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Nunca voy a perder la fe en Dios

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Pier Figari al Papa Francisco: “Sé que el Señor me ha traído a esta prisión para conocer de cerca la realidad penitenciaria de mi país”

El exasesor político de Keiko Fujimori, Pier Figari, compartió a través de sus redes sociales la carta que envió desde la prisión al Papa Francisco, en donde denuncia que está “detenido como consecuencia de una prisión preventiva política innecesaria e ilegal”.
“He agotado la vía judicial y sigo detenido, mientras tanto el Tribunal Constitucional aún está pendiente de fijarme fecha de audiencia, la que sigo esperando en la cárcel viendo pasar los días. Nótese que este órgano de control de la Constitucionalidad de mi país, ya ordenó la libertad de la principal investigada de mi caso, sin embargo, el Poder Judicial acaba de ordenar nuevamente su Prisión Preventiva porque, entre otras razones, no tiene casa propia y eso sería pérdida de arraigo domiciliario”, indicó Figari.Asimismo, el abogado aseguró que está preso no porque sea culpable, sino para entender la realidad penitenciaria en el Perú. “Sé que el Señor me ha traído a esta prisión, no porque existan delitos ni sospechas, ello no existe en mi caso, me ha traído para reflexionar para conocer de más cerca la realidad penitenciaria de mi país, y para conocer más de cerca a nuestro Dios. Así como Él me trajo, Él me sacará de esta prisión, pero para ello necesito de usted, a efectos que mi Iglesia interceda, ya que la justicia que emana de la ley está siendo ignorada por algunos Magistrados”.Por último, Pier Figari acotó que está preso solo por ser amigo de la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori. “El Fiscal que tiene a su cargo la investigación, señaló que el reconocer la amistad era prueba de conocimiento de hechos supuestamente ilícitos. Conozco a la Sra. Fujimori Higuchi, desde al año 2007, sería raro que en más de 10 años no exista una amistad”.
“Estoy preso por haber sido asesor de una Organización Política de oposición en mi país, estoy preso por mis ideas políticas y no por haber cometido algún delito. Nunca voy a perder la Fe en Dios porque es su fuerza la que le permite a mi familia y a mí, sobrevivir a este injusto encierro político”, finalizó.
Fuente: www.exitosanoticias.pe

Dar cumplimiento

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Evangelio según San Mateo 5,17-37.
Jesús dijo a sus discípulos: «No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
Les aseguro que no desaparecerá ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.»
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio.
Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio.
Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.
Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor.
Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios,
ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey.
No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.
Cuando ustedes digan ‘sí’, que sea sí, y cuando digan ‘no’, que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.

Homilía del Padre Paul Voisin CR, Superior General de la Congregación de la Resurrección:

A veces en nuestra condición humana podemos estar tentados a tener una actitud minimalista. Puede que veamos esto en el estudiante que piensa: “Qué poco trabajo tengo que hacer para pasar el curso?, o el conductor que piensa: “Qué rápido puedo conducir sin ser atrapado por acelerar?” Esta actitud, lamentablemente, es muy destructiva, porque disminuye nuestras expectativas de nosotros mismos y de los demás, no se ven los mejores resultados, sino los mayores resultados con la menor cantidad de esfuerzo. No hay lugar para sacrificio, ni auto-control, ni integridad en esta actitud. En un contexto religioso, podría manifestarse en la actitud, “¿Hasta dónde puedo llegar sin romper el mandamiento?”
Pensé en esta actitud cuando leo el evangelio de este fin de semana (Mateo 5:17-37). Los tres ejemplos que Jesús da van en la dirección opuesta del rasgo humano que acabo de describir. Utiliza ejemplos de los mandamientos: No matarás, no vas a cometer adulterio, y no darás falso testimonio. Reta a su oyente a ir más allá de hacer lo mínimo, a reconocer lo que comunica una respuesta completa al mandamiento. Esto es un poco aterrador, ya que nos da el mismo desafío, y habla tan dramáticamente de aquellos que rompen los mandamientos. En su sabiduría nos muestra quién es amplio e inclusivo en el cumplimiento del mandamiento realmente. Esto expande nuestra responsabilidad de actuar de acuerdo con la carta y espíritu del mandamiento, y no interpretarla para adaptarse a nuestra necesidad o situación. Las consecuencias de romper el mandamiento son realmente preocupantes en su gravedad: prisión y el Infierno (Gehenna).
En la primera lectura del libro de Sirácides (15:15-20) Dios revela la importancia de guardar los mandamientos. Él deja muy claro que es nuestra elección cómo respondemos -la vida y la muerte, el bien y el mal- pero una vez más, Dios habla fuertemente de las consecuencias de la elección equivocada. Él nos consola en este reto con el hecho de que Dios nos da sabiduría para elegir bien, si realmente nos abrimos a su gracia. Los mandamientos nos ayudan a evitar el pecado.
Nuestra segunda lectura de la primera carta de San Pablo a los Corintios (2:6-10) San Pablo se hace eco del mensaje de la primera lectura sobre la sabiduría de Dios que es nuestra. Él lo llama “misterioso y oculto”, lo que nos lleva a creer que está en manos de Dios, no las nuestras. Lo dará como ve en forma. Una vez más, nuestra respuesta personal a Jesús hace toda la diferencia, estar abiertos a él, ya sea que compartimos en la sabiduría de Dios. Lo que nos espera, en este caso, puede sorprendernos, como las palabras de Pablo (de Isaías 64:3), “Lo que ojo no ha visto, y oído no ha oído, y lo que no ha entrado en el corazón humano, lo que Dios ha preparado Para los que lo aman”. San Pablo nos dice que Dios nos ha revelado esto “a través del Espíritu”.
Como reflexioné sobre el (largo) evangelio, una línea en particular me golpeó: “Si traes tu regalo al altar, y allí recuerda que tu hermano tiene algo en tu contra, deja tu don allí en el altar, ve primero y reconciliate con tu hermano, y luego ven a ofrecer tu regalo”. Esto me hizo pensar en la sensibilidad necesaria para saber lo que Dios está pidiendo de nosotros. Es fácil identificar cuando alguien nos ha ofendido, cuando sentimos el ‘partido lesionado’, pero (en nuestra condición humana) no es tan fácil identificar cuando hemos ofendido a alguien, cuando el otro es el ‘partido herido’. En relación con los mandamientos, creo que esto viene de mirarnos a nosotros mismos, unos a otros, la vida y el mundo con los ojos de Dios. Cuando entendemos la voluntad de Dios, y la intención que con Dios nos creó, nuestros ojos están abiertos a nuevas formas de pensar, sentir, hablar y actuar. Entonces, no hay espacio para el minimalismo, ni tratar de tomar la salida fácil. Ese seguro que no es el camino del Señor Jesús, como se refleja en su vida, sufrimiento, muerte y ¡resurrección! Jesús nos asegura que esta sensibilidad es posible, porque nos permite compartir en su sabiduría. Si nos abrimos a su verdad y amor, su sabiduría será nuestra. Entonces veremos con los ojos de Jesús, escuchar con los oídos de Jesús, piensa con la mente de Jesús y sentir con el corazón de Jesús. Entonces, ¿cómo podemos salir mal? Esta unión con Cristo nos ayudará a cumplir la “ley y los profetas” porque estaremos compartiendo profundamente e íntimamente en la vida de Dios. Entonces sabremos cuando “nuestro hermano tiene algo contra nosotros” antes de que nos lo diga, o antes del tratamiento silencioso, o antes del enfrentamiento. La sabiduría de Dios nos despertará ante las consecuencias de nuestras palabras y acciones, y nos dará la gracia de remediar nuestros errores, mis pasos y pecados. Nuestra respuesta llena de gracia no será minimalista, sino que abrazará la plenitud del mensaje de Jesucristo. Su gracia nos animará a responder con todo nuestro corazón, mientras cumplimos sus mandamientos.
El fundador de la Congregación de la Resurrección, Bogdan Janski, quería marcar la diferencia en el mundo. No quería que el mínimo ni el status quo prevalezca. Decidió que la forma de cambiar el mundo sería a través de la economía. Y así estudió economía en la Universidad de Varsovia. Egresó allí, y se le dio una beca a la Universidad de París, e incluso fue a Inglaterra a estudiar bajo John Stuart Mill. Sin embargo, después de un tiempo Bogdan se dio cuenta de que la economía no era la manera de cambiar el mundo. En París entró en contacto con un grupo de reforma social, los santsimonistas, pero después de un tiempo se dio cuenta de que tampoco tenían la respuesta. En París entró en contacto con un grupo de intelectuales católicos que le ayudaron a recuperar su fe católica, que había abandonado, y a descubrir que Jesús tenía la respuesta, que el mundo se transformaría fielmente siguiendo a Jesús. Y así comenzó un proceso de conversión, y reunió a sí mismo a otras personas afines, en particular a nuestros co-Fundadores, Peter Semenenko y Jerome Kajsiewicz, y juntos formaron la Congregación de la Resurrección, para trabajar juntos por la resurrección de la sociedad. ¡No te pierdas esta misión!
Esta semana, animada por estas lecturas, confiemos en la sabiduría de Dios, y en la presencia del Espíritu Santo, para llevarnos más allá de una actitud minimalista, a una plena conciencia de la vida de Dios dentro de nosotros, y cómo vivir y cómo vivir nuestra esa vida al mundo.

El obispo de 98 años que venció al coronavirus

El obispo de Nanyang, Monseñor Joseph Zhu Baoyu tiene 98 años. Enfermó de neumonía de Covid-19 el pasado 3 de febrero. El 12 de febrero dio negativo y el 14 de febrero sus pulmones ya no estaban infectados.
Monseñor Zhu tenía otras enfermedades como arritmia y derrames pleurales además del virus y se curó gracias a un catéter de drenaje torácico. Los médicos y epidemiológos muestran que su caso y su recuperación es excepcional, puesto que el virus está siendo mortal para los ancianos y aquellos pacientes con cuadros clínicos complicados.
Monseñor Zhu tuvo que soportar duros años de encarcelamiento y trabajo reeducativo junto con una veintena de sacerdotes y cientos de monjas de la congregación de San José. Más tarde, el 19 de marzo de 1995 fue ordenado obispo y dirigió su ministerio hasta el momento en el que la edad y su salud le obligaron a retirarse.
Como no podía ser de otra manera, el caso de Monseñor Zhu ha conmocionado a toda la opinión pública china y se está convirtiendo en todo un ejemplo de cómo vencer la enfermedad.
Fuente: www.es.aleteia.org

Luz del mundo

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Evangelio según San Mateo 5,13-16.
Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.
Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Homilía del Padre Paul Voisin CR, Superior General de la Congregación de la Resurrección:

