Archivo por meses: julio 2022

Iglesia peregrina de Dios

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Evangelio según San Lucas 12,13-21.
En aquel tiempo: Uno de la multitud le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia“.
Jesús le respondió: “Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?“.
Después les dijo: “Cuídense de toda avaricia, porque aún en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas“.
Les dijo entonces una parábola: “Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: ‘¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha’.
Después pensó: ‘Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida’.
Pero Dios le dijo: ‘Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?’.
Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios“.

Homilía del Padre Paul Voisin CR, Superior General de la Congregación de la Resurrección:

Durante los últimos catorce años, desde que dejé Canadá para las Bermudas y ahora Roma, muchas de mis posesiones están almacenadas en el ático de la iglesia de San Francisco en Kitchener. Los mantengo ahí, a pesar de las amenazas del cuidador actual de tener una venta de garaje y vender todas mis cosas. Estaba pensando particularmente en todas las cosas hermosas del peltre boliviano y plata, y los atractivos artículos de cedro de las Bermudas. Tengo muchas otras cosas de valor sentimental y monetario. Siempre los he llamado mi ‘tesoro‘, aunque mi papá siempre los llamó ‘basura‘. Algún día, cuando regrese a Canadá podré volver a disfrutarlos, a menos que el cuidador los venda mientras tanto.
Pensé en estas cosas cuando leí el evangelio de hoy (Lucas 12:13-21). Las lecturas de hoy nos invitan a una reflexión sobre nuestra relación con las cosas de este mundo, y las cosas del cielo. Créeme, eso es una simplificación, pero cada lectura presenta un nuevo desafío de cómo nos miramos a nosotros mismos, al mundo, a las cosas del mundo, a Dios, a nuestra espiritualidad (nuestra relación con Dios), y a las cosas del cielo.
En la primera lectura del libro de Eclesiastés (1:2, 2:21-23) la vanidad es el foco. Mientras que reconoce que algunos actúan con “sabiduría, conocimiento y habilidad“, también reconoce que, en nuestra condición humana, muchos están atrapados en “el trabajo y la ansiedad del corazón“. En nuestro mundo materialista no es fácil para nosotros reconocer el efecto de la vanidad en nuestra vida diaria, en nuestras decisiones y, en última instancia, en nuestro destino eterno.
El Salmo (90) nos recuerda que la vida es corta y que fácilmente perdemos de vista nuestra fragilidad. El Salmista pide guía y sabiduría, y que con la ayuda de Dios “la obra de nuestras manos prospere”.
En nuestra Segunda Lectura, de la Carta de Pablo a los Colosenses (3:1-5, 9-11), San Pablo ‘no hace huesos al respecto‘, “busca lo que está arriba“. Pablo, que experimentó una conversión radical y se llenó de pasión por Jesús y las buenas noticias, reordenó completamente su vida. Las cosas que solía considerar como tesoros que ahora consideraba como “basura“. Su enfoque se convirtió en hacer la voluntad de Dios, compartir las buenas noticias y trabajar por el reino de Dios. Incluso llega tan lejos como para decir que debemos “poner a muerte las partes de nosotros que son terrenales”, ya que pueden conducir al pecado; mientras que ahora nuestra vida está “oculto con Cristo“. ¡Qué frase tan interesante! ¡”Escondido en Cristo“! Nos volvemos tan profundamente unidos a Cristo que él vive dentro de nosotros, y nosotros en él. En Cristo nos hemos convertido en un “nuevo yo, que se está renovando, para el conocimiento, a imagen de su creador“. ¡Cuánto más claro podría hablar Paul sobre lo que debería ser importante en nuestra vida diaria!
La parábola de nuestro evangelio nos habla alto y claro sobre lo que debería ser nuestro tesoro. El hombre rico en la parábola había perdido este enfoque y dirección. Pensó que graneros más grandes y más grano traerían mayor felicidad. Jesús no está diciendo que no tengamos derecho a los frutos de nuestro trabajo, y que vivir una buena vida –con comodidad y seguridad– es algo malo. Sin embargo, su parábola muestra cómo podemos perder fácilmente ese enfoque y dirección. Ponemos nuestro tiempo y atención a lo que vemos delante de nosotros, lo que podemos tocar, y al final olvidamos lo que no podemos ver, y no podemos tocar – los verdaderos tesoros que construimos en el cielo a través de nuestra vida diaria con Dios, siguiendo de Jesús, y la apertura t o el Espíritu Santo. En nuestro mundo materialista y consumerista podemos olvidar demasiado fácilmente lo que nos hace “ricos en lo que importa para Dios” -nuestra oración, lectura y meditación en la Palabra de Dios-, nuestro compartir en los Sacramentos, y nuestra participación activa en la vida de la Iglesia. Esas son riquezas que perdurarán, y no podemos superar, o encontrar obsoletos, o perder, haberse embargado, o haber vendido las entradas de debajo de nosotros en una venta de garaje. Los valores y virtudes del reino de Dios deberían ser nuestras verdaderas riquezas.
La Palabra de Dios este fin de semana nos está desafiando a averiguar cuáles son nuestros verdaderos tesoros. No son una colección de peltre y tesoros de plata bolivianos, ni de cedro de Bermudas, sino los tesoros que construimos con Dios. Vivirán para siempre. Te invito a que tomes un tiempo este fin de semana para reflexionar como individuos, y como parejas y familias, para identificar, reflexionar y articular cuáles son el tesoro que quieres adquirir en la vida, y en particular en tu vida como seguidor de Jesucristo.
No nos encontremos como el hombre rico en el evangelio, mal dirigido y gastando su tiempo y energía sólo en cosas del mundo, sin respeto por las cosas del cielo. Además, no perdamos el sueño por las cosas en el ático que nunca volveremos a ver o usar, cuando son las cosas del cielo las que realmente nos satisfacerán.

Camino sinodal alemán es contrario a una reforma

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Tarde, pero tal vez no demasiado tarde, ‘Roma’ reaccionó a las maquinaciones anticatólicas de la herejía germano-sinodal” -elogio al abogado canónico Graulich, crítica al presidente de ZdK- por el cardenal Gerhard Müller.

Cardenal Gerhard Müller

El razonamiento del Dr. Graulich es convincente e inexpugnable en sus consecuencias. El enfoque básico del sindicalismo alemán es anticatólico y, por lo tanto, el empleador (el cuerpo eclesiástico correspondiente) ya no puede insistir en la unidad de vida y enseñanza, es decir, la fe católica y la enseñanza moral.
La declaración del Foro IV de que toda la forma de vida moral, especialmente en lo que se refiere a la sexualidad, ya no debe estar determinada por la Palabra de Dios sino por la ideología LGBT actualmente dominante es un adiós abierto al cristianismo.
Incluso en el Decálogo, los mandamientos 6 y 9 señalan la conexión entre la relación con Dios y el significado de la sexualidad, que se relaciona exclusivamente con el matrimonio. Y Jesús proclama con autoridad divina el propósito de la creación del hombre como varón y mujer. Por tanto, todo encuentro sexual entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio legítimo (natural o sacramental) debe entenderse como adulterio, pecado grave que excluye del reino de Dios (cf. Marcos 10, 5-12).
Lo que persigue el Camino sinodal-alemán es lo contrario de una reforma, es decir, la renovación de nuestra actitud y de nuestro comportamiento en el espíritu de Cristo (Rm 12, 1s). Es una recaída en la antigua inmoralidad de los paganos que, por su rechazo a Dios, están “a merced de pasiones degradantes” (Rom 1,26), aunque Dios ha escrito el código natural de la moral en sus corazones y conciencias (Romanos 2:25).
El cristiano, en cambio, es liberado para “libertad y gloria de los hijos de Dios” (Gal 5,13; Rom 8,21). Pero Pablo añade: “Sólo que no toméis la libertad como excusa de la carne… Las obras de la carne son fornicación, impureza, libertinaje… Pero cualquiera que hace tales cosas no heredará el reino de Dios” (Gálatas 5:13-21).
Tarde, pero quizás no demasiado tarde, “Roma” reaccionó a las maquinaciones no católicas de la Herejía Sinodal Alemana (DSH), que son diametralmente opuestas a la enseñanza católica de la revelación y la “obediencia de la fe” (Vaticano II II, Dei verbum 1 -10), de la constitución jerárquico-sacramental de la iglesia (Lumen gentium 18-29) y de la “dignidad del matrimonio y de la familia” (Gaudium et spes 46-52).
La presidenta del ZdK y copresidenta del DSH, Irme Stetter-Karp, recientemente incluso pidió el acceso general al “crimen despreciable del aborto y la matanza de niños” (Gaudium et spes 51; 27). El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, se entrega al paradigma de una pansexualidad que revela el nihilismo de quienes han perdido la fe en el Dios vivo. Viven según el lema: “Si los muertos no resucitan” y no hay juicio divino, entonces “comamos y bebamos, que mañana estaremos muertos“.
Por otra parte, el apóstol dice a los cristianos, para que no sean tentados a vivir en contra de la Palabra y de las directivas de Dios: “¡No os dejéis engañar! Las malas compañías corrompen las buenas costumbres. Sed sobrios como es debido y no pequéis. Porque algunos no conocen a Dios. Digo esto para que te avergüences” (1 Co 15, 33s).
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Nota del editor: El canonista alemán en el Vaticano, Markus Graulich, preguntó en la “Correspondencia Herder“: “¿Qué tan eclesiástico es el derecho laboral eclesiástico que dice adiós a la enseñanza moral de la iglesia?” Se trata de “la misión y la credibilidad de las Acciones eclesiásticas” que las obligaciones de lealtad en la legislación laboral se aplican a los empleados del sector eclesiástico. En la Iglesia católica en Alemania, esto está siendo actualmente “masivamente cuestionado“, especialmente a través del “Camino sinodal“. Según Graulich, los cambios propuestos están “estrechamente vinculados a los esfuerzos por abandonar la doctrina moral o la moral de la iglesia o cambiarlas en consecuencia”.
Fuente: www.kath.net Katolische Nachrichten.

Papa Francisco sobre el Camino Sinodal: No necesitamos dos iglesias evangélicas en Alemania

El Papa Francisco aseguró que en una conversación con el Presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania le dijo que el país ya tenía “una muy buena Iglesia evangélica” y “no necesitamos dos”.
En una conversación con los editores de las revistas de la Compañía de Jesús (Jesuitas) que tuvo lugar el 19 de mayo, y fue publicada este 14 de junio por La Civiltà Cattolica, el Santo Padre recordó su comentario a Monseñor Georg Bätzing, presidente de la Conferencia Episcopal alemana.
En la entrevista, se le preguntó al Papa Francisco qué pensaba del “Camino Sinodal” alemán, una controvertida reunión de varios años de obispos y laicos para discutir cuatro temas principales: el modo de ejercer el poder en la Iglesia, el sacerdocio, el papel de la mujer y la moral sexual.
Los participantes han votado a favor de proyectos de documentos que piden la ordenación sacerdotal de las mujeres, la bendición de personas del mismo sexo y cambios en la enseñanza de la Iglesia sobre los actos homosexuales, lo que ha provocado acusaciones de herejía y temores de cisma.
La iglesia evangélica de Alemania, una federación de 20 iglesias regionales luteranas, reformadas y unidas, ordena a las mujeres como sacerdotes y obispos y permite la bendición de las uniones entre personas del mismo sexo.
Al presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, monseñor Bätzing, le dije: ‘En Alemania hay una muy buena Iglesia Evangélica. No necesitamos dos‘”, recordó el Papa.
El problema surge cuando el camino sinodal proviene de las élites intelectuales, teológicas, y está muy influenciado por las presiones externas. Hay algunas diócesis en las que la vía sinodal se está desarrollando con los fieles, con el pueblo, lentamente”.
Monseñor Bätzing, que dirige la conferencia episcopal alemana desde marzo de 2020, dijo en una ocasión que “el Papa, incluso en la Iglesia católica, incluso con todos los poderes que se le otorgan, no es alguien que pueda hacer girar a la Iglesia de la cabeza a los pies, que es lo que nos gustaría”.
Además, Monseñor Bätzing ha rechazado las preocupaciones -expresadas por los líderes de la Iglesia de Polonia, los países nórdicos y de todo el mundo- de que el Camino Sinodal pueda conducir al cisma.
Por su parte, el Papa Francisco escribió una extensa carta a los católicos de Alemania en 2019, en la que habló acerca de lo que llamó la “erosión” y el “declive de la fe” en el país, y pidió a los fieles que se conviertan, recen y ayunen, además de proclamar el Evangelio.
En la entrevista publicada este martes, el Papa se refirió a esta carta y aseguró que “la escribí yo mismo, y me llevó un mes escribirla. No quise involucrar a la curia. Lo hice yo solo“.
El original es en español y el que está en alemán es una traducción. Ahí es donde se encuentra mi pensamiento”, dijo el Santo Padre.
Fuente: ACI Prensa.

Mártires de Canadá

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San René Goupil, jesuita martirizado por iroqueses en Canadá. Crédito: Pintura de Raúl Berzosa.

Por WALTER SÁNCHEZ SILVA– ACI Prensa.
El Papa Francisco visita Canadá desde el pasado 24 de julio y ha pedido perdón a los indígenas en varias ocasiones, reconociendo incluso que no es suficiente pero sí un punto de partida hacia la reconciliación. Sin embargo, son pocos los que recuerdan a los mártires jesuitas asesinados por pueblos indígenas en América del Norte.
En septiembre de 1984, el Papa San Juan Pablo II presidió una liturgia de la palabra con los pueblos indígenas de Canadá en el Santuario de los Mártires, evento al que acudieron unas 75 mil personas.
Allí recordó a los sacerdotes jesuitas franceses Jean de Brébeuf SJ, Isaac Jogues SJ, Gabriel Lalemant SJ, Antoine Daniel SJ, Charles Garnier SJ y Noël Chabanel SJ, asesinados entre los años 1642 y 1649.
Inflamados de amor por Cristo e inspirados por San Ignacio de Loyola, por San Francisco Javier y otros grandes santos de la Compañía de Jesús, estos sacerdotes vinieron al Nuevo Mundo para proclamar el Evangelio de Jesucristo a los pueblos autóctonos de este país”, dijo el Papa polaco en su homilía.
Hacía parte de ese grupo de misioneros dos hermanos laicos: René Goupil SJ y Jean de La Lande. Con igual coraje y fervor, ayudaron a los sacerdotes en su obra, dieron prueba de gran dedicación y servicio a los indígenas, y con el sacrificio de su vida consiguieron la corona del martirio”, explicó San Juan Pablo II.
Estos misioneros llegaron a Canadá en el siglo XVII, para evangelizar a los pueblos indígenas como los hurones y los iroquenses.
Cinco de ellos sufrieron el martirio en el territorio de la actual Canadá: Jean de Brèbeuf SJ († de marzo, 1649), Antoine Daniel SJ († de julio de 1648), Gabriel Lallemant SJ (†17 de marzo de 1649), Carlos Garnier SJ (†7 de diciembre de 1649) y Noël Chabanel SJ (†8 de diciembre de 1649).
Los otros tres fueron martirizados en el territorio que corresponde ahora a Estados Unidos: el Padre Isaac Yogues SJ (†18 de octubre de 1646), y los laicos René Goupil SJ (†29 de septiembre de 1642) y Jeann de La Lande (†19 de octubre de 1646).
Su vida al servicio de los indígenas
San Jéan de Brébeuf SJ se dedicó a enseñar y catequizar a los hurones que lo llamaron Echon, en su idioma. La facilidad para los idiomas del santo le permitió conocer más de su cultura y espiritualidad.
Las conversiones se fueron dando lentamente. En 1635 pudo bautizar a algunos hurones. El número subió a 86 en 1636.
En 1640, tras una misión sin éxito, el Padre Brébeuf se rompió la clavícula y fue enviado a Quebec para recuperarse. Enseñó el hurón y era confesor de religiosos, también predicaba a los colonos franceses.
Hacia 1642 compuso un villancico hurón, la canción navideña más antigua de Canadá. Para 1647 las conversiones de los hurones a la fe católica ya se contaban por miles.
El martirio de los jesuitas a manos de indígenas
El Padre Brébeuf fue capturado junto con el Padre Gabriel Lalemant SJ cuando los iroqueses destruyeron la Misión de Saint-Louis. Estos indígenas torturaron a los misioneros y a los nativos conversos antes de matarlos.
Cuando mataron a San Jéan de Brébeuf SJ, entre otros tormentos le echaron agua hirviendo en la cabeza como burla al Bautismo y tomaron su sangre, pensando que así podrían obtener el valor que mostró el sacerdote ante las torturas.
Los indígenas mohawk mataron a los sacerdotes Antoine Daniel SJ, Carlos Garnier SJ y Noël Chabanel SJ en el pueblo de Ossernenon entre 1642 y 1646.
En septiembre de 1984, el Papa San Juan Pablo II dijo que “mientras ofrendaban su vida, estos misioneros miraban al futuro, al día en que los autóctonos llegaran a la madurez plena y asumieran un rol de liderazgo en su Iglesia”.
San Jéan de Brébeuf soñaba con una iglesia plenamente católica y plenamente huroniana”, subrayó.
El Papa Pío XI canonizó a estos mártires en 1930. Su fiesta se celebra el 19 de octubre.
La película Manto Negro de 1991 se inspira en las expediciones jesuitas entre los hurones e iroqueses.

