Archivo de la categoría: Espiritualidad

Tú te llamarás Pedro

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Evangelio según San Juan 1,35-42.
Estaba Juan Bautista otra vez allí con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: “Este es el Cordero de Dios”.
Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús.
El se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: “¿Qué quieren?”. Ellos le respondieron: “Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿dónde vives?”.
“Vengan y lo verán”, les dijo. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde.
Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro.
Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: “Hemos encontrado al Mesías”, que traducido significa Cristo.
Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: “Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas”, que traducido significa Pedro.

Homilía del Padre Paul Voisin CR, Superior General de la Congregación de la Resurrección:

Una cosa que me gusta hacer, debo confesar, es comprar. Especialmente cuando viajo, hago muchas contribuciones a la economía local. Cuando entro a una tienda sé a quién compro algo, y lo que estoy buscando. Lo encuentro, y lo compro. No es necesario que un empleado se acerque a mí y me pregunte: “¿Puedo ayudarte?” o “¿Qué estás buscando?”
Esa es la pregunta que Jesús hizo en el evangelio de hoy (Juan 1:35,42), “¿Qué estáis buscando?” Los discípulos de Juan el Bautista tomaron en serio las palabras de Juan cuando señalaba a Jesús y dijo: “¡Ahí está el Cordero de Dios!” Lo dejaron y siguieron a Jesús. Juan no estaba desanimado ni molesto, porque sabía que esta era su misión: preparar el camino para el Señor. Él no fue el Mesías, sino el que vino a preparar el camino. Los discípulos se acercan a Jesús, y cuando se da la vuelta a preguntarles “¿Qué estás buscando?” Puedo imaginar que estaban nerviosos, y es por eso que (para mí) su respuesta no fue coherente. Si tuviéramos esa oportunidad de estar con Jesús, estoy seguro de que lo último que preguntaríamos es “¿Dónde vives?”.
En nuestras vidas espirituales, como seguidores de Jesús, él nos está haciendo la misma pregunta hoy – “¿Qué estás buscando?”.
Si buscamos el amor de Dios, la verdad, el perdón, la gracia de Dios, la compasión, la paz y una razón para vivir, lo hemos encontrado en Jesús. Cada uno hemos seguido caminos diferentes para llegar a este mismo ‘lugar’. Su revelación no es un secreto. Él está presente para nosotros, no escondido. Su amor nos bombardea.
En la Primera Lectura del Primer Libro de Samuel (3:3 b-10, 19) Dios nos revela cómo lo encontraremos. ¡Él toma la iniciativa! Samuel fue un joven siervo de Dios y Eli fue su guía y mentor en los caminos de Dios. Cuando Dios llamó a Samuel, no reconocía que era la voz de Dios, pero pensó que era Eli. Eli le dirigió a entender que era la voz de Dios, y así la vida de Samuel cambió para siempre.
A pesar del hecho de que hemos encontrado lo que estamos buscando, seguimos creciendo en nuestra escucha a Dios. No hemos terminado de ‘productos’. Dios nos sigue llamando, para guiarnos y para bendecirnos. Y nosotros, por nuestra parte, buscamos más, con ganas de más.
Desafortunadamente, a veces, en nuestra condición humana, lo que podemos buscar y querer puede no ser de Dios. Puede que no estemos buscando el amor y la verdad de Dios. A veces, podemos estar buscando éxito, posesiones, dinero, placer y poder. A veces, podemos querer mucho, pero no dar de nosotros mismos. Incluso podemos pedirle a Dios que bendiga nuestras inclinaciones y tendencias, aunque nos separen de Dios y unos de otros.
“¿Lo que estás buscando?” no es una pregunta a la que respondamos de una vez por todas. Renovamos nuestra respuesta constantemente mientras crecemos en nuestra vida con Cristo.
Hoy el Señor, a través de estas lecturas, nos invita a reflexionar sobre lo que estamos buscando, y lo que buscamos en la vida -para ayudarnos a recordar que lo que buscamos y buscamos lo encontraremos en nuestra vida de oración, las Sagradas Escrituras, en los Sacramentos de la Iglesia, y en nuestro compartir en la vida y la misión de la Iglesia.
Pero, otro pensamiento también me vino mientras reflexionaba sobre las lecturas. ¡Estamos llamados a ser un ‘Eli’ para otros! Piensa en los ‘Eli’s en tu vida -las personas que te ayudaron a reconocer, aceptar y seguir la voz del Señor, aquellas personas que te dirigieron hacia el Señor. Tal vez esta persona ni siquiera sabía que estaban haciendo esto, sino que sólo estaban haciendo la voluntad de Dios. Pero, ellos marcaron toda la diferencia en el mundo en nuestras vidas.
Estamos llamados a ser un ‘Eli’ para otros: en nuestra familia, en el trabajo y en la escuela. Sabemos lo que hemos encontrado, y debemos ayudar a otros que están ‘buscando’ a encontrar a Jesús en su vida de oración, las Sagradas Escrituras, los Sacramentos de la Iglesia (en particular la Eucaristía), y a través de compartir en la vida y la misión de La Iglesia.
Oremos para que las lecturas de hoy nos ayuden a ser más fuertes en lo que buscamos y hemos encontrado, y que compartamos con otros, como Eli, el fruto de nuestra búsqueda, Jesucristo nuestro Señor. 

Papa Francisco nombra Obispo Auxiliar para la Arquidiócesis del Cusco

El Santo Padre nombró como Obispo titular de Ausuccura y auxiliar de la Arquidiócesis Metropolitana de Cusco al R.P. Lizardo Estrada Herrera OSA, actualmente Vicario Episcopal para la Vida Consagrada en la Arquidiócesis Metropolitana de Trujillo y Presidente de la Federación de Agustinos de los Vicariatos del Perú.
SOBRE EL NUEVO OBISPO AUXILIAR:
Monseñor Lizardo Estrada Herrera OSA, nació el 23 de septiembre de 1973 en la provincia de Cotabambas, Arquidiócesis Metropolitana del Cusco.
Estudió en el Colegio San Martín (1980-1985), en el Colegio San Agustín de Cotabambas (1986-1990) y posteriormente Filosofía en el Seminario Nuestra Señora de Cocharcas en Abancay (1991-1993) y Teología en el Seminario San Carlos y San Marcelo de la Arquidiócesis Metropolitana de Trujillo (1997-2000).
Hizo sus primeros votos en la Orden de San Agustín el 16 de mayo de 1998 e hizo su profesión solemne el 27 de mayo de 2001. Fue ordenado sacerdote el 7 de agosto de 2005.
Obtuvo la Licenciatura en Teología Moral de la Pontificia Academia Alfonsiana (Roma) (2001-2003) y estudió Pedagogía en el Instituto Juan Pablo II de Trujillo (Perú) (2006-2007). En 2009 obtuvo la Licenciatura en Educación de la Universidad Católica de Trujillo (Perú) y un Doctorado en Teología Pastoral de la Universidad Pontificia de Medellín (Colombia) (2009-2012). En 2020 asistió a un curso de especialización en Doctrina Social de la Iglesia y Pastoral Social en el CELAM Centro Bíblico Teológico Pastoral para América Latina y el Caribe.
Fuente: www.arzobispadodelcusco.org

Vicariato de Requena

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Juan Oliver OFM, obispo del Vicariato peruano de Requena

