Archivo de la categoría: Antropología de la Religión

Factor religioso como fenómeno humano

Bienaventurados los perseguidos

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ESPAÑOLES, FRANCO HA RESUCITADO

Por Juan Manuel De Prada– Diario ABC  de Madrid.
La reciente sentencia del Tribunal Supremo, por la que se autoriza la remoción de los restos fúnebres de Franco, nos permite reflexionar sobre la desintegración del Derecho. La sentencia, desde el punto de vista de la racionalidad jurídica, es un atropello despepitado de la inviolabilidad de los lugares de culto, el derecho que asiste a las familias sobre las sepulturas de sus antepasados y el respeto debido a los muertos. No sólo se salta alegremente principios básicos de cualquier ordenamiento jurídico, sino que pisotea (digámoslo así) los fundamentos mismos de la civilización. Pues el elemento común a cualquier civilización que merezca tal nombre es el respeto a los muertos, incluso a quienes en vida fueron viles, pues los muertos nos recuerdan que somos frágiles y mortales; y todo afán justiciero se aplaca ante la gravedad definitiva de un cadáver. Por mucho que se disfrace con piruetas leguleyas y coartadas democráticas, el desenterramiento y traslado de los restos fúnebres de Franco es un ejercicio macabro de barbarie y resentimiento que nos devuelve a la selva.
En las épocas más oscuras de la Historia estas bestialidades se hacían por las bravas, porque los demonios del resentimiento vagaban libres y en porreta; ahora estas bestialidades se han vuelto atildaditas y asépticas, incluso con apariencia «respetuosa», porque los demonios del resentimiento se visten con toga y puñetas. Pero esta sentencia del Tribunal Supremo -como tantas otras evacuadas por este y otros órganos judiciales- nos prueba que el Derecho ha dejado de ser determinación de la justicia, para convertirse en un barrizal positivista nacido del arbitrio humano; o, dicho más exactamente, nacido del arbitrio del poderoso de turno, que utiliza las leyes y las sentencias judiciales para enmascarar sus pasiones. Si el Derecho todavía fuese, siquiera remotamente, determinación de la justicia, la mera posibilidad de desenterrar cadáveres causaría honda repugnancia moral; y no habría juez que se aviniese a dar cobertura legal a tal desafuero. Pero la justicia ha dejado de ser el fundamento del derecho positivo, y el poderoso de turno se convierte así en creador de un derecho que, por supuesto, ya no es expresión de la racionalidad jurídica, sino puro ejercicio del poder, acto de voluntad desenfrenada del Estado Leviatán; o, utilizando la escalofriante expresión hegeliana, «libertad del querer», puro nihilismo jurídico apoyado en conveniencias políticas cambiantes, cuando no en pulsiones y pasiones convenientemente disfrazadas de espantajos políticamente correctos. Porque nuestra época, tan atildadita, ya no puede permitir que los demonios vaguen libres y en porreta.
Contra quienes convierten la justicia en la decisión coyuntural e interesada del más fuerte ya nos advertía Platón en el libro IX de su diálogo Las leyes: «De cualquiera que esclavizase las leyes poniéndolas bajo el imperio de los hombres, sometiere la ciudad a una facción y despertase la discordia civil, hay que pensar que es el peor enemigo de la polis». Esta sentencia, que atropella la inviolabilidad de los lugares de culto, el derecho de las familias sobre las sepulturas de sus antepasados y el respeto debido a los muertos, es también el acta de resurrección de Franco, que nunca en los últimos años había estado tan vivo como hoy. Han resucitado a Franco, a la vez que han enterrado el Derecho. Y todo por resentimiento, el resentimiento de los hijos de papá cuyas familias medraron con Franco y que ahora, encaramados en las altas instituciones del Estado, necesitan inventarse una mitología antifranquista que sepulte la terrible verdad de sus vidas.

HOMILÍA LEÍDA EN LA INHUMACIÓN DE FRANCISCO FRANCO

Querida familia:
Nos encontramos ante el altar del sacrificio para participar del misterio de la transustanciación y ser testigos vivos de la actualización sacramental de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, y lo hacemos junto a los restos mortales de su Excelencia D. Francisco Franco que tantas veces se postraba como católico ejemplar ante el Misterio Eucarístico que ahora vamos a celebrar.
En el Sacramento de la Eucaristía somos testigos, místicamente hablando, de cómo Nuestro Señor Jesucristo abre de par en par su Corazón a la humanidad “y al punto sale sangre y agua” (Jn,19,31ss), la sangre que simboliza la vida que se entrega y el agua que manifiesta el espíritu que se dona, Sangre y Agua de un Dios encarnado que se ofrece en el altar de la cruz como víctima propiciatoria por todos los hombres y como alimento de salvación que nos hace gustar, ya en este mundo, las delicias del Cielo prometido.
Esa Patria Celeste de la que goza ya nuestro Caudillo, un humilde servidor de Cristo Redentor, que supo donar en gratuidad su vida y el espíritu de un fiel cristiano que sentía como la gracia santificante hacía hogar en su alma y lo lanzaba a la entrega generosa y sacrificial de su ser a Dios y a España, realidades transcendentes, que lo conformaron a lo largo de su vida como cristiano fiel y español ejemplar.
Ahora ya en el lucero anhelado puede contemplar el rostro amado de Cristo y sentir la ternura infinita de nuestra Madre del Cielo hasta que llegue la anhelada resurrección futura. Vive el sueño de los justos y goza ya en la Patria definitiva del beso de Dios.
Nosotros no podemos comprender la gran afrenta que algunos están haciendo con sus restos mortales, pero estoy convencido que él lo asumiría como un sacrificio más por Dios y por España, el era un cristiano de tal altura espiritual que sabía descubrir que “no hay que temer a los que matan el cuerpo, pero sí a los que matan el alma”(Mt.10,28ss.), por ello nosotros comprendiendo y asumiendo las palabras de Jesucristo, no nos asustamos de aquellos que profanan una tumba, pero si tememos a aquellos que pueden matar nuestra alma que a Dios pertenece.
Quizás la rabia carcoma nuestro corazón, pero no podemos consentir que estos hechos atroces endurezcan nuestro espíritu, dejemos que la fuerza del Espíritu divino vaya moldeando nuestro corazón de piedra en un corazón de carne (Cfr. Ezq 11, 19ss), para que, siendo testigos del amor de Dios, seamos como lo fue el Caudillo, constructores de un mundo nuevo que cimentado en los valores evangélicos se transforme en una verdadera Civilización del Amor.
Por ello, desde la serenidad del alma plena de la gracia vamos a recordar a Su Excelencia, como lo que fue en esta vida mortal, un Bienaventurado:
1.- Bienaventurado Excelencia porque supo asumir ante Dios la pequeñez y la pobreza de su corazón, porque era pobre de espíritu, y como aquellos deportados de Babilonia, anhelaba constantemente el reencuentro con el Dios del amor.
2.- Bienaventurado por la lágrimas que derramó durante toda su vida, porque ellas purificaron su alma y ahora recibe el consuelo del Dios Altísimo.
3.- Bienaventurado por su sencillez y humildad en la entrega sacrificial a la Fe perseguida, a la Patria amada y a su familia, que siendo todo el pueblo español, se centra en aquella que Dios le regaló, su mujer su hija y sus nietos y biznietos; por ello ha entrado en la Tierra de Promisión.
4.- Bienaventurado por su hambre y sed de justicia que fue guía de su ser y la proclamo siempre desde la atalaya de su existir, por eso goza ya de la Justicia de un Dios que le amaba desde antes de la Creación.
5.- Dichoso es Ud. Excelencia por su compasión y su entrega a los más desfavorecidos en momentos de extrema necesidad, por implantar la Justicia Social en nuestra Patria, por dar trabajo, vivienda y sanidad a todos, por ello ha sido recompensado con la compasión de Aquél que es la Vida Eterna.6.- Bienaventurado por su limpieza de corazón que le llevaba al sacrificio extremo por los demás sin pedir nada a cambio, bienaventurado por sus desvelos y su amor infinito a la fe que siempre profesó, dichoso por ofrecerse a sí mismo por la construcción de una España mejor, ello le llevará a poder contemplar el rosto amante de Dios, no como una teofanía sino con los ojos del alma que anhela gozar de esa unión trascendente.
7.- Bienaventurado por la Paz que nos entregó y mantuvo a lo largo de tantos años, una Paz que llevó a la Reconciliación que algunos pretenden destruir. Por ese amor a la Paz fue, es y será llamado Hijo de Dios.
8.- Dichoso por haber sido perseguido por causa de la justicia, durante toda su vida y ahora en su muerte. Vuestra Excelencia que vive ahora en la intimidad de Dios, sabe a ciencia cierta que la única justicia verdadera es la divina y que… “al atardecer de nuestro existir seremos examinados en el amor” (S. Juan de la Cruz).
9.- Dichoso Ud. mi General que por defender la Fe Católica y el Santo Nombre de Jesucristo ha recibido, insultos, calumnias y persecución, en la Vida y en la muerte, por eso ahora puede reconocer los rostros de “esa multitud incontable de hombres, mujeres y niños que con vestiduras blancas y con palmas en las manos están alrededor del Cordero inmolado ya que han derramado su sangre” (cfr. Apoc. 7,9). A ellos la Gloria, a aquellos mártires que han regado con su sangre las tierras de nuestra Patria por amor a Cristo, y que la Iglesia proclama oficialmente como tales. Ahora pasadas las contiendas pueden contemplarse en el gozo del cielo cara a cara.
Por todo esto, a pesar de tener que volver a inhumar los restos de Francisco Franco, el gozo de saber y sentir que ya goza de la Patria Celeste, nos ayuda a serenar el espíritu y nos mueve a dar gracias a Dios por el Don de este Soldado de Cristo que donó en gratuidad su vida por Dios y por España.
Es por ello que ahora con inmensa paz en el alma celebramos la Santa Misa por su eterno descanso sabiendo como diría San Agustín que “Nos hiciste Señor para Ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que no descanse en Ti”. Damos infinitas gracias a Dios por él, por Francisco Franco. Amén.

Sínodo Amazónico

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Roma: Sínodo sobre la Amazonía con la presencia de 14 Obispos peruanos

El domingo 6 de octubre con la Santa Misa en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, presidida por el Papa Francisco, se inicia la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. En este importante evento, que se desarrollará hasta el 27 de octubre, participarán 14 Obispos peruanos representando a nuestro país.
El Sínodo para la región Amazónica tiene el objetivo de encontrar nuevos caminos para la evangelización de los indígenas, a menudo excluidos, pobres y olvidados, y también para elevar la voz de la Iglesia, debido a la grave situación de crisis que enfrenta hoy la Amazonía, pulmón y fuente de vida de nuestro planeta.
En este encuentro promovido por el Papa Francisco participarán 184 padres sinodales: 28 cardenales, 29 arzobispos, 62 obispos Residentes, 7 obispos auxiliares, 27 vicarios apostólicos, 10 obispos Prelados y 21 miembros que no son Obispos, entre diocesanos y religiosos. La mayoría de participantes proceden de las diversas circunscripciones eclesiásticas Panamazónicas: Antillas, Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil, Bolivia y Perú.
Según la Secretaría Especial para el Sínodo de los Obispos, los representantes del Episcopado Peruano que participan son: Monseñor Miguel Cabrejos, Arzobispo de Trujillo, Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) y Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), Cardenal Pedro Barreto, Arzobispo de Huancayo, uno de los tres presidentes delegados nombrados por el Santo Padre para el Sínodo y Vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM); Monseñor Antonio Cisneros, Obispo de Chachapoyas; Monseñor Rafael Escudero, Obispo Prelado de Moyobamba; Monseñor David Martínez de Aguirre, Obispo Vicario Apostólico de Puerto Maldonado y secretario especial para el Sínodo; Monseñor Neri Menor, Obispo de Huánuco, Monseñor Miguel Olaortúa, Vicario Apostólico de Iquitos; Monseñor Juan Bautista Oliver, Obispo Vicario Apostólico de Requena; Monseñor Augusto Quijano, Obispo Vicario Apostólico de Pucallpa; Monseñor Javier Travieso, Obispo Vicario Apostólico de San José del Amazonas; Monseñor Alfredo Vizcarra, Obispo Vicario Apostólico de Jaén, Monseñor Antón Zerdín, Vicario Apostólico de San Ramón; Monseñor Gaetano Galbucera, Obispo Emérito Vicario Apostólico de Pucallpa; y Reverendo Monseñor Jesús María Aristín, Administrador Apostólico del Vicariato Apostólico de Yurimaguas.
Fuente: Conferencia Episcopal Peruana.

Participantes

1. Sua Em.za Rev.ma Card. Carlos Aguiar Retes, Arcivescovo di México (Messico)
2. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. José Albuquerque de Araújo, Vescovo titolare di Altava, Vescovo ausiliare di Manaus (Brasile)
3. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Francis Alleyne, o.s.b., Vescovo di Georgetown (Rep. Cooperativistica della Guyana)
4. Rev.do P. José Amarildo Luciano da Silva, c.s.s.r., Congregazione del Santissimo Redentore (Redentoristi o Liguorini); Superiore Vice Provinciale dei Redentoristi in Manaus (Brasile) [u.s.g.]
5. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Fridolin Ambongo Besungu, o.f.m. Cap., Arcivescovo di Kinshasa (Rep. Democratica del Congo)
6. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Oscar Omar Aparicio Céspedes, Arcivescovo di Cochabamba (Bolivia)
7. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Benedito Araújo, Vescovo di Guajará-Mirim (Brasile)
8. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Eugenio Arellano Fernández, m.c.c.j., Vicario Apostolico di Esmeraldas (Ecuador), Vescovo titolare di Celle di Proconsolare, Presidente Conferenza Episcopale
9. Rev.do P. Jesús María Aristín Seco, c.p., Congregazione della Passione di Gesù (Passionisti), Amministratore Apostolico sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis del Vicariato Apostolico di Yurimaguas (Perú) [u.s.g.]
10. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Edgar Aristizábal Quintero, Vescovo di Yopal (Colombia)
11. Sua Em.za Rev.ma Card. João Braz de Aviz, Prefetto della Congregazione per gli Istituti di vita consacrata e le Società di vita apostolica (Città del Vaticano)
12. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. José Luis Azuaje Ayala, Arcivescovo di Maracaibo (Venezuela), Presidente della Conferenza Episcopale
13. Sua Em.za Rev.ma Card. Angelo Bagnasco, Arcivescovo di Genova (Italia), Presidente del Consilium Conferentiarum Episcoporum Europae (c.c.e.e.)
14. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Bernardo Johannes Bahlmann, o.f.m., Vescovo di Óbidos (Brasile)
15. Sua Em.za Rev.ma Card. Lorenzo Baldisseri, Segretario Generale del Sinodo dei Vescovi (Città del Vaticano)
16. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Sebastião Bandeira Coêlho, Vescovo di Coroatá (Brasile)
17. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Fernando Barbosa dos Santos, c.m., Vescovo Prelato di Tefé (Brasile)
18. Sua Em.za Rev.ma Card. Pedro Ricardo Barreto Jimeno, s.i., Arcivescovo di Huancayo (Perú), Vice Presidente della Rete Ecclesiale Panamazzonica
19. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Waldo Rubén Barrionuevo Ramírez, c.ss.r., Vescovo Vicario Apostolico di Reyes (Bolivia)
20. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Vilsom Basso, s.c.i., Vescovo di Imperatriz (Brasile)
21. Sua Em.za Rev.ma Card. Giuseppe Bertello, Presidente del Governatorato dello Stato della Città del Vaticano
22. Rev.do P. José Boeing, s.v.d., Società del Verbo Divino (Verbiti); Paróquia de Trairão, São José Operário, lavoro pastorale nell’area di GPIC [Giustizia, pace e integrità del creato] (Brasile) [u.s.g.]
23. Rev.do P. Dario Bossi, m.c.c.j., Missionari Comboniani del Cuore di Gesù; Superiore Provinciale dei Missionari Comboniani in Brasile, Membro della repam e della Rete Iglesias y Minería (Brasile) [u.s.g.]
24. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Pedro Brito Guimarâes, Arcivescovo di Palmas (Brasile)
25. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Carlos Bürgler, c.ss.r., già Vicario Apostolico di Reyes (Bolivia), Vescovo titolare di Sinnipsa
26. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Derek John Christopher Byrne, s.p.s., Vescovo di Primavera do Leste-Paranatinga (Brasile)
27. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Rubival Cabral Britto, o.f.m. Cap., Vescovo di Grajaú (Brasile)
28. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, o.f.m., Arcivescovo di Trujillo, Presidente Conferenza Episcopale (Perú), Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (c.e.l.am.)
29. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Edmilson Tadeu Canavarros dos Santos, s.d.b., Vescovo titolare di Feradi minus, Vescovo ausiliare di Manaus (Brasile)
30. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Nelson Jair Cardona Ramírez, Vescovo di San José del Guaviare (Colombia)
31. Rev.do P. Roberto Carrasco, o.m.i., Missionario Oblati di Maria Immacolata; studente del II ciclo presso la Pontificia Università Salesiana di Roma, licenza in Scienze delle Comunicazioni Sociali (Italia) [u.s.g.]
32. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Joselito Carreño Quiñónez, m.x.y., Vicario Apostolico di Inírida (Colombia), Vescovo titolare di Paria di Proconsolare
33. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Raúl Alfonso Carrillo Martínez, Vicario Apostolico di Puerto Gaitán (Colombia), Vescovo titolare di Afufenia
34. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Evaldo Carvalho dos Santos, c.m., Vescovo di Viana (Brasile)
35. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Francisco Antonio Ceballos Escobar, c.ss.r., Vicario Apostolico di Puerto Carreño (Colombia), Vescovo titolare di Zarna
36. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Ricardo Ernesto Centellas Guzmán, Vescovo di Potosí (Bolivia), Presidente della Conferenza Episcopale
37. Rev.do P. Celestino Ceretta, s.a.c., Società dell’Apostolato Cattolico (Pallotini); Vicario parrocchiale e ausiliare dell’area pastorale di Ponta Negra (Manaus, Brasile); Professore di Storia della Chiesa in Amazzonia (Brasile) [u.s.g.]
38. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. José María Chaves dos Reis, Vescovo di Abaetetuba (Brasile)
39. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Vital Chitolina, s.c.i., Vescovo di Diamantino (Brasile)
40. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Karel Martinus Choennie, Vescovo di Paramaribo (Suriname)
41. Rev.do P. Rosario Cimino, p.o.c.r., Preposito Generale dei Pii Operai Catechisti Rurali Missionari Ardorini (Italia) [u.s.g.]
42. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Adriano Ciocca Vasino, Vescovo Prelato di São Félix (Brasile)
43. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Emiliano Antonio Cisneros Martínez, o.a.r., Vescovo di Chachapoyas (Perú), Amministratore Apostolico “sede vacante” di Huamachuco
44. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Jesús María Cizaurre Berdonces, o.a.r., Vescovo di Bragança do Pará (Brasile)
45. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Rafael Cob García, Vicario Apostolico di Puyo (Ecuador), Vescovo titolare di Cerbali
46. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Pedro José Conti, Vescovo di Macapá (Brasile)
47. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Vital Corbellini, Vescovo di Marabá (Brasile)
48. Rev.do P. Giacomo Costa, s.i., Direttore della Rivista “Aggiornamenti Sociali”, Presidente della Fondazione Culturale San Fedele, Vicepresidente della Fondazione Carlo Maria Martini (Italia)
49. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Eugenio Coter, Vicario Apostolico di Pando (Bolivia), Vescovo titolare di Tibiuca
50. Rev.do P. Czerny, s.i., Sotto-Segretario della Sezione migranti e rifugiati del Dicastero per il Servizio dello Sviluppo Umano Integrale (Città del Vaticano)
51. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Mário Antônio da Silva, Vescovo di Roraima (Brasile)
52. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. José Altevir da Silva, c.s.sp., Vescovo di Cametá (Brasile)
53. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. José Belisário da Silva, o.f.m., Arcivescovo di São Luís do Maranhão (Brasile)
54. Rev.do P. Raimundo Aristides da Silva, C.R.L., Canonici Regolari Lateranensi; Vicario parrocchiale e insegnante di pastorale biblica presso il “Centro Biblico Verbo” (Brasile) [u.s.g.]
55. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Antônio de Assis Ribeiro, s.d.b., Vescovo titolare di Babra, Vescovo ausiliare di Belém do Pará (Brasile)
56. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Wellington Tadeu de Queiroz Vieira, Vescovo di Cristalândia (Brasile)
57. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Philip Dickmans, Vescovo di Miracema do Tocantins (Brasile)
58. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Jacy Diniz Rocha, Vescovo di São Luiz de Cáceres (Brasile)
59. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. José Ángel Divassón Cilveti, s.d.b., già Vicario Apostolico di Puerto Ayacucho (Venezuela), Vescovo titolare di Bamaccora
60. Rev.do P. Sidney Dornelas, c.s., Missionari di San Carlo (Scalabriniani); Direttore del Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (cemla) (Argentina) [u.s.g.]
61. Rev.do Mons. José Celestino dos Santos, Amministratore Diocesano di Ji-Paraná (Brasile)
62. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Stanisław Dowlaszewicz Bilman, o.f.m. Conv., Vescovo titolare di Tigimma, Vescovo ausiliare di Santa Cruz de la Sierra (Bolivia)
63. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Julio María Elías Montoya, o.f.m., Vicario Apostolico di El Beni (Bolivia), Vescovo titolare di Cuma
64. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Rafael Alfonso Escudero López-Brea, Vescovo Prelato di Moyobamba (Perú)
65. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Fabio Fabene, Sotto-Segretario del Sinodo dei Vescovi, Vescovo titolare di Montefiascone (Città del Vaticano)
66. Sua Em.za Rev.ma Card. Kevin Joseph Farrell, Prefetto del Dicastero per i Laici, la Famiglia e la Vita (Città del Vaticano)
67. Rev.do P. Alfredo Ferro Medina, s.i., Compagnia di Gesù (Gesuiti); Coordinatore del Progetto Pan-Amazzonico della cpal (Colombia) [u.s.g.]
68. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. José Figueroa Gómez, Vescovo di Granada en Colombia (Colombia)
69. Sua Em.za Rev.ma Card. Fernando Filoni, Prefetto della Congregazione per l’Evangelizzazione dei Popoli (Città del Vaticano)
70. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Salvatore Fisichella, Arcivescovo titolare di Voghenza (Città del Vaticano), Presidente del Pontificio Consiglio per la Promozione della Nuova Evangelizzazione
71. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Robert Herman Flock, Vescovo di San Ignacio de Velasco (Bolivia)
72. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Giuliano Frigeni, p.i.m.e., Vescovo di Parintins (Brasile)
73. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Gaetano Galbusera, s.d.b., già Vicario Apostolico di Pucallpa, Vescovo titolare di Mascula (Perú)
74. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Paul Richard Gallagher, Arcivescovo titolare di Hodelm (Città del Vaticano), Segretario della Segreteria di Stato per i Rapporti con gli Stati
75. Rev.do P. Mauricio García Durán, s.i., Director del Servicio Jesuita a Refugiados [sjr] (Colombia)
76. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Lionel Gendron, p.s.s., Vescovo di Saint-Jean – Longueuil (Canada)
77. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Flavio Giovenale, s.d.b., Vescovo di Cruzeiro do Sul (Brasile)
78. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Juan Gómez, Vescovo titolare di Semta, Vescovo ausiliare di Cochabamba (Bolivia)
79. Fr. Miguel Angel González Antolín, f.s.f., Fratelli della Sacra Famiglia di Belley; Directtore della Scuola Sagrada Familia de Ambato (Ecuador) [u.s.g.]
80. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Felipe González González, o.f.m. Cap., Vicario Apostolico di Caroní (Venezuela), Vescovo titolare di Sinnuara
81. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Pablo Modesto González Pérez, s.d.b., Vescovo di Guasdualito (Venezuela)
82. Sua Em.za Rev.ma Card. Oswald Gracias, Arcivescovo di Bombay (India)
83. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Sergio Alfredo Gualberti Calandrina, Arcivescovo di Santa Cruz de la Sierra (Bolivia)
84. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Ulises Antonio Gutiérrez Reyes, o. de m., Arcivescovo di Ciudad Bolívar (Venezuela)
85. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Medardo de Jesús Henao del Río, m.x.y., Vicario Apostolico di Mitú (Colombia), Vescovo titolare di Case mediane
86. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Walter Jeová Heras Segarra, o.f.m., Vicario Apostolico di Zamora en Ecuador (Ecuador), Vescovo titolare di Vazari
87. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Jorge Herbas Balderrama, o.f.m., Vescovo Prelato di Aiquile (Bolivia)
88. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Jean-Claude Hollerich, s.i., Arcivescovo di Luxembourg (Lussemburgo), Presidente della Commissio Episcopatuum Unionis Europaeae (com.e.c.e.)
89. Sua Em.za Rev.ma Card. Cláudio Hummes, o.f.m., Arcivescovo emerito di São Paulo (Brasile), Presidente della Commissione Episcopale per l’Amazzonia della Conferenza Nazionale dei Vescovi del Brasile (c.n.b.b.), Presidente della Rete Ecclesiale Panamazzonica (repam)
90. Rev.do P. Roberto Jaramillo, s.i., Compagnia di Gesú (Gesuiti); Presidente della Conferenza dei Provinciali dell’America Latina [cpal] (Perú) [u.s.g.]
91. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. José Adalberto Jiménez Mendoza, o.f.m.Cap., Vicario Apostolico di Aguarico (Ecuador), Vescovo titolare di Ubaba
92. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Juventino Kestering, Vescovo di Rondonópolis-Guiratinga (Brasile)
93. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Canísio Klaus, Vescovo di Sinop (Brasile)
94. Sua Em.za Rev.ma Card. Kurt Koch, Presidente del Pontificio Consiglio per la Promozione dell’Unità dei Cristiani (Città del Vaticano)
95. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Jan Kot, o.m.i., Vescovo di Zé Doca (Brasile)
96. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Erwin Kräutler, c.pp.s., Prelato emerito di Xingu (Brasile)
97. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Romualdo Matias Kujawski, Vescovo di Porto Nacional (Brasile)
98. Sua Em.za Rev.ma Card. Luis Francisco ladaria ferrer, s.i., Prefetto della Congregazione per la Dottrina della Fede (Città del Vaticano)
99. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Emmanuel Lafont, Vescovo di Cayenne (Guyana Francese)
100. Rev.do Martín Lasarte Topolanski, s.d.b., Collaboratore del Dicastero Salesiano Centrale delle Missioni (Angola)
101. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Celmo Lazzari, c.s.i., Vicario Apostolico di San Miguel de Sucumbíos (Ecuador), Vescovo titolare di Muzuca di Proconsolare
102. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. René Leigue Cesari, Vescovo titolare di Nepi, Vescovo ausiliare di Santa Cruz de la Sierra (Bolivia)
103. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Sebastião Lima Duarte, Vescovo di Caxias do Maranhão (Brasile)
104. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Francisco Lima Soares, Vescovo di Carolina (Brasile)
105. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. José Ionilton Lisboa de Oliveira, s.d.v., Vescovo Prelato di Itacoatiara (Brasile)
106. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Protógenes José Luft, s.d.c., Vescovo di Barra do Garças (Brasile)
107. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Ángel José Macín, Vescovo di Reconquista (Argentina)
108. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Marcel Madila Basanguka, Arcivescovo di Kananga (Rep. Democratica del Congo), Presidente dell’Association des Conférences Episcopales de l’Afrique Central (a.c.e.a.c.)
109. Rev.do Odirley Maia, Amministratore Diocesano di Santarém (Brasile)
110. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Luis Albeiro Maldonado Monsalve, Vescovo di Mocoa-Sibundoy (Colombia)
111. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Gabriel Malzaire, Vescovo di Roseau (Dominica), Presidente della Conferenza Episcopale delle Antille
112. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Armando Martín Gutiérrez, f.a.m., Vescovo di Bacabal (Brasile)
113. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. David Martínez De Aguirre Guinea, o.p., Vescovo titolare di Izirzada, Vicario Apostolico di Puerto Maldonado (Perú)
114. Sua Em.za Rev.ma Card. Reinhard Marx, Arcivescovo di München und Freising (Germania), Presidente della Conferenza Episcopale
115. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Robert Walter McElroy, Vescovo di San Diego (Stati Uniti d’America)
116. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Omar de Jesús Mejía Giraldo, Arcivescovo di Florencia (Colombia)
117. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Marco Mellino, Vescovo titolare di Cresima, Segretario Aggiunto del Consiglio di Cardinali (Città del Vaticano)
118. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Teodoro Mendes Tavares, c.s.sp., Vescovo di Ponta de Pedras (Brasile)
119. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Neri Menor Vargas, o.f.m., Vescovo di Huánuco (Perú))
120. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Meinrad Franz Josef Merkel, c.s.sp., Vescovo di Humaitá (Brasile)
121. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Néstor Vidal Montesdeoca Becerra, s.d.b., Vicario Apostolico di Méndez (Ecuador), Vescovo titolare di Celle di Mauritania
122. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Francisco Javier Múnera Correa, i.m.c., Vescovo di San Vicente del Caguán (Colombia)
123. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. João Muniz Alves, o.f.m., Vescovo Prelato di Xingu (Brasile)
124. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Óscar Vicente Ojea, Vescovo di San Isidro (Argentina), Presidente della Conferenza Episcopale
125. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Miguel Olaortúa Laspra, o.s.a., Vicario Apostolico di Iquitos (Perú), Vescovo titolare di Abbir maggiore
126. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Walmor Oliveira de Azevedo, Arcivescovo di Belo Horizonte (Brasile), Presidente della Conferenza Episcopale
127. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Juan Bautista Tomás Oliver Climent, o.f.m., Vicario Apostolico di Requena (Perú), Vescovo titolare di Legis di Volumnio
128. Sua Em.za Rev.ma Card. Seán Patrick O’Malley, o.f.m. Cap., Arcivescovo di Boston (Stati Uniti d’America)
129. Rev.do P. Gilberto Orsolin, s.a.c., Società dell’Apostolato Cattolico (Pallottini); Membro del Consiglio Provinciale; Direttore della Facultade Palotina de Santa Maria [fapas] (Brasile) [u.s.g.]
130. Sua Em.za Rev.ma Card. Marc Ouellet, p.s.s., Prefetto della Congregazione per i Vescovi (Città del Vaticano)
131. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Vincenzo Paglia, Arcivescovo-Vescovo emerito di Terni-Narni-Amelia, Presidente Pontificia Academia per la Vita; Gran Cancelliere del Pontificio Istituto Teologico “Giovanni Paolo ii” per le Scienze del Matrimonio e della Famiglia (Città del Vaticano)
132. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Roque PALOSCHI, Arcivescovo di Porto Velho (Brasile)
133. Sua Em.za Rev.ma Card. Pietro Parolin, Segretario di Stato (Città del Vaticano)
134. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Adelio Pasqualotto, c.s.i., Vicario Apostolico di Napo (Ecuador), Vescovo titolare di Abtugni
135. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Zenildo Luiz Pereira da Silva, c.ss.r., Vescovo Prelato di Borba (Brasile)
136. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Giovane Pereira de Melo, Vescovo di Tocantinópolis (Brasile)
137. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Joaquín Pertíñez Fernández, o.a.r., Vescovo di Rio Branco (Brasile)
138. Sua Em.za Rev.ma Card. Mauro Piacenza, Penitenziere Maggiore (Città del Vaticano)
139. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Marian Marek Piątek, c.ss.r., Vescovo di Coari (Brasile)
140. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Joaquín Humberto Pinzón Güiza, i.m.c., Vicario Apostolico di Puerto Leguízamo-Solano (Colombia), Vescovo titolare di Ottocio
141. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Héctor Javier Pizarro Acevedo, o.a.r., Vicario Apostolico di Trinidad (Colombia), Vescovo titolare di Ceramo
142. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Domenico Pompili, Vescovo di Rieti (Italia)
143. Sua Em.za Rev.ma Card. Baltazar Enrique Porras Cardozo, Amministratore Apostolico “sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis” di Caracas, Arcivescovo di Mérida (Venezuela)
144. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Augusto Martín Quijano Rodríguez, s.d.b., Vescovo Vicario Apostolico di Pucallpa (Perú)
145. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. José de Jesús Quintero Díaz, Vicario Apostolico di Leticia (Colombia), Vescovo titolare di Chimera
146. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Elio Rama, i.m.c., Vescovo di Pinheiro (Brasile)
147. Rev.do P. Valmir Ramos, o.f.m., Ordine Francescano Frati Minori; Consigliere generale per l’America Latina e Animatore Generale per l’Evangelizzazione (Italia) [u.s.g.]
148. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Jonny Eduardo Reyes Sequera, s.d.b., Vicario Apostolico di Puerto Ayacucho (Venezuela), Vescovo titolare di Canapio
149. Sua Em.za Rev.ma Card. John Ribat, m.s.c., Arcivescovo di Port Moresby (Papua Nuova Guinea)
150. Rev.do P. Sebastián Robledo, o.f.m., Parroco della Chiesa di San Francesco Solano, Corrientes (Argentina)
151. Sua Em.za Rev.ma Card. Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, s.d.b., Arcivescovo di Tegucigalpa (Honduras)
152. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Irineu Roman, c.s.i., Vescovo titolare di Sertei, Vescovo ausiliare di Belém do Pará (Brasile)
153. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Ernesto José Romero Rivas, o.f.m., Cap., Vicario Apostolico di Tucupita (Venezuela), Vescovo titolare di Novasparsa
154. Rev.do P. Saul Ruiz Alvarez, s.x., Pia Società di S. Francesco Saverio per le Missione Estere (Saveriani); Superiore Regionale Missionari Saveriani Brasile Nord – Amazzonia (Brasile) [u.s.g.]
155. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Jesús Esteban Sádaba Pérez, o.f.m. Cap., già Vicario Apostolico di Aguarico (Ecuador), Vescovo titolare di Assura
156. Rev.do Rossano Sala, s.d.b., Professore di Pastorale Giovanile presso la Pontificia Università Salesiana e Direttore della Rivista (Italia)
157. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Santiago Sánchez Sebastián, o.a.r., Vescovo Prelato di Lábrea (Brasile)
158. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Marcelo Sánchez Sorondo, Vescovo titolare di Vescovìo, Cancelliere della Pontificia Accademia delle Scienze e della Pontificia Accademia delle Scienze Sociali (Città del Vaticano)
159. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Wilmar Santin, o. carm., Vescovo Prelato di Itaituba (Brasile)
160. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Filippo Santoro, Arcivescovo di Taranto (Italia)
161. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. José Valdeci Santos Mendes, Vescovo di Brejo (Brasile)
162. Sua Em.za Rev.ma Card. Robert Sarah, Prefetto della Congregazione per il Culto Divino e la Disciplina dei Sacramenti (Città del Vaticano)
163. Sua Em.za Rev.ma Card. Christoph Schönborn, o.p., Arcivescovo di Wien (Austria), Presidente della Conferenza Episcopale
164. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Marcello Semeraro, Vescovo di Albano (Italia)
165. Rev.do Claudio Siquihua Pérez, Parroco della parrocchia di Nuestra Señora del Rosario di Aucayo (Perú)
166. Rev.do P. Antonino Spadaro, s.i., Direttore della rivista (Italia)
167. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Evaristo Pascoal Spengler, o.f.m., Vescovo Prelato di Marajó (Brasile)
168. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Ambrogio Spreafico, Vescovo di Frosinone-Veroli-Ferentino (Italia)
169. Sua Em.za Rev.ma Card. Beniamino Stella, Prefetto della Congregazione per il Clero (Città del Vaticano)
170. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Edson Tasquetto Damian, Vescovo di São Gabriel da Cachoeira (Brasile)
171. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Alberto Taveira Corrêa, Arcivescovo di Belém do Pará (Brasile)
172. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Helizandro Emiro Terán Bermúdez, o.s.a., Vescovo di Ciudad Guayana (Venezuela)
173. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Neri José Tondello, Vescovo di Juína (Brasile)
174. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. José Javier Travieso Martín, c.m.f., Vicario Apostolico di San José del Amazonas (Perú), Vescovo titolare di Tubusuptu
175. Sua Em.za Rev.ma Card. Peter Kodwo Appiah Turkson, Prefetto del Dicastero per il Servizio dello Sviluppo Umano Integrale (Città del Vaticano)
176. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Óscar Urbina Ortega, Arcivescovo di Villavicencio (Colombia), Presidente della Conferenza Episcopale
177. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Edmundo Ponciano Valenzuela Mellid, s.d.b., Arcivescovo di Asunción (Paraguay)
178. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Juan Vargas Aruquipa, Vescovo di Coroico (Bolivia)
179. Sua Em.za Rev.ma Card. Giuseppe Versaldi, Prefetto della Congregazione per l’Educazione Cattolica (degli Istituti di Studi) (Città del Vaticano)
180. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Carlo Verzeletti, Vescovo di Castanhal (Brasile)
181. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Gilberto Alfredo Vizcarra Mori, s.i., Vicario Apostolico di Jaén en Perú o San Francisco Javier (Perú), Vescovo titolare di Autenti
182. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Dominique Marie Jean Denis You, Vescovo di Santíssima Conceição do Araguaia (Brasile)
183. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Anton Žerdín, o.f.m., Vicario Apostolico di San Ramón (Perú), Vescovo titolare di Tucca terebentina
184. Sua Ecc.za Rev.ma Mons. Adolfo Zon Pereira, s.x., Vescovo di Alto Solimões (Brasile)

