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Cambio Climático Biodiversidad Reforestación

Y mientras tanto

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Julio Villafuerte Osambela

Por Coronel FAP y meteorólogo de Organización Meteorológica Mundial (OMM) – Diario Correo.
“Nada escapa a la influencia del tiempo”, reza una famosa frase meteorológica, y como lo hemos estado diciendo en este diario por más de seis años, el clima y su predicción influyen en las actividades de la sociedad y por ende en las familias.
La ciencia está para ayudarnos. Por eso el hombre la crea. Sin embargo, hoy nos confunden. Por un lado tenemos la ciencia, pero por otro está la “convenciencia”, que la “ciencia” que conviene a algunos.
La Corriente de El Niño, fenómenos El Niño, La Niña, Niño internacional, Niño Modoki, Niño Canónico, Niño Godzila y Niño Andino son algunas de las denominaciones que se usan. Hace poco crearon uno más: el Niño Costero. Y ahora dicen que nos amenaza La Nueva Niña Costera. A esto inclúyanles sus categorías: neutro, débil, moderado, fuerte, extraordinario. ¿Cuándo tendremos un verano “normal”?
Ojo que, a nivel internacional, el Estudio Regional Fenómeno El Niño (ERFEN) -del que se desprende el Estudio Nacional Fenómeno El Niño (ENFEN)- no ha sido adoptado estos términos, pese a que su intención era homogenizar información sobre el tema en esta parte del Pacífico.
Cuando la sociedad confundida reacciona y pregunta ¿por qué tantos fenómenos?, suelen decirle que todo es causado por el “calentamiento global” o por “el cambio climático”. Hasta he escuchado decir como excusa que “la ciencia también se equivoca”.
No nos preocupemos por el nombre que tenga. Lo más importante es salvar vidas, aprovechar el agua en su máxima expresión y mitigar con mayor precisión los efectos de la madre naturaleza. Esto es mucho más difícil que bautizar y rebautizar fenómenos, manoseados por algunos que lo que hacen al final es confundir a la sociedad y a los inversionistas. Y no estamos para eso, menos desde el teletrabajo.

Vivir lo nuestro

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Julio Villafuerte Osambela

Por Coronel FAP y meteorólogo de Organización Meteorológica Mundial (OMM) – Diario Correo.
En el hemisferio norte, de donde provienen la mayoría de noticias y estudios realizados al COVID-19 se encuentran en otoño, mientras que nosotros en primavera. Ellos están sufriendo una segunda ola, la cual básicamente se debió a la libertad brindada por las autoridades que se confiaron en el verano.
El clima sí influye en esta pandemia (no como muchos dicen) y dejo de lado los estudios recientes por dos motivos: porque son análisis poco validados por la necesidad de usarlos rápidamente tratando de buscar solución; y porque esos estudios son en su mayoría de otro hemisferio, y no regionalizados a nuestro país.
Nos dice nuestra experiencia y comportamiento, que el peruano de la costa va a querer ir al mar o buscar diversiones fuera de casa porque el sol le da alegría; mientras que la lluvia y los días nublados, en cambio, lo llevan a mantenerse en casa.
Ahora, si a esto le sumamos la cantidad de ciudades que hoy tienen alta carga viral, que normalmente son de la costa norte y centro del país, podríamos predecir un aumento de casos. En cambio, en la sierra y selva, donde lloverá y habrá frío, deberían disminuir los contagios.
Ideal sería tener en cuenta los eventos naturales estacionales y los índices de contagio por región, para así crear un mapa situacional interesante que permita tomar decisiones a nivel local, en lugar de compararnos con lo que sucede en el hemisferio norte, donde las variables son distintas. Es nuestra responsabilidad y hay que hacerlo juntos.