En plena Amazonía peruana, en el Vicariato la mitad de la población quedó contagiada de coronavirus y la Iglesia sigue e intensifica su labor: “Son casi 8 meses que llevamos en esta situación tan inédita para todos. Para nosotros la oleada más fuerte de contagios fue en los meses de abril, mayo y junio y hemos tenido que aprender, sobre la marcha, a dar soluciones”.
Aún así monseñor Oliver resalta que “es esperanzador ver cómo surgen movimientos de solidaridad, especialmente de jóvenes con mucho deseo de ayudar”.
Con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de las Misiones, el domingo 18 de octubre, marcado por el contexto actual de crisis sanitaria y económica por la pandemia, recogemos el testimonio de misioneros valencianos en países de África, Asia y América, en donde la Iglesia está en primera línea en la lucha contra el virus, la pobreza y el hambre.
“Los misioneros necesitan más ayuda que nunca” y la jornada del domingo es una oportunidad para apoyar su trabajo y comprometernos con la misión, según expresan desde la delegación de Misiones del Arzobispado de Valencia.
Hoy recogemos el testimonio del franciscano valenciano monseñor Juan Oliver, obispo del Vicariato Apostólico peruano de Requena, en plena Amazonía peruana, gravemente azotada por el virus, donde la mitad de la población quedó contagiada y la Iglesia sigue e intensifica su labor.
“Nuestro esfuerzo como Iglesia está encaminado a acompañar a la gente y dotarle de medios para realizar los primeros auxilios. Poco a poco ha ido remitiendo la gravedad, aunque esto no quiere decir que vivamos exentos del virus. Seguimos con las medidas de excepción puesto que el peligro no ha desaparecido”, afirma.
“Son casi 8 meses que llevamos en esta situación tan inédita para todos. Para nosotros la oleada más fuerte de contagios fue en los meses de abril, mayo y junio y hemos tenido que aprender, sobre la marcha, a dar soluciones para salir de esta situación”. Asimismo, otra de las preocupaciones, una vez el coronavirus entra a los hogares, es “conseguir medicamentos a un precio razonable. El mercado negro está disparando los precios”, añade.
Aún así monseñor Oliver resalta que “es esperanzador ver cómo surgen movimientos de solidaridad, especialmente de jóvenes con mucho deseo de ayudar”. Y de esta manera, a lo largo de estos meses, el propio obispo, junto a voluntarios, han estado repartiendo alimentos a la población más necesitada .
Sin dejar de lado la labor evangelizadora, para monseñor Oliver dos documentos claves para seguir trabajando son la exhortación apostólica postsinodal “Querida Amazonía” y la reciente encíclica “Fratelli tutti” sobre la fraternidad y la amistad social.

“En este tiempo la pastoral parroquial ha quedado paralizada. La catequesis y la mayoría de las celebraciones no se han realizado aunque nosotros hemos estado retransmitiendo en directo por Facebook la eucaristía desde la parroquia de San Antonio de Padua”. Desde hace dos meses, junto a grupos de profesores y de catequesis, y con estos textos como guía, están trabajando en una pastoral que se centre “en unas relaciones fraternas que nos ayuden a afrontar esta crisis y que podamos salir fortalecidos”.
El Vicariato de Requena, de 82,000 kilómetros cuadrados de extensión, está dividido actualmente en 8 parroquias con una población de 150,000 habitantes.
Fuente: Arquidiócesis de Valencia y www.religiondigital.org

Agradecimiento al Cardenal Cañizares por su visita a la Amazonía

Juan Oliver: “El principal tema del Sínodo será la ecología integral o la necesidad de cambiar nuestra forma de vivir”

Monseñor Juan Oliver es obispo del Vicariato Apostólico de Requena, en la Amazonía peruana y es valenciano.
El obispo ha visitado esta semana la ciudad de Valencia y ha sido recibido por el cardenal Cañizares durante una sesión del consejo de gobierno de la diócesis, en Palacio Arzobispal.
“Vivir para otros y conocer realidades tan crudas como las de la amazonía peruana le hacen plantearse a uno que es posible vivir de otra manera, sin tantas comodidades, y ser muy feliz”.
El obispo del Vicariato Apostólico de Requena, en la Amazona peruana, el franciscano valenciano monseñor Juan Oliver, ha asegurado que el Sínodo de la Amazonía que comenzará en Roma el próximo 6 de octubre y en el que participará, abordará muchas situaciones, entre ellas, “la atención pastoral y religiosa es muy importante, no como un adoctrinamiento por hacer adeptos de cualquier manera, si no para ser testigos y presencia real del Evangelio allí donde hay personas, y puedan recibir la novedad de Jesús”.
En declaraciones al periódico diocesano PARAULA, monseñor Oliver, ha resaltado que el Sínodo abordará muchas situaciones, la principal será “la ecología integral”, la necesidad de llevar a cabo “un cambio en nuestra forma de vivir, entender y relacionarnos con la naturaleza, pero también entre nosotros y de valorar la vida”.
Los vicariatos apostólicos de Perú “han dedicado a la preparación bastantes encuentros y asambleas territoriales” y se ha recogido “información por todas las parroquias para hacer constar su sentir”, según Oliver.
Igualmente, ha agradecido al cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, su visita al vicariato durante el pasado mes de julio, que supuso “una alegría y una bendición”. Los miembros de las comunidades del vicariato, con la que la diócesis de Valencia ha asumido un especial compromiso misionero por decisión del Cardenal, “le agradecieron su presencia personal en aquella tierra, y no por medio de delegados, con todas las dificultades que supone el viaje”. Una visita, añade “que les hizo sentir importantes”, y en la que el Cardenal pudo encontrarse “con una Iglesia viva, que se mueve dentro de la naturalidad y con el gran deseo de vivir el Evangelio y trabajar para que otros conozcan las enseñanzas de Jesús”.
El obispo valenciano, natural de Carcaixent, ha visitado esta semana la ciudad de Valencia y ha sido recibido por el cardenal Cañizares durante una sesión del consejo de gobierno de la diócesis, en Palacio Arzobispal.
Cañizares en Amazonía
Durante su visita, en una entrevista concedida al periódico Paraula, monseñor Oliver subrayó que “el interés valenciano por la tierra de misión de la Amazonía no es algo reciente, tenemos una presencia ya de siglos con religiosos y sacerdotes nacidos en nuestra tierra”.
Respecto a la realidad del Vicariato Apostólico de Requena, el obispo recordó que “se trata de una iglesia pobre, muy extensa y con muchas necesidades, especialmente de sacerdotes, religiosos y también laicos que animen la vida de las comunidades”.
El vicariato abarca un total de 82,000 km, lo que equivaldría a un territorio similar al de Andalucía. Para toda esta extensión tan sólo cuenta con seis sacerdotes, cinco de ellos franciscanos españoles, de la Provincia de la Inmaculada. También cuenta con la atención de dos religiosos de La Salle y 23 religiosas distribuidas en siete comunidades.
El territorio cuenta con un total de ocho parroquias, tres de ellas sin sacerdote, cada parroquia tiene a su cargo entre 30 y 40 caseríos, “a los que no podemos acceder a todos con facilidad, ya que la única vía de comunicación existente es navegar a través de los ríos”. Nuestra “autopista” es el río Ucayali y “en época de lluvias y de crecidas la superficie ocupada por el agua alcanza el 70%”, ha señalado.
La clave es descubrir que el sentido de la vida es servir a los demás
Además, durante su estancia en Valencia, el obispo del vicariato peruano, ha participado en las XIV Jornadas de Acción Social “Jóvenes Comprometidos” de la Universidad Católica de Valencia, en las que ha asegurado que hay muchos jóvenes con inquietud por ayudar pero caen “en el desaliento o la apatía” ante la “falta de propuestas más concretas” que les haga implicarse “para que puedan descubrir un sentido para sí mismos”. En este sentido, el obispo franciscano ha señalado que la clave es “descubrir que el sentido de la vida es servir a los demás”.
“Vivir para otros y conocer realidades tan crudas como las de la amazonía peruana le hacen plantearse a uno que es posible vivir de otra manera, sin tantas comodidades, y ser muy feliz”, según Oliver, que ha añadido que “lo más importante que hace un voluntario no es tanto la acción que se lleve a cabo, sino que esta les sirva no solo en lo profesional sino en su formación personal, en su proyecto de vida personal”
Sínodo de la Amazonía
El próximo 6 de octubre dará comienzo en Roma el Sínodo de la Amazonía para abordar los problemas de esta región y especialmente de la población indígena, con el objetivo de “encontrar nuevos caminos para la evangelización de este pueblo de Dios, a menudo olvidado y sin perspectivas de un futuro sereno, también debido a la crisis de la selva amazónica, pulmón de capital importancia para nuestro planeta”, según el papa Francisco.
Fuente: www.religiondigital.org y Archivalencia.

Bautismo del Señor 2021

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Evangelio según San Marcos 1,7-11.
Juan predicaba, diciendo: “Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias.
Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”.
En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.
Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma;
y una voz desde el cielo dijo: “Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección”.

