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Retiro espiritual


C A R T A   P A S T O R A L

Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia…
Lo que ates en la tierra, quedará atado en los cielos
y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos (Mt 16,18-20).
A todos los fieles y personas de buena voluntad
Queridos hermanos: Paz en el Señor.
Les escribimos esta carta con ocasión de la próxima visita apostólica que va a realizar el Papa Francisco al Perú los días 18 al 21 de enero del próximo año 2018. Y lo hacemos con el propósito de orientar a todos sobre su sentido y el espíritu con que debemos prepararnos para recibir al Santo Padre y acoger el testimonio de fe y esperanza que nos trae en nombre del Señor Jesús.
El anuncio de la visita nos llena de alegría al pueblo cristiano y es motivo de esperanza para todo el Perú. El gozo que sentimos nos compromete a prepararnos adecuadamente para que esos días sean de gracia y bendición y ocasión de siembra generosa, llamada a dar frutos de renovación en nuestra vida cristiana y de fortalecimiento de los valores de convivencia cívicos, de los que estamos tan urgidos en el momento presente.
1. “Vayan y hagan discípulos a todas las gentes… y enséñenles a guardar todo lo que yo les he mandado (Mt 28,19-20) 
¿Por qué viene el Papa al Perú? ¿A qué obedece esta decisión suya? La visita del Papa Francisco la entendemos a la luz del testamento de Jesús a los apóstoles. Este mandato misionero es un imperativo siempre actual y debe estar permanentemente presente en la vida de la Iglesia. “Evangelizar constituye la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar”, en feliz expresión del beato Pablo VI (En 14). Así ha sido a lo largo de los siglos y lo es en la actualidad. En esta clave hemos de entender toda la actividad de la Iglesia y la de cada uno de nosotros.
La responsabilidad del anuncio del evangelio compete en primer lugar a todos los obispos unidos al Papa. Este, como sucesor de Pedro y piedra sobre la que Cristo edifica su Iglesia, cumple su deber de muchas maneras; una de ellas son las visitas apostólicas que realiza a los diversos países. En estas procura que el encuentro con los distintos grupos de personas favorezca el encuentro de los creyentes con Jesucristo vivo y la transmisión de la fe a cuantos no lo conocen o se han alejado de Él.
Con las visitas el Papa siempre busca la cercanía con los fieles y personas de buena voluntad, para llevarlos al encuentro con Jesucristo vivo y hacer posible la transmisión de la fe a cuantos no lo conocen o se han alejado de Él. Igualmente promueve la unión de todos los cristianos, el respeto entre todos los grupos de creyentes, la convivencia entre los pueblos y el cuidado responsable de la creación. Con su cercanía, su anuncio gozoso de Jesús Salvador, su humilde servicio de evangelizador y el aroma evangélico que desprende su persona atrae a todos al encuentro con Jesús.
2. “Confirma a tus hermanos” (Lc 22,32)
¿Para qué viene el Papa?
Sabiendo Jesús que el apóstol Pedro le negaría por tres veces, le dice: “Yo he rogado por ti, para que tu fe no flaquee, y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos en la fe” (Lc 22,32). A esto viene el Papa al Perú. El Pedro de hoy viene a confirmarnos en la fe en Cristo para que seamos testimonio de unidad y coherencia.
La fe de los creyentes siempre necesita ser fortalecida, porque el pecado presente en la sociedad y en la vida de los cristianos, incluidos aquellos de quienes debiera  esperarse siempre un testimonio más claro de coherencia, pone en peligro la fe de los más débiles.
Tenemos la firme esperanza de que la presencia del Papa, su mensaje claro y estimulante de puro sabor evangélico, su testimonio de vida, su cercanía, especialmente con los últimos de la sociedad, su lenguaje franco y directo… contribuirán a que la fe de nuestro pueblo sea sacudida por el viento fuerte del Espíritu Santo, de suerte que a todos nos impulse a una renovada y más rica vivencia de la misma.
3. ¡Ay de mí, si no anuncio el evangelio! (1Cor 9,16) 
La urgencia evangelizadora que experimentó el apóstol Pablo nos empuja a una renovada vivencia de fe, que nos anime a hacer el camino de cada día en la humilde escucha y fiel seguimiento de la Palabra del Señor, en unión de todos los hermanos.  Esta actitud nos tiene que impulsar a hacer llegar la Palabra de salvación a todas las personas, ambientes, grupos humanos… a los que todavía no ha llegado o adonde ha dejado de ser escuchada.
Hoy ya no es suficiente un cristianismo recibido principalmente por tradición o herencia. Nadie nace cristiano, nos hacemos cristianos por una decisión personal. El que ha optado por seguir a Jesús ha de tener muy presente que “la evangelización es tarea de la Iglesia”, y que todo el pueblo cristiano es sujeto de evangelización (Cf Eg 111). De ahí deriva la necesidad de ser testigos del Señor Jesús, que se ha hecho hombre y ha muerto y resucitado para que en Él tengamos vida, ahora y en la eternidad.
Conclusión
Una vez recibido con gran alegría el anuncio de la llegada del Papa, la Iglesia en el Perú hemos comenzado a orar por los frutos espirituales y la renovada convivencia entre todo nuestro pueblo. Encomendamos a la intercesión de la Virgen María, Estrella de la evangelización, a los beatos mártires de Chimbote y a nuestros santos: Toribio, Rosa, Martín, Francisco Solano, Juan Macías… los frutos espirituales de esta visita apostólica del Papa Francisco a nuestra querida Patria, el Perú.
Con nuestro afecto y bendición.
Agosto 2017.
Los Obispos del Perú

