por primera vez.
Nuestro bello evangelio de hoy (mi favorito) (Lucas 24: 13-35) nos habla muy bien de la Eucaristía. Los dos discípulos en el camino a Emaús están tristes y confundidos. Todos los planes que tenían para Jesús terminaron con su muerte. Entonces, Jesús viene y camina con ellos y hace arder sus corazones y abrir sus ojos. Solo después del hecho, los dos discípulos se dieron cuenta de que cuando este ‘hombre misterioso’ les habló en el camino, sus corazones estaban “ardiendo” cuando finalmente comenzaron a entender la historia de Jesús. Fue como si las piezas de un rompecabezas se unieran, y finalmente entendieron los misterios de su vida, muerte y resurrección. Luego también se dieron cuenta de que cuando este ‘hombre misterioso’ partió el pan lo reconocieron como Jesús, el Señor resucitado.
En la Primera Lectura, de los Hechos de los Apóstoles (2:14, 22-33) Pedro da testimonio de esta fe que los dos discípulos, y todos los discípulos de Jesús, comenzaron a experimentar después de la resurrección. Su tristeza se convirtió en alegría, y comenzaron a proclamar a Jesús crucificado y resucitado.
La Segunda Lectura, de la Primera Carta de Pedro (1: 17-21), nos recuerda que Jesús nos ha salvado por su sangre, y el hecho de compartir su Cuerpo y Sangre debería transformarnos en creyentes cuyas vidas reflejan esa realidad. Nos dice que hemos sido “rescatados” por una vida mejor en Cristo. No se trata de “cosas perecederas como plata y oro”, sino de las cosas de Dios y del reino.
Los obispos en el Concilio Vaticano II describieron la Eucaristía como la “fuente y cumbre” de nuestra vida cristiana. En la Eucaristía nos encontramos con Jesucristo de una manera única y personal. Así como la comida y bebida que tenemos en casa se vuelve parte de nosotros, también el Cuerpo y la Sangre de Cristo que recibimos en la fe se vuelven parte de nosotros, nutriéndonos y fortaleciéndonos en la fe, la esperanza y el amor. Como Católicos creemos que este pan y vino que se consagra en este altar ya no es pan y vino, sino que se convierte, por el poder de Dios, en el Cuerpo y la Sangre de Jesús. Jesús no dijo “Esto representa mi cuerpo”, o “Esto es un símbolo de mi sangre”. Es lo que él dice que es, y mientras comemos y bebemos nos convertimos en uno con él.
Nuestro evangelio nos muestra tan bellamente las dos Liturgias de nuestra Eucaristía: la Liturgia de la Palabra y la Liturgia de la Eucaristía. Cuando Jesús compartió con los dos discípulos todo lo que las Escrituras hebreas habían revelado acerca de él, sus corazones ardieron de comprensión y comprensión sobre cómo vivir y responder a la gracia de Dios. Al celebrar la Eucaristía, la Palabra de Dios, del Antiguo y Nuevo Testamento, nos revela quién es Jesús, quién es nuestro Dios y quiénes somos. Entonces las piezas de nuestro ‘rompecabezas’ se unirán, y no solo entenderemos la revelación, sino que la abrazaremos y la viviremos. La Palabra de Dios está dirigida a cada uno de nosotros aquí y ahora. No podemos esquivar la Palabra convenciéndonos de que fue escrita para otra gente en otro momento. Nos está hablando a nuestros oídos, mentes, corazones y espíritus.
Cuando los dos discípulos vieron a este ‘hombre misterioso’ partir el pan, supieron que era el Señor Jesús, pero él desapareció de su vista. Cuando este pan es bendecido se convierte en el Cuerpo de Cristo, y cuando lo partimos y lo distribuimos, estamos compartiendo la vida de Dios. Las palabras de la oración de la Eucaristía nos hablan muy bien de lo que estamos celebrando y del regalo que Dios nos está dando a través de su Hijo, Jesús, y por su sacrificio, el regalo de la Eucaristía.
Los dos discípulos, después de haber reconocido a Jesús, se levantaron de la mesa y fueron a contarles a los demás lo que habían visto y oído. Tenían que dar testimonio de los demás, alentarlos, para que supieran que él había resucitado y que estaba entre ellos nuevamente. Por supuesto, cuando llegaron allí, otros también habían visto al Señor resucitado y habían dado su testimonio a los discípulos. Para mí, esto significa que nosotros también estamos siendo enviados a testificar a otros sobre nuestra experiencia de la Eucaristía. Siempre habrá quienes digan “Siempre es lo mismo” y “Es aburrido”. ¡No es lo mismo! Las lecturas que escuchamos hoy, el tercer domingo de Pascua del año ‘A’, no las hemos escuchado desde el tercer domingo de Pascua de 2017, y no las escucharemos nuevamente hasta 2023. Solo es aburrido si no estamos comprometidos, dándonos cuenta que Dios nos está hablando. Cualquier conversación, conferencia, clase o misa puede ser aburrida si no estamos involucrados, dándonos cuenta de que hay algo en esto para nosotros.
Tenemos la ventaja de vivir en una época de la historia en la que la Eucaristía no solo ha sido anticipada y prometida, sino también instituida y celebrada. Está sucediendo en este momento, y todos somos parte de él, para que nuestros corazones “ardan” y nuestros ojos puedan “abrirse” y nuestro caminar con Jesús produzca en nosotros una vida que refleje esa unión con él. ese amor y misericordia que es nuestro a través de él, y el llamado a compartir su vida con los demás.