Homilía del Padre Paul Voisin CR, Superior General de la Congregación de la Resurrección:

Hace muchos años (en la parroquia San Miguel en La Paz, Bolivia) trabajé en un equipo para nuestro curso de preparación para el matrimonio. Una de las preguntas importantes sobre las que queríamos que reflexionaran las parejas era: “¿Cuál es la diferencia entre un matrimonio civil y un matrimonio sacramental?”. De los siete sacramentos, el matrimonio es el único sacramento que tiene una expresión civil. Todos los demás son meramente celebraciones de fe. Sin embargo, pronto descubrimos que había una pregunta más básica para reflexionar: “¿Qué diferencia ha marcado el Sacramento del Bautismo en mi vida?” Esto trajo un largo silencio, y poco a poco surgieron algunas respuestas. No es fácil articular la propia fe, e incluso más ante un grupo de extraños. Algunas parejas ni siquiera habían abordado esta pregunta por su cuenta, poco menos la comparten con otros.
Pensé en esa experiencia cuando leí el evangelio de hoy (Marcos 1:7-11) en esta fiesta del Bautismo del Señor. Aquí somos testigos del bautismo de Jesús en el río Jordán por Juan el Bautista. No es cualquier bautismo, sino el del Hijo de Dios, que se convertiría en la fuente de gracia para que todos los que fueran bautizados. El Padre se manifestó en el Bautismo diciendo: “Tú eres mi Hijo, el Amado; con quien estoy bien complacido”. Esto marcó este acontecimiento, y este hombre, como algo sobrenatural. Dios no sólo estaba declarando que Jesús era su Hijo, sino que fue amado por él. A partir de este momento -su Bautismo- la vida de Jesús cambió, comenzando su ministerio y compartiendo la misión del Padre con los que le rodean, en particular con sus discípulos.
En la primera lectura del libro del Profeta Isaías (42:1-4, 6-7) la profecía apunta a la persona de Jesús. Él es el “siervo a quien sostengo, el elegido con quien me complace, sobre quien he puesto mi espíritu”. Él está delante de nosotros como un “pacto del pueblo, una luz para las naciones”. Nosotros que son bautizados en Jesucristo, comparten esa vida y espíritu, en ese pacto y luz.
La Segunda Lectura de los Hechos de los Apóstoles (10:34-38) refleja la fe de la primera comunidad cristiana de que Jesús estaba entre ellos, y que compartían en su vida y poder a través de su Bautismo.
En esta fiesta del Bautismo del Señor siempre lo veo como una oportunidad para reflexionar sobre lo que significa este Sacramento para nosotros como comunidad de fe, y qué diferencia debería tener el Sacramento del Bautismo en nuestra vida.
El sacramento del bautismo es el primero de los siete sacramentos. A través de ella entramos en vida con Dios, y Dios entra en nuestra vida de una manera especial. Nos convertimos en sus hijos. Recordando los ritos bautismales, estamos ‘firmados’ con la cruz de Jesús, estamos limpios con las aguas del Bautismo -dándonos vida nueva y abundante en Cristo-, estamos ungidos con el Santo Óleo (Crisma) como señal de nuestra consagración a Dios. Estamos hechos santos y pertenecemos a él. La vestimenta blanca simboliza la pureza de nuestra nueva vida en Cristo, y la vela encendida representa la luz de Cristo iluminándonos.
Sin embargo, reconocemos que el bautismo no es sólo un momento en el tiempo -lo que sucede en la fuente bautismal- sino que se trata del día a día viviendo fuera de nuestra vida en Cristo. Al igual que las parejas en el curso, tenemos que articular lo que significa nuestro bautismo para nosotros y cómo lo vivimos.
Creo que hay cuatro señales de esa vida bautismal que podemos identificar: cuatro señales que he articulado para ti en otras ocasiones. La primera de las señales es que reconocemos una fe. Reconocemos a alguien y algo más allá de nosotros mismos y de nuestro mundo material. Aspiramos a creer cada vez más en las divinas realidades que Dios nos ha revelado. No somos el ser todos y el final, no se trata de nosotros. Estamos en una relación con Dios: revelada como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Todos y cada uno de los domingos cuando rezamos el Credo Niceno no sólo profesamos esa fe, sino que esperamos que lo profesemos con más valor y convicción cada semana, porque hemos vivido una semana más experimentando la vida de Dios dentro de nosotros.
Una segunda señal de nuestro Bautismo es el amor. Este es un amor inspirado por el amor de Dios por nosotros, manifestado en la cruz de Jesucristo. De tal manera amó Dios al mundo que envió a su Hijo unigénito, y por amor ese Hijo murió por nuestros pecados. Este es un amor incondicional y misericordioso. Este es el amor que sana y salva. Esto no es un amor basado en “me gusta” o “devolver el favor”. ¡Este es un regalo gratis! Nuestro amor -en casa, en el trabajo y en la escuela- debe ser un amor que marque la diferencia, que haga sentir la presencia de Dios, que los insta a la reconciliación y la paz, que saque lo mejor de los demás.
Una tercera señal es el servicio. La fe y el amor no pueden seguir siendo ejercicios intelectuales, sino que deben traducirse en la forma en que vivimos con los demás. Si reconocemos lo mucho que hemos recibido, somos llamados, como buenos discípulos y buenos administradores, a compartir nuestro tiempo, talentos y tesoros con otros. No podemos profesar ser seguidores de Jesús y simplemente tener buenas intenciones. Deberíamos ser los primeros -en el trabajo, en casa y en la escuela- en distinguirnos por “estar allí” para otros en compasión y servicio generoso.
Una cuarta señal de nuestra vida en Cristo diariamente es la oración. Sin comunicación una relación no puede crecer y desarrollarse, y así sin oración nuestra vida espiritual sigue estancada e improductiva. Nuestra oración representa no sólo nuestra necesidad de Dios, sino nuestra confianza en su respuesta a nuestras oraciones, cualquiera que sea. Nuestra oración individual llega a su punto más alto cuando nos reunimos para celebrar la Eucaristía en comunidad en el Día del Señor.
No es fácil responder a la pregunta: “¿Qué diferencia hace el Sacramento del Bautismo en tu vida?”, pero tal vez algo de lo que he compartido nos ayudará a articular cómo debemos mostrar todos y cada día que estamos bautizados en Cristo: por nuestra fe, nuestro amor, nuestro servicio y nuestra oración. Estas son actitudes y actividades en respuesta al mismo Padre celestial que nos dice hoy: “Eres mi hijo amado, con quien estoy bien complacido”.

Beata Celine Chludzińska Borzęcka

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Fundadora de las Hermanas de la Resurrección