Unidos por la esperanza

Conferencia Episcopal Peruana (CEP) / Crédito: Diego López Marina (ACI Prensa)

Visita del Papa Francisco a Perú

Por Diego López Marina-www.aciprensa.com
A través de una conferencia de prensa, la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) señaló cuáles serán las actividades que llevará a cabo el Papa Francisco al arribar al Perú, país donde realizará una visita apostólica del 18 al 21 de enero de 2018.
En la conferencia estuvieron presentes el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani; Monseñor Salvador Piñeiro, Arzobispo de Ayacucho y Presidente de la CEP; Monseñor Norberto Strotmann, Obispo de Chosica, Secretario General de la CEP y Coordinador General de la visita papal; Monseñor Miguel Cabrejos, Arzobispo de Trujillo, Primer Vicepresidente de la CEP y Coordinador de Medios de la visita papal; y el Nuncio Apostólico en el Perú, Monseñor Nicola Girasoli.
En declaraciones a ACI Prensa el Cardenal Juan Luis Cipriani, aseguró que el viaje apostólico del Papa Francisco “confirmará al pueblo en la fe” y generará un antes y un después: “el antes es crear un clima de oración y de mayor unidad en el país”.
“La Iglesia participa con su oración, sus mensajes, y ese antes creo que ya está generando un ambiente diferente, un clima como en la época de San Juan Pablo II en la que todo el mundo puso una especial ilusión en esperar al Papa”, dijo.
Asimismo, indicó que el “después” tiene que ver con el mensaje del Pontífice, que “marcará como en el caso del Papa San Juan Pablo II, y que dejó una huella muy grande. Creo que es un antes y un después en el alma y en la sociedad peruana”.
Por otro lado, Monseñor Salvador Piñeiro indicó que el viaje del Papa Francisco girará en torno a tres ejes principales “cuidar la creación, amar la familia y abrir nuestros brazos y nuestro corazón para que haya más unión y se aleje el flagelo de la injusticia, el desorden y las desigualdades”.
A continuación las principales actividades del Papa que han sido anunciadas por los obispos.

Jueves 18 de enero
El Papa Francisco será recibido por el Presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski. Luego, el Santo Padre se dirigirá a la Nunciatura. En el tramo hacia la Nunciatura, los fieles podrán saludarlo durante el traslado en el papamóvil.
Viernes 19 de enero
En horas de la mañana el Papa asistirá al Palacio de Gobierno para tener una reunión con el Presidente y su familia.
Luego, por la tarde viajará a la ciudad de Puerto Maldonado, al sureste. Allí compartirá un almuerzo algunos representantes de los pueblos aborígenes de la Amazonía y, más tarde, con los fieles locales. Además, visitará una institución social de la iglesia de Puerto Maldonado.
Sábado 20 de enero
En Trujillo el Papa celebrará una Misa en la explanada del balneario de Huanchaco. Luego se dirigirá al distrito de Buenos Aires, lugar que será “símbolo de las zonas afectadas” por el fenómeno del “Niño Costero”.
Por la tarde, el Santo Padre se dirigirá al Seminario San Carlos y San Marcelo; y luego se encontrará con el clero. Finalmente, se realizará una Misa en honor a la Inmaculada Virgen de la Puerta en la Plaza de Armas de Trujillo.
Domingo 21 de enero
El Papa tendrá un encuentro en Lima con religiosas contemplativas en horas de la mañana y luego llegará hasta la Catedral para venerar las reliquias de los santos peruanos.
Al terminar, el Santo Padre saludará a los fieles en la Plaza de Armas y presidirá el Ángelus. Finalmente, se llevará a cabo una multitudinaria Misa en la Costa Verde, a orillas del mar, en la que se esperan cerca de 2 millones de personas, según estima el Cardenal Cipriani. También, el Pontífice tendrá la oportunidad de visitar al Señor de los Milagros.