Mártires Misioneros

Iroqueses asesinan 8 mártires jesuitas y católicos hurones

Por Pablo J. Ginés/ Religión en Libertad.
El 19 de octubre se celebra la fiesta litúrgica de los mártires canadienses, que recuerda el martirio de 8 jesuitas, seis de ellos sacerdotes, a manos de los iroqueses en el sur de Canadá, entre 1642 y 1649.
Las historias de los jesuitas entre los indios hurones e iroqueses apenas cuentan con bibliografía en español, y son historias contundentes, basadas directamente en las cartas detalladas que los jesuitas escribían desde América, que se leen como una novela… a veces de terror.
Un repaso a lo que cuenta Wikipedia y otras webs demuestra, por ejemplo, que la descripción de las espantosas torturas que sufrieron los misioneros (y los hurones presos de los iroqueses) en Internet tiende a callarse o minimizarse.
Los detalles silenciados merecen la pena para entender la crueldad de una sociedad guerrera como la iroquesa. Saber que los jefes de guerra eran elegidos por las mujeres muestra que el elemento femenino no atenúa una sociedad cruel.
Una escena de “Manto Negro”, película de 1991 ambientada en esa época; los jesuitas trabajaban bien con los hurones, pero los crueles iroqueses casi los exterminaron.
Cautiverio: trece meses esclavo y torturado
El padre Isaac Jogues SJ, que estuvo preso 13 meses entre los iroqueses en 1642, describe cómo vio a éstos asar a fuego lento a unos niños pequeños de tribu algonquina delante de sus madres, que suplicaban que los remataran.
A él mismo, nada más apresarlo, los iroqueses le destrozaron casi todos los dedos: a mordiscos, o machacándolos, o arrancándole las uñas o haciendo que otra india prisionera le cortara las falangetas con un cuchillo romo.
También mataron a su compañero preso, el hermano jesuita René Goupil, el primer mártir jesuita en Canadá.
Mapa dibujado por los jesuitas en 1657, con una escena de las torturas.
Durante su año como esclavo, Jogues consiguió bautizar a escondidas a unos 70 indios cautivos de los iroqueses, muchos de ellos justo antes de ser quemados, torturados y asesinados por sus captores.
Aunque le trataban muy mal, se consideraba satisfecho pudiendo bautizar y evangelizar a otros esclavos. ¡Nadie más podía hacer evangelización ninguna en territorio iroqués! Y aprendía el idioma.
Pero llegó un momento en que pareció que le iban a matar y se las arregló para escapar con la ayuda de un comerciante holandés (los protestantes holandeses entregaban muchas armas de fuego a los iroqueses a cambio de pieles, mientras que los franceses solo entregaban alguna a algún jefe hurón cristiano).
Jogues volvió a Francia y consiguió un permiso de Roma para oficiar la misa con sus manos mutiladas. El Papa Urbano VIII lo concedió diciendo: “Sería indecoroso que un mártir de Cristo no pudiera beber la sangre de Cristo”.
La reina madre en Francia, Ana de Austria (la de Los Tres Mosqueteros, que era española, de Valladolid, y madre de Luis XIV, el “Rey Sol”) se entrevistó con el sacerdote y al conocer sus desventuras proclamó: “Diariamente se publican novelas que no son más que vanas mentiras; aquí tenemos una que de verdad ha sucedido en la que lo maravilloso se hermana con el más estupendo heroísmo”.Donde estuvo Santa María de los Hurones existe un parque arqueológico con edificios reconstruidos para evocar la época.
Jogues vuelve entre los iroqueses: martirio
Isaac Jogues volvió a Canadá en 1644 y ayudó, con su dominio del idioma y de la cultura india, a pactar la paz de 1645 entre los hurones y sus aliados franceses (poquísimos y mal equipados) y los belicosos iroqueses.
En 1646 Jogues fue enviado a territorio iroqués para intentar fundar una misión aprovechando la paz, pero los iroqueses habían vuelto a su habitual violencia y acusaban a los “mantos negros” (jesuitas) de extender enfermedades y plagas en los cultivos.
Lo devolvieron al pueblo donde ya había sido esclavo tres años antes y lo volvieron a torturar: le cortaron un trozo de carne de sus brazos y hombros y se lo comieron ante sus ojos. Finalmente, el 18 de octubre le hundieron un hacha en la cabeza. Luego se la cortaron y la clavaron en una lanza en la empalizada. Al día siguiente hicieron lo mismo con su compañero, el laico Jean de La Lande.
Las crónicas jesuitas explican que esa tribu en concreto, los mohawis, se haría cristiana 20 años más tarde y que el que asesinó al padre Jogues “cayó mucho después en manos de los algonquinos que le quitaron la vida; pero antes de morir se convirtió y murió manso como cristiano”. Así, el asesino y el mártir se encontrarían en el cielo.
La gran guerra iroquesa
Mientras tanto, en 1647 los iroqueses, bien equipados con gran cantidad de mosquetes holandeses, atacaron con ferocidad sistemática a los hurones, que casi no tenían armas de fuego y que apenas podían contar con apoyos de los escasos franceses.
En los siguientes años, los iroqueses prácticamente exterminaron a los hurones. Muchos hurones ya eran cristianos o catecúmenos. Había al menos 1,300 bautizados entre ellos ese año y 18 sacerdotes jesuitas trabajaban en sus distintas misiones. Cinco de ellos serían martirizados en los dos siguientes años.
El padre Antoine Daniel murió en 1648 por heridas de flecha y de bala en la capilla de su misión, donde intentaba frenar el paso a atacantes iroqueses para dar tiempo a huir a mujeres y niños hurones que se habían refugiado allí.
La tortura a los padres Brébeuf y Lalemant
El veterano sacerdote Jean de Brébeuf y el recién llegado Gabriel Lalemant fueron capturados y asesinados por los iroqueses en marzo de 1649 mientras atendían espiritualmente a los enfermos y heridos que defendían una aldea hurona.
Las torturas, según las relaciones jesuitas, fueron meticulosas. Les arrancaron las uñas, les golpearon con garrotes todo el cuerpo, le cortaron las manos a uno y a otro se las atravesaron con punzones, les quemaron las axilas con hierros candentes y les quemaron con pez y resina ardiente. También les echaron encima agua hirviendo, en burla del bautismo, pronunciando sarcasmos.
Como de Brébeuf insistía en hablar de Dios le cortaron la nariz y luego los labios. No calló hasta que le arrancaron el corazón.
Los peores verdugos no eran los iroqueses de pura cepa, sino antiguos hurones que se habían incorporado a los iroqueses y tenían que demostrar su odio hacia los blancos. A ambos misioneros les pusieron maderos ardiendo en la boca. A Lalemant le sacaron los ojos y le hundieron carbones encendidos en las cuencas. Les cortaron trozos de carne mientras estaban vivos y los devoraron ante ellos.
Brébeuf murió tras 3 horas de torturas. Lalemant fue torturado desde las seis de la tarde hasta las nueve de la mañana. En ambos casos abrieron sus pechos, sacaron su corazón aún palpitante, lo comieron crudo y bebieron su sangre. El jesuita Raguenau escribe que así se lo contaron indios hurones que fueron testigos oculares y pudieron escaparse.
Los franceses en marzo recuperarían los cuerpos y sus reliquias se guardan hoy en Quebec.
Visitantes en el parque histórico que reconstruye la misión de Santa María de los Hurones.
La última resistencia hurona: los muros de Santa María
Tras la muerte de Brébeuf y Lalemant, los iroqueses intentaron su ataque más osado contra la misión de Santa María de los Hurones, la sede central de los jesuitas de Canadá y su última base en territorio hurón.
Los hurones cristianos de la tribu del Oso se volcaron en una última defensa de esa misión, con varios ataques y contraataques.
Ambos bandos sufrieron muchísimas bajas. Finalmente, los iroqueses decidieron retirarse, pero prendiendo fuego a todos los cultivos y aldeas y quemando a sus prisioneros. Fuera de los muros de Santa María solo quedaba desolación.
Ese año los almacenes jesuitas de Santa María tuvieron que alimentar a una multitud hambrienta. Después, los mismos jesuitas decidieron que tenían que abandonar esa misión en la que habían trabajado 10 años y ellos mismos la quemaron.
Se trasladaron con los hurones que pudieron congregar. Los hurones que habían sobrevivido a la guerra, la hambruna y las enfermedades, viéndose acogidos solo por los jesuitas, si aún no estaban bautizados, lo hicieron en los dos años siguientes.
Los padres Garnier y Chabanel y los indios tabaqueros
Los dos últimos mártires fueron los sacerdotes jesuitas Noël Chabanel y Charles Garnier en diciembre de 1649. Eran misioneros lejos de la zona de guerra, entre los indios “tabaqueros”, que sumaban 8 aldeas fuertes y no habían sido escenario aún de combates.
En invierno, unos hurones avisaron a sus vecinos tabaqueros: una horda iroquesa se dirigía hacia ellos caminando sobre el lago helado. Los tabaqueros decidieron ir a enfrentarles, reuniendo todos sus hombres y dejando desguarnecida la misión San Juan, la primera de sus aldeas que era, además, la base de los misioneros.
Los iroqueses burlaron a los tabaqueros y atacaron la aldea desprotegida matando a mujeres y niños y echándolos al fuego. El padre Garnier, que intentaba bautizar rápidamente a los catecúmenos antes de que los mataran recibió una bala en el pecho, otra en el vientre y, como aún se movía, le dieron dos hachazos en la cabeza.
El padre Noël Chabanel, que llevaba 6 años de misionero en Canadá, estaba de viaje el día del ataque. Acampando de noche con sus acompañantes tabaqueros, chocaron con unos iroqueses que volvían de saquear San Juan. Chabanel y sus indios se desperdigaron. No lo volvieron a encontrar. Tres años después, en 1652, descubrieron, por confesión de un indio hurón apóstata, “llamado Luis Honareenhax, que había dado muerte al padre Noël en odio a la fe porque desde que abrazó con su familia la religión cristiana no habían experimentado los suyos sino desdichas y calamidades”.
Los últimos hurones
En verano de 1650 los jesuitas que quedaban y 300 hurones emprendieron un viaje de 300 leguas y llegaron hasta Quebec. La colonia francesa dependía de todo de Francia, era pobre y recibía de golpe ahora 300 bocas más que alimentar. Los jesuitas y los colonos se volcaron en ayudarlos como pudieron. Más adelante llegaron otros 400 hurones refugiados. Eran los últimos restos de un pueblo que diez años antes contaba con 10,000 habitantes.
Mientras tanto, los iroqueses destruyeron a otros indios neutrales y desperdigaron a los tabaqueros. Incluso atacaron cerca de Quebec a los últimos hurones en 1656 y se llevaron muchos cautivos. Casi 20 años después, los misioneros descubrieron dos pueblos hurones que se habían pasado a los iroqueses y eran iroqueses en todo excepto en que habían mantenido la fe católica que habían recibido.Hoy quedan unos 3,000 hurones, muchos van a misa a esta iglesia, Nuestra Señora de Lorette (Loreto), en Wendake, Quebec.
El padre Heinen escribió su libro en 1930 y explicaba que “en nuestros días, en Nuestra Señora de Loreto residen los descendientes de los hurones; en 1901 vivían repartidos en tres aldeas unos 350 de ellos”. Hoy, en 2018, son unos 3,000, según explica su web canadiense: wendake.ca. Son católicos y hablan francés y van a misa a su parroquia de la Virgen de Lorette (Loreto) en Wendake.
En 1760, cuando los ingleses expulsaron a los franceses, los hurones firmaron un tratado declarándose súbditos de la Corona británica: el Tribunal Supremo canadiense en 1990 dictaminó que el tratado de 1760 sigue vigente.
Donde estuvo la misión de Santa María hoy se ha construido un centro cultural y turístico que recrea sus edificios, mostrando cómo era la vida de la principal misión jesuita, la única que no llegó a ser conquistada. Su web es Sainte Marie Among The Hurons. Cuenta con un santuario que recuerda a los 8 mártires jesuitas.
¿Salvajadas del siglo XVII… o del siglo XX en España?
El libro que recupera el martirio de los jesuitas lo editó en español el Apostolado de la Prensa en 1932. El lector podía pensar en ese año que los mártires solo corresponderían al siglo XVII.
Pero apenas dos años después, en la Revolución de Asturias, eran asesinados 34 religiosos y atacadas 58 iglesias. Y en 1936 empezaba en España, con luz eléctrica y motores de gasolina, una persecución antirreligiosa con torturas no muy lejanas a las iroquesas: mutilaciones, quemaduras, palizas y torturas con burlas… Quizá la lectura de los mártires del lejano Canadá dio fuerzas a más de uno de los 6,000 a 8,000 mártires de la Iglesia en España.

Club chotano de la construcción

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Nueva red implica a Pedro Castillo, Yenifer Paredes y Geiner Alvarado

Pesquisa se centra en decreto de urgencia emitido por el presidente y el ministro de Vivienda para financiar 29 obras, una de las cuales la ganó empresa de Anggie Espino, hermana de Hugo Espino, el personaje que aparece junto a la hermana de la primera dama cuando ofrecía obras para una comunidad de Chota (Cajamarca)

Destapadas las presuntas irregularidades en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, la Fiscalía parece ir -ahora sí- tras los pasos del Ministerio de Vivienda como parte de la presunta organización criminal que habría liderado el presidente Pedro Castillo para conceder adjudicaciones irregulares a empresas fantasmas o a cambio de presuntas coimas.
Geiner Alvarado es titular de Vivienda y el ministro del gobierno de Castillo que más ha durado en el cargo: desde el 29 de julio de 2021.
El Ministerio Público, a través del Equipo Especial de Fiscales contra la Corrupción del Poder que encabeza la fiscal superior Marita Barreto, ha encontrado una nueva línea de investigación que implica a Alvarado, Castillo y a la familia presidencial.
Barreto Rivera dispuso, el último 25 de julio, ampliar la investigación preliminar seguida contra Yenifer Paredes, cuñada del presidente, por el presunto ofrecimiento de una obra de saneamiento en San Miguel, Cajamarca.
Al delito de tráfico de influencias, la fiscalía imputa ahora el delito de organización criminal a Paredes junto a sus hermanos Lilia Paredes -primera dama-, Walter Paredes Navarro y David Alfonso Paredes Navarro; el empresario Hugo Espino Lucana y su hermana Angie Espino así como el alcalde de Anguía, José Nenil Guerrero.
A los hermanos Walter y David Paredes, la fiscal Barreto también atribuye el presunto delito de lavado de activos, de acuerdo al documento.
Luego, la magistrada dispuso elevar un informe a la Fiscalía de la Nación para que proceda conforme a sus atribuciones en el caso del presidente Pedro Castillo y el ministro de Vivienda, Geiner Alvarado López.
Ello debido a que el despacho de la fiscal de la Nación, Patricia Benavides, es la única instancia del Ministerio Público que puede investigar a los altos funcionarios por presuntos delitos cometidos en el ejercicio de la función.
En caso Benavides disponga abrir investigación contra Castillo, sería la sexta investigación fiscal que acumula en su contra durante su gestión.
Cuatro de ellas se encuentran en Fiscalía de la Nación: Puente Tarata III, Fuerzas Armadas, caso Mariano González y Petroperú.
En tanto, el caso del presunto plagio de su tesis en la Universidad César Vallejo se ventila en una fiscalía penal de La Libertad, al ser hechos cometidos anteriores a su mandato presidencial.
CASO. Durante la investigación fiscal a Yenifer Paredes por el ofrecimiento de una obra en Cajamarca, al lado del empresario Hugo Espino en setiembre del 2021, el Equipo Especial de Fiscales contra el Poder halló que, en setiembre del 2021, el ministro de Vivienda Geiner Alvarado emitió un decreto de urgencia, junto al presidente Pedro Castillo, para los fines presuntamente ilícitos de esta organización criminal.
Se trata de un decreto de urgencia que contenía un listado de diversas obras para financiar en temas de agua y saneamiento, entre las cuales se encontró la obra que ganó la empresa Destcon Ingenieros y Arquitectos, cuya propietaria es Anggie Espino, por un monto de S/3 millones 098 mil, 263.
Anggie Espino es la hermana de Hugo Espino, el empresario que -como dijimos- se le vio junto a Yenifer Paredes en Cajamarca.
En la misma lista contenida en el decreto de urgencia, firmado por Alvarado y Castillo, existen otras 28 obras, que equivalen a 115 millones de soles, por lo que el Ministerio Público sospecha que estas pudieron haber obtenido la buena pro de manera fraudulenta y exista una presunta organización criminal.
El decreto habría sido emitido como producto de las visitas -y presuntas coordinaciones- del empresario Hugo Espino al alcalde de Anguía, José Nenil Guerrero; al ministro de Vivienda, Geiner Alvarado; y a Palacio de Gobierno.
DEPÓSITO. Según reveló Latina, la Unidad de Inteligencia Financiera del Perú (UIF) detectó que Walther Paredes Navarro y David Paredes Navarro, hermanos de la primera dama, transfirieron 90 mil soles al empresario Hugo Espino Lucana y su hermana Anggie Espino Lucana.
El primero habría recibido S/70 mil y la segunda, S/20 mil.
Para el Equipo Especial de Fiscales contra la Corrupción del Poder, el dinero podría tener origen ilícito, por lo que se dispuso abrir una investigación preliminar por lavado de activos contra la cuñada de Pedro Castillo, Yenifer Paredes, y los hermanos de la primera dama.
Asimismo, se decidió ampliar la investigación contra Yenifer Paredes y abrir pesquisas a Hugo Espino y al alcalde de Anguía, Nenil Medina, por la presunta comisión del delito de organización criminal.
En este caso, la fiscal Marita Barreto y su equipo cuentan con un investigado que se ha sometido al proceso de colaboración eficaz, el cual ha permitido develar esta presunta trama de corurpción que llegaría -una vez más- a Palacio de Gobierno.
Este colaborador ha asegurado a la fiscalía que el alcalde de Anguía tenía acceso priviligiado con todos los ministros de estado, incluso hasta con funcionarios de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) y Dirección General de Inteligencia (Digimin), entre otras entidades del Estado tales como el Ministerio de Vivienda.
ANTECEDENTES. Pero no es la primera vez que se menciona al Ministerio de Vivienda como parte de una trama de corrupción en el gobierno de Pedro Castillo.
En junio pasado, el entonces fiscal supremo adjunto Samuel Rojas señaló ante el Poder Judicial que el accionar de una presunta organización criminal liderada por el presidente Pedro Castillo no solo se habría circunscrito al Ministerio de Transportes (MTC), sino que también podría haberse expandido a otros ministerios.
Estos hechos que vienen siendo investigados han comenzado incidiendo en aspectos del MTC, pero ya existen atisbos que nos indican que también deberíamos poner nuestra atención en hechos relacionados con el Ministerio de Vivienda y Energía y Minas”, señaló Rojas, en la audiencia de impedimento de salida para el hoy prófugo exministro Juan Silva Villegas.
El representante del Ministerio Público dijo además, a inicios de junio, que las presuntas actividades ilícitas de esta organización habrían llegado a otras áreas del Ejecutivo, como el Ministerio de Energía y Minas.
Eso ocurrió días después de que el entonces fiscal de la Nación, Pablo Sánchez, abriera investigación contra el presidente Pedro Castillo y Juan Silva por el caso Puente Tarata III.
Ahora, la actual titular del Ministerio Público, Patricia Benavides, deberá analizar el informe enviado por la fiscal superior Marita Barreto y decidir si abre investigación contra el mandatario y su ministro intocable, Geiner Alvarado. Sería pues la sexta investigación fiscal contra el presidente en un año de gestión.
Fuente: Diario Correo.

Yenifer Paredes: Empresa de compañero de promoción de miembro de comité de selección ganó obras por S/5.5 millones en Municipalidad de Anguía

Uno de los dueños de Asiel Ingeniería y Construcción S.A.C. cursó estudios universitarios con el funcionario Orlando Coronel, quien laboró junto a la cuñada del presidente Pedro Castillo en la entidad edil, entre 2019 y mediados del 2021.

Por Óscar Libón– Diario El Comercio.
En la Municipalidad de Anguía (Chota, Cajamarca), donde laboró Yenifer Paredes, hay otras adjudicaciones con indicios de presuntas irregularidades, además de la relacionada con la empresa de la familia de Hugo Espino Lucana, proveedor del Estado y amigo de la investigada cuñada del presidente Pedro Castillo, según información obtenida por El Comercio.
Se trata de dos obras cuyos contratos suman S/5.5 millones, las cuales fueron otorgadas en noviembre del 2021 a consorcios integrados por Asiel Ingeniería y Construcción S.A.C., que tiene como uno de sus dueños a Yonel Díaz Gálvez, compañero de promoción de Orlando Coronel Vásquez, quien fue miembro de los comités de selección de esas contrataciones.
Yenifer Paredes y Orlando Coronel laboraron juntos en la referida municipalidad. La hermana de la primera dama Lilia Paredes trabajó en la entidad edilicia entre el 2019 y mediados del año pasado. Como parte de sus funciones, ella fue miembro suplente de comités de selección en al menos 12 procesos, en varios de las cuales figura junto a Coronel.

Vinculación

Yonel Díaz y el miembro del comité Orlando Coronel cursaron estudios de Ingeniería Civil en la Universidad Alas Peruanas, de donde egresaron en el 2014 y consiguieron sus títulos profesionales en el 2015, de acuerdo con la base de datos de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu). Ambos nacieron en la provincia de Chota, como el jefe del Estado y su familia.
El mismo año de su graduación, Yonel y su hermano Samuel Díaz constituyeron la empresa Asiel Ingeniería y Construcción S.A.C.
Unos meses después de que Pedro Castillo asumió el Gobierno, el 25 de noviembre esta compañía de Díaz obtuvo dos contratos de la Municipalidad de Anguía, donde trabaja su amigo Coronel: uno por S/3.4 millones para mejorar las vías en Huallangate, y el otro por S/2.1 millones destinados a obras en Chugur.
Los presupuestos para esos proyectos viales fueron respaldados con el Decreto de Urgencia N°102-2021, publicado el 29 de octubre último, el cual tiene las firmas del mandatario, así como de los ministros de Vivienda, Geiner Alvarado, y Economía, Pedro Francke, y de la entonces premier Mirtha Vásquez.
Este Diario trató de recoger la versión de los empresarios mencionados en esta nota, pero no hubo respuesta hasta el cierre de edición.