LA MISIÓN DE TODO SACERDOTE

Por Alfredo Gildemeister– LaAbeja.pe
Aquella tarde en Jerusalén, en el pórtico de Salomón, la multitud que escuchaba a Pedro y a los demás apóstoles crecía a cada momento. La gente reunida lo escuchaba con atención. Los discípulos bautizaban y explicaban el mensaje de Jesús y el número de hombres y mujeres creyentes crecía como la espuma. Se llegó a un punto en que la gente empezó a sacar a sus enfermos de sus casas y poniéndoles en lechos y camillas en el suelo, cuando Pedro pasase a su lado, siquiera su sombra cayese sobre algunos de ellos. Los apóstoles se acercaban a los enfermos, se arrodillaban para poder escucharlos, bautizarles y explicarles el Evangelio.
Muchos enfermos se curaban y otros sentían una gran paz de solo poder oír las palabras de amor y misericordia que los apóstoles les decían. Inclusive muchas personas fueron y trajeron a sus enfermos de los pueblos vecinos, enfermos con horribles enfermedades, algunas contagiosas inclusive. Fue en esos momentos que el Sumo Sacerdote con el apoyo de los saduceos, llenos de envidia prendieron a los apóstoles y los metieron en la cárcel. Aquella noche, un ángel del Señor les abrió las puertas de la cárcel y saliendo fuera los discípulos les dijo: “Id, presentaos en el Templo y predicad al pueblo toda la doctrina concerniente a esta Vida”. Los discípulos salieron y aquella madrugada comenzaron a predicar nuevamente, a curar a los enfermos y a enseñar la buena nueva del Evangelio.
Cuando el Sumo Sacerdote aquella mañana envió a buscarlos a la cárcel y no los encontraron, uno les dijo: “Los hombres que metisteis en la cárcel están en el Templo y enseñan al pueblo”. Cuando les llamaron y fueron los discípulos ante el Sanedrín, el Sumo Sacerdote les pregunto: “¿No os habíamos ordenado expresamente que no enseñaseis en ese nombre? Y a pesar de eso habéis llenado Jerusalén con vuestra doctrina y queréis hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre”. Entonces poniéndose Pedro y los demás discípulos delante del Sumo Sacerdote, respondieron con total firmeza: “Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres…” (Hechos 5,29). Esta era la segunda vez que eran encarcelados por predicar la Palabra de Dios. La primera vez fueron Juan y Pedro encarcelados y amenazados, ordenándoles que de ningún modo hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús. Pero, Pedro y Juan respondieron: “Juzgad vosotros si es justo delante de Dios obedecer a vosotros más que a Dios. Pues nosotros no podemos dejar de anunciar lo que hemos visto y oído” (Hechos 4,19).
Han pasado casi dos mil años. Aquel año de 1938, un joven sacerdote jesuita recorría el campo de batalla cerca del rio Ebro en España. Era nada menos que capellán de la legión y su misión consistía en atender a los moribundos y heridos caídos en el campo de batalla. El padre Cross lo llamaban. Su cabello pelirrojo destacaba entre los soldados. En medio de la batalla del Ebro contra las fuerzas republicanas, este valiente capellán se movía entre disparos, explosiones de bombas, granadas y obuses, arrodillándose al lado de los moribundos para administrarles los últimos sacramentos. Tal como me lo contara muchos años después este jesuita, la mayoría de los heridos y moribundos, llamaban a su madre en medio de la batalla. En una carga a la bayoneta, Cross acompañaba y atendía a los soldados que caían heridos. En un momento se encontró ante un soldado enemigo que le apuntó con su fusil y disparó. Cross sintió que la bala ingresó por el bolsillo izquierdo de su guerrera y cuando pensó que iba a morir, sintió una fuerte vibración en su pecho y hasta que la bala salió disparada de su bolsillo. Seguía con vida, ¿Qué había pasado? Que la bala ingresó al grueso misal que llevaba en su bolsillo izquierdo. La bala dio giros dentro de la cartuchera de cuero del misal y en lugar de herir el pecho del capellán, salió hacia afuera por donde vino.
Cuando el capellán sacó el misal, solo quedaban páginas destrozadas. El cartucho de cuero del Misal mostraba el orificio de entrada y el de salida de la bala. Un verdadero milagro. Muchos años más tarde, un padre Cross ya anciano, me mostró el cartucho de cuero del referido misal cuando lo fui a visitar a la Iglesia de Fátima en Miraflores. “Así vivíamos los capellanes durante las batallas en la guerra civil española” me contaba. “Codo a codo en medio de la muerte, enfermedades y el dolor. Pero esa es nuestra labor. Nuestra misión. Llevar a Cristo a los que sufren y acompañarlos en sus últimos momentos, olvidándonos de nosotros mismos”.
Hace unas semanas, la Oficina de Prensa del Arzobispado de Lima publicó un documento titulado: “Comunicado: Sobre la celebración de una Misa con feligreses en una parroquia de Lima”, indicando el Arzobispado que ha tomado conocimiento mediante un medio de comunicación local, sobre el comportamiento de un párroco y un grupo católico reunidos para celebrar la Misa en una parroquia de Lima. El comunicado en cuestión reitera el llamado a todos los sacerdotes a continuar atendiendo a los fieles a través de los medios de comunicación a distancia. Al parecer, el señor arzobispo de Lima ha olvidado las obligaciones de cualquier sacerdote la cual es predicar la palabra de Dios, brindar los sacramentos de la Iglesia y atender a los enfermos y más necesitados, especialmente si están próximos a la muerte. ¿Pretende que por vía telefónica o por WhatsApp se le otorgue consuelo y paz, así como los últimos sacramentos a un enfermo de coronavirus? ¿Ha olvidado el señor arzobispo de Lima como a lo largo de la historia de la Iglesia y de la humanidad, los sacerdotes -y agrego a las monjas y hermanas católicas- siempre han estado al lado de los enfermos graves, en medio de las guerras, plagas, pestes y mil batallas con los heridos y moribundos, ayudándoles en sus últimos instantes de vida, a afrontar con fe a la muerte, brindándoles consuelo y paz?
Así como Pedro, Juan y el resto de los apóstoles enfrentaron a las autoridades judías y romanas para llevar la palabra de Dios a los enfermos y necesitados de consuelo y paz; así como ese joven capellán español se jugaba la vida en medio de las batallas, enfrentando valientemente a la muerte para llevar el consuelo de los sacramentos a los heridos y moribundos, como siempre lo han hecho médicos y sacerdotes en las grandes guerras y plagas que afectaron a la humanidad, hoy en día, en medio de esta terrible pandemia, miles de sacerdotes en todo el mundo, quieren llevar y llevan los sacramentos y el consuelo a los enfermos y agonizantes, enfrentando a las autoridades civiles y eclesiásticas inclusive. Que no se les impida ello. Muchos han muerto o han quedado infectados, pero valientemente continúan adelante con su labor, pues constituye un deber sagrado de todo sacerdote, llevar la palabra de Dios y los sacramentos a los enfermos y moribundos, hoy afectados por el coronavirus. De allí que recordemos que no solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. No impidamos que, así como miles de médicos, enfermeras y paramédicos cumplen valientemente con su deber tratando de salvar vidas humanas, los sacerdotes también puedan atender a las almas de esas personas que tanto necesitan de la paz que solo Dios puede otorgar.