Pesca mar adentro

Evangelio según San Mateo 14,22-33:
En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. 
Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo. 
La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. 
A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. 
Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. “Es un fantasma”, dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar. 
Pero Jesús les dijo: “Tranquilícense, soy yo; no teman”. 
Entonces Pedro le respondió: “Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua”. 
“Ven”, le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. 
Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: “Señor, sálvame”. 
En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”. 
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. 
Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: “Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios”.

¡Qué bien estamos aquí!

Evangelio según San Mateo 17,1-9: 
Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. 
Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. 
De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús. 
Pedro dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. 
Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: “Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo”. 
Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. 
Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: “Levántense, no tengan miedo”. 
Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo. 
Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: “No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos”.

El Papa Francisco pide unidad y esperanza a los peruanos

El Papa Francisco envió un mensaje a todos los peruanos a través del Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, con motivo a su próxima visita pastoral nuestro país en enero del 2018.
El Santo Padre, en su mensaje, afirmó que tiene muchas ganas de venir al Perú y que nuestro país es una reserva de los santos más grandes de Latinoamérica.
“Queridos hermanos y hermanas peruanos, dentro de poco los visitaré, tengo muchas ganas de ir, ustedes son un pueblo de mucha reserva. Y la reserva más linda que puede tener un pueblo es la reserva de los santos, ustedes tienen tantos santos y grandes santos que marcaron Latinoamérica”.060817b_presentacion_nuncio_apostolico_monsenor_nicola_girasoliAsimismo, el Sumo Pontífice pidió a todos los peruanos a que trabajen por la unidad a ejemplo de los santos peruanos.
Finalmente, el Papa Francisco dejó una tarea a todos los peruanos mientras esperamos su llegada el 18 de enero del 2018.
“Nos veremos pronto, pero mientras tanto: Unidad y esperanza, trabajen en eso. Rezo por ustedes, ustedes háganlo por mí”.
Fuente: Radio Nacional del Perú.

Salomón pide sabiduría

Por Bernardo Paquette CSV

DEL PRIMER LIBRO DE LOS REYES 3, 5-13: «En aquellos días, el Señor se le apareció al rey Salomón durante su sueño y le dijo: «Salomón, pídeme lo que quieras, y yo te lo daré».
Salomón le respondió: «Señor, tú trataste con misericordia a tu siervo David, mi padre, porque se porto contigo con lealtad, con justicia y rectitud de corazón. Mas aun, también ahora lo sigues tratando con misericordia, porque has hecho que un hijo suyo lo suceda en el trono. Si, tú quisiste, Señor y Dios mio, que yo tu siervo, sucediera en el trono a mi padre, David. Pero yo no soy mas que un muchacho y no sé como actuar. Soy tu siervo y me encuentro perdido en medio de este pueblo tuyo, tan numeroso, que es imposible contarlo. Por eso te pido que me concedas sabiduría  de corazón para que sepa gobernar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal. Pues sin ella, ¿quien sera capaz de gobernar este pueblo tuyo tan grande?»Al Señor le agradó que Salomón le hubiera pedido sabiduría y le dijo: «Por haberme pedido esto, y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino sabiduría  para gobernar, yo te concedo lo que me has pedido. Te doy  un corazón sabio y prudente, como no lo ha habido antes, ni lo habrá después de ti. Te voy a conceder, además, lo que no me has pedido: tanta gloria y riqueza, que no habrá rey que se pueda comparar contigo».