Defendiendo nuestras fronteras

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Fronteras terrestres y marítimas del Perú

El territorio del Perú tiene una superficie continental de 1’285,215.60 km². Es el vigésimo país más grande en tamaño del planeta Tierra y el tercero de América del Sur. Además, forma parte del territorio del Perú la superficie marina en el Océano Pacífico, denominado Mar de Grau, que se extiende a lo largo del litoral peruano en una extensión de 3080 km y una línea imaginaria a 200 millas náuticas de distancia del punto más cercano de la costa.
El Perú tiene fronteras terrestres con cinco países: por el norte con Ecuador y Colombia; por el este con Brasil, por el sureste con Bolivia y por el sur con Chile, totalizando 7,073 km de línea de frontera terrestre. Adicionalmente posee fronteras marítimas con Ecuador y Chile. Las fronteras terrestres y marítimas del Perú están perfectamente delimitadas y amparadas por los siguientes tratados internacionales:

Brasil (Tratado Velarde- Río Branco 1909)

La frontera con Brasil cuenta con un total de 2,822 km, convirtiéndose así en la frontera más larga que posee Perú con país alguno y la primera en ser delimitada de forma definitiva por medio de tratados. La línea fronteriza cubre el territorio entre la boca del río Yavarí y la boca del río Yaverija en el Acre y se desarrolla íntegramente en la selva amazónica. Los departamentos que forman parte de la frontera son Loreto, Ucayali, y Madre de Dios. La frontera fue delimitada mediante dos tratados. La Convención Fluvial sobre Comercio y Navegación y Parcial Acuerdo de Límites entre Perú y Brasil, firmado en Lima, el 23 de octubre de 1851, que fijó la línea de frontera al norte de la naciente del río Yavarí; y el Tratado de Límites, Comercio y Navegación de la Cuenca del Amazonas, entre el Perú y Brasil, firmado en Río de Janeiro el 8 de septiembre de 1909, entre el representante del Perú Hernán Velarde y José María Da Silva Paranhos do Río Branco, representante del Brasil.
Según estos tratados, la línea de frontera entre Perú y Brasil es como sigue:
La boca del río Yavarí, en el Amazonas;
Por el talweg del río Yavarí, aguas arriba, en todo su curso, hasta su naciente;
La divisoria de aguas existente entre los ríos Ucayali (Perú) y Yurúa (Brasil), hasta el paralelo 9º24’36” S, que corresponde a la boca del río Breu, afluente del Yurúa;
Sigue por este paralelo en dirección este, hasta la boca del río Breu; sigue por el curso del Breu, aguas arriba, hasta su naciente;
Sigue por la divisoria de aguas entre los ríos Torolluc en el Perú y Embira en el Brasil, hasta el paralelo 10º de latitud sur;
Por el paralelo 10º de latitud sur, hacia el este, hasta la divisoria de aguas entre el Embira, en territorio brasileño, y el Curanja, en territorio peruano, hasta encontrar la naciente del río Santa Rosa;
Por el río Santa Rosa, aguas abajo, hasta su confluencia con el río Purús;
Por el río Purús, aguas arriba, hasta la boca del río Shamboyacu, desde este río aguas arriba, en todo su curso. Desde allí, siguiendo el meridiano del lugar, en dirección sur, hasta el paralelo 11º de latitud sur;
Del paralelo 11º de latitud sur, una línea que va a encontrar la naciente del río Acre;
Por el río Acre, aguas abajo, hasta la boca del riachuelo Yaverija, donde empieza la frontera con Bolivia, cerca al poblado de Iñapari.

Bolivia (Tratado de La Paz 1932)

La frontera con Bolivia cuenta con un total de 1,047 km, que comprenden todo el territorio entre la boca del río Yaverija hasta el punto trifinio Bolivia-Chile-Perú del hito Nº 80. Los departamentos que forman parte de esta frontera son Madre de Dios, Puno y Tacna. La frontera con Bolivia fue delimitada también por dos tratados: el Tratado de Demarcación de Fronteras entre Perú y Bolivia, firmado en La Paz, el 23 de septiembre de 1902 y el Tratado de Rectificación de Fronteras entre Perú y Bolivia, firmado en La Paz, el 17 de septiembre de 1909; además de los protocolos firmado en La Paz el 2 de junio de 1925 y el Protocolo Ratificatorio firmado en La Paz el 15 de enero de 1932.
Según estos tratados la línea de frontera entre Perú y Bolivia, es como sigue:
Desde la boca del río Yaverija, en el Acre, una línea geodésica hasta la parte occidental de la barraca Illampu, en el río Manuripe. Desde allí otra línea hasta la boca del río Heath, en el Madre de Dios;
El río Heath, aguas arriba, hasta su naciente. Desde ese punto sigue por la línea divisoria del lugar hasta la boca del Colorado, en el río Tambopata;
Por el río Tambopata, aguas arriba; río Lanza o Mosojhuaico, hasta el paralelo 10º 15‘ de latitud sur; y desde allí, por el paralelo en dirección oeste, hasta la línea divisoria entre los ríos Lanza o Mosojhuaico y Tambopata;
Por esta divisoria, sigue la línea en dirección sur, pasando por las cumbres de las cordilleras Ichocorpa, Lurini Huajra, Yagua Yagua y los nevados Palomani Grande, Cunca y Tranca, desde donde desciende hacia la laguna Suches;
El río Suches, hasta la boca del riachuelo Pachasilli; y desde allí, otra línea sinuosa, hasta la bahía de Cocahui, en el lago Titicaca;
De la bahía de Cocahui, una línea recta al punto equidistante entre la isla Soto (Perú) y Chiquipa (Bolivia);
Otra línea recta, hasta el punto equidistante entre la isla Sol o Titicaca (Bolivia) y punta Pomata (Perú); y, desde allí, otra línea recta hasta el lugar denominado punta Kasani;
La línea de frontera continúa desde punta Kasani, donde se encuentra el hito Nº 22, con una trayectoria sinuosa sobre la península de Copacabana, hasta el arroyo Sehuenca. La parte norte de la península queda en territorio boliviano y la parte sur, en territorio peruano;
La línea de frontera continúa en el lago Huiñaimarca, entre la isla Iscaya (Perú) y punta Huancallani (Bolivia); isla Cana (Perú) e isla Limina (Bolivia);
Desde este punto, una línea recta en dirección sudoeste, hasta el punto intermedio entre punta Taraco (Bolivia) y punta Zepita (Perú) y otra en dirección sur, hasta la naciente del río Desaguadero, en el lago Huiñaimarca;
El río Desaguadero, aguas abajo, por la margen izquierda primero, y por la margen derecha después, hasta la boca del río Cutjire. Desde este lugar prosigue en dirección sudoeste, sobre la meseta, pasando por la cumbre del cerro Ciquicapa, hasta Vilautane, a orillas del Mauri Chico;
De Vilautane prosigue por las cumbres de los cerros Lirione, Laurane, Pococahua y Antajave, hasta la confluencia del río Ancomarca y el Maure;
Finalmente, desde este lugar, una línea geodésica en dirección este, otra, hacia el sudeste y finalmente otra en dirección sur, hasta encontrar el hito Nº80 de la frontera entre Perú, Chile y Bolivia, en medio de la meseta de Ancomarca, a 17º 29‘54“ de latitud sur y 69º 28‘ 28,8” de longitud occidental (UTM: N8030765,668; E20229603,682; Zona: 0,000; Factor escala: 4,917).

Chile (Tratado de Lima 1929)

La frontera con Chile es la más pequeña que posee el Perú en su territorio continental, con un total de 170 km. La línea fronteriza cubre el territorio entre la meseta de Ancomarca hasta un punto cerca del océano Pacífico, Tacna es el único departamento con frontera con Chile. Los límites entre ambos países quedaron fijados mediante el Tratado y Protocolo Complementario para resolver la cuestión de Tacna y Arica (Tratado de Lima), firmado en Lima, el 3 de junio de 1929. En virtud de este tratado Tacna retornaba al Perú y Arica pasaba a integrar, en forma definitiva, el territorio chileno. La instalación de los hitos fronterizos se efectuó en 1930, de lo cual se dejó un acta, con indicación de su ubicación. El punto de inicio de la frontera terrestre es materia de controversia entre Chile y Perú.
Según el tratado de Lima de 1929 la línea de frontera es como sigue:
La línea divisoria entre dichas partes y, en consecuencia, la frontera entre los territorios del Perú y de Chile, parte de un punto de la costa que se denominará “Concordia”, distante diez kilómetros al norte del puente del río Lluta. Perú sostiene que el punto denominado “Concordia” se ubica en coordenadas 18°21’08” S y 70°22’39” O en el sistema WGS84, en la intersección de la orilla del mar con el arco de diez kilòmetros de radio que haciendo centro en el puente sobre el río Lluta (Chile), se traza hacia el norte, siguiendo de allí hacia el Hito Nº1 y los subsiguientes hitos colocados sobre dicho arco. Chile sostiene que el límite debe ser el paralelo que une el «Hito Nº1» con la línea de baja marea situada 323 metros hacia el oeste, punto sobre el cual se encuentra el comienzo de la frontera marítima binacional.
La línea de frontera sigue hacia el oriente, paralela a la línea del Ferrocarril de Arica a La Paz, distante diez kilómetros de ella dejando en territorio chileno las azufreras de Tacora (y también el volcán Tacora).
La línea de frontera continúa por las sierras de Huaylillas, en dirección norte, hasta el cerro El Fraile.
Desde el cerro El Fraile, una línea recta en dirección este, hasta la laguna Blanca.
Una línea recta cruza laguna Blanca hasta su extremo nororiental. Desde allí la línea de frontera continúa hasta la cumbre del cerro Pacocahua, en la parte sur del caserío Ancomarca (Perú).
Desde este lugar, otra línea recta sobre la meseta de Ancomarca, hasta el hito Nº80 de la frontera entre Perú, Chile y Bolivia, que está a 17º 29‘ 54″ de latitud sur y 69º 28‘ 28,8“ de longitud oeste (UTM: N8030765,668; E20229603,682; Zona: 0,001; Factor escala: 4,917).

Colombia (Tratado de Salomón-Lozano 1922)

El presidente peruano Augusto B. Leguía (1908-1912 y 1919-1930), afrontó la solución de los problemas limítrofes con los cinco países vecinos del Perú, solución irresponsablemente prorrogada o desatendida por sus antecesores. La frontera con Colombia posee un total de 1,506 km, convirtiéndose así en la tercera frontera más larga del Perú. La línea fronteriza cubre el territorio entre la boca del río Güepí hasta la boca de la quebrada San Antonio, donde empieza la frontera con Brasil. La característica más peculiar de éste límite es que discurre totalmente por la selva Amazónica, teniendo únicamente como departamento limítrofe a Loreto.
Los límites entre ambos países quedaron fijados mediante el Tratado Salomón-Lozano, firmado en Lima el 24 de marzo de 1922 entre el ministro plenipotenciario de Colombia Pablo Lozano y el Ministro de Relaciones Exteriores del Perú Alberto Salomón Osorio. Según este tratado, la línea de frontera entre Perú y Colombia, es como sigue:
Desde la confluencia de los ríos Güepí y Putumayo, entre Perú, Ecuador y Colombia, aguas abajo por el río Putumayo, hasta la boca del río Yaguas;
Una línea recta trazada desde la boca del río Yaguas, en el Putumayo, hasta la boca del río Atacuari, en el Amazonas;
El río Amazonas, aguas abajo, siguiendo el curso del mismo, hasta la boca de la quebrada San Antonio, donde empieza la frontera con Brasil.

Ecuador (Tratado de Río de Janeiro 1942)

La frontera con Ecuador cuenta con un total de 1,529 km, siendo por tanto la segunda de mayor extensión del Perú. Esta frontera discurre por terrenos de variada geografía, incluyendo los esteros del Pacífico, el espacio andino y la amazonía. Los departamentos que forman parte de esta frontera son Tumbes, Piura, Cajamarca, Amazonas y Loreto. La línea fronteriza cubre el territorio entre la boca de Capones hasta la boca del Güepí en el río Putumayo. Está frontera ha sido una de las más difíciles de trazar debido a los intereses de ambas naciones sobre los territorios que ésta comprende, a ambos lados de la línea limítrofe. La frontera entre el Perú y Ecuador quedó delimitada mediante el Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro, firmado el 29 de enero de 1942, por el doctor Alfredo Solf y Muro, Ministro de Relaciones Exteriores del Perú y Julio Tobar Donoso, Ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador. Se constituyeron garantes de su cumplimiento Brasil, Argentina, Chile y los Estados Unidos de América.
Este tratado internacional fue aprobado por el Congreso del Perú, el 26 de febrero de 1942 (Resolución Legislativa Nº9574) y por el Congreso del Ecuador, el 28 de febrero del mismo año. De acuerdo al protocolo en referencia, la línea de frontera entre Perú y Ecuador es como sigue:
Sector occidental:
Boca de Capones en el océano Pacífico;
Río Zarumilla y quebrada Balzamal o Lajas;
Río Tumbes o Puyango y quebrada de Cazaderos;
Quebrada de Pilares y río Alamor hasta el río Chira;
Río Chira, aguas arriba; ríos Macará, Calvas y Espíndola, hasta su naciente en el nudo de Cabanillas;
Ríos Blanco(Perú) y Canchis, aguas abajo, hasta el río Chinchipe;
Río Chinchipe, aguas abajo, hasta la boca del río San Francisco.
Sector oriental:
Río San Francisco, hasta sus nacientes, en la cordillera del Cóndor;
El divortium aquarum o divisoria de aguas que existe, entre los ríos Santiago (peruano) y Zamora (ecuatoriano) hasta la confluencia del río Yaupi con el Santiago. Esa divisoria de aguas la conforma la cordillera del Cóndor;
Desde allí una línea recta hasta la boca del río Bobonaza, en el Pastaza y otra, hasta la confluencia de los ríos Cunambo y Pintoyacu, para formar el Tigre;
Desde este lugar otra línea recta hasta la boca del río Cononaco, en el Curaray. Desde allí, aguas abajo por este río, hasta la localidad de Bellavista;
Desde Bellavista otra línea recta hasta la boca del Yasuní, en el río Napo;
Por el río Napo, aguas abajo, hasta la boca del río Aguarico;
El río Aguarico, aguas arriba; río Lagartococha o Zancudo, hasta su origen;
Desde allí una línea recta que va a encontrar al río Güepí. Sigue por este río, aguas abajo, hasta su confluencia con el Putumayo, donde empieza la frontera con Colombia.

Fronteras marítimas

Ecuador

El 18 de agosto de 1952, ambos países (junto con Chile) suscribieron en Santiago de Chile la denominada: «Declaración de Zona Marítima», mediante la cual reclamaban las aguas marinas hasta 200 millas náuticas inmediatas a sus costas. En su artículo IV la misma decía: «En el caso de territorio insular, la zona de 200 millas marinas se aplicará en todo el contorno de la isla o grupo de islas. Si una isla o grupo de islas pertenecientes a uno de los países declarantes estuviere a menos de 200 millas marinas de la zona marítima general que corresponde a otro de ellos, la zona marítima de esta isla o grupo de islas quedará limitada por el paralelo del punto en que llega al mar la frontera terrestre de los estados respectivos».
Dos años después, para complementar el acuerdo anterior, los tres países firmaron el 4 de diciembre de 1954 en Lima el llamado: «Convenio sobre zona especial fronteriza marítima». Con él buscaban crear en el mar una zona especial que estaría ubicada más allá de las 12 millas marinas desde sus riberas y que constaría de una franja con un ancho de 10 millas marinas. El objetivo era ordenar la pesca artesanal costera y así evitar conflictos jurisdiccionales. Aquí, como en la declaración de 1952, se vuelve a hablar de límites situados sobre paralelos: «Establécese una “Zona Especial”, a partir de las 12 millas marinas de la costa, de 10 millas marinas de ancho a cada lado del paralelo que constituye el límite marítimo entre los dos países».
Si bien el Perú y Ecuador en la práctica siempre aceptaron que la línea que sigue el paralelo geográfico constituía su frontera marítima, no fue sino hasta el año 2011 en que éstos la formalizaron mediante la suscripción del «Acuerdo por intercambio de Notas de contenido idéntico entre la República del Perú y la República del Ecuador sobre Límites Marítimos», llamadas también notas reversales, las cuales constituyeron un entendimiento donde se describió por primera vez, de manera detallada y con las correspondientes coordenadas y representaciones gráficas, la frontera marítima entre ambos países. Dicho acuerdo fue registrado en la Secretaría General de Naciones Unidas como acuerdo internacional, de conformidad al artículo 102 de la Carta de la ONU.
«El límite entre los espacios marítimos bajo soberanía o derechos de soberanía y jurisdicción del Perú y el Ecuador, incluyendo tanto la columna de agua como su suelo y subsuelo, se extenderá a lo largo del paralelo geográfico 03º23´33.96″S, que con el meridiano 80º19´16.31″W corresponde al punto de inicio de la frontera terrestre ratificada por el Acta de Brasilia de 26 de octubre de 1998 y cuya equivalencia en el sistema WGS 84, 03º23´31.65″S y 80º18´49.27″O respectivamente, fue definida en el Acta suscrita la término de la IV Reunión de la Comisión Mixta Permanente de fronteras Perú-Ecuador (COMPEFEP), llevada a cabo en Lima, los días 23 y 24 de abril de 2009».
Según este acuerdo la frontera entre los espacios marítimos bajo soberanía o derechos de soberanía y jurisdicción del Perú y Ecuador, se extiende a lo largo del paralelo geográfico 03°23’31.65” S que con el meridiano 80°18’49.27” O corresponde al punto de inicio de la frontera terrestre. El punto de partida de la frontera marítima se inicia en la coordenada 03°23’31.65” S y 81°09’12.53” O, que corresponde al punto en el que convergen las líneas de base del Perú y Ecuador, y es desde este punto en que la frontera se extiende hasta una distancia de 200 millas náuticas. Las aguas interiores adyacentes a ambos estados son delimitados por el paralelo geográfico 03°23’31.65” S. La naturaleza de las aguas interiores de ambos países es sin perjuicio de las libertades de comunicación internacional, de conformidad con el Derecho Internacional consuetudinario.

Chile

El gobierno del Perú mantuvo durante años una discrepancia con su similar de Chile, pues mientras el Perú argumentaba que la frontera no estaba fijada y que ésta debía establecerse siguiendo una línea equidistante, el gobierno chileno sostenía que ésta ya existía según acuerdos suscritos entre ambos países, y que la línea fronteriza seguía el paralelo geográfico hasta las 200 millas. Luego de seguir un largo proceso ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, ésta emitió en 2014 su sentencia estableciendo de manera definitiva la frontera marítima común, la cual se inicia en el punto en que el paralelo geográfico que pasa por el Hito Nº1 se interseca con la línea de baja marea, y a partir de allí se prolonga hasta las 80 millas, luego continúa en dirección sudoeste sobre una línea equidistante desde las costas de ambos países hasta su intersección con el límite de las 200 millas náuticas medidas desde las líneas de base de Chile y, posteriormente, continúa hacia el sur hasta el punto de intersección con el límite de las 200 millas náuticas medidas desde las líneas de base de ambos países. La Corte definió el trazado de la frontera marítima sin determinar las coordenadas geográficas precisas y dispuso que las partes debían proceder a determinar tales coordenadas de conformidad con el fallo, lo cual ocurrió el 25 de marzo de 2014.

La corrupción de Odebrecht

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Cómo explotó (e implosionó) Lava Jato en Brasil

La operación Lava Jato puso en la cárcel a los dueños del PIB brasileño. La clase política destruyó al sistema anticorrupción que lo hizo posible.