Carta al Arzobispo de Lima

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Defensores de la vida y la familia denunciaron en redes sociales que la actual jefa de Prensa del Arzobispado de Lima (Perú) ha apoyado en sus redes sociales de Twitter y Facebook publicaciones que promueven el aborto y la ideología de género, a pesar de ser contrarias a la doctrina católica.
Las denuncias fueron hechas por el usuario Jesús Valverdela plataforma Parejas Reales; el abogado del colectivo Padres en Acción, Alberto González; la directora de FAM, Giuliana Caccia; el abogado Juan Puertas, entre otros, que criticaron la posición que tendría la jefa de Prensa del Arzobispado de Lima, Cecilia Castillo Martínez, sobre el aborto y la familia.
Las críticas se dieron luego que el 10 de septiembre, un usuario publicó en sus redes sociales capturas de pantalla en las que se observa que, desde las cuentas de Facebook y Twitter –bajo el nombre “Ce Castillo”– de Cecilia Castillo Martínez, actual Jefa de Prensa del Arzobispado de Lima, se republicaron mensajes que apoyan la “ley del aborto”, la “ley del matrimonio homosexual”, calificándolos como “derechos”.
Además, desde esa cuenta de Facebook se compartió una publicación de Verónica Ferrari, activista lesbiana y ex directora ejecutiva del Movimiento Homosexual de Lima (Mhol). En el mensaje de Ferrari se defiende el acceso al “aborto terapéutico”, las políticas en favor de la ideología de género, y se critica el derecho de los padres de familia a educar a sus hijos según sus valores y principios.Después de que el usuario compartió las capturas de pantalla, estas se viralizaron y las cuentas de Facebook, Twitter y LinkedIn de Castillo fueron eliminadas. En las capturas de pantalla se pueden observar las fotografías de Castillo en todas sus redes sociales. Además, el perfil de LinkedIn confirma que Castillo Martínez trabaja actualmente como jefa de Prensa del Arzobispado de Lima.
Otra captura de pantalla muestra un correo electrónico enviado por Castillo Martínez a un medio de comunicación y donde firma como jefa de Prensa, junto al logo membretado del Arzobispado.
ACI Prensa también ha recibido aproximadamente diez correos electrónicos institucionales con la firma de Castillo Martínez. De igual modo, en el grupo de WhatsApp “Comunicadores ArzLima” –al que tiene acceso ACI Prensa y donde recibe información del Arzobispado de Lima–, se puede corroborar que el 24 mayo del 2019 Castillo Martínez fue presentada en su puesto actual.
Según el director del medio La Abeja, Luciano Revoredo, el 11 de septiembre llamó al Arzobispado de Lima y se comunicó con el director de Comunicaciones, Juan José Dioses, para corroborar la información de la denuncia.
Revoredo señala que la cabeza de comunicaciones del arzobispado “manifestó que todo era falso, y que la señorita Castillo no era jefe de Prensa, sino que el jefe era él. Aunque admitió que ella trabajaba ahí pero no podía atender la llamada por estar fuera”.
“Antes de cortar la comunicación nos dijo que en unas horas se daría a conocer un comunicado del arzobispado denunciando la falsedad de todo”, señaló Revoredo, aunque hasta la fecha, no ha habido ningún pronunciamiento.
ACI Prensa intentó comunicarse con Cecilia Castillo Martínez el 11 de septiembre, pero no contestó ninguna llamada. Luego se le envió un correo electrónico en horas de la tarde para que dé sus descargos sobre las especulaciones que han surgido en redes sociales.
Hasta el jueves 12 de septiembre no se ha recibido ninguna respuesta. Por tal motivo, en horas de la mañana, se decidió llamar nuevamente a Castillo Martínez y también a Juan José Dioses, sin obtener respuesta. Un mensaje vía WhatsApp fue dejado a ambos a sus números personales, pero tampoco fueron respondidos.
La plataforma pro-familia Parejas Reales realizó una publicación sobre este tema el 11 de septiembre.
“¿Qué tipo de filtros tiene el Arzobispado de Lima para contratar a una jefa de Prensa? (…) ¿Será esa la razón por la cual ha estado apareciendo tuits del arzobispado a favor de la marcha ‘Ni Una Menos’ claramente abortista o por la cual salió un video donde Santa Rosa de Lima era prácticamente una activista anti-minera de su tiempo? ¿Será por eso que muchos católicos que han protestado por eso los han bloqueado en las cuentas de twitter del arzobispado?”, fueron las preguntas lanzadas por la plataforma.
Finalmente, Parejas Reales sentenció: “¿Será que a nadie del arzobispado de Lima le importa lo que hace su jefa de Prensa? O ¿Será acaso que Cecilia Castillo es familiar del señor Arzobispo Carlos Castillo? Al parecer, los pasatiempos de la nueva jefa de prensa del Arzobispado de Lima, Cecilia Castillo, es compartir información a favor del aborto y de la ideología de género”.
Fuente: ACI Prensa.

Un importante grupo de ciudadanos católicos firma una carta abierta al señor Arzobispo de Lima Monseñor Carlos Castillo. La carta incide sobre la situación de la Jefe de Prensa del Arzobispado de Lima que se ha manifestado abiertamente con posiciones contrarias a la doctrina católica.
Fuente: LaAbeja.pe

ABORTISTAS, PRO GAY Y FEMINISTAS

Por Luciano Revoredo– LaAbeja.pe
Desde que Monseñor Carlos Castillo asumió el Arzobispado de Lima, una gran inquietud agobia a una buena parte de los fieles católicos preocupados por la buena marcha de la iglesia. Los primeros cambios y actos del arzobispo fueron muy preocupantes. Su orientación abiertamente progresista y heterodoxa fue puesta en práctica a través de nombramientos y cambios en el arzobispado. Todo esto de la mano, de la también tomada por la progresía eclesiástica, Conferencia Episcopal.
Rápidamente se vio que la exitosa Marcha por la Vida estaba en revisión. En una lamentable entrevista en RPP Monseñor Castillo dijo que la marcha sería por todas las formas de vida. Por las mujeres maltratadas, por los derechos humanos, por los más desposeídos, etc. Con lo cual de un plumazo le quitaba a la marcha su razón de ser, es decir la defensa de la vida del niño por nacer. Al agregar tantos temas diluía la verdadera razón. Lo cierto es que hasta la fecha no hay Marcha por la Vida. Ese es el resultado.
Luego empezó un manejo ideologizado y sesgado de las redes sociales del arzobispado. Incluso llegando a bloquear a los fieles que preguntaban o comentaban algo incómodo. En el caso personal de quien escribe estas líneas, fui bloqueado en el Twitter. Lo más sorprendente fue el motivo por el cual me bloquearon. La publicación que incomodó al Arzobispado de Lima fue un Tweet en el que preguntaba: “¿Qué opina de este evento en la @pucp nuestro Arzobispo? Sería importante un pronunciamiento de su parte ante el descalabro de la universidad que alguna vez fue católica”. El  evento en cuestión era el Taller de masturbación femenina “CONQUISTA TU PAPAYA” que se anunció en la Expontificia Universidad Católica del Perú. ¿Acaso no era lícito preguntarse si nuestro Arzobispo o nuestra Conferencia Episcopal tenían algo que decir al respecto? Luego de un artículo en que denunciaba este manejo autoritario de las redes, me levantaron el bloqueo.
Pero al margen del constante bloqueo de quienes no avalan las desviaciones doctrinarias del señor Arzobispo, hubo otro incidente lamentable a nivel de comunicaciones. Me refiero al video que se publicó en el día de Santa Rosa de Lima. Un audiovisual deplorable y lleno de inexactitudes presentando a la santa limeña como una especie de activista política que “disconforme con la religiosidad ritual y vacía de la época, decidió vivir en una comunidad cristiana de laicos y no en un convento separada del mundo”. Esa es la visión del arzobispado, habría que recordarles que la religiosidad ritual y vacía de la época, es la que produjo nada menos que a Santo Toribio de Mogrovejo, San Juan Masías, San Francisco Solano, San Martín de Porres y nuestra mística Rosa de Lima, la primera flor de santidad del nuevo mundo.
Pero todo este manejo de la información y las comunicaciones del arzobispado acaba de tener un nuevo y también lamentable episodio a raíz de diversas denuncias en las redes sociales acerca de la Jefe de Prensa del Arzobispado, la señorita Cecilia Castillo Martínez. La cual según se puede ver en múltiples publicaciones en sus redes sociales, sería partidaria del aborto, el matrimonio homosexual y asidua propagandista  de estas ideas. (Ver al final de este artículo diversas capturas de pantalla de sus publicaciones).
Antes de publicar nada al respecto decidimos llamar al teléfono del área de prensa del arzobispado para verificar la información.  Nos contestó una atenta secretaria. Tras identificarnos y preguntar por la señorita Castillo nos dejaron esperando un extenso lapso. Luego de esto contestó el teléfono el señor Juan José Dioses, le explicamos que nuestra intención era verificar la veracidad de las denuncias, a lo que el señor Dioses nos manifestó que todo era falso, y que la señorita Castillo no era Jefe de Prensa, sino que el jefe era él. Aunque admitió que ella trabajaba ahí pero no podía atender la llamada por estar fuera. Antes de  cortar la comunicación nos dijo que en unas horas se daría a conocer un comunicado del arzobispado denunciando la falsedad de todo.
Lo cierto es que el señor Dioses nos mintió. Él es Director de Comunicaciones y ella es Jefe de Prensa, dos cargos distintos. Todo esto se puede comprobar en sus propias publicaciones. Aunque Cecilia Castillo como también se puede comprobar ha eliminado todas sus páginas en las redes, incluso su perfil de Linkedin ha desaparecido.
La comprobación de la mentira fue posible gracias al testimonio de Antonio Tarazona, Director de la Tribuna Católica, quien nos mostró convocatorias y acreditaciones que había recibido personalmente de Cecilia Castillo, con quien además ha mantenido contacto en su condición de Jefe de Prensa.
Toda esta historia es muy triste. Revela la magnitud de la crisis que abruma a nuestra iglesia. Esperamos que el señor arzobispo ponga orden.

PUBLICACIONES DE CECILIA CASTILLO:

Renato Poblete Barth SJ: teólogo caviar

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La red de poder que miró al techo ante la doble vida del cura Poblete

Por  – www.elmostrador.cl
El sacerdote construyó un sistema perfecto con el que no solo sustentó la obra del Padre Hurtado, haciendo crecer el Hogar de Cristo, sino que recobró el poder y la influencia en la élite que los jesuitas habían perdido tras la irrupción de otras órdenes, como el Opus Dei. El poder de sus amistades y benefactores le dieron un “halo” que sumió en la ceguera a sus cercanos, en donde a pesar de que “todos sabían” y se le veía cerca de mujeres jóvenes, “nadie sabía” del abuso y poder que ejercía sobre ellas.
“Polvete”, así era llamado Renato Poblete Barth, el sacerdote que fue pilar fundamental del Hogar de Cristo y del legado del Padre Alberto Hurtado. Un hombre poderoso, “casi santo”, que ostenta el Premio Bicentenario entregado por la Presidenta Michelle Bachelet y que hasta cuenta con un parque con su nombre para honrarlo. Un religioso que protagonizó la reinvención de los jesuitas, luego que la Compañía de Jesús comenzara a perder fuerza entre los católicos de élite a fines de los sesenta, y constituyó la beneficencia como la base de las redes de poder que lo protegieron durante décadas ante los “rumores” que siempre hubo sobre su doble vida.
Renato Poblete -quien murió en febrero de 2010- cuenta con más de ocho denuncias por abuso sexual y de conciencia en su contra, presentadas ante la Compañía de Jesús. Una de ellas fue revelada por Marcela Aranda, teóloga de la Universidad Católica, quien denunció el abuso sexual por parte del sacerdote en los años ochenta, cuando este era capellán del Hogar de Cristo y ella tenía 19 años.
“El testimonio dado a conocer por la Sra. Marcela Aranda nos avergüenza y entristece. Valoramos su coraje y expresamos nuestra más firme voluntad de investigar a fondo”, respondió en un comunicado la Compañía de Jesús, que designó al abogado laico Waldo Bown como instructor de la investigación.
Los sacerdotes y fieles cercanos a Poblete también reaccionaron. Fernando Montes, el exrector de la Universidad Alberto Hurtado, aseguró estar “sorprendido y dolido” ante la denuncia, mientras que el ex director del Hogar de Cristo, Benito Baranda, dijo sentir “rabia, dolor y tristeza”. El único que salió en su defensa fue el sacerdote Raúl Hasbún, cuestionado por la forma en la que ha llevado los casos de investigación por las denuncias de abuso al interior de la Iglesia.
Solo una cosa tenían en común todas las declaraciones a favor o en contra de Poblete, todos se escudaron en el “no sabía”, “nadie se lo imaginaba”, “no había antecedentes” o “no hay conocimiento de denuncias previas”, como contestó ante la consulta de El Mostrador la Compañía de Jesús.
Sin embargo, la verdad que ronda “hace muchos años” -recalcó un periodista que cubre el área de Iglesia- es que el sacerdote Poblete no solo era conocido como “El Padrino” por sus fieles, debido a las grandes redes de poder que había construido a partir del Hogar de Cristo, sino también como “Polvete”. “Siempre se le veía con mujeres, chicas, jóvenes”, indicó un exseminarista que compartió con el sacerdote durante la década de 1990, aunque “¡nunca menores!”, enfatizó.
Frases que se repiten al conversar con quienes trabajaron con Poblete en el mundo empresarial, en las comunicaciones, la beneficencia y la Iglesia, donde afirmaron que el sacerdote “tuvo pareja”, pero que nunca “nadie imaginó que fuera un abusador”. Eso, principalmente -añadió un exsacerdote- debido a que se le veía cercano “con mujeres, no con hombres”.
“Su poder era encandilante, irradiaba fortaleza y seguridad, sus mensajes y discursos eran inspiradores”, aseguraron desde el mundo empresarial. Un poder que lo habría protegido y habría propiciado el silencio de las víctimas que hoy lo denuncian.
Consultados sus cercanos jesuitas, nadie quiso referirse al tema. Señalaron que están esperando el próximo cónclave de la orden para conocer “de primer fuente la información”, pero la verdad es que al interior de la Compañía de Jesús reina un extremo silencio, al igual que con los otros casos de abuso sexual que han estallado en el seno de la congregación.