San Pedro Poveda Castroverde

«En la vida de los santos, admíralo todo e imita de ellos lo que puedas», aconsejó el mártir fundador de la Institución Teresiana. Cuando transmitió esta máxima en 1908, transitaba con firmeza por la vereda que le encumbraría a los altares, llevado de su pasión por Cristo, movido por ardiente caridad y la clarividencia que acompaña a los auténticos hijos de Dios.
Nació en Linares, Jaén, España, el 3 de diciembre de 1874 en una familia de siete hermanos, de los cuales fue el primogénito. No tuvo que dilucidar nada acerca de su quehacer porque tuvo clara su vocación sacerdotal. Inicialmente, ingresó en el seminario de Jaén, y luego se trasladó al de Guádix, Granada, donde fue ordenado sacerdote en 1897. Después se licenció en teología en Sevilla. En Guádix permaneció hasta 1905 y allí puso los pilares de lo que sería su preocupación fundamental: la enseñanza. Fue testigo de las graves deficiencias que presentaba una parte de la población, especialmente la residente en el barrio marginal de las cuevas de esta localidad granadina. Eran gentes que no recibían atenciones, faltas de educación y carentes de recursos económicos. Para asistirlas puso en marcha las Escuelas del Sagrado Corazón.
Su siguiente destino fue Covadonga, Asturias; iba como canónigo. En esta nueva etapa de su vida, que duró siete años, oró y estudió con ahínco mientras pervivía en su corazón la inquietud por la enseñanza. Prueba de ello fue la creación en 1911 de dos academias, la de Gijón dirigida a los varones y la de Oviedo a las mujeres; al año siguiente abrió otra en Linares. Con ellas se propuso dar lance a los problemas educativos que hubo en España en las primeras décadas del siglo XX. Su idea pedagógica partía con visión universal y tenía el sólido pilar del humanismo cristiano; todo un aldabonazo en la tarea educativa. Además, acertadamente sumó a este empeño el inmediato objetivo de formar al profesorado de Magisterio.
Vuelto a Jaén en 1913, compaginó su misión como canónigo de la catedral con otras responsabilidades. Fue profesor del Seminario, de las Escuelas Normales y del Instituto de Segunda Enseñanza. Entones conoció a María Josefa Segovia, una valiosa joven que apenas sobrepasaba la veintena, en cuyas manos puso la Academia de Magisterio fundada en la ciudad. También fue la primera en dirigir la Institución Teresiana. Porque otra de las características que resaltan en Pedro es la excepcional labor que realizó escalando peldaños en pro de la educación femenina. Propició la creación de las bases precisas para que las mujeres accedieran a la cultura a través de las academias sembradas en el país, y en 1914 impulsó en Madrid la primera residencia universitaria femenina española. Quería que los docentes implicados en esta tarea, tanto en el presente como en el futuro, supieran mostrar «con los hechos que la ciencia hermana bien con la santidad de vida». Toda su labor estuvo impregnada de la fe, de la oración. Era un hombre de ideas claras, con los pies en la tierra y el corazón en el cielo, un gran director y formador. Advertía: «No mires jamás el bien que hiciste en la vida pasada ni el mal que evitaste con el auxilio del Señor; pon la mira en el cielo, en lo mucho que te falta para conseguirlo. Familiarízate con la frase ¡adelante!, interpretando bien lo que por ella se significa».
En 1921 fue designado capellán real, lo cual le permitió desarrollar fecundos proyectos aprovechando el interesante campo de relaciones que se abrió ante él. Fomentó la colaboración con personalidades afines a su ideario, y de ese modo proporcionó nuevas alternativas a una sociedad que empezaba a impregnarse con los primeros atisbos de secularismo. Continuó impulsando la fundación, sin relegar otros proyectos educativos vinculados a organismos que respaldaban al profesorado católico. En esta etapa de su vida instituyó la Liga Femenina de Orientación y Cultura. También apuntaló su obra con la redacción de las líneas que debería seguir y las bases de la reforma educativa que había promovido. En 1924 la Institución recibió la aprobación pontificia como Pía Unión, y en 1928 comenzó a expandirse por el extranjero.
Fue un apóstol infatigable, dio pruebas de su humildad, paciencia y mansedumbre, y jalonó su vida con la oración y entrega constantes. Como dijo de sí mismo en 1920, su fe no fue «vacilante», sino «firme e inquebrantable», y así lo mostró nuevamente al final de su existencia. Había manifestado: «Creer bien y enmudecer no es posible», una convicción que rubricó con su sangre. El 27 de julio de 1936, en medio de la hecatombe de la guerra civil, fue detenido en su domicilio; acababa de oficiar la misa. Se identificó con valentía: «¡Soy sacerdote de Cristo!». Siempre movido por el vivo anhelo de cumplir la voluntad de Dios, se disponía a encontrarse con Él para siempre. «Sin cruz no tendrás llave para abrir las puertas del cielo», había dicho. Otro matiz de la que portaba él cabalgaba a lomos del odio y del resentimiento, aunque en su airado prójimo siguió reconociendo a Cristo; otro rasgo de su evangélico corazón: «Ve en el prójimo la imagen de Jesús, y así amarás aún a los mismos enemigos […]. Jamás des entrada al odio en tu corazón. Perdona generosamente…».
Pocos días antes de su captura escribió: «Nunca como ahora debemos estudiar la vida de los primeros cristianos para aprender de ellos a conducirnos en tiempo de persecución. ¡Cómo obedecían a la Iglesia, cómo confesaban a Jesucristo, cómo se preparaban para el martirio, cómo oraban por sus perseguidores, cómo perdonaban, cómo amaban, cómo bendecían al Señor, cómo alentaban a sus hermanos!». Apenas le dieron respiro. Fue ejecutado el 28 de julio, al día siguiente de su detención. Juan Pablo II lo beatificó el 10 de octubre de 1993, y lo canonizó el 4 de mayo de 2003.
Fuente: Zenit.