Por Guilherme Amado/ Metrópoles.
Aquel domingo 9 de junio de 2019, Sergio Moro, el entonces ministro de Justicia de Jair Bolsonaro, no había cumplido ni seis meses en el cargo. Era la figura más popular del gobierno, consecuencia de su actuación en el caso Lava Jato, todavía un efecto de su etapa como juez de la operación anticorrupción más audaz de la historia de Brasil. Pero ese día todo empezaría a cambiar. Al final de la tarde, el sitio web The Intercept Brasil publicó el primero de una serie de 35 reportajes que serían conocidos como ‘Vaza Jato’, elaborados a partir de mensajes de teléfonos celulares de los fiscales de Lava Jato obtenidos por un hacker y entregados al sitio web. Diálogos entre los integrantes de la fuerza tarea de Lava Jato y entre ellos y Moro en momentos cruciales de la operación.
El conjunto de publicaciones mancharía para siempre la imagen de la operación al revelar la falta de imparcialidad de Moro para juzgar las acciones del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. Moro actuó junto a los fiscales y en contra de la defensa de Lula, ignorando la neutralidad que la ley brasileña exige a los jueces. Esos mensajes serían el remate de un proceso que llevaba meses, de desmantelamiento de Lava Jato y de todo el sistema anticorrupción que permitió su existencia.
Los mensajes acabaron siendo utilizados como factor de convencimiento para los ministros del Tribunal Supremo de Brasil, que en 2021 decidieron anular las condenas de Lula. Primero al resolver que la Justicia Federal de la ciudad sureña de Curitiba no tenía jurisdicción para juzgar los casos del expresidente, ya que no habría cometido en el estado de Paraná los crímenes que se le imputaban. Y después, al declararlo imparcial por juzgar a Lula y condenarlo a prisión, al haber formado parte del gobierno de Bolsonaro, principal opositor del expresidente.
Gozando nuevamente de la presunción de inocencia, sin ninguna causa judicial en su contra, Lula se convirtió en el mayor símbolo del fracaso de la operación iniciada en 2014. Y Sergio Moro, otrora su verdugo, comenzó ahí su infierno astral: intentó postular su candidatura a la presidencia de la República en 2022, que abandonó a la fuerza luego de traicionar al partido que inicialmente lo afilió y pasarse a otro partido, creyendo que tendría más recursos para la campaña presidencial.
La decisión a favor de Lula no fue la única en los tribunales superiores que anuló decisiones de la operación Lava Jato. Desde 2017 se había iniciado un movimiento de reacción en el Tribunal Supremo y el Congreso brasileño para cortar las alas que habían permitido que las investigaciones alcanzaran a los más tradicionales partidos de centroderecha, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), de Fernando Henrique Cardoso, que gobernó el país entre 1995 y 2003, y el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), el mayor partido del país, descendiente del homónimo MDB, que fue el único partido de oposición durante la dictadura militar y que gobernó el país desde la redemocratización con José Sarney, entre 1985 y 1990, y Michel Temer, de 2016 a 2019.
La operación de asfixia comenzó ya durante el gobierno de Temer, él mismo blanco del Ministerio Público Federal, pero alcanzó su ápice en el gobierno de Jair Bolsonaro, elegido en medio de la ola anti-política, que cobró fuerza con Lava Jato y, contradictoriamente, en paralelo con la promesa de fortalecer la lucha contra la corrupción.
La reacción a las grandes iniciativas contra la corrupción, como fue Lava Jato, es recurrente, dijo el director ejecutivo de Transparencia Internacional en Brasil, el economista Bruno Brandão. “Lava Jato no surgió del vacío. Surgió de un largo proceso de evolución de las leyes, las instituciones y la propia sociedad brasileña, con marcos legales más fuertes y modernos contra la corrupción. Ahora vivimos un retroceso en todas sus dimensiones”, analizó.La situación no es exclusiva de Brasil, según Brandão. “Con más independencia, las instituciones pasan a actuar contra la clase política con más capacidad, eficiencia, y hay una respuesta de este mismo sistema político para cohibir esa independencia. Este movimiento pendular no es exclusivo de la sociedad brasileña”, explicó.
Estas reacciones incluyen cambios legislativos, como la aprobación de la ley que sanciona el abuso de autoridad, que entró en vigor a principios de 2020. La ley tipifica una serie de conductas consideradas abuso de autoridad, que ahora son consideradas delitos. También reforzó las prerrogativas de los abogados en el trato con sus clientes. La aprobación fue una medida de los congresistas para protegerse contra los métodos utilizados por Lava Jato para avanzar en la investigación.
Los cambios también definieron nuevas reglas para los acuerdos con la justicia, conocidos en Brasil como ‘delaciones premiadas’. “El punto fundamental de la ley fue la regulación: impedir que se iniciara un proceso penal sobre la base de la ‘delación premiada’ o realizar un allanamiento y la prohibición de ofrecer el beneficio del arresto domiciliario en la negociación de la denuncia”, explicó el abogado Pierpaolo Bottini, que defendió a varios investigados en Lava Jato, como el expresidente de la constructora Camargo Corrêa, Dalton Avancini, y el actual presidente de la Cámara de Diputados, Arthur Lira.
La operación Lava Jato comenzó en Brasil en marzo de 2014. Nacida de una investigación sobre lavado de dinero en una gasolinera de Brasilia, tiró del hilo de una gigantesca maraña de corrupción de contratistas, cambistas y políticos en Petrobras, otras empresas del Estado Federal, el Congreso Nacional, los gobiernos estatales y el Poder Judicial de Brasil.
En el extranjero, la operación reveló casos de corrupción en casi toda América Latina, Estados Unidos, Suiza, Portugal y decenas de otros países. Las contratistas Odebrecht, Andrade Gutierrez, Camargo Corrêa y la multinacional JBS fueron sus principales protagonistas. En los hechos referentes exclusivamente a Petrobras, hubo 80 casos, que investigaron a grandes figuras de la política nacional. Se recuperaron 6.1 mil millones de reales. Hubo 361 condenas en primera y segunda instancia en Paraná, Río de Janeiro y São Paulo.
Lava Jato logró cosas inéditas, como poner tras las rejas a corruptos y recuperar miles de millones en un país en el que la regla es no recuperar un solo centavo. Lava Jato reveló el monstruo de la corrupción brasileña”, resumió el exfiscal Deltan Dallagnol, que coordinó la fuerza tarea de Lava Jato y, al igual que Sergio Moro, cambió públicamente de bando y ahora es un político que aspira a ser diputado federal. Recientemente declaró que, en una eventual segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2022, prevista para octubre, votará por Jair Bolsonaro. Aunque Dallagnol no lo admita públicamente, se especula que también votó por Bolsonaro en 2018.
Solamente en Curitiba, hubo 179 acciones penales, en las que al menos 174 personas fueron condenadas a cumplir más de 2,500 años de prisión”, dijo Dallagnol. “Hoy, 80% de esas acciones siguen en pie, siempre y cuando el Tribunal Supremo y otros tribunales no apliquen los criterios que tuvieron en otros casos, revisando normas, cambiando las reglas del juego y aplicando al pasado”, agregó.
De hecho, en los tribunales superiores el éxito de la operación no fue el mismo. El Tribunal Superior de Justicia y el Tribunal Supremo revisaron una parte significativa de las decisiones tomadas por tribunales inferiores, siendo la más notoria la condena del expresidente Lula. La operación que causó un cataclismo en el establishment político brasileño es hoy una sombra de lo que fue. En el Tribunal Supremo se revisó una decisión que el propio tribunal había tomado, la que autorizó la detención de investigados tras una condena en segunda instancia.
Un punto emblemático de ese giro fue la multa de 75 mil reales (unos 24 mil dólares) impuesta al exfiscal Deltan Dallagnol por haber elaborado una presentación en PowerPoint para ser utilizada en una conferencia de prensa, en la que Lula fue señalado como cabecilla de una organización criminal. En la decisión, el Tribunal Superior de Justicia apuntó que durante la presentación de las diapositivas, Dallagnol no utilizó términos técnicos, sino expresiones y calificativos ofensivos al honor y la imagen del expresidente.
En otro frente, también en una especie de vendetta, el Tribunal de Cuentas de la Unión, que tuvo ministros investigados por la operación Lava Jato, investiga ahora si el exfiscal malversó fondos públicos en la compra de boletos de avión mientras formaba parte de la fuerza tarea. Si es declarado culpable, Dallagnol podría quedar inhabilitado.
Se ha vuelto peligroso combatir la corrupción en Brasil. El sistema corrupto no solamente busca la impunidad, como sucedió en Italia, sino también venganza contra quienes se atrevieron a luchar contra la corrupción para que nadie ose enfrentarse al establishment”, afirmó Dallagnol.
Para él, hoy “vemos corruptos sueltos, liberados o anulados sus procesos, mientras el sistema busca que fiscales y jueces paguen la cuenta del combate a la corrupción. Es una inversión total de los valores, es la cola que mueve al perro”, arremetió, repitiendo el lenguaje que ahora adopta en las redes sociales, más cercano al personaje de aquel que durante años sus críticos dijeron que era el verdadero Dallagnol.La historia de cómo la cola empezó a mover al perro remite a una mezcla de errores internos y presiones externas, y pasa inevitablemente por la figura de Jair Bolsonaro.
En 2018, el actual presidente brasileño estaba en su octavo mandato como diputado cuando logró convencer al electorado de que era el candidato antisistema que se buscaba en ese momento, cuando la mayor parte de la clase política brasileña enfrentaba acusaciones de corrupción o financiamiento electoral ilegal.
En un principio todo indicaba que Bolsonaro daría el apoyo necesario para que Lava Jato continuara. El juez Sergio Moro fue invitado al cargo de ministro de Justicia, con la promesa de ser nombrado por Bolsonaro para un puesto en el Tribunal Supremo.
La prensa fue en gran parte responsable de inflar la imagen de Moro hasta convertirlo en un superhéroe. La otra cara de la moneda fue la criminalización de la política, que acabó creando el clima político que hizo posible la elección de Jair Bolsonaro. Pero a lo largo de tres años y medio, el presidente fue uno de los líderes del desmantelamiento de la operación y del sistema que permitió su existencia. “Fue un retroceso sin precedentes en la independencia de las instituciones de control. Tenemos una injerencia política muy grave en la Policía Federal, en los organismos de inteligencia, como la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin)”, dijo Bruno Brandão, de Transparencia Internacional.
El economista recuerda que el problema va más allá de la lucha contra la corrupción. “Esta gravísima injerencia en la Policía Federal y en el sistema de inteligencia brasileño es algo muy preocupante. No solamente desde el punto de vista del combate a la corrupción, sino también de la democracia misma, porque debilita las garantías y los derechos de los ciudadanos brasileños”, explicó.
Un actor clave en este proceso fue el fiscal general de la República, Augusto Aras, cuya elección rompió una tradición que se había construido desde 2003 en Brasil, de que el presidente de la República elegía el fiscal general después de que los fiscales de la República propusieran una lista con tres nombres. Aras ni siquiera se postuló en 2019 y fue elegido por Bolsonaro tras prometer lealtad perruna. Y efectivamente Aras fue un perro dócil con su amo. “Es cada día más escandaloso el proceso de neutralización de la Fiscalía General de la República, que tiene importancia crucial en la lucha contra la gran corrupción”, dijo Brandão. “Fue esa frontera de impunidad para los poderosos que Lava Jato intentó cruzar y sufrió una reacción abrumadora”, agregó.
En su audiencia en el Senado en 2019, Aras criticó el modelo de fuerza de tarea utilizado por la operación Lava Jato. “El modelo de fuerzas de tarea, con personalización, culminó en una serie de irregularidades que salieron a la luz pública, como los episodios revelados en ‘Vaza Jato’, la frustrada gestión de grandes cantidades recaudadas en acuerdos de colaboración y acuerdos de lenidad, a través de fondos no previstos en la ley”, afirmó en su momento.
Así, el 1 de febrero de 2021, cerca del final de su primer mandato al frente de la Fiscalía General de la República, Aras efectivamente extinguió la fuerza de tarea. La operación Lava Jato sería dirigida por un grupo de combate contra el crimen organizado responsable de varias investigaciones, pero con mucho menos estructura y sin una fuerza asignada para ello.
Pero antes de que terminara la fuerza de tarea, Bolsonaro ya había dicho que Lava Jato había acabado. El 7 de octubre de 2020, en un discurso en el Palacio del Planalto, bromeó: “Quiero decirle a esta maravillosa prensa nuestra que no quiero terminar con Lava Jato, yo terminé con Lava Jato porque no hay más corrupción en nuestro gobierno”. Fue aplaudido, aunque era mentira.
Varios casos de corrupción han salido a la luz durante el gobierno de Bolsonaro, involucrando a los ministerios de Educación, Salud y Medio Ambiente, además de denuncias contra los hijos del presidente, con evidencia de que malversaron dinero de sus oficinas de diputados locales antes de que su padre fuera electo.La figura de la Fiscalía General de la República en el modelo brasileño, en el que existe un foro privilegiado tan amplio, es central. [El foro] es un manto protector de la élite política brasileña y es una excrecencia. Frente a este sistema, la Fiscalía General de la República tiene una función primordial y crucial para enfrentar la gran corrupción de las más altas figuras de la República. Cuando neutraliza este punto, desmantela toda la capacidad de hacer frente a la gran corrupción”, explicó Brandão.
Sin embargo, las consecuencias no se limitan a esto. “El impacto va mucho más allá, llega a la defensa de los derechos fundamentales de la sociedad brasileña, como el derecho a la vida, que se evidenció con la omisión ante la tragedia humanitaria [de la pandemia de Covid-19] y la responsabilidad penal que se atribuye a la gestión del gobierno de Bolsonaro por parte de la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) que investigó el asunto”, dijo.
Los golpes contra Lava Jato no se limitaron al grupo de fiscales que la componían. Eran parte de un ataque sistemático al aparato estatal que investigaba la corrupción. El primer objetivo fue el Consejo de Control de Actividades Financieras (Coaf), que había pasado a estar bajo el paraguas del Ministerio de Justicia cuando Sergio Moro aún era un superministro. Luego, a principios de 2020, pasó al Banco Central.
El Coaf recibió especial atención de Bolsonaro porque fue un informe suyo el que fundamentó la investigación al senador Flavio Bolsonaro, el hijo mayor del presidente, y la presunta malversación de dinero de la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro cuando aún era diputado estatal.
La Policía Federal también sufrió una flagrante intervención de Bolsonaro, que acabaría provocando, entre otras cosas, la caída de Sergio Moro. Bolsonaro cambió cuatro veces el directorio de la Policía Federal. La corporación castigó y persiguió al menos a 18 delegados, algunos por realizar investigaciones que incomodaban al gobierno. Durante la operación Lava Jato, durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT), estos cambios no ocurrían.
El Tribunal Supremo también tuvo su papel en la disolución de Lava Jato. También en 2017, la máxima corte comenzó a tomar una serie de decisiones que habían hecho posible el éxito de la operación desde 2014. Entre ellos, decidir sobre la inconstitucionalidad de la conducta coercitiva, la revisión de la prisión tras la condena en segunda instancia, la competencia de la Justicia Electoral en delitos que tienen relación con las elecciones y la definición de que el delator debe declarar antes de ser denunciado.
Otro cambio importante fue el que definió qué tribunal juzgaría los casos de la operación Lava Jato. Los casos que involucran al expresidente Lula y que no estaban relacionados con Petrobras, la petrolera estatal brasileña, fueron retirados de la Justicia Federal de Paraná y enviados a Brasilia.
Había varios temas que estaban siendo reconocidos por el Tribunal Supremo como exageraciones, ilegalidades, y eso hizo que se redujera el ámbito de actuación de la Lava Jato”, dijo el abogado Pierpaolo Bottini, en una visión que en parte coincide con la de los expertos anticorrupción.
Muchas de estas cuestiones involucran derechos fundamentales y garantías procesales que no son minucias. La cuestión del foro competente y del juicio natural son una garantía fundamental del debido proceso legal y debe ser entendida como tal”, ponderó Bruno Brandão, de Transparencia Internacional.
El economista no está de acuerdo con todo, afirmó que está en contra, por ejemplo, del entendimiento del Tribunal Supremo de que los casos relacionados con campañas electorales son responsabilidad de la Justicia Electoral. “Esta decisión quizá tuvo el mayor impacto en el desmantelamiento de este enfrentamiento con la gran corrupción”, reflexionó. “La Justicia Electoral no está equipada, especializada y habilitada para perseguir este tipo de criminalidad compleja como en estos esquemas”, resumió.
Los problemas en el Tribunal Supremo son otros, opinó. “El gran problema es la actuación errática del Tribunal Supremo y otras instancias del Poder Judicial brasileño, que cambia frecuentemente de interpretación. No hay estabilidad en las decisiones”, criticó. Además, Brandão también es contrario a la dilación en el juzgamiento de los casos y la cantidad de decisiones concentradas en un solo juez y de los grupos de magistrados.
Para Bottini, estos excesos de la operación terminaron echando a perder el legado de Lava Jato. “Nadie puede negar que identificó actos de corrupción, pero los instrumentos y procesos utilizados fueron cuestionados y en ocasiones excedieron los límites legales. Esto terminó afectando a todo el legado y deslegitimando la operación en su conjunto”, señaló.
Bruno Brandão está de acuerdo en que los errores existieron y son graves, pero no cree que por eso se echó abajo la operación. “Lava Jato tuvo errores, algunos muy graves, y deben ser identificados y corregidos para seguir evolucionando en la lucha contra la corrupción. Pero no podemos ser tan inocentes de pensar que Lava Jato fue arruinada por sus errores”, dijo.
Se está destruyendo por sus éxitos. Y esta es una experiencia de lucha contra la corrupción en todo el mundo. La corrupción siempre contraataca”, concluyó.
* Este artículo forma parte de una serie sobre el caso Lava Jato en América Latina realizada por la Red de Investigaciones Periodísticas Estructuradas, con la participación de periodistas de La Nación (Argentina), Metrópoles (Brasil), el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (Colombia), El Universo (Ecuador), Quinto Elemento Lab (México), La Prensa (Panamá), IDL Reporteros (Perú), Sudestada (Uruguay) y Armando.info (Venezuela).
** El Economista publica este contenido de la serie Viaje al centro de Lava Jato con autorización de Metrópoles (Brasil) y de la Red de Investigaciones Periodísticas Estructuradas.

Policía china desaparece sacerdotes

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Padre Yin Shuangxi, secuestrado por la Policía china en Xushui, Baoding, el 29 de abril de 2022.