Felipe Cayetano Cogorno Vásquez

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Sociólogo. En 1971 fue Director de Estudios de la Escuela Normal Marcelino Champagnat de Tacna. En la década de los ochenta, el siglo pasado, fue Director de la Oficina Departamental de Educación Católica (ODEC), profesor de Sociología en la Universidad Nacional de Cajamarca y del Seminario Diocesano San José.
Su tesis Doctoral: Eclesiología a partir de los pobres, de 1987, es una reflexión teológica sobre la iglesia según las comunidades eclesiales de base en América Latina. Fue asesorado por Michel Meslin (1926-2010) en la Universidad de París-Sorbonne y publicada por el Instituto Católico de París.
Sostiene que en el contexto de la historia y la situación de América Latina nace una nueva forma de ser iglesia en este continente. Este estudio busca analizar e interpretar la eclesiología que subyace en la vida de lo que se llama la iglesia de los pobres, más precisamente desde el ángulo de la eclesiología fundamental. La matriz epistemológica del trabajo fue fijada por el problema de las comunidades eclesiales de base alrededor de la línea de continuidad y novedad práctica, eclesial y eclesiológica, los núcleos organizadores de la vida y reflexión de la iglesia sobre las cuestiones metodológicas y lingüísticas planteadas por esta experiencia eclesial. Así, el estudio está delimitado por dos coordenadas: la del contenido apropiado de la eclesiología fundamental y la de la reflexión eclesiológica en América Latina. El estudio va principalmente de 1968 a 1986. La hipótesis general del modelo metodológico es que es posible construir una eclesiología crítica y relevante.