Trigo y cizaña

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Evangelio según San Mateo 13,24-43.

Jesús propuso a la gente otra parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue.
Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña.
Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: ‘Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?’.
El les respondió: ‘Esto lo ha hecho algún enemigo’. Los peones replicaron: ‘¿Quieres que vayamos a arrancarla?’.
‘No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo.
Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero'”.
También les propuso otra parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo.
En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas”.
Después les dijo esta otra parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa”.
Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas,
para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.
Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña en el campo”.
El les respondió: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre;
el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno,
y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.
Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo.
El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal,
y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes.
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!”

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Retiro espiritual

El sábado 19 y domingo 20 de agosto, conmemorando el XXXIV aniversario de nuestra Asociación, realizaremos nuestro Retiro Espiritual en la ciudad de Lima, con el acompañamiento del padre James Gibson CR. Dos acontecimientos requieren de nuestra preparación: la visita pastoral del Papa Francisco (18 al 21 enero 2018) y el Quinto CAM- Décimo COMLA en Santa Cruz de la Sierra.

Oración del Papa Francisco para el CAM 5-COMLA 10

La dulce y confortadora alegría de evangelizar

Padre bueno, creador de todas las cosas,
concédenos tu misericordia,
que borre de nosotros la tristeza egoísta
que brota de un corazón cómodo y avaro,
de una vida enfermiza de caprichos
y de la conciencia cerrada a los demás.

Que siempre podamos encontrarnos
con tu Hijo Jesucristo,
que Él cautive nuestro corazón,
de modo que su mirada serena
lo fortalezca en la fe y lo abra a los hermanos,
y, a pesar de nuestros límites,
seamos capaces de mostrar al mundo
el gozo de una vida nueva,
la que surge de su divino Corazón.

Que tu Iglesia,
inundada por la dulce
y confortadora alegría de evangelizar
y fecundada con nuevos hijos,
pueda contemplar agradecida
cómo se expande, arraiga
y desarrolla la bondad, la verdad y la belleza
con la fuerza renovadora de tu Espíritu Santo.

Que la Virgen María,
Estrella de la nueva evangelización,
nos haga descubrir la fortaleza
de la humildad y la ternura, y,
en los momentos áridos y difíciles,
su materna intercesión nos conforte,
enseñándonos a poner en Ti
toda nuestra confianza
y a sostenernos los unos a otros
con la oración.
Amén

Óscar Wilde

La sorprendente conversión al catolicismo del escritor Óscar Wilde antes de morir