Hay una historia sobre un misionero en la India que estaba enseñando a un grupo de niños sobre Jesús, describiendo a ellos todas sus cualidades: su bondad, perdón, generosidad, amor y defensa de la verdad. Mientras hablaba un niño en particular parecía estar cada vez más emocionado. Por fin, ella le preguntó al niño: “¿qué quieres compartir con nosotros?” a lo que respondió el niño: “Lo conozco, vive por la calle de nosotros”.
Una historia tan simple que ilustra el corazón del evangelio de hoy (Mateo 5:13-16), para ser la luz del mundo. Jesús nos presenta dos imágenes fuertes en el evangelio: la sal y la luz. Como reflexioné sobre el evangelio, fue la luz la que llamó la atención. En nuestro bautismo estamos iluminados por Jesús, y vamos a caminar en su luz. Esto significa seguir su ejemplo, aceptar su enseñanza, y vivir en unión con él a través de nuestra oración, nuestra lectura de su palabra, compartir en sus sacramentos, y compartir en la vida de su comunidad. Entonces, a través de su gracia y nuestra perseverancia, nos convertimos en la luz: la luz de Cristo. El niño en mi historia reconoció la luz de Cristo en su vecino. Su vida reflejó las virtudes y los valores que el misionero describió como la persona de Jesús.
En nuestra primera lectura hoy desde el libro del profeta Isaías (58:7-10) Dios nos da una descripción de cómo debe verse el pueblo de Dios. Él habla de nuestra luz, “tu luz se romperá como el amanecer”. Estas palabras se hacen eco en las de Jesús en el evangelio. A través del profeta también nos dice que seremos bendecidos y protegidos por traer esa luz al mundo. Él nos asegura que Dios responderá nuestras oraciones mientras respondemos fielmente a la gracia de Dios en el pacto.
En la segunda lectura de la primera carta de San Pablo a los Corintios (2:1-5), San Pablo da testimonio de cómo la gracia de Dios le ha permitido ser una luz para ellos. No ha sido su propia sabiduría la que se ha revelado a través de él, sino la sabiduría de Dios. Esto le ha ayudado a superar cualquier miedo o debilidad, a dar testimonio de Jesús. El poder de Dios fue revelado dentro y a través de él. La luz de Cristo brillaba a través de él.
Lamentablemente, a veces, en nuestra condición humana, pensamos que no hacemos la diferencia: que nadie está mirando o escuchando, que no tenemos influencia ni poder sobre nadie. Con demasiada frecuencia esto nos impide actuar, y responder a las necesidades de los demás. Podemos sentirnos no preparados o débiles -como San Pablo lo hizo- hasta que nos encontramos al Señor Jesús y dependemos de su gracia, de su sabiduría, de su paz, y de su amor y misericordia. Afortunadamente, para muchos de nosotros, una vez que tomamos el riesgo e intentamos usar bien lo que tenemos y quiénes somos, descubrimos lo mucho que Dios nos ha bendecido, y descubrimos los dones y talentos que Dios nos ha dado. Tal vez podamos pensar en alguien en nuestras propias vidas que fue una ‘luz’ para nosotros, cuyo ejemplo de vida o consejos y palabras de aliento nos ayudaron a reconocer, abrazar y responder a la luz de Cristo. O, podemos pensar en oportunidades particulares cuando podemos admitir humildemente que éramos una ‘luz’ para otra persona, e hicimos la diferencia a través de nuestras palabras y acciones. Eso no es ser orgulloso ni jactancioso, sino con suerte dar el crédito a la bendición de Dios dentro y a través de nosotros. Me puedo imaginar, en la historia que conté, que el vecino de ese estudiante hubiera sido muy sorprendido -pero al mismo tiempo muy feliz- de saber que el niño pensó en él de esa manera, que él era como Cristo. En realidad, la mayoría de las veces hacemos las cosas, no pensando que “voy a dar testimonio de Cristo haciendo esto”, o “espero que alguien esté tomando nota”. Hacemos lo que viene naturalmente a nosotros, ‘quien Somos’, y a veces no reconocemos cómo hemos servido a Cristo en las cosas que decimos y hacemos: ya sean profundos o simples, ya sean bien preparados o accidentales. La luz de Cristo puede brillar a través de nosotros cuando nos volvemos a él y decimos -conscientemente o subconscientemente- “¡Aquí estoy, Señor!”.
Recuerdo en una clase de física en algún momento en la secundaria trabajamos con prismas. La luz blanca clara brillaba a través del prisma y reveló todos los colores del arco iris en la pared del aula. Fue fascinante. Esa misma luz de Cristo se va a manifestar de tantas maneras diversas y diferentes dentro y a través de cada uno de nosotros. Su luz es la misma, su amor y verdad son iguales, pero la forma en que testigos y compartimos que la vida de Jesús será diferente en cada uno de nosotros. Ya sea en casa, en el trabajo, en la escuela, o entre nuestros amigos, tenemos la oportunidad -y el llamado de Dios- para ser ese color distinto del arco iris en la vida de las personas con las que nos encontramos.
El fundador de la Congregación de la Resurrección, Bogdan Janski, quería marcar la diferencia en el mundo. Pensó que estudiando economía sería capaz de crear una sociedad más justa. Sin embargo, después de un tiempo, se dio cuenta de que esta no era la respuesta. Entonces se asoció con un grupo de reforma social, los sansimonistas, pero, una vez más, vio que esta tampoco era la respuesta que estaba buscando. Afortunadamente vino bajo la influencia de un grupo de católicos franceses comprometidos intelectuales en París, y con su ayuda vino a darse cuenta de que Jesús era la respuesta que estaba buscando. Siguiendo a Jesús haría la diferencia, trayendo valores del evangelio al mundo, y ‘resucitando’. Una vez que había ‘entrar a la luz’ quería compartir la luz de Cristo con otros.
Hoy, abrimos de nuevo para ser esa luz de Cristo, para que -como el niño en mi historia- nos convertimos en la luz de Cristo, y otros nos identifiquen con Jesucristo, por nuestras palabras y acciones, y que pueda servir como un comienzo para reconocer la luz, aceptar la luz, vivir la luz, y compartir la luz de Cristo.

Mamita Candelaria: manifestación de fe

La llegada al altiplano de la Virgen de la Candelaria se asocia a los primeros mineros que se instalaron en el asiento de plata de Laykakota, muchos de los cuales tuvieron la costumbre de construir capillas y advocaciones marianas en sus estancias.
Los festejos inyectan algarabía a todos los participantes: alferados (oferentes), danzarines, músicos, bordadores, mascareros, directivos, empresarios y comerciantes, que se preparan con meses de anticipación para esta gala de renombre internacional.
La celebración a la Candelaria tiene como epicentro el templo de San Juan Bautista, hoy santuario de la virgen. En un principio, esta parroquia fue una capilla de “naturales” o indígenas, y luego se convirtió en el espacio conmemorativo más importante de Puno
Desde principios del siglo XX, la Virgen de la Candelaria se venera en dos momentos. El primero, en su día “oficial”, según el santoral católico, el 2 de febrero, y, luego, en la octava, comúnmente una semana después del día central, aunque muchas veces esta fecha se cambia al domingo siguiente al 2 de febrero.Según información documental y periodística, los escenarios de celebración -verbena, misas, rezos y procesión- de la primera fecha se vinculaban a la participación de la población local, familias notables y mestizas asentadas en el Cercado de Puno.
En la actualidad, cerca de dos centenares de conjuntos intervienen en dos concursos: uno de danzas autóctonas y otro de danzas mestizas en trajes de luces, en los que 30,000 bailarines y músicos se disputan el reconocimiento del jurado y del público que asiste al estadio monumental Enrique Torres Belón y a los pasacalles.
Fuente: Agencia de Noticias Andina.

Signo de contradicción

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Evangelio según San Lucas 2,22-40.
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.
También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.
Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
“Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel”.
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: “Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos”.
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido.
Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea.
El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.
Por Antonio Elduayen Jiménez CM
Queridos amigos:
¿Les ha pasado alguna vez ir a un sitio con la mejor buena voluntad y sentir al rato que no son bienvenidos? ¿O decir algo a alguien con el mejor buen espíritu y sentir que no son escuchados sino rechazados y hasta maltratados? Es lo que le pasó a Jesús en su visita ilusionada al pueblo donde se crió (Nazareth), que terminó con un final nada feliz, pues le hicieron cargamontón con intención de desbarrancarlo (Lc 4,21-30). ¿Qué había pasado? ¿Por qué lo que comenzó tan bien (Mt 13,54-58; Mc 6.1-6; Lc 4, 14-21), terminó tan mal?
Para los evangelistas todo fue cuestión de falta de fe de una parte del pueblo, de obcecación (Mt 13, 58; Mc 6,6; Lc 4,24). Simplemente no les cabía en la cabeza que ese hombre, al que conocían tan bien (según ellos), fuera quien decía ser. Para ellos era un impostor y lo mejor que podían hacer era acabar con Él. A Dios gracias se interpuso ese algo superior que había en Jesús, quien lleno de digna autoridad, se abrió paso por entremedio de ellos y siguió su camino.
El acontecimiento sigue dando pie a muchos comentarios. Ante todo el de Jesús, cuya verdad desgraciadamente experimentamos tantas veces a todo nivel: Nadie es profeta entre los suyos… Y este otro, también de Jesús: no hay peor incrédulo que el que no quiere creer (Mc 6,6). Estaban a punto de creer -¿de dónde le viene todo esto (su sabiduría y el hacer milagros)?, se preguntaban (Mc 6,2), pero algo les impedía dar el salto de la fe y acoger al Señor. ¿Su orgullo? A ellos no les iba a engañar, pues conocían muy bien la madera de que estaba hecho y nunca en los 26 año que vivió con ellos había hecho un milagro… ¡Misterio de la llamada Vida Oculta de Jesús en Nazareth), es mi comentario.
Hoy también son muchos los que no acaban de creer en Jesús (ni en su iglesia), incluso llamándose cristianos. Por orgullo, unos, (muchos sedicentes científicos, agnósticos, ateos), pues, en definitiva, no creen necesitarlo. Por interés y conveniencia, otros, (los corruptos, los traficantes de tantas cosas, los pecadores), pues no quieren dejar todavía el vicio… Más tarde…, piensan y hasta lo dicen, arriesgando su salvación. Por prejuicios, bastantes, especialmente contra la iglesia, pues, sin conocerla a fondo, la juzgan y la condenan.
Los papás, los educadores, los misioneros, los líderes, los constituidos en autoridad, han de saber que no siempre van a ser aceptados, (nadie es profeta entre los suyos…). Pero, como Jesús, habrán de seguir siempre siendo fieles a su vocación y misión. Sin transar en los principios, enfrentando las situaciones adversas con dignidad, siguiendo adelante como si nada hubiera sucedido, abriéndose paso entre las dificultades (personas y/o sucesos y hechos), buscando siempre nuevos campos de trabajo…

Simón, llamado Pedro

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Evangelio según San Mateo 4,12-23.
Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea.
Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones!
El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.
A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: “Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”.
Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores.
Entonces les dijo: “Síganme, y yo los haré pescadores de hombres”.
Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.
Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.
Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.
Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente. 

Homilía del Padre Paul Voisin CR, Superior General de la Congregación de la Resurrección:

El fundador de la Congregación de la Resurrección, Bogdan Janski, nació el 26 de marzo de 1807 en Polonia. Aunque se bautizó como católico, no vivió una vida espiritual particular durante muchos años. Estaba muy preocupado por los tiempos en los que vivió, y quería trabajar para el desarrollo de una sociedad justa. Así que, estudió Economía en la Universidad de Varsovia, y fue tan distinguido entre sus compañeros estudiantes que recibió una beca para estudiar Economía en Londres, Inglaterra, bajo luminarias como John Stuart Mill. Creía que a través de la reforma económica se podía lograr una nueva sociedad. Sin embargo, pronto se desilusionó con la economía, y llegó a la conciencia de que esta no era la respuesta. Así que, se asoció con un grupo llamado ‘sansimonistas’, un grupo de reformistas con altos ideales y la visión de un nuevo mundo establecido en la justicia social. Sin embargo, después de un tiempo también se desilusionó con ellos, y se dio cuenta de que tampoco tenían la respuesta.
A través de una serie de reuniones de casualidad con destacados intelectuales católicos franceses comenzó a redescubrir su patrimonio católico. Durante un período de dos años profundizó y desarrolló su fe católica y experimentó una profunda conversión. Ahora descubrió que Jesús era la respuesta a su deseo de construir la sociedad, que sólo Jesús podía ‘resucitar’ a la sociedad.
Pensé en Bogdan Janski y su historia de vida mientras leo el evangelio (Mateo 4:12-23). Primero, en relación con la oscuridad y la luz, y en segundo lugar en relación con la ‘llamada’.
La oscuridad y la luz son temas significativos en el arte y la música y la literatura, incluyendo Escritura Sagrada. En la primera lectura del Profeta Isaías (8:23) Dios revela a través del profeta que “las personas que caminaron en la oscuridad han visto una gran luz”. ¡Esa luz es Jesús! Estas palabras se hacen eco de Jesús en el evangelio, ya que proclama el reino de Dios al pueblo. Como pensaba en Bogdan Janski en relación con la oscuridad y la luz, pensé: cuando trató de trabajar para el mejoramiento de la sociedad, pero sin Dios, algo faltaba. Sólo estaba dependiendo de la voluntad humana y de las buenas intenciones. Fue como si todavía estuviera en la oscuridad. Sin embargo, cuando aceptó a Jesucristo en su vida de una nueva manera que la luz le trajo visión de cómo la gracia y el poder de Dios podrían estar en el trabajo y transformar esa voluntad humana y esas buenas intenciones en algo grande: ¡algo grande para Dios! Él había sido iluminado por Cristo y caminó en la luz. De repente se vio a sí mismo, y al mundo, y otros en una luz diferente, y encontró esperanza en esa vida con Dios.
Nuestra segunda lectura, desde la primera carta de San Pablo a los Corintios (1:10, 13-17) nos dice en términos simples que pertenecemos a Cristo, y que en él estamos unidos no sólo a Dios, sino unos a otros. Somos hermanos y hermanas, y responsables unos de otros en nuestra vida con Cristo.
También reflexioné sobre el tema de ‘llamada’ o ‘vocación’, tan evidente en la segunda parte del evangelio en el que Jesús llama a Simón Pedro, Andrés, Santiago y Juan. No sabemos nada acerca de su relación con Jesús, si habían oído hablar de él. Este fue el comienzo de su ministerio, y había hecho muy poco para llamar la atención de sí mismo en este momento, excepto por su bautismo en el río Jordán por Juan el Bautista. Los llamó, y respondieron inmediatamente, dejando sus barcos y sus redes y sus compañeros de trabajo y lo siguieron ese día. ¿Qué vieron en Jesús, en sus palabras y en sus ojos? Sus simples palabras “ven tras mí y te haré pescadores de personas” tocaron sus corazones tan profundamente que hicieron lo que él pidió. Sabemos que continuaron ganando su sustento pescando, pero a partir de ese momento toda su actividad estuvo alrededor de Jesús, su predicación y sus actos milagrosos,
De la misma manera Jesús nos dice “te quiero”, como el famoso cartel de la Primera Guerra Mundial del tío Sam que se ha utilizado durante generaciones como herramienta de reclutamiento para las Fuerzas Armadas estadounidenses. Jesús viene a nosotros hoy y nos dice “te quiero”. Hemos oído su llamada antes, pero hoy nos lo dirige de nuevo, para que lo escuchemos de una manera nueva y respondamos de una nueva manera. En nuestro viaje de discipulado nos llama a seguirlo. Él quiere convertirse en el centro de nuestras vidas también, la forma en que era para Pedro, Andrés, Santiago y Juan, y los muchos otros que lo seguirían. Esto no viene por magia, sino por un acto de nuestra voluntad, por nuestras buenas intenciones: ¡unidos a Dios en Cristo! No podemos responder solos. No podemos cumplir nuestra misión como discípulos solos. Jesús está llamando y él nos sostendrá mientras lo seguimos, mientras dejamos nuestros propios barcos y nos convertimos -con él- en “pescadores de personas”.
A medida que respondemos a esta llamada de Dios nos convertimos en luz para los demás. En casa, en la escuela y en el trabajo, nos convertimos en luz en un mundo oscuro para presenciar el amor y la verdad, de la paz y la justicia, a la reconciliación y la alegría. Así es como resucitamos la sociedad, ¡construyendo ese nuevo mundo con Jesucristo, nuestro Señor y Salvador! Entonces nuestro testimonio de vida servirá de invitación a otros a seguir a Jesús. Puede que nunca nos digamos unos a otros “Él te quiere”, pero nuestras palabras y acciones apuntarán a una fuente de vida y gracia más allá de nosotros, que viene de Dios y nos lleva a Dios.
Oremos hoy para que podamos -como Bogdan Janski- trabajar por la resurrección de la sociedad respondiendo al llamado del Señor, y compartiendo la luz de Cristo entre sí y con el mundo.