Maldad en el juzgado

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Por Ricardo Vásquez Kunze- Político.pe
Al juez Chávez Tamariz le valió madre las dolencias de la anciana exalcaldesa Susana Villarán y la posibilidad real de contagio de una peste que, si la contrae, la llevaría con toda seguridad a la muerte.
Opino que el juez Jorge Luis Chávez Tamariz no tiene la calidad esencial para ejercer el cargo: ser justo. Ser justo requiere nobleza pero, a mi parecer, el juez ha demostrado con sus actos en la judicatura que es un villano, es decir, todo lo contrario a lo noble.
Yo opino que este juez ha condenado a muerte a la exalcaldesa de Lima Susana Villarán.
La señora Villarán tiene una prisión PREVENTIVA (sin proceso ni sentencia) por el caso de corrupción de las constructoras brasileras mientras ella dirigía la ciudad de Lima. la defensa de Villarán pidió que la señora –que es una anciana de 70 años, con una serie de enfermedades como lupus, hipertensión, entre otras, y que por lo tanto está en la primera línea del grupo de personas de riesgo de contraer el coronavirus en un ambiente cerrado como es la cárcel– purgue la prisión preventiva en su domicilio. Al juez Chávez Tamariz le valió madre las dolencias de la anciana y la posibilidad real de contagio de una peste que, si la contrae, la llevaría con toda seguridad a la muerte.
Fue este mismo juez, que peca de severo e implacable, el que dictó prisión preventiva para los 14 de 16 árbitros que participaron en procesos arbitrales donde una de las partes era la constructora brasilera Odebrecht. Al final, y haciendo valer el sentido común (esto es, que es imposible que el 95% de los árbitros sea corrupto) y el de estricta justicia, una sala superior anuló el disparate y liberó del arraigo a casi todos los árbitros al que había condenado Chávez Tamariz, entre ellos reputadas eminencias del derecho en la cátedra universitaria y en el quehacer jurídico.
Es decir, ¿qué puede haber en la formación del tal “señor” juez para hacer pasar el rigor por justicia, cuando lo único que denotan sus actos es maldad? ¿Es un resentido? ¿Pretende las de súperhéroe contra la corrupción “caiga quien caiga, tanto mejor si tienen buena fortuna y/o apellidos”? ¿Quiere competir con la mala leche de los fiscales Pérez y Vela o complota con ellos? Quién sabe. Lo que sí sabemos es que cumple con los requisitos para ser considerada una mala persona. ¿Tan mala como para condenar a muerte a Villarán con tal de que Keiko Fujimori (quien, por cierto, pidió un poco de humanidad para la exalcaldesa) tampoco pueda acceder a pasar la prisión preventiva en su casa? ¿Como Pérez, que se retiró de una audiencia en total desacato, con el objetivo evidente de retrasar la libertad de Jorge Yoshiyama (justificándose luego con el riesgo de coronavirus en la sala, aunque no le importe exponer a lo mismo al mismo Yoshiyama, en prisión preventiva?
¿Compiten o complotan? Deseamos de todo corazón que nada le ocurra a la señora Villarán en la cárcel. Pero si contrae coronavirus con riesgo para su vida, simplemente se deberá la maldad de un “juez” que no debería ejercer ni un minuto más tan noble oficio.

El patriarca feminista

Por Ricardo Vásquez Kunze- Político.pe
Estos “científicos sociales” tienen una semana para evacuar un informe que explique por qué el Perú es “un país de desconcertadas gentes” en el que, por ejemplo, las feministas terminan adorando a un patriarca macho alfa. Buena suerte.
Una reciente encuesta de Ipsos cuya base es online y por teléfono, hecha solo en el sector urbano, da cuenta de que un 79% de los peruanos encuestados está de acuerdo con la gestión que está llevando a cabo Vizcarra contra la peste china, coronavirus o COVID- 19. Paradójicamente, ese mismo 79% de peruanos considera que los responsables del incremento de los casos de la peste son los mismos peruanos, por el comportamiento que vienen teniendo frente a las medidas dictadas por el gobierno.
En otras palabras: según la encuesta, la población se echa la culpa a sí misma del descalabro de la crisis sanitaria con referencia al coronavirus, mientras santifican al presidente como el hombre sabio, prudente y veraz que no tiene nada que ver con ese descalabro. Y esto pese a que prometió para fin del año 2019 ochenta hospitales full equipo que no existen; pese a que compró kits serológicos que no sirven para nada así como ventiladores sobrevalorados que tampoco funcionan, y hospitales que son un engaño como el de Ate.
El presidente ha triunfado en percibir que en momentos de crisis nacional y mundial –en que está en juego la vida de las personas– la gente se coge de cualquier madero que le dé esperanza. Si esto se transforma en un “reporte” diario del mandatario en cadena nacional, gracias a la simpatía de los medios de comunicación durante más de 30 días, puede entenderse el lavado de cerebro por el cual ese 79% de peruanos se siente responsable y hasta culpable de la tragedia que vivimos, al tiempo que exonera al presidente de toda responsabilidad. Se convierte así en una suerte de “Papá lo sabe todo”, o en el patriarca (con pelotas) que lleva el barco a buen puerto, aunque este pueda llegar vacío por la peste que lo infesta.
Lo más gracioso es que un gran sector de mujeres se ha convertido en hincha número uno de ese patriarca. Féminas de todas las clases sociales sacan la cara por él achicando cualquier crítica, y declarando su satisfacción por la tranquilidad que les produce el macho alfa que está a cargo de la nación y de la crisis. Y aunque varias de ellas se autoproclaman “feministas”, pareciera como si en este caso lo que llaman “patriarcado” se diluye cuando el mencionado patriarca dice, muy de paso, cuatro palabras a favor de la alternancia de “género” y se declara indignado por el machismo que pretende retrotraer sus “reformas” políticas.
Bueno, un análisis más profundo de esta rara situación la hará sin duda el grupo de caviares bautizado como “grupo temático Ciencias Sociales y respuesta al COVID-19”, entre los que están el sociólogo Aldo Panfichi, de la PUCP; el historiador y exrector de San Marcos, Manuel Burga; la politóloga Adriana Urrutia, de la Universidad Ruiz de Montoya; Felipe Portocarrero, rector de la Universidad del Pacífico; Norma Correa, Fabiola Yeckting, Pilar Collantes, Feline Freier, Sandro Venturo, Ricardo Cuenca, Juan Infante, Cecilia Blondet y María Emma Manarelli, entre otros. Estos “científicos” tienen una semana para evacuar un informe que explique por qué el Perú es “un país de desconcertadas gentes”, en el que las feministas terminan adorando a un patriarca macho alfa. ¡Buena suerte!