Óscar Wilde es uno de los escritores y dramaturgos más famosos del siglo XIX, autor de obras como El Retrato de Dorian Gray o La Importancia de llamarse Ernesto. Pero una de las cosas menos conocidas sobre Wilde, natural de Irlanda, es que, años después de haber tenido un acercamiento con la Iglesia, se convirtió al catolicismo en su lecho de muerte.
Luego de su nacimiento en Dublín (Irlanda) en 1854, Wilde fue bautizado en la iglesia anglicana. Sin embargo su madre, Jane, fue atraída hacia el catolicismo e iba a Misa con frecuencia. Cuando Óscar era niño, ella le pidió al sacerdote local que instruyera a sus hijos en la fe católica, aunque no se sabe si realmente Jane se unió oficialmente a la Iglesia.
Wilde, aunque recibía formación católica, no se consideraba a sí mismo como un católico en crecimiento.
Mientras estudiaba en Oxford, Wilde consideró seriamente la posibilidad de convertirse al catolicismo, e incluso ser sacerdote. Pero al mismo tiempo se había unido a los masones.
En 1877, cuando tenía 23 años, el escritor viajó a Roma y tuvo un encuentro con el Papa Pío IX que lo dejó “sin palabras”. Entonces comenzó a leer los libros del Beato Cardenal John Newman.
Sobre la Iglesia Católica Wilde decía con ironía: “Solo es para los santos y pecadores. Para la gente respetable bastará la iglesia anglicana”.
En 1878, se hizo amigo de un sacerdote y escogió una fecha para entrar oficialmente a la Iglesia Católica pero su familia se opuso. Su padre lo amenazó con cortarle las manos si lo hacía. Por ello, al último minuto, Wilde desistió en unirse al catolicismo.
Años después, en 1895, luego de alcanzar la fama en la literatura, fue acusado de sodomía (practicar actos homosexuales), que era ilegal en Inglaterra en ese tiempo. Tras un largo juicio público, fue declarado culpable y condenado a dos años de trabajos forzados.
Mientras estaba en prisión, su salud se deterioró, pero también experimentó una renovación espiritual. Cuando salió libre, pidió a la Compañía de Jesús hacer un retiro espiritual de seis meses. Lamentablemente, fue rechazado.
Algunos informes dicen que lloró al escuchar el rechazo. A pesar de haberle dicho a un periodista que tenía “la intención de ser recibido en poco tiempo” en la Iglesia Católica, viajó a Francia, donde vivió durante unos años deprimido y en la pobreza, gastando el poco dinero que tenía en el alcohol.
En 1900, la salud de Wilde empeoró al desarrollar una meningitis cerebral. Cuando se dio cuenta de que el escritor podría morir, Robert “Robbi” Ross, su amigo y presunto amante homosexual, llamó a un sacerdote. Cuando el presbítero llegó, Wilde pidió ser bautizado en la Iglesia Católica. Sobre este suceso, el sacerdote contaría lo siguiente:
“Mientras el carruaje recorría las oscuras calles de esa noche invernal, la triste historia de Óscar Wilde me fue, en parte, repetida… Robert Ross se arrodilló junto a la cama, asistiéndome como mejor pudo mientras le administré (a Wilde) el bautismo condicional, y luego pronunciando las respuestas mientras le di la Extrema Unción al hombre postrado y recité las oraciones para los moribundos. Ya que el hombre estaba en una condición semi-comatosa, no me aventuré a administrarle el Santo Viático (Eucaristía); pero debo añadir que él podía ser despertado y fue despertado de este estado en mi presencia. Cuando despertó, dio signos de estar interiormente consciente… En efecto estuve completamente satisfecho de que él me entendió cuando dije que estaba a punto de recibirlo en la Iglesia Católica y le di los últimos sacramentos… y cuando repetí cerca a su oído los Santos Nombres, el Acto de Contricción, Fe, Esperanza y Caridad, con actos de humilde resignación a la Voluntad de Dios, trató de decir las palabras después de mí”.
Al día siguiente, Oscar Wilde murió.
Fuente: http://es.churchpop.com

Parábola del Reino

Evangelio según San Mateo 13,1-23: 
Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. 
Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. 
Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: “El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. 
Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. 
Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. 
Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. 
¡El que tenga oídos, que oiga!”. 
Los discípulos se acercaron y le dijeron: “¿Por qué les hablas por medio de parábolas?”. 
El les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. 
Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. 
Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. 
Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán, 
Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure. 
Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. 
Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.” 
Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. 
Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. 
El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, 
pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. 
El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. 
Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno”.

Por Philip Kosloski– Aleteia.

Cómo una mujer se volvió monja para dejar que su esposo fuera sacerdote

Envuelta en una situación extraña, Cornelia Connelly permaneció firme en su búsqueda de la santidad