La policía china hace desaparecer mediante el guanzhi a 10 sacerdotes clandestinos en Baoding

¿Qué es el guanzhi? No es realmente un encarcelamiento, sino una restricción de movimientos que ejerce la Policía china sobre personalidades a las que quieren tener “muy controlados“, impidiéndoles ir a donde quieran, bloqueando sus actividades y obligándoles a acudir a sesiones de adoctrinamiento ideológico. Les impiden contactar con parientes o amigos.
Explica la agencia misionera AsiaNews que la ley china permite el guanzhi durante 3 años, sin necesidad de presentar cargos por ningún delito ni acusación concreta. Pero en el pasado, cuando la Policía ha aplicado el guanzhi a sacerdotes católicos de las comunidades clandestinas -y también a pastores de comunidades protestantes-, después de separar a los pastores de sus fieles, ha sucedido en ocasiones que desaparecían para siempre, o aparecían muertos años después.
La agencia AsiaNews denuncia que ahora se está aplicando el guanzhi -esta combinación de restricción de movimientos y de sesiones de adoctrinamiento- a 10 sacerdotes de las comunidades católicas clandestinas de Baoding, en la región de Hebei. Algunos desaparecieron en manos policiales en enero, y otros 4 hace poco, entre el 29 y 30 de abril.
Muchos familiares de los sacerdotes desaparecidos acudieron a la policía de su pueblo para pedir información o encontrar una forma de comunicarse con ellos, pero nadie les dio información sobre ellos ni su paradero. Además, sacerdotes clandestinos que siguen aún en libertad temen que vayan también a por ellos.
Los detenidos por ahora son:
– el padre Chen Hechao, detenido desde enero de 2022;
– el padre Ji Fu Hou;
– el padre Maligang;
– el padre Yang Guanglin;
– el padre Shang Mancang, preso a finales de abril;
– los padres Yang Jianwei y Zhang Chunguang, desaparecidos el 29 de abril alrededor de las cuatro de la tarde, ambos en el pueblo de Xushui (Baoding).
– el padre Zhang Zhenquan, desaparecido el 29 de abril en el mismo pueblo de Xushui hacia las tres de la tarde;
– el padre Yin Shuangxi, desapareció el mismo día en Xushui;
– el padre Zhang Shouxin, desaparecido el 30 de abril en Baoding.
Los sacerdotes Yang Jianwei y Zhang Chunguang, desaparecidos del pueblo de Kuxhui, Baoding, desde el 29 de abril.
En la región de Baoding son numerosos los católicos clandestinos. En total, hay medio millón de católicos si sumamos las comunidades clandestinas y las registradas por el régimen.
También piden oración por otro sacerdote, Liu Honggeng, rector del santuario de María Reina de China, que lleva 7 años en prisión y antes ya pasó otros 8.
Su obispo, Jaime Su Zhimin, lleva al menos 25 años en manos de la policía y antes pasó más de 40 años de trabajos forzados en la época de Mao Zedong. Los fieles de Baoding también piden que recen por él.
Recientemente, el vicario del obispo Su, Francisco An Shuxin, accedió unirse a los organismos de la iglesia oficial controlada por el régimen comunista, lo que dividió a las comunidades católicas clandestinas sobre el trato que deben tener con este vicario, que debe informar a las autoridades comunistas de lo que conoce.
En septiembre de 2018 el Vaticano y el Gobierno chino llegaron a un acuerdo que trata sólo sobre la ordenación de nuevos obispos, pero en China las autoridades lo utilizan para exigir a todos los sacerdotes que se afilien al Partido Comunista o sus organizaciones filiales y así integrarse en las comunidades oficiales supervisadas por el régimen. El acoso con este tipo de detenciones y reeducación, el guanzhi, es el castigo para los clérigos que no ceden.
Fuente: Religionenlibertad.com

Iglesia nigeriana atacada en Pentecostés

El terrorífico atentado contra la iglesia de San Francisco Javier en Owo (Nigeria) durante la misa de Pentecostés ha dejado un balance de 41 muertos y decenas de heridos graves. Este ataque ha conmocionado al orbe cristiano en el mundo, aunque paradójicamente ha encontrado escaso eco en los medios de comunicación de todo el mundo.
En Nigeria los cristianos viven una situación extrema. La persecución lejos de disminuir, se va extendiendo contra ellos. Pero están convencidos de perseverar en su fe.
El padre Andrew Adeniyi Abayomi es vicario parroquial de la iglesia que fue atacada el pasado 5 de junio y se encontraba en el templo en el momento de la masacre. En esta entrevista con Ayuda a la Iglesia Necesitada relata su experiencia de aquel día y las secuelas que han quedado entre los feligreses:
-¿Cuántos atacantes había?
-Yo no los vi, pero algunos testigos presenciales dicen que eran cuatro, mientras que otros aseguran que, además de esos cuatro, había otros infiltrados entre nosotros en la iglesia. Otros dicen que eran seis en total, pero lo cierto es que se desconoce el número real.
-¿Dónde estaba usted cuando ocurrió el ataque?
-Todavía estaba en el presbiterio. Había terminado la misa y estaba reponiendo el incienso para la procesión posterior fuera de la iglesia. Fue entonces cuando oí un ruido. Pensé que era un portazo o que alguien se había caído o había visto una serpiente, como ya había ocurrido en alguna ocasión.
Pero entonces oí un segundo ruido fuerte y vi a los feligreses corriendo en diferentes direcciones en la iglesia. Me quedé en estado de shock, preguntándome qué estaba pasando, cuando alguien corrió hacia mí gritando: “¡Padre, pistoleros!”.
-¿Temió por su vida?
-En ese momento, no; más bien pensaba en cómo salvar a mis feligreses. Algunos se armaron de valor y cerraron la puerta de entrada. Yo insté a la gente a pasar por el presbiterio para entrar en la sacristía, algunos feligreses escaparon por allí. Yo me quedé en el interior de la sacristía. No podía moverme porque estaba rodeado de niños, al tiempo que algunos adultos se aferraban a mí; algunos niños incluso se escondieron debajo de mi casulla, yo los protegía como una gallina a sus polluelos.
Mis feligreses exclamaban: “¡Padre, por favor, sálvenos; Padre, ¡rece!”. Yo intenté calmarlos, diciéndoles que no se preocuparan, que estaba rezando y que Dios haría algo. Entonces oí tres o cuatro explosiones, una tras otra. El atentado estaba bien planeado y duró entre 20 y 25 minutos.
-¿Qué ocurrió después?
-Finalmente, nos hicieron saber que los atacantes se habían ido. Salimos de la sacristía y vi a los feligreses que yacían muertos y a muchos otros heridos. Yo estaba conmocionado. Supliqué a la gente que llevara a nuestros hermanos y hermanas heridos al hospital, con la ayuda de los feligreses que saben conducir empecé a trasladar a algunos de los heridos al hospital de San Luis y al centro de salud federal. Dejamos atrás los cadáveres mientras intentábamos salvar a los heridos.
-El estado de Ondo siempre ha sido pacífico, especialmente en comparación con el norte de Nigeria y el Cinturón Medio, pese a algunas tensiones entre los pastores fulani y los campesinos cristianos. ¿Cómo se explica este repentino estallido de violencia?
-Según hemos sabido, hay grupos militantes que están movilizando a la gente en el suroeste y en otras partes del país. No podemos determinar la tribu, la raza o el grupo al que pertenecen los atacantes. Incluso cuando se produjo el ataque, algunos los vieron, pero no pudieron identificarlos por la lengua porque no hablaron. Algunos de los atacantes acudieron haciéndose pasar por feligreses a la misa, celebraron la misa con nosotros hasta que iniciaron el ataque.
-¿Cómo van a atender a los heridos y a los feligreses de luto?
-Ya hemos empezado a hacerlo: les prestamos atención pastoral, los visitamos, rezamos con ellos, les administramos el sacramento de los enfermos y los animamos a mantener viva la esperanza, también atendemos a sus familias y a los demás afligidos. Nuestra diócesis ha pedido apoyo a otras parroquias, tanto el Gobierno como organizaciones no gubernamentales como la Cruz Roja y otros -incluso grupos musulmanes e imanes- están acudiendo en nuestra ayuda de forma concreta y económica. La Cruz Roja ha sido la más activa en el intento de captar a donantes de sangre y reunir apoyo material.
-¿Cuáles son las mayores necesidades en este momento?
-Necesitamos apoyo material y económico para atender a las víctimas y a los supervivientes. También necesitamos una estrategia de seguridad propia, porque el personal de seguridad cercano y la policía no acudieron a nuestro rescate a pesar de que el atentado duró 20 minutos y de que explotaron cuatro artefactos. Necesitamos nuestro propio dispositivo de seguridad.
-Tras una experiencia como esta, ¿se sentirá la gente segura al volver a la iglesia?
– El miedo se ha instalado en la mente de algunos feligreses, pero, no obstante, nosotros estamos decididos a reanimarlos, a mantenerlos firmes en la fe y a reconfortarlos buscando el contacto con todos y no solo con los directamente afectados. El objetivo es establecer un contacto directo con ellos para fortalecerlos y recordarles que profesar nuestra fe en Dios significa que le entregamos toda nuestra vida. Esta vida es solo un tránsito a la eternidad – la eternidad debe ser nuestra meta final.
¿El atentado ha fortalecido o debilitado la fe de sus feligreses?
-En mis encuentros con los feligreses no he visto una pérdida de fe, sino un fortalecimiento. Están preparados y dispuestos a permanecer firmes. Yo sigo rezando por ellos todos los días, la misa la celebramos por las intenciones de los que todavía están en el hospital para contribuir a su rápida recuperación. Además, también se están celebrando misas por las almas de los que han muerto, para que descansen en paz, y se celebran misas por las intenciones de todos los miembros de la parroquia para que permanezcan firmes en la fe y vivos en la esperanza.
Fuente: Religionenlibertad.com

Sínodo alemán contagia a toda la Iglesia

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Santa Sede reacciona frente a la heterodoxia del ‘camino sinodal’ alemán.

Por Sandro MagisterSettimo Cielo.
En la reciente conversación con los editores de las revistas europeas de la Compañía de Jesús, transcrita y publicada por La Civiltà Cattolica, el Papa Francisco dijo lo suyo también sobre el “camino sinodal” en curso en Alemania. A su juicio, “el problema surge cuando el camino sinodal parte de las élites intelectuales y teológicas, y está muy influido por presiones externas”, cuando en cambio se debe hacer “con los fieles, con el pueblo”.
Lo malo es que cuando esto sucede, es decir, cuando se recogen las exigencias de la base o se sondea la opinión de los fieles, los resultados son prácticamente los mismos que los dictados por las élites dominantes o por las presiones externas, con la inevitable letanía de pedidos que van desde los sacerdotes casados ​​hasta las sacerdotisas, desde la nueva moral sexual y homosexual hasta la democratización del gobierno de la iglesia.
Francisco expresó sus temores sobre el sínodo de Alemania en una carta de junio de 2019 que “escribió solo”. Pero después lo dejó avanzar sin ponerle freno y sin dar señal alguna de escuchar los crecientes gritos de alarma del cardenal Walter Kasper, quien al comienzo de su pontificado fue su teólogo reformador de referencia, pero que del sínodo alemán -lo definió como un “intento de golpe de Estado”- incluso duda de que sea “verdaderamente católico”.
No solo eso. Es cada vez más palpable el riesgo de que la agenda del “camino sinodal” de Alemania termine dentro de ese otro sínodo de la Iglesia universal que el Papa convocó en 2021, haciéndolo partir, precisamente, desde las periferias y desde las bases, y que tendrá su sesión culminante en Roma, en octubre de 2023.
Inicialmente, la convocatoria de este sínodo general ni siquiera fue noticia. El tema que le había asignado Francisco, la “sinodalidad”, parecía tan abstracto y aburrido como para desalentar cualquier interés en los medios.
Pero después, tan pronto como las diócesis comenzaron a palpar el estado de ánimo de los sacerdotes y fieles, se vio inmediatamente con qué material estaba hecha la letanía de las solicitudes. Con el resultado de que ahora las conferencias episcopales, al hacer el balance de la primera fase descentralizada del sínodo, encuentran en sus manos un duplicado del “camino sinodal” de Alemania, también invocado por sus fieles.
El caso de Francia es ejemplar. A mediados de junio, la Conferencia Episcopal Francesa se reunió en una sesión especial, precisamente para desarrollar una Collecte des synthèses sinodales producida en las diversas diócesis, y transmitirla a Roma. Al votar el documento, la conferencia episcopal no aprobó su contenido, se limitó a buscar su adhesión a las peticiones de los miles de sacerdotes y fieles entrevistados. Pero las peticiones enviadas a Roma incluyen precisamente la superación del celibato del clero, la ordenación de mujeres al diaconado y al presbiterado o al menos, “como un primer paso”, encomendarles las homilías de las Misas, una reforma radical de la liturgia y de sus lenguajes “ahora inadmisibles”, la admisión generalizada a los sacramentos de los divorciados vueltos a casar y de las parejas homosexuales.
En Irlanda sucede lo mismo. Además de los informes de las consultas en cada diócesis, los obispos también se sirvieron de una amplia encuesta de opinión entre los fieles. Y resultó de ello que la casi totalidad de los católicos irlandeses quieren sacerdotes casados ​​y mujeres sacerdotes, el 85% quiere que se suprima cualquier condena de los actos homosexuales, el 70% quiere que también los laicos tengan poder de decisión en la Iglesia, y aún otros quieren que se eliminen de la Misa las lecturas del Antiguo Testamento “que chorrean sangre”.
En la reunión de la Conferencia Episcopal Irlandesa a mediados de junio también estuvo presente la hermana Nathalie Becquart, subsecretaria en Roma del sínodo sobre la sinodalidad, quien dijo que en dos mil años de historia es la primera vez que la Iglesia da vida a una consulta tan universal, que Francisco quiso empezar desde las bases. Nadie sabe dónde terminará este sínodo, concluyó, pero precisamente por eso debemos estar abiertos a las “sorpresas del Espíritu Santo”.
Sor Becquart, que en el sínodo tendrá derecho a voto como los obispos, forma parte del trío marcadamente progresista que Francisco ha puesto al frente del sínodo sobre la sinodalidad, junto al secretario general, el cardenal maltés Mario Grech, y el relator general, el cardenal luxemburgués y jesuita Jean-Claude Hollerich.
Y como si eso no fuera suficiente, con estos dos cardenales Francisco ha puesto en marcha un grupo de trabajo sobre cómo conciliar el sínodo alemán con el de la Iglesia universal. La noticia la dio a conocer el pasado 3 de febrero el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el obispo de Limburgo, monseñor Georg Bätzing, cuyos deseos revolucionarios son aún más apremiantes que los ya temerarios del propio Hollerich, hasta el punto de decir recientemente que está “decepcionado” por el paso demasiado lento del Papa.
En vano, no pocos obispos y cardenales golpearon las puertas del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, pidiendo que se desautorizaran las tesis más atrevidas del cardenal Hollerich, especialmente las que anulan la doctrina sobre la sexualidad y la homosexualidad. El Dicasterio guarda silencio y todos están convencidos de que es el Papa quien impone la mordaza.
Entre los nuevos cardenales anunciados por Francisco el domingo de la Ascensión hay al menos un par de paladines de esta revolución doctrinal: el obispo de San Diego, monseñor Robert McElroy, y el arzobispo de Manaos, monseñor Leonardo Ulrich Steiner.
El efecto del práctico dejar pasar concedido por el Papa al “camino sinodal” alemán es que cada vez son más en la Iglesia los que se sienten autorizados a comportarse en consecuencia.
En Alemania han causado impresión los trescientos frailes franciscanos que a mediados de junio eligieron como superior provincial a Markus Fuhrmann, quien unas semanas antes había sido noticia por haber declarado públicamente que era homosexual, además de ferviente partidario de las más atrevidas innovaciones en danza en el “camino sinodal” alemán.
Y unos días después, de nuevo en Alemania, volvía por enésima vez a reclamar las mismas novedades -incluida la bendición de las uniones homosexuales en el templo, prohibidas sólo de palabra por el Vaticano- el número uno de la jerarquía alemana, el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y miembro prominente del selecto Consejo de Cardenales creado por el Papa para ayudarlo en el gobierno de la Iglesia universal.
En Suiza, en la diócesis de Chur, el obispo Joseph Maria Bonnemain ha obligado a los sacerdotes y empleados diocesanos a firmar un código arcoíris que, entre otras cosas, les compromete a “renunciar a las evaluaciones generalmente negativas sobre supuestos comportamientos no bíblicos en materia de orientación sexual”.
En Italia, en la arquidiócesis de Bolonia, el 11 de junio una pareja masculina se unió civilmente en el ayuntamiento e inmediatamente después celebró su unión en la iglesia, en una Misa oficiada por el responsable de la pastoral familiar de la arquidiócesis, el padre Gabriele Davalli. Una declaración posterior y retorcida de la arquidiócesis intentó justificar lo sucedido, argumentando que se trataba simplemente -contra la evidencia de los hechos- de una Misa de acción de gracias para el grupo católico LGBT En camino, al que pertenecen los dos. Pero a nadie se le escapa que el arzobispo de Bolonia es el cardenal Matteo Zuppi, quien desde hace un mes es el presidente propuesto por el Papa de la Conferencia Episcopal Italiana y también es el primero en el ranking de papables en un futuro cónclave. Se puede prever que este episodio dañará su carrera por la sucesión de Francisco, haciéndole perder esos pocos votos que podría reunir incluso entre los cardenales conservadores.
En síntesis, el contagio del “camino sinodal” de Alemania, al que el Papa no le ha puesto límites [Nota de ReL: este artículo es anterior a la nota de la Santa Sede del pasado jueves 21], ha traspasado ahora las fronteras y amenaza con condicionar el propio sínodo general sobre la sinodalidad. No ha tenido ningún efecto ni siquiera la sentida carta abierta enviada a los obispos alemanes el 11 de abril por los cardenales Francis Arinze, Raymond Burke, Wilfried Napier, George Pell, Camillo Ruini, Joseph Zen y un centenar de arzobispos y obispos de todo el mundo.
Que la Iglesia católica se transforme en una especie de sínodo permanente, con las exigencias de las bases, es decir, de la cultura dominante, para ser la que mande, es otro de los peligros denunciados por el cardenal Kasper.
En todo caso, a juicio de otro cardenal, el italiano Camillo Ruini, una parte sustancial de la Iglesia ya ha traspasado los límites de la doctrina católica al menos en un punto: la aprobación de los actos homosexuales. “No niego que haya riesgo de cisma”, dijo el 4 de mayo en una entrevista publicada en Il Foglio, “pero confío en que, con la ayuda de Dios, se lo podrá superar”.

Nació la séptima en la China del «hijo único», sobrevivió, su madre la encomendó a Dios y es monja

Por Javier Lozano – Religionenlibertad.com
La hermana Martina Hou es fruto de la profunda fe de una familia católica que se lo jugó todo por Dios, hasta casi dar la vida por Él. Esta joven religiosa de origen chino es profesora en Brooklyn, en el corazón de Nueva York, aunque en realidad nació en plena China comunista.
Zhang, la madre de Martina, tuvo que ocultar en 1982 todo el embarazo hasta que finalmente nació su hija. La familia vivía en Dingzhou, una ciudad cercana a Pekín, en un momento en el que en la dictadura china había impuesto poco antes la política del “hijo único” y vigilaba para que no nacieran más hijos que los que establecía el Estado.
Sus padres, Wen Tian y Zhang, tenían ya seis hijos pues formaban una familia católica fuertemente convencida de su fe. Pero estaban aterrorizados por el hecho de que las autoridades obligaran a Zhang a abortar si descubrían que estaba nuevamente embarazada.
Mi madre es muy religiosa. Aguantó durante nueve meses. Rezó durante todo este proceso. Dios escuchó sus oraciones y nací yo”, cuenta la hermana Martina en The Tablet.
Desde el propio embarazo sus padres la vieron como una elegida por Dios para una misión especial, sobre todo por las circunstancias tan complicadas en las que nació.
Martina Hou, con su madre, Zhang, que siempre puso a Dios lo primero en su vida.
De hecho, recuerda que su familia le dijo que cuando era una bebé la primera palabra que pronunció no fue ni “mamá” ni “papá” sino “Dios”.
Su madre, que también se sentía bendecida por haber tenido a Martina, expresó siempre su gran deseo de que su hija se convirtiera en monja, lo que parece haber escuchado Dios. “Mi madre solía decir: ‘esta niña es una hija de dios y debe pertenecer a Dios’. Cuando era pequeña, mi madre dijo que lo mejor para mí sería ser monja. Según ella, la mejor forma de trabajo es servir a los pobres y decirle a la gente que Dios es amor”, agrega la ahora religiosa de las Hermanitas de Santa Teresa del Niño Jesús.
En el año 2000 fue aceptada como novicia en esta congregación y en 2008 hizo los votos perpetuos. Aunque este proceso fue mucho más complicado de lo que jamás hubiera imaginado.
En un retiro de 14 días que realizó durante su etapa en el noviciado Martina pidió a Dios una señal que le confirmase que realmente estaba siendo llamada a la vida religiosa y que no lo hacía únicamente para complacer a su madre.
Justo al acabar el retiro su visión se volvió borrosa. Fue llevada rápidamente a un oftalmólogo y le fue diagnosticada atrofia óptica, lo que causaba un importante daño a los nervios de su retina.
Si tienes este problema no puedes continuar con tu vocación. Así que me fui a mi casa y estaba muy muy triste. Mi madre decía que nada es imposible para Dios, que Él podía sanarme”, recuerda.
Un mes después, Martina tuvo que volver al médico y el doctor quedó atónito. No quedaba ni un solo signo del daño en sus ojos.
Su familia dijo que era un milagro, aunque ella en un principio se mostró escéptica pensando que quizás el médico se había equivocado. Sin embargo, pronto percibió el significado de lo que había pasado.
Ahora creo que era una señal. Dios me la mandó para decirme que de verdad me estaba llamando y que no era por mi madre. Me abrió los ojos”, confiesa la hermana Martina.
Finalmente, hizo sus votos perpetuos en 2008 y durante tres años y medio sirvió en Hebei, en su provincia natal en China. Allí trabajó con estudiantes de Secundaria y también con universitarios. Más tarde fie enviada a Filipinas, y durante más de siete años enseñó mandarín en una escuela católica china.
En 2017 comenzó a trabajar en St. Michael’s Catholic Academy en Estados Unidos. Además de enseñar, participa en un programa de liderazgo chino, fundado por el padre Hugh O’Donnell, un sacerdote vicentino, que tiene como objetivo capacitar a sacerdotes y monjas asiáticos para que se conviertan en líderes en la Iglesia de hoy.
La hermana Martina señala que muchos de sus alumnos en St. Michael provienen de familias no católicas. Ella ve eso como una oportunidad para cumplir la misión de su vida: difundir la palabra acerca de Dios a la gente. “Por eso les enseño. Dios es amor. No importa lo que pasó en tu vida o las dificultades. Dios siempre está ahí contigo”, concluye.