Meteorología Multidimensional

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Julio Villafuerte Osambela

Por Coronel FAP – Diario Correo.
El tiempo y el espacio constituyen dimensiones esenciales en las cuales se desarrollan las sociedades apoyadas en potencialidades como el trabajo, la educación y la seguridad, etc. que articulan al desarrollo integral del país.
La meteorología está en estas dos dimensiones y por ende en la vida cotidiana. Diariamente recorremos una distancia en un cierto tiempo para ir de nuestra casa al trabajo, a la universidad o a lugares de descanso.
Lo hacemos a través de diversos medios de transporte, que toman tiempos distintos. Habitamos un barrio céntrico o en las afueras; pasamos microclimas diferentes y sin darnos cuenta nos identificamos con él. Sentimos su temperatura, su humedad. Respiramos su contaminación y sufrimos o gozamos sus consecuencias. En este sentido, el espacio tiene un tiempo que lo llamamos historia, y la sociedad es la que le asigna un valor, bueno o malo.
En un país vulnerable climáticamente y que cuenta con la mayor biodiversidad del mundo, no contar con la meteorología como herramienta multidimensional para la mejora de la sociedad, es un error.
No podemos ignorar la importancia que tiene para nuestro futuro el aumento de la criminalidad y en particular el crimen organizado transnacional, el cual daña a nuestro valioso entorno y por ende afecta de todas maneras las potencialidades fundamentales del Perú y al clima mundial.
La meteorología ayuda a informar cómo y cuánto se daña la atmosfera, pero también puede advertir escenarios futuros de estos males multidimensionales como el narcoterrorismo, el contrabando, la tala ilegal, la depredación y la minería informal etc. aportando información en tiempo y espacio a las estrategias de mitigación.
La seguridad multidimensional no es competencia exclusiva de los expertos en relaciones internacionales. Es también de meteorólogos que logren llevar a todos los actores información oportuna y sin misterios.

¿El déficit hídrico es malo?

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Julio Villafuerte Osambela

Por Coronel FAP – Diario Correo.
El gobierno ha declarado en emergencia el norte del país por déficit hídrico debido a la escasez de lluvias que tuvimos la temporada pasada y debido a que, analizando los pronósticos globales, esto podría mantenerse. Se ha actuado bien en la toma de decisiones a ese nivel.
Ahora debemos hacer seguimiento al estudio para aplicarlo en cuencas y regiones, con el fin de aprovechar la poca cantidad de agua de lluvias que va a caer. El objetivo final debe ser el atender a los sectores afectados, sobre todo el agrícola.
Conoce a tu enemigo como a ti mismo, dijo un Sun Tzu, y aprovechemos sus debilidades. Sin embargo, mientras que el sector agrícola ya toma sus medidas de protección porque desde ahora está vigilando, otros podrían verse beneficiados como el sector construcción, ya que van a poder transportar y construir sin demorar o paralizar sus obras por huaicos, cierres de carreteras o demás. Nada de eso habrá.
El transporte de minerales y otros insumos de la selva a la costa también se verían beneficiados debido a que no habrá inconvenientes en las vías, que serán más fluidas. Asimismo, el turismo, tan importante en las playas del norte, estaría en condiciones de planear mejor sus ofertas, y concentrarse solo un enemigo que sería el COVID-19 mas no en emergencias generadas por fenómenos naturales.
El sector Salud y las FFAA podrán llevar las ayudas a toda esa gran población del norte con mayor seguridad porque los eventos climáticos serán menores. También se podrá disponer mejor de los recursos económicos y derivarlos a otras regiones, que sí necesitarán atención ante los fenómenos meteorológicos. Me refiero, por ejemplo, a la sierra central (incluyendo las zonas altas de Lima), que va a tener más lluvias de lo normal. Perdiendo por falta de lluvias en un sector, podemos ganar en otros.