Vergonzoso titular

Por Ricardo Vásquez Kunze- Político.pe
¿A qué “actividad económica esencial” obedecen los medios de comunicación, para ser convocados con un representante para decidir y debatir sobre cómo se reabre esa actividad económica?
Es porque la libertad de expresión existe que el diario Perú 21 puede soltar un titular como el del jueves 23 de abril. Libertad de expresión y de opinión se asientan en la democracia de un Estado de derecho que se concibe como independencia de poderes, uno de los cuales: el Congreso.
Sin Congreso no hay democracia ni libertad de expresión. Decimos sin un Congreso de verdad, no uno de fantasía. El titular del diario Perú 21 es golpista y antidemocrático: “De vuelta al show. no pueden con su genio. En plena pandemia, el congreso citará a 6 ministros.” Si hablamos de show, baste con los titulares del diario de marras que tienen que padecer los peruanos y que se le ocurren a la directora de ese medio de comunicación del Grupo El Comercio. La señora Valenzuela se ha convertido en la reina, ama y señora del show barato a través de sus titulares, lamentablemente sin resultados económicos para sus dueños.
Pero habría que decirle a la señora Valenzuela, más allá de que no cabe el show en un Congreso con audiencias virtuales donde precisamente no hay medios de comunicación como el suyo, que es una FUNCIÓN del Parlamento o REPRESENTACIÓN NACIONAL, fiscalizar a los gobernantes, sobre todo si en la pandemia a la que alude el diario se vienen dando una serie de IRREGULARIDADES, ROBOS Y ESTAFAS que, paradójicamente, EL PROPIO DIARIO HA DENUNCIADO.
¿La señora Valenzuela quiere acaso que el Congreso no pregunte sobre el “cabezazo” de la compra de mascarillas y guantes, por millones de soles que nunca llegaron y que denunció su propio diario? ¿O de la compra de tests rápidos que no sirven para nada y que empujan a propagar aún más la pandemia con falsos negativos? ¿No quiere que le pregunten al ministro de Salud sobre la indignante muerte de un excongresista, al que las autoridades de su sector peloteaban hasta que fue atendido en su agonía en EsSalud? ¿O no quiere que le pregunten sobre el desmentido de la asociación de médicos intensivistas y del Colegio Médico sobre la cantidad de camas UCI que el gobierno dice que hay?
¿Eso le parece “show” a la señora Valenzuela? ¿O acaso su vergonzoso titular obedece a que el gobierno le ha dado un cupo a los medios de comunicación con un representante en una comisión que tendrá que decidir qué actividades económicas se reabren de a pocos a partir del 4 de mayo? ¿A qué “actividad económica esencial” obedecen los medios de comunicación para ser convocados a decidir y debatir sobre ello? ¿O no será que están buscando, como otras actividades económicas, un salvataje del gobierno a cambio de portadas infames contra el Congreso o contra cualquiera que lo critique?
¿O será que la señora Valenzuela cree que estamos en Corea del Norte y ella es Kim Yo-jong, la hermana déspota de Kim Jong Un?

Prueba rápida

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“Considerando en frío, imparcialmente, que el hombre es triste…”

Por Mariella Balbi- Político.pe
El ministro de Salud tuvo alucinantes declaraciones: “La eficacia de las pruebas rápidas y moleculares es la misma”. Y como la ignorancia es atrevida, agregó: “Vamos a proponer en el Perú que la prueba rápida sea equivalente a la molecular”.
Así comienza un gran poema de César Vallejo y alude a las grandes limitaciones del ser humano, las que en estas circunstancias se vuelven más evidentes. La principal –el gobierno no sabe explicarla– es el peliagudo tema de pruebas moleculares (PM) versus pruebas serológicas, llamadas rápidas (PR). Los medios no profundizan en ello y la población está en Babia. Las primeras, PM, se toman con hisopo y permiten saber si la persona tiene coronavirus o no.
Las serológicas, PR, dicho por médicos, “miden los anticuerpos con los que el cuerpo reacciona al COVID-19, 7, 10 a 14 días después de haberse infectado. Del día 1 hasta que aparece, la persona pasa por falso negativo. NO DETECTA el virus”. En los hospitales Collique y Cayetano Heredia hay colas para tomarse la prueba rápida. Algunas personas están infectadas; además, no las atienden.
“Considerando en frío, imparcialmente”, las acciones contra la pandemia se realizan con nuestros impuestos. El ministro de Salud, Víctor Zamora, tuvo alucinantes declaraciones: “La eficacia de las pruebas rápidas y moleculares es la misma”. Y como la ignorancia es atrevida, agregó: “Vamos a proponer en el Perú que la prueba rápida sea equivalente a la molecular”. Dejó de ser médico para convertirse en político demagogo.
Muchos se preguntan si esta estafa gubernamental es delito. El caso de un excongresista fallecido, que pasó por la PR y le dio negativo es emblemático, aparte de cruel que un policía ignorante le negara atención por esa razón. Igual ocurrió con otros cuatro congresistas. Las PR ocultaron su situación; se tomaron las PM, comprobando el contagio.
Las cifras del gobierno no sirven. Una cruel realidad. Los casos confirmados van en aumento, pero serían más de aplicarse las PM. La terquedad del Ejecutivo en este crucial punto es aterradora. Imposible confiar en su estrategia y nadie quiere traerse abajo al régimen.
Los tímidos informes de la prensa sobre los hospitales son ófricos y quedan ahí. Prima la claqueta, no la información.
El personal médico sigue sin equipamiento. Zamora sostuvo que hay dos aviones varados. Al galeno o al policía que denuncian les cae sanción. Un funcionario del ‘Comando’ opina libremente contradiciendo a Pilar Mazzetti, gran médica, y a Zamora. Al ser de su confianza sigue clavado en el puesto.
Las preguntas de la prensa en la presentación diaria de Martín Vizcarra están mediatizadas. Se mandan dos horas antes por ‘mail’ y se eligen ‘al azar’ solo cinco. A los afectados se les atiende con dificultad; de lo poco que conocemos, la realidad hospitalaria es crítica. Sin embargo, el ministro de Defensa anuncia que darán “soporte” en su casa a los infectados y buscarán a los falsos positivos con el programa “Te Cuido Perú”. ¿Cómo, con PS? “Considerando en frío, imparcialmente…” faltan seriedad y transparencia.