Padrenuestro

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Evangelio según San Lucas 11,1-13.
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos“.
El les dijo entonces: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino; danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación“.
Jesús agregó: “Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: ‘Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle’, y desde adentro él le responde: ‘No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos’.
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.
Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!“.

Homilía del Padre Paul Voisin CR, Superior General de la Congregación de la Resurrección:

Hay una pintura popular de Jesús, que tal vez hayas visto. Muestra a Jesús parado frente a una puerta, y llamando a la puerta. Había visto esta imagen muchas veces antes de reconocer que no hay manilla en su lado de la puerta. Es la persona al otro lado de la puerta la única que tiene el poder de abrirle la puerta a Jesús.
Pensé en esto cuando leí el evangelio de este fin de semana (Lucas 11:1-13). Es un largo evangelio, y tiene numerosos temas en él, cualquiera de los cuales podría producir una homilía. La enseñanza de la oración del Señor y las enseñanzas de la oración son significativas para nuestras vidas como cristianos. Después de todo, la oración es nuestra comunicación íntima con Dios, y si esa relación, como cualquier amistad, va a crecer, requiere comunicación. Requiere compartir, escuchar y hablar, entender y expresar apoyo y desafío. Estos son los medios para cualquier buena amistad, y no hay diferencia, en ese sentido, con nuestra relación con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Nuestra primera lectura es del libro del Génesis (18:20-32). Es una lectura dramática, ya que muestra a Abraham negociando con Dios con la esperanza de salvar a la gente pecadora de la ciudad de Sodoma. Su esperanza es que haya gente allí que todavía es fiel a Dios, pero -a la larga- descubrimos que no hay gente inocente o fiel en la ciudad, por lo que está destruida. La negociación de Abraham con Dios refleja una forma de oración por algunas personas. En lugar de confiar en Dios y su divina sabiduría y justicia, la gente negocio con Dios para ‘reducir‘ los preceptos de Dios. En lugar de ajustarse a la voluntad de Dios, esta actitud quiere que Dios se ajuste a nuestra voluntad. Este no es el tipo de relación con Dios que trae vida, paz y alegría. Más bien, esta actitud prevalente en nuestra sociedad hoy quiere perdón sin contrición, recompensa sin sacrificio, ganancia sin trabajo y resurrección sin muerte.
Mientras reflexionaba sobre el evangelio durante la semana seguí volviendo a esa imagen de Jesús llamando a la puerta, y si le estamos dejando entrar en nuestras vidas abriéndole la puerta. Jesús hace que suene tan fácil cuando nos dice “pide y recibirás; busca y encontrarás’ llama y la puerta se te abrirá“. Suena tan fácil, pero por experiencia propia sabemos que no lo es. Pedimos, pero no recibimos. Buscamos, pero no encontramos. Llamamos, pero la puerta no está abierta para nosotros. Eso es porque pedimos las cosas equivocadas en la vida, buscamos las cosas equivocadas, y a menudo estamos llamando a la puerta equivocada. Aunque decimos cada vez que oramos la oración del Señor, “hágase tu voluntad, venga a nosotros tu reino“, a menudo estamos pensando y actuando sobre la premisa de que es nuestra voluntad lo que buscamos, no la voluntad de Dios o el reino de Dios.
En nuestra condición humana a menudo oramos con demasiada facilidad por cosas materiales que pasan, o por la intervención de Dios para que nuestra irresponsabilidad pase desapercibida. En nuestras familias, en el trabajo, en la escuela, y entre nuestros amigos a veces estamos pidiendo, y buscando cosas que no sean propicias para nuestras vidas espirituales y nuestra salvación. No podemos simplemente añadir agua y revolver. Las cosas que debemos pedir y buscar son los valores y virtudes del reino de los cielos y requieren un esfuerzo real y sostenido, como la persistencia del hombre en el evangelio que pide pan a su prójimo. Son amor y paz, perdón y misericordia, compasión y justicia, paciencia y alegría. Jesús está llamando a nuestra puerta para traernos estos regalos, pero a menudo -en nuestra condición humana (en nuestra pecaminosa)- no estamos escuchando. O no le escuchamos tocar, o le escuchamos, pero tememos lo que le suceda a nuestro mundo si lo dejamos entrar. Una vez más, recuerdo los dos pequeños dibujos que vi en el periódico en una ocasión. En la primera mitad una persona en un podio estaba preguntando, “¿Quién quiere cambiar?“, y cada mano fue levantada. La siguiente mitad mostró a la persona preguntando: “¿Quién quiere cambiar?“, y ni una mano subió. Podemos temer que Jesús nos pida demasiado. Él puede desafiarnos a “ser” y “hacer más, más allá de lo que nos sentimos cómodos. Puede que nos exija esas cuatro señales que Matthew Kelly escribió en su libro, Cuatro signos de un católico dinámico: oración, estudio, generosidad y evangelización. Desafortunadamente, la corriente común en nuestra sociedad hoy es evitar la oración, porque nuestra reflexión y escuchar a Dios nos llamará a estirarnos y abrazar una nueva forma de vida. Nos desalentará de estudiar y profundizar nuestra fe, con la ilusión de que ya sabemos todo lo que hay que saber. Nos dirá que no seamos generosos, sino que “cuidemos del número uno” y no contribuir a la familia, la comunidad y la Iglesia. Y sobre todo, no nos dirá que seamos evangelizadores y compartamos nuestra fe, porque no siempre estamos realmente convencidos de que sea la verdad.
Cada uno de nosotros tiene una vida de oración única, y experiencias únicas de oración: oración personal, oración familiar y oración comunal. Esta semana Jesús nos invita a seguir “pidiendo“… “buscar” y “tocar“, pero en unión con él. Entonces nuestras oraciones serán contestadas, y luego levantaremos el cerrojo y dejaremos que Jesús entre en nuestras vidas de una manera nueva y más profunda.

Martirio en la vida de san Francisco y sus seguidores; recuerdo de los mártires franciscanos del Perú, especialmente de Ocopa

Por Jorge Cajo Rodríguez OFM.

Introducción

El presente tema preparado con ocasión del XX aniversario del Martirio de Miguel Tomaszek y Zbigniew Strzalkowsk, nos permite dar a conocer una historia del martirio de los frailes franciscanos en el Perú, que hasta hoy, poco o nada se ha estudiado. El “martirio” es uno de los elementos esenciales de la perfección de la vida cristiana, en el que el fiel se inmola dando testimonio de su fe, y en el caso de los franciscanos como expresión de su consagración religiosa.
Todos conocemos que el término Mártir deriva del griego “martys“, pero en su acepción profana, significa “testigo“. Ya en los siglos II y III en la teología, este mismo término, designa a una persona que ha dado testimonio a favor de Cristo y su doctrina con el sacrificio de la vida.
El presente tema tiene dos partes, la primera tratamos de enlazarnos con el pensamiento y espiritualidad martirial en San Francisco y su empeño en alcanzar el martirio, y cómo la orden de los menores ha seguido con convicción, a través de la proclamación del evangelio. El martirio es ante todo, expresión del espíritu misionero, evangelizador, y que tiene como transfondo la propia experiencia personal de San Francisco y de la Orden (fraterna); en un segundo momento, tocaremos el martirio de los franciscanos en el Perú, de un listado de más de setenta mártires, de los cuales hemos considerado a algunos, para nosotros los más significativos, mencionamos a los primeros mártires de la evangelización en la selva peruana, en la que sobresale la figura del Fray Jerónimo Jiménez, 1637, y en último lugar, el martirio del Fray Crisóstomo Cimini, misionero que después de la clausura del convento de Ocopa, en 1824, entró ayudar en las misiones al único franciscano que permaneció en ella, Fray Manuel Plaza, en 1840, su martirio sucederá en 1852.
Además consideramos el martirio del Padre Manuel Biedma, el misionero por excelencia en la selva, en el siglo XVII, e igualmente cuando después de un trabajo arduo por parte del fundador del convento de Ocopa, las misiones sufren un fuerte revés con la sublevación  de Juan Santos Atahualpa (1742) consignamos el martirio de los padres Domingo García y compañeros (1742) y Manuel Albarrán y compañeros (1747) en su afán de predicar el evangelio.

I. Martirio en la vida de San Francisco y de sus seguidores

San Francisco de Asís es una de las figuras más relevantes de la historia de la humanidad y de sobre todo de la historia de la Iglesia. Cuando uno estudia la vida de san Francisco y la relación que tiene con el martirio, nos encontramos con una realidad totalmente asombrosa, ya que ella tiene relación con la acción evangelizadora, con la misión.
Así podemos descubrir en la primera fuente biográfica, de Celano, y sólo él, nos cuenta que Francisco había tratado de llegar a Tierra Santa bastante antes de 1219. Su primer intento, lo había hecho por el mar. “En el año sexto de su conversión“, se habría embarcado en una nave para atravesar el Adriático, alcanzando las costas de Dalmacia, donde supo que difícilmente, habría salidas para Siria. Entonces volvió a Italia. (Cf. 1C 55). El segundo intento, en su deseo de alcanzar el martirio, recorrió los caminos de Italia  y Francia, a lo largo de las costas del Mediterráneo, y alcanzado así España, con la intención de llegar a Marruecos y convertir al califa Mohamed-ben-Nasser, que había sido derrotado en las Navas de Tolosa. Una vez más, Francisco no culminó su viaje, porque la enfermedad le obligó a regresar a Italia. (cf. 1C 56) [1]
Sobre el martirio de san Francisco afirma R. Manselli: “que es interesante advertir que la finalidad de estos viajes no es la peregrinación sino el martirio. Y aquí es oportuno recordar cómo desde el siglo XI en adelante y como consecuencia de la cruzada  -son muchos los elementos que apuntan en esta dirección- vuelve a aflorar vivamente la idea del martirio y a ser grandemente valorado” [2].
El monacato, en todas sus facetas, tendía a presentarse como el martirio cotidiano, el martirio continuo de la penitencia y de la mortificación, que de este modo sustituía al de la sangre. De ese modo se elaboró una teoría de la vida monástica como martirio, con una gradualidad que iba de la ascesis a la muerte por Cristo predicando su fe. Con las cruzadas se retoma profundamente y revive la mística del martirio.
Otro punto importante en la vida de san Francisco y de la Orden, es justamente el año de 1219. La fraternidad reunida en capítulo, programó en serio la evangelización de los infieles, y se formó cuatro grupos: que deberían llevar el mensaje de paz a los tres frentes de contienda entre cristianos y musulmanes:
Marruecos: a donde se dirigieron los primeros mártires;
Siria: dirigida por Elías;
Egipto (Damieta) dirigida personalmente por Francisco
Túnez: dirigido por el hermano Gil.
Fruto de esta expedición del 1219, está la famosa entrevista de Francisco con el Sultán. Jacobo de Vitry añade que, al despedirse con todos los honores, le dijo el Sultán: “ruega a Dios que se digne manifestarme aquella ley y aquella fe que más le agrada a Él”.
Otro testimonio claro y evidente es el Capítulo 16 de la Regla no Bulada, (1221). Este capítulo puede considerarse como el resultado de las cuatro experiencias misioneras enumeradas. Cada una aportó lecciones útiles para el futuro. Los de Túnez fueron obligados a regresar. Los de Marruecos en su afán de conseguir el martirio, primero fueron maltratados y encarcelados, en Sevilla y cuando lograron llegar a Marruecos fueron decapitados un 16 de enero de 1220. Al tener noticias de sus martirios Francisco exclamó: “ahora tengo cinco verdaderos hermanos menores”. La misión de Siria echó raíces sin dificultad en las tierras controladas por los cruzados.
Sobre este capítulo, podemos valorar [3]:
– Que La vocación misionera, la de ir entre infieles, al igual que la vocación evangélica es también inspiración divina. Es un llamamiento especial que da al hermano un verdadero derecho a realizarlo. Por eso enseñaba que “la obediencia más perfecta de todas, en que no tiene parte la carne ni la sangre, es aquella por la que se va, por divina inspiración, entre los infieles, bien sea para salvar al prójimo, bien por el deseo del martirio. Pedirla lo consideraba cosa muy grata a Dios” (2C 152).
– Que la vocación misionera es vista exclusivamente como vocación al martirio, así lo expresan las antiguas fuentes franciscanas, lo viajes de Francisco tienen esa finalidad. Tanto el texto bíblico introductorio como, sobre todo, los que se añaden al final del capítulos tienen un sentido martirial.
Pero Francisco considera semejante disposición como una actitud que debe ser común a todos los hermanos, no sólo a los misioneros: “Y todos los hermanos, donde quiera que se hallaren, recuerden que se entregaron a sí mismos y abandonaron sus cuerpos al Señor Jesucristo; por amor suyo han de exponerse a los enemigos visibles como invisibles…” (RnB 16,10s). Más tarde escribirá san Buenaventura: “Los que piden ser recibidos en nuestra Orden, han de venir dispuestos para el martirio” [4].
Todo esto nos enseña que en San Francisco no influyó la fascinación del martirio en sí mismo y por sí mismo, sino como consecuencia posible, que había que afrontar valerosamente, en una acción misionera para convertir a los infieles. Ésta es la impresión general que produce tanto el comportamiento del santo, como su actitud personal que excluyó hasta el más mínimo gesto provocativo o desafiante, esto quedó de manifiesto en el Capítulo 16, la misión debe darse en dos tiempos: el de vivir espiritualmente o de vivir entre los hombres y en el momento oportuno anunciar la palabra (RnB 16, 6-7).
Los seguidores de Francisco lógicamente están empapados de toda esta enseñanza.
En la historia ha habido tiempos, o, oleadas de mártires, el tiempo de las cruzadas, en la lucha entre cristianos y musulmanes: mencionamos a los Mártires de Marruecos, pero también murió Ramón Lulio, en Túnez, (1315). Él enseñó a comprender el Islam, además de ser un gran conocedor de lengua. También hubo mártires en tiempo de la reforma (s. XVI), en Inglaterra: el beato John Forest, en los Países Bajos  y otros lugares.
Igualmente, cuando se evangelizó el oriente, la difusión de la fe le valió la muerte a san Pedro Bautista y a sus numerosos compañeros en 1597 en Nagasaki (Japón). El imperio nipón multiplicaría los santos mártires franciscanos, religiosos y laicos terciarios entre los años 1617 y 1632. La revolución francesa (1789) será el nuevo lugar de enfrentamiento no sólo de las antiguas y nuevas ideas en cuestión política, sino además ocasión para dar testimonio de la pureza de la fe. La última generación de mártires franciscanos pertenece al Siglo XIX. Desde Juan de Triora, estrangulado en Tchang Cha, en Kiansi (China), en 1816, hasta las víctimas de los boxers, que asesinaron a dos mil cristianos, entre ellos dos obispos franciscanos. Entra en el listado Maximiliano Kolbe, muerto en campo de concentración de Auschwitz [5].

II. Mártires franciscanos en el Perú

Conviene indicar que la orden franciscana en el Perú tiene una presencia desde los primeros momentos de la conquista del Perú. Los primeros frailes desembarcaron, por el hoy puerto de Paita, y según refieren las crónicas, fueron doce los primeros frailes que llegaron a nuestras tierras; este hecho fue tan significativo que cuando se fundó la primera provincia franciscana en el Perú, fue nominada como “DOCE APÓSTOLES“.
Sabemos igualmente que el trabajo evangelizador de todas las órdenes religiosas, durante el primer siglo de nuestra historia colonial, fue muy ardua y ésta se concentró en lo que denominamos la costa y la sierra. La selva poco o nada se hizo por su evangelización. Muchos de los autores refieren que ni los mismos Incas, fueron capaces de conquistar este inmenso territorio. Éste permaneció impenetrable.
La historia nos detalla que el primer grupo de frailes que entró a la selva fue liderado por el Padre Bolívar, que partió desde Huánuco en 1619. Al poco tiempo se destaca la presencia del P. Fr. Felipe Luyando, iqueño, quien se propuso como meta evangelizar a los panatahuas [6] (1631), partiendo desde nuestro convento San Bernardino de Huanuco.
La historia del martirio de los frailes franciscanos en nuestras tierras peruanas, y sobre todo en nuestra amazonía, se debe en gran parte a la decidida acción evangelizadora de muchos de ellos, que penetraron en lugares donde nunca otros habían ingresado, haciendo explicito el mensaje de Jesucristo: “vayan y hagan discípulos a todos las gentes y bautícenlas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a guardar todo lo que yo los he mandado” (Mt. 28,19-20a.).
Nuestra historia martirial, está unida a la evangelización, por eso la mayoría de estos frailes, hombres de Dios, que en su afán de llevar a los lugares lejanos la palabra de Dios, se convirtieron en verdaderos exploradores, fueron los primeros descubrir lugares, y luego darlos a conocer, describiendo esta geografía con sus ríos y valles, y sobre todo, con sus habitantes que encontraron. Igualmente se convirtieron en verdaderos lingüistas, porque al querer tener un contacto más cercano, sintieron la necesidad de comunicar la doctrina cristina, en sus propias lenguas, esto les llevó a aprender las diversas lenguas, de las cuales compusieron vocabularios y gramáticas, algunos incluso elaboraron la doctrina, los catecismos en las lenguas de los naturales.
Esta acción evangelizadora fue desde sus comienzos cruenta, los franciscanos fuimos quienes más vidas perdimos en esta ardua labor. Con su sangre tiñeron las selvas vírgenes y los caudalosos ríos. Muchas veces fueron vidas jóvenes que violentamente quedaban truncadas extraordinariamente, muchos murieron a manos de los infieles, entre los que se destacan los shipibos, y piros que son considerados como las etnias más sanguinarias.
En total se cuenta a 72, los religiosos franciscanos que inmolaron sus vidas en manos de las tribus selváticas de nuestra amazonía peruana, sin embargo tanto P. Fr. Julián Heras [7],  como P. Fr. Antonio Goicoechea advierten que la lista puede aumentar, ya que ellos mismo anotan a otros, que no necesariamente murieron a manos de los indígenas, sino de aquellos que perecieron ahogados en los ríos. Es así, que P. Julián Heras destaca a los siguientes: el P. Antonio Gallisans, que pereció ahogado en el Río Tulumayo (+1842); el P. Ramón Busquets (+ 1846), haciendo una expedición se ahogó en Urubamba; el P. Ignacio María Tapia (+1878), que murió ahogado en el río Tamaya; el P. Mauro Rodríguez, (+9-2-1967), se ahogo al atravesar el Río Yochegua, afluente del Apurimac. El P. Antonio Goicoechea además de los mencionados agrega a esta nomina al Padre Carlos Cantella, (+1984) ahogado en el río Tambo [8].
Y aún hay más, porque A. Goicoechea a esta lista de los ahogados, agrega a la lista de los mártires a aquellos que sufrieron durante largos años la terrible enfermedad de la lepra, quienes murieron santamente como los Padres: Luis Estaper (1887-1939), Nicolás Giner (1876-1949), Bernardo García (1913-1967) y Santiago Santamaría (1920-1983)  [9]. Apoyándose en san Pablo que dice, que los mártires completan en su carne, con alegría, la pasión de Cristo en su Cuerpo que es la Iglesia (Cfr Col 1,24) [10].
2.1 Nomina de los mártires franciscanos [11]
1 Fr. Jerónimo Jiménez (+1637)
2 P. Cristóbal Larios (+ 1637)

  1. P.  Matías Illescas (+1641)
  2. Fr. Francisco Piña (+1641)
  3. Fr. Pedro de la Cruz (+1641)
  4. N N (+1642)
  5. N. N. (+1642)
  6. – 12 N.N.(+1657)

13-17. P. Francisco Mejía (+1670 [12]) +  cuatro hermanos legos más.