Marcha por la Vida: “Somos la voz de los sin voz”

Por primera vez un Presidente norteamericano participa en el gran evento americano pro-vida que es apoyado por los obispos de los Estados Unidos.
La Marcha por la Vida que tuvo lugar en Washington, DC, la tarde del viernes 24 de enero, reunió a unas cien mil personas en el National Mall, la explanada donde se encuentran los principales edificios del gobierno. Por primera vez este evento contó con la participación de un Presidente de los Estados Unidos. Esta manifestación pública se trata de una iniciativa apoyada por los obispos católicos de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos y los obispos de las Iglesias Ortodoxas.
El primer mandatario, Donald Trump, se dirigió a los manifestantes explicando las razones de su presencia: “Defender el derecho de cada niño, nacido y no nacido, a realizar su potencial divino”. “Juntos somos la voz de los que no tienen voz”, añadió, diciendo que “servir a las mujeres” significa ofrecer “vivienda, educación, trabajo y atención médica”. El Presidente norteamericano agradeció luego a los jóvenes presentes y los identificó como “el corazón de la Marcha por la Vida, por estar animados por el amor desinteresado y la oración: una generación que está haciendo de esta nación, una nación para la vida”.
Algunos de los oradores invitaron a votar en las próximas elecciones a los candidatos pro-vida y felicitaron al Presidente por el nombramiento de 187 jueces federales conservadores que prometieron luchar por más restricciones al aborto. En la 47ª edición de la Marcha por la Vida estuvieron presentes también algunos frailes franciscanos que, además de los signos pro-vida, mostraron otras pancartas invitando a proteger la creación y a buscar una mayor justicia para los pobres, porque “no se puede estar a favor de la vida sin cuidar del medioambiente y de los postergados”.
Fuente: www.vaticannews.va

Cordero de Dios

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Evangelio según San Juan 1,29-34.
Al día siguiente, Juan vio acercarse a Jesús y dijo: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. A él me refería, cuando dije: Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel”.
Y Juan dio este testimonio: “He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza en el Espíritu Santo’. Yo lo he visto y doy testimonio de que él es el Hijo de Dios”.

Homilía del Padre Paul Voisin CR, Superior General de la Congregación de la Resurrección:

Cada año hay un desfile de espectáculos de premios en el mundo del entretenimiento: los Globos de oro, los Oscars, los Tonys, y los Emmys. La esperanza de cada nominado es que será el nombre que se llame y ellos serán los que suban las escaleras para recibir el codiciado trofeo. Sin embargo, cuando se dice ” Y el ganador es…” también hay cuatro o cinco que se consuelan con la idea de que ‘solo ser nominado es un honor’.
Pensé en honores y ‘ganar’ cuando leí por primera vez el evangelio de hoy (Juan 1:29-34). Juan el Bautista anuncia que no es ‘el único’ cuando dice: “He aquí, el Cordero de Dios, que quita el Pecado del mundo”. Muestra su humildad al saber quién es en el plan de Dios, que no es el Mesías, el tan esperado. Él es sólo “la voz en el desierto” diciendo “prepara el camino del Señor, haz recto sus caminos”. Juan estaba preparado para ser ‘subcampeón’, y para no sólo ser renunciado a ello, sino abrazarlo con Todo su corazón. Tenía una misión, un propósito, y se comprometió a cumplir su parte en el misterio que se desarrolla de la historia de la salvación. Buscó, sobre todo, la voluntad de Dios, y cumplió fielmente su papel, ganándole un lugar alto en el reino de Dios.
Juan proclama quién es Jesús. Él es aquel de los que “vio al Espíritu bajar como una paloma del cielo y permanece sobre él”. Juan reconoció que bautizaría con agua, pero que Jesús “bautizaría con el Espíritu Santo”, y lo proclamó como “Hijo de Dios”. También reveló, bastante significativamente, que Jesús se clasificó por delante de él “porque existía ante él”. Esto es importante en nuestra teología de la persona de Jesús, que la Segunda Persona de la Trinidad existió en el tiempo antes de la aparición de Juan el Bautista. El Padre, Hijo y Espíritu Santo viven en unión para siempre y desde el principio de los tiempos. Este misterio es fundamental para nuestra comprensión de quién es Jesús. Jesús, también, nos muestra humildad, al nacer como nosotros en el mundo, y compartir nuestra condición humana en todas las cosas menos pecado.
Nuestra primera lectura del libro del profeta Isaías (49:3, 5-6) habla tan bellamente sobre la gracia de Dios sobre sus elegidos. Dios expresa cómo hemos sido formados y bendecidos, y que -como sus “siervos”- estamos empoderados para hacer su voluntad en relación con su pueblo elegido. Estas palabras trajeron consuelo y esperanza a cada profeta, a cada rey, a Juan el Bautista, y a Jesús, su ungido. Nos dicen que siguiendo la enseñanza de Dios y vamos a ser “una luz a las naciones”, que vamos a recibir y compartir la luz de Cristo, y seguir llevando la luz de Cristo “a los confines de la tierra”.
Nuestro Salmo (40:2, 3, 7-8, 8-9, 10) refleja esa voluntad de ser esa “luz”, de tener esa influencia, y de cumplir el plan de salvación de Dios a través de cada uno de nosotros.
En la Segunda Lectura, las primeras palabras de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios (1:1-3) nos aseguran quienes somos, que hemos sido “santificados en Cristo Jesús” y hemos hecho “santos” porque pertenecemos a Jesucristo a través de nuestro bautismo, y a través de nuestro fiel discipulado.
Sólo un Juan el Bautista sabía quién era en el plan de salvación, hoy Dios nos llama a descubrir de nuevo y abrazar quiénes somos en el plan de salvación. Al igual que Juan, no somos “el Cordero de Dios”, pero estamos llamados a cumplir nuestra parte en el plan de desarrollo de Dios en nuestras vidas, y en la vida de las personas en nuestra vida. Compartimos en la vida de Dios a través de nuestro Bautismo. Estamos agradecidos, bendecidos y dotados por Dios para contribuir a la construcción de la Iglesia, y el reino de Dios. No es sólo nuestra propia santificación la que es nuestra misión, sino ser esa “voz”, como Juan, quien señala Jesús a los demás. Como Juan indicó “He aquí, el Cordero de Dios”, nosotros, en nuestra vida cotidiana -en casa, en el trabajo, en la escuela, y entre nuestros amigos- estamos llamados a ayudar a otros a reconocer la presencia de Jesús. Podemos hacer esto de manera más efectiva -creo- no citando la Escritura o del catecismo de la Iglesia Católica, sino compartiendo nuestra vida con Dios: por qué oramos, por qué llegamos a la Eucaristía, por qué perdonamos y por qué pedimos Perdón, y por qué servimos. Cuando estamos con alguien que está sufriendo la pérdida de un ser querido, podemos dar testimonio de nuestra propia experiencia de cómo la paz llegó a nosotros con el conocimiento y la experiencia de recoger las piezas después de la pérdida de un ser querido. Cuando estamos con alguien que está confundido y parece sin dirección, podemos compartir con ellos cómo nos abrimos a nuestra misión que Dios nos llevó a descubrir. Cuando estamos con alguien ‘doblado en ganar’, podemos ayudar a alguien a darse cuenta de que tienen gran valor y que a los ojos de Dios son un ganador. Cuando nos encontramos con alguien que está cayendo en malos hábitos, podemos compartir cómo reformamos nuestras vidas y encontramos abundante gracia de Dios para hacerlo.
Al igual que Juan el Bautista era un instrumento de Dios, y trajo a la gente a Jesús, así que también estamos llamados a ser tal instrumento aquí y ahora. En la historia de la Congregación de la Resurrección reconocemos cómo nuestro Fundador, Bogdan Janski, también fue un instrumento de Dios, como Juan el Bautista llamando a la gente a la conversión, y a levantarse con Cristo a una nueva vida, y a trabajar para la resurrección De la sociedad. Al igual que Juan, no llamó la atención a sí mismo, sino al Señor resucitado. Al igual que Juan, tenía la humildad en su búsqueda de hacer la voluntad de Dios. Reconoció la obra de la gracia de Dios, y su papel como instrumento en el plan de Dios, el plan de Dios para formar una comunidad religiosa.
Una y otra vez se nos presenta oportunidades para ayudar a otros a reconocer la presencia de Jesús, si tan solo estamos alerta y conscientes, y estamos dispuestos a arriesgar lo suficiente para decir a los demás “He aquí, el Cordero de Dios”. Así como Juan encontré satisfacción y alegría en proclamar a Jesús, e incluso en el renunciar a su vida al finalizar su misión, encontraremos satisfacción y alegría en cumplir nuestra misión como seguidores de Jesús. A los ojos del mundo puede que no seamos el ‘ganador’ llamado hacia adelante para recibir el trofeo, sino a los ojos de Dios somos un ‘ganador’ -precioso, amado, salvado, llamado y enviado- para no sólo compartir la vida de Jesucristo, pero para compartirla con los demás. Nuestra humildad en aceptar quienes somos en el plan de Dios, y hacerlo fielmente, nos traerá mayor gracia y bendición aquí y ahora, satisfacción y alegría en un ‘trabajo bien hecho’, y vida eterna en el mundo por venir.

Padre Jozef Hollanders OMI

El Padre Jozef (Jef) Hollanders fue asesinado la noche del domingo 12 de enero en la parroquia de la ciudad de Bodibe, cerca de Mahikeng, en la provincia noroeste del país. “Su cuerpo fue descubierto -según la Agencia- el lunes por la tarde por un feligrés”. La investigación no descarta la posibilidad de que el Padre Hollanders haya sido víctima de un intento de robo, durante el cual sufrió un ataque al corazón o fue estrangulado. El dolor de los hermanos es grande: “Estamos profundamente afectados por lo que ha sucedido. El religioso fue encontrado atado de pies y manos y con una soga alrededor de su cuello.