Orestes Sánchez es el décimo congresista afectado con el Covid-19

El congresista Orestes Sánchez (Podemos Perú) se convirtió en el décimo parlamentario afectado por el Covid-19 y el sexto integrante de su agrupación política en dar positivo al coronavirus.
La hija del parlamentario, Liz Sánchez, informó en RPP que su padre había dado positivo a la prueba molecular y que estaba internado en una clínica local.
Dijo que estaba “delicado de salud” y pidió que oren por su progenitor. “No salgan de sus casas”, expresó dirigiéndose a la población.
Los legisladores de Podemos Perú afectados por el Covid-19 son Luis Felipe Castillo, Aron Espinoza, Robinson Gupioc, Carlos Almerí, José Luna Morales y ahora Sánchez.
Completan la decena Posemoscrowte Chagua (Unión por el Perú), Humberto Acuña Peralta (Alianza para el Progreso), Leslye Lazo (Acción Popular) y Fernando Meléndez (Alianza para el Progreso).
De acuerdo con el Ministerio de Salud (Minsa), en el país 19,250 personas resultaron positivos con el Covid-19.
A la fecha, se tienen 2,434 pacientes hospitalizados, de los cuales, 396 se encuentran en las unidades de cuidados intensivos (UCI) con ventilación mecánica. Hay 530 fallecidos por la pandemia en el Perú, detalló el portafolio.
Fuente: Agencia de Noticias ANDINA.

La verdad en cuarentena

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Por Ricardo Uceda- Diario La República.
Estadísticas sin credibilidad. Desinformados pero sin pánico. Por lo menos cincuenta mil sospechosos. Un remedo de conferencias de prensa. Los pedidos de acceso a la información continúan vetados.
De acuerdo con las cifras oficiales, hasta ayer habría 16,325 infectados por el COVID-19 y más de 400 muertos. Sin embargo, estas informaciones han ido perdiendo credibilidad. Ningún especialista, abiertamente o fuera de registro, sostiene que el universo verdadero de infectados siquiera se aproxima a lo que reporta el gobierno. Lo cual se debe, de un lado, a que en el Perú se suman resultados de las pruebas moleculares, que son las pertinentes, con los de las serológicas, que tienen un amplísimo margen de error. De otra parte, por una serie de factores –entre ellos el momento en el que se recoge la muestra en relación con el tiempo del virus en la persona– los resultados de las pruebas producen estimaciones distintas a la realidad. En todo el mundo. De cualquier manera, los números cuestionables en el Perú indican que la epidemia va en ascenso y que recién dejarían de subir el 26 de abril, según el Ministro de Salud, Víctor Zamora.
Cifras peores
¿Cuál sería, entonces, a la fecha la verdadera dimensión? En el comienzo de la semana pasada el MINSA manejaba, extraoficialmente, una cifra mayor a cincuenta mil sospechosos. La base era evaluaciones clínicas realizadas a personas con síntomas. El concepto de sospechosos tiene sentido. “Si alguien tiene plumas, camina como pato y dice cuac lo considero un pato –dijo una fuente especializada con información del conjunto del problema–. No espero un resultado de laboratorio. Como no existe esta prueba, no lo contabilizo como pato, pero para mí casi todos estos casos tienen coronavirus”.
No es alarmista entonces prepararnos para una cantidad mucho mayor de infectados. Usando la información oficial de hospitalizados y fallecidos, un equipo tecnocrático, Haciendo Perú (La República, 19 de abril) sitúa la actual extensión de la epidemia en un nivel de R2. Su interpretación insinuaría, al final del proceso, cientos de miles de infectados y decenas de miles de víctimas mortales. La notación R es parte de un modelo matemático de alto valor predictivo, e indica que una epidemia se encuentra en retirada si es menor a R1. Si efectivamente estamos en R2 es una muy mala noticia y muchas cosas deben ser replanteadas.
Las UCI
Uno de los cambios necesarios es el sinceramiento radical del estado de la situación. El gobierno podría seguir dándonos las cifras de las pruebas pero a la vez hacer una proyección descarnada de lo que se espera, con cifras de posibles infectados y muertos, como han hecho líderes de otras naciones. Es necesario conocer la tasa de mortalidad de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) –¿mueren el 50, 10 o 5 por ciento de quienes ingresan allí?– y saber esta información por regiones. Debe transparentarse la verdadera capacidad de los hospitales.
Está en entredicho el número de camas disponibles, y ya fue demostrado que Martín Vizcarra informó equivocadamente sobre el equipamiento y los recursos del nuevo Hospital de Ate. Ayer dio un reporte que se acerca a las estimaciones inconformistas: están disponibles, dijo, 140 camas UCI a nivel nacional, algo distinto a las mil que anunció hace diez días. Hay que reconocer este esfuerzo de veracidad. Pero debe extenderse.
Así no
Dos informes periodísticos sobre el Hospital Antiguo de Ate, de El Comercio y Cuarto Poder, de Enrique Vera y Carlos Hidalgo, respectivamente, fueron publicados sin que el Ministerio de Salud diera su versión, como le fue requerido en cada caso. La presidenta del cuerpo médico, Rudy García, dijo que unas setenta personas habían muerto por COVID en esta tugurizada posta médica en la que el personal de salud hace una apretada cola en una especie de callejón para recibir sus implementos. Si solo la mitad de la cifra es cierta pone severamente en cuestión la estadística de los muertos.
Las conferencias de prensa presidenciales han perdido credibilidad desde que solo preguntan ganadores de un sorteo que nadie vigila y se hacen inquisiciones preanunciadas.
No es difícil hacer un sorteo televisado y veloz. Tampoco es complicado que un periodista de cada medio sorteado grabe su voz en un chat y lo envíe en tiempo real. Las preguntas espontáneas no son para atacar a un gobernante, por mucho que lo pongan en aprietos: es parte de un escrutinio tradicional de la prensa independiente, unas reglas de juego que deben ser aceptadas en una situación como esta. Ayer dejaron preguntar a los medios de mayor audiencia. Pero fueron preguntas ciegas: ninguna reaccionó a la exposición que dio Vizcarra.
Sí se puede
Por otra parte, la Presidencia del Consejo de Ministros le metió un hachazo al derecho de acceso a la información. Como una norma de emergencia suspende procesos administrativos, ya no se responden solicitudes, según demostró Convoca.pe, mostrando las comunicaciones oficiales de la PCM. Luis Enrique Pérez, autor del informe, no solo pidió por escrito sino directamente:
–Hace dos semanas le pido datos al MINSA y nada. ¿Cuántas pruebas diarias hacen las brigadas sanitarias en domicilio? Es lo que quiero saber.
Pero, como bien ha dicho Eduardo Luna, director de la Autoridad Nacional de Transparencia (adscrita al MINJUS, algún día será autónoma), el derecho a saber no cesa durante el Estado de Emergencia, y las instituciones del Estado deben contestar las solicitudes que se hacen de manera virtual, si la información se halla en ese formato. Luna lo dijo en una opinión consultiva, ante preguntas de entidades públicas respecto de cómo proceder, respuesta que puede encontrarse en la página web del MINJUS. Sin embargo, ante el cúmulo de problemas y la certeza de muchos más que vendrán, prevalece una actitud de no crear pánico ni mostrar las miserias del sistema de salud. Es lo que debe cambiar.