Por ISABEL ORELLANA VILCHES- Doctora en Filosofía/Misionera Idente.
Nació el 29 de octubre de 1833 en Antowil, antigua ciudad polaca, que pertenece en la actualidad a Bielorrusia, en el seno de una acomodada familia. Era la pequeña de dos hermanos. Con una infancia feliz, que calificó como “años de oro”, rodeada de afecto y sintiéndose llamada a ofrendarse por completo a Dios, a los 21 años contrajo matrimonio con Józef Borzęck en la catedral de Vilna.
No le fue posible oponerse a la voluntad de sus padres y del prelado, o no lo vio conveniente. Consideraron que lo mejor que podía hacer era desposarse, y a ellos sometió su criterio, que siempre se movió con la certeza de que Dios estaba en medio de lo que iba aconteciéndole.
Celine Chludzińska Borzęcka se afincó en Obremszczyzna, pero no se olvidó de su vocación. Sus quehaceres cotidianos no la apartaban de la oración. Su ascesis estaba impregnada también con el sacrificio. Además, fue golpeada por el dolor en lo que más afecta a una madre: sus hijos. El primero de ellos, Casimiro, nacido en 1855, murió ese mismo año. Tras un periodo de gozo por la llegada al mundo de su hija Celine en 1858, nuevamente en 1861 pasó por el duro trance de tener que enterrar a otra hija, María, que no sobrevivió.
Finalmente, en 1863 nació Hedwig, que iba a recorrer junto a ella el sendero religioso al que siempre aspiró. Ese año Celine se involucró en la lucha para rescatar a los prisioneros que iban a ser ejecutados en medio de los conflictos bélicos desatados en una dividida Polonia. Las autoridades rusas la detuvieron y dio con sus huesos en la cárcel, llevando con ella a la pequeña recién nacida.
En 1869 otro zarpazo recayó sobre la familia. Llevaba dieciséis años casada cuando Józef sufrió un derrame cerebral y quedó paralítico. Buscando para él los mejores especialistas, todos partieron a Viena, confiando en su recuperación. Celine le proporcionó atenciones y ternura a raudales, pero en 1874, hallándose en su domicilio de Obremszczyzna, murió. Tomó a sus hijas Celine y Hedwig, y viajó a Roma al año siguiente segura de que estos dolorosos acontecimientos obedecían a un plan divino. Aún recorrió Polonia, Viena y Roma junto a ellas, atendiendo a su educación, pero siempre en un estado de búsqueda, a la espera de entender la previsión de Dios sobre su vida.
En 1879 la beata coincidió con el cofundador y superior general de la Congregación de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, el siervo de Dios padre Piotr Semenenko, que aspiraba a poner en marcha la rama femenina. En esa época, 1881, ella y Hedwig se disponían a fundar un convento de inspiración carmelita. Pero las conversaciones con Semenenko les hicieron cambiar de plan. En 1882 madre e hija comenzaron a ser parte de su sueño, preparándose junto a otras cinco aspirantes para acometer la vida religiosa.
En 1884 se asentaron en una casa que tres años más tarde dio lugar a una escuela para niñas sin recursos. Se daba la circunstancia de que en el edificio vivía la familia della Chiesa, hallándose entonces en el domicilio, monseñor Giacomo della Chiesa, que sería pontífice Benedicto XV. Y mientras el padre Semenenko auxiliaba a Celine y a su hija alentándolas en la misión, algo que hizo hasta su muerte en 1886, ellas también contaban con la admiración del que llegaría a ser Vicario de Cristo en la tierra, que fue su capellán y catequista.
A estas intrépidas mujeres les enardecía saber que había infinidad de personas a quienes la esperanza parecía darles la espalda, que nunca habían tenido la gracia de que alguien les transmitiera la fe, que les hablara del Dios vivo. La beata conocía muy bien el drama humano plagado de sufrimiento y de injusticias a mansalva. Estaba convencida de que debían “llevar la moral y el renacimiento religioso a la sociedad”.
La fundación, que por primera vez en la historia de la Iglesia acometían una madre y una hija al unísono, surgía de la confianza en Dios; sabían que Él las acompañaría. Contaron con la ayuda del cardenal Parocchi, entonces vicario de Roma.
El 6 de enero de 1891 ambas emitieron los votos perpetuos, y otras tres religiosas tomaban el hábito; esa fecha la consideraron como el día en el que surgía la Congregación de las resurreccionistas, con el objetivo de proporcionar educación a las niñas pobres, que se hizo extensivo después al cuidado de los enfermos. Hedwig fue su primera superiora general. Fueron abriendo casas rápidamente en países del Este.
En Polonia tuvieron que extremar la prudencia. Aún quedaban restos de la ocupación rusa, y trabajaron clandestinamente, estableciendo la fundación en Czestochowa, cerca de Jasna Góra, y en Varsovia. Fueron momentos de grandes recuerdos para Celine que había vivido de lleno el inicio de la invasión. Luego dieron el salto a América, sellándola con la apertura de una casa y una escuela en Chicago en 1900. En 1905 la fundación recibió el decretum laudis.
Hedwig, que tiene abierta causa de beatificación, murió repentinamente en Kęty, Polonia, el 27 septiembre de 1906; tenía 43 años. Celine no solo volvió a sufrir la pérdida de otro de sus hijos, sino la de su fiel compañera y hermana en religión. Fue un durísimo golpe. En 1911 el primer capítulo general de la Orden la eligió superiora general, misión que asumió hasta el final de sus días.
Celine Chludzińska Borzęcka entregó su alma a Dios el 26 de octubre de 1913 en Malopolskie, Cracovia, cuando iba de camino a Varsovia en visita apostólica; estaba a punto de cumplir 80 años. Fue beatificada el 27 de octubre de 2007 por el cardenal Saraiva que actuó como Delegado de Benedicto XVI.

Hospedera de la parábola

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Logo de Cáritas Lima y Catedral de Lima / Crédito: Flickr de Paulo Guereta (CC BY 2.0).

Denuncian que presunta abortista trabaja en Cáritas Lima

Por DIEGO LÓPEZ MARINA– ACI Prensa.
Cientos de personas están firmando una campaña en redes sociales dirigida al Arzobispo de Lima, Mons. Carlos Castillo, para denunciar que en Cáritas Lima está trabajando una “activista proaborto y pro LGBT” (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales).
La funcionaria a la que se refiere la campaña, lanzada a través de la plataforma CitizenGo, es Elizabeth Guillén Castro, especialista en Programas y Proyectos Sociales de Cáritas Lima (Perú).
Recientemente, medios de comunicación locales publicaron capturas de pantalla de algunos posts de Guillén en sus redes sociales. En estos se muestra una fotografía de Guillén con un fondo arcoíris y las palabras “inclusión” y “diversidad”, mientras que en otro promueve un “Curso de género y feminismos” del año 2019.
A esto se sumó la denuncia del medio de comunicación La Abeja sobre el estado de WhatsApp de Guillén del 29 de diciembre de 2020, en el que aparece el dibujo de una joven alzando un corazón verde, junto a otros elementos del mismo color y acompañados con la frase “libertad de decisión, soberanía de nuestros cuerpos”, argumentos utilizados por organizaciones abortistas para impulsar esta práctica.
El color verde se ha convertido en los últimos tiempos en el emblema del movimiento abortista. El estado de Guillén apareció el mismo día en que comenzó en el Senado argentino el debate para legalizar el aborto y que fue finalmente aprobado en la madrugada del 30 de diciembre.
Luego de hacerse públicas las denuncias, Guillén eliminó su cuenta profesional de LinkedIn, y el contenido de sus cuentas de Instagram y Facebook dejaron de ser públicos.
La campaña en CitizenGO llama al Arzobispo de Lima y a otros líderes de Cáritas Lima a tener en cuenta que Guillén “tiene intereses opuestos a las enseñanzas y a los intereses de la Iglesia Católica”, lo que “es inaceptable para un empleado de Cáritas”.
El 6 de enero de 2021 ACI Prensa intentó comunicarse con Guillén vía telefónica, pero no tuvo respuesta.
También intentó comunicarse con su amiga y jefa directa, Ysaraimi Gonzales Ustrilla, coordinadora del Área de Programas y Proyectos Sociales de Cáritas Lima. Sin embargo, la funcionaria dijo que no conocía al medio ACI Prensa, que se encontraba trabajando y no podía hablar; inmediatamente colgó el teléfono. Se le envió las preguntas por WhatsApp, pero hasta la publicación de esta nota no han sido respondidas.
Luego ACI Prensa intentó ubicar a la directora general de Cáritas Lima, Cinthya Tello, quien, hasta el cierre de esta edición, no respondió las llamadas telefónicas y tampoco los mensajes enviados por WhatsApp.
Quien sí respondió a las llamadas fue el secretario general de Cáritas Lima, el Padre Alberto Ávalos. Aunque dio pocos detalles, dijo que la institución ya tenía conocimiento del caso de Guillén y que iban a tomarse medidas, pero que por “cuestiones internas” no las podía dar a conocer.
También dijo que no se emitirá un pronunciamiento oficial, sino que el caso se manejará “de forma interna”.
En declaraciones a ACI Prensa, la directora de la Asociación Origen, Giuliana Caccia, dijo que esta “no es la primera vez que organizaciones vinculadas al Arzobispado de Lima, desde la era de Mons. Carlos Castillo, recluta en sus filas a personas que ideológicamente tienen diferencias con lo que postula la doctrina de la Iglesia”.
“Recordemos que hace un tiempo contrataron a una persona en el área de comunicaciones que se declaraba abiertamente a favor del aborto. Luego, realizaron un mini documental animado de Santa Rosa de Lima, que tuvieron que retirar de circulación, en el que le atribuían posturas feministas completamente anacrónicas”, criticó Caccia, también magíster en Matrimonio y Familia por la Universidad de Navarra (España).
Como recordó la líder católica, en septiembre del 2019 se denunció que la entonces jefa de Prensa del Arzobispado de Lima, Cecilia Castillo Martínez, apoyaba abiertamente el aborto y la ideología de género. Castillo había republicado mensajes que apoyaban la “ley del aborto” y la “ley del matrimonio homosexual”, calificándolos como “derechos”.
Cuando salieron a la luz las capturas de pantalla y se viralizaron, las cuentas de Facebook, Twitter y LinkedIn de Castillo fueron eliminadas, un caso similar al de Elizabeth Guillén Castro.
Para Caccia, “estos hechos causan preocupación en los católicos al menos por dos motivos”.
“El primero, porque en este afán de ‘modernización’ (errado, por cierto) e inclusividad, se alejan de las enseñanzas de Cristo y de la tradición del Magisterio. El Arzobispado debería ser el primero en promover las enseñanzas de la Iglesia, de manera clara y entendible para la gente de hoy. Cuando no lo hacen, se genera confusión en aquellos católicos que buscan la Verdad en la Iglesia y que no han tenido una formación muy profunda en los principios que postula”, comentó.
“En segundo lugar, desmotiva a los que están cerca. Por ejemplo, ¿cómo confiar una donación a una organización como Cáritas –que siempre ha hecho mucho bien— pero que hoy demuestra con este tipo de actos que podrían estar promoviendo otros valores? De hecho, es preocupante que la Iglesia hoy, en muchos espacios, no ofrezca una postura clara ante ideologías de este tipo”, agregó Caccia.
Finalmente, la directora de la Asociación Origen aseguró que esta situación “pone de manifiesto la importancia que en este tiempo tienen los laicos católicos”, ya que en estos “recae la responsabilidad de formarnos y proponer de manera apelante nuestros principios”.