Poderoso sacerdote

El cura Poblete es uno de los religiosos que destacó en plena dictadura, cuando la Iglesia se dividía entre la defensa del régimen y la de los Derechos Humanos. Se abocó a consolidar el legado del Padre Hurtado y fue a partir de esta estructura de beneficencia, que logró construir puentes desde la UDI hasta el PPD, pasando por grandes empresarios y poderosos dueños de medios de comunicación como Agustín Edwards.
Uno de sus principales eventos, en donde se dejaba ver toda la potencialidad de sus redes e influencia, era la cena anual de “Pan y Vino”, que creó para financiar al Hogar de Cristo. En la década de 1990 y siguientes desfilaban figuras como el exministro de la Concertación, Sergio Bitar, y Agustín Edwards Eastman, como los más asiduos, junto a artistas, políticos y empresarios, círculo desde donde reconocen que era “mal visto negarse al cura Poblete”. Un ritual que se repite hasta ahora y cuya última versión del 2018 fue animada por Cecilia Bolocco.
En la Iglesia es reconocido que el sacerdote usó y levantó la imagen del Padre Hurtado para crear un verdadero imperio. Llegó hasta el sector empresarial e instauró la idea del “bienestar social” y el asistencialismo. Un exseminarista recalcó que Poblete iba “desde Paz Ciudadana hasta el PPD” y que estaba “siempre sentado en la mesa del poder”.
Una relación cercana, al igual que la que cultivó Fernando Karadima con los poderosos, a quien autorizó para aparecer como un personaje en Crónicas de un hombre santo, la serie realizada por Canal 13 en 1990 que relata la vida del Padre Hurtado. Quienes conocieron a Poblete han dicho que no tuvo “una relación de amistad” con Karadima, pero que se conocían, que “ambos eran sacerdotes importantes y respetados en sus diócesis”.
Poblete no era un sacerdote de vocación académica, como es la tónica de los jesuitas. A pesar de que estudió filosofía, química y sociología, su carrera académica -principalmente ligada a los estudios y la investigación de la teología y la sociología- quedó rezagada a mediados de los años setenta y totalmente olvidada desde 1982, cuando asumió como capellán del Hogar de Cristo hasta el año 2000. “No era brillante”, afirmó un exseminarista, al menos en comparación con otros sacerdotes que dieron origen al estudio de la Teología de la Liberación durante los setenta y ochenta.
El peso de los jesuitas se forjó sobre la base de la educación y el desarrollo intelectual. Formaban y dirigían la vida espiritual de los hijos de la élite, al menos hasta la década del sesenta, época en la que perdieron terreno ante otras órdenes como el Opus Dei. Según el periodista y escritor del libro Rebaño, Óscar Contardo, el poder y la influencia de la Compañía de Jesús se fue rezagando a los núcleos más progresistas del poder, pero a partir de la década de 1980 supieron reinventarse y avanzaron hacia una estructura basada en la beneficencia, se “convirtieron en un puente entre los poderosos y los más desposeídos”.
Esta nueva estructura tendría como ancla la imagen del Padre Hurtado y luego otras, como la del cardenal Silva Henríquez y el mismo Poblete.
La nueva estructura jesuita se basó en las redes que construyó Poblete a partir del Hogar de Cristo y otras fundaciones como Techo Para Chile y la Comunidad de Vida Cristiana (CVX), que agrupa a laicos. A esto se sumó una mirada “vanguardista” a partir de los años setenta y la férrea defensa a los Derechos Humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet. De esta forma, el legado jesuita se combinaba entre la figura progresista del cardenal Raúl Silva Henríquez y el legado benefactor del Padre Hurtado, a través de Renato Poblete.
El excapellán era un “as de las comunicaciones”, aseguró un exeditor de medios. Poblete era amigo personal de Don Francisco, tenía una posición envidiable dentro de El Mercurio y fue columnista de La Segunda durante años. Fue condecorado como Hombre del Año por la Asociación Chilena de Publicidad, declarado “una de las 100 personas más influyentes en Chile” por la revista ¿Qué Pasa? y nombrado “Gran Caballero de la Industria Gráfica” en el año 1997 por la Asociación de Impresores de Chile.
Contardo explicó a El Mostrador que los vínculos con editores y editoras de prensa se remontan a los años de colegio y de guía espiritual, y dijo que cada vez que salía una denuncia desde el año 2005, eran vistas como casos puntuales, privados y aislados, que se separaban de la práctica del abuso de la Compañía de Jesús. “Jamás hubo denuncias, jamás hubo un reportaje sobre casos que salieron a la luz antes que el de Karadima”, añadió.
“Poblete estaba con todo el mundo, cualquier foto muestra su influencia transversal. El Hogar de Cristo es una institución que tiene un poder muy fuerte en el imaginario de los chilenos, el golpe que han tenido con esto es muy fuerte”, precisó Contardo.  La Compañía de Jesús, agregó, “ha cuidado mucho los detalles, dan información súper sucinta y la prensa no hacía nada, la diferencia es que la imagen del cura Poblete es potente, pero ellos controlan el flujo de información”.
Es más, recordó que en el año 2016 la Universidad Alberto Hurtado invitó a Michel Rezendes -uno de los periodistas  del Boston Globe que destapó la red de abusos y encubrimiento de la Iglesia Católica de EE.UU- para que entregara el premio anual a la excelencia periodística. “Todo en medio de las denuncias en contra de sacerdotes jesuitas, y no se dijo nada públicamente sobre ellas”, recalcó.

El mundo de los negocios

Poblete era reconocido entre los empresarios, y fue premiado en 1992 como “El Hombre del Año” por Icare. También fue reconocido en diversas ocasiones por su espíritu emprendedor. Hasta el Presidente Sebastián Piñera quiso nombrarlo como capellán de La Moneda, pero el sacerdote falleció antes que asumiera su primer mandato.
Quizás Poblete no era un hombre de academia, pero sí era “hábil para los acuerdos, era encantador”, destacaron desde la banca. En este sector, Poblete era reconocido y “muy querido”, espacio donde expandió sus redes mientras dirigía la Fundación para el Desarrollo, que hasta la década de los noventa aún mantenía el control del Banco del Desarrollo. Cuando llegó a dicha fundación ligada a la DC, la Iglesia tenía cerca del 80% del control del banco, que nació como una idea de Silva Henríquez, pensando en “los más desposeídos”.
Durante los noventa, la Iglesia fue vendiendo parte de sus acciones a Norte Sur, creada en 1989 por los empresarios Vicente Caruz, reconocido financista de la Falange, y Maximiliano Poblete, sobrino -en segundo grado- del sacerdote. Ambos llevaban años trabajando con Silva-Henríquez en la conformación del banco, por esa razón, ambos ocupaban cargos gerenciales en la financiera.
Poblete, el sacerdote, estuvo cinco años a cargo de la fundación, que poco a poco fue mutando en sus objetivos hasta transformarse en la Fundación Emmanuel, que hoy presta asistencia y asesoría a las escuelas católicas. Su sobrino, Maximiliano, le prestaba ayuda para llevar la contabilidad y el proceso de expansión del Hogar de Cristo. Además, el gerente bancario mantendría una estrecha relación con Piñera, luego de que fueran compañeros de colegio en el Verbo Divino.

El tabú jesuita

Uno de los principales fantasmas que sigue al caso de Poblete es el secretismo de los jesuitas. Un exsacerdote de la orden aseguró que estos casos se “tratan con pinzas” y que cada nombre de cura abusador se convierte en un tabú.
En el libro de Contardo se recopilan varios casos de jesuitas, como el del sacerdote Juan Miguel Leturia, que se destapó en 2005 y fue reconocido por el propio Poblete, quien explicó a El Mercurio que había denuncias “reiteradas” en su contra.
También está el caso de Eugenio Valenzuela, provincial de la orden. La primera denuncia fue en 2010, pero recién en 2013 el sacerdote dejó su cargo como provincial. En el año 2014 fue trasladado a la residencia de ancianos de la Compañía de Jesús, y en el comunicado final de los jesuitas se hizo hincapié en que las víctimas habían quedado satisfechas con las sanciones, además de señalar que estas -al momento de ocurrir los abusos- eran mayores de edad. Sin embargo, según la investigación de Contardo, la realidad no era así. Una de las víctimas afirmó que fue víctima de presiones por parte del sacerdote que llevó la investigación para que cambiara la figura de su denuncia.
El nombre de Jaime Guzmán Astaburuaga es otro tabú en el mundo jesuita. Las denuncias en su contra se hicieron hace un año, tras la visita del Papa Francisco. Era reconocido por ser un guía espiritual, un “cura choro”, dijo Luis Ojeda, alumno del Colegio San Ignacio de Puerto Montt, quien destapó los abusos del sacerdote.
A fines de los ochenta, el jesuita fue trasladado a Santiago para ser capellán del colegio San Ignacio. Estaba encargado de organizar paseos de fin de semana, expediciones al Cajón del Maipo que incluían baños desnudos en piscina y fotografías de los menores desnudos que terminaban exhibidas en los murales del colegio.
Además, Guzmán Astaburuaga, quien fuera confesor de Cristián del Campo, actual provincial de los jesuitas en Chile, tenía la obsesión de preguntar por la masturbación a sus estudiantes durante las confesiones, y pegarle “palmaditas de futbolista” a los menores en sus genitales, misma acción que reiteraba Karadima tras sus misas.
Hacia fines de la década de 1980, Fernando Montes era rector del Colegio San Ignacio. Este fue emplazado a comienzos del año pasado por el animador José Miguel Viñuela en el programa de TVN “Estado Nacional”, por las denuncias en contra de Guzmán Astaburuaga. A raíz de esto, el cura Montes reconoció lo siguiente: “Una vez un papá me contó lo de las fotos y honradamente llamé a esa persona y lo reprendí severamente”, sin siquiera hacer referencia al nombre del famoso cura jesuita ni responder por qué no investigó la denuncia realizada por un apoderado en ese entonces.
Este actuar “secreto y sigiloso” por parte de la Compañía de Jesús y sus autoridades es una de las principales armas que tienen los jesuitas. “Si hay una denuncia, ellos definen cómo se hace pública, tienen un buen control de daños”, destacó un exmiembro de la orden. Mismo control que han intentado aplicar con las ya más de ocho denuncias en contra de Poblete, casos en los que no se han filtrado detalles de las denuncias ni tampoco nombres, porque “aún existe fe en la institución, en la Iglesia; las víctimas buscan justicia y tienen fe, creen en Dios y en este halo de bondad y acogida que tiene el mundo jesuita”, explica el mismo exjesuita .

Jesuita chileno abusó de 22 mujeres en un período de 48 años

Renato Poblete, un emblemático jesuita chileno, fue durante 48 años un depredador sexual que en ese lapso abusó de 22 mujeres, entre ellas cinco menores de edad, según los resultados de una investigación dados a conocer por la congregación.
“Esta investigación comenzó (el pasado enero) gracias a la denuncia (por delitos sexuales, abuso de poder y de conciencia) de la señora Marcela Aranda y posteriormente recibió el testimonio de (otras) 21 mujeres más que sufrieron alguna experiencia de abuso sexual por parte de Renato Poblete entre los años 1960 y 2008”, dijo en una rueda de prensa el provincial jesuita, Cristián del Campo.
“Entre las víctimas mencionadas hay cuatro personas que eran menores de 18 años cuando ocurrieron los hechos denunciados”, precisó del Campo respecto de los resultados de la investigación, desarrollada por el abogado laico Waldo Bown.
Los demás casos se refieren a abusos sexuales de mujeres mayores de edad, “consistentes en un abordaje sexual inesperado y violento, en que intempestivamente se intenta besar y tocar a la víctima”, señala el texto dado a conocer por el provincial jesuita.
Fallecido a los 85 años, en febrero del 2010 a causa de un paro cardíaco, Renato Poblete fue entre los años 1982 y 2000 el capellán del Hogar de Cristo, una institución chilena de beneficencia pública, creada por San Alberto Hurtado el 19 de octubre de 1944, que atiende a miles de personas cada día.
En 2009, el sacerdote recibió de manos de la entonces presidenta Michelle Bachelet el Premio Bicentenario como reconocimiento del Gobierno a su trayectoria de servicio social.
Según datos de la Fiscalía, hay 166 causas abiertas por abusos en el clero chileno, mientras las víctimas suman 248, de las que 131 eran menores de edad al sufrir los delitos.

“Me llevaban donde otros hombres para que me violaran”

El líder de la congregación religiosa jesuítica, Cristián del Campo, ha admitido en rueda de prensa que la Compañía de Jesús se obnubiló con los éxitos de Poblete y nunca sospecharon de sus abusos.
Del Campo dio a conocer los resultados de una investigación en la que colaboraron 102 entrevistados y fue ordenada en enero pasado, luego de que la primera denunciante pública de Poblete, Marcela Aranda, académica de Teología de 53 años, acusara al cura de obligarla a abortar a sus hijos. “Me llevaba donde otros hombres para que me violaran y me pegaran por turnos”, aseguró a un medio local.
La denuncia contra Poblete ocasionó otro fuerte remezón al interior de la Iglesia católica chilena, que desde hace más de un año enfrenta una crisis originada en centenares de denuncias de abusos sexuales cometidos por curas y religiosos contra menores de edad. El grueso de las denuncias ocurrió tras la visita del papa Francisco a Chile en enero del 2018, cuando el pontífice descalificó a denunciantes de abusos, lo que desató un escándalo internacional. Un par de enviados suyos a este país concluyeron que los obispos chilenos vivían hace décadas una cultura del abuso y encubrimiento.
Poblete, fallecido en 2010, era considerado casi un santo antes de ser denunciado por Aranda. Incluso un parque público llevaba su nombre y había una estatua suya, pero tras la denuncia las autoridades cambiaron el nombre y retiraron la estatua para fundirla.
Aranda aseguró que el sacerdote y capellán de la obra benéfica Hogar de Cristo empezó a abusar de ella cuando tenía 19 años y que los abusos se prolongaron de 1985 hasta 1993. Agregó que mientras era violada por un grupo de sujetos, Poblete miraba.
En una entrevista con un canal local de televisión afirmó que “lo más terrible y que me hace sufrir es que él me obligó a abortar y no solo una vez, tres veces. Tres niños que nunca pude abrazar, arrasados por un hombre abominable”.
La primera denuncia de la mujer ocurrió ante la comisión de escucha creada por el arzobispo Charles Scicluna, un enviado del papa para dimensionar la magnitud de los abusos en Chile, y luego dio declaraciones a la prensa. Del Campo dijo que la investigación de la Compañía sobre los abusos de Poblete concluyó que todos los hechos afirmados por Aranda son “plausibles y creíbles”. Añadió que además de Aranda testificaron otras 21 mujeres sobre los abusos que sufrieron en poder de Poblete, quien, dijo, se aprovechaba de su poder religioso, económico y psicológico. Ellas no aceptaron que fueran reveladas sus identidades. Del Campo las llamó a denunciar a los tribunales de justicia cuando estén preparadas para hacerlo.

Presentación del informe sobre Renato Poblete Barth SJ

I. Introducción
Buenas tardes, mi nombre es Cristián del Campo, Superior Provincial de la Compañía de Jesús en Chile. Me acompaña María de los Ángeles Solar, directora del Centro de Prevención de Abusos Sexuales y Reparación de la Compañía de Jesús.
Agradecemos su presencia que nos ayuda a transmitir a la opinión pública el resultado de la investigación interna, que se ha llevado a cabo por los abusos sexuales denunciados contra el fallecido sacerdote Renato Poblete Barth.
Daremos a conocer los hallazgos y las conclusiones más importantes de esta investigación. A su vez, compartiremos los pasos que daremos en nuestro compromiso de reparación en este caso, y en los otros dos casos que hemos anunciado recientemente su resolución, referidos a Jaime Guzmán Astaburuaga y Leonel Ibacahe Ortiz.
II. Sobre la investigación
1. Duración y Metodología
La investigación comenzó el día 12 de enero de 2019 y el informe final fue entregado a mí como Superior Provincial de la Compañía de Jesús, la tarde del viernes 26 de julio. El informe final tiene un total de 407 páginas, más anexos. Se entrevistó a 102 personas, y se realizaron otro tipo de diligencias complementarias, tales como análisis de documentos, recepción de testimonios vía correo electrónico e inspección de lugares. No podemos dejar de mencionar la complejidad que ha significado investigar hechos donde el denunciado se encuentra fallecido.
2. Equipo
La investigación fue liderada de manera independiente por el abogado penalista de la Universidad de Chile, Sr. Waldo Bown. Sirvió como notaria, la abogada Victoria Carvajal. El abogado Bown tuvo la asesoría de un comité compuesto por la Sra. Daniela Bolívar, académica de la escuela de Trabajo Social de la Pontificia Universidad Católica de Chile, experta en el trabajo con víctimas de abuso; el Sr. Alvaro Soto, académico de la escuela de psicología de la Universidad Alberto Hurtado, especialista en dinámicas organizacionales; y la Sra. Anastasía Assimakópulos, profesora de derecho canónico de la Universidad de Los Andes. Al mismo tiempo, queremos transparentar que esta investigación, como cualquier investigación canónica que llevamos adelante, es financiada por la misma Compañía de Jesús.
3. Resultados de la Investigación y valoración de los hechos
Esta investigación comenzó gracias a la denuncia de la Sra. Marcela Aranda y posteriormente recibió el testimonio de 21 mujeres más que sufrieron alguna experiencia de abuso sexual por parte del sacerdote Renato Poblete Barth, hechos ocurridos entre los años 1960 y 2008. Dentro de las víctimas mencionadas, existen 4 personas que eran menores de 18 años cuando ocurrieron los hechos denunciados.
De esos 22 testimonios, uno es el de la Sra. Marcela Aranda. Otros 16, se refieren a abusos sexuales de mujeres mayores de edad consistentes en abordajes sexuales violentos. A cada una de estas víctimas se les dio los datos de contacto del fiscal correspondiente. El último caso, para completar los 22, se refiere a una relación estable y aparentemente consentida, en que la víctima ha ido elaborando recientemente la situación abusiva en la que se encontraba.
La investigación también recogió informaciones que darían cuenta de otras personas que podrían haber sufrido abusos por parte de Renato Poblete Barth pero no se lograron contactar. O por fallecimiento o porque, al ser contactadas, no quisieron declarar.
Tal como señala el investigador, en relación al caso de la denunciante Sra. Marcela Aranda, que dio origen a esta investigación, todos los hechos descritos por ella han sido considerados plausibles y su relato creíble. En el caso de los abusos sexuales, éstos han podido ser corroborados y también los tres abortos denunciados.
Dada la gravedad de esta denuncia, que el testimonio de la Sra. Marcela Aranda ha sido considerado plausible y creíble en su integridad, y el hecho de que en su declaración ella señala que estos hechos podrían involucrar a terceras personas vivas, presentaremos estos antecedentes a la brevedad al Ministerio Público, para que investigue con todas las herramientas de las que dispone y sancione a quienes pudieran resultar responsables.
En cuanto al resto de las víctimas, la investigación consideró que todos los testimonios eran pausibles y creíbles y, en algunos casos, pudo corroborar esto con los testimonios de terceras personas u otro tipo de elementos externos que confirmaron los hechos.
4. Patrón del abuso
Esta investigación ha demostrado de manera contundente que Renato Poblete Barth abusó de manera reiterada, grave y sistemática, amparado en el poder que le otorgaba su condición de sacerdote, en el dinero que manejó de manera personal, y en el prestigio que su labor apostólica le otorgó durante sus años como líder de una organización benéfica jesuítica.
Los testimonios de las víctimas recolectados en el proceso de investigación dan cuenta de la dinámica establecida por Renato Poblete Barth. Una dinámica de violencia, de abuso de poder y de manipulación emocional y psicológica de las víctimas y sus familias, que facilitó su obrar y el silencio tanto de víctimas como de otras personas. La investigación pudo determinar los patrones de conducta utilizados por el sacerdote, tales como la focalización en personas con vulnerabilidades económicas o emocionales, la ayuda económica sistemática, la posición de poder social y religioso, la utilización de la confianza con el entorno familiar de las víctimas, las demostraciones de poder y la violencia de género, entre otras.
Todo esto nos parece de la mayor gravedad, ya que, como nos ha ido mostrando la experiencia clínica, la agresión sexual es uno de los tipos de agresión más devastadores que puede sufrir un ser humano, ya que afecta todas las dimensiones de la persona. Existe un profundo daño a nivel emocional, relacional, sexual y, en el caso del abuso sexual en el contexto eclesial, también a nivel espiritual.
Somos conscientes de este grave daño, y por ello, tal como lo han solicitado la mayoría de las víctimas, honraremos nuestro compromiso de confidencialidad con ellas. En nuestro país son los Tribunales los llamados a dictar justicia y establecer responsabilidades. Por esto, las instamos, a que de acuerdo a sus propios tiempos y procesos, ejerzan este derecho en las instancias correspondientes. Como Compañía de Jesús colaboraremos en todo lo que sea necesario.
III. Responsabilidades de terceros
Junto con el esclarecimiento de los hechos denunciados, también le fue solicitado al investigador pronunciarse respecto de eventuales responsabilidades de terceras personas, así como de responsabilidades institucionales de la Compañía de Jesús.
La investigación recogió diversos antecedentes que dan cuenta de que existió un número significativo de personas, jesuitas y laicos, que tuvieron alguna información de comportamientos inadecuados de connotación sexual del sacerdote Renato Poblete Barth, los que fueron conocidos de primera fuente, por terceras personas, o a modo de rumor. Aquí me referiré en específico a los resultados del informe en cuanto a las responsabilidades de miembros de la Compañía de Jesús.
El informe del abogado Waldo Bown señala que algunos jesuitas habrían recibido algún tipo de información, la mayoría consistente en rumores o comentarios de terceros, lo que implicaría una responsabilidad ética en su actuar. La investigación pudo acreditar que, al menos en dos casos, un jesuita recibió información directa de parte de una víctima. Respecto a uno de ellos, este recibió expresas instrucciones de parte de la víctima de no comunicar la información recibida; el otro se refiere a uno de los jesuitas públicamente mencionados, el del Padre Juan Ochagavía. La investigación señala que el Padre Ochagavía habría hecho llegar los antecedentes que disponía al Superior Provincial de la época. Y justamente esta situación muestra –como lo señalaré más adelante– de qué manera los canales institucionales fallaron, ya que el gobierno provincial minimizó los hechos o no activó con la debida diligencia los resguardos que permitieran detener las situaciones abusivas. Las responsabilidades individuales e institucionales están íntimamente conectadas. Con todo, el investigador concluyó que la conducta del Padre Juan Ochagavía fue negligente en cuanto al seguimiento de la información que recibió y en el cuidado de la víctima.
Así como la investigación determinó responsabilidades éticas de particulares como facilitadores, la Compañía de Jesús habría operado con medidas ineficaces para evitar las conductas de abuso de poder, de conciencia y sexuales cometidas por Renato Poblete Barth. Este clima institucional facilitaría la ocurrencia de los hechos denunciados, a saber, una mirada permisiva hacia conductas de Renato Poblete Barth que estaban en el límite de lo ético en relación con el manejo del dinero, el poder y su relación con mujeres; una estructura organizacional que fue ineficaz para evitar y enfrentar situaciones de abuso, es decir, falta de instancias de mayor control, como códigos de conducta que definieran más precisamente estándares profesionales de actuación de los sacerdotes y religiosos; prácticas culturales que dificultaron la detección temprana de las conductas abusivas, como por ejemplo, la defensa corporativa o la exaltación del logro y la autonomía individual.
Después de conocer los hallazgos más importantes de esta investigación, quiero hacer un reconocimiento de nuestra responsabilidad institucional y expresar nuestra petición de perdón a todas y cada una de las víctimas de abuso.
Lo primero y fundamental es el valor de la verdad. Esta investigación nos ha permitido esclarecer los hechos abusivos y las responsabilidades del sacerdote Renato Poblete Barth, a partir de la contundencia de cada testimonio y de la evidencia recogida. Hemos llegado a esta dura verdad gracias a la valentía de todas las personas que estuvieron dispuestas a compartir sus dolorosas y traumáticas experiencias de abuso, en particular, de la Sra. Marcela Aranda, quien presentó la primera denuncia en enero pasado. Quiero aprovechar para agradecer la profesionalidad y diligencia del Servicio de Escucha de la Conferencia Episcopal de Chile, que fue la primera instancia que acogió el testimonio de la Sra. Marcela Aranda. Asimismo, agradecezco el trabajo serio y acucioso del Sr. Waldo Bown y su equipo.
Quiero, en nombre de la Compañía de Jesús en Chile, pedirles perdón a las víctimas de abuso sexual en este caso y en los otros cometidos por jesuitas. El daño infringido ha sido enorme y, en muchos casos, tan grande que es difícil de dimensionar con palabras. Para ustedes, este abuso. Como Compañía de Jesús queremos reconocer el daño que hemos hecho y que ustedes han sufrido tan profundamente. Deseamos tener la ocasión de expresarles personalmente nuestra petición de perdón en los próximos días.
Como Compañía de Jesús, no solo en este caso sino también en otros casos de abusos, fallamos en reaccionar con decisión, diligencia y eficacia ante las noticias, informaciones o señales preocupantes. Esta inacción permitió que se llevaran a cabo abusos de gravedad sin impedir que el comportamiento abusivo continuara. Pedimos perdón porque no actuamos con la prontitud y seriedad que se requería, con una mirada puesta en quienes estaban sufriendo en silencio. En el caso de Renato Poblete Barth, el aparente éxito de su labor apostólica obnubiló nuestra capacidad de supervisar su rutina cotidiana y controlar debidamente su manejo de dineros. El poder del dinero, sumado al poder que ya tenía por su prestigio público y su calidad de sacerdote, fue lo que permitió que el acusado tuviera diversas posibilidades de utilizar ese poder para abusar de mujeres.