Predictibilidad prometida

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Julio Villafuerte Osambela

Por Coronel FAP – Diario Correo.
“Nadie es profeta en su tierra”, me decía un amigo al verlo imponer sus conocimientos en un lugar donde no se desarrolló. Entre papers y supercomputadoras no olvida la promesa que me hizo al partir. Ahora se ha convertido en gran científico peruano que desde lejos lo está cumpliendo.
Es improbable la formación de cualquier evento extremo similar al evento Niño del 82-83, 97-98 o evento frío extremo 98-99 para el verano. Las características oceánicas, que son los primeros indicadores que se pueden apreciar, tienden a la neutralidad o a un enfriamiento ligero del Océano Pacífico. Sus características son similares a los años 1993, 2013 y 2017, en los cuales debemos apoyarnos.Los modelos de predictibilidad muestran las zonas dónde lloverá en exceso y también dónde lloverá menos. Ambos se presentan como si estuvieran generados por la misma fuente, pero a la inversa. Por ejemplo, si el descenso de las precipitaciones sería en el norte (Piura, Tumbes) y la zona sur (Arequipa, Moquegua), la región de mayores precipitaciones estaría en la sierra central (incluyendo la sierra limeña).
En el ciclo anual de los andes centrales, las lluvias importantes ocurren entre noviembre y marzo. Febrero y marzo son las fechas de eventos extremos. Entonces, utilizando modelos de predictibilidad a 60 días desde ahora, podríamos confirmar el inicio temprano o tardío del periodo de lluvias, que a su vez mostraría el diagnóstico de sequías. Lamentablemente, la red meteorológica nacional se encuentra debilitada en su función por el COVID-19 y otros temas, lo que impide el registro real de las variables que mejorarían los modelos de predictibilidad, para así proveer pronósticos de riesgos con mayor precisión incluyendo el factor COVID-19. La trascendencia de la información hidrometeorológica es ser usada de manera oportuna en las actividades socioeconómicas del país. Esto tiene que ser una constante. Ni la presencia del COVID-19 debería impedirlo.

¿Dónde están los “niñeros”?

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Julio Villafuerte Osambela

Por Coronel FAP – Diario Correo.
Asociar nuestra realidad con la atmósfera es siempre necesario. Así lo dice la historia y nuestra vida cotidiana. En la pandemia que estamos atravesando existen definitivamente correlaciones con la atmósfera a gran escala, por las condiciones estacionales y las microescalas, pues el virus se desenvuelve en el aire, lo cual es importante para tener en cuenta en el distanciamiento social que debemos tomar, de acuerdo al clima en que estamos.

Los meteorólogos tratamos de ayudar en la parte de la física que nos corresponde y aterrizar en productos sencillos para el tomador de decisiones en cualquier escala de la atmósfera. Si se salvan vidas, nuestro trabajo valió la pena. Ya nos encontramos en el mes de agosto y las condiciones para que un Niño de la categoría del 82-83 o 97-98 aparezca no va, y eso es buena noticia. Pero debemos seguir monitoreando porque conforme nos acerquemos a la estación de lluvias, deberíamos estar preparados para recibirlas y mitigarlas con el nombre que le pongan.
Lo bueno, es que los “niñeros” no están apareciendo a sembrar dudas porque existen noticias más difíciles que no les permiten traficar con la preocupación de la sociedad. Entonces se ocultan y esperan oportunidades. De eso debemos estar muy atentos.
Venimos de una estación de lluvias con déficit y ahora podríamos hablar de una estación normal a ligeramente inferior. Pero arrastramos problemas de falta de lluvias en el norte y excesos en el sur, como la sierra de Arequipa y Cusco. La sierra central tendría sus precipitaciones normales y con ellas los famosos huaicos en las cuencas altas de los valles costeros en el verano.
Por favor, que los “niñeros” no metan incertidumbre y no copien información internacional inconclusa. Estamos muy sensibles con la pandemia y si exageramos, imagínense los daños.