Una vida para la misión

“Una muerte terrible para alguien que ha dedicado toda su vida a su misión”, dijo el Padre Daniël Coryn, Superior Provincial de los misioneros Oblatos de María. Según Monseñor Víctor Phalana, obispo de Klerksdorp, los ladrones estaban mal informados: “Todos saben que no tenía dinero. Sirvió a una comunidad pobre. Usó cada centavo que tenía para su gente. Regaló todo lo que tenía”. El Padre Hollanders estaba “lleno de entusiasmo, vida y dedicación” y hablaba con fluidez el afrikáans y el tswana, una lengua bantú que se habla en Sudáfrica y Botswana. “Hacía parte de la vida de la gente”.

De Bélgica a África

El Padre Hollanders nació en Bélgica el 4 de marzo de 1937. Hizo sus primeros votos como Oblato el 8 de septiembre de 1958 y fue ordenado sacerdote el 26 de diciembre de 1963. Llegó a Sudáfrica el 31 de enero de 1965. “Durante 55 años”, se lee en un comunicado de los Oblatos de María Inmaculada en Sudáfrica, “fue misionero en la zona de habla tswana, ahora una provincia en el noroeste de Sudáfrica”. “Le gustaba crear nuevas comunidades cristianas, que se han convertido en parroquias o estaciones parroquiales en lo que se ha convertido en la diócesis de Klerksdorp”. “Se nos recordó que Jesús murió a manos de otros e imaginamos que el Padre Jef también diría: Perdónalos, porque no saben lo que hacen”. El funeral se celebrará el miércoles 22 de enero a las 10 de la mañana en la catedral de Klerksdorp.
Fuente: Vatican News.

Mi Hijo muy querido

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Evangelio según San Mateo 3,13-17.
Entonces Jesús fue desde Galilea hasta el Jordán y se presentó a Juan para ser bautizado por él.
Juan se resistía, diciéndole: “Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y eres tú el que viene a mi encuentro!”.
Pero Jesús le respondió: “Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo”. Y Juan se lo permitió.
Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia él.
Y se oyó una voz del cielo que decía: “Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección”.

Homilía del Padre Paul Voisin CR, Superior General de la Congregación de la Resurrección:

Me gustaría decir lo feliz que estoy de estar en San Francisco, especialmente en este año en el que celebran el 60º Aniversario de la Parroquia.
Hace muchos años (en la Parroquia de San Miguel Arcángel en La Paz, Bolivia) trabajé en un equipo para nuestro Curso de Preparación Matrimonial. Una de las preguntas importantes que queríamos que las parejas reflexionaran era: “¿Cuál es la diferencia entre un matrimonio civil y un matrimonio sacramental?”. De los siete sacramentos, el matrimonio es el único sacramento que tiene una expresión civil. Todos los demás son puramente celebraciones de fe. Sin embargo, pronto descubrimos que había una pregunta más básica para reflexionar, “¿qué diferencia ha hecho el sacramento del bautismo en mi vida?”. Esto trajo un largo silencio, y poco a poco surgieron algunas respuestas. No es fácil articular la fe de uno, y aún más ante un grupo de extraños. Algunas parejas ni siquiera habían abordado una pregunta así por su cuenta, poco menos compartirla con otras.
Pensé en esa experiencia cuando leo el evangelio de hoy (Mateo 3:13-17) en esta fiesta del Bautismo del Señor. Aquí somos testigos del Bautismo de Jesús en el Río Jordán por Juan el Bautista. No es sólo cualquier bautismo, sino el del Hijo de Dios, quien se convertiría en la fuente de gracia para que todos aquellos sean bautizados. El Padre se manifestó en el bautismo diciendo: “este es mi hijo amado, con quien estoy bien contento”. Esto marcó este evento, y este hombre, como algo sobrenatural. Dios no sólo declaraba que Jesús era su Hijo, sino que fue amado por él. A partir de este momento -su bautismo- la vida de Jesús cambió, comenzando su ministerio y compartiendo la misión del Padre con los que le rodean, en particular con sus discípulos.
En la primera lectura del libro del Profeta Isaías (42:1-4, 6-7) la profecía señala a la persona de Jesús. Él es el “siervo a quien yo sostengo, el elegido con el que me complace, sobre quien he puesto mi espíritu”. Él está puesto delante de nosotros como un “pacto del pueblo, una luz para las naciones”. Nosotros quienes somos bautizados en Jesucristo comparten en esa vida y espíritu, en ese pacto y luz.
La segunda lectura de los Hechos de los apóstoles (10:34-38) refleja la fe de la comunidad cristiana temprana que Jesús estaba entre ellos, y que compartieron en su vida y poder a través de su bautismo.
En esta fiesta del Bautismo del Señor siempre la veo como una oportunidad para reflexionar sobre lo que este sacramento significa para nosotros como una comunidad de fe, y qué diferencia debe tener el Sacramento del Bautismo en nuestra vida.
El Sacramento del Bautismo es el primero de los siete sacramentos. A través de ella entramos en la vida con Dios, y Dios entra en nuestra vida de una manera especial. Nos convertimos en sus hijos. Recordando los ritos bautismal, estamos ‘firmados’ con la cruz de Jesús, estamos limpios con las aguas del bautismo -dándonos una vida nueva y abundante en Cristo- estamos ungidos con aceite santo (Crisma) como señal de nuestra consagración a Dios. Somos santos y le pertenecemos. La prenda blanca simboliza la pureza de nuestra nueva vida en Cristo, y la vela iluminada representa la luz de Cristo que nos ilumina.
Sin embargo, reconocemos que el bautismo no es sólo un momento en el tiempo -lo que pasa en la fuente bautismal- sino que se trata del día a día viviendo fuera de nuestra vida en Cristo. Al igual que las parejas en el curso, tenemos que articular lo que nuestro bautismo significa para nosotros y cómo lo vivimos.
Creo que hay cuatro señales de esa vida bautismal que podemos identificar: cuatro señales que he articulado para ti en otras ocasiones. La primera de las señales es que reconocemos una fe. Reconocemos a alguien y algo más allá de nosotros mismos y nuestro mundo material. Aspiramos a creer cada vez más en las realidades divinas que Dios nos ha revelado. No somos el ser-todo y el final-todo, no se trata de nosotros. Estamos en una relación con Dios: revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Todos y cada domingo cuando oramos el Credo no sólo profesamos esa fe, sino que esperemos que la profesamos con más coraje y convicción, porque hemos vivido otra semana experimentando la vida de Dios dentro de nosotros.
Una segunda señal de nuestro bautismo es el amor. Este es un amor que se inspira en el amor de Dios por nosotros, hecho manifiestado en la cruz de Jesucristo. Dios amó tanto al mundo que envió a su Hijo único, y por amor que Hijo murió por nuestros pecados. Este es un amor incondicional y misericordioso. Este es el amor que cura y salva. Esto no es un amor basado en ‘me gusta’ o ‘devolver el favor’. ¡Este es un regalo gratis! Nuestro amor -en casa, en el trabajo y en la escuela- debería ser un amor que hace la diferencia, que la gente sienta la presencia de Dios, que les insta a la reconciliación y la paz, que saca lo mejor de los demás.
Una tercera señal es servicio. La fe y el amor no sólo pueden seguir siendo ejercicios intelectuales, sino que deben ser traducidos en la forma en que vivimos con los demás. Si reconocemos lo mucho que hemos recibido, nos llaman, como buenos discípulos y buenos administradores, para compartir nuestro tiempo, talentos y tesoro con los demás. No podemos profesar ser seguidores de Jesús y sólo tener buenas intenciones. Deberíamos ser los primeros -en el trabajo, en casa, y en la escuela- en distinguirnos por ‘estar ahí’ para los demás en compasión.
Una cuarta señal de nuestra vida en Cristo a diario es la oración. Sin comunicación una relación no puede crecer y desarrollar, y así sin oración nuestra vida espiritual permanece estancada e improductiva. Nuestra oración representa no sólo nuestra necesidad de Dios, sino nuestra confianza en su respuesta a nuestras oraciones, sea lo que sea. Nuestra oración individual alcanza su punto más alto cuando nos reunimos para celebrar la Eucaristía en comunidad en el Día del Señor.
Los Fundadores de la Congregación de la Resurrección -Bogdan Janski, el Padre Peter Semenko y el Padre Jerome Kasjiewicz- llegaron a darse cuenta, con el tiempo, de la gracia de su Bautismo. Aunque todos eran católicos, todos se habían caído -Bogdan por una vida pecadora en su juventud y abandono de la fe; y Pedro y Jerome como soldados desilusionados cuando su ejército polaco fue derrotado por los ejércitos rusos en 1831. Después de cada una de sus conversiones abrazaron su fe, con un nuevo vigor y celo, para no sólo vivir la vida cristiana al máximo -una vida de fe, amor, servicio y oración- sino para compartirla con los demás. La formación de una Comunidad Religiosa tuvo el objetivo de unir sus esfuerzos individuales con los demás, como mente y corazón, de trabajar por la resurrección de una sociedad que realmente reflejaría la gracia del Sacramento del Bautismo que todos hemos recibido.
No es fácil responder a la pregunta, “¿qué diferencia hace el sacramento del bautismo en tu vida?”, pero tal vez algo de lo que he compartido nos ayude a articular cómo debemos mostrar todos y cada día que estamos bautizados En Cristo: por nuestra fe, nuestro amor, nuestro servicio, y nuestra oración. Estas son actitudes y actividades en respuesta a ese mismo Padre celestial que nos dice hoy: “Tú eres mi hijo amado, con quien estoy bien satisfecho”.

Palabra de Dios

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Evangelio según San Juan 1,1-18.
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
El no era la luz, sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él, al declarar: “Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo”.
De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:
porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.

Homilía del Padre Paul Voisin CR, Superior General de la Congregación de la Resurrección:

A medida que reflexioné de las lecturas para este domingo, la fiesta de la epifanía, un dicho se viene a la mente: “lo que encuentres dependerá de lo que estás buscando”. Ya que siempre me gusta empezar con una historia que habla del mensaje básico que creo que el señor me está llevando a explorar y compartir, empecé a pensar en buscar y encontrar. Un ejemplo me vino a la mente. En julio de 2013 pasé tres días en Venecia, Italia. Fue mi tercera vez en Venecia, y he aprendido a encontrar mi camino dentro y fuera de las islas, sus mejores momentos, y -debo confesar- sus tiendas. Realmente me han llevado con el cristal de Murano, no especialmente para mí tanto como para regalos para mi familia y amigos. Cuando fui por mis compras supe exactamente lo que quería, y dónde encontrarlo. No pasé mucho tiempo buscando cosas que no estaban en mi mente y en mi lista. Sabía lo que quería, y fui a por ello. Debo decir que subí al tren para Roma como un hombre feliz, habiendo encontrado lo que estaba buscando.
Pensé en “lo que encuentres dependerá de lo que buscas” cuando leí por primera vez el evangelio de este domingo (Mateo 2:1-12). ¿Qué estaban buscando los Reyes Magos? Se cree que eran astrólogos: de ahí su interés en y lectura de las estrellas. Los Reyes Magos estaban buscando a este Rey de los Judíos nacido en el tiempo. Lo estaban buscando con fines nobles, no para gestionar ni comercializarlo, sino para verlo y conocerlo. Él iba a ser un gran personaje, según sus estudios y creencias, y querían conocer a este “Rey recién nacido de los judíos”. Trajeron tres regalos significativos para simbolizar la vida que creían que este niño llevaría: oro para representar Su majestuosidad y gloria, incienso que habló de la misteriosa acción de Dios, y mirra que previene su muerte. Sabían lo que estaban buscando, y la estrella los llevó milagrosamente a encontrar lo que estaban buscando.
Lo misterioso que me golpeó mientras reflexioné en las lecturas fue que los Reyes Magos no sabían qué forma tomaría esta manifestación de lo que estaban buscando. Por eso, buscando al Rey de los Judíos, fueron al Rey de Palestina, Herodes, pensando tal vez que este niño estaría en un palacio real y de una familia real. Sin embargo, lo encontraron en una simple vivienda en Belén con María y José, un carpintero y su esposa.
En nuestra primera lectura del Libro del Profeta Isaías (60:1-6) Dios revela que “Tu luz ha llegado”. La oscuridad ya no cubriría la tierra, sino que el “Señor brilla”. Vino a iluminar a la Gente y naciones. Aquellos con fe en las promesas de Dios vendrán a él y “estarán radiantes en lo que ven. Sus corazones van a latir y desbordar”. El oro y el incienso serán llevados por adelante. Jesús la luz, revelada por la estrella brillante, ha llegado al mundo y cumplido esta profecía. Si buscamos la verdad; si buscamos revelación; y si buscamos la voluntad de Dios, esto es lo que encontraremos: la fuente de verdad y revelación, el cumplimiento de la voluntad de Dios en la persona de Jesucristo, nacido en el pesebre en Belén.
En nuestra segunda lectura de la Carta de San Pablo a los Efesios (3:2-3 a, 5-6) San Pablo nos asegura que Dios se revelará a sí mismo, y recibiremos la gracia de Dios. Durante siglos pueblo de fe esperó esta manifestación de Dios y aquí estuvo en la persona de Jesucristo proclamada por Pablo a los paganos de Éfeso. San Pablo ya comienza a hablar de la universalidad de la venida del Cristo, no sólo para el pueblo elegido -los judíos- sino para los gentiles, para ser “coherederos, miembros del mismo cuerpo, y cosocios en la promesa de Cristo Jesús”. Todos deben ser salvados por este Señor y Salvador, Jesucristo.
Vuelvo a mi reflexión sobre las palabras “lo que encontramos dependerá de lo que estamos buscando”. ¿Qué estamos buscando? ¿Cuál es la ‘estrella’ que estamos siguiendo?
Aquí, de una manera simplista, podemos ver dos estrellas subiendo, ambas de las cuales pueden atraernos. Una es una estrella que nos lleva a buscar poder, placer y posesiones. Esta es realmente una estrella ‘terrenal’ porque nos lleva a centrarnos en las cosas de la tierra, las cosas de este mundo. No son males, pero no nos llevan a la plenitud de la vida que Dios nos dice espera. Si buscamos esa estrella podemos encontrar éxito, felicidad y logro, ¿pero a qué precio y por cuánto tiempo? Esa estrella puede caer a la tierra rápidamente. Tal vez podamos identificar tiempos en nuestras propias vidas, o personas que conocemos que sólo han buscado esa estrella ‘terrenal’ y lo que encontraron, como resultado de seguir a esa estrella, no fue lo que realmente querían en la vida, y fuera de la vida.
La otra estrella es una estrella ‘celestial’ puesta en los valores del evangelio y la voluntad de Dios. Esta estrella se centra en los valores y virtudes del reino de Dios. Si buscamos esa estrella encontramos esa cercanía a Dios que viene de caminar con fe y servir a Dios. Esto conduce a relaciones que dan vida y tienen valor eterno. Esa estrella nunca se desvanecerá. Tal vez también podamos identificar tiempos en nuestras vidas, o personas que conocemos que han buscado esa estrella ‘celestial’ y lo que encontraron, como resultado de seguir esa estrella, fue una fuente de gran paz y alegría, y -muy a menudo- sorpresas (gracias y bendiciones) que Yavéh tiene en tiendas para los que lo buscan.
El fundador de la Congregación de la Resurrección, Bogdan Janski, también tuvo que luchar con lo que estaba buscando. Al principio, pensó que estudiando economía contribuiría a una sociedad mejor. Sin embargo, pronto encontró que esa no era la respuesta. Luego se asoció con un grupo de reforma social, los sansimonistas, que también trabajaron hacia una sociedad más justa, pero pronto se desilusionó con ellos. Luego, a través de la gracia de Dios, entró en contacto con algunos intelectuales católicos comprometidos, que lo convencieron de renovar su fe católica. En eso, descubrió que Jesús tenía la respuesta para crear un mundo mejor. Jesús era la ‘estrella’ que llevaría a la gente a una sociedad mejor, una sociedad que sabía que Jesús podría ayudar a resucitar. Compartió esa búsqueda, y lo que encontró con sus discípulos, el padre Peter Semenenko y el padre Jerome Kajsiewicz, que fueron co-Fundadores de la Congregación.
Photo: Jonathan Meyer/ Unsplash.
Mientras celebramos la Epifanía hoy no solo recordamos a los Reyes Magos y sus seguidores de la estrella, sino nuestro seguimiento de una estrella, aquí y ahora. Así como la estrella de los Reyes Magos los llevó a Jesús el Señor, así que también si buscamos una estrella ‘celestial’ nos llevará a Jesús. Si creemos que “lo que encontramos dependerá de lo que estamos buscando”, buscaremos a Jesús y te aseguro que a través de la gracia de Dios lo encontraremos y compartiremos en su vida, y lo compartiremos con los demás …

Sagrada Familia de Jesús, María y José

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Evangelio según San Mateo 2,13-15.19-23.
Después de la partida de los magos, el Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”.
José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.
Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: Desde Egipto llamé a mi hijo.
Cuando murió Herodes, el Angel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño”.
José se levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel.
Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea,
donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo que había sido anunciado por los profetas: Será llamado Nazareno.

Homilías del Padre Paul Voisin CR, Superior General de la Congregación de la Resurrección:

Navidad

Si alguna vez has aprendido un segundo idioma, vas a saber que necesitas mucha humildad y la capacidad de reír de ti mismo. Si no empiezas a salir con esas cualidades, pronto las desarrollas. Cuando empecé a estudiar español, hace casi treinta años, he desarrollado estas cualidades rápidamente. Me acuerdo de muchos casos en los que hice errores que enviaron a la gente a la risa, y me hicieron ruborizar. Me acuerdo, sin embargo, en una ocasión un error que no fue mío. Mientras yo vivía con nuestros seminaristas en Cochabamba, Bolivia, estuve durante dos años, durante el fin de semana como Pastor de la Parroquia Rural de Nuestra Señora de las Nieves en Santivaňez. Yo trabajé allí con algunas hermanas religiosas, y recuerdo en una ocasión que fuimos a un pueblo rural para una misa de primera comunión. Hemos tenido que dejar nuestro jeep en la carretera y cruzar un río, chapotear en el agua por encima de nuestras rodillas, y caminar un par de kilómetros más para llegar al pueblo y celebrar la misa. Mientras me estaba preparando para la misa, recuerdo, de repente, la risa como una de las hermanas buscaba los fósforos para encender las velas. Ella dijo a algunas personas, “quiero dar a luz”, que -el español no siendo su primer idioma- pensó que estaba diciendo “quiero encender la luz”, pero en realidad esa frase significa “quiero dar a luz”. Ese día ella fue la que se sonrojó, cuando le explicamos lo que había dicho.
De una manera extraña, pensé en ese incidente cuando refleja los últimos días en las muchas lecturas para esta gran fiesta de navidad -las lecturas para la misa de la familia (Vigilia) (Isaías 62:1-5, Hechos 13:16-17, 22-25, Mateo 1:18-25), para misa a medianoche (Isaías 9:1-6, Tito 2:11-14, Lucas 2:1-14), y para misa en el día (Isaías 52:7-10, Hebreos 1:1-6, Juan 1:1-5, 9-14)-. Cada uno con lecturas separadas y únicas. Por supuesto, no estoy a punto de preparar y entregar tres homilías diferentes, después de todo el mensaje central es el mismo: ¡Jesús ha nacido!
Uno de los temas de las lecturas navideñas está en el tema de la luz: que “las personas que caminó en la oscuridad han visto una gran luz”. ¡Jesús es esa luz! Los profetas anunciaron su llegada durante siglos. Dios el Padre prometió enviar a un Mesías, un Salvador, que iba a salvar a su pueblo. En la celebración del sacramento del bautismo, uno de los ritos nos dice “Recibe la luz de Cristo… Esta luz es confiada a ti para que te siga quemando intensamente. Este hijo tuyo ha sido iluminado por Cristo. Este niño (él/ella) es para caminar siempre como un niño de la luz. Que este niño mantenga viva la llama de la fe en su corazón”.
Estamos aquí esta noche para celebrar no sólo que Jesús ha nacido, y que él es la luz del mundo, sino que compartimos en esa luz. Estamos aquí esta noche porque creemos que Jesús es esa luz que llegó a un mundo de oscuridad, y que esta luz sigue brillando en los que le siguen fielmente.
En nuestra temporada de Adviento la venida de Jesús la luz ha sido simbolizaba de una manera especial con la corona de Adviento. Cada semana otra vela, hasta que las cuatro fueron encendidas. Esto simboliza que cada semana, como estábamos alerta y conscientes de la presencia de Dios, la luz y la vida de Cristo crecieron en nosotros. La luz y la vida de Jesús no sólo crecieron dentro de nosotros, sino que nos hemos convertido en una fuente de luz -la luz de Cristo- para los demás. A veces podemos ser reacios a hacer eso. No es fácil presenciar a Cristo -no sólo por nuestras palabras, sino por nuestra forma de vivir- el testimonio de nuestra vida en nuestra familia, con nuestros compañeros de clase, compañeros de trabajo y amigos.
Hay un reto para cada uno de nosotros -a medida que nos reunimos para celebrar el nacimiento de Jesús- para comenzar a ser la luz todos y todos los días del año, así celebrando su nacimiento cada día mientras compartimos su vida con los demás.
Desde el septiembre de 1996 hasta abril de 1997 he participado en un programa en la Universidad jesuita de Toronto: Regis College. En uno de los cursos escribí un artículo sobre un sacerdote dominico alemán del siglo XIII, Meister Eckhart. Se trata de dar a luz. Él escribió: ” ¿Cómo puedo creer que Dios quería que María dé a luz al Hijo de Dios hace años, y no creer que él quiere que dé a luz al Hijo de Dios en mi tiempo y mi cultura?” Jesús no sólo nació en el tiempo, sino que quiere ser ‘nacido’ todos y cada día en y a través de nosotros. Todos tenemos influencia y poder en la vida de los demás, y Jesús quiere hacerse presente en nuestros hogares, escuelas y lugares de trabajo en y a través de nosotros. Con la ayuda de su gracia podemos hacer eso. No es una ‘misión imposible’.
Al igual que la entrega física del nacimiento es una experiencia larga y a veces difícil, así que también el dar a luz espiritual de nacimiento también puede ser largo y difícil. Significa, día tras día, volver al Señor y construir esa relación de amor y obediencia con él. Esto significa escuchar su Palabra, y ponerlo en práctica. Significa buscar oportunidades para la gracia y para ser iluminado por Cristo, en la oración, en las Escrituras, y en los sacramentos. Significa compartir nuestra fe con los demás, especialmente los que continúan en la oscuridad del miedo y la duda, de la incredulidad, y de la autosuficiencia.
Nos vemos esta actitud de “dar a luz” en la vida de los Fundadores de la Congregación de la Resurrección, Bogdan Janski, y sus discípulos el Padre Peter Semenenko y el Padre Jerome Kajsiewicz. Su conversión personal los trajo no sólo más cerca de la vida de Cristo, sino que les dio valor y entusiasmo para compartir la verdad del amor incondicional de Dios, y su misericordia, para que otros obtengan una nueva vida, y ellos, también, den nacimiento ‘a Jesús donde se encontraron a sí mismos y con quien se encontraron a sí mismos’. Esa misma invitación, esa misma llamada, se nos extiende esta Navidad, para hacer la diferencia en el mundo trayendo a Cristo a los demás.
Al igual que cuando celebramos el cumpleaños el uno del otro, estamos buscando señales de amistad como parte normal de nuestro día, mes y año. No es suficiente, o una verdadera amistad, para enviar una tarjeta, o llamar, o correo electrónico o skype, o dar un regalo, y luego no llegar a un año más: hasta el próximo cumpleaños. Lamentablemente en nuestro mundo hoy uno de nuestros desafíos es no permitir que esto suceda en nuestra relación con Jesucristo: que nuestra celebración de la navidad no es sólo un evento de un día, sino que es una verdadera expresión de nuestra relación continua y amorosa con Jesús nuestro Salvador. Jesús no se quedó un bebé para siempre -ninguno de nosotros lo hace- y mientras caminaba por la tierra, predicando y enseñando, sanando y resucitando a los muertos, reveló quién era: que era el hijo de Dios, ese tan esperado Mesías, Dios Entre nosotros, el hombre hecho por Dios, nuestro Señor y Salvador. Su luz sigue brillando, y esta noche celebramos como individuos, familias y una comunidad de fe estamos compartiendo esa luz y vida con Dios, y compartiendo esa luz y vida unos con otros. Vamos a dar a luz. Vamos a dar a luz a Jesús en nuestro tiempo y nuestra cultura. Este es el regalo que quiere de nosotros hoy.