Crisis de abusos en Chile

También deseo pedir perdón a nuestros colaboradores, familiares y amigos, así como a todo el pueblo de Dios que conforma nuestra Iglesia, por el daño, el dolor y la desilusión que provoca conocer situaciones tan graves de abuso cometidas por miembros de la Compañía de Jesús, y por nuestras responsabilidades como congregación religiosa en no detectar y detener estos abusos a tiempo.
Este perdón va acompañado de nuestra convicción como Compañía de Jesús de condenar toda situación de abuso, de orden sexual, de consciencia o de poder. Aunque suene gastado y muchas veces dicho, creo que nunca será suficiente: nos avergüenza y nos desgarra saber que hay personas a las que hemos dañado. Esto contraviene lo fundamental de nuestra razón de existir, de nuestra misión, que es justamente la transmisión de la Buena Noticia de Jesucristo, de la liberación de los oprimidos y del cuidado de los más vulnerables. Pedimos perdón por estos actos y por nuestras cegueras y negligencias.
IV. Perdón de cada jesuita
Pediré a cada jesuita que, a nivel personal y comunitario, avance en un trabajo real y profundo de reconocimiento de esta triste verdad que forma parte de nuestra historia y que haga efectivamente un gesto de arrepentimiento, en particular, en aquellos que han tenido una responsabilidad ética en su actuar.
Al hablar de reparación o restitución queremos referirnos a la necesidad de encontrarnos con las víctimas, reconociendo, desde su experiencia, las dinámicas abusivas mediante las cuales esto sucedió y posibilitando una relación que reconozca plenamente su dignidad de persona y su capacidad de determinación de su propio futuro.

Presentación de la investigación de los jesuitas sobre Poblete

El perdón sin signos concretos que contribuyan a reparar el daño causado, es un perdón vacío. Por eso, quiero dar a conocer los pasos dados y los que vamos a dar en el ámbito de la reparación.
Lo primero es que hemos intentado honestamente escuchar a las víctimas. Este último tiempo hemos procurado hacerlo a través de investigaciones que se han dado a conocer públicamente, para que todos quienes quisieran aportar algún antecedente lo pudieran hacer. Nuestra intención ha sido que esos espacios formales permitieran a las personas relatar su historia y ser escuchadas con respeto y confidencialidad.
En segundo lugar, hemos creado el Centro de Prevención de Abusos Sexuales y Reparación de la Compañía de Jesús en Chile, liderados por la abogada María de los Angeles Solar y por la psicóloga Francisca Salinas. Este Centro es el encargado de escuchar y recibir toda denuncia de abuso sexual que se haga contra un jesuita. Asimismo, el Centro ha tomado y tomará contacto con las víctimas, en éste y en los demás casos que hemos investigado. La restitución solo podrá tener lugar a partir de escucharnos unos a otros, reconocernos mutuamente y construir juntos un futuro sin abuso.
Sabemos que las experiencias de abuso sexual constituyen heridas profundas que se instalan en la persona, por eso creemos que también es importante ofrecer y hacernos cargo de los procesos psicológicos que intentan aliviar estas situaciones. Hemos ofrecido apoyo económico para los tratamientos terapéuticos a aquellas víctimas que nos lo han solicitado. Este ofrecimiento de apoyo será reiterado a cada una de ellas.
Dentro del proceso de reparación de las víctimas, tanto de Renato Poblete Barth, de Jaime Guzmán Astaburuaga, Leonel Ibacache Ortíz y otras víctimas de jesuitas, nos comprometemos a profundizar los espacios de diálogo para ir definiendo las medidas reparatorias más adecuadas. Para esta labor el Centro de Prevención y Reparación ha estado asesorándose con profesionales de distintas áreas y experiencias, de manera de ofrecer espacios de calidad, que no revictimecen y permitan el diálogo y los acuerdos. Deseamos escuchar lo que las mismas víctimas quieren proponernos, pensando en sus propios procesos de sanación. Escucharemos abiertamente lo que cada persona visualice como ayudas necesarias para su camino de reparación personal, y nos comprometemos a hacer todos los esfuerzos por apoyarlas en ese camino.

La Compañía de Jesús, contra el encubrimiento

En el diálogo que esperamos mantener con ellas, buscaremos reflexionar sobre modos de reparación que apunten también a aquellas comunidades eclesiales, educativas o laborales que se han visto afectadas por la ocurrencia de abusos en dichos espacios. Estaremos abiertos a un diálogo que sea fructífero y con resultados concretos, que considere acciones de reparación en todos los ámbitos para las víctimas y las comunidades afectadas, así como nuevos insumos para actualizar los protocolos de prevención y cuidado de ambientes sanos y seguros.
Por último, creemos que lo que ha sucedido no se trata solamente de hechos puntuales, sino de elementos estructurales que han favorecido que estos hechos ocurran. Lo vivido nos ha comprometido a una revisión profunda de las estructuras de gobierno y pastorales de nuestra congregación. Junto con las medidas que hemos ido tomando de examen de nuestra formación jesuita, de nuestras estructuras de gobierno y del modo cómo realizamos acompañamiento espiritual, continuaremos apoyándonos en profesionales de experiencia, para profundizar una evaluación institucional que nos permita ser conscientes de nuestros puntos ciegos. En este sentido, le pediremos a la Universidad Alberto Hurtado que pueda contribuir a la investigación y aprendizaje sobre el fenómeno del abuso en sus más diversas expresiones, en coordinación con otras universidades e instituciones, disponiendo para tales efectos los recursos necesarios, con el objeto de contribuir a una cultura nacional y eclesial de cuidado, respeto y protección de las personas, y a la renovación tanto de la Iglesia como de la Compañía de Jesús.
V. Conclusión
Las conclusiones de este informe no dejan dudas sobre el drama del abuso vivido por las personas que tuvieron la valentía de compartir sus testimonios. Sin ellas, no habríamos sabido la verdad. Probablemente, hay otras personas que no se han animado a dar a conocer sus historias y también queremos solidarizar con ellas, al tiempo de expresarles que nuestras puertas están abiertas para escucharlas y saber cómo podemos acoger lo que han vivido.
Esta verdad que hoy compartimos con ustedes nos llena de vergüenza por este y otros casos de abusos que involucran a miembros de la Compañía de Jesús, pues nuestra misión es comunicar el Evangelio de Jesucristo, que es un Evangelio de vida y plenitud.
Debemos aceptar el descrédito y trabajar con hechos concretos para recuperar la confianza. La verdad y el sufrimiento de tantas personas nos han enseñado a poner primero la mirada en quienes han sido víctimas de abuso. Queremos reiterar nuestra petición de perdón y nuestro compromiso de colaborar en el camino de sanación de quienes han sido heridos y de contribuir a que estos hechos no se vuelvan a repetir, creando ambientes de cuidado y confianza en la Iglesia.
Fuente: www.religiondigital.org

Jesuitas chilenos expulsan a un sacerdote acusado de abusos sexuales

La Compañía de Jesús determinó la expulsión del sacerdote Leonel Ibacache, esto por cinco denuncias de abusos sexuales y de conciencia a menores.
De acuerdo a un comunicado de los jesuitas difundido este lunes, fue en diciembre del pasado año cuando el Vaticano solicitó abrir un proceso administrativo penal en contra de Ibacache.
Tras las investigaciones, este lunes se dio por concluido el proceso y se informó que el presbítero Arturo Sosa, superior general de la Compañía de Jesús “determinó expulsar a Ibacache de la orden religiosa y sugirió quitarle su estado clerical”.
De acuerdo al escrito, ya se enviaron los antecedentes a la Congregación para la Doctrina de la Fe, órgano que deberá confirmar si es que Ibacache es expulsado del sacerdocio. “Desde ya pedimos perdón como Compañía de Jesús por el grave daño causado, colaboraremos en las instancias judiciales pertinentes, y nos comprometemos a buscar, junto con las víctimas, los caminos de reparación que puedan contribuir en su proceso de sanación”, añadió la congregación.
Además, en el comunicado se reconoce que “las denuncias hechas por las víctimas han permitido que se establezcan los hechos y se tomen las medidas en justicia”, recalcando que “los momentos dolorosos que hemos vivido nos servirán para ser más responsables en el cuidado de toda persona que participa y colabora en la misión a la que somos llamados”.
La Compañía de Jesús, aclaró de todas formas, que el religioso en cuestión, por razones de edad (95 años) y salud, se encuentra impedido del ejercicio del ministerio sacerdotal.
Este hecho se enmarca en la crisis que atraviesa la Iglesia Católica chilena debido a los casos de abusos sexuales. A comienzos de mayo el fiscal nacional, Jorge Abbott, informó que las causas abiertas por abusos en el clero han aumentado a 166, y las víctimas a 248, de las que 131 eran menores de edad al sufrir los delitos, mientras las personas relacionadas con Iglesia que son investigadas suman 221.
Entre estas últimas, hay 10 obispos, 152 sacerdotes, 9 diáconos, 15 laicos, 8 personas de las que no se dispone información y 27 pertenecientes a órdenes o congregaciones sin ser clérigos, informó la Fiscalía Nacional.
Fuente: Agencia de Noticias EFE.

Texto completo del Comunicado de Prensa de la Compañía de Jesús

El Padre Arturo Sosa SJ, Superior General de la Compañía de Jesús ha determinado la dimisión del estado clerical y la expulsión de la Compañía de Jesús de Leonel Ibacache SJ. Se han enviado los antecedentes a la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien debe confirmar la pena de dimisión del estado clerical.
Esta resolución toma en consideración la recopilación de cinco casos de abuso de menores durante la investigación previa, abierta el 19 de abril de 2018, encomendada por el Provincial Padre Cristián del Campo SJ. al abogado Sr. Waldo Bown Intveen, y el posterior proceso administrativo penal, llevado adelante por el Padre Johnny Li Mesías SCJ, nombrado como delegado del Superior General de la Compañía de Jesús.
Por razones de edad (95 años) y salud, Leonel Ibacache SJ. se encontraba impedido del ejercicio del ministerio sacerdotal y restringido de todo contacto con menores de edad.
La información de esta resolución será comunicada de manera personal a las víctimas de Leonel Ibacache. Desde ya pedimos perdón como Compañía de Jesús por el grave daño causado, colaboraremos en las instancias judiciales pertinentes, y nos comprometemos a buscar, junto con las víctimas, los caminos de reparación que puedan contribuir en su proceso de sanación.
Las denuncias hechas por las víctimas han permitido que se esclarezcan los hechos y se tomen las medidas en justicia. Como Compañía de Jesús nos avergüenza enfrentarnos a esta verdad de abuso, sobre todo por el daño que se causó a menores de edad, aprovechando la confianza y autoridad otorgadas por el rol sacerdotal y en espacios dentro de nuestros colegios, donde el cuidado de los menores reviste el más alto deber.
Conscientes de que es necesario hacer mucho más para prevenir actos de esta naturaleza, como Compañía de Jesús reiteramos nuestro compromiso para seguir trabajando en la construcción de espacios libres de abusos, con protocolos y políticas eficaces de prevención de hechos de esta naturaleza. Los momentos dolorosos que hemos vivido nos servirán para ser más responsables en el cuidado de toda persona que participa y colabora en la misión a la que somos llamados.
Fuente: Jesuitas Chile
Santiago, 15-07-2019

Jesuitas chilenos revelan que sacerdote abusó de una menor desde los 3 años

La indagatoria del abogado Waldo Bown reveló que Renato Poblete realizó el primer abuso sexual contra una menor en 1959, solo cuatro años después de que se ordenó como sacerdote. Era una niña de 13 años, quien fue víctima hasta los 15.
La última vez lo hizo fue a los 78 años, de una menor de 12 de quien abusó hasta los 16 años de edad. Pero eso no fue lo más escalofriante, ya que salió a la luz una vejación hacia una infante de apenas 3 años.
Renato Poblete había iniciado una relación de pareja con una madre de familia, sobre quien ejercía su poder y logró crear en ella una dependencia hacia él. Fue así que la mujer permitió que el capellán tocara a sus menores hijas, entre las que se encontraba la niña de 3 años.
Sus abusos iniciaron con tocamientos que luego se fueron intensificando conforme pasaba el tiempo, hasta que la víctima cumplió los 10, en 1983.

Violación, denigración y dependencia

Poblete sabía cómo aprovechar su autoridad para cometer sus delitos y salir impune. Pese a que abusó y violentó sexualmente innumerables veces a muchas mujeres, nunca fue denunciado, ya que sus víctimas desarrollaron una dependencia hacia él o las familias de estas mantenían una buena relación con su persona.
De acuerdo con las descripciones de las mujeres abusadas, el sacerdote las tomaba por sorpresa, intentaba besarlas y tocarlas y ejercía violencia sobre ellas cuando las ultrajaba, con cachetadas y gritos.
“Si estás gorda; no conseguirás a nadie”, “tu eres feíta, pero yo te quiero tanto”, “a todos hay que perdonarles algo, a tu papá que te abandonó, y a mí, que te quiero tanto”, eran algunas de las palabras que Renato Poblete les decía a sus víctimas aprovechándose de sus vulnerabilidades.
Además, había un grupo familiar que era mantenido por él en su totalidad, lo cual también generaba una dependencia económica hacia Poblete. Totalmente subyugados a su poder, el capellán del Hogar de Cristo enrostraba esto a sus víctimas durante sus ataques.
“Sin mí, ustedes no podrán comer”, “acuérdate todo lo que yo hago por tu familia”, relatan algunos de los testimonios.
Incluso, a veces las subía a su auto y luego las dejaba abandonadas en cualquier lugar, para “demostrar” el poder que tenía.

Algunos jesuitas sabían de los abusos

La investigación de Bown señaló también que un grupo de 15 jesuitas tenía conocimiento de las vejaciones cometidas por Poblete. Siete de ellos habían recibido algún tipo de información de abusos, pero cinco apuntaron a rumores o comentarios de terceros. En tanto, los otros dos dijeron que se enteraron por testimonios directos de las víctimas.
Uno de estos últimos hizo llegar las denuncias al provincial jesuita de la época, Guillermo Marshall, y a su superior Patricio Cariola, pero no se hizo seguimiento.
Del resto, tres no recordaban nada, tres murieron y dos sufren enfermedad mental. Al respecto, la investigación concluye que no hubo actitudes de encubrimiento, pero sí “prácticas de carácter cultural”, como la defensa corporativa “basada en la obediencia jerárquica”.
“Para la mayoría, Poblete era intocable”, dice una parte de la indagatoria.
Fuente: Diario La República.

Al Jazeera World

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PAOLA UGAZ, AL JAZEERA Y LA DIFAMACIÓN

Por Luciano Revoredo– LaAbeja.pe
Hace pocas semanas, se hizo de conocimiento público la demanda que le interpusiera el ciudadano Alberto Gómez de la Torre Pretell a la periodista Paola Ugaz por falsedad genérica. El sustento de Gómez de la Torre es que la periodista negó ante un juez el haber sido productora del reportaje “The Sodalitium Scandal” cuando lo había afirmado reiteradas veces en diversas entrevistas periodísticas. Como ya ha transcendido, dicho documental relacionaba a la Asociación Civil San Juan Bautista con una mafia de tráfico de tierras en Piura. Gómez de la Torre, en el momento en el que se estrenó el reportaje, era el representante legal de dicha asociación. Y debido a esta “investigación”, empezó a vivir un calvario: amenazas de muerte para él y su familia, separación de sus seres queridos, pérdida de trabajo, incapacidad para encontrar otro del mismo nivel, entre otras consecuencias. Y lo más lamentable es que se ha hecho un grave daño a su honra.
Ante esta situación, Gómez de la Torre no se quedó de brazos cruzados. Más bien, en marzo de 2017 emprendió una cruzada para demostrar que es inocente y que ha sido víctima de difamación por parte de los productores de dicho documental. Como ya hemos informado, dicho reportaje se basaba en cuatro testimonios de supuestos testigos. Dos de ellos -Samuel Alberca y Carmen Campodónico- ya han sido condenados por difamación precisamente por sus declaraciones en dicho trabajo pseudo periodístico.
¿Quién es el responsable?
Sería lógico pensar que, si un reportaje periodístico se sustenta en cuatro testimonios y dos de ellos son declarados falsos a nivel judicial, el paso siguiente sería sacar del aire el documental y pedir disculpas públicas -por lo menos- a las víctimas de difamación. Pero no. Eso no sucedió. Todo lo contrario. Alberto Gómez de la Torre solicitó reiteradas veces a los responsables de la producción que procedieran a sacarlo de YouTube pues este documental le impedía rehacer su vida personal y laboral. Se lo pidió a Daniel Yovera y a Seamus Mirodan -directores del documental- y a la cuestionada periodista, por sus vínculos con la corrupción de Susana Villarán, Paola Ugaz. Yovera y Ugaz no solo evadieron toda responsabilidad, sino que se propusieron hacerlo más famoso. Mirodan, por su lado, dejó de contestarle los correos electrónicos.
Pero parece que la “valentía” no se pudo sostener en el tiempo. Luego de que Ugaz recibiera la denuncia penal por falso testimonio interpuesta en su contra por Gómez de la Torre, ha emprendido una campaña a su favor en todos los medios que le dan tribuna. Inclusive ha dicho que el haber sostenido en algún momento que fue la productora del reportaje fue un acto coloquial. Y, junto con su amigo y socio Pedro Salinas, han conminado a Gómez de la Torre a que contacte directamente a Al Jazeera porque “Pao” no tiene nada que hacer ahí. El tiempo pasa, y nadie, absolutamente nadie, se hace responsable de la difamación.Pero lo más grave es que Gómez de la Torre sí se ha contactado con miembros de Al Jazeera (anexamos algunos de los correos intercambiados aquí), así como con otras personas vinculadas a la ejecución del mencionado reportaje. Tal es el caso de Luis del Valle, de Pacha Films, y Mariana Sánchez-Azcorbe, señalados por Mirodan como sus representantes en Perú. Pero al igual que Ugaz y Yovera, se pasan la bomba con cronómetro y nadie quiere dar la cara.
En resumen, la historia es así de simple: lanzan un reportaje sin rigor periodístico, todos se llenan la boca de orgullo adjudicándose su producción, le destruyen la vida a una persona inocente, luego judicialmente se demuestra que es difamatorio, y todos salen corriendo y dicen “yo no fui”.
¿Qué va a hacer Al Jazeera al respecto? ¿Se hará responsable? Urge una respuesta. Mientras Paola Ugaz sigue paseando por Londres alegando que atacan su libertad de expresión, en el Perú un ciudadano busca justicia. ¿Por qué no aprovechó ese viaje para ir a la sede de Al Jazeera y solicitar lo que justamente pide Gómez de la Torre? ¿O esa víctima no le da de comer?
VER TODAS LAS COMUNICACIONES CON AL JAZEERA EN EL SIGUIENTE ENLACEhttps://drive.google.com/file/d/1-EWvthjdHhwHJl9qmbpDKoTaWWL0LgLy/view

Tuárez necio

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Sacerdote preside el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social

Mediante un comunicado, el representante de la Provincia Santa Catalina de Siena, Orden de Predicadores en Ecuador, Fray Armando Villalta Salazar OP, dio a conocer la postura de la comunidad religiosa frente a la candidatura al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) del padre José Carlos Tuárez Zambrano OP.
Villalta, superior mayor de los frailes dominicos en el país, manifestó que dentro de los oficios prohibidos a los clérigos: “está prohibido… aceptar aquellos cargos públicos que llevan consigo una participación en el ejercicio de la potestad civil”.
Por lo que, siguiendo lo establecido en el Código de Derecho Canónico, el padre José Tuárez fue prohibido de ejercer el ministerio sacerdotal, junto con dos advertencias canónicas (sanciones muy fuertes), y también de usar el hábito de la orden religiosa, “para que reflexione discierna y obre conforme a su consagración religiosa y al voto de obediencia, renunciando a participar en dicha candidatura”.
Según relata el escrito, Tuárez ingresó a la orden de predicadores en 1998 y tomó el hábito religioso en el 2000; su último labor sacerdotal lo ejerció estos tres últimos años y medio en la casa San Pablo Apóstol de Guayaquil. Sin embargo, a fines del 2018, el padre se postuló, inscribió y aceptó la candidatura para participar en las elecciones de los miembros que conformarán el CPCCS.
SIN PERMISO
La Orden religiosa asegura que “no ha dado permiso y no hay ningún permiso a ningún religioso de nuestra Orden para que participe en cualquier candidatura, para cargos públicos”.
Además, resalta que, como religiosos, no se debe instrumentalizar a la Iglesia y el hábito religioso como un “trampolín” para dar el salto al campo de la actividad política.
En el portal del Consejo Nacional Electoral, se informa que el padre Tuárez tiene más de 20 años dedicados a la docencia, voluntariado y al servicio comunitario.
El domingo 24 de marzo de 2019, los ecuatorianos eligieron a los 7 miembros que conformarán el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, órgano encargado de elegir autoridades nacionales y de luchar contra la corrupción. De la papeleta de mujeres escogieron tres candidatos, de la papeleta de hombres también se seleccionaron tres candidatos, y de la lista de Pueblos y Nacionalidades se escogió un solo candidato.
Fuente: www.vistazo.com 

PAOLA UGAZ: ENTRE LA DIFAMACIÓN Y EL PERJURIO

Por Luciano Revoredo– LaAbeja.pe
El 15 de diciembre de 2016, la cadena árabe de noticias Al Jazeera estrenó el documental “The Sodalitium Scandal” en el cual se vinculaba a la Asociación Civil San Juan Bautista (ACSJB) con una mafia de tráfico de tierras. Se acusaba principalmente a Alberto Gómez de la Torre, entonces apoderado de la constructora, e incluso al arzobispo de Piura, Monseñor José Antonio Eguren, de haberse coludido con la banda La Gran Cruz para despojar violentamente de sus tierras a campesinos y a sus familias.
Desde su estreno en YouTube hasta la fecha ha corrido mucha agua bajo el puente. Como se presenta en el canal de Al Jazeera, el documental fue dirigido por el periodista peruano Daniel Yovera y Seamus Mirodan de la misma cadena árabe. Y hay una tercera persona involucrada en la producción de este reportaje: Paola Ugaz. La hoy cuestionada periodista peruana, gracias a sus vínculos laborales con la gestión corrupta de Susana Villarán, en más de una ocasión se autodefinió abiertamente como productora del trabajo de Yovera. Sin embargo, hoy lo niega rotundamente luego de que Gómez de la Torre la denunciara penalmente por falso testimonio. En efecto, Ugaz habría negado frente a un juez precisamente lo que siempre afirmó: ser la productora de “The Sodalitum Scandal”. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué ya no lo quiere reconocer?
Condenas por difamación
“The Sodalitium Scandal” basó sus acusaciones fundamentalmente en cuatro testimonios. Uno de ellos fue el de Samuel Alberca Reyes, miembro de la banda criminal La Gran Cruz del Norte, quien afirmó que supuestos representantes de ACSJB le habían ofrecido 3 millones de dólares para despojar de sus tierras a los pobres pero que su “ética” no se lo había permitido. Debido a estas declaraciones, Gómez de la Torre interpuso una querella por el delito de difamación agravada en contra de Alberca Reyes. El 25 de octubre de 2018, el 11 Juzgado Penal de la Corte Superior de Justicia de Lima emitió sentencia condenatoria en contra de Alberca Reyes, imponiéndole un año de pena privativa de libertad suspendida en su ejecución, el pago de S/ 10,000.00 soles como monto de reparación civil y el cumplimiento de determinadas reglas de conducta.
El segundo testimonio fue el de Carmen Rosa Campodónico Díaz quien afirmó que Gómez de la Torre había invadido ilegalmente terrenos. Gómez de la Torre también la querelló ganando el proceso judicial el 13 de marzo de 2019. La condenaron a un año de pena privativa de libertad suspendida en su ejecución y al pago de S/ 1,000 soles como monto de reparación civil. Cabe resaltar que la señora Campodónico recibió su condena en prisión, ya que fue detenida intentando ingresar droga a un penal piurano.
En ambas ocasiones, luego de las condenas, Alberto Gómez de la Torre envió cartas notariales a Paola Ugaz, quien hasta ese momento no había negado ser productora del reportaje, sino más bien lo había afirmado en múltiples ocasiones en distintas entrevistas. El objeto de las cartas notariales era solicitarle que retirara el video de YouTube ya que sobre dos de los cuatros testimonios pesaba la condena de falsedad. Pero ella, junto con Yovera, no solo se negaron a hacerlo sino que declararon abiertamente en redes que iban a promocionarlo más.
Las negaciones de Ugaz
Hoy Paola Ugaz niega categóricamente haber sido productora de “The Sodalitium Scandal”. Es algo que llama mucho la atención ya que, hasta antes de que se condenara a Alberca y a Campodónico por difamación, ella no tenía ningún problema en afirmarlo. Así lo hizo, por ejemplo, en la entrevista del 16 de octubre de 2018, concedida al periodista Glatzer Tuesta en el programa “No hay derecho”, emitida por IDL Reporteros. Esto fue reafirmado por su socio y amigo Pedro Salinas en un artículo titulado “La carta del sodálite Eguren”, publicado el 22 de marzo del 2018. Ahí dice textualmente: “De otra parte, me dice que afirmo que está acusado de tráfico de tierras en Piura y se refiere al reportaje investigativo, que él llama “documental” y se lo atribuye a mi amiga y colega Paola Ugaz, quien, efectivamente, participó en la producción”. Lo mismo hace Salinas en su columna “Eguren VS. Ugaz” de fecha 21 de octubre de 2018 y publicada en el Diario La República.
Sin embargo, lo más grave parece ser que Paola Ugaz declaró falsamente ante el Primer Juzgado Unipersonal de la Corte Superior de Justicia de Piura. El 24 de enero de 2019, en su calidad de testigo en el proceso que se le siguió a Pedro Salinas Chacaltana en agravio de Monseñor José Antonio Eguren, Ugaz declaró, bajo juramento de decir la verdad, no haber sido productora del mencionado documental. Esto ha generado que Alberto Gómez de la Torre la denunciara por falsedad genérica según el artículo 409 del Código Penal.
¿Por qué Paola Ugaz ha cambiado su discurso? Hoy su gran “prueba” para negar que ha sido productora es una carta de Al Jazeera de fecha 24 de enero del 2019, curiosamente la misma fecha del día que declaró en el juicio de Pedro Salinas. Ni un día antes. ¿La habrán mandado firmada desde el otro lado del mundo el mismo día? Este descargo se presenta totalmente insuficiente frente al hecho incontrovertible y documentado de que ella misma afirmó haber producido el documental.
En todo caso, este parece ser un problema en el que alguien tiene que asumir la responsabilidad por haber lanzado al aire un reportaje con contenido difamatorio comprobado judicialmente. Si Ugaz quiere eludirla, ¿quién se hace responsable? ¿Daniel Yovera? ¿Seamus Mirodan? ¿La cadena Al Jazeera? De hecho, Ugaz ha declarado más de una vez que hay que solicitarle directamente a Al Jazeera que lo retire. A lo que Gómez de la Torre ha respondido que lo ha intentado innumerables veces pero nadie le contesta desde la cadena internacional.
Alberto Gómez de la Torre ha emprendido esta cruzada para reponer su buen nombre y honra con justa razón. Su vida ha sido destruida debido a este documental. ¿Quién se hace responsable? ¿No es acaso una víctima de un periodismo poco riguroso? ¿O son selectivos con las víctimas que defienden? Porque si Ugaz fuera coherente con su espíritu justiciero, y al determinarse la difamación de Alberca y de Campodónico, ¿no debería ser la primera en gestionar con Al Jazeera el retiro el documental? ¿Por qué no lo hace? Sea como sea, se retire o se quede, igual la difamación es objetiva y alguien debe pagar por ello. ¿Ugaz? ¿Yovera? ¿Mirodan? ¿Al Jazeera? El que sea. Pero debe haber un responsable penal. ¿O se seguirán pasando la papa caliente?