Acuerdo de Escazú

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El Acuerdo de Escazú es nefasto y atenta contra la soberanía del Perú

Por Ricardo Sánchez Serra- Diario EXPRESO.
El tema del Acuerdo de Escazú hay que abordarlo sin apasionamientos ideológicos y más bien con argumentos técnicos, aunque la política no esté ausente.
¿Cuál es el apuro de aprobarlo ahora, cuando tiene que realizarse un debate a profundidad? Y en la realidad actual la opinión pública está completamente distraída y abocada en cómo vencer el virus chino Covid-19, en no contagiarse y en caso de hacerlo cómo conseguir una cama en la UCI o por lo menos en ingresar a un hospital, porque la verdad de las cosas, la triste realidad, es que no hay sitio.
En estas condiciones, el país necesita tranquilidad, unidad de los peruanos y este tema no lo brinda por los apasionamientos de las diferentes posiciones, e igual sucedería con el tema de la firma y aprobación de la Convención del Mar, que algunas personalidades están proponiendo se discuta para las próximas elecciones generales. Tampoco es conveniente que se debatan ahora. Hoy, reitero, la agenda prioritaria es vencer al Covid-19 y la recuperación económica.
Entrando al tema que nos convoca, mi primera observación o suspicacia es ¿por qué firma el Acuerdo la ministra del Ambiente?
La tradición diplomática es que el presidente de la República lo delegue en su Ministerio de Relaciones Exteriores, y lo firme el canciller o la persona que designe.
En este caso el mandatario esquiva a la Cancillería y lo delega en otro Ministerio. En fin, es su potestad. Potestad no habitual. Debió ser la Cancillería la que firme el instrumento y no entre gallos y medianoche, sin debate interno. Pero que revela la decisión política del jefe del Estado. Y si bien entre tratados y acuerdos hay diferencias, la envergadura del Acuerdo de Escazú tiene ese alcance, y fue enviado al Congreso, porque en armonía con el artículo 56 de la Constitución Política del Perú, involucra materias de derechos humanos y, principalmente, soberanía, además de posibles obligaciones financieras.
Lo tenemos claro
-1 Puede ser que otros países necesiten este tipo de acuerdos por su endeble legislación interna, pero el Perú no lo necesita. Tenemos las suficientes normas jurídicas externas e internas, para defender el medio ambiente, los recursos naturales, el acceso a la información y la judicialización de los casos. Tenemos normas de vigilancia ambientales del Poder Judicial o de la Defensoría del Pueblo. Sería repetitivo mencionar todas las normas, que son de público conocimiento. En la legislación interna se encuentra lo que busca el Art. 1 del Acuerdo. En resumen, el Perú ha hecho los esfuerzos y las condiciones suficientes para estar dentro de los estándares internacionales de defensa del medio ambiente y en este caso vinculado al cumplimiento de los derechos humanos.
-2 Este nuevo acuerdo si se ratifica acarrea, asimismo, obligaciones internacionales, como señaló la Cancillería a la Comisión de Relaciones Exteriores y estará sujeto a responsabilidad internacional en caso de incumplimiento. Hay que tomar en cuenta que este acuerdo es suma y extrañamente detallista –parece un reglamento-, a diferencia de otros tratados internacionales.
Sería un caos
-3 En este sentido, para absolver todas las inquietudes no solo de los peruanos, organizaciones, sino de cualquier “persona”, el Estado tendría que tener un gigantesco aparato burocrático para absolverlas, y todavía con plazos perentorios, por lo que no hay forma de evitar el abuso del derecho, y con ingentes costos, que hoy se necesitan para invertirlos en combatir el virus chino o Coronavirus. Será un guirigay legal, que, además, las decenas de normas peruanas tendrán que adaptarse al acuerdo superior que es un tratado, de acuerdo a la Constitución.
-4 El hecho que cualquier “persona” pueda pedir información, oponerse, paralizar el proyecto o dilatarlo, atenta contra la propiedad privada de las comunidades dueñas de los recursos y la inversión, vulnerando el desarrollo comunitario y nacional. Igualmente, ese derecho de propiedad privada será vulnerado por el principio precautorio, lamentablemente sin necesidad de evidencia científica. Esta obstrucción la pueden realizar extremistas ambientalistas, competidores, y hasta países interesados, que nos lleven a un tribunal extraterritorial. Y lo absurdo es que ante una denuncia de afectación del medio ambiente se invierte la carga de la prueba
Espada de Damocles
-5 Y otra cosa extraña es que no admite reservas, a diferencia también de otros instrumentos internacionales. Es incomprensiblemente el todo o nada. Y esperar cuatro años para terminar de retirarse, es un tiempo precioso que paralizaría inversiones.
-6 Sobre los recursos para apoyar este acuerdo, no solo los Estados tendrán que financiarlo “voluntariamente” –lo que hoy es imposible no solo por parte del Perú que expliqué en el punto tercero-, sino que por el artículo 14, se podrá invitar “otras fuentes”, peligrosísimo financiamiento ¿De quiénes? ¿Qué responden a qué intereses? Sabemos que el que financia manda… ¿Inflar a la controversial Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) para que sea nuestra espada de Damocles como instrumento de presión? ¿No es también injerencia a la soberanía? Más aún, nadie ha elegido a esos burócratas ideologizados –que no brindan garantías- que obtendrán la secretaría general, a diferencia de otros convenios en donde la secretaría es rotativa entre los países firmantes.
Si bien el acuerdo se refiere a derechos humanos y medio ambiente en todo el territorio nacional, no solo en la Amazonía, esta, en stricto sensu, forma parte de nueve países, y de nadie más. Decir que es patrimonio de la humanidad o pulmón del mundo es un sofisma, sí es una de las siete maravillas naturales del mundo y regula el cambio climático. Lo menciono así, porque las grandes potencias, de tiempo en tiempo, no ocultan su deseo intervencionista, como últimamente quisieron hacerlo con los infaustos incendios de Brasil y que son recurrentes, no políticas de Estado, pero se aprovechó para tratar de intervenir, con mentalidad colonialista, como dijo el presidente Jair Bolsonaro. ¿Acaso se dijo lo mismo con los también infaustos incendios en Australia y en otras partes del mundo como Tailandia, Siberia o Alaska?
Conclusión
No se realizó un análisis económico-legal y costo-beneficio de dicho acuerdo. Los peruanos queremos saber cuánto nos hubiera costado.
Es conveniente que el Congreso de la República rechace el Acuerdo de Escazú porque se inmiscuye en asuntos internos y atenta contra la soberanía, perjudica la propiedad privada de las comunidades y la inversión, afectando el desarrollo nacional.
Sin ratificarlo es posible tomar algunos puntos del acuerdo como recomendaciones, sin la necesidad de ser vinculantes.