ABORTISTA GOZA DE CONFIANZA DEL ARZOBISPO DE LIMA EN CARITAS

Por Luciano Revoredo– LaAbeja.pe
En septiembre de 2019 publicamos el artículo ABORTISTAS, PRO GAY Y FEMINISTAS EN EL ARZOBISPADO DE LIMA  https://www.laabeja.pe/abortistas-pro-gay-y-feministas-en-el-arzobispado-de-lima/ en esa ocasión denunciábamos la tendencia que se había instaurado en el Arzobispado desde la llegada de monseñor Castillo hacia posiciones ajenas a la tradición y la doctrina católicas. Particularmente fue motivo de aquella denuncia la presencia en la oficina de imagen del arzobispo de la señorita Cecilia Castillo Martínez. La cual según se podía ver en múltiples publicaciones en sus redes sociales, era partidaria del aborto, el matrimonio homosexual y asidua propagandista de estas ideas.
Antes de hacer aquella publicación llamamos a las oficinas del arzobispado de Lima donde pretendieron mentirnos y ocultar a la mencionada funcionaria. Finalmente ante la presión de diversos fieles e instituciones al parecer prescindieron de sus servicios. Sin embargo al parecer monseñor Castillo tiene alguna predilección por las abortistas, pues ahora tiene en un puesto de confianza de Caritas a Elizabeth Guillén Castro, Especialista en Programas y Proyectos Sociales.
La funcionaria en cuestión es egresada de la especialidad de Trabajo Social– Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Experiencia en el diseño y gestión de proyectos de desarrollo con enfoque juvenil y de género, destinados a jóvenes agricultores familiares y adultos mayores. Investigadora especialista en temas de juventudes, desarrollo rural y territorialidad. Según se puede leer en su perfil de LinkedIn. Un perfil muy acorde con los vientos que soplan en las altas esferas de la progre iglesia peruana. Pero lo que ha causado mayor asombro ha sido su estado de WhatsApp del día de hoy 29 de diciembre de 2020, coincidiendo con el debate del aborto en Argentina:
Estado de WhatsApp de Elizabeth Guillén Castro
¿Tiene algo que decir el señor Arzobispo de Lima? o también intentará proteger a este angelito…

ALUMNOS CON DEUDA NO SE DEBEN MATRICULAR EN COLEGIOS PARROQUIALES ¿Y LA IGLESIA DE LOS POBRES?

Por Luciano Revoredo- LaAbeja.pe
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas
porque sois semejantes a sepulcros blanqueados,
que, por fuera, a la verdad, se muestran hermosos,
más por dentro están llenos de huesos
de muertos y de toda inmundicia.
Mateo 23:27
Entre las muchas responsabilidades del Arzobispado de Lima está la de administrar a través de la Asociación de Instituciones Educativas Católicas (AIEC) doce Colegios de Educación Básica Regular y un Centro de Educación Básica Alternativa. Son los llamados coloquialmente colegios parroquiales los cuales dan sus servicios educativos a más de 12,000 estudiantes de los Niveles de Inicial, Primaria y Secundaria. Los colegios en mención están ubicados en diversos barrios de Lima, la mayoría en zonas populares. Debiendo cumplir con aquella enseñanza de San Juan Pablo II que dice «La persona de cada uno, en sus necesidades materiales y espirituales, es el centro del magisterio de Jesús: por esto el ­fin de la escuela católica es la promoción de la persona humana».

Los colegios en mención son:
– Colegio Parroquial “Nuestra Señora de Cocharcas”– Barrios Altos, Cercado de Lima
– Colegio Parroquial “Nuestra Señora de Montserrat”– Cercado de Lima
– Colegio Parroquial “Reina de las Américas”– Urb. Balconcillo, La Victoria
– Colegio Parroquial “San Francisco Javier”– Breña
– Colegio Parroquial “San Ignacio de Loyola”– Cercado de Lima
– Colegio Parroquial “San Juan María Vianney”– Magdalena del Mar
– Colegio Parroquial “San Norberto”– Urb. Santa Catalina, La Victoria
– Colegio Parroquial “San Ricardo”– Urb. Matute, La Victoria
– Colegio Parroquial “Santa Rosa de Lima”– Lince
– Colegio Parroquial “Santiago Apóstol”– Santiago de Surco
– Colegio Parroquial “Santísimo Nombre de Jesús”– Urb. Chacarilla del Estanque, San Borja
– Colegio Parroquial “Virgen del Rosario”– Huertos de Manchay, Pachacamac.
La Asociación de Instituciones Educativas Católicas (AIEC) está presidida por el profesor Francisco Marcone Flores, un educador de vasta trayectoria que goza de la absoluta confianza del señor arzobispo Carlos Castillo. Por supuesto es también un entusiasta de las posiciones progre-liberacionistas que encarna el arzobispado hoy en día. Sin duda debe estar muy dispuesto a apoyar el fortalecimiento de la “iglesia de, por y para los pobres” que predica el arzobispo.
Todo esto tendría un sentido muy lógico si no fuera por una información que ha llegado a nuestras manos. Lejos de tener una posición empática (palabreja tan en boga en estos tiempos), lejos de ser solidarios e identificarse con los más pobres, con los que sufren, el señor Marcone, ha enviado un correo electrónico a los directores, promotores y administradores de los colegios parroquiales en los que indica que no matriculen a estudiantes con deudas pendientes. Esto reviste una enorme gravedad, más aún ahora que tantas familias están golpeadas por la pandemia, la crisis y el desempleo.
El correo dice lo siguiente textualmente: “se recuerda a directores y administradores que, salvo disposición legal en contrario, no parece conveniente matricular a los estudiantes cuyos padres deban pensiones del 2020 o años anteriores (…)”.
Esto es realmente una grave contradicción con el mensaje cristiano. Más aún una incoherencia del arzobispo de Lima siempre tan dispuesto a predicar la solidaridad con los más pobres.
Pero eso no es todo. La situación resulta más grave aún. También hemos tenido conocimiento que AIEC ha accedido al dinero de Reactiva Perú, con lo cual podría facilitar el cumplimiento de su misión sin afectar a los niños. Esto consta en este otro correo electrónico de Marcone:
Estimados directores y promotores:
Les hago llegar un saludo fraterno y les comento que hemos recibido información de que el día de hoy el Scotiabank, con el visto bueno de COFIDE, estará depositando en sus cuentas los préstamos del programa Reactiva. Les recuerdo que hay un pago del 0.5% y que el interés es de 1.3% anual con un año de gracia. Esperemos que el dato del desembolso sea confirmado.
Quisiera recordarles lo que la información que les hice llegar en un correo anterior: El dinero del préstamo sólo se puede utilizar con autorización expresa del Directorio. En las próximas semanas nos estaremos reuniendo colegio por colegio para analizar su situación económica hasta los primeros meses del próximo año. De lo que se puede ver hasta el momento, el dinero del préstamo es para sostener el gasto operativo del colegio y no las inversiones que necesiten realizar.
Agradezco de antemano su atención a la presente.
Francisco Marcone
La situación es lamentable y se suma a las muchas derrapadas de nuestro arzobispo. Nos debe otra explicación.

Santísimo Nombre de Jesús

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Evangelio según San Juan 1,1-18.
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. El no era la luz, sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él, al declarar: “Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo”.
De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.