Arzobispo de Lima anuncia acuerdo extrajudicial con PUCP

El Arzobispo de Lima, Monseñor Carlos Castillo, anunció que se ha alcanzado un acuerdo extrajudicial con la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), poniendo fin a varios años de litigio por el testamento de don José de la Riva Agüero, quien estableció que a su muerte un representante del arzobispado formase parte a perpetuidad de la junta administradora de esa casa de estudios.
“Como Arzobispo de esta arquidiócesis retomo el legado original de los fundadores, una universidad católica, comunidad de servicio al Perú, en especial a los más vulnerables de nuestra patria y con ello, como Arzobispo, declaro que comenzamos un periodo de paz”, dijo Monseñor Castillo el lunes 8 de julio en el campus de la PUCP, durante la ceremonia en la que Carlos Garatea Grau asumió el cargo de rector de la casa de estudios.
“He entregado una carta al Rector pro tempore en la cual manifiesto la voluntad absoluta de restringirnos a la única misión que nos dejó Riva Agüero de designar al otro miembro de la junta y nada más, en aras de la paz y la justicia para que todos vivamos como cristianos y como hermanos. Él les anunciará también la sorpresa de que ya ha sido firmado el acuerdo extrajudicial que abre las puertas para el periodo de paz que comenzamos”, agregó el Arzobispo.Según informa el Arzobispado de Lima, en la ceremonia participaron, además de Monseñor Castillo, el prefecto de la Congregación para la Educación Católica y canciller de la PUCP, el Cardenal italiano Giuseppe Versaldi; el Nuncio Apostólico en Perú, Monseñor Nicola Girasoli; el vicecanciller de la PUCP, Monseñor Miguel Cabrejos; el Arzobispo de Huancayo, Cardenal Pedro Barreto; el Arzobispo de Ayacucho, Monseñor Salvador Piñeiro, el Obispo de Chiclayo, Monseñor Robert Prevost; y el Padre Gustavo Gutiérrez, considerado uno de los padres de la teología de la liberación.
El juicio del Arzobispado de Lima y la PUCP
El litigio entre el Arzobispado de Lima y la PUCP se remonta a varios años atrás. En el año 2001, el entonces Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani, entregó al entonces rector de la universidad, Salomón Lerner Febres, las precisiones de la Santa Sede para la redacción de los nuevos estatutos, conforme a la Ex Corde Eclessiae, la constitución que rige a las universidades católicas de todo el mundo. Sin embargo, las autoridades de la PUCP registraron en los Registros Públicos sus nuevos estatutos no aprobados por el Vaticano.
El conflicto se agravó luego que el Arzobispado de Lima solicitó al rector información sobre la Junta Administradora de los bienes de Riva Agüero, y se le indicó que se le habían reducido competencias, faltando a las condiciones estipuladas en el testamento del benefactor.
Desde entonces, las autoridades de la universidad trataron de quitar validez al testamento de 1938, y reforzar el de 1933, en el que no se hace referencia a una Junta Administradora.
En 2010, tras un recurso presentado por la PUCP, el Tribunal Constitucional falló a favor de la Iglesia, en el sentido de que el testamento que prima con respecto a los bienes legados por Riva Agüero es el de 1938. El fallo fue siempre rechazado por la universidad.
Durante 2011 ocurrieron manifestaciones de agravio por parte de las autoridades de la PUCP contra el entonces Arzobispo de Lima. Entre ellas, se observan fotos en las que el entonces rector Marcial Rubio y otros posan junto a un joven con una máscara de burla al Cardenal Cipriani.
A finales de ese año llegó el Visitador Apostólico enviado por el Papa Benedicto XVI, Cardenal Peter Ërdó, para mediar en el conflicto. Su informe no se hizo público.
En febrero de 2012, el Secretario de Estado de la Santa Sede, Cardenal Tarcisio Bertone, dio un ultimátum a la PUCP para que sus estatutos se regularicen de acuerdo a la Ex Corde Eclessiae.
El 20 de julio de 2012 el Cardenal Bertone, por expresa voluntad de Benedicto XVI, decretó la prohibición de que la PUCP ostente los títulos de “Pontificia” y “Católica”, indicando que a pesar de esto sigue bajo jurisdicción de la Iglesia.
En noviembre de 2017, la Secretaría de Estado del Vaticano emitió un decreto que devolvió a la universidad los títulos de “Pontificia” y “Católica”; y que nombró al Cardenal Versaldi como canciller de la casa de estudios durante cinco años.Finaliza periodo del rector pro tempore
El nuevo rector de la PUCP asume el cargo luego del breve periodo del rector pro tempore Efraín Gonzales de Olarte, que reemplazó a Marcial Rubio Correa tras su renuncia en diciembre de 2018.
Rubio se desempeñó en el cargo desde 2009 y dejó el rectorado tras el escándalo de los cobros indebidos realizados a los alumnos desde 2012, y que superarían los 30 millones de soles.
Los cobros, que equivalen a unos nueve millones de dólares, eran realizados a los estudiantes que se atrasaban en el pago de sus pensiones.
Según informó RPP Noticias, junto con Marcial Rubio Correa, también renunciaron el vicerrector administrativo, Carlos Fosca Pastor; y la vicerrectora de investigación, Pepi Patrón.
La renuncia de Rubio se anunció el 11 de diciembre, cuatro días después de su entrevista con la periodista Rosa María Palacios en el programa institucional de la PUCP, “Sin Pauta”.
“La cantidad que estamos devolviendo es de aproximadamente 10 millones de soles por el periodo de los dos últimos años. Pero en total, con todo, es entre 30 a 32 millones de soles”, afirmó Rubio en la entrevista.
El ahora ex Rector justificó el accionar de la universidad por la controversia surgida en 2011 a raíz de las diferencias con el Arzobispado de Lima y la Santa Sede.
“En febrero del año 2011, por asuntos judiciales que no voy a rememorar ahora, la universidad se vio privada al 100% del crédito bancario interno, porque se inscribió en todos los inmuebles de la universidad una sentencia que había habido, que impedía que la universidad pudiera dar cualquiera de sus bienes en garantía de préstamo. Esta situación dura hasta diciembre de 2016. En esos años, la universidad vive con la plata que cobra”, dijo Marcial Rubio.
En la entrevista, Rubio Correa dijo que “la universidad, frente a la posibilidad de no pagar la planilla, se vio en la imposibilidad de cumplir la ley y entonces siguió aplicando la multa de medio crédito por la mora en el pago”. “Yo como rector no podía condenar a la universidad a cerrar”, dijo Rubio.
En el año 2012, según indicó un programa de Willax TV, Marcial Rubio percibía un sueldo de más de 40 mil soles mensuales, casi doce mil dólares aproximadamente.
Fuente: ACI Prensa.

Cancelado

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Taller de masturbación femenina fue cancelado en universidad católica a pedido de obispos

Por DIEGO LÓPEZ MARINA– ACI Prensa.
El taller de masturbación femenina “Conquista tu papaya” que se iba realizar el jueves 27 en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), fue cancelado luego que la Conferencia Episcopal Peruana envió una carta al rector pro tempore de esta casa de estudios.
Esto se confirmó a través de una carta filtrada en redes sociales, en la que el secretario general adjunto de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), Padre Guillermo Inca Pereda, informó a los obispos sobre el pedido hecho al rector pro tempore de la PUCP, Efraín Gonzales de Olarte.
ACI Prensa confirmó la veracidad del documento a través de una llamada telefónica realizada este 2 de julio a la oficina de prensa de la CEP. Esta última también confirmó que la carta era privada y se filtró en redes sociales.
El evento que generó polémica entre la comunidad estudiantil llevaba por título “Conquista tu papaya” y era organizado por estudiantes de los ciclos finales de la carrera de periodismo. Este iba a realizarse en el pabellón Z de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la PUCP en la noche del 27 de junio.
La carta, dirigida a todos los obispos del Perú y firmada el 27 de junio de 2019 por el P. Inca Pereda, indica que este taller de sexualidad “bajo el pretexto de fomentar la educación sexual en los jóvenes atenta contra la moral y las buenas costumbres”.
Por ello, prosigue el texto, “Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte OFM, Vice Gran Canciller de esta casa de estudios, y la Comisión Episcopal para la PUCP, han enviado esta mañana una carta al Rector Pro Tempore de la PUCP, Doctor Efraín Gonzales de Olarte, expresándole su preocupación y recomendando se evite la realización de este evento”.
“Del mismo modo le han pedido tomar las medidas preventivas y correctivas necesarias para que tales hechos no se repitan en el futuro”, concluye la carta.
La misiva fue filtrada en redes sociales en horas de la tarde del 1 julio de 2019.
El congresista homosexual Alberto de Belaúnde publicó la carta en su cuenta Twitter, indicando que el mensaje “va en contra de todo lo que representa la PUCP” y que “pluralidad y el libre flujo de información son dos características esenciales de cualquier claustro”.
Sin embargo, su tuit fue criticado por decenas de personas. Una de ellas fue Erika Valdivieso, abogada y profesora del departamento de Ciencias Jurídicas de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, quien le sugirió “revisar la Ex Corde Eclessiae, el documento de observancia obligatoria para las universidades católicas”.
“No es un tema de ‘conservadores’ o ‘liberales’, solamente es apegarse a la naturaleza de la institución”, indicó Valdivieso.
La Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae del Papa Juan Pablo II sostiene que “el objetivo de una Universidad Católica es el de garantizar de forma institucional una presencia cristiana en el mundo universitario”.
Entre sus características se encuentra “la fidelidad al mensaje cristiano tal como es presentado por la Iglesia”, así como “una inspiración cristiana por parte, no solo de cada miembro, sino también de la Comunidad universitaria como tal”.
Un día antes de la cancelación del “taller de sexualidad”, la Agrupación Universitaria Riva – Agüero (AURA) de la PUCP cuestionó en un post de Facebook a su casa de estudios. “¿Así nos hablan de excelencia académica?”, preguntó.
“¿Recuerdas que hace unas semanas hicieron un seminario sobre la pornografía como arte visual en la Facultad de Comunicaciones? Ahora un profesor de periodismo acoge junto a sus alumnos el taller de masturbación ‘Conquista tu papaya’. ¿Así respeta esta universidad la voluntad de don José De la Riva Agüero –principal benefactor de la PUCP– a dejar sus bienes para una educación superior basada en principios católicos?”, criticó la agrupación.

Iglesia Católica se pronuncia

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Resultado de imagen para Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la colaboración entre el Hombre y la Mujer en la Iglesia y en el Mundo

GÉNERO: PERSPECTIVA, IDEOLOGÍA Y EDUCACIÓN

Por Padre Mario Arroyo- LaAbeja.pe
La Congregación para la Educación Católica, organismo de la Santa Sede que ayuda al Papa en la dirección y orientación de las universidades y colegios católicos, acaba de presentar el documento “Varón y Mujer los creó”, como una vía para dialogar sobre el tema del gender en la educación. Se trata del segundo documento magisterial que aborda expresamente la cuestión del género. En el año 2004 apareció la “Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la colaboración entre el Hombre y la Mujer en la Iglesia y en el Mundo”. Un documento señala los límites teológicos y antropológicos de la ideología de género, el otro ofrece un discernimiento de sus elementos en orden a proporcionar una adecuada educación de la afectividad.
El texto se sitúa en la tradición del más genuino espíritu cristiano, buscando “transformar positivamente los desafíos actuales en oportunidades”. En vez de descalificar en bloque, busca reconocer las aportaciones valiosas que las diferentes teorías pueden aportar, distinguiendo con precisión aquellos elementos que no son compatibles con la doctrina de la Iglesia o entrañan manipulación, error o engaño. Para ello se sirve del clásico esquema triple, al estilo Francisco: primero “escuchar”, después “razonar”, para finalmente “proponer”.
La sabiduría bimilenaria de la Iglesia sabe reconocer los elementos positivos y las legítimas demandas que laten en las diversas corrientes de pensamiento. En este caso, procura resaltar las aportaciones de la “perspectiva de género”. Esto supone un gran paso, siendo el primer documento magisterial que la acepta como legítima. Distingue la “perspectiva de género”, que puede ser muy valiosa, de la perniciosa “ideología de género”. Mientras que la ideología se muestra dogmática, exclusivista e impositiva, la perspectiva busca simplemente ahondar en las diferencias culturales que tienen su origen en el dimorfismo sexual, propio de la naturaleza humana.
¿Cuáles serían los elementos positivos de la “perspectiva de género”, compartidos por la visión católica de la persona? Fundamentalmente “luchar contra cualquier expresión injusta de discriminación”. Esto se concreta, en la tarea educativa, enseñando a niños y jóvenes a “respetar a cada persona, de modo que nadie pueda convertirse en objeto de acoso”. La correcta “perspectiva de género” rescata los valores de la feminidad, considerándolos aportaciones fundamentales para la sociedad, como son la “capacidad de acogida del otro” y el “sentido y respeto por lo concreto”.
El texto también incluye un valiente examen de conciencia y reconoce las limitaciones que, en este tema, de alguna manera ha fomentado la visión religiosa a lo largo de la historia. Entre ellas están las “injustas formas de subordinación” de la mujer respecto al varón, las cuales han producido “cierto machismo disfrazado de motivación religiosa”.
A su vez tiene el valor de señalar con nitidez aquellos puntos incompatibles con la doctrina cristiana y con la recta razón, señalando con claridad sus peligrosas consecuencias. El problema está no tanto en la distinción entre sexo y género, sino en su separación dialéctica, la cual supone una innecesaria contraposición entre naturaleza y cultura. El género sería más importante que el sexo, que termina por ser irrelevante. El resultado es una visión negativa del matrimonio entre un hombre y una mujer, de los vínculos y obligaciones que produce, por considerarlos herencia de una cultura patriarcal y un límite a la libertad. Ignora así que “la decadencia de la institución matrimonial está asociada a un aumento de la pobreza y de numerosos problemas sociales, los cuales afectan particularmente a las mujeres, los niños y los ancianos”.
El texto denuncia los peligros de la imposición por vía educativa de una forma de “pensamiento único”, la cual hábilmente manipula a la opinión pública: “A menudo, de hecho, el concepto genérico «de no discriminación» oculta una ideología que niega la diferencia y la reciprocidad natural entre el hombre y la mujer”. Se instrumentalizan así los injustos sufrimientos de la mujer o de algunas minorías para imponer la propia agenda política. Al hacerlo, se priva a los padres de su legítimo derecho a educar la prole, y se otorga al Estado, desordenada y totalitariamente, su control total.
Para subsanar este abuso propone “reconstruir la alianza educativa entre la familia, la escuela y la sociedad”, brindando una auténtica educación de la sexualidad y la afectividad. Dicha enseñanza debe profundizar en “el significado del cuerpo” y del sexo, fomentando un sano “sentido crítico en niños y jóvenes ante la pornografía descarada y los estímulos que pueden mutilar su sexualidad”.

CARTA A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA SOBRE LA COLABORACIÓN DEL HOMBRE Y LA MUJER EN LA IGLESIA Y EL MUNDO