Don Hipólito Unanue meteorólogo

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Julio Villafuerte Osambela

Por Coronel FAP – Diario Correo.
Entrando al mes patrio es bueno conocer que desde la Independencia nuestros precursores vieron al clima como una necesidad para la ciencia y el desarrollo. Don Hipólito Unanue, precursor, médico y primer meteorólogo peruano, con su doctrina se adelantó al análisis actual, buscando una explicación racional. Con mucha visión, contrastó la teoría con la observación y usó la meteorología para tratar de explicar el temperamento y comportamiento del limeño.
Y es así que en su gran obra “Observaciones sobre el clima de Lima y sus influencias en los seres organizados en especial el hombre” describe de manera magistral para su época el comportamiento climático de Lima a inicios del siglo XIX y… ¿saben qué? No ha variado nada.Las temperaturas, los vientos y los hidrometeoros cumplen la estacionalidad actual y es motivo de un estudio para confirmarlo. Este genio ha dejado en su legado algo muy importante que los limeños no usamos: datos históricos que permiten hacer estudios climáticos de 200 años atrás, lo cual es vital, pues mientras muchos quieren ver el futuro, creo que primero es ver nuestro pasado, para imitarlo o corregirlo técnicamente.
En los años 70, ¿qué niño después de jugar en el parque no usaba el caño para refrescarse? Éramos una patota de 20. Hoy en el mismo parque intentamos tomar agua en el mismo caño 300 niños.
Así era nuestro río Rímac en esa época. Brindaba su hablador cauce a solo 70,000 habitantes y hoy a 8’223,000. ¡Qué caño aguanta ahora! No es culpa de la naturaleza. Adaptémonos no al cambio climático, sino a nosotros mismos.
El meteorólogo Hipólito Unanue describió el clima como si estuviese hoy en esta caótica Lima y lo escucho diciendo: “Soy hombre, creo que nada de lo humano me es extraño”. Lo máximo.