Sagrada Familia

Hay un viejo dicho, que “si quieres hacer reír a Dios, dile tus planes”. Estoy seguro de que todos nos podemos relacionar con eso. En 2011 estaba feliz ministrando en la Parroquia de San Patricio en Bermudas. Ese año tuvimos un capítulo general en Roma, y fui elegido por mi provincia para ser delegado en ese capítulo. Cuando llegó el momento de la elección del nuevo Consejo General, recibí un montón de ánimo y apoyo para dejar que mi nombre se quede como vicario general. En ese momento, no sentí que era para mí. Estaba feliz trabajando en las Bermudas y esperaba quedarme allí hasta la jubilación a los 75 años, quince años de distancia. Luego, en 2017, regresé a Roma y a otro capítulo general, como delegado de la provincia de Ontario-Kentucky. Esta vez el aliento y el apoyo comenzaron un año antes, tan pronto como había sido elegido delegado Provincial, y de personas cuya opinión he respetado. En este momento estaba ministrando en la Catedral de Santa Teresa, y perfectamente feliz con la vida y el ministerio en las hermosas Bermudas. Después de mucha oración y reflexión decidí dejar mi nombre para una elección, y de hecho, fui elegido Superior General: “Si quieres hacer reír a Dios, dile tus planes”.
Pensé en esta experiencia al leer el evangelio de hoy (Mateo 2:13-15, 19-23) como Dios intervino en la vida de José, María y el Cristo Niño. José y María, como cualquier pareja joven, tenían sus planes de una vida juntos. Entonces Dios intervino en la vida de María, cuando el ángel Gabriel vino y le pidió que se convirtió en la madre del Salvador. Su ‘sí’ cambió su vida. En el evangelio de hoy, en la Fiesta de la Santa Familia, vemos la intervención de Dios en la vida de José. Esta es la segunda vez, ya que, a través de un sueño mucho antes, se le dijo que tome a María como su esposa, ya que el niño concebido en ella era la obra del Espíritu Santo. Como hombre de fe, y que confiaba en las intervenciones de Dios, se le dijo en el sueño lo que debía hacer. Se fueron de Palestina a Egipto, para escapar del mal de Herodes.
En nuestra primera lectura del Libro de Siracides (3:2-6, 12-14) escuchamos acerca de las relaciones en las familias. Cada vez más personas se encuentran hoy en día como la generación de ‘sándwich’ – adultos que están cuidando a los padres mayores, así como por los niños que están en edad. A menudo es un desafío. El profeta Siracides nos comunica con éxito cómo Dios ve nuestra responsabilidad con nuestros padres, ya sea que somos dieciséis o sesenta. Muchas personas sólo reconocen lo mucho que fueron amados por sus padres cuando ellos mismos se convierten en padres. De repente se abren los ojos y se dan cuenta del amor de sus padres. A pesar de que pueden haber rechazado la autoridad de sus padres, sólo entonces se dan cuenta de su sabiduría, y cómo la única respuesta amorosa es a veces decir “¡No!” La Primera Lectura nos llama a un amor sincero y generoso y respeto por nuestros padres, en agradecimiento por su amor y sacrificios que hicieron por nuestro bienestar. Su amor es incondicional.
La Segunda Lectura de la Carta de San Pablo a los Colosenses (3: 12-21) habla directamente sobre la calidad de la vida familiar Católica Cristiana, reflejando los valores y virtudes del reino de Dios. Habla directamente a las relaciones entre los miembros de la familia, dando testimonio del amor incondicional de Dios por nosotros. Con la gracia de Dios, todas estas palabras pueden ser cumplidas por nosotros.
A primera vista, algunos pueden pensar que la lectura del evangelio tiene poco o nada que ver con la fiesta de hoy. Sin embargo, creo que muestra la importancia de que los miembros de la familia estén abiertos a la voluntad de Dios y la sigan a través de la gracia que Dios proporciona. José ha experimentado la intervención de Dios, cambiando sus planes para él y su pequeña familia. Dios tenía otros planes, y José reconoció la voluntad y la sabiduría de Dios e hizo lo que Dios le ordenó. Tanto María como José reflejan la realidad de todos los miembros de la familia, estar abiertos a la revelación de Dios, a la voluntad de Dios, y creer que la gracia de Dios está activa para lograr su cumplimiento. Esto desafía a TODOS los miembros de la familia a compartir esta actitud de María y José, de la Sagrada Familia, para crear su propia familia santa que sea una respuesta amorosa al llamado de Dios.
Para recibir esta “intervención” aquí y ahora, debemos estar escuchando, escuchando la voluntad de Dios revelada en nuestra oración y en la Sagrada Escritura. Dios ‘nos habla’ de muchas maneras, a través de inspiraciones y epifanías que nos llegan en nuestra oración personal, que nos apoyan y nos desafían en nuestra vida con Dios, y no solo para hacer lo ‘correcto’, sino para hacer lo que sea Dios quiere. El testimonio de la vida de otras personas, incluidos los santos de la historia, también puede hablarnos sobre la voluntad de Dios, y cómo Dios sostiene y protege a quienes lo buscan y buscan hacer su voluntad. Las Sagradas Escrituras también nos pueden hablar en voz alta. A veces podemos pensar que la Palabra de Dios fue escrita para otro momento, pero no para el siglo XXI. Es interesante cuántas veces las personas se me acercaron, después de una misa, y me preguntaron: “¿Desde cuándo ha estado eso en la Biblia?”. Les digo que siempre han estado, y que lo han oído muchas veces, pero no escucharon. De repente, algo en su vida personal los hizo escuchar de una nueva manera. De repente, la Palabra se conectó con su vida y su vida con la Palabra. Esa debería ser la “regla” en lugar de la “excepción” cuando leemos las Sagradas Escrituras. En relación con esta fiesta, podemos escuchar en las lecturas cosas que hacen sonar las campanas, y sabemos que Dios nos está hablando a través de la Sagrada Escritura.
En esta Fiesta de la Sagrada Familia, que las lecturas nos den todas las oportunidades para reflexionar sobre cómo Dios quiere intervenir en nuestra vida AHORA, cómo quiere que actuemos ahora, en unión con Él. ¿Qué podría ser más importante en nuestras vidas para descubrir y hacer la voluntad de Dios que en nuestras familias, como cónyuges, hijos e hijas y hermanos? Las lecturas de hoy son claras y claras sobre lo que significa ser un miembro de la familia hoy y crear una familia Católica Cristiana hoy. ¿Estamos dispuestos a escuchar?

Apóstoles de la Resurrección: una obra en proceso

Por Paul S. Voisin CR, Superior General
Central en los pensamientos originales de Bogdan Jański, fundador de la Congregación de la Resurrección, fue que los laicos asociados trabajarían por la resurrección de la sociedad junto a los miembros integrantes de la Comunidad. En París, y luego en Roma, había muchos laicos católicos dedicados que se asociaron con la Comunidad, buscaron la enseñanza y la inspiración de los Fundadores Bogdan Jański, Peter Semenenko y Jerome Kajsiewicz, y quisieron unirse con otros seguidores de Jesucristo para dedicarse a contribuir a la resurrección de la sociedad.
En el Capítulo general de 2011, se pidió a cada jurisdicción de la Congregación que estableciera “Hermanos externos”. Desde entonces, todas las jurisdicciones: la Provincia de Polonia, la Provincia de EE. UU., la Región de América del Sur y la Provincia de Ontario-Kentucky han establecido “Hermanos externos” o “Tercera orden” como lo han hecho muchas otras Congregaciones religiosas. Los Resurreccionistas no solo respondieron con entusiasmo a esta iniciativa, sino que muchos laicos también compartieron ese entusiasmo para asociarse más estrechamente con la vida y el trabajo de los Resurreccionistas. Los “Apóstoles de la Resurrección” de la provincia de Ontario Kentucky han disfrutado de tres años de vida bajo la dirección del padre Michal Kruszewski (fr. Michal.cr@gmail.com). Otros Resurreccionistas comparten las actividades y programas de los “Apóstoles”. En la actualidad, hay veinte “apóstoles”, que profesan públicamente su compromiso de compartir anualmente esta vida y obra de la Congregación. Los “apóstoles” son una sección transversal de los católicos. Algunos son miembros de la familia, otros compañeros de trabajo y colegas en educación y pastoral, ex alumnos, feligreses y amigos personales. Algunos de ustedes que están leyendo esto, recibiendo el Boletín Resurrección, están entre los “Apóstoles”. En abril de 2018, como Superior General, tuve la oportunidad de conocer a un grupo laico asociado con la Congregación, la “Asociación de Misioneros de la Resurrección”, en Lima, Perú. ¡Sí, Lima, Perú! Uno de los miembros vio un artículo en línea sobre Bogdan Jański, escrito por nuestro propio p. Ernie Varosi, CR y se inspiró en la vida y las enseñanzas de Bogdan Jański. Sin haber conocido a un Resurreccionista, comenzaron su grupo en 1981, reuniéndose algunas veces al año para compartir su espiritualidad, motivados por el espíritu Resurreccionista. En 2017 el Secretario General, padre Jim Gibson, CR les dio un retiro sobre los Principios de la Espiritualidad Resurreccionista en Barranco, un distrito de Lima, y en 2018 les di un día de reflexión sobre el Carisma de la Esperanza y sobre la visita con el Papa Francisco el 24 de junio de 2017 .
Esto realmente me hizo pensar. ¿Cómo es que estos laicos en la lejana Lima, sin haber conocido a ningún Resurreccionista, podrían crear tal grupo, cuando los laicos a quienes hemos conocido por décadas no se han unido más estrechamente a la vida y al ministerio de la Congregación? En primer lugar, antes de la formación de los “Apóstoles de la Resurrección” no había ningún grupo al que unirse. Ahora hemos cumplido el sueño y el plan de Bogdan Jański de ver un grupo dinámico de católicos comprometidos que comparten nuestro Carisma y Misión. Mi primer desafío es para los Resurreccionistas, en cada comunidad parroquial, alentar y apoyar a las personas bajo su cuidado, así como a sus familiares y amigos, a considerar asociarse con los “Apóstoles” y compartir el programa de formación diseñado para unirlos más estrechamente a nosotros. Me considero entre los que necesitan “sacudir los arbustos” e identificar posibles “apóstoles”. Mi segundo desafío es que ustedes, nuestros lectores, nuestros amigos, simpatizantes y asociados, consideren convertirse en un “Apóstol de la Resurrección”. Nuestros miembros actuales, de Kitchener-Waterloo y del área, Brantford y Hamilton, se reúnen algunas veces al año para formarse en el espíritu Resurreccionista. También comparten varias celebraciones litúrgicas con la Congregación. Muchos Resurreccionistas y “Apóstoles” han tomado el liderazgo en este programa, compartiendo con los “Apóstoles” la profundidad y riqueza de nuestras tradiciones y herencia. Creemos que tenemos un don para seguir dando a la Iglesia y hacer una diferencia en la sociedad. No podemos hacerlo solos, como religiosos consagrados, sino que necesitamos la compañía de aquellos que se sienten atraídos por nuestro carisma y misión para que trabajen con nosotros para la resurrección de la sociedad. Les pido que consideren en oración este desafío, esta invitación, y que se acerquen a un Resurreccionista para averiguar sobre los “Apóstoles de la Resurrección” de la Provincia de Ontario-Kentucky. ¡Te necesitamos!
Deseamos compartir con ustedes quiénes somos, para que puedan compartir más plenamente nuestra vida y misión, como hijos e hijas de Bogdan Jański. ¡Dios te bendiga!
Fuente: RESURRECTION BULLETIN CANADA SUMMER 2018.