Homilía del Padre Paul Voisin CR, Superior General de la Congregación de la Resurrección:

Epifanía del Señor

Mateo 2:1-12
1 Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén,
2 diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.»
3 En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén.
4 Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo.
5 Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta:
6 Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.»
7 Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella.
8 Después, enviándolos a Belén, les dijo: «Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.»
9 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño.
10 Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.
11 Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.
12 Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.

Santa María, Madre de Dios

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Evangelio según San Lucas 2,16-21.
Los pastores fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre.
Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.
Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.
Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción.
San Ciriaco Elías Chavara, presbítero y fundador
En el monasterio de Mannanam, en Kerala, en la India, San Ciriaco Elías Chavara, presbítero, fundador de la Congregación de Hermanos Carmelitas de María Inmaculada.
San Ciriaco Elías Chavara, cofundador y primer prior general de la Congregación de los Carmelitas de María Inmaculada, nace en Kainakary, localidad del estado de Kerala (India), el día 10 de febrero de 1805. Ingresó en el seminario de Pallipuram en 1818. Fue ordenado sacerdote por un obispo carmelita en 1829. Fundó el primer monasterio de una nueva Congregación en Mannanam el 1831. Emitió los votos religiosos el 8 de diciembre de 1855, aceptando las Constituciones del Carmelo. En un principio, la Congregación se llamó «Terciarios de María Inmaculada del Monte Carmelo de Malabar»; hoy se conocen como «Carmelitas de la Inmaculada». Colaboró también con el carmelita Padre Leopoldo Beccaro, en la fundación del instituto de las Hermanas de la Madre del Carmelo en 1866. Fue vicario general de la Iglesia siro-malabar desde 1861. Se opuso, como campeón de la unidad eclesial, al cisma de Mar Rokos.
Dedicó su vida entera a la renovación espiritual de la comunidad cristiana siro-malabar. A pesar de sus muchos trabajos, tuvo tiempo para escribir algunos libros, tanto en prosa como en verso, para la formación de los fieles. Fue ante todo un hombre de oración. Sintió un ardiente amor a Jesús sacramentado. Profesó una especial devoción a la Virgen María Inmaculada. Muere en Koonammavue el 3 de enero de 1871, a los 66 años. Sus restos mortales fueron trasladados a Mannanam en 1889. Su espiritualidad es india, sacerdotal, monacal, carmelitana, eucarística, mariana, apostólica. Fue beatificado en Kottayan, India, por Juan Pablo II, en 1986 y canonizado por Francisco en 2014.
De una breve nota redactada por el padre Leopoldo Beccaro, misionero carmelita, director espiritual (1864-1871) de San Ciriaco Elías, que se utiliza como segunda lectura del Oficio de Lecturas propio del santo en la Orden Carmelita: Hoy, martes 3 de enero de 1871, a las siete y cuarto de la mañana, el padre Ciriaco Elías de la Sagrada Familia, primer prior, ha fallecido, después de una vida de singular inocencia. Pudo declarar, antes de la muerte, que nunca en la vida había perdido la gracia bautismal. Cultivó con ahínco las virtudes, especialmente la sencillez de corazón, la fe viva, la obediencia entrañable, así como la devoción al Santísimo Sacramento, a la bienaventurada Virgen y a san José.
Hubo de pasar muchas penalidades por el bien de los cristianos de Malabar, principalmente con ocasión del cisma del Mar Rokos. Fue entonces cuando, designado vicario general de la Iglesia siro-malabar, demostró su extraordinaria devoción a la Santa Sede. Luchó sin descanso contra la difusión de aquel cisma; y así pudo salvar de la escisión eclesial a no menos de cuarenta comunidades parroquiales. Por ese motivo el Romano Pontífice, sumamente complacido, le escribió una carta de felicitación firmada de su puño y letra.
Fue el fundador y primer prior de los Carmelitas Terciarios de Malabar. Erigió también un instituto religioso femenino tras sobreponerse a enormes dificultades. Debido a las virtudes que lo adornaron, a sus conocimientos científicos y al dominio de la lengua siríaca, gozo de notable ascendiente en el pueblo siro-malabar, incluidos los nestorianos y gentiles.
Soportó durante dos años una enfermedad incurable con espíritu de total abnegación, o más bien, con alegría cristiana. No sentía afición desordenada a las cosas de la tierra, desapego que se hizo patente a las claras al final de sus días. Después de recibir los sacramentos con una piedad y devoción fuera de lo común, exhaló su último suspiro, irradiando una especie de gozo celestial, en medio de las lágrimas de sus hijos espirituales allí presentes y sobre todo de las mías (yo lo conocía como a mi propia persona). Tenia 65 años de edad. Recibió sepultura en la iglesia de Santa Filomena de Koonammavu.
Alma santa y hermosa, ruega por mí.
Fuente: Espiritualidad Carmelita – Blog

Jesús, María y José

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Evangelio según San Lucas 2,22-40.
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.
También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.
Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: “Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel”.
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: “Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos”.
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido.
Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea.
El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.

Homilía del Padre Paul Voisin CR, Superior General de la Congregación de la Resurrección:

Hay un viejo dicho, que “si quieres hacer reír a Dios, dile tus planes”. Estoy seguro de que todos nos podemos relacionar con eso. En 2011 estaba feliz ministrando en la Parroquia de San Patricio en Bermudas. Ese año tuvimos un capítulo general en Roma, y fui elegido por mi provincia para ser delegado en ese capítulo. Cuando llegó el momento de la elección del nuevo Consejo General, recibí un montón de ánimo y apoyo para dejar que mi nombre se quede como vicario general. En ese momento, no sentí que era para mí. Estaba feliz trabajando en las Bermudas y esperaba quedarme allí hasta la jubilación a los 75 años, quince años de distancia. Luego, en 2017, regresé a Roma y a otro capítulo general, como delegado de la provincia de Ontario-Kentucky. Esta vez el aliento y el apoyo comenzaron un año antes, tan pronto como había sido elegido delegado Provincial, y de personas cuya opinión he respetado. En este momento estaba ministrando en la Catedral de Santa Teresa, y perfectamente feliz con la vida y el ministerio en las hermosas Bermudas. Después de mucha oración y reflexión decidí dejar mi nombre para una elección, y de hecho, fui elegido Superior General: “Si quieres hacer reír a Dios, dile tus planes”.
Pensé en esta experiencia al leer el evangelio de hoy, como Dios intervino en la vida de José, María y el Cristo Niño. José y María, como cualquier pareja joven, tenían sus planes de una vida juntos. Entonces Dios intervino en la vida de María, cuando el ángel Gabriel vino y le pidió que se convirtió en la madre del Salvador. Su ‘sí’ cambió su vida. En el evangelio de hoy, en la Fiesta de la Santa Familia, vemos la intervención de Dios en la vida de José. Esta es la segunda vez, ya que, a través de un sueño mucho antes, se le dijo que tome a María como su esposa, ya que el niño concebido en ella era la obra del Espíritu Santo. Como hombre de fe, y que confiaba en las intervenciones de Dios, se le dijo en el sueño lo que debía hacer. Se fueron de Palestina a Egipto, para escapar del mal de Herodes.
En nuestra primera lectura, escuchamos acerca de las relaciones en las familias. Cada vez más personas se encuentran hoy en día como la generación de ‘sándwich’ – adultos que están cuidando a los padres mayores, así como por los niños que están en edad. A menudo es un desafío. El profeta Siracides nos comunica con éxito cómo Dios ve nuestra responsabilidad con nuestros padres, ya sea que somos dieciséis o sesenta. Muchas personas sólo reconocen lo mucho que fueron amados por sus padres cuando ellos mismos se convierten en padres. De repente se abren los ojos y se dan cuenta del amor de sus padres. A pesar de que pueden haber rechazado la autoridad de sus padres, sólo entonces se dan cuenta de su sabiduría, y cómo la única respuesta amorosa es a veces decir “¡No!” La Primera Lectura nos llama a un amor sincero y generoso y respeto por nuestros padres, en agradecimiento por su amor y sacrificios que hicieron por nuestro bienestar. Su amor es incondicional.
La segunda lectura, habla directamente sobre la calidad de la vida familiar católica cristiana, reflejando los valores y virtudes del reino de Dios. Habla directamente a las relaciones entre los miembros de la familia, dando testimonio del amor incondicional de Dios por nosotros. Con la gracia de Dios, todas estas palabras pueden ser cumplidas por nosotros.
A primera vista, algunos pueden pensar que la lectura del evangelio tiene poco o nada que ver con la fiesta de hoy. Sin embargo, creo que muestra la importancia de que los miembros de la familia estén abiertos a la voluntad de Dios y la sigan a través de la gracia que Dios proporciona. José ha experimentado la intervención de Dios, cambiando sus planes para él y su pequeña familia. Dios tenía otros planes, y José reconoció la voluntad y la sabiduría de Dios e hizo lo que Dios le ordenó. Tanto María como José reflejan la realidad de todos los miembros de la familia, estar abiertos a la revelación de Dios, a la voluntad de Dios, y creer que la gracia de Dios está activa para lograr su cumplimiento. Esto desafía a TODOS los miembros de la familia a compartir esta actitud de María y José, de la Sagrada Familia, para crear su propia familia santa que sea una respuesta amorosa al llamado de Dios.
Para recibir esta “intervención” aquí y ahora, debemos estar escuchando, escuchando la voluntad de Dios revelada en nuestra oración y en la Sagrada Escritura. Dios ‘nos habla’ de muchas maneras, a través de inspiraciones y epifanías que nos llegan en nuestra oración personal, que nos apoyan y nos desafían en nuestra vida con Dios, y no solo para hacer lo ‘correcto’, sino para hacer lo que sea Dios quiere. El testimonio de la vida de otras personas, incluidos los santos de la historia, también puede hablarnos sobre la voluntad de Dios, y cómo Dios sostiene y protege a quienes lo buscan y buscan hacer su voluntad. Las Sagradas Escrituras también nos pueden hablar en voz alta. A veces podemos pensar que la Palabra de Dios fue escrita para otro momento, pero no para el siglo XXI. Es interesante cuántas veces las personas se me acercaron, después de una misa, y me preguntaron: “¿Desde cuándo ha estado eso en la Biblia?”. Les digo que siempre han estado, y que lo han oído muchas veces, pero no escucharon. De repente, algo en su vida personal los hizo escuchar de una nueva manera. De repente, la Palabra se conectó con su vida y su vida con la Palabra. Esa debería ser la “regla” en lugar de la “excepción” cuando leemos las Sagradas Escrituras. En relación con esta fiesta, podemos escuchar en las lecturas cosas que hacen sonar las campanas, y sabemos que Dios nos está hablando a través de la Sagrada Escritura.
En esta Fiesta de la Sagrada Familia, que las lecturas nos den todas las oportunidades para reflexionar sobre cómo Dios quiere intervenir en nuestra vida AHORA, cómo quiere que actuemos ahora, en unión con Él. ¿Qué podría ser más importante en nuestras vidas para descubrir y hacer la voluntad de Dios que en nuestras familias, como cónyuges, hijos e hijas y hermanos? Las lecturas de hoy son claras y claras sobre lo que significa ser un miembro de la familia hoy y crear una familia católica cristiana hoy. ¿Estamos dispuestos a escuchar?