Lógica higroscópica

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Julio Villafuerte Osambela

Por Coronel FAP – Diario Correo.
La ciencia y la filosofía son herramientas que el hombre creó para su bienestar y desarrollo. La meteorología es una rama de la ciencia que estudia la atmósfera y todos los fenómenos que en ella ocurran. La higroscopía es la capacidad de las partículas de absorber humedad del medio circundante. Por eso cuando llueve, los carros amanecen sucios, pues todas las gotitas de agua dentro tienen una partícula que estaba en suspensión en la atmósfera y cuando absorben la humedad del ambiente y logran vencer a la gravedad, caen y ensucian el auto o los patios. Los virus, como el COVID-19, también son partículas higroscópicas en suspensión dentro de la atmósfera y también tienen el mismo proceso meteorológico. Estudios sostienen que las bajas temperaturas ayudan al desarrollo de esta pandemia. La lógica es una rama de la filosofía con conceptos y razonamientos que indican una consecuencia esperable o normal. Utilizando la ciencia y la filosofía, podemos decir que las zonas donde más humedad exista y haya temperaturas relativamente cálidas, como en nuestra costa semitropical y en nuestra selva tropical, el movimiento del COVID-19 es más corto. Algo muy distinto sucede en las zonas altas, como la andina y altiplánica, donde el clima es seco y frío, por lo que su movimiento en la atmosfera sería más prolongado. La lógica nos dice que, sin descuidarnos de la costa y selva, debemos enfocarnos ahora en la parte andina, donde recién empiezan el frío y la estación seca. ¿Por qué entonces hay más casos de contagios en las ciudades de la costa y selva, y menos casos en las urbes andinas? Si la meteorología no da la repuesta completa y necesitamos más, estudiemos la vida social humana, el comportamiento y sus problemas. La lógica nos dice que utilicemos la ciencia para tomar decisiones con datos reales.