INTRODUCCIÓN
1.Experta en humanidad, la Iglesia ha estado siempre interesada en todo lo que se refiere al hombre y a la mujer. En estos últimos tiempos se ha reflexionado mucho acerca de la dignidad de la mujer, sus derechos y deberes en los diversos sectores de la comunidad civil y eclesial. Habiendo contribuido a la profundización de esta temática fundamental, particularmente con la enseñanza de Juan Pablo II (1), la Iglesia se siente ahora interpelada por algunas corrientes de pensamiento, cuyas tesis frecuentemente no coinciden con la finalidad genuina de la promoción de la mujer.
Este documento, después de una breve presentación y valoración crítica de algunas concepciones antropológicas actuales, desea proponer reflexiones inspiradas en los datos doctrinales de la antropología bíblica, que son indispensables para salvaguardar la identidad de la persona humana. Se trata de presupuestos para una recta comprensión de la colaboración activa del hombre y la mujer en la Iglesia y el mundo, en el reconocimiento de su propia diferencia. Las presentes reflexiones se proponen, además, como punto de partida de profundización dentro de la Iglesia, y para instaurar un diálogo con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, en la búsqueda sincera de la verdad y el compromiso común de desarrollar relaciones siempre más auténticas.
I. EL PROBLEMA
2.En los últimos años se han delineado nuevas tendencias para afrontar la cuestión femenina. Una primera tendencia subraya fuertemente la condición de subordinación de la mujer a fin de suscitar una actitud de contestación. La mujer, para ser ella misma, se constituye en antagonista del hombre. A los abusos de poder responde con una estrategia de búsqueda del poder. Este proceso lleva a una rivalidad entre los sexos, en el que la identidad y el rol de uno son asumidos en desventaja del otro, teniendo como consecuencia la introducción en la antropología de una confusión deletérea, que tiene su implicación más inmediata y nefasta en la estructura de la familia.
Una segunda tendencia emerge como consecuencia de la primera. Para evitar cualquier supremacía de uno u otro sexo, se tiende a cancelar las diferencias, consideradas como simple efecto de un condicionamiento histórico-cultural. En esta nivelación, la diferencia corpórea, llamada sexo, se minimiza, mientras la dimensión estrictamente cultural, llamada género, queda subrayada al máximo y considerada primaria. El obscurecerse de la diferencia o dualidad de los sexos produce enormes consecuencias de diverso orden. Esta antropología, que pretendía favorecer perspectivas igualitarias para la mujer, liberándola de todo determinismo biológico, ha inspirado de hecho ideologías que promueven, por ejemplo, el cuestionamiento de la familia a causa de su índole natural bi-parental, esto es, compuesta de padre y madre, la equiparación de la homosexualidad a la heterosexualidad y un modelo nuevo de sexualidad polimorfa.
3. Aunque la raíz inmediata de dicha tendencia se coloca en el contexto de la cuestión femenina, su más profunda motivación debe buscarse en el tentativo de la persona humana de liberarse de sus condicionamientos biológicos. (2) Según esta perspectiva antropológica, la naturaleza humana no lleva en sí misma características que se impondrían de manera absoluta: toda persona podría o debería configurarse según sus propios deseos, ya que sería libre de toda predeterminación vinculada a su constitución esencial.
Esta perspectiva tiene múltiples consecuencias. Ante todo, se refuerza la idea de que la liberación de la mujer exige una crítica a las Sagradas Escrituras, que transmitirían una concepción patriarcal de Dios, alimentada por una cultura esencialmente machista. En segundo lugar, tal tendencia consideraría sin importancia e irrelevante el hecho de que el Hijo Dios haya asumido la naturaleza humana en su forma masculina.
4. Ante estas corrientes de pensamiento, la Iglesia, iluminada por la fe en Jesucristo, habla en cambio de colaboración activa entre el hombre y la mujer, precisamente en el reconocimiento de la diferencia misma.
Para comprender mejor el fundamento, sentido y consecuencias de esta respuesta, conviene volver, aunque sea brevemente, a las Sagradas Escrituras, —ricas también en sabiduría humana— en las que la misma se ha manifestado progresivamente, gracias a la intervención de Dios en favor de la humanidad. (3)
II. LOS DATOS FUNDAMENTALES DE LA ANTROPOLOGÍA BÍBLICA
5.Una primera serie de textos bíblicos a examinar está constituida por los primeros tres capítulos del Génesis. Ellos nos colocan «en el contexto de aquel ‘‘principio” bíblico según el cual la verdad revelada sobre el hombre como ‘‘imagen y semejanza de Dios” constituye la base inmutable de toda la antropología cristiana». (4)
En el primer texto (Gn 1,1-2,4), se describe la potencia creadora de la Palabra de Dios, que obra realizando distinciones en el caos primigenio. Aparecen así la luz y las tinieblas, el mar y la tierra firme, el día y la noche, las hierbas y los árboles, los peces y los pájaros, todos «según su especie». Surge un mundo ordenado a partir de diferencias, que, por otro lado, son otras tantas promesas de relaciones. He aquí, pues, bosquejado el cuadro general en el que se coloca la creación de la humanidad. «Y dijo Dios: Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra… Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, hombre y mujer los creó» (Gn 1,26-27). La humanidad es descrita aquí como articulada, desde su primer origen, en la relación de lo masculino con lo femenino. Es esta humanidad sexuada la que se declara explícitamente «imagen de Dios».
6.La segunda narración de la creación (Gn 2,4-25) confirma de modo inequívoco la importancia de la diferencia sexual. Una vez plasmado por Dios y situado en el jardín del que recibe la gestión, aquel que es designado -todavía de manera genérica- como Adán experimenta una soledad, que la presencia de los animales no logra llenar. Necesita una ayuda que le sea adecuada. El término designa aquí no un papel de subalterno sino una ayuda vital. (5) El objetivo es, en efecto, permitir que la vida de Adán no se convierta en un enfrentarse estéril, y al cabo mortal, solamente consigo mismo. Es necesario que entre en relación con otro ser que se halle a su nivel. Solamente la mujer, creada de su misma «carne» y envuelta por su mismo misterio, ofrece a la vida del hombre un porvenir. Esto se verifica a nivel ontológico, en el sentido de que la creación de la mujer por parte de Dios caracteriza a la humanidad como realidad relacional. En este encuentro emerge también la palabra que por primera vez abre la boca del hombre, en una expresión de maravilla: «Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne» (Gn 2,23).
En referencia a este texto genesíaco, el Santo Padre ha escrito: «La mujer es otro ‘‘yo” en la humanidad común. Desde el principio aparecen [el hombre y la mujer] como ‘‘unidad de los dos”, y esto significa la superación de la soledad original, en la que el hombre no encontraba ‘‘una ayuda que fuese semejante a él” (Gn 2,20). ¿Se trata aquí solamente de la ‘‘ayuda” en orden a la acción, a ‘‘someter la tierra” (cf Gn 1,28)? Ciertamente se trata de la compañera de la vida con la que el hombre se puede unir, como esposa, llegando a ser con ella ‘‘una sola carne” y abandonando por esto a ‘‘su padre y a su madre” (cf Gn 2,24)». (6)
La diferencia vital está orientada a la comunión, y es vivida serenamente tal como expresa el tema de la desnudez: «Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro» (Gn 2, 25).
De este modo, el cuerpo humano, marcado por el sello de la masculinidad o la femineidad, «desde ‘‘el principio” tiene un carácter nupcial, lo que quiere decir que es capaz de expresar el amor con que el hombre-persona se hace don, verificando así el profundo sentido del propio ser y del propio existir». (7) Comentando estos versículos del Génesis, el Santo Padre continúa: «En esta peculiaridad suya, el cuerpo es la expresión del espíritu y está llamado, en el misterio mismo de la creación, a existir en la comunión de las personas ‘‘a imagen de Dios”». (8)
En la misma perspectiva esponsal se comprende en qué sentido la antigua narración del Génesis deja entender cómo la mujer, en su ser más profundo y originario, existe «por razón del hombre» (cf 1Co 11,9): es una afirmación que, lejos de evocar alienación, expresa un aspecto fundamental de la semejanza con la Santísima Trinidad, cuyas Personas, con la venida de Cristo, revelan la comunión de amor que existe entre ellas. «En la ‘‘unidad de los dos” el hombre y la mujer son llamados desde su origen no sólo a existir ‘‘uno al lado del otro”, o simplemente ‘‘juntos”, sino que son llamados también a existir recíprocamente, ‘‘el uno para el otro… El texto del Génesis 2,18-25 indica que el matrimonio es la dimensión primera y, en cierto sentido, fundamental de esta llamada. Pero no es la única. Toda la historia del hombre sobre la tierra se realiza en el ámbito de esta llamada. Basándose en el principio del ser recíproco ‘‘para” el otro en la ‘‘comunión” interpersonal, se desarrolla en esta historia la integración en la humanidad misma, querida por Dios, de lo ‘‘masculino” y de lo ‘‘femenino”». (9)
La visión serena de la desnudez con la que concluye la segunda narración de la creación evoca aquel «muy bueno» que cerraba la creación de la primera pareja humana en la precedente narración. Tenemos aquí el centro del diseño originario de Dios y la verdad más profunda del hombre y la mujer, tal como Dios los ha querido y creado. Por más transtornadas y obscurecidas que estén por el pecado, estas disposiciones originarias del Creador no podrán ser nunca anuladas.
7.El pecado original altera el modo con el que el hombre y la mujer acogen y viven la Palabra de Dios y su relación con el Creador. Inmediatamente después de haberles donado el jardín, Dios les da un mandamiento positivo (cf Gn 2,16) seguido por otro negativo (cf Gn 2,17), con el cual se afirma implícitamente la diferencia esencial entre Dios y la humanidad. En virtud de la seducción de la Serpiente, tal diferencia es rechazada de hecho por el hombre y la mujer. Como consecuencia se tergiversa también el modo de vivir su diferenciación sexual. La narración del Génesis establece así una relación de causa y efecto entre las dos diferencias: en cuando la humanidad considera a Dios como su enemigo se pervierte la relación misma entre el hombre y la mujer. Asimismo, cuando esta última relación se deteriora, existe el riesgo de que quede comprometido también el acceso al rostro de Dios.
En las palabras que Dios dirige a la mujer después del pecado se expresa, de modo lapidario e impresionante, la naturaleza de las relaciones que se establecerán a partir de entonces entre el hombre y la mujer: «Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará» (Gn 3,16). Será una relación en la que a menudo el amor quedará reducido a pura búsqueda de sí mismo, en una relación que ignora y destruye el amor, reemplazándolo con el yugo de la dominación de un sexo sobre el otro. La historia de la humanidad reproduce, de hecho, estas situaciones en las que se expresa abiertamente la triple concupiscencia que recuerda San Juan, cuando habla de la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida (cf 1 Jn 2,16). En esta trágica situación se pierden la igualdad, el respeto y el amor que, según el diseño originario de Dios, exige la relación del hombre y la mujer.
8. Recorrer estos textos fundamentales permite reafirmar algunos datos capitales de la antropología bíblica.
Ante todo, hace falta subrayar el carácter personal del ser humano. «De la reflexión bíblica emerge la verdad sobre el carácter personal del ser humano. El hombre -ya sea hombre o mujer- es persona igualmente; en efecto, ambos, han sido creados a imagen y semejanza del Dios personal». (10) La igual dignidad de las personas se realiza como complementariedad física, psicológica y ontológica, dando lugar a una armónica «unidualidad» relacional, que sólo el pecado y las ‘‘estructuras de pecado” inscritas en la cultura han hecho potencialmente conflictivas. La antropología bíblica sugiere afrontar desde un punto de vista relacional, no competitivo ni de revancha, los problemas que a nivel público o privado suponen la diferencia de sexos.
Además, hay que hacer notar la importancia y el sentido de la diferencia de los sexos como realidad inscrita profundamente en el hombre y la mujer. «La sexualidad caracteriza al hombre y a la mujer no sólo en el plano físico, sino también en el psicológico y espiritual con su impronta consiguiente en todas sus manifestaciones». (11) Ésta no puede ser reducida a un puro e insignificante dato biológico, sino que «es un elemento básico de la personalidad; un modo propio de ser, de manifestarse, de comunicarse con los otros, de sentir, expresar y vivir el amor humano». (12) Esta capacidad de amar, reflejo e imagen de Dios Amor, halla una de sus expresiones en el carácter esponsal del cuerpo, en el que se inscribe la masculinidad y femineidad de la persona.
Se trata de la dimensión antropológica de la sexualidad, inseparable de la teológica. La criatura humana, en su unidad de alma y cuerpo, está, desde el principio, cualificada por la relación con el otro. Esta relación se presenta siempre a la vez como buena y alterada. Es buena por su bondad originaria, declarada por Dios desde el primer momento de la creación; es también alterada por la desarmonía entre Dios y la humanidad, surgida con el pecado. Tal alteración no corresponde, sin embargo, ni al proyecto inicial de Dios sobre el hombre y la mujer, ni a la verdad sobre la relación de los sexos. De esto se deduce, por lo tanto, que esta relación, buena pero herida, necesita ser sanada.
¿Cuáles pueden ser las vías para esta curación? Considerar y analizar los problemas inherentes a la relación de los sexos sólo a partir de una situación marcada por el pecado llevaría necesariamente a recaer en los errores anteriormente mencionados. Hace falta romper, pues, esta lógica del pecado y buscar una salida, que permita eliminarla del corazón del hombre pecador. Una orientación clara en tal sentido se nos ofrece con la promesa divina de un Salvador, en la que están involucradas la «mujer» y su «estirpe» (cf Gn 3,15), promesa que, antes de realizarse, tendrá una larga preparación histórica.
9.Una primera victoria sobre el mal está representada por la historia de Noé, hombre justo que, conducido por Dios, se salva del diluvio con su familia y las distintas especies de animales (cf Gn 6-9). Pero la esperanza de salvación se confirma, sobre todo, en la elección divina de Abraham y su descendencia (cf Gn 12,1ss). Dios empieza así a desvelar su rostro para que, por medio del pueblo elegido, la humanidad aprenda el camino de la semejanza divina, es decir de la santidad, y por lo tanto del cambio del corazón. Entre los muchos modos con que Dios se revela a su pueblo (cf Hb 1,1), según una larga y paciente pedagogía, se encuentra también la repetida referencia al tema de la alianza entre el hombre y la mujer. Se trata de algo paradójico si se considera el drama recordado por el Génesis y su reiteración concreta en tiempos de los profetas, así como la mezcla entre sacralidad y sexualidad, presente en las religiones que circundaban a Israel. Y sin embargo, este simbolismo parece indispensable para comprender el modo en que Dios ama a su pueblo: Dios se hace conocer como el Esposo que ama a Israel, su Esposa.
Si en esta relación Dios es descrito como «Dios celoso» (cf Ex 20,5; Na 1,2) e Israel denunciado como esposa «adúltera» o «prostituta» (cf Os 2,4-15; Ez 16,15-34), el motivo es que la esperanza que se fortalece por la palabra de los profetas consiste precisamente en ver cómo Jerusalén se convierte en la esposa perfecta: «Porque como se casa joven con doncella, se casará contigo tu edificador, y con gozo de esposo por su novia se gozará por ti tu Dios» (Is 62,5). Recreada «en justicia y en derecho, en amor y en compasión» (Os 2,21), aquella que se alejó para buscar la vida y la felicidad en los dioses falsos retornará, y a Aquel que le hablará a su corazón, «ella responderá allí como en los días de su juventud» (Os 2,17), y le oirá decir: «tu esposo es tu Hacedor» (Is 54,5). En sustancia es el mismo dato que se afirma cuando, paralelamente al misterio de la obra que Dios realiza por la figura masculina del Siervo, el libro de Isaías evoca la figura femenina de Sión, adornada con una trascendencia y una santidad que prefiguran el don de la salvación destinada a Israel.
El Cantar de los cantares representa sin duda un momento privilegiado en el empleo de esta modalidad de revelación. Con palabras de un amor profundamente humano, que celebra la belleza de los cuerpos y la felicidad de la búsqueda recíproca, se expresa igualmente el amor divino por su pueblo. La Iglesia no se ha engañado pues al reconocer el misterio de su relación con Cristo, en su audacia de unir, mediante las mismas expresiones, aquello que hay de más humano con aquello que hay de más divino.
A lo largo de todo el Antiguo Testamento se configura una historia de salvación, que pone simultáneamente en juego la participación de lo masculino y lo femenino. Los términos esposo y esposa, o también alianza, con los que se caracteriza la dinámica de la salvación, aun teniendo una evidente dimensión metafórica, representan aquí mucho más que simples metáforas. Este vocabulario nupcial toca la naturaleza misma de la relación que Dios establece con su pueblo, aunque tal relación es más amplia de lo que se puede captar en la experiencia nupcial humana. Igualmente, están en juego las mismas condiciones concretas de la redención, en el modo con el que oráculos como los de Isaías asocian papeles masculinos y femeninos en el anuncio y la prefiguración de la obra de la salvación que Dios está a punto de cumplir. Dicha salvación orienta al lector sea hacia la figura masculina del Siervo sufriente que hacia aquella femenina de Sión. Los oráculos de Isaías alternan de hecho esta figura con la del Siervo de Dios, antes de culminar, al final del libro, con la visión misteriosa de Jerusalén, que da a luz un pueblo en un solo día (cf Is 66,7-14), profecía de la gran novedad que Dios está a punto de realizar (cf Is 48,6-8).
10.Todas estas prefiguraciones se cumplen en el Nuevo Testamento. Por una parte María, como la hija elegida de Sión, recapitula y transfigura en su femineidad la condición de Israel/Esposa, a la espera del día de su salvación. Por otra parte, la masculinidad del Hijo permite reconocer cómo Jesús asume en su persona todo lo que el simbolismo del Antiguo Testamento había aplicado al amor de Dios por su pueblo, descrito como el amor de un esposo por su esposa. Las figuras de Jesús y María, su Madre, no sólo aseguran la continuidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, sino que superan aquel. Como dice San Ireneo, con el Señor aparece «toda novedad». (13)
Este aspecto es puesto en particular evidencia por el Evangelio de Juan. En la escena de las bodas de Caná, por ejemplo, María, a la que su Hijo llama «mujer», pide a Jesús que ofrezca como señal el vino nuevo de las bodas futuras con la humanidad. Estas bodas mesiánicas se realizarán en la cruz, dónde, en presencia nuevamente de su madre, indicada también aquí como «mujer», brotará del corazón abierto del crucificado la sangre/vino de la Nueva Alianza (cf Jn 19,25-27.34). (14) No hay pues nada de asombroso si Juan el Bautista, interrogado sobre su identidad, se presenta como «el amigo del novio», que se alegra cuando oye la voz del novio y tiene que eclipsarse a su llegada: «El que tiene a la novia es el novio; pero el amigo del novio, el que asiste y le oye, se alegra mucho con la voz del novio. Esta es, pues, mi alegría, que ha alcanzado su plenitud. Es preciso que él crezca y que yo disminuya» (Jn 3,29-30). (15)
En su actividad apostólica, Pablo desarrolla todo el sentido nupcial de la redención concibiendo la vida cristiana como un misterio nupcial. Escribe a la Iglesia de Corinto por él fundada: «Celoso estoy de vosotros con celos de Dios. Pues os tengo desposados con un solo esposo para presentaros cual casta virgen a Cristo» (2 Cor 11,2).
En la carta a los Efesios la relación esponsal entre Cristo y la Iglesia será retomada y profundizada con amplitud. En la Nueva Alianza la Esposa amada es la Iglesia, y -como enseña el Santo Padre en la Carta a las familias- «esta esposa, de la que habla la carta a los Efesios, se hace presente en cada bautizado y es como una persona que se ofrece a la mirada de su esposo: ‘‘Amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para… presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada” (Ef 5,25-27)». (16)
Meditando, por lo tanto, en la unión del hombre y la mujer como es descrita al momento de la creación del mundo (cf Gn 2,24), el apóstol exclama: «Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia» (Ef 5,32). El amor del hombre y la mujer, vivido con la fuerza de la gracia bautismal, se convierte ya en sacramento del amor de Cristo y la Iglesia, testimonio del misterio de fidelidad y unidad del que nace la «nueva Eva», y del que ésta vive en su camino terrenal, en espera de la plenitud de las bodas eternas.
11.Injertados en el misterio pascual y convertidos en signos vivientes del amor de Cristo y la Iglesia, los esposos cristianos son renovados en su corazón y pueden así huir de las relaciones marcadas por la concupiscencia y la tendencia a la sumisión, que la ruptura con Dios, a causa del pecado, había introducido en la pareja primitiva. Para ellos, la bondad del amor, del cual la voluntad humana herida ha conservado la nostalgia, se revela con acentos y posibilidades nuevas. A la luz de esto, Jesús, ante la pregunta sobre el divorcio (cf Mt 19,1-9), recuerda las exigencias de la alianza entre el hombre y la mujer en cuanto queridas por Dios al principio, o bien antes de la aparición del pecado, el cual había justificado los sucesivos acomodos de la ley mosaica. Lejos del ser la imposición de un orden duro e intransigente, esta enseñanza de Jesús sobre el divorcio es efectivamente el anuncio de una «buena noticia»: que la fidelidad es más fuerte que el pecado. Con la fuerza de la resurrección es posible la victoria de la fidelidad sobre las debilidades, sobre las heridas sufridas y sobre los pecados de la pareja. En la gracia de Cristo, que renueva su corazón, el hombre y la mujer se hacen capaces de librarse del pecado y de conocer la alegría del don recíproco.
12.«Todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo: ya no hay… ni hombre ni mujer», escribe S. Pablo a los Gálatas (Ga 3,27-28). El Apóstol no declara aquí abolida la distinción hombre-mujer, que en otro lugar afirma pertenecer al proyecto de Dios. Lo que quiere decir es más bien esto: en Cristo, la rivalidad, la enemistad y la violencia, que desfiguraban la relación entre el hombre y la mujer, son superables y superadas. En este sentido, la distinción entre el hombre y la mujer es más que nunca afirmada, y en cuanto tal acompaña a la revelación bíblica hasta el final. Al término de la historia presente, mientras se delinean en el Apocalipsis de Juan «los cielos nuevos» y «la tierra nueva» (Ap 21,1), se presenta en visión una Jerusalén femenina «engalanada como una novia ataviada para su esposo» (Ap 21,20). La revelación misma se concluye con la palabra de la Esposa y del Espíritu, que suplican la llegada del Esposo: «Ven Señor Jesús» (Ap 22,20).
Lo masculino y femenino son así revelados como pertenecientes ontológicamente a la creación, y destinados por tanto a perdurar más allá del tiempo presente, evidentemente en una forma transfigurada. De este modo caracterizan el amor que «no acaba nunca» (1 Cor 13,8), no obstante haya caducado la expresión temporal y terrena de la sexualidad, ordenada a un régimen de vida marcado por la generación y la muerte. El celibato por el Reino quiere ser profecía de esta forma de existencia futura de lo masculino y lo femenino. Para los que viven el celibato, éste adelanta la realidad de una vida, que, no obstante continuar siendo aquella propia del hombre y la mujer, ya no estará sometida a los límites presentes de la relación conyugal (cf Mt 22,30). Para los que viven la vida conyugal, aquel estado se convierte además en referencia y profecía de la perfección que su relación alcanzará en el encuentro cara a cara con Dios.
Distintos desde el principio de la creación y permaneciendo así en la eternidad, el hombre y la mujer, injertados en el misterio pascual de Cristo, ya no advierten, pues, sus diferencias como motivo de discordia que hay que superar con la negación o la nivelación, sino como una posibilidad de colaboración que hay que cultivar con el respeto recíproco de la distinción. A partir de aquí se abren nuevas perspectivas para una comprensión más profunda de la dignidad de la mujer y de su papel en la sociedad humana y en la Iglesia.
III. LA ACTUALIDAD DE LOS VALORES FEMENINOS EN LA VIDA DE LA SOCIEDAD
13.Entre los valores fundamentales que están vinculados a la vida concreta de la mujer se halla lo que se ha dado en llamar la «capacidad de acogida del otro». No obstante el hecho de que cierto discurso feminista reivindique las exigencias «para sí misma», la mujer conserva la profunda intuición de que lo mejor de su vida está hecho de actividades orientadas al despertar del otro, a su crecimiento y a su protección.
Esta intuición está unida a su capacidad física de dar la vida. Sea o no puesta en acto, esta capacidad es una realidad que estructura profundamente la personalidad femenina. Le permite adquirir muy pronto madurez, sentido de la gravedad de la vida y de las responsabilidades que ésta implica. Desarrolla en ella el sentido y el respeto por lo concreto, que se opone a abstracciones a menudo letales para la existencia de los individuos y la sociedad. En fin, es ella la que, aún en las situaciones más desesperadas -y la historia pasada y presente es testigo de ello- posee una capacidad única de resistir en las adversidades, de hacer la vida todavía posible incluso en situaciones extremas, de conservar un tenaz sentido del futuro y, por último, de recordar con las lágrimas el precio de cada vida humana.
Aunque la maternidad es un elemento clave de la identidad femenina, ello no autoriza en absoluto a considerar a la mujer exclusivamente bajo el aspecto de la procreación biológica. En este sentido, pueden existir graves exageraciones que exaltan la fecundidad biológica en términos vitalistas, y que a menudo van acompañadas de un peligroso desprecio por la mujer. La vocación cristiana a la virginidad -audaz con relación a la tradición veterotestamentaria y a las exigencias de muchas sociedades humanas- tiene al respecto gran importancia. (17) Ésta contradice radicalmente toda pretensión de encerrar a las mujeres en un destino que sería sencillamente biológico. Así como la maternidad física le recuerda a la virginidad que no existe vocación cristiana fuera de la donación concreta de sí al otro, igualmente la virginidad le recuerda a la maternidad física su dimensión fundamentalmente espiritual: no es conformándose con dar la vida física como se genera realmente al otro. Eso significa que la maternidad también puede encontrar formas de plena realización allí donde no hay generación física. (18)
En tal perspectiva se entiende el papel insustituible de la mujer en los diversos aspectos de la vida familiar y social que implican las relaciones humanas y el cuidado del otro. Aquí se manifiesta con claridad lo que el Santo Padre ha llamado el genio de la mujer. (19) Ello implica, ante todo, que las mujeres estén activamente presentes, incluso con firmeza, en la familia, «sociedad primordial y, en cierto sentido, ‘‘soberana”», (20) pues es particularmente en ella donde se plasma el rostro de un pueblo y sus miembros adquieren las enseñanzas fundamentales. Ellos aprenden a amar en cuanto son amados gratuitamente, aprenden el respeto a las otras personas en cuanto son respetados, aprenden a conocer el rostro de Dios en cuanto reciben su primera revelación de un padre y una madre llenos de atenciones. Cuando faltan estas experiencias fundamentales, es el conjunto de la sociedad el que sufre violencia y se vuelve, a su vez, generador de múltiples violencias. Esto implica, además, que las mujeres estén presentes en el mundo del trabajo y de la organización social, y que tengan acceso a puestos de responsabilidad que les ofrezcan la posibilidad de inspirar las políticas de las naciones y de promover soluciones innovadoras para los problemas económicos y sociales.
Sin embargo no se puede olvidar que la combinación de las dos actividades -la familia y el trabajo- asume, en el caso de la mujer, características diferentes que en el del hombre. Se plantea por tanto el problema de armonizar la legislación y la organización del trabajo con las exigencias de la misión de la mujer dentro de la familia. El problema no es solo jurídico, económico u organizativo, sino ante todo de mentalidad, cultura y respeto. Se necesita, en efecto, una justa valoración del trabajo desarrollado por la mujer en la familia. En tal modo, las mujeres que libremente lo deseen podrán dedicar la totalidad de su tiempo al trabajo doméstico, sin ser estigmatizadas socialmente y penalizadas económicamente. Por otra parte, las que deseen desarrollar también otros trabajos, podrán hacerlo con horarios adecuados, sin verse obligadas a elegir entre la alternativa de perjudicar su vida familiar o de padecer una situación habitual de tensión, que no facilita ni el equilibrio personal ni la armonía familiar. Como ha escrito Juan Pablo II, «será un honor para la sociedad hacer posible a la madre -sin obstaculizar su libertad, sin discriminación sicológica o práctica, sin dejarle en inferioridad ante sus compañeras- dedicarse al cuidado y a la educación de los hijos, según las necesidades diferenciadas de la edad». (21)
14.En todo caso es oportuno recordar que los valores femeninos apenas mencionados son ante todo valores humanos: la condición humana, del hombre y la mujer creados a imagen de Dios, es una e indivisible. Sólo porque las mujeres están más inmediatamente en sintonía con estos valores pueden llamar la atención sobre ellos y ser su signo privilegiado. Pero en última instancia cada ser humano, hombre o mujer, está destinado a ser «para el otro». Así se ve que lo que se llama «femineidad» es más que un simple atributo del sexo femenino. La palabra designa efectivamente la capacidad fundamentalmente humana de vivir para el otro y gracias al otro.
Por lo tanto la promoción de las mujeres dentro de la sociedad tiene que ser comprendida y buscada como una humanización, realizada gracias a los valores redescubiertos por las mujeres. Toda perspectiva que pretenda proponerse como lucha de sexos sólo puede ser una ilusión y un peligro, destinados a acabar en situaciones de segregación y competición entre hombres y mujeres, y a promover un solipsismo, que se nutre de una concepción falsa de la libertad.
Sin prejuzgar los esfuerzos por promover los derechos a los que las mujeres pueden aspirar en la sociedad y en la familia, estas observaciones quieren corregir la perspectiva que considera a los hombres como enemigos que hay que vencer. La relación hombre-mujer no puede pretender encontrar su justa condición en una especie de contraposición desconfiada y a la defensiva. Es necesario que tal relación sea vivida en la paz y felicidad del amor compartido.
En un nivel más concreto, las políticas sociales -educativas, familiares, laborales, de acceso a los servicios, de participación cívica- si bien por una parte tienen que combatir cualquier injusta discriminación sexual, por otra deben saber escuchar las aspiraciones e individuar las necesidades de cada cual. La defensa y promoción de la idéntica dignidad y de los valores personales comunes deben armonizarse con el cuidadoso reconocimiento de la diferencia y la reciprocidad, allí donde eso se requiera para la realización del propio ser masculino o femenino.
IV. LA ACTUALIDAD DE LOS VALORES FEMENINOS EN LA VIDA DE LA IGLESIA
15.Con respecto a la Iglesia, el signo de la mujer es más que nunca central y fecundo. Ello depende de la identidad misma de la Iglesia, que ésta recibe de Dios y acoge en la fe. Es esta identidad «mística», profunda, esencial, la que se debe tener presente en la reflexión sobre los respectivos papeles del hombre y la mujer en la Iglesia.
Ya desde las primeras generaciones cristianas, la Iglesia se consideró una comunidad generada por Cristo y vinculada a Él por una relación de amor, que encontró en la experiencia nupcial su mejor expresión. Por ello la primera obligación de la Iglesia es permanecer en la presencia de este misterio del amor divino, manifestado en Cristo Jesús, contemplarlo y celebrarlo. En tal sentido, la figura de María constituye la referencia fundamental de la Iglesia. Se podría decir, metafóricamente, que María ofrece a la Iglesia el espejo en el que es invitada a reconocer su propia identidad así como las disposiciones del corazón, las actitudes y los gestos que Dios espera de ella.
La existencia de María es para la Iglesia una invitación a radicar su ser en la escucha y acogida de la Palabra de Dios. Porque la fe no es tanto la búsqueda de Dios por parte del hombre cuanto el reconocimiento de que Dios viene a él, lo visita y le habla. Esta fe, cierta de que «ninguna cosa es imposible para Dios» (cf Gn 18,14; Lc 1,37), vive y se profundiza en la obediencia humilde y amorosa con la que la Iglesia sabe decirle al Padre: «hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38). La fe continuamente remite a la persona de Jesús: «Haced lo que él os diga» (Jn 2,5), y lo acompaña en su camino hasta los pies de la cruz. María, en la hora de las tinieblas más profundas, persiste valientemente en la fe, con la única certeza de la confianza en la palabra de Dios.
También de María aprende la Iglesia a conocer la intimidad de Cristo. María, que ha llevado en sus brazos al pequeño niño de Belén, enseña a conocer la infinita humildad de Dios. Ella, que ha acogido el cuerpo martirizado de Jesús depuesto de la cruz, muestra a la Iglesia cómo recoger todas las vidas desfiguradas en este mundo por la violencia y el pecado. La Iglesia aprende de María el sentido de la potencia del amor, tal como Dios la despliega y revela en la vida del Hijo predilecto: «dispersó a los que son soberbios y exaltó a los humildes» (Lc 1,51-52). Y también de María los discípulos de Cristo reciben el sentido y el gusto de la alabanza ante las obras de Dios: «porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso» (Lc 1, 49). Ellos aprenden que están en el mundo para conservar la memoria de estas «maravillas» y velar en la espera del día del Señor.
16. Mirar a María e imitarla no significa, sin embargo, empujar a la Iglesia hacia una actitud pasiva inspirada en una concepción superada de la femineidad. Tampoco significa condenarla a una vulnerabilidad peligrosa, en un mundo en el que lo que cuenta es sobre todo el dominio y el poder. En realidad, el camino de Cristo no es ni el del dominio (cf Fil 2, 6), ni el del poder como lo entiende el mundo (cf Jn18,26). Del Hijo de Dios aprendemos que esta «pasividad» es en realidad el camino del amor, es poder real que derrota toda violencia, es «pasión» que salva al mundo del pecado y de la muerte y recrea la humanidad. Confiando su Madre al apóstol San Juan, el Crucificado invita a su Iglesia a aprender de María el secreto del amor que triunfa.
Muy lejos de otorgar a la Iglesia una identidad basada en un modelo contingente de femineidad, la referencia a María, con sus disposiciones de escucha, acogida, humildad, fidelidad, alabanza y espera, coloca a la Iglesia en continuidad con la historia espiritual de Israel. Estas actitudes se convierten también, en Jesús y a través de él, en la vocación de cada bautizado.
Prescindiendo de las condiciones, estados de vida, vocaciones diferentes, con o sin responsabilidades públicas, tales actitudes determinan un aspecto esencial de la identidad de la vida cristiana. Aun tratándose de actitudes que tendrían que ser típicas de cada bautizado, de hecho, es característico de la mujer vivirlas con particular intensidad y naturalidad. Así, las mujeres tienen un papel de la mayor importancia en la vida eclesial, interpelando a los bautizados sobre el cultivo de tales disposiciones, y contribuyendo en modo único a manifestar el verdadero rostro de la Iglesia, esposa de Cristo y madre de los creyentes.
En esta perspectiva también se entiende que el hecho de que la ordenación sacerdotal sea exclusivamente reservada a los hombres (22) no impide en absoluto a las mujeres el acceso al corazón de la vida cristiana. Ellas están llamadas a ser modelos y testigos insustituibles para todos los cristianos de cómo la Esposa debe corresponder con amor al amor del Esposo.
CONCLUSIÓN
17.En Jesucristo se han hecho nuevas todas las cosas (cf Ap 21,5). La renovación de la gracia, sin embargo, no es posible sin la conversión del corazón. Mirando a Jesús y confesándolo como Señor, se trata de reconocer el camino del amor vencedor del pecado, que Él propone a sus discípulos.
Así, la relación del hombre con la mujer se transforma, y la triple concupiscencia de la que habla la primera carta de S. Juan (cf 1Jn 2,15-17) cesa su destructiva influencia. Se debe recibir el testimonio de la vida de las mujeres como revelación de valores, sin los cuales la humanidad se cerraría en la autosuficiencia, en los sueños de poder y en el drama de la violencia. También la mujer, por su parte, tiene que dejarse convertir, y reconocer los valores singulares y de gran eficacia de amor por el otro del que su femineidad es portadora. En ambos casos se trata de la conversión de la humanidad a Dios, a fin de que tanto el hombre como la mujer conozcan a Dios como a su «ayuda», como Creador lleno de ternura y como Redentor que «amó tanto al mundo que dio a su Hijo único» (Jn 3,16).
Una tal conversión no puede verificarse sin la humilde oración para recibir de Dios aquella transparencia de mirada que permite reconocer el propio pecado y al mismo tiempo la gracia que lo sana. De modo particular se debe implorar la intercesión de la Virgen María, mujer según el corazón de Dios -«bendita entre las mujeres» (Lc 1,42)-, elegida para revelar a la humanidad, hombres y mujeres, el camino del amor. Solamente así puede emerger en cada hombre y en cada mujer, según su propia gracia, aquella «imagen de Dios», que es la efigie santa con la que están sellados (cf Gn 1,27). Solo así puede ser redescubierto el camino de la paz y del estupor, del que es testigo la tradición bíblica en los versículos del Cantar de los cantares, donde cuerpos y corazones celebran un mismo júbilo.
Ciertamente la Iglesia conoce la fuerza del pecado, que obra en los individuos y en las sociedades, y que a veces llevaría a desesperar de la bondad de la pareja humana. Pero por su fe en Cristo crucificado y resucitado, la Iglesia conoce aún más la fuerza del perdón y del don de sí, a pesar de toda herida e injusticia. La paz y la maravilla que la Iglesia muestra con confianza a los hombres y mujeres de hoy son la misma paz y maravilla del jardín de la resurrección, que ha iluminado nuestro mundo y toda su historia con la revelación de que «Dios es amor» (1Jn 4,8.16).
El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en la audiencia concedida al infrascrito Cardenal Prefecto, ha aprobado la presente Carta, decidida en la Sesión Ordinaria de esta Congregación, y ha ordenado que sea publicada.
Dado en Roma, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 31 de mayo de 2004, Fiesta de la Visitación de la Beata Virgen María.
+ Joseph Cardenal Ratzinger Prefecto
+ Angelo Amato SDB Arzobispo titular de Sila Secretario
1 Cf Juan Pablo II, Exhort. Apost. post sinodal Familiaris consortio (22 de noviembre de 1981): AAS 74 (1982), 81-191; Carta Apost. Mulieris dignitatem (15 de agosto de 1988): AAS 80 (1988), 1653-1729; Carta a las familias (2 de febrero de 1994): AAS 86 (1994), 868-925; Carta a las mujeres (29 de junio de 1995): AAS 87 (1995), 803-812; Catequesis sobre el amor humano (1979-1984): Enseñanzas II (1979) – VII (1984); Congregación para la Educación Católica, Orientaciones educativas sobre el amor humano. Pautas de educación sexual (1 de noviembre de 1983): Ench. Vat. 9, 420-456; Pontificio Consejo para la Familia, Sexualidad humana: verdad y significado. Orientaciones educativas en familia (8 de diciembre de 1995): Ench. Vat. 14, 2008-2077.
2 Sobre esta compleja cuestión del género, cf también Pontificio Consejo para la Familia, Familia, matrimonio y «uniones de hecho» (26 de julio de 2000), 8: Suplemento a L’Osservatore Romano (22 de noviembre de 2000), 4.
3 Cf Juan Pablo II, Carta Enc. Fides et ratio (14 de septiembre de 1998), 21: AAS 91 (1999), 22: «Esta apertura al misterio, que le viene de la Revelación, ha sido al final para él la fuente de un verdadero conocimiento, que ha consentido a su razón entrar en el ámbito de lo infinito, recibiendo así posibilidades de compresión hasta entonces insospechadas».
4 Juan Pablo II, Carta Apost. Mulieris dignitatem (15 de agosto de 1988), 6: AAS 80 (1988), 1662; cf S. Ireneo, Adversus haereses, V, 6, 1; V, 16, 2-3: SC 153, 72-81; 216-221; S. Gregorio de Nisa, De hominis opificio, 16: PG 44, 180; In Canticum homilia, 2: PG 44, 805-808; S. Agustín, Enarratio in Psalmum, 4, 8: CCL 38, 17.
5 La palabra hebrea ezer, traducida como ayuda, indica el auxilio que sólo una persona presta a otra persona. El término no tiene ninguna connotación de inferioridad o instrumentalización. De hecho también Dios es, a veces, llamado ezer respecto al hombre (cf Esd 18,4; Sal 9-10,35).
6 Juan Pablo II, Carta Apost. Mulieris dignitatem (15 de agosto de 1988), 6: AAS 80 (1988), 1664.
7 Juan Pablo II, Catequesis El hombre-persona se hace don en la libertad del amor (16 de enero de 1980), 1: Enseñanzas III, 1 (1980), 148.
8 Juan Pablo II, Catequesis La concupiscencia del cuerpo deforma las relaciones hombre-mujer (26 de julio de 1980), 1: Enseñanzas III, 2 (1980), 288.
9 Juan Pablo II, Carta Apost. Mulieris dignitatem (15 de agosto de 1988), 7: AAS 80 (1988), 1666.
10 Ibid., n.6, l.c., 1663.
11 Congregación para la Educación Católica, Orientaciones educativas sobre el amor humano. Lineamientos de educación sexual (1 de noviembre de 1983), 4: Ench. Vat. 9, 423.
12 Ibid.
13 Adversus haereses, 4, 34, 1: SC 100. 846: «Omnem novitatem attulit semetipsum afferens».
14 La Tradición exegética antigua ve en María en el episodio de Caná la «figura Synagogæ» y la «inchoatio Ecclesiæ».
15 El cuarto Evangelio profundiza aquí un dato ya presente en los Sinópticos (cf Mt 9,15 y par.). Sobre el tema de Jesús Esposo, cf Juan Pablo II, Carta a las Familias (2 de febrero de 1994), 18: AAS 86 (1994), 906-910.
16 Juan Pablo II, Carta a las familias (2 de febrero de 1994), 19: AAS 86 (1994), 911; cf Carta Apost. Mulieris dignitatem (15 de agosto de 1988), 23-25: AAS 80 (1988), 1708-1715.
17 Cf Juan Pablo II, Exhort. Apost. post sinodal Familiaris consortio (22 de noviembre de 1981), 16: AAS 74 (1982), 98-99.
18 Ibid., 41, l.c., 132-133; Congregación para la Doctrina de la Fe, Instruc. Donum vitae (22 de febrero de 1987), II, 8: AAS 80 (1988), 96-97.
19 Cf Juan Pablo II, Carta a las mujeres (29 de junio de 1995), 9-10: AAS 87 (1995), 809-810.
20 Juan Pablo II, Carta a las familias (2 de febrero de 1994), 17: AAS 86 (1994), 906.
21 Carta Enc. Laborem exercens (14 de septiembre de 1981), 19: AAS 73 (1981), 627.
22 Cf Juan Pablo II, Carta Apost. Ordinatio sacerdotalis (22 de mayo de 1994): AAS 86 (1994), 545-548; Congregación para la Doctrina de la Fe, Respuesta a la duda acerca de la doctrina de la Carta Apostólica «Ordinatio sacerdotalis» (28 de octubre de 1995: AAS 87 (1995), 1114.