  1. P. Alonso de Madrid (+1670 [13])
  2. Fr. Antonio Acevedo (+1670)
  3. P. Francisco Izquierdo (+1674)
  4. Hno. Andrés Pinto (+1674)
  5. P. Francisco Carrión (+1674)
  6. Fr. Antonio Cepeda (+1674)
  7. P. Manuel Biedma (+1687)
  8. P. Juan  Vargas Machuca (+1687)
  9. P. José Soto (+1687)
  10. Fr. Pedro Álvarez (+1687)
  11. Hno. Pedro Laureano (+1687) Callao
  12. P. Blas Valera (+1694)
  13. P. Juan Zavala (+1694)
  14. P. Francisco Huerta (+1694)
  15. P. Jerónimo de los Ríos (+1704)
  16. Hno. Juan Delgado (+1718)
  17. Tomás de San Diego (+1721)
  18. -36. P. Fernando de San José (+1724) Hno. Donado (N.N,)
  19. Fr. Lucas de Jesús (+1724)
  20. Fr. Tomás de San José (+1724)
  21. P. Manuel Bajo (+1737)
  22. P. Cristóbal Pacheco (+1737)
  23. P. Alonso Del Espíritu Santo (+1737)
  24. Hno. Juan De San Antonio (+1737)
  25. Hno. Simón de Jesús (+1737)
  26. P. Domingo García (+1742)
  27. P. José Cabanes (+1742)
  28. Hno. José de Jesús (Tenorio) (+1742)
  29. P. Manuel Albarran (+1747)
  30. Fr. Fernando de Jesús(+1747)
  31. Hno. Jacobo (+1747)
  32. P. Antonio Caballero (+1757)
  33. P. Francisco Francés (+1763)
  34. P. Roque Aznar (+1766)
  35. Hno Manuel Ranero (+ 1766)
  36. P. Juan de Dios Fresneda (+1766)
  37. Fr. Francisco Jiménez (+1766)
  38. P. Mariano Herranz (+1766)
  39. Fr. Antonio Goroztiza (1766)
  40. Fr. Alejandro de las Casas (+1766)
  41. Fr. José Caballero (1766)
  42. Hno. Manuel de Animas (+1766)
  43. P. Juan de Santa Rosa (1766)
  44. P. José Miguel Salcedo (+1766)
  45. P. José Jaime (+1766)
  46. P. José Menendez (+1766)
  47. Fr. Manuel de San Pablo (+1766)
  48. Hno. Andrés Bernal (+1766)
  49. Hno. Mauricio de San Francisco (1766)
  50. Hno. Hipólito de Jesús (+1766)
  51. P. Juan Crisóstomo Cimini (+1852)
  52. P. Feliciano Morentin (+1852)
  53. Fr. Andrés Bertona (+1852)
  54. P. José Romaguera (+1896)

III. Martirios significativos:

1. Los Proto- mártires Fray Jerónimo Jiménez y Padre Fray Cristóbal Larios (1637)
Fray Jerónimo de Jiménez era limeño de nacimiento. A los 23 años renuncia los bienes paternos y decide ingresar a la orden franciscana en el Convento de los Descalzos. Además tenía el titulo de Bachiller en artes y había cursado la teología. A pesar de su formación, por más que por obediencia le exigieron que se ordenase sacerdote, prefirió el estado laical.
Su labor misionera comienza, cuando por consejo de Fray Bernardino Salas, le orienta hacia los puestos de misiones en los panatahuas. Nuestro fraile se encontraba en aquellos tiempos en Cusco, había llegado el 30 de septiembre de 1628.
Jerónimo Jiménez tuvo el privilegio de ser el compañero del Padre Felipe Luyando, en la evangelización de los panatahuas. Hay que destacar que su presencia en la región fue extraordinaria, en Tarma, entre los Tinganeses, y en Tonua, como un verdadero misionero, en 1631, fundó una escuela en la que enseñaba a 50 niños a leer y ayudar a misa con éxito que, a pesar de tener que escribir el abecedario en tablillas de madera por falta de textos, según cuenta el mismo algunos aprendieron en una semana el alfabeto y con el tiempo llegaron hasta leer latín. Además él aprendió el idioma de la región. Aquí permaneció tres años. En unas de sus entradas, a los diversos lugares circunvecinos terminó perdiéndose dieciocho días.
En 1635 pasó al Cerro de la Sal en el cual por espacio de dos años conmovió las regiones de Paucartambo, del Chanchamayo y del Perené y predispuso los corazones de los indios para ser regeneradores en las aguas bautismales.  Fue en esta región que un 8 de diciembre de 1737 fue martirizado.
Tanto Amich como el cronista Córdova mencionan que Fr. Jerónimo Jiménez, ingresó por el pueblo de Huancabamba en el año de 1635, hacia el Cerro de la Sal y en Quimiri (hoy la Merced) fundó el primer pueblo con capilla [14]. Que se detuvo en los valles de Huancabamba y Oxapampa, como base para entrar con seguridad a las regiones inmediatas pobladas por indígenas Amueshas y Campas. Además descubrió una ruta posible: Huánuco, Huancabamba, Cerro de la Sal [15]. Ocasión propicia para no pasar por Tarma que era monopolio dominico y además permitía estar exentos del peligro físico causada por el paso de la serranía de Jauja [16].
Fr. Jerónimo en la planicie de Cerro de la Sal hizo levantar una Iglesia con la advocación de San Francisco, allí  catequizó por seis meses a los indígenas amueshas [17], y entabló una cristiandad llena de fervor infundiendo a los neófitos un nuevo espíritu y reformando sus costumbres, labor que se entendió a los campas [18] que estaban en el pueblo de Quimirí, cuyo cacique Andrés Zampati había recibido el bautismo con anterioridad por los dominicos. El cacique a los ocho meses de conocerse con Fr. Jiménez le invitó a establecer una misión en Quimirí, que fue llamada por Fr. Jerónimo San Buenaventura.
Fr. Jerónimo durante el año de 1636 no se descuidó de la enseñanza cristiana y se dedicó al estudio de la lengua campa, que aprendió con expedición y gran gusto de los indios. Toda iba viento en popa, hasta que la conducta poligámica del Cacique Andrés Zampati [19] de hacerse con tres mujeres, mereció la amonestación paternalmente de Fr. Jerónimo. A pesar de quedarse con una de ellas, Zampatí buscaría el momento oportuno para tomar venganza de lo que creía era un agravio a su persona. Su amor que tuvo al misionero se convirtió en odio mortal [20].
Fr. Jerónimo a pesar de la situación difícil, continuó su obra catequética, y una vez preparados, y no siendo sacerdote, invitó al Padre Fray Cristóbal Larios, que estaba en Huánuco para que hiciera la celebración de los sacramentos. El cual llegó prontamente.
Zampati después de haber fracasado en un primer intento de dar muerte a los misioneros, no desaprovechó la ocasión que se le presentó cuando llegaron a Quimirí el P. Fr. Tomás Chávez, dominico, que buscaba la conversión de los infieles de aquellas comarcas, y que estaba acompañado de un grupo de soldados. El mismo informó que era fácil entrar al Perené, y visitar aquellas tierras, y que el P. Chávez hallaría buena acogida y cosecharía muy abundantes frutos; y que sobre todos los misioneros le podrían acompañar.
A pesar que conocía la verdadera intención, Fray Jerónimo aceptó acompañar la expedición, y lo hizo para que el Padre Dominico no interpretase, como falta de caridad y envidia, además porque anhelaban la palma del martirio. El padre Tomás Chávez a los días de navegación se enfermó de gravedad, quedándose en el camino y cuando pudo regreso a Quimirí.
La caravana en la que iba Fray Jerónimo fue atacada río abajo por el Perené, en un punto, próximo a las cascadas. Los primeros en caer fueron los cinco soldados españoles. El cacique y su mujer y los balseros, saltaron al agua y a nado ganaron la orilla. Llovían las flechas hasta que murieron casi todos, menos un joven de catorce años, que mal herido pudo escapar y salvarse, sin embargo, los indios perdonaron la vida a Fray Jerónimo, pero cuando el cacique llegó a tierra, mandó que le flechasen. Su mujer se esforzó por impedirlo,  advirtiéndole que aquel Padre le había enseñado las oraciones, y su compañero le había bautizado; que ningún mal le había hecho.
Nuevamente intimó a que flechasen al fraile. Sin embargo no se animaban, en una tercera advertencia dos de los indios obedecieron: las dos saetas le dieron en el pecho, pero ninguna en el corazón.
El siervo de Dios viéndose herido, se puso de rodilla sobre los palos de la balsa; tomó en la manos el Santo Cristo, le miró con toda ternura que le inspiraba su ardiente amor, lo estrechó a su pecho con dulces lágrimas de júbilo por la dicha del martirio; luego con el crucifijo entre las manos, levantó con los ojos al cielo, su patria, a donde iba a volar sus alma; y quedo en aquella postura en coloquios dulces y ardientes con Dios y con María Santísima, su tierna madre.
Al negarse los indios a tirarle más flechas, Zampati se arrojó en persona al río, llegó a la balsa, tomó uno de los remos, y le dio dos golpes en la cabeza y lo dejo tendido y muerto. Esto sucedía un 8 de diciembre de 1637.
Después Zampati dio órdenes para buscar al P. Larios y sus compañeros y darlos muerte. Estos procedieron con cautela y los esperaron en lugar en que no les valiesen sus armas. Así el 11 de diciembre, fueron emboscados en una cuesta en donde no se podía subir sino valiéndose de ambas manos. Flecharon a la primera avanzada. el P. Larios, cayó rodando cuesta abajo, muriendo al instante.
Dos soldados pudieron salvarse de ambas masacres y estos fueron quienes dieron testimonio del final glorioso de estos dos religiosos [21].
2. Martirio del Padre  Matías Illescas, Fr. Francisco Piña y  Fr. Pedro de la Cruz (1641)
El martirio de estos tres ilustres misioneros, es digno de consignarlo para nuestro conocimiento. Fr. Matías nació en Toledo (1617), habiendo tenido un buen porvenir como banquero en Lima, ingresó entre los franciscanos a los 21 años de edad, y apenas ordenado sacerdote pensó en los infieles y logró que le nombrasen en 1640 cura de la parroquia de Huancabamba, próxima al Cerro de la Sal. Sus compañero, ambos ecuatorianos, tanto Fr. Pedro de la Cruz como Fr. Francisco Piña ingresaron la orden franciscana en el convento de San Diego de Quito. Ambos vivieron muy unidos en las voluntades, y ambos resolvieron dedicarse a las misiones de infieles y solicitaron entrar a la provincia de los Quijos, en las riberas de los afluentes del Napo [22]. Igualmente ambos formando parte de una expedición misionera realizada en 1635 a la región amazónica, líderada por el P. Comisario Fr. Calderón, el cual significó una proeza, lamentablemente la corona decidió dejar como responsables de estos lugares de misión a los padres Jesuitas.
Situación que obligó a estos hermanos a venir a a Lima. Justamente no perdieron oportunidad por trabajar en el oriente ecuatoriano entrando por el Ucayali. Estos llegaron a Huancabamba, quienes contaron al P. Matías Illescas sobre la grandeza del Amazonas, de sus poderosos afluentes, y de la mucha gente que vivía en sus márgenes, que deseaban recibir el santo bautismo y abrazar la religión cristiana.
Fr. Pedro y Fr. Francisco tenían la convicción que llegarían a su destino final, según sus conocimientos geográficos ellos podrían bajar por el río Tarma y llegar hasta los quijos ecuatorianos del Napo subiendo por los ríos peruanos (Ucayali, Amazonas y  afluentes) sin tener que pasar por las misiones de los jesuitas de aquel país. Así se embarcarían en Quimirí e irían río abajo, como Dios lo dispusiese, y un 3 de agosto de 1641 se embarcarían en la aguas del Perené. Nadie supo de ellos, hasta que 45 años después se conoció que habían sido alevosamente muertos por los Shipibos en el río Aguaytía [23].
Según un relato hecho, en 1686, por el P. Fr. Francisco Huerta, después de haber realizado en el Ucayali la conversión de los Cunibos, le dieron cuenta que hace 45 años habían visto dos religiosos como él, en una balsa, con dos españoles y dos indios campas, llevando algunas herramientas. Que éstos trataron por todos los medios de que no siguieran su trayecto, porque los Shipibos no les perdonarían la vida. Los Cunibos no supieron más de ellos; pero años más tarde observaron que los Shipibos tenían herramientas. E interrogados, dijeron que eran de unos Padres y Viracochas que vieron pasar por la desembocadura del Aguaitía, a  quienes  convidaron amigablemente, y luego mientras dormían les quitaron sus vidas y se hicieron con las herramientas que llevaban. Años después los Shipibos de Laguna afirmaron lo mismo al P. Vital [24].

  1. Martirio del P. Manuel Biedma (+1687)

Manuel Biedma es uno de los grandes misioneros del siglo XVII. Ingresó a la orden franciscana el 17 de julio de 1658. Al poco tiempo lo vemos trabajando como misionero con la Callisecas o Shipibos en el 1663 y desarrolló una actividad misionera realmente extraordinaria por lo extenso de su ministerio (montañas del Pangoa, Mantaro, Apurimac, Tambo, Perené y Ucayali) y llena de descubrimientos y frutos misioneros. Escribió gramáticas, vocabularios y catecismos en campa, y relatos de sus viajes, el principal de los cuales es el Memorial al señor Virrey sobre las misiones de los indios Andes, escrito por orden del virrey Marqués de la Palata y preparado en 1683 y contiene un resumen de las actividades de las misiones franciscanas entre los años de 1640 y 1683, tiene un valor incalculable para conocer la geografía de entonces y de de las etnias que la habitan [25].
En tiempos en que sucedió su martirio, los franciscanos habían llegado hasta el río Ucayali, no lejos de la desembocadura del Pachitea, con dirección al sur y se instalaron con los Cunibos. Se fundó San Miguel de los Cunibos. Pero una dificultad surgió al encontrarse con los padres jesuitas, y siguiendo el dictamen de la prudencia, resolvieron retirarse para no dar margen a un conflicto que pudiera resultar poco edificante a los indígenas  a quienes se quería evangelizar.
Respetando los dictámenes a favor de los Jesuitas, el P. Comisario General dispuso fundar y establecer una misión con el nombre de San Francisco Solano, en un punto entre el Tambo y el Ucayali, designado para esta empresa al P. Biedma. Tanto la autoridad política como los superiores de la Orden no detectaron el peligro a que se exponían a los misioneros al entrar en aquella coyuntura del río Tambo, cuyos márgenes estaban dominados por los piros, quienes eran los más agresivos de la región.
Teniendo todo disponible, P. Fr. Manuel Biedma partió acompañado de Fr. Juan de Varga Machuca y Fr. José Soto, del religioso lego Fr. Pedro Álvarez, y del hermano donado Pedro Laureano y varios indios cristianos. Entre la expedición no figuraban ni indios de guerra ni militares españoles y esto fue sin duda una omisión lamentable.
A principios de Julio del 1687 ya estaban los mencionados misioneros en el puerto de San Luis. Sería en la segunda o tercera jornada, cuando cayeron en una emboscada, donde la lluvia de flechas no dejó con vida a ninguno de los viajeros.
Sobre el Martirio de Biedma y compañeros no ha quedado una relación escrita, porque al parecer no hubo ningún sobreviviente de la masacre. Tradicionalmente se cuenta que P. Manuel Biedma murió cuanto trataba de proteger al niño cunibo de los golpes de la macana [26].