Nacida en una gran familia presbiteriana de Philadelphia, Cornelia Peacock conoció rápidamente una vida de dificultades y abandono. Su padre falleció cuando tenía nueve años y su madre cuando cumplió catorce. Entonces se fue a vivir con su hermanastra.
Cornelia era una joven hermosa que atrajo la atención de un sacerdote episcopal. A pesar de la oposición de su familia, Cornelia se casó con el reverendo Pierce Connelly en 1831.
Se mudaron a Mississippi, donde Pierce se hizo pastor de una iglesia episcopal. Cornelia dio a luz a dos hijos allí y durante ese tiempo la pareja empezó a explorar la fe católica. Con el tiempo, Connelly renunció a su pastoral debido a su búsqueda de la verdad y decidió viajar a Roma.
Ambos fueron recibidos en la fe católica, pero Connelly deseaba ser ordenado sacerdote católico romano. Por entonces no había disposiciones que permitieran a un hombre casado ordenarse en el rito latino, así que le sugirieron que probara con el rito oriental. El consejo no caló en Connelly y por el momento empezó a renunciar a su deseo.
La familia disfrutó de un breve periodo viviendo en Italia y luego regresaron a  Luisiana para que Connelly enseñara inglés en una universidad jesuita. Cornelia enseñaba música en una escuela local mientras criaba a sus cuatro hijos.
Sin embargo, Connelly no estaba satisfecho y, de nuevo, renovó su búsqueda del sacerdocio. Mientras tanto, Cornelia ya estaba embarazada de su quinto hijo. Comprensiblemente, ella era reticente a la idea de su marido, pero consideró que, de alguna manera, era la voluntad de Dios.
Así que la familia regresó a Roma. Para que Connelly pudiera ordenarse sacerdote, Cornelia tuvo que entrar en el convento del Sagrado Corazón en Trinità dei Monti. Como hacía poco que había dado a luz, le permitieron llevar a su hijo al convento, pero primero vivió como lega durante la lactancia de su pequeño.
Connelly empezó los estudios para el sacerdocio. Antes de convertirse en diácono, Cornelia le pidió que se replanteara su objetivo.
Connelly insistió en su ordenación, de modo que Cornelia consintió hacer el voto de castidad y lo aceptó como la voluntad de Dios. Connelly sería ordenado sacerdote mientras ella se convertiría en monja. Cornelia confiaba en que Dios extrajera un bien mayor de aquella situación.
Un obispo de Inglaterra oyó hablar de Cornelia y le preguntó si estaría dispuesta a fundar una orden religiosa de hermanas educadoras. De nuevo, con la confianza de que Dios estaba al mando, Cornelia viajó a Inglaterra con sus dos hijos más jóvenes y fundó la Sociedad del Santo Niño Jesús.
Al principio, las religiosas educaban a niños pobres de Inglaterra y, más tarde, establecieron escuelas en Europa, Estados Unidos y África.
El sello distintivo de sus escuelas, basado en su propia filosofía y experiencias vitales, se convirtió en una referencia para la dignidad de todos los seres humanos.
Además, al contrario que la corriente general de la época, ella creía que las escuelas debían parecerse a los hogares y que las religiosas debían ser madres amorosas que trataran a los estudiantes con atención y respeto.
Mientras ella sacaba adelante con éxito su nueva orden religiosa, su marido se desquició. Fue a Roma y se presentó como cofundador de la orden de su esposa, con la intención de ganar poderes sobre ella.
Cornelia se enteró de la situación cuando unos documentos redactados por su marido llegaron a los obispos ingleses. Tenía que devolver el asunto a su cauce y negar la participación de Pierce en la orden.
Entonces Connelly decidió presentar una demanda civil contra ella, después de arrebatarle los hijos y renunciar al sacerdocio y a la fe católica. Esto supuso un gran dolor y sufrimiento para Cornelia, dado el distanciamiento y el desafortunado destino de su marido. Connelly se dedicó entonces a vivir como escritor de artículos contra la fe católica.
Durante todas las vicisitudes, Cornelia mantuvo una confianza inquebrantable en Dios. Según escribió en su diario: “Pertenezco por completo a Dios. No hay nada en el mundo que no abandonaría para hacer Su Divina Voluntad y satisfacerle”.
Tras su muerte en 1879, su búsqueda de la santidad a través de semejante sufrimiento fue una inspiración para muchos. Más tarde se abrió la causa para su canonización y, en 1992, fue declarada oficialmente ‘venerable’.

Carta Pastoral

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“Caminemos unidos por la esperanza”