Cuarto domingo Adviento 2019

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Evangelio según San Mateo 1,18-24.
Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.
Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.
Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”.
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta:
La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: “Dios con nosotros”.
Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa,

Homilía del Padre Paul Voisin CR, Superior General de la Congregación de la Resurrección:

He tenido la oportunidad de ser el director espiritual en varias peregrinaciones a Europa e Israel mientras desarrollaba mi servicio en Bolivia. En dos ocasiones, en 1999 y 2003, he ofrecido tours de dos semanas de Ontario y Quebec, incluyendo varios santuarios, a grupos de bolivianos. Por desgracia, en 2003 el SARS ocurrió en Toronto -Síndrome respiratorio agudo severo- lo que llevó a la cancelación de ese grupo. Se han detectado más de 360 casos, y 33 personas murieron en Ontario. Sin embargo, todavía me encontré con dos semanas de vacaciones y no había lugar para ir, y un sacerdote ya tenía programado venir a tomar mi lugar en mi parroquia (San Francisco, Kitchener). Afortunadamente, una llamada rápida a mi agente de viajes ha resuelto mi dilema. Me fui a un resort todo incluido en Cayo Coco, Cuba. Se hace eco de una experiencia que muchos de nosotros hemos tenido que “el hombre propone, pero Dios dispone”. En realidad, Thomas a Kempis, un conocido escritor espiritual católico de principios del siglo XV acuñado esa frase en su libro La imitación de Cristo. ¡Qué tan cierto es!
Pensé en eso cuando leí por primera vez el evangelio (Mateo 1:18-24) de este fin de semana. De hecho, a menudo hacemos nuestros planes, pero tan fácilmente puede suceder algo que cambia por completo nuestros planes, y tal vez incluso nuestro futuro. Tal fue el caso de José en el evangelio de hoy. Él y María, como cualquier pareja joven, tenían sus planes sobre su vida juntos. Entonces, de repente, Dios interviene -primero al enviar el ángel Gabriel a María para pedirle que sea la madre del Salvador, el Ungido, el Mesías- y luego a José, en un sueño, para asegurarse de que el niño que María parió en su vientre fue a través de la obra del Espíritu Santo. De repente, debido a este sueño, la vida de José cambió. Él ya no pensó en abandonar a María, pensando que ella había sido infiel, sino que abrazó la misión que Dios le dio para ser su esposo y el modelo humano de paternidad para Jesús. José, al igual que María, creía en la fidelidad de Dios, y confió en su divino mensajero. A través de ellos la voluntad de Dios y la historia de la salvación fue revelada en su plenitud a través de Jesús.
En la primera lectura del Libro del Profeta Isaías (7:10-14) Dios revela que “la virgen debe concebir, y llevar a un hijo, y lo nombró Emmanuel”. María y José sabían estas palabras. Los habían escuchado en la sinagoga, y esperaban, como lo hizo todo el pueblo elegido, para que ese misterio sea revelado. Y ahora, fue revelado, con ellos ambos en el centro de este misterio que se desarrolla.
En la segunda lectura de la Carta de Pablo a los Romanos (1:1-7) San Pablo expresa su misión de proclamar a Jesús como hombre hecho por Dios. Como judío académico, también sabía de las promesas de Dios en las Escrituras hebreas, y después de su conversión puso toda su pasión en compartir las buenas noticias. Se fue a los gentiles, los paganos, a compartir con ellos la vida, el sufrimiento, la muerte, la resurrección y la ascensión de Jesucristo.
Y, qué hay de nosotros? A medida que refleja sobre las lecturas de esta semana pensé a mí mismo que estas lecturas nos presentan un reto para reflexionar sobre lo abiertos que estamos a la intervención de Dios en nuestras vidas, la apertura a Dios y su misteriosa voluntad.
El secreto de José y María respondiendo fielmente a esta intervención divina fue su confianza y confianza en Dios. Ellos no duda, pero han aceptado lo que se les había revelado. Ellos estaban abiertos y dispuestos a dejar atrás sus propios planes a favor de algo para ‘el bien mayor’, ‘el bien común’, la salvación de toda la humanidad.
Nuestras vidas son importantes, y sí, Dios quiere intervenir en nuestras vidas: si estamos dispuestos a confiar en él, si estamos dispuestos a ser abiertos y obedientes a su revelación. La gracia de Dios está activa, pero a veces no la reconocemos. No me duda de que un ángel venga a nosotros y nos revelará un mensaje de Dios, como lo hizo Gabriel a María. No me queda duda de que a un sueño dramático, como José tenía, va nuestro mundo. Creo que Dios tiene una mejor oportunidad de participar en nuestras vidas cuando estamos despiertos, si estamos viendo y esperando, como esta temporada santa nos llama a ser. Puede venir a nosotros en nuestra oración, buscando la voluntad de Dios. Puede venir a nosotros cuando la Palabra de Dios resuena con nuestra experiencia y nos llama más allá de nosotros mismos. Tal vez pueda ser la influencia de una persona en nuestra vida -tal vez alguien más “lleno de gracia” que nosotros mismos- que puede ser utilizado por Dios para intervenir en nuestras vidas, en nuestros planes, y en nuestras costumbres y hábitos. Ya sea que somos seis, dieciséis o sesenta, Dios continuamente envía a las personas a nuestras vidas cuyo consejo y ejemplo nos llama a cambiar, a ser transformados en Jesucristo. Esta es la intervención divina porque Dios utiliza estas oportunidades llenas de gracia para trabajar en nosotros, y a través de nosotros.
Para nuestra sorpresa -como con María y José- podemos descubrir que esta intervención de Dios, que implica riesgo, es verdaderamente enviada por el cielo, y esas intervenciones de Dios en nuestras vidas pueden no ser “sólo lo que el médico ordenó” sino que puede ser algo completamente inesperado, algo con lo que nunca hemos soñado: pero que Dios tenía en su plan para nosotros, si estamos abiertos, confiando, y seguros de que él está con nosotros y nos ayudará a cumplir su santa voluntad.
A medida que comenzamos esta última semana de Adviento, nuestra corona está ahora en llamas con luz. Esta luz de nuestra corona simboliza la creciente luz de Cristo en nosotros cada semana, mientras nos tomamos en serio nuestro viaje de Adviento. A medida que la luz crece, así también la vida de Cristo en nosotros crece cada semana, para que cuando celebramos el nacimiento del Señor seamos individuos renovados, familias re-anudadas, y una comunidad que refleja más fielmente la presencia de Dios en y entre nosotros.
Que estos últimos días de Adviento sean días de gracia en los que nosotros, como José y María, reconocemos la presencia y la intervención de Dios en nuestras vidas, y respondemos generosamente con fe y confianza, en lugar de con miedo y duda.

Desagravio pendiente

Por José Antonio Ubillús CM
El año 1992, año del quinto centenario y del descubrimiento y de la evangelización de América, escribí la reflexión que sigue, publicada posteriormente en la revista CLAPVI 84(1994) pp. 231-236. Mis convicciones de aquellos años sobre los pueblos originarios de América, que se mantienen intactas, he decidido publicarlas nuevamente con el fin de compartirlas con los lectores de la revista ANALES, pero esta vez pensando y teniendo más presentes en mi alma las múltiples etnias de la Amazonía, especialmente las de mi querido país, el Perú.[1]
A lo largo y a lo ancho del doble continente americano, cátedras de antropología y museos arqueológicos, peor o mejor dotados, dan puntual información sobre las extinguidas culturas autóctonas, anteriores o coetáneas a Colón, y sobre las que aún existen en nuestros días. Conocemos así la leyenda de Quetzacoatl, Viracocha (Perú) y Kon Tiki (Perú): los mágicos dioses blancos que recrearon el mundo en el tiempo mítico de los orígenes, para marchar hacia el Sol una vez concluida su misión.
Para los aztecas de México-Tenochtitlán y para los incas del Perú, la irrupción de Cortés y Pizarro encarnó el mágico retorno de Quetzacoatl y Viracocha. Considerando la sucesiva historia americana desde entonces hasta hoy, se nos hace patéticamente inteligible la apocalíptica dimensión del regreso de aquellos viejos dioses en figura de conquistadores hispanos.
La progresiva expansión colonial de los nuevos señores blancos iba a arrasar para siempre el arcaizante esplendor de las grandes culturas amerindias. De aquel ancestral pasado nos queda el espejo invertido de su devastada actualidad, espectacularmente iluminada por grandiosas ruinas, museos y mausoleos.
Hacia el mismo tiempo (1541) en que Bartolomé de las Casas escribe su patético alegato contra la conquista en su obra “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”, Chilam Balam profetiza y recuerda la destrucción de su pueblo maya a manos de los azules: los españoles, a sangre y fuego sobre su presa colonial. “Llegan los azules. Rojas son sus barbas. Son hijos del Sol. Son barbados. Del oriente vienen. Cuando llegan a esta tierra, son los señores de la tierra. Son hombres blancos. ¡Ah, itzaes! ¡Preparaos! Ya viene el blanco gemelo del Cielo. ¡Ay, será el anochecer para nosotros cuando vengan! ¡Los gavilanes blancos de la tierra! ¡Encienden fuego en las puntas de sus manos, y al mismo tiempo esconden su ponzoña y sus cuerdas para alcanzar a sus padres! Ceñudo es el aspecto, todo lo que habla, es: ¡Vais a morir![2].
¿Qué relación tuvo la Iglesia con todos estos hechos?
Una “leyenda negra”[3] la implicó. Pero, honestamente hablando, con base histórica, y a pesar de ciertos errores como la violenta extirpación de idolatrías, ella se puso más bien al lado de los indios, de su raza y de su cultura. Baste citar el testimonio de tantos misioneros religiosos, laicos y obispos, como Antonio de Montesinos, Toribio de Benavente: “Motolinía”. Bartolomé de las Casas, Santo Toribio de Mogrovejo y otros muchos más[4].
Al respecto, es muy significativo lo que con tanta objetividad escribe, sobre los aciertos y desaciertos de la Iglesia en el Perú a fines del siglo XVI y comienzos del XVII, el indio Felipe Huamán Poma de Ayala en su Nueva Crónica y Buen Gobierno, extensa carta con valiosas ilustraciones, dirigida al Rey Felipe III de España[5].
Últimamente los obispos de América Latina escribieron en el Documento de Santo Domingo lo que sigue: “La historia nos muestra que se llevó a cabo una válida, fecunda y admirable obra evangelizadora y que, mediante ella, se abrió camino de tal modo en América la verdad sobre Dios y sobre el hombre que, de hecho, la evangelización misma constituye una especie de tribunal de acusación para los responsables de aquellos abusos (de colonizadores a veces sin escrúpulos)”[6]. Pero, aún queda una gran deuda que pagar a los indígenas: aún queda pendiente un desagravio a los indios de América.
A continuación, quisiera indicar algunos presupuestos que, según mi modo de ver, hay que tener en cuenta en la evangelización de los indígenas.