Monja conduce tractor para fumigar las calles de Chimbote contra el COVID-19

La madre Rebecca Frick, superiora de las Hermanas de San Vicente de Paúl, se ha vuelto viral en redes sociales, luego que fuera vista conduciendo un tractor con el que recorre las calles de Moro, distrito de Chimbote.
El propósito de esta monja es desinfectar las calles de Moro para evitar la propagación del coronavirus.
Junto con el personal de la Municipalidad de Moro, utilizan un potente desinfectante llamado hipoclorito de sodio. La madre Rebecca también adquirió una fumigadora de 1200 litros de capacidad para reducir la mano de obra.
Ella recorre las calles de Macash, Manco Capác, Independencia, el Perímetro de la Plaza de Armas y otras calles. Hasta momento, en el distrito de Moro no se ha presentado ningún caso positivo del nuevo coronavirus.
Fuente: Diario Correo.

Presidente coronavirus con yapa

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MEF METE A SOCIOS Y ABOGADOS DE GRAÑA EN EMISIÓN DE BONOS

El Ministerio de Economía y Finanzas aprobó la contratación de abogados y accionistas de la empresa constructora Graña y Montero en la emisión externa de bonos por $3,000 mil millones de dólares.
Se trata de las empresas Simpson Thacher & Barttlett LLP, firma de abogados de Nueva York que investigó de manera interna las vinculaciones de GYM con Odebrech. Así mismo el MEF contrato a The Bank of New York Mellon, en calidad de Agente de Listado de Pago y de Transferencia en Luxemburgo, esta última es principal accionista de la empresa Graña y Montero.
Superintendencia del mercado de valores
La Resolución Ministerial N°136-2020-EF/52, publicada en la edición extraordinaria está destinada a financiar el apoyo a la balanza de pagos, así como el prefinanciamiento de los requerimientos del sector público para el año fiscal 2021.