“Quisiera hoy en este marco muy cercano a 28 de julio, en este clima del país, tratar de ver si un lema puede ser: “Unidos por la esperanza”. Que de alguna manera sea un poco el objetivo para que espiritualmente se diga que hay que estar unidos a todos los niveles: familia, colegios, sociedad, políticos, diferentes niveles”, reflexionó el Cardenal Juan Luis Cipriani en el programa Diálogo de Fe del sábado 15 de julio.
Destacó la importancia de estar unidos por una esperanza que viene de Dios.
“Estemos vigilantes para que nuestro pensamiento y nuestras acciones, nuestros actos, no pretendan ser como infalibles, dueños de la verdad, implacables; sino saber que nuestros pensamientos y nuestras decisiones deben estar limitadas por una realidad. La realidad es que somos falibles y cometemos errores”.
“Reconocer que no somos pensamientos puros que están en la nube y que desde ahí están emitiendo juicios. Esa manera de ser hace muy difícil la relación, la comprensión, la unidad. El que va construyendo su imperio de soberbia, de orgullo, de odio, ese imperio que se va a derrumbar, hace mucho daño a los demás y no es fácil”.
Busquemos una relación de paz, comprensión y respeto
Comentó que es necesario reconocernos hijos de Dios, reconocer nuestras limitaciones y dar a conocer nuestra opinión, pero sin pretender imponer nada.
“En esa afirmación pon siempre por delante a Dios. En Dios no hay opiniones. Dios es la verdad. Dios no está flagelándonos con la verdad. Dios acepta, escoge, tiene paciencia, acompaña. Está siempre ahí diciendo: Ojo, te estás saliendo de la pista”.
“Pero si no se da una buena relación a nivel familia, a nivel sociedad, es muy complicado que logremos la unidad. Les sugiero y vale la pena tener un desafío, lo primero que hay que tener muy claro para hacerse como niños es: Tú tienes una misión en la vida. Afírmate en esa misión”.
En otro momento, se refirió a la Carta Pastoral sobre la visita al Perú de Su Santidad el Papa Francisco en enero de 2018, en la cual brinda unas primeras pautas para que vayamos preparándonos para este acontecimiento, la cual está siendo repartida en toda la arquidiócesis de Lima y será leída mañana domingo 16 de julio en todas las parroquias.
“Mejoremos nuestra práctica religiosa, en la catequesis, aprendamos quién es el Papa, qué es la Iglesia; aprendamos a confesarnos, a bautizarnos. Una mayor práctica de la fe a través de los sacramentos; una mayor oración por él, por el Papa; una oración del Rosario. Pedir a la Virgen Ayuda a este Perú a que viva unido, ayúdame a que tenga esperanza en el alma, no me abandones, que yo no me aleje, que no sea orgulloso. Dándonos cuenta que habrá un antes y un después de esta visita”.
Señaló que esta visita marcará un antes y un después para nuestro país y para cada uno de nosotros.
“Mucha gente de una generación vive su fe recordando la imagen, la palabra, el gesto, de Juan Pablo II. Pienso que pasará lo mismo con el Papa Francisco, nos dejará una huella de enseñanzas, de cariño, de modos de ser cristianos. Como ha dicho a los jóvenes: “Jesús te necesita a ti, a cada uno, a ti te necesita con nombre y apellido”. A los que van a ser sacerdotes, a los que van a casarse, a aquellos que están en el colegio o en la universidad, los que están el Twitter dándole vueltas a todo. A ti te necesita. Cómo puedo poner ese Twitter al servicio de la fe, cómo puedo poner esas ilusiones al servicio de acercar a otros jóvenes”.
“En esta carta justamente digo Todos somos necesarios y habrá esa guardia del Papa, que es una manera de convocar a miles de jóvenes, no solo de Lima sino de todos los alrededores, para que sean el fermento, el que le dará sabor a la venida del Papa, el que estará animando, cuidando, acompañando”.
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Saquemos al país de ese clima de odio y venganza

Sobre el caso de la prisión preventiva al ex presidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia mencionó que es una situación que le da tristeza y exhortó a no hacer un circo mediático del caso.
“Nunca he tenido odios ni venganzas. Nunca le he deseado el mal a nadie. Frente a este panorama yo haría primero un llamado: No hagamos de esto un circo mediático, yendo a pedir la opinión de todos y de cada uno. No es el mejor modo. Hay una justicia que hay que aplicarla bien y evidentemente hay una compasión. No da alegría, a mí me da tristeza ver cómo se derrumban situaciones y personas. Está lejos de mí el tener que juzgar a alguien. Pero sí digo que la justicia debe caer a todos, una justicia bien aplicada. No hay que tener miedo a lo que dicen los medios de comunicación, ni hay que tener unos lobbies ni a favor ni en contra. La justicia le llega a todos”.
Afirmó que desde hace muchos años el Perú se ha convertido en una tierra de odios, de venganzas, de ‘antis’, que solo traen división al país.
“Hay que insistir y yo seguiré insistiendo, cuando se habla de la reconciliación no es de juntar mentiras, es de sacar el odio del corazón. Si uno se equivocó tener la grandeza de decir Me equivoqué. Toda la realidad de un país no se construye encima de opiniones. Las opiniones son muy válidas y ayudan a conocer ideas de uno y de otro. El país requiere de una plataforma de valores que no son cuestionables: la verdad, la honradez y con todo esto el bien. ¿Y quién es el que puede iluminarnos? Dios. Yo no quiero un Estado Teocrático. Pero en tu corazón, en tu alma y en tu conciencia tienes que ver qué cosa hay”.
Por tal motivo, exhortó a sacar del país de esa situación. “Opina respetando, opina con altura. Saquemos del país ese resentimiento, esa venganza, ese odio, que estos días como que asoma. Yo rezo. Rezo por todas las personas que pasan por momentos difíciles, pero tampoco se dirige el país con sentimientos, sino con la verdad”.
“Que Dios nos ayude a prepararnos para este 28 de julio unidos por la esperanza y mañana la Virgen del Carmen, a ella le pido: Ayúdanos, protégenos, extiende tu manto; sobre las familias, sobre los jóvenes, sobre los niños, sobre los enfermos, sobre todos; para que de esa manera tengamos esa paz y esa serenidad”.
Fuente: www.arzobispadodelima.org