  • INTERÉS POR LOS SALVAJES E INDÍGENAS DE AMÉRICA

1. El “noble salvaje”
Montaigne creó en sus Ensayos (siglo XVI) el concepto literario del “noble salvaje” después de que en Rouen tuviera un encuentro con indios guaraníes de Brasil, de los que uno fue criado suyo por espacio de diez años. Cuando los idealizó, no le estorbaba el hecho de que los guaraníes pasaran por ser caníbales, ni le impidió que, en su primera autocrítica inspiración americana (ya que se trataba de aborígenes de América) los presentase como una contraimagen de la decadencia europea.
Acerca de su criado indio escribía: “Era un hombre sencillo y sin instrucción; precisamente esta circunstancia hace que su testimonio merezca crédito… Esos pueblos foráneos nos parecen tan bárbaros porque están todavía muy cerca de su estado primitivo. Entre ellos las leyes de la naturaleza marcan todavía la punta, y aún están poco adulteradas por las leyes humanas. Es lástima que ni Licurgo ni Platón lo supieran… Platón tendría que reconocer que el estado ideal que él concibiera dista mucho de ser tan perfecto como aquel otro”.
Montaigne sostiene, aludiendo a la Inquisición, que resulta mucho más bárbaro “torturar una persona viva que comérsela después de muerta; dar tormento a un cuerpo que todavía siente…y, lo que es todavía peor, hacer esto so pretexto de fe y piedad. Podemos, por tanto, calificar a los salvajes de bárbaros…, pero no si los comparamos con nosotros, pues en muchos aspectos los somos mucho más que ellos”.
Durante siglos, la idea montaigneana del “noble salvaje” influyó en el ánimo de muchos viajeros. El más ilustre entre ellos fue, en las postrimerías del siglo XVIII y comienzos del XIX, Alexander von Humboldt, el redescubridor de Centroamérica y del Cono Sur. Esto se ve igualmente en las ideas de varios pensadores utópicos como Juan Jacobo Rousseau[7].
2. El Indigenismo
Es sabido por todos que las repúblicas americanas no trajeron los beneficios esperados para los indios. Es lamentable e indignante constatar que, aun después de la llamada independencia, el racismo, el desprecio y la marginación de los indígenas aún existen. Comentando la película “Danza con lobos”, ganadora de varios premios Oscar, refiriéndose al holocausto de los indios sioux de los Estados Unidos, el español César Vidal afirma: “Este sistemático exterminio podría haber llevado como lema la frase formulada en 1876 por el general Philip Sheridan: “El único indio bueno es el indio muerto”.
La llegada de los primeros colonos ingleses al Nuevo Mundo implicó, casi desde los inicios, un trato sangriento hacia los indígenas. Fueron precisamente ellos, pese a la versión que han proporcionado al respecto las películas del Oeste- los que introdujeron la costumbre de arrancar cabelleras a los enemigos de guerra. Po cada resto capilar entregado en un fuerte británico se recibía una recompensa en metálico. No tardó en aparecer el encuadre legal que iba a recibir el indio piel-roja en la nueva sociedad: era, no una persona, sino un “ser dependiente”[8].
Sendero Luminoso en el Perú y los últimos acontecimientos en Chiapas en México son dos botones de muestra de las reacciones, alguna sanguinaria como la de Sendero, que se pueden suscitar en nuestros países.
Por indigenismo se conoce a los movimientos pro-indios que surgieron, sobre todo en México y Perú, a comienzos de este siglo. Se trata de una reflexión antropológica sobre las sociedades y culturas indígenas, que han sido redescubiertas tras la tormenta del liberalismo político. Como todo hecho social complejo, el indigenismo no surge por generación espontánea, sino que está enraizando en la evolución política desde fines del periodo colonial hasta nuestros días. Su objetivo es plantear el problema indígena en la política, la economía, la sociología, la literatura y el arte. Su meta es integrar al indio a la sociedad moderna, conservando sus características culturales propias[9].
3. El Movimiento Indio
La integración, que era la meta del indigenismo, se vio que, en la práctica, terminaba por destruir la cultura indígena que quería preservar. Por eso, los antropólogos van a replantear, no los métodos, sino la meta misma del indigenismo. Pero, además, los indios mismos, como consecuencia de una serie de factores externos e internos, van a desarrollar su conciencia política y a iniciar diferentes formas de organización, para convertirse en el “poder indio”. Esto ha dado origen al “Movimiento Indio”, cuyas declaraciones son muy conocidas a lo largo del continente americano[10]. En una última, dicen: “Como pueblos indígenas, somos explotados y culturalmente marginados… Queremos decirle al mundo que estamos dispuestos a asumir con dignidad el siglo XXI, sin renunciar a nuestra identidad y a nuestra ancestralidad”[11].
4. Indigenismo Eclesial
De unos años acá también se ha despertado un más vivo interés, porque siempre lo hubo, por los indígenas al interior de la Iglesia, a un nivel pastoral y a un nivel teológico. Es muy conocida la labor que hacen a favor de los indios las Conferencias Episcopales, sobre todo la de Brasil.

  • UNA SABIDURÍA POR RESCATAR

No sé si a alguno de ustedes le ha pasado lo mismo que a mí, que recibí, a pesar de que por mis venas corre también sangre indígena, una formación llena de prejuicios contra los indios y lo indio. Considero que, aparte del Evangelio de Jesús, han sido dos autores y una pareja de amigos los que me ayudaron a reconciliarme con las culturas indígenas de mi patria, de América y del mundo entero. Estos son: Ernesto Cardenal, con su poemario “Homenaje a los Indios Americanos” (Buenos Aires, 1962), y un artículo de Joseph Goetz SJ, “Spiritualité chez les primitifs”, publicado en la obra colectiva “La Mystique et les Mystiques”, (París 1965), dirigida por A. Ravier SJ, y prologada por Henri de Lubac SJ.
La pareja de amigos son Luigi y Rita Varese: ellos me hicieron caer en cuenta de la gran sabiduría que existe en las culturas amerindias del pasado y del presente y que se expresa en el folklore, la danza, la pintura, la cerámica, la textilería, la orfebrería, la música, la poesía; pero sobre todo en su religión, tan orante, tan contemplativa, tan mística. Al respecto, basta un solo texto: la carta que el cacique indio Seathl, jefe de la tribu Suwamish de los territorios del noreste de los Estados Unidos, escribió al Presidente Franklin Pierce, en 1885, como respuesta a su oferta de compra de las tierras de su tribu…[12]

  • OPCIÓN POR LOS POBRES, OPCION POR LOS INDÍGENAS: EVANGELIZACIÓN-INCULTURACIÓN-SOLIDARIDAD

Si hay una opción que debemos hacer los cristianos, como lo sabemos, es una opción por Jesucristo evangelizador y servidor, y por los pobres. Ésta indudablemente debe incluir una opción por los indígenas, por esos pueblos (naciones) que, como acabo de hacerles ver muy sucintamente, tienen una larga historia de marginación y desprecio, con una incipiente organización, con un pasado y un presente cultural muy rico.
Y ahora nos planteamos la pregunta clave ¿Cómo evangelizar a un mundo así? ¿Cómo responder al sordo clamor de miles de indígenas que piden a sus Pastores una liberación que no les llega de ninguna parte?[13] ¿Cómo hacernos para ellos una buena noticia?.
En primer lugar, por lo que somos. Es la totalidad de nuestra existencia la que tiene que ser evangelizadora. Es nuestra manera de ser la primera en evangelizar. Es nuestra manera de ser Iglesia, es el estilo de vida como Congregación de la Misión, como cristianos, nuestra manera de situarnos ante la realidad de los otros, lo que tiene que ser buena noticia ante todo, hoy como en los tiempos de Jesús, para los condenados de la tierra, para los pobres y oprimidos de este mundo, para los indios. Lo que somos, nuestro carisma y nuestra manera de vivirlo, tienen que resonar hoy en el mundo indígena como un grito que proclama la misericordia de Dios y hace saltar de dicha a los que por nosotros reencuentran, alimentan y agrandan su esperanza.
Lo primero, pues, para nosotros hoy es dejarnos evangelizar, acoger, la buena noticia de la bondad misericordiosa de Dios y dejarnos configurar por ella hasta hacer de nuestras propias entrañas de misericordia su manifestación y cauce. Esto significa conversión a los pobres y oprimidos en la persona de los indígenas, conversión al hermano en cuyo rostro dolorido reconocemos “el rostro sufriente de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela”[14].
En un segundo momento, no tanto cronológico sino dialéctico, la misericordia tomo ojos para ver con nueva hondura la realidad del pobre. Es este mundo complejo, en el cual somos conscientes de que la pobreza y el dolor escandaloso de tantos indígenas no se deben tanto a causas puramente naturales, sino que son producto de situaciones y estructuras económicas, sociales y políticas, es necesario mirar con ojos de misericordia ante todo, pero con la ayuda de cuanto instrumento puedan proporcionar las ciencias humanas y sociales para interpretar los datos que vienen de la realidad, de modo que esa mirada no sea ingenua sino critica.
Pero esta mirada pastoral no debe darse desde una atalaya distanciada y protegida, sino en la cercanía comprometida de la encarnación. Hay que acercarse a la realidad de aquellos para quienes debemos hacernos buena noticia, y acercarse es entrar en su realidad dolorosa. Es entrar en esa cultura de la pobreza, es sufrir la impotencia y marginación de los indígenas.
Hoy nos hemos hecho conscientes de esta característica de la verdadera evangelización y hablamos mucho de encarnación, inculturación, inserción, quizás a veces sin captar todo lo que esto exige de anonadamiento, de vaciamiento de uno mismo. Se trata de dejarse hablar, de dejarse enseñar por la realidad y la experiencia del otro, del indio; sin prisas, pacientemente.
Hoy la jerarquía nos habla de una Nueva Evangelización, hecha desde dentro, desde el corazón mismo de las culturas marginadas, en absoluto respeto a la identidad y libertad de los pueblos. Esto es quizás el aporte central de la Cuarta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo.
De esta visión y acercamiento brotará la compasión, la pasión del otro que se hace también mi pasión; su dolor, que me duele en mi propia carne. Y de ahí la urgencia de hacer algo que alivie el dolor; que elimine las causas que lo producen: el pecado y sus consecuencias. Será una palabra que consuela, que anuncia o que denuncia; o será una acción concreta que ayude a romper cadenas o a abrir horizontes de esperanza. Entonces brotará el reino como una flor.
Y finalmente conviene recordar las palabras de Jesús: “Si uno quiere salvar su vida, la perderá; en cambio, el que pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt 15, 25).

  • ¡INDIO DESPUÉS DEL HOMBRE Y ANTES DE EL!

Bella expresión poética de César Vallejo[15] que intenta resumir toda la esperanza mitológica de vuelta al paraíso perdido, a la tierra sin males, de los pueblos indígenas. El indio como hombre que fue y como el hombre que será: el que se reintegra. Modelo eterno en tanto modelo de vida comunitaria, simbólicamente previa a la caída en el individualismo de la propiedad privada, de los medios de producción, en el individualismo egoísta. El indio, pues, como paradigma de la existencia comunitaria en comunión productiva con la naturaleza[16].
Con igual o más ferviente esperanza que el poeta Vallejo, Chilam Balam exclama: “Toda luna, todo año, todo día, todo viento camina y pasa también. También toda sangre llega al lugar de su quietud como llega a su poder y a su trono[17]”.
Notas:
[1] Este artículo lo publiqué el año 1992 con motivo del V Centenario de la Evangelización, ahora lo hago con motivo del Sínodo de la Amazonía.
[2] Cf. C Moya: “Quinientos años” en El País, 16 de abril de 1990, p.91. España.
[3] Cf. H. López Martínez: “Leyenda negra una historia secular” en Suplemento de el diario El Comercio, octubre de 1992, Perú.
[4] Cf. R. Ballón: Misioneros de la Primera Hora, (Lima 1991).
[5] Cf. F. Huaman Poma de Ayala: Nueva Crónica y buen gobierno. Prólogo de F. Pease (Caracas, 1980)
[6] SD 18
[7] Cf. H. Von Borch:” Las tempranas resonancias de América en Europa” en Humboldt 92 (1997), p.35 y ss. Alemania.
[8] C. Vidal: “Gimiendo con lobos” en Familia Cristiana 15 (1991), pp. 38-39. España.
[9] Cf. M. Marzal: Historia de la Antropología Indigenista: México y Perú (Lima 1986), PP. 439-499; Varios: La Polémica del Indigenismo (Lima 1975)
[10] Cf. M. Marzal: Ibíd. pp. 502-527.
[11] “Declaración de las Organizaciones Indígenas de América” en Ecclesia 2643 (1993), pp. 18-19. España
[12] Cf. Revista Norsk Natur 10: P. Morande: “La síntesis cultural hispánica indígena” en Teología y Vida 1-2 (1991), pp. 43-52. Chile; C. Arean: Arte prehispánico en el ámbito andino” en Cuadernos Hispanoamericanos 481 (1990), pp. 7-19. España. “Memoires D’Amerique” en Conaissance des arts, Número especial de octubre 19 de 1992. Francia; E. Mérida: “Arte y artistas populares” en Páginas 110(1991), pp.85-93. Perú.  Poesía aborigen y tradicional popular (Lima 1984); Ollantay cantos y narraciones quechuas (Lima 1987); Poesía indígena de América (Bogotá 1988); E. Cardenal: Antología de poesía primitiva (Madrid 1979); I. Zalamea: Poesía ignorada y olvidada (Bogotá 1965); A.M. Di Nola: La preghiera dell’uomo (Roma 1988); Varios: América-Religión y Cosmos( Granada 1991); L- Sejoune: Pensamiento y religión en el México antiguo (México 1983); O. Silva Galdames: “Sistemas de creencias mágico-religiosas en la América prehispana” en Teología y Vida 1-2(1991), pp.21-32. Chile; J.L. Idígoras: La religión fenómeno popular (Lima 1991); Id.: “San Juan de la Cruz y la mística popular” en Revista Teológica Limense 2(1991), pp. 177-191. Perú; César Vallejo: “El hombre y Dios en la escultura incaica” en Beaux- Arts 193 (1936). Francia.
[13] Cf. DP 88. Para las reflexiones que siguen me he servido de J.R. Moreno: “La evangelización y el mundo contemporáneo” en Encuentro 57 (1990), pp. 132-139. Perú; P. Suess: Culturas indígenas y evangelización (Lima 1983)
[14] DP 31
[15] “Poemas Humanos” (Telúrica y Magnética) en Obras Completas (Lima 1974)
[16] Cf. R. González Vigil: El Perú es todas las sangres (Lima 1991)
[17] Citado por C. Moya: ibid., p. 92