Mascarillas con hueco

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Por Ricardo Uceda- Diario La República.
Industriales peruanos están haciendo mascarillas para la protección contra el COVID 19 según especificaciones de la Resolución Ministerial 135 del MINSA, con fecha 29 de marzo del 2020. Errores de fabricación pueden costar muchas vidas. La empresa Tecnología Textil, de Jorge Mufarech, que importa y vende estos productos, señaló parámetros equivocados, en una denuncia ante la Contraloría General de la República. La CGR hizo un análisis y emitió un informe dirigido al ministro de Salud, Víctor Zamora. La objeción era correcta: las pautas no cumplían estándares adecuados.
La Especificación Técnica para este tipo de cubiertas, que se llaman higiénicas o comunitarias, no fueron validadas, como correspondía, por el Instituto Nacional de Calidad (INACAL), un organismo técnico del Ministerio de la Producción. La resolución muestra como antecedente la NTP 329.200:2000, una norma del INACAL, hecha para otro tipo de mascarilla, de uso quirúrgico, con requisitos distintos. Aunque la OMS no tiene parámetros puntuales para las de uso comunitario, fueron ignoradas algunas de sus recomendaciones generales que sí son aplicables al caso.
Primer problema
Toda mascarilla que autorice el MINSA para evitar los contagios debe impedir la filtración del virus a través del aliento. Sus características no son un secreto industrial. Debe confeccionarse con un material que no sea completamente de algodón. Sin embargo, la resolución del MINSA lo permite.
El uso exclusivo de este material propiciaría una humedad que contribuye a la retención del COVID 19. El Centro Tecnológico de Textiles y Confecciones del SENATI ya ha dicho que se debe evitar el uso de algodón durante la pandemia, porque se humedece rápido y seca lentamente. A su vez, la OMS afirmó, en una comunicación cursada a la empresa denunciante, que las mascarillas de algodón “pueden retener humedad, contaminarse y actuar como una posible fuente de infección”.
¿Qué usar, entonces? La propia OMS sugiere que las máscaras contengan materiales repelentes al agua. Una posibilidad, sostiene la CGR, es la incorporación de nanopartículas de óxido de cobre y zinc en tejidos de algodón, como se considera en proyectos apoyados por el CONCYTEC para el diseño de indumentarias protectoras ante el COVID 19. El resultado son textiles virucidas, con mejores propiedades que una tela común.
Tejido complaciente
Por otra parte, es recomendable un tipo de tejido lineal –no cruzado, o de punto– porque ofrece mayor impenetrabilidad. La razón para pretender la máxima consistencia es impedir que lo traspase una partícula de saliva con la molécula del virus. Requiere cinco micras. Por lo tanto los intersticios en el tejido no debieran ser mayores a este espacio milimétrico. Para hacerse una idea: el cabello humano tiene un grosor de setenta micras.
La ventaja del tejido lineal también fue ignorada por la resolución del ministerio que estableció los requisitos de las mascarillas. El informe de la CGR, suscrito por la Oficina de Control del MINSA que le depende, tuvo el apoyo de estudios y de especialistas. Pero no se requiere demasiada versación para llegar la conclusión de que los tejidos con mallas entrelazadas a través de hilos dejan penetrar los vientos y los fluidos. Por eso el Centro Tecnológico de Textiles y Confecciones del SENATI sugiere usar una camisa en desuso, que es de tejido plano, para evitar los virus provenientes de una tos o un estornudo.
Al guerrazo
Otra desventaja del modelo MINSA es que no establece la obligatoriedad de que los sujetadores en las orejas sean elásticos y puedan amoldarse con facilidad a la morfología del usuario. Se permiten mascarillas con tirantes para amarrar, lo que dificulta su uso y favorece la manipulación del rostro. El informe de la CGR, en este punto, se basa en otra recomendación de la OMS: evitar tocarse la cara, especialmente los ojos, la nariz y la boca, para evitar la penetración del COVID 19.
La CGR descubrió que la Especificación Técnica del MINSA estuvo a cargo de funcionarios no especializados, que omitieron hacer las consultas necesarias. La autora de la propuesta, Evelyn Robalino, es una licenciada en Enfermería, probablemente competente en su profesión, pero nada más. Al señalar sus fuentes, en un informe, mencionó visitas a páginas web no identificadas.
Este documento, codificado como 003-EMRJ-2020, no tiene fecha. En el rubro Antecedentes menciona a la Resolución Ministerial 135, como si esta hubiera sido expedida antes de hacerse las especificaciones. ¿La sustentación fue posterior? Aquí hay una investigación por hacerse. Además, al hacer un dispositivo así, al guerrazo, el MINSA podría haber incumplido sus propios criterios para elaborar normas técnicas, que consideran consultas a especialistas si fuera necesario. Una resolución al respecto emitió la ministra Patricia García en 2016.
Los perjudicados
El Estado, según anuncios, compraría diez millones de estas mascarillas chatarra para proteger a la población más pobre. Ya fueron destinaron 35 millones de soles. Grupos empresariales encargaron su fabricación para luego venderlas con tan reducido estándar. John Holden, por ejemplo, promueve su modelo JH84, basado en la Resolución 135, que resiste “hasta 30 lavadas”.
En su comunicación al ministro la CGR pidió un plan para adecuar las precisiones técnicas a parámetros de mayor calidad. No hubo respuesta. Ayer hubo una reunión sobre el tema en la Comisión de Defensa del Consumidor del Congreso presidida por José Luna Morales, con la presencia del Contralor, Nelson Shack, y de Jorge Mufarech por la empresa denunciante. La viceministra de Salud, Nancy Zerpa, defendió la idoneidad de su directiva. Los resultados no tardarán en comprobarse.