Varón y mujer los creó

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La Congregación para la Educación Católica ha publicado el documento “Varón y mujer los creó. Para una vía del diálogo sobre la cuestión del gender (género) en la educación“.
Según dicha congregación, este documento presenta el objetivo de “ofrecer algunas reflexiones que puedan orientar y apoyar a cuantos están comprometidos con la educación de las nuevas generaciones a abordar metódicamente las cuestiones más debatidas sobre la sexualidad humana, a la luz de la vocación al amor a la cual toda persona es llamada”.
A continuación se expone el contenido del documento completo:
INTRODUCCIÓN
1. Se difunde cada vez más la conciencia de que estamos frente a una verdadera y propia emergencia educativa, en particular por lo que concierne a los temas de afectividad y sexualidad. En muchos casos han sido estructurados y propuestos caminos educativos que « transmiten una concepción de la persona y de la vida pretendidamente neutra, pero que en realidad reflejan una antropología contraria a la fe y a la justa razón ». La desorientación antropológica, que caracteriza ampliamente el clima cultural de nuestro tiempo, ha ciertamente contribuido a desestructurar la familia, con la tendencia a cancelar las diferencias entre el hombre y la mujer, consideradas como simples efectos de un condicionamiento histórico-cultural.
2. En este contexto, la misión educativa enfrenta el desafío que «surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que “niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre. Esta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer. La identidad humana viene determinada por una opción individualista, que también cambia con el tiempo”».
3. Es evidente que la cuestión no puede ser aislada del horizonte más amplio de la educación al amor, la cual tiene que ofrecer, como lo señaló el Concilio Vaticano II, «una positiva y prudente educación sexual» dentro del derecho inalienable de todos de recibir «una educación, que responda al propio fin, al propio carácter; al diferente sexo, y que sea conforme a la cultura y a las tradiciones patrias, y, al mismo tiempo, esté abierta a las relaciones fraternas con otros pueblos a fin de fomentar en la tierra la verdadera unidad y la paz». En este sentido, la Congregación para la Educación Católica ha ofrecido ulteriores profundizaciones en el documento: Orientaciones educativas sobre el amor humano. Pautas de educación sexual.
4. La visión antropológica cristiana ve en la sexualidad un elemento básico de la personalidad, un modo propio de ser, de manifestarse, de comunicarse con los demás, de sentir, de expresar y de vivir el amor humano. Por eso, es parte integrante del desarrollo de la personalidad y de su proceso educativo. «Verdaderamente, en el sexo radican las notas características que constituyen a las personas como hombres y mujeres en el plano biológico, psicológico y espiritual, teniendo así mucha parte en su evolución individual y en su inserción en la sociedad». En el proceso de crecimiento «esta diversidad, aneja a la complementariedad de los dos sexos, responde cumplidamente al diseño de Dios en la vocación enderezada a cada uno». «La educación afectivo-sexual considera la totalidad de la persona y exige, por tanto, la integración de los elementos biológicos, psico-afectivos, sociales y espirituales».
5. La Congregación para la Educación Católica, dentro de sus competencias, tiene la intención de ofrecer algunas reflexiones que puedan orientar y apoyar a cuantos están comprometidos con la educación de las nuevas generaciones a abordar metódicamente las cuestiones más debatidas sobre la sexualidad humana, a la luz de la vocación al amor a la cual toda persona es llamada. De esta manera se quiere promover una metodología articulada en las tres actitudes de escuchar, razonar y proponer, que favorezcan el encuentro con las necesidades de las personas y las comunidades. De hecho, escuchar las necesidades del otro, así como la comprensión de las diferentes condiciones lleva a compartir elementos racionales y a prepararse para una educación cristiana arraigada en la fe que «todo lo ilumina con nueva luz y manifiesta el plan divino sobre la entera vocación del hombre».
6. Al emprender el camino del diálogo sobre la cuestión del gender en la educación, es necesario tener presente la diferencia entre la ideología del gender y las diferentes investigaciones sobre el gender llevadas a cabo por las ciencias humanas. Mientras que la ideología pretende, como señala Papa Francisco, « responder a ciertas aspiraciones a veces comprensibles » pero busca «imponerse como un pensamiento único que determine incluso la educación de los niños » y, por lo tanto, excluye el encuentro, no faltan las investigaciones sobre el gender que buscan de profundizar adecuadamente el modo en el cual se vive en diferentes culturas la diferencia sexual entre hombre y mujer. Es en relación con estas investigaciones que es posible abrirse a escuchar, razonar y proponer.
7. Por lo tanto, la Congregación para la Educación Católica encomienda este texto –especialmente en los contextos implicados por este fenómeno– a quienes se preocupan de corazón por la educación, en particular a las comunidades educativas de las escuelas católicas y a cuantos, animados por la visión cristiana de la vida, trabajan en otras escuelas, a los padres, alumnos, directivos y personal, así como a los Obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos, movimientos eclesiales, asociaciones de fieles y otras organizaciones del sector.
ESCUCHAR
Breve historia
8. La primera actitud de quien desea entrar en diálogo es escuchar. Se trata, antes que nada, de escuchar y comprender lo que ha sucedido en las últimas décadas. El advenimiento del siglo XX, con sus visiones antropológicas, trae consigo las primeras concepciones del gender, por un lado basadas en una lectura puramente sociológica de la diferenciación sexual y por el otro con un énfasis en las libertades individuales. De hecho, a mediados de siglo, nace una línea de estudios que insistía en acentuar el condicionamiento externo y sus influencias en las determinaciones personales. Aplicados a la sexualidad, estos estudios querían mostrar cómo la identidad sexual tenía más que ver con una construcción social que con una realidad natural o biológica.
9. Estos enfoques convergen en negar la existencia de un don originario que nos precede y es constitutivo de nuestra identidad personal, formando la base necesaria de nuestras acciones. En las relaciones interpersonales, lo que importa sería solamente el afecto entre los individuos, independientemente de la diferencia sexual y la procreación, consideradas irrelevantes en la construcción de la familia. Se pasa de un modelo institucional de familia – que tiene una estructura y una finalidad que no dependen de las preferencias subjetivas individuales de los cónyuges – a una visión puramente contractualista y voluntarista.
10. Con el tiempo, las teorías del gender han ampliado el campo de su aplicación. A principios de los años noventa del siglo pasado, se fueron concentrando en la posibilidad de los individuos de autodeterminar sus propias inclinaciones sexuales sin tener en cuenta la reciprocidad y la complementariedad de la relación hombre-mujer, así como la finalidad procreativa de la sexualidad. Además, incluso se llega a teorizar una separación radical entre género (gender) y sexo (sex), con la prioridad del primero sobre el segundo. Este logro es visto como una etapa importante en el progreso de la humanidad, en la cual se «presenta una sociedad sin diferencias de sexo».
11. En este contexto cultural se comprende que sexo y género han dejado de ser sinónimos, es decir, conceptos intercambiables, ya que describen dos entidades diferentes. El sexo define la pertenencia a una de las dos categorías biológicas que derivan de la díada originaria, femenina y masculina. El género, en cambio, es el modo en el cual se vive en cada cultura la diferencia entre los dos sexos. El problema no está en la distinción en sí, que podría ser interpretada rectamente, sino en una separación entre sexo y gender. De esta separación surge la distinción entre diferentes “orientaciones sexuales” que no están definidas por la diferencia sexual entre hombre y mujer, sino que pueden tomar otras formas, determinadas únicamente por el individuo radicalmente autónomo. Asimismo, el mismo concepto de gender va a depender de la actitud subjetiva de la persona, que puede elegir un género que no corresponde con su sexualidad biológica y, de consecuencia, con la forma en que lo consideran los demás (transgender).
12. En una creciente contraposición entre naturaleza y cultura, las propuestas de género convergen en el queer, es decir, en una dimensión fluida, flexible, nómada al punto de defender la emancipación completa del individuo de cada definición sexual dada a priori, con la consiguiente desaparición de las clasificaciones consideradas rígidas. Se deja así el espacio a diversos matices, variables por grado e intensidad en el contexto tanto de la orientación sexual como de la identificación del propio género.
13. La dualidad de la pareja entra también en conflicto con los “poliamoríos” que incluyen a más de dos personas. Por lo tanto, se observa que la duración del vínculo –y su naturaleza vinculante– se estructura como una variable de acuerdo con el deseo contingente de las personas, con consecuencias en el nivel de compartir responsabilidades y obligaciones inherentes a la maternidad y la paternidad. Toda esta gama de relaciones se convierte en “parentesco” (kinships), basada en el deseo o el afecto, a menudo caracterizada por un tiempo determinado, éticamente flexible o incluso consensuada sin planificación alguna. Lo que vale es la absoluta libertad de autodeterminación y la elección circunstancial de cada individuo en el contexto de cualquier relación emocional.
14. De esta manera, se apela al reconocimiento público de la libertad de elección del género y la pluralidad de uniones en oposición al matrimonio entre hombre y mujer, considerado una herencia del patrimonio patriarcal. Por lo tanto, se quisiera que cada individuo pudiera elegir su propia condición y que la sociedad se limite a garantizar tal derecho, también mediante un apoyo material, de lo contrario, nacerían formas de discriminación social contra las minorías. La reivindicación de dichos derechos ha entrado en el debate político de hoy día, obteniendo aceptación en algunos documentos internacionales e integrándose en algunas legislaciones nacionales.
Puntos de encuentro
15. En el contexto de las investigaciones sobre el gender, emergen, todavía, algunos posibles puntos de encuentro para crecer en la mutua comprensión. De hecho, a menudo los proyectos educativos tienen la necesidad, compartida y apreciable, de luchar contra cualquier expresión de injusta discriminación. Persiguen una acción pedagógica, sobre todo con el reconocimiento de los retrasos y las carencias. Ciertamente no se puede negar que a lo largo de los siglos se han asomado formas de injusta subordinación, que tristemente han marcado la historia y han influido también al interior de la Iglesia. Esto ha dado lugar a rigidez y fijeza que demoraron la necesaria y progresiva inculturación del mensaje genuino con el que Jesús proclamó igual dignidad entre el hombre y la mujer, dando lugar a acusaciones de un cierto machismo más o menos disfrazado de motivaciones religiosas.
16. Un punto de encuentro es la educación de niños y jóvenes a respetar a cada persona en su particular y diferente condición, de modo que nadie, debido a sus condiciones personales (discapacidad, origen, religión, tendencias afectivas, ) pueda convertirse en objeto de acoso, violencia, insultos y discriminación injusta. Se trata de una educación a la ciudadanía activa y responsable, en la que todas las expresiones legítimas de la persona se acogen con respeto.
17. Otro punto de crecimiento en la comprensión antropológica son los valores de la feminidad que se han destacado en la reflexión del gender. En la mujer, por ejemplo, la «capacidad de acogida del otro» favorece una lectura más realista y madura de las situaciones contingentes, desarrollando «el sentido y el respeto por lo concreto, que se opone a abstracciones a menudo letales para la existencia de los individuos y la sociedad». Se trata de una aportación que enriquece las relaciones humanas y los valores del espíritu «a partir de las relaciones cotidianas entre las personas». Por esta razón, la sociedad está en gran parte en deuda con las mujeres que están «comprometidas en los más diversos sectores de la actividad educativa, fuera de la familia: guarderías, escuelas, universidades, instituciones asistenciales, parroquias, asociaciones y movimientos».
18. La mujer es capaz de entender la realidad en modo único: sabiendo cómo resistir ante la adversidad, haciendo « la vida todavía posible incluso en situaciones extremas» y conservando « un tenaz sentido del futuro ». De hecho, no es una coincidencia que «donde se da la exigencia de un trabajo formativo se puede constatar la inmensa disponibilidad de las mujeres a dedicarse a las relaciones humanas, especialmente en favor de los más débiles e indefensos. En este cometido manifiestan una forma de maternidad afectiva, cultural y espiritual, de un valor verdaderamente inestimable, por la influencia que tiene en el desarrollo de la persona y en el futuro de la sociedad. ¿Cómo no recordar aquí el testimonio de tantas mujeres católicas y de tantas Congregaciones religiosas femeninas que, en los diversos continentes, han hecho de la educación, especialmente de los niños y de las niñas, su principal servicio?».
Crítica
19. Sin embargo, hay algunos puntos críticos que se presentan en la vida real. Las teorías del gender indican –especialmente las más radicales– un proceso progresivo de desnaturalización o alejamiento de la naturaleza hacia una opción total para la decisión del sujeto emocional. Con esta actitud, la identidad sexual y la familia se convierten en dimensiones de la “liquidez” y la “fluidez” posmodernas: fundadas solo sobre una mal entendida libertad del sentir y del querer, más que en la verdad del ser; en el deseo momentáneo del impulso emocional y en la voluntad individual.
20. Las presuposiciones de estas teorías son atribuibles a un dualismo antropológico: a la separación entre cuerpo reducido y materia inerte y voluntad que se vuelve absoluta, manipulando el cuerpo como le plazca. Este fisicismo y voluntarismo dan origen al relativismo, donde todo es equivalente e indiferenciado, sin orden y sin finalidad. Todas estas teorizaciones, desde las más moderadas hasta las más radicales, creen que el gender (género) termina siendo más importante que el sex (sexo). Esto determina, en primer lugar, una revolución cultural e ideológica en el horizonte relativista y, en segundo lugar, una revolución jurídica, porque estos casos promueven derechos individuales y sociales específicos.
21. En realidad, sucede que la defensa de diferentes identidades a menudo sea perseguida afirmando que son perfectamente indiferentes entre sí y, por lo tanto, negándolas en su relevancia. Esto asume una particular importancia según en términos de diferencia sexual: a menudo, de hecho, el concepto genérico de “no discriminación” oculta una ideología que niega la diferencia y la reciprocidad natural del hombre y la « En vez de combatir las interpretaciones negativas de la diferencia sexual, que mortifican su valencia irreductible para la dignidad humana, se quiere cancelar, de hecho, esta diferencia, proponiendo técnicas y prácticas que hacen que sea irrelevante para el desarrollo de la persona y de las relaciones humanas. Pero la utopía de lo “neutro” elimina, al mismo tiempo, tanto la dignidad humana de la constitución sexualmente diferente como la cualidad personal de la transmisión generativa de la vida ». Se vacía –de esta manera– la base antropológica de la familia.
22. Esta ideología induce proyectos educativos y pautas legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente libres de la diferencia biológica entre el hombre y la mujer. La identidad humana se entrega a una opción individualista, también cambiante con el tiempo, una expresión de la forma de pensar y actuar, muy difundida en la actualidad, que confunde «la genuina libertad con la idea de que cada uno juzga como le parece, como si más allá de los individuos no hubiera verdades, valores, principios que nos orienten, como si todo fuera igual y cualquier cosa debiera permitirse».
23. El Concilio Vaticano II, al cuestionarse sobre lo que la Iglesia piensa de la persona humana, afirma que «en la unidad de cuerpo y alma, el hombre, por su misma condición corporal, es una síntesis del universo material, el cual alcanza por medio del hombre su más alta cima y alza la voz para la libre alabanza del Creador». Por esta dignidad, «no se equivoca el hombre al afirmar su superioridad sobre el universo material y al no considerarse ya como partícula de la naturaleza o como elemento anónimo de la ciudad humana ». Por lo tanto, «no ha de confundirse orden de la naturaleza con orden biológico ni identificar lo que esas expresiones designan. El orden biológico es orden de la naturaleza en la medida en que este es accesible a los métodos empíricos y descriptivos de las ciencias naturales; pero, en cuanto orden específico de la existencia, por estar relacionado manifiestamente con la Causa primera, con Dios Creador, el de la naturaleza ya no es un orden biológico ».
RAZONAR
Argumentos racionales
24. Escuchar el perfil histórico, de los puntos de encuentro y las cuestiones críticas en la cuestión de gender lleva a consideraciones a la luz de la razón. De hecho, hay argumentos racionales que aclaran la centralidad del cuerpo como un elemento integral de la identidad personal y las relaciones familiares. El cuerpo es la subjetividad que comunica la identidad del ser. En este sentido, se entienden los datos de las ciencias biológicas y médicas, según los cuales el “dimorfismo sexual” (es decir, la diferencia sexual entre hombres y mujeres) está probado por las ciencias, como por ejemplo, la genética, la endocrinología y la neurología. Desde un punto de vista genético, las células del hombre (que contienen los cromosomas XY) son diferentes a las de las mujeres (cuyo equivalente es XX) desde la concepción. Por lo demás, en el caso de la indeterminación sexual, es la medicina la que interviene para una terapia. En estas situaciones específicas, no son los padres ni mucho menos la sociedad quienes pueden hacer una elección arbitraria, sino que es la ciencia médica la que interviene con fines terapéuticos, operando de la manera menos invasiva sobre la base de parámetros objetivos para explicar la identidad constitutiva.
25. El proceso de identificación se ve obstaculizado por la construcción ficticia de un “género” o “tercer género”. De esta manera, la sexualidad se oscurece como una calificación estructurante de la identidad masculina y femenina. El intento de superar la diferencia constitutiva del hombre y la mujer, como sucede en la intersexualidad o en el transgender, conduce a una ambigüedad masculina y femenina, que presupone de manera contradictoria aquella diferencia sexual que se pretende negar o superar. Al final, esta oscilación entre lo masculino y lo femenino se convierte en una exposición solamente “provocativa” contra los llamados “esquemas tradicionales” que no tienen en cuenta el sufrimiento de quienes viven en una condición indeterminada. Tal concepción busca aniquilar la naturaleza (todo lo que hemos recibido como fundamento previo de nuestro ser y de todas nuestras acciones en el mundo), mientras que lo reafirmamos implícitamente.
26. El análisis filosófico muestra también cómo la diferencia sexual masculino/femenino sea constitutiva de la identidad humana. En las filosofías greco-latinas, la esencia se pone como un elemento trascendente que re- compone y armoniza la diferencia entre lo femenino y lo masculino en la singularidad de la persona humana. En la tradición hermenéutica-fenomenológica, tanto la distinción como la complementariedad sexual se interpretan en una clave simbólica y metafórica. La diferencia sexual constituye, en la relación, la identidad personal ya sea horizontal (diádica: hombre-mujer) o vertical (triádica: hombre-mujer-Dios), tanto en el contexto de la relación interpersonal entre hombre y mujer (yo/tú) que dentro de la relación familiar (tú/yo/nosotros).
27. La formación de la identidad se basa precisamente en la alteridad: en la confrontación inmediata con el “tú” diferente de mí, reconozco la esencia de mi “yo”. La diferencia es la condición de la cognición en general y del conocimiento de la identidad. En la familia, la comparación con la madre y el padre facilita al niño la elaboración de su propia identidad/ diferencia sexual. Las teorías psicoanalíticas muestran el valor tripolar de la relación padre/hijo, afirmando que la identidad sexual emerge completamente solo en la comparación sinérgica de la diferenciación.
28. La complementariedad fisiológica, basada en la diferencia sexual, asegura las condiciones necesarias para la procreación. En cambio, el recurso a las tecnologías reproductivas puede consentir la generación a una persona, pareja de una pareja del mismo sexo, con “fertilización in vitro” y maternidad subrogada: pero el uso de tecnología no es equivalente a la concepción natural, porque implica manipulación de embriones humanos, fragmentación de la paternidad, instrumentalización y/o mercantilización del cuerpo humano, así como reducción del ser humano a objeto de una tecnología científica.
29. Por lo que concierne en particular al sector escolar, es propio en la naturaleza de la educación la capacidad de construir las bases para un diálogo pacífico y permitir un encuentro fructífero entre las personas y las ideas. Además, la perspectiva de una extensión de la razón a la dimensión trascendente parece no secundaria. El diálogo entre fe y razón « si no quiere reducirse a un estéril ejercicio intelectual, debe partir de la actual situación concreta del hombre, y desarrollar sobre ella una reflexión que recoja su verdad ontológico-metafísica ». En esta dimensión se coloca la misión evangelizadora de la Iglesia sobre el hombre y la mujer.
PROPONER
Antropología cristiana
30. La Iglesia, madre y maestra, no solo escucha, sino que, fortalecida por su misión original, se abre a la razón y se pone al servicio de la comunidad humana, ofreciendo sus propuestas. Es evidente que sin una aclaración satisfactoria de la antropología sobre la cual se base el significado de la sexualidad y la afectividad, no es posible estructurar correctamente un camino educativo que sea coherente con la naturaleza del hombre como persona, con el fin de orientarlo hacia la plena actuación de su identidad sexual en el contexto de la vocación al don de sí mismo. Y el primer paso en esta aclaración antropológica consiste en reconocer que « también el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo ». Este es el núcleo de esa ecología del hombre que se mueve desde el «reconocimiento de la dignidad peculiar del ser humano» y desde la necesaria relación de su vida «con la ley moral escrita en su propia naturaleza».
31. La antropología cristiana tiene sus raíces en la narración de los orígenes tal como aparece en el Libro del Génesis, donde está escrito que« Dios creó al hombre a su imagen […], varón y mujer los creó» (Gen 1, 27). En estas palabras, existe el núcleo no solo de la creación, sino también de la relación vivificante entre el hombre y la mujer, que los pone en una unión íntima con Dios. El sí mismo y el otro de sí mismo se completan de acuerdo con sus específicas identidades y se encuentran en aquello que constituye una dinámica de reciprocidad, sostenida y derivada del Creador.