Navidad 2020

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Evangelio según San Juan 1,1-18:
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. El no era la luz, sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él, al declarar: “Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo”.
De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.

Homilía del Padre Paul Voisin CR, Superior General de la Congregación de la Resurrección:

Así como celebramos el nacimiento de cada uno de nosotros, celebramos hoy como comunidad de fe el nacimiento del Salvador del mundo, Jesucristo el Señor. Durante la temporada de Adviento estuvimos viendo y esperando su nacimiento, y ahora finalmente ha llegado. Nuestro tiempo de preparación espiritual ya está terminado, y celebramos su nacimiento con el corazón renovado en el amor de Dios. La luz de Cristo, que la corona del Adviento proclamada, ahora es nuestra plenitud. Como dijo el Profeta Isaías (9:1-6) en la primera lectura: “Las personas que caminaron en tinieblas han visto una gran luz” y esa luz es Jesús.
El nacimiento de Jesús es el regalo del Padre a la humanidad. Socialmente Navidad es un momento de dar y recibir, y espiritualmente es un momento también de dar: devolviendo a Dios.
Cuando tuve un año sabático de estudio desde septiembre de 1996 hasta abril de 1997 en el Regis College, la Universidad Jesuita en Toronto, uno de los cursos que tomé me introdujo a más del Maestro Eckhart, un sacerdote dominico alemán del siglo XIII . El centro de sus escritos era la noción de ‘dar a luz’. Él escribió: “¿Cómo puedo creer que Dios quería que María diera a luz al Hijo de Dios hace catorce años, y no creer que quiere que dé a luz al Hijo de Dios en mi tiempo y mi cultura?” Una idea bastante alucinante.
Jesús nació hace más de dos mil años, pero quiere nacer de nuevo hoy en cada uno de nosotros. Así como el ángel Gabriel le dijo a la Santísima Virgen María que estaba ‘llena de gracia’ y “el Señor está contigo”, también hemos recibido la gracia de Dios, y el Señor está con nosotros. Desde nuestro bautismo participamos en la vida de Dios.
Nuestro desafío es entender cómo Jesús nacerá en nosotros, y cómo daremos a luz a Jesús.
Esto ocurre cada vez que vivimos plenamente nuestra vida de fe. Cuando nos unimos a Dios a través de nuestra oración, nuestra lectura de las Sagradas Escrituras, nuestro compartir en la Eucaristía, y nuestro compartir en la vida de la Comunidad Cristiana (la Parroquia, y la Iglesia) estamos experimentando ese re-nacimiento de Jesús dentro de Nosotros. Él nos llevará al Padre. Damos a luz a Jesús cuando compartimos esa fe, cuando somos testigos de nuestra fe en Jesucristo. A menudo, los católicos no son conocidos por hacer eso en un foro público. Ahora somos conocidos por nuestra evangelización como otros grupos cristianos. Damos a luz a Jesús cuando compartimos con otros nuestra fe en el amor de Dios, nuestra salvación en Jesucristo y la presencia del Espíritu Santo.
También ocurre cada vez que compartimos nuestra esperanza. Nuestra esperanza no es sólo un optimismo basado en la buena voluntad humana. Nuestra esperanza se basa en la muerte y la resurrección de Jesús, que por la resurrección de Jesús todos hemos salido victoriosos sobre el pecado y la muerte. Algunas personas piensan que vivimos en tiempos de “esperanza”. Hay mucho pesimismo en el mundo, especialmente con nuestra experiencia desde que comenzó la pandemia. Damos a luz a Jesús cuando mostramos a otros que creemos que Dios está con nosotros: a pesar de las malas noticias y de un mundo que muchas veces parece confundido; a pesar de las alteraciones en la vida que todos hemos experimentado como resultado de la pandemia; a pesar de la incertidumbre y miedo a ser expuesto al virus. Compartimos nuestra esperanza por la confianza que mostramos, y por la alegría con la que lo demostramos. Recuerda las palabras de Santa Teresa de Ávila: “¡De los santos fruncidos, el buen Señor nos librará!” Nuestra alegría y felicidad será quizás el mayor testimonio de otros que tenemos esperanza.
También se produce cada vez que compartimos amor. No me refiero a un amor basado en “te di, ahora tú me lo das a mí”, sino más bien a un amor generoso que no espera nada a cambio; un amor no sólo hacia las personas que nos aman, sino a aquellos que nos confrontan de la manera equivocada o con quien tenemos dificultades, hasta el final y el menos en nuestra lista. Ese es un amor inspirado y bendecido por Dios. Hacemos esto primero que nada en nuestras familias, como lo hacemos con frecuencia estos días en los que vemos (generalmente) a muchos de nuestros seres queridos. Esto lo haremos cuando volvamos a la escuela y a trabajar, y le paramos allí en comprensión, respeto y cuidado.
Hoy celebramos la venida de Jesús al mundo. Pero también celebramos que Jesús nazca todos y cada uno de los días del año: en la fe, la esperanza y el amor que cada uno de nosotros compartimos. Entonces verdaderamente daremos a luz a Jesús. Entonces verdaderamente celebraremos su nacimiento a tiempo, y en nuestras vidas, y lo compartiremos con otros.