  1. Mártires en tiempo de la sublevación de Juan Santos Atahualpa

En el año de 1742 después de la gran labor evangelizadora iniciada en el 1709, por el fundador del Convento de Santa Rosa de Ocopa, Fr. Francisco de San José (+1736), las misiones se encontraban en pleno auge, pero desgraciadamente sucumbieron por la aparición de Juan Santos Atahualpa, destrozando todo cuanto encontraba a su paso y reduciendo a la nada en poco tiempo la paciente labor de muchos años.
Según los datos que se refieren a Juan Santos, venía fugitivo del Cusco, a causa de haber dado muerte a su amo, un religioso de la Compañía de Jesús, y que para su seguridad en la montaña, se presentó como el descendiente legítimo de los antiguos incas [27]. Así en mayo de 1742, lo hizo ante Mateo Santebangori, Cacique de Quisopango en el Gran Pajonal, como el verdadero inca, descendiente de Atahualpa, además de presentarse cómo un gran mesías, salvador de toda dominación extranjera e injusta, según él proponía acabar cualquier tipo de esclavitud como obrajes, panaderías, etc. Discurso que sirvió para que pronto todos los grupos étnicos lo apoyasen y se alzarán en armas.
En poco tiempo Juan Santos Atahualpa se ganó la estima y las voluntades de las distintas etnias, infieles como cristianos, valiéndose sobre todo de magníficas promesas. Estaban con él los Piro, los Mochobos, los Simirinches, hasta los moderados Cunibos. Los indígenas del Pajonal, del Perené y Cerro de la Sal se sentían orgullosos de ser el centro de donde partía el nuevo movimiento.
Sin embargo, el cacique de Sonomoro se negó a darle su obediencia, y construyó un refugio para todos aquellos que negaran su obediencia. Hasta Sonomoro llegaron los fieles indígenas de Jesús María, Catalipango y Parica, incluso los conversores del Gran Pajonal Fr. Pedro Domínguez y Fr. Francisco Gazo creyeron prudente al verse abandonados de sus neófitos varones, refugiarse con los niños y mujeres en Sonomoro.
El movimiento también tuvo éxitos, gracias a la ineptitud de las autoridades de Lima, Jauja y Tarma. La rebelión duró más de diez años y que terminó con todas las misiones franciscanas.

a. Martirio del Padre Fr. Domingo García y compañeros (1742) [28]

Cómo hemos mencionado, no se dieron hechos concretos para sofocar la rebelión de Juan Santos Atahualpa. La ocasión se presentó cuando fueron capturados  tres indígenas partidarios de Juan Santos, en el pueblo de Nijandaris, poco distante de Quimirí. Estos propusieron entregar a Juan Santos si el padre Domingo García les acompañaba. El padre aceptó tal propuesta de ir a Cerro de la Sal a pesar que el Padre Arévalo buscó por todos lo medios de hacerlo desistir, porque conocía las verdaderas intenciones.
Fr. Domingo García partió acompañado del P. Fr. José Cavanes y el hermano Tenorio, y los tres indígenas, dos se estos luego se adelantaron con el pretexto de alistar las balsas, para pasar al río Paucartambo, pero en realidad iban a advertir a los suyos para que preparasen la matanza. Llegados los misioneros a las riberas de este río, en el punto más cercano a la cumbre del Cerro de la Sal, aparecieron en la banda opuesta, junto con los dos indios, que se adelantaron, otros no pocos, dolosamente alegres, risueños y fingiendo amistad.
Consecuentes con su actitud, pasaron con presteza en balsa a los misioneros, y a nado las mulas. Luego embarcaron en una balsa a los tres misioneros; y cuando se hallaban en el punto más peligroso, les voltearon la balsa, mientras ellos luchaban con la corriente impetuosa y con los peligros de la muerte, ansiosos de ganar la orilla, fueron atacados por un grupo que salieron del espeso bosque y dispararon sus flechas sobre los náufragos. A pesar de los disparos, los misioneros se iban acercando a la ribera, ya mortalmente heridos.
El padre Cavanes, reparando que ya se desangraba del todo por innumerables heridas y que le iban dejando los últimos alientos, acordándose de la agonía de nuestro Señor Jesucristo y con gran deseo de salvación de sus mortales perseguidores, dijo en alta voz; “Amorosísimo Padre y Señor Mío, perdónales por tu infinita misericordia, pues no sabe lo que hacen”. Y acabando de hablar así su cuerpo se inclinó y se desplomó al río, para ser arrastrado por las ondas. El P. Domingo llegó a la orilla, donde fue masacrado a golpes. Luego le cortaron la cabeza, que fue recogida y enterrada en la Iglesia del Cerro de la Sal por uno de los indígenas menos malévolo, su cuerpo fue arrojado al río y arrastrado, al igual que la de sus compañeros. Esto sucedió un 21 de setiembre de 1742.
Posteriormente el Padre Arévalo recogió la cabeza del Padre Domingo García, que se hallaba incorrupta, todo un milagro, ya que es fácil que toda carne se descompone en menos de veinticuatro horas. Tanto su cabeza como sus huesos rescatados del río fueron trasladados y enterrados en Ocopa.
Juan Santos Atahulapa se hizo fuerte, más aún cuando capturó el fuerte de Quimirí construido por los españoles. Esto sucedió a fines de diciembre de 1742. Toda la fuerza militar que había quedado disminuida terminó sucumbiendo frente a una gran multitud de indígenas.
b. Martirio del Padre Manuel Albarrán y Compañeros (1747) [29]
En 1746, el 20 de agosto, se determinó construir dos fuertes: uno en Chanchamayo y otro en Oxabamba para contener el avance y audacia de los infieles, y a los habitantes de la sierra impedir su entrada a la montaña.
Para estos años el Padre Manuel Albarrán concentró todos sus cuidados a la conservación de la cristiandad de Sonomoro. Debido a que se dio por perdidas las esperanzas de lograr recuperar Huancabamba, Oxapampa, Cerro de la Sal, el Gran Pajonal, Chanchamayo, Metraro.
El Padre Albarrán, por estos tiempos, recibió la información, que en la montaña de Acon que confina con la provincia de Huanta, los indios infieles que suelen salir a los cocales de dicha provincia, decían que querían tener paz con todos y ser cristianos; y que si los padres entraran por allí, les recibirían con amor, y les entregarían al rebelde.
El Padre Albarrán pensó que no podía perder aquella coyuntura para lograr una entrada franca a la región de Pangoa por la provincia de Huanta; y en el mes de febrero de 1747, salió de Ocopa acompañado de Fr. Fernando de Jesús y del hermano donado Jacobo.
En Huanta amplio sus informaciones sobre el animo de los mencionado infieles, por el cual se decidió seguir su expedición. Acompañaron la expedición diez soldados españoles y veinte indios cargueros, y salieron de Huanta a mediados de marzo, el 28 de aquel mes estaban en las márgenes del río. Era martes santo, y pasaron la noche en aquellas riberas, con las balsas ya listas para pasar el río al día siguiente.
El padre Albarrán no ignoraba que aquel sitio era de los más peligrosos; y así exhortó a todos de la comitiva a que se confesasen, y él con sus compañeros religiosos pasaron toda la noche en oración. Algunos indígenas serranos los abandonaron antes del amanecer.
Celebró la misa el miércoles santo con gran devoción y recogimiento. Estaban agradeciendo por la comunión, cuando sorpresivamente se vieron cercados de una muchedumbre de indios, que luego arrojaron sobre ellos una lluvia de flechas. Vanos fueron los esfuerzos para demostrarles su amistad y benevolencia. Los militares fueron apabullados por el  gran número de los nativos.
Se conoce este relato, porque uno de los cargueros de Huanta, que permaneció escondido en el monstruo paraje pudo ver la ejecución de los misioneros. Este testigo salió para Huanta, el 14 de abril de aquel año de 1747 y contó lo acaecido al padre Fr. José de San Antonio y a Fr. Juan Raimondez, que estaban en Huanta de paso a España por la vía de Buenos Aires.
Las causas de este martirio no sólo se debió a la influencia subversiva de Santos Atahualpa, ni la malevolencia de los Campas, o Simirinches o Piros. Según declaración de Juan de Cáceres, comerciante de coca, y la que agrega el P. Fr. José de San Antonio, se debió especialmente, a unos refugiados en esta zona, perseguidos por la justicia por haber cometido homicidios, quienes instigaron a los indígenas para matar, según ellos a los intrusos, lógicamente con la finalidad de no ser descubiertos, estos hombres también habrían influenciado en los indígenas para dedicarse al pillaje en las fronteras y otras cosas inauditas.
La revolución de Juan Santos Atahualpa siguió su curso, en el año 1751, se encaminó a castigar a los Simiriches y Antis que se encontraban en Sonomoro, quienes se habían negado a someterse a su autoridad. Luego de devastar Sonomoro, en 1752 salió a la sierra, Andamarca, para solicitar el rendimiento de los cristianos indígenas a su autoridad. Encerró en la cárcel a los padres Fr. Juan de Dios Frezneda, y a Fr. Mauricio Gallardo. Sin embargo, no consiguió que se sometieran a su autoridad, después de saquear al pueblo, lo incendió, intentando que los misioneros murieran en dicho incendio, felizmente fueron rescatados antes de que las llamas hagan estragos en ellos.
Este hecho sería el inició de su final, se retrajo a las vencidades de Metraro, Eneno y Pichana. Santos Atahualpa no sería ya el señor del Perú y de las Américas; porque se oponía a este intento, la insuperable barrera de la indolencia e insensibilidad de los serranos. Se cree que murió entre los años de 1755-1756.
5. Martirio de P. Cimini y compañeros (1852) [30].
Fr. Crisóstomo Cimini fue el primer misionero que entró a las misiones ayudar al P. Fr. Manuel Plaza quien se encontraba sólo desde la clausura del convento en 1824, esto sucedía en 1840. Cimini que era italiano de nacimiento vino a Perú para incorporarse al Convento de santa Rosa de Ocopa siendo aún corista (estudiante) y se ordenó sacerdote en Lima, el 4 de abril de 1840.
Fr. Crisóstomo Cimini igualmente trabajó incansablemente en las márgenes del Ucayali y sus afluentes. Fue un misionero muy solícito en organizar el trabajo apostólico en los diversos centros establecidos allí, y sobretodo en facilitar a los misioneros el ingreso y la salida de aquella lejana región.
Cuando volvió a Ocopa, realizó un impresionante trayecto, debido a que pasó del Ucayali al Huallaga, de éste a Balsapuerto, de aquí a Moyobamba, luego a Trujillo, de Trujillo a Lima, y de Lima a Ocopa. Su finalidad fue siempre encontrar la mejor vía para llegar con prontitud y con menos dificultad a estos lugares.
Fr. C. Cimini tuvo el firme propósito de restaurar las conversiones de Huanta, abiertas con tanto éxito en tiempo del P. Manuel Sobreviela, y abandonadas al consumarse la independencia del Perú. Se conoce que desde el 1781 se fueron estableciendo importantes conversiones, tanto a orillas del río Mantaro como en las riberas del Apurimac.
Ya en mayo de 1852 realizó una expedición fallida, él y sus compañeros estuvieron navegando el río Apurimac, incluso se salvaron de morir ahogados. En esta expedición iba acompañado del P. Fr. Juan Bautista Narváez. Sin embargo el percance no desanimo al Padre Cimini, conocedor sobre todo de la rica tradición de tantos hermanos franciscanos, quienes habían estudiado esta región, cuyos ríos cuencas y valles, como Sanabamba, Vizcatán, Simariba, Acón, Chognacota, no les eran desconocidos, y que además fundaron las misiones de Mantaro, Simariba, Intate, Maniroato y Quiemperic.
En ese mismo año después de haber estado presente en el Capítulo Guardianal de Ocopa, emprendió de nuevo su viaje por las márgenes del Mantaro y Apurimac, acompañado del P. Feliciano Morentín y de Fr. Amadeo Bertona. Cimini había escrito, antes de salir, al P. Calvo, previniéndole que si no le era posible restaurar nuevamente las conversiones de Huanta, bajaría a Sarayacu.
El relato del martirio del Padre Cimini y compañeros está envuelto de misterio, y cubierto de oscuridad. Hay distintas versiones. En Huanta se asegura que la muerte violenta de los padres fue entre Chaymacota y Catongo. Sin embargo tanto la Historia de las misiones de Ocopa, y un folleto titulado Los campas. Descripción de los pasos y costumbres de la tribu que habita las regiones del Apurimac, por J.G. impreso en 1868. Describe los hechos con bastante acierto.
Al parecer los misioneros fueron bien acogidos, sin embargo pronto cambiaron sus sentimientos, seducidos por el intérprete, que estos misioneros no eran tales en realidad, sino que venían con otros fines, el de robarles sus mujeres e  hijos, para hacerles trabajar como esclavos en sus haciendas, arremetieron contra los padres asesinándoles cruelmente con sus flechas y macanas.
El folleto en mención, describe: que los infieles trataron a los padres con respeto, porque la misión les traería grandes beneficios a ellos. Pero que en esa época se hallaban dos individuos escondidos por diversos crímenes. Perseguidos por la justicia, advirtieron que la presencia de los misioneros, no les era nada favorable, y conspiraron el modo de expulsar a los misioneros.
Para tal efecto, aseverando que esos hombres no eran realmente bondadosos, como suponían, sino unos soldados disfrazados para abusar de la sencillez de ellos, y que más tarde serían perseguidos, privados de sus comodidades, hijos y mujeres, y que andarían errantes sin tener como reunirse entre ellos. Con tales ideas, expuestas a los indígenas, estos reunieron y dialogaron la forma de deshacerse de los misioneros.
Resolvieron asesinarlos, creyendo que era el último remedio, y porque también atizaban tal decisión los malvados intérpretes, proponiendo que sea lo más pronto; y en efecto así actuaron, cuanto menos lo pensaron los misioneros y con la mayor serenidad, consumaron la muerte de todos ellos volteándoles la canoa en que iban navegando por el río Apurimac.
El sabio Raimondi calificó “sea como fuere, lo cierto es que tanto la religión como la ciencia geográfica perdieron con el P. Cimini un valeroso y abnegado campeón“. La necrología del Convento fecha su muerte el 30 de noviembre de 1852.
A modo de conclusión
La presente relación nos ha permitido
– Sacar del olvido a un número considerable de religiosos franciscanos que vivieron con autenticidad su vocación religiosa, sacerdotal y misionera, que fueron capaces de entregar la vida al igual que el Maestro.
– Conocer la inmensa actividad evangelizadora desarrollada por nuestros mártires franciscanos, y quizás  reconocer que ellos con su muerte no sólo testificaron a Cristo, sino que fueron semilla de lo que actualmente es nuestra Iglesia del Perú,  sobre todo   en aquellos lugares en que murieron y hoy son iglesias locales. Tarma, Huanuco, Huancavelica.
– Conocer que la muerte de los frailes franciscanos en muchas ocasiones se debió a la inconstancia y artimaña de los indígenas. Recordar que varios misioneros murieron al amonestar ciertas conductas que el evangelio jamás permite, por ejemplo, la poligamia, sobre todo, de los caciques que después de haberse bautizado volvieron a sus antiguas costumbres. La corrección por parte del misionero llevó consigo el odio y posteriormente la muerte.
– Igualmente conocer que el misionero tuvo un enemigo en aquellos refugiados en estas zonas, que perseguidos por la justicia movieron cielo y tierra, con tal de no tener cerca de ellos a un ser que podría delatarles y por tanto perder su libertad, hasta inventaron falsos supuestos que a las finales costó la vida al misionero.
BIBLIOGRAFIA
Libro de incorporaciones y desincorporaciones Colegio de Propaganda Fide de Ocopa, Introducción y notas Fr. J. HERAS, Lima. Imprenta Editorial San Antonio, 1970, 151.
GOICOECHEA, A., El convento de Ocopa. Su influjo histórico-misionero y cultural en la provincia misionera de san Francisco Solano del Perú. Lima, Ediciones Centenario, 2007.130.
IRIARTE, L., Vocación Franciscana. La opción de Francisco y Clara de Asís. Síntesis de los ideales de san Francisco y santa Clara. Valencia, Editorial Asis,  1989, 378.
IZAGUIRRE, B., Historia de las misiones franciscanas y narración de los progresos de la geografía en el oriente del Perú. Nueva edición preparada por F. SAIZ: Vol. I (1619-1767). Lima, 2001. Vol. II (1772-1794) Lima, 2002; Vol. III (1781-1815) Lima, 2003; Vol. IV (1795-1897) Lima, 2003. Vol. V (1852-1921) Lima 2004.
MANSELLI, R. Vida de san Francisco de Así, Oñati (Guipúzcoa), Editorial Franciscana Aránzazu, 1997. 356.
ROTZETTER, A.; VAN DIJK, V.; MATURA, T., Un camino de evangelio. El espíritu franciscano ayer y hoy, Madrid, Ediciones Paulinas, 1984, 343.
Notas:
[1] L. IRIARTE, La vocación franciscana, p.361.
[2] R. MANSELLI, Vida de San Francisco de Asís, 1997. p. 216.
[3] Cf. L. IRIARTE, Op.Cit. p.364-365
[4] L. Ibid. p.366.
[5] Cf.  W. VAN DIJK, El Espíritu franciscano a través de los siglos. En Un Camino de Evangelio. p. 175-176
[6] Según la Obra de B. Izaguirre, los panatahuas era una raza aguerrida y vigorosa, que vivían en la margen izquierda del río Huallaga. Vol. I. p. 101. El P. F. Luyando “empleo diez años de su labor a evangelizar a los Panatahuas, extirpó la superstición, bautizó, y logró unirlos con el sagrado vinculo del matrimonio. Formó familias de ejemplar piedad, etc” Vol. I. p. 137. Además ver AIA 30 (1928) 55 y 2(1942) 436.
[7] J. HERAS publicó la nomina de 72 religiosos como Apéndice del Libro de incorporaciones y desincorporaciones del Colegio de Santa Rosa de Ocopa, 1970.
[8] A. GOICOECHEA, Convento de Ocopa, p.105.
[9] Ibid. 105
[10] Ibid. p.105.
[11] Ver nota 7.
[12] B. IZAGUIRRE, sobre el martirio de P. Francisco Mejía lo sitúa en 1667. Ver p. 162.
[13] Ibid., Caso parecido en el mismo año  de 1667. Además anota que fueron martirizados tanto Fr. Francisco Mejía y P. Alonso De Madrid el hermano Antonio Acevedo.
[14] Cf. B. IZAGUIRRE., Vol. I, p. 186.
[15] Cerro la Sal es un ramal de la cordillera oriental andina. Se hizo famosa por tener un potente veta de sal gema, hasta ahí llegaban los nativos de lugares circundante. El Cerro de la Sal llegó a ser un lugar de mucha importancia y decisiva para la labor de la misión franciscana. Sus depósitos de sal satisfacían la necesidad de este elemento esencial para la alimentación de las tribus no sólo de la zona, sino también de otras muchas interior de la selva.
[16] B. IZAGUIRRE, Vol I, p. 186.
[17] Los Amueshas moraban los pequeños ríos el Paucartambo, el Palcazu, Pozuzo, el Mairo y, parte del Pichis y algunos afluentes del Pachitea.
[18] Los campas era una nación numerosa, notable por su nativo orgullo, muy extendida por las márgenes de grandes ríos, como Perené, Tambo, y la parte más elevada del Ucayali y el Apurimac.
[19] Andrés Zampati ejercía su poder no solo en Quimirí y Nijandáris, sino también en el Perené, y hasta la región de los Andes,
[20] B. IZAGUIRRE, Vol I, p. 194
[21] Según el P. Tena el lugar de la muerte de Fr. Jerónimo Jiménez, se llamaba Avitico (f.107) y el lugar de la segunda masacre cerca de Epilo, lugar que posteriormente formó parte de Eneno, según se deduce de la carta de Juan Fernández Durana a don Juan de Espinosa, corregidor de Tarma (BNM ms 2950 ff.110-111) Además Cf. B. IZAGUIRRE Vol. I, Nota 161. p.199.
[22] Ibid., Vol I. notas 169 y 170 p. 210
[23] Cf. Ibid., Vol. I. p. 214-215
[24] Ibid., Vol. I. nota 178 p.215.
[25] Cf. Ibid., Vol. I. nota 193 p. 227-228.
[26] Cf. Ibid.,  Vol. I. nota 276. p.337
[27] Cf. Ibid., Vol. I p. 470-471.
[28] Cf. IZAGUIRRE. Op. Cit. p. Vol. I. 486-489.
[29] Cf. Ibid., Vol. I. p. 502 -504
[30] Cf. IZAGUIRRE. Op. Cit. Vol. IV p. 220

Feliz 23 de julio

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Base Aerea Las Palmas 1945 Servicio Aerofotográfico Nacional.

En nuestro Perú multiclimático, una de las pocas instituciones que apuesta por esta ciencia es la Fuerza Aérea

Por Coronel FAP (r)  Meteorólogo OMM- Diario Correo.Julio Villafuerte Osambela
La meteorología es una ciencia que en nuestro país solo la usamos con los eventos climáticos severos. Tenemos poca conciencia situacional y escasa planificación de nuestro futuro con esta importante ciencia, que en otros países con menos tipos de climas la usan con motivos hasta de comodidades de vida.
Las campañas militares terrestres, marítimas y aéreas dependen en gran medida de las condiciones meteorológicas, lo que hace de la meteorología una de las principales actividades para el triunfo. Así como muchos inventos fueron creados en el campo militar para el desarrollo humano, esta ciencia también lo es para la vida de todos los peruanos.
La meteorología aeronáutica es la rama orientada a la seguridad de más de 102,465 aviones por hora en la atmósfera. El trabajo de los meteorólogos peruanos consiste en hacer observaciones y análisis de datos de estaciones y próximamente de radares meteorológicos para divulgarlos a los pilotos e interpretar los datos producidos de una forma mucho más detallada y rápida, dada la velocidad y ubicación de las aeronaves.
En nuestro Perú multiclimático, una de las pocas instituciones que apuesta por esta ciencia es la Fuerza Aérea, ya que por su naturaleza estudiamos el fluido donde se desarrolla, combate y ayuda al país. Gracias a ella, sus meteorólogos capacitados en el Perú y en el extranjero dan la información necesaria para llevar adelante las operaciones aéreas tan importantes que la FAP realiza, desde vuelos de drones, uavs, vuelos de combate hasta apoyo diario al desarrollo nacional, funciones innatas de la FAP. Es por ello que quisiera agradecer en su día a la Fuerza Aérea de todos los peruanos, y comprometernos más para que la simbiosis piloto-meteorólogo continúe y lleguemos al desarrollo, vigilando a nuestro amado país desde el cielo de Quiñones.