Un Estado mendigo sentado sobre un banco sin capital

Por – Diario Gestión.
Dado el sufrimiento de los más afligidos por el coronavirus y el peligro de que se nos desplome la cadena de pagos, al Gobierno no le quedaba a corto plazo otra que emitir bonos que nos endeudarán, liquidar reservas que nos desprotegerán y autorizar el retiro de ahorros que nos empobrecerán.
Sin embargo, dije que a mediano plazo era perfectamente posible conseguir financiamientos que, en lugar de restarle valor a la economía, más bien lo agregue. Esto se lograría si los títulos de los propietarios y empresarios formales e informales se certifican para que no solo protejan los activos de sus dueños sino también puedan ser usados como contrapartida para generar una cantidad de capital mucho mayor que el dinero que puede obtener el Estado a través del endeudamiento.
Al respecto, he sugerido que se comience con los títulos vinculados a la explotación de las reservas mineras y energéticas probadas, por un valor potencial de $1 billón, y que están bloqueadas porque a los propietarios de la superficie les falta alguna de las 7 certificaciones necesarias para ser reconocidos como contrapartida para formar capital en los mercados financieros globales. Un estimado es que esta emisión de certificados generaría ingresos para todos los titulares, sus empleados y la caja del Estado de unos US$ 136,000 millones en valor presente, suma 3 veces nuestro presupuesto anual y 5 veces el monto que el Gobierno calcula necesario para combatir al virus y la recesión económica que se viene.
¿Desde cuándo se ha visto que títulos generen capital? Desde siempre, a condición de que se certifique que los titulares estén identificados y responsabilizados; tengan los incentivos y conocimientos necesarios para respetar las normas que protegen a los financistas en los mercados de capitales y sean capaces de comprometerse a lo dispuesto por los convenios marco que gobiernan las transacciones entre los países involucrados. Una vez que estas certificaciones y los títulos han sido empaquetados en un legajo aceptado por un banco o fondo autorizado como contrapartida, y recibido por su ventanilla de entrada acreditándolo en sus libros contables como un activo, ¡bum! el título se convierte en capital. A cambio de ello, el banco puede emitir –por su ventana de salida– el dinero que él mismo crea, ¡otro bum! para ser invertido productivamente registrando cada emisión como un débito.
Una de las personas que leyó mi último artículo me preguntó por qué prefería comenzar con energía y minas, cuando había tantos otros sectores económicos menos controversiales en el Perú. Respondí que presumía que los que saben convertir minerales y agua en energía, la cual es una abstracción –pues no se ve ni se toca– y requiere ser transformada y guiada por un protocolo para darle forma concreta, controlarla y ponerla en valor; van a comprender mejor por qué crear capital, que también es una abstracción, requiere ser concretizado vía un protocolo antes de convertirse en dinero productivo.
Por ejemplo, para que el agua plácida del lago Junín revelara su potencial para iluminar e incrementar la productividad en el Perú se siguió un protocolo para certificar, sucesivamente, la energía potencial del agua, su altura utilizable y el volumen disponible; la energía cinética que esta generaría al final de su caída por gravedad; la energía mecánica en la que la cinética debe transformarse para mover las turbinas y luego los generadores; para finalmente producir energía eléctrica controlable, cuyo un valor es miles de veces mayor que el de la laguna plácida.
El protocolo de 7 certificaciones que hemos diseñado para acompañar a los títulos imperfectos es similar al protocolo que siguen los ingenieros para identificar y concretizar el valor potencial de los recursos naturales, en el sentido que ambos tienen como propósito crear valor ex nihilo, es decir, de la nada. Aquí van las certificaciones:
1. Establece la ubicación de los recursos, la identificación inequívoca de los titulares, de las normas y autoridades tales como notarios, registradores y jueces de paz, que gobiernan la confección y la validez de sus títulos y determinan sus responsabilidades.
2. Establece cuáles, entre los centenares de miles de normas que se han creado en los últimos 30 años, permiten que los títulos sirvan como contrapartida de inversiones, garantía de créditos o evidencia de cualquier valor usado para formar capital y ponerse a la par con los derechos y mecanismos que tienen las multinacionales.
3. Establece si los titulares que quieren capitalizarse además de pertenecer o ser solidarios con un grupo social determinado han adoptado una forma empresarial que les permite ser reconocidos y protegidos en el mercado global.
4. Establece cuáles son las normas que les permiten negociar directamente y ser pagados sin desligarse de sus activos e incorporar al precio de sus títulos de propiedad el valor de los conocimientos e innovaciones con los que contribuyen a limitar sus responsabilidades para protegerse de decisiones contrarias a sus intereses personales.
5. Establece cuáles son las normas que les permiten escoger libremente a sus socios, incluyendo aquellos que les permitan acceder a la propiedad corporativa y convertirse en dueños de industrias de alta productividad y gran escala.
6. Establece por qué y cómo los titulares locales están protegidos por las 11 convenciones internacionales que promueven una globalización y formalización justas.
7. Establece si los títulos locales cumplen con los requerimientos de las normas que rigen los mercados de capitales a nivel global, hoy dispersas en cuerpos normativos, enmiendas, prácticas, interpretaciones y prohibiciones insertadas en la legislación financiera y contractual que fue concebida a partir de las leyes antifraude de 1933 y 1934, así como lo establecido en los convenios internacionales (como los TLC) y tratados bilaterales (como los BIT).
Estos 7 certificados fueron diseñados para servir en cualquier país en desarrollo sin la necesidad de cambiar leyes –lo cual significa que pueden ser implementados tanto por el sector público como privado–. Los diseñamos nosotros, peruanos, y actualmente los estamos desarrollando para su pronta implementación con apoyo de organizaciones europeas y estadounidenses dedicadas a las inversiones de impacto y a la administración y titulización de activos financieros. Con ellas compartimos desde el inicio la intención de promover el crecimiento inclusivo, pero hoy, con la emergencia del coronavirus y la recesión que se viene, consideramos que combatir la desigualdad no solo es importante sino urgente.