Cardenal Pell: En Navidad rezo por los presos. El año pasado yo también estaba en la cárcel

En esta intensa meditación, el cardenal George Pell habla de su Navidad en la cárcel, sin misa y sin comunión. Reza por los que están en prisión por un justo castigo o porque son perseguidos por su religión o sus ideas. La Navidad es la celebración del monoteísmo del judaísmo, el islam y el cristianismo, pero solo este último celebra al Emmanuel, el Dios con nosotros. Se rompe la rueda del eterno retorno y Jesús señala el fin de los tiempos, “en el cielo, donde no hay cárceles, ni presos, ni Covid”.
A lo largo de todo este año, el Covid-19 ha traído al mundo enfermedad y muerte (aunque no tanta como temíamos); la pandemia paralizó los viajes internacionales y afectó o redujo las actividades comerciales. Por todo eso, este año estamos a punto de celebrar la Navidad en un mal momento, aunque no sea el peor. No arrecia una guerra mundial furiosa ni una gran hambruna, y además tenemos estas nuevas vacunas que prometen frenar y controlar la enfermedad.
Este año las cosas fueron mejores para mí. En medio del aislamiento y la confusión, yo voy contra la corriente, porque la Navidad pasada estaba en la cárcel de Melbourne (Australia) por un delito sexual que no había cometido. Durante los 404 días que pasé en dos cárceles, nunca pude celebrar misa; recibía la comunión solo una vez por semana gracias a una religiosa maravillosa, encargada de la capellanía católica de la prisión. No pude recibir la comunión el día de Navidad, aunque tuvimos una buena comida navideña al estilo inglés, pavo y pastel de ciruelas, y pude desear “¡Feliz Navidad!” a los guardias.
Más allá de eso, fue otro día normal de cautiverio, del que solo podía escapar con mi imaginación, la lectura o los programas religiosos navideños de la televisión. Desde que era muy pequeño me encantaban los villancicos, no sólo escucharlos, sino cantarlos con la comunidad. “Venid todos los fieles” (“Adeste fideles”) y la canción alemana “Silent Night” (“Astro del Ciel”) eran mis favoritas en aquel tiempo, aunque hoy “O Holy Night” ocupa el primer lugar en el lista. La Navidad pasada pude ver por televisión el programa “Cantos a la luz de las velas” (“Candlelight”) en la televisión, pero no pude ver ni oír los dos coros de mis amigos (uno era un grupo de vietnamitas) que se reunieron fuera de la prisión para cantar nuestras canciones favoritas. No estoy seguro de que otros, o por lo menos alguno de los prisioneros, hayan podido escucharlos, lo que me produce una doble amargura.
Por eso, en la libertad que vivo aquí en Roma, tan tristemente vacía de peregrinos, en esta época navideña pienso de manera especial en los que están en la cárcel, separados de las personas que aman, tanto si están allí por un justo castigo, o porque luchan por la libertad, o porque son perseguidos por pertenecer a algún grupo religioso o social. Incluso en el mejor de los sistemas hay presos inocentes en la cárcel; y allí donde los sistemas son corruptos, o donde hay opresión o persecución sistemática, hay muchos presos inocentes que sufren. Debemos rezar ante todo por ellos, en este tiempo en el que pedimos por la “paz en la tierra para los hombres de buena voluntad”.
A la gente de Galacia, unos 60 años después de la primera Navidad, San Pablo les explicó la Navidad con estas palabras: “Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, y para que pudiéramos recibir la filiación adoptiva”.
Ese nacimiento fue verdaderamente milagroso, a pesar del hedor del establo y la pobreza del ambiente, porque la madre del niño, María, era virgen y su esposo José no era el padre biológico. El recién nacido era verdadero Dios y verdadero hombre, el Emmanuel, el Dios con nosotros, porque Dios era su padre.
María y José eran judíos por raza y religión. Los Evangelios nos dicen que José era un ῾δικαιος῾, una palabra griega que indica un hombre bueno y justo, y María es considerada por todos los cristianos como la más grande de todos los santos: ambos eran miembros de esa raza elegida por Dios para introducir el monoteísmo en la historia. Solo hay un Dios, explicado de diferentes maneras en las tres grandes tradiciones monoteístas: judaísmo, cristianismo e islam, pero solo los cristianos celebramos la Navidad, el nacimiento del único Hijo de Dios.
El cristianismo ha tenido una fuerte presencia en el mundo occidental durante 1000 años por lo menos, cuando se convirtió la antigua Rusia; e incluso antes en Italia, Grecia, Francia y España desde la época de Constantino, el primer emperador cristiano del Imperio Romano, quien en el 313 d.C. garantizó la libertad religiosa a esta minoría perseguida. Pero el cristianismo no es una religión occidental, no solo porque Medio Oriente y todo el norte de África fueron cristianos alguna vez, sino porque el cristianismo nació en Oriente, o por lo menos en Medio Oriente, la tierra del pueblo judío. Por esto, los cristianos reverenciamos al Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob y de Moisés, que es también el Padre del Niño Jesús, nuestro Señor.
En los tiempos de Jesús, Jerusalén ya era una ciudad sagrada, dominada por su magnífico templo. Pero de ninguna manera era una de las grandes capitales. Se encontraba en una provincia -bastante pobre y llena de inconvenientes- del imperio romano (conquistada por Pompeyo en el 63 aC) y estaba gobernada por el tirano rey Herodes. En el fondo, era orgullosamente judía, aunque influida por el pensamiento y la técnica griegos, y hostil a la Roma de occidente.
La religión judía produjo un gran cambio en la cultura, en el mundo de la filosofía y de las religiones, y todo eso está contenido en la fiesta de Navidad. Para los antiguos griegos, así como para los budistas y los hindúes, cada vida recorre en un círculo sin fin; el día y la noche, y el ciclo de las estaciones, son una expresión de esta rueda del eterno retorno.
Los judíos introdujeron la flecha del tiempo en el pensamiento popular, [el tiempo con dirección lineal- ndr] la idea de la historia de la salvación, porque ellos esperaban y siguen esperando al Mesías. A partir de esta teoría del movimiento hacia adelante, se desarrolló la noción occidental de progreso, y naturalmente, cuando el Niño Jesús creció, enseñando y salvando (con su muerte y resurrección), también nos señaló los últimos días, su segunda venida al final de los tiempos, para el juicio final.
De esa manera, mirando el pasado y este maravilloso desarrollo con esperanza, todos nos alimentamos de la fiesta de Navidad. Jesús fue recibido por los pastores que estaban en los alrededores y también por hombres que buscaban la verdad, astrólogos y filósofos, los Reyes Magos que probablemente venían de Irán. Porque Él vino a traernos una manera de vivir que no es solamente una teoría, que no sólo es accesible para los más instruidos.
La Navidad es la fiesta de la esperanza para todos nosotros, con el Hijo de Dios recién nacido que nos señala los últimos tiempos, cuando todo será bueno, en el cielo, donde no hay cárceles, ni presos, ni Covid.
+ George Cardenal Pell
Fuente: AsiaNews.

San Viator catequista

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Existe una comunidad de religiosos educadores que tienen como santo protector a San Viator, quienes dan este mismo nombre a sus colegios. Cuando era niño su madre lo presentó al obispo San Justo y le pidió que lo instruyera en la religión. Pronto fue un excelente catequista, y aprendió muy bien el arte de escribir en bellas letras llegando a hacer copias de la Santa Biblia y de otros libros religiosos para uso del templo.
El obispo San Justo deseaba dedicarse por completo a la vida de oración, penitencia y dejando la bella ciudad de Lyon, partió hacia el desierto. El obispo se fue sin avisar a nadie, sin embargo Viator, su secretario, se dio cuenta y lo alcanzó por el camino. Obtuvo que lo dejara irse con él. Para ver si eran capaces de resistir la vida tan dura de los religiosos del desierto, fueron sometidos a duras pruebas antes de ser admitidos. El obispo Justo tejía canastos y el joven Viator se dedicaba a copiar con su hermosa letra los Libros Sagrados. Después de mucho tiempo, llegó una comisión de Lyon a llevarse a la ciudad a los santos monjes, pero San Justo y San Viator les hablaron tan hermosamente de lo provechosa que es la vida de oración y meditación de un monasterio, que los que habían llegado a llevárselos para la ciudad se quedaron y se hicieron monjes. En diciembre del año 390 el anciano San Justo se sintió morir y al ver que su fiel discípulo lloraba tan amargamente le dijo: “Los dos hemos luchado juntos en esta vida por agradar al Señor Dios, los dos iremos también en compañía a su reino celestial”. A los siete días murió también el joven Viator, fiel compañero de su obispo.
Fuente: ACI Prensa.