En mayo hubo 14 mil decesos más respecto al 2019 ¿Exceso de muertes está relacionado al COVID-19?

Por – Diario El Comercio.
El incremento de muertes en el Perú se sigue acelerando. De acuerdo con el Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef), en mayo pasado en todo el país fallecieron 23,351 personas, 14,414 más que en ese mismo mes del 2019 (8,937).
Este incremento representa un alza de 161% entre ambos períodos. Incluso, el número de fallecidos en mayo del 2020 es mayor al de mayo del 2018 (9,534) y mayo del 2017 (7,889).
Para darnos una idea de la rapidez con la que crecen las muertes en el país, se debe considerar el tiempo que tardan en duplicarse. Así, en la última semana de marzo, el número de decesos en el país se duplicaba, en promedio, cada 63 días, mientras que en mayo se duplicó cada 51 días (12 días menos).
“Sin duda la mortalidad es elevada, tanto por los más de 4,600 fallecidos por COVID-19 que hay a la fecha en el país, como por el registro de defunciones del Sinadef”, indicó a El Comercio el exdirector del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades del Ministerio de Salud (Minsa) Luis Suárez.
“Con algunos colegas estimamos que las muertes por COVID-19 podrían superar en cuatro veces a las reportadas”, afirmó Suárez, quien se desempeña como coordinador en salud pública e investigación en la Escuela de Medicina de la Universidad de Ciencias Aplicadas.
Entre otros factores, dos podrían explicar el crecimiento de las defunciones, que a su vez obedecen al colapso del sistema sanitario peruano.
El período en que tardan en duplicarse las muertes por cualquier causa en el Perú ha disminuido de 63 a 51 días en los últimos meses (REUTERS/Sebastian Castañeda).
Según Suárez, hay varias noches en las que los hospitales colapsan por escasez de camas y tanques de oxígeno. Esto lleva a que las personas que puedan estar contagiadas con coronavirus tengan que regresar a su domicilio. Dado que la enfermedad es grave, muchos fallecen en sus casas y no son contabilizados. “Tenemos un WhatsApp entre los colegas en el que preguntamos en dónde hay camas”, comentó.
Otra de las razones del aumento de muertes son las vinculadas con el colapso del sistema de salud e incluso con el rechazo de la gente de acudir a los centros de salud por miedo a contagiarse.
Esta es sobre todo la tesis del politólogo José Incio, candidato a doctor de la Universidad de Pittsburgh.
A decir de Incio, el crecimiento de muertes obedece no solo a que los hospitales estarían saturados, sino a que mucha gente estaría muriendo en sus domicilios por evitar ir a un centro de salud. “Hay una gran salto de muertes en domicilio y no necesariamente obedecen a COVID-19, sino a [otras enfermedades]”, comentó.
¿Existe relación con el COVID-19?
Camilo Ferreyra, fundador del centro de investigación y consultoría Wiñaq, afirma que el excedente de muertes en mayo estaría asociado sobre todo al COVID-19.
Esto debido a que la composición de muertes por género (70% de hombres y 30% de mujeres) es similar a la observada en los decesos por coronavirus.
El especialista añade que si bien existe un subreporte de muertes en el país, este podría haberse acentuado en las zonas más golpeadas por la pandemia. “El Sinadef tiene bastantes deficiencias. Te sabe que muere casi tanta gente en Ucayali como en Loreto, cuando uno tiene casi el doble de población que el otro. Si hay un error, va a ser por una subestimación de muertes”, mencionó.