32. Las palabras bíblicas revelan el sapiente diseño del Creador que «ha asignado al hombre como tarea el cuerpo, su masculinidad y feminidad; y que en la masculinidad y feminidad le ha asignado, en cierto sentido, como tarea su humanidad, la dignidad de la persona, y también el signo transparente de la “comunión” interpersonal, en la que el hombre se realiza a sí mismo a través del auténtico don de sí». Por lo tanto, la naturaleza humana, para superar cualquier fisicismo o naturalismo, debe entenderse a la luz de la unidad del alma y el cuerpo, «en la unidad de sus inclinaciones de orden espiritual y biológico, así como de todas las demás características específicas, necesarias para alcanzar su fin».
33. En esta «totalidad unificada» se integran la dimensión vertical de la comunión con Dios y la dimensión horizontal de la comunión interpersonal, a la que son llamados el hombre y la mujer. La identidad personal madura auténticamente en el momento en que está abierta a los demás, precisamente porque «en la configuración del propio modo de ser, femenino o masculino, no confluyen sólo factores biológicos o genéticos, sino múltiples elementos que tienen que ver con el temperamento, la historia familiar, la cultura, las experiencias vividas, la formación recibida, las influencias de amigos, familiares y personas admiradas, y otras circunstancias concretas que exigen un esfuerzo de adaptación». De hecho, «para la persona humana es esencial el hecho de que llega a ser ella misma sólo a partir del otro, el “yo” llega a ser él mismo sólo a partir del “tú” y del “vosotros”; está creado para el diálogo, para la comunión sincrónica y diacrónica. Y sólo el encuentro con el “tú” y con el “nosotros” abre el “yo” a sí mismo».
34. Es necesario reiterar la raíz metafísica de la diferencia sexual: de hecho, hombre y mujer son las dos formas en que se expresa y se realiza la realidad ontológica de la persona humana. Esta es la respuesta antropológica a la negación de la dualidad masculina y femenina a partir de la cual se genera la familia. El rechazo de esta dualidad no solo borra la visión de la creación, sino que delinea una persona abstracta «que después elije para sí mismo, autónomamente, una u otra cosa como naturaleza suya. Se niega a hombres y mujeres su exigencia creacional de ser formas de la persona humana que se integran mutuamente. Ahora bien, si no existe la dualidad de hombre y mujer como dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad preestablecida por la creación. Pero, en este caso, también la prole ha perdido el puesto que hasta ahora le correspondía y la particular dignidad que le es propia».
35. En esta perspectiva, educar a la sexualidad y a la afectividad significa aprender « con perseverancia y coherencia lo que es el significado del cuerpo » en toda la verdad original de la masculinidad y la feminidad; significa « aprender a recibir el propio cuerpo, a cuidarlo y a respetar sus significados […]. También la valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente […], y enriquecerse recíprocamente ». Por lo tanto, a la luz de una ecología plenamente humana e integral, la mujer y el hombre reconocen el significado de la sexualidad y la genitalidad en aquella intrínseca intencionalidad relacional y comunicativa que atraviesa su corporeidad y los envía mutuamente el uno hacia el otro.
La familia
36. La familia es el lugar natural en donde esta relación de reciprocidad y comunión entre el hombre y la mujer encuentra su plena actuación. En ella, el hombre y la mujer unidos en la elección libre y consciente del pacto de amor conyugal, realizan «una totalidad en la que entran todos los elementos de la persona: reclamo del cuerpo y del instinto, fuerza del sentimiento y de la afectividad, aspiración del espíritu y de la voluntad». La familia es «una realidad antropológica, y, en consecuencia, una realidad social, de cultura» de lo contrario «calificarla con conceptos de naturaleza ideológica, que tienen fuerza sólo en un momento de la historia y después decaen» significa traicionar su valor. La familia, como sociedad natural en la que se realizan plenamente la reciprocidad y la complementariedad entre el hombre y la mujer, precede al mismo orden sociopolítico del Estado, cuya libre actividad legislativa debe tenerlo en cuenta y darle el justo reconocimiento.
37. Es racionalmente comprensible que en la naturaleza misma de la familia se fundan dos derechos fundamentales que siempre deben ser respaldados y garantizados. El primero es el derecho de la familia a ser reconocida como el principal espacio pedagógico primario para la formación del niño. Este «derecho primario» después se traduce concretamente en la «obligación gravísima» de los padres de hacerse responsables de la «educación íntegra personal y social de los hijos», también en lo que respecta a su educación sobre la identidad sexual y la afectividad, «en el marco de una educación para el amor, para la donación mutua». Es un derecho-deber educativo que «se califica como esencial, relacionado como está con la transmisión de la vida humana; como original y primario, respecto al deber educativo de los demás, por la unicidad de la relación de amor que subsiste entre padres e hijos; como insustituible e inalienable y que, por consiguiente, no puede ser totalmente delegado o usurpado por otros».
38. Otro derecho no secundario es el del niño «a crecer en una familia, con un padre y una madre capaces de crear un ambiente idóneo para su desarrollo y su madurez afectiva. Seguir madurando en relación, en confrontación, con lo que es la masculinidad y la feminidad de un padre y una madre, y así armando su madurez afectiva». Y es dentro del mismo núcleo familiar que el niño puede ser educado para reconocer el valor y la belleza de la diferencia sexual, de la igualdad, de la reciprocidad biológica, funcional, psicológica y social. «Ante una cultura que “banaliza” en gran parte la sexualidad humana, […], el servicio educativo de los padres debe basarse sobre una cultura sexual que sea verdadera y plenamente personal. En efecto, la sexualidad es una riqueza de toda la persona – cuerpo, sentimiento y espíritu – y manifiesta su significado íntimo al llevar la persona hacia el don de sí misma en el amor». Estos derechos se acompañan naturalmente a todos los demás derechos fundamentales de la persona, en particular a aquel de la libertad de pensamiento, conciencia y religión. En estos espacios se pueden hacer nacer experiencias fructíferas de colaboración entre todos los sujetos involucradas en la educación.
La escuela
39. A la acción educativa de la familia se une la de la escuela, que interactúa de manera subsidiaria. Fortalecida por su fundación evangélica, «la escuela católica se configura como escuela para la persona y de las personas. “La persona de cada uno, en sus necesidades materiales y espirituales, es el centro del magisterio de Jesús: por esto el fin de la escuela católica es la promoción de la persona humana”. Tal afirmación, poniendo en evidencia la relación del hombre con Cristo, recuerda que en su persona se encuentra la plenitud de la verdad sobre el hombre. Por esto, la escuela católica, empeñándose en promover al hombre integral, lo hace, obedeciendo a la solicitud de la Iglesia, consciente de que todos los valores humanos encuentran su plena realización y, también su unidad, en Cristo. Este conocimiento manifiesta que la persona ocupa el centro en el proyecto educativo de la escuela católica».
40. La escuela católica debe convertirse en una comunidad educativa en la que la persona se exprese y crezca humanamente en un proceso de relación dialógica, interactuando de manera constructiva, ejercitando la tolerancia, comprendiendo los diferentes puntos de vista y creando confianza en un ambiente de auténtica armonía. Se establece así la verdadera «comunidad educativa, espacio agápico de las diferencias. La escuela-comunidad es lugar de intercambio, promueve la participación, dialoga con la familia, que es la primera comunidad a la que pertenecen los alumnos; todo ello respetando su cultura y poniéndose en actitud profunda de escuchar respecto a las necesidades que le salen al paso y a las expectativas de que es destinataria». De esta manera, las niñas y los niños son acompañados por una comunidad que «los estimula a superar el individualismo y a descubrir, a la luz de la fe, que están llamados a vivir, de una manera responsable, una vocación específica en un contexto de solidaridad con los demás hombres. La trama misma de la humana existencia los invita, en cuanto cristianos, a comprometerse en el servicio de Dios en favor de los propios hermanos y a transformar el mundo para que venga a ser una digna morada de los hombres».
41. Asimismo los educadores cristianos que viven su vocación en las escuelas no católicas dan testimonio de la verdad sobre la persona humana y están al servicio de su promoción. De hecho, «la formación integral del hombre como finalidad de la educación, incluye el desarrollo de todas las facultades humanas del educando, su preparación para la vida profesional, la formación de su sentido ético y social, su apertura a la trascendencia y su educación religiosa». El testimonio personal, unido con la profesionalidad, contribuye al logro de estos objetivos.
42. La educación a la afectividad necesita un lenguaje adecuado y moderado. En primer lugar, debe tener en cuenta que los niños y los jóvenes aún no han alcanzado la plena madurez y empiezan a descubrir la vida con interés. Por lo tanto, es necesario ayudar a los estudiantes a desarrollar «un sentido crítico ante una invasión de propuestas, ante la pornografía descontrolada y la sobrecarga de estímulos que pueden mutilar la sexualidad». Ante un bombardeo de mensajes ambiguos y vagos –cuyo final es una desorientación emocional y el impedimento de la madurez psicorelacional– «ayudarles a reconocer y a buscar las influencias positivas, al mismo tiempo que toman distancia de todo lo que desfigura su capacidad de amar».
La sociedad
43. En el proceso educativo no puede faltar una visión unificada sobre la sociedad actual. La transformación de las relaciones interpersonales y sociales «ha ondeado con frecuencia la “bandera de la libertad”, pero en realidad ha traído devastación espiritual y material a innumerables seres humanos, especialmente a los más vulnerables. Es cada vez más evidente que la decadencia de la cultura del matrimonio está asociada a un aumento de pobreza y a una serie de numerosos otros problemas sociales que azotan de forma desproporcionada a las mujeres, los niños y los ancianos. Y son siempre ellos quienes sufren más en esta crisis».
44. Por estas razones, no se puede dejar a la familia sola frente al desafío educativo. Por su parte, la Iglesia continúa ofreciendo apoyo a las familias y a los jóvenes en las comunidades abiertas y acogedoras. Las escuelas y las comunidades locales, en particular, están llamadas a llevar a cabo una gran misión, si bien no reemplacen a los padres, puesto que son complementarias de ellos. La importante urgencia del desafío educativo puede hoy constituir un fuerte estímulo para reconstruir la alianza educativa entre la familia, la escuela y la sociedad.
45. Como ampliamente se reconoce, este pacto educativo ha entrado en crisis. Es urgente promover una alianza sustancial y no burocrática, que armonice, en el proyecto compartido de «una positiva y prudente educación sexual», la responsabilidad primordial de los padres con la tarea de los maestros. Se deben crear las condiciones para un encuentro constructivo entre los distintos sujetos a fin de establecer un clima de transparencia, interactuando y manteniéndose constantemente informados sobre las actividades para facilitar la participación y evitar tensiones innecesarias que puedan surgir a causa de malentendidos debido a la falta de claridad, información y competencia.
46. En el marco de esta alianza, las acciones educativas deben ser informadas del principio de subsidiariedad. « Porque cualquier otro colaborador en el proceso educativo debe actuar en nombre de los padres, con su con- sentimiento y, en cierto modo, incluso por encargo suyo ». Procediendo juntos, la familia, la escuela y la sociedad pueden articular caminos de educación a la afectividad y la sexualidad dirigidos a respetar el cuerpo de los demás y respetar los tiempos de su propia maduración sexual y emocional, teniendo en cuenta las especificidades fisiológicas y psicológicas, así como las fases de crecimiento y maduración neurocognitiva de niñas y niños para acompañarlos en su crecimiento de manera saludable y responsable.
La formación de los formadores
47. Con gran responsabilidad, todos los formadores están llamados a la realización real del proyecto pedagógico. Su personalidad madura, su preparación y equilibrio psíquico influyen fuertemente sobre los educandos. Por lo tanto, es importante tener en cuenta su formación, además de los aspectos profesionales, también aquellos culturales y espirituales. La educación de la persona, especialmente en la era evolutiva, requiere un cuidado particular y una actualización constante. No se trata solamente de una simple repetición de argumentos disciplinarios. Se espera que los educadores sepan «acompañar a los alumnos hacia objetivos elevados y desafiantes, demostrar elevadas expectativas hacia ellos, participar y relacionar a los estudiantes entre de ellos y con el mundo».
48. La responsabilidad de los dirigentes, el personal docente y el personal escolástico es aquella de garantizar un servicio coherente con los principios cristianos que constituyen la identidad del proyecto educativo, así como interpretar los desafíos contemporáneos a través de un testimonio diario de comprensión, objetividad y prudencia. De hecho, es comúnmente compartido que «el hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, […] o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio». La autoridad del educador, por lo tanto, se configura como la confluencia concreta « de una formación general, fundada en una concepción positiva y constructiva de la vida, y en el esfuerzo constante por realizarla. Una tal formación rebasa la necesaria preparación profesional y penetra los aspectos más íntimos de la personalidad, incluso el religioso y espiritual».
49. La formación de formadores –cristianamente inspirada– tiene como objetivo tanto la persona del solo maestro como la construcción y consolidación de una comunidad educativa a través de un ventajoso intercambio educativo, emocional y personal. De esta manera se genera una relación activa entre los educadores donde el crecimiento personal integral enriquece aquella profesional, viviendo la enseñanza como un servicio de humanización. Por lo tanto, es necesario que los maestros católicos reciban una preparación adecuada sobre el contenido de los diferentes aspectos de la cuestión del gender y sean informados sobre las leyes vigentes y las propuestas que se están discutiendo en sus propios países con la ayuda de personas calificadas de manera equilibrada y en nombre del diálogo. Las instituciones universitarias y los centros de investigación están llamados a ofrecer su contribución específica para garantizar una capacitación adecuada y actualizada durante toda su vida.
50. Con referencia a la tarea específica de la educación a el amor humano –«teniendo en cuenta el progreso de la psicología, de la pedagogía y de la didáctica»– se requiere a los formadores «una preparación psicopedagógica adaptada y seria, que le permita captar situaciones particulares que requieren una especial solicitud». Por lo tanto, «se impone un conocimiento claro de la situación, porque el método utilizado no sólo condiciona grandemente el resultado de esta delicada educación, sino también la colaboración entre los diversos responsables».
51. Hoy en día, muchas legislaciones reconocen la autonomía y la libertad de enseñanza. En este contexto, las escuelas tienen la oportunidad de colaborar con las instituciones católicas de educación superior para profundizar los diversos aspectos de la educación sexual a fin de obtener subvenciones, guías pedagógicas y manuales educativos establecidos en la « visión cristiana del hombre ». En este sentido, tanto los pedagogos como los docentes, así como los expertos en literatura infantil y juvenil pueden contribuir a ofrecer herramientas innovadoras y creativas para consolidar la educación integral de la persona desde la primera infancia frente a visiones parciales y distorsionadas. A la luz de un pacto educativo renovado, la cooperación entre todos los responsables –a nivel local, nacional e internacional– no puede agotarse únicamente mediante el intercambio de ideas y el intercambio exitoso de buenas prácticas, sino que se ofrece como un medio importante de formación permanente de los propios educadores.
CONCLUSIÓN
52. En conclusión, el camino del diálogo –que escucha, razona y propone– parece ser el camino más efectivo para una transformación positiva de las inquietudes e incomprensiones en un recurso para el desarrollo de un entorno relacional más abierto y humano. Por el contrario, el enfoque ideológico a las delicadas cuestiones de género, al tiempo que declara respeto por la diversidad, corre el riesgo de considerar las diferencias mismas de forma estática, dejándolas aisladas e impermeables entre sí.
53. La propuesta educativa cristiana enriquece el diálogo por la finalidad de «conseguir la realización del hombre a través del desarrollo de todo su ser, espíritu encarnado, y de los dones de naturaleza y gracia de que ha sido enriquecido por Dios». Esto requiere un sentido y acogedor acerca- miento hacia el otro comprendiéndose como un antídoto natural contra “la cultura del descarte” y el aislamiento. De esta manera, se promueve «una dignidad originaria de todo hombre y mujer irreprimibile, indisponible a cualquier poder o ideología».
54. Más allá de cualquier reduccionismo ideológico o relativismo uniformador, las educadoras y educadores católicos –en su adecuación a la identidad recibida de su inspiración evangélica– están llamados a transformar positivamente los desafíos actuales en oportunidades, siguiendo los senderos de la escucha, de la razón y la propuesta cristiana, así como a dar testimonio, con las modalidades de la propia presencia, con coherencia entre las palabras y la vida. Los formadores tienen la fascinante misión educativa de «enseñar un camino en torno a las diversas expresiones del amor, al cuidado mutuo, a la ternura respetuosa, a la comunicación rica de sentido. Porque todo eso prepara un don de sí íntegro y generoso que se expresará, luego de un compromiso público, en la entrega de los cuerpos. La unión sexual en el matrimonio aparecerá así como signo de un compromiso totalizante, enriquecido por todo el camino previo».
55. Esta cultura de diálogo no contradice la legítima aspiración de las escuelas católicas de mantener su propia visión de la sexualidad humana en función de la libertad de las familias para poder basar la educación de sus hijos en una antropología integral, capaz de armonizar todas las dimensiones que constituyen su identidad física, psíquica y espiritual. Un Estado democrático no puede, de hecho, reducir la propuesta educativa a un solo pensamiento, especialmente en un asunto tan delicado que toca la visión fundamental de la naturaleza humana y el derecho natural de los padres a tener una opción de educación libre, siempre de acuerdo con la dignidad de la persona humana. Por lo tanto, cada institución escolar debe estar equipada con herramientas organizativas y programas didácticos que hagan que este derecho de los padres sea real y concreto. De esta manera, la propuesta pedagógica cristiana se concretiza en una respuesta sólida a las antropologías de la fragmentación y de lo provisional.
56. Los centros educativos católicos que ofrecen programas de formación afectiva y sexual deben tener en cuenta las diferentes edades de los alumnos, así como dar ayuda en el pleno respeto a cada persona. Esto se puede lograr a través de un camino de acompañamiento discreto y confidencial, con el que también se acoge a quien se encuentran viviendo una situación compleja y dolorosa. La escuela debe, por lo tanto, proponerse como un ambiente de confianza, abierto y sereno, especialmente en aquellos casos que requieren tiempo y discernimiento. Es importante crear las condiciones para una escucha paciente y comprensiva, lejos de las discriminaciones
57. Consciente de la solicitud educativa y del trabajo diario que realizan las personas empeñadas en la escuela y en los diversos contextos de la actividad pedagógica formal e informal, la Congregación para la Educación Católica alienta a continuar con la misión formativa de las nuevas generaciones, especialmente de quien sufre la pobreza en sus diversas expresiones y necesita del amor de los educadores y las educadoras, de modo que « los jóvenes no solo sean amados, sino que también sepan que son amados» (San Juan Bosco). Este Dicasterio también expresa gratitud agradecida y, con las palabras de Papa Francisco, alienta a «los maestros cristianos, que trabajan tanto en escuelas católicas como públicas, […] a estimular en los alumnos la apertura al otro como rostro, como persona, como hermano y hermana por conocer y respetar, con su historia, con sus méritos y defectos, riquezas y límites. La apuesta es la de cooperar en la formación de chicos abiertos e interesados en la realidad que los rodea, capaces de tener atención y ternura».
Ciudad del Vaticano, 2 de febrero de 2019, Fiesta de la Presentación del Señor.
Fuente: Agencia Zenit.

Contra ideología de género

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Congresistas dejan pedido de ‘Con mis hijos no te metas’ en Palacio de Gobierno

Desde tempranas horas, miles de personas se movilizaron desde distintas partes de la capital con dirección al Congreso de la República, para alzar su voz de protesta contra la denominada “ideología de género”. A la cabeza de la manifestación estuvieron congresistas de varias bancadas, entre ellos, Julio Rosas. 
(Foto: Gerald Suárez/EXPRESO)
El colectivo tiene como objetivo principal lograr la declaratoria de emergencia del Ministerio de Educación. También se oponen a todo tipo de aborto, matrimonio entre personas del mismo sexo y adopción por parte de parejas homosexuales. 
(Foto: Gerald Suárez/EXPRESO)
Dicho grupo está conformado por organizaciones civiles y de padres de familia, entre las cuales destacan “Coordinadora Profamilia”, “Ministerio Salvemos a la Familia”, “Movimiento Nacional Pro Valores”, “Instituto Educa Bien” y “Red Nacional de Abogados por la Familia”. Aunque, también tienen como líderes a las iglesias  Alianza Cristiana y Misionera (ACYM), Movimiento Misionero Mundial (MMM), Las Asambleas de Dios (LAD), Comunidad Cristiana Agua Viva y La Casa del Padre.
(Foto: Gerald Suárez/EXPRESO)
El colectivo se movilizó desde tres puntos principales de concentración: plaza de Acho, plaza Dos de Mayo y plaza Manco Cápac, en La Victoria. Al bordear el mediodía, una multitud se aglomeró en las inmediaciones del Parlamento de la República, cuyo presidente, Daniel Salaverry, autorizó el uso de la plaza Bolívar para que diversas personalidades políticas brinden discursos.
Entre los participantes, destacaron congresistas de varias bancadas. Estuvieron presentes Carlos Tubino, Pedro Olaechea, Karina Beteta, Betty Ananculí, Sonia Echevarría, Yeni Vilcatoma, Rosa Barta y Paloma Noceda. La evangélica Nelly Cuadros se excusó de asistir por problemas de salud.
(Foto: Gerald Suárez/EXPRESO)
La marcha también se realizó en diversas zonas del país como Huancayo, Cañete, Satipo, Tingo María, Huaraz, Chimbote, Cusco, Pucallpa, entre otros.
Un grupo de congresistas de la República dejó en Palacio de Gobierno un documento de los miles de ciudadanos que integran el colectivo ‘Con mis hijos no te metas’ (CMHNTM), a fin de que el presidente Martín Vizcarra atienda sus reclamos.
En dicho oficio se le exige al mandatario “que respete la vida, la familia y el derecho constitucional de los padres para educar a sus hijos de acuerdo a sus convicciones y principios; y que priorice los temas que demanda la mayoría de la población: erradicación de la pobreza y la anemia, lucha contra la corrupción económica e ideológica (de género), crecimiento económico, desarrollo social, seguridad ciudadana, salud y educación de calidad”.
Asimismo, los integrantes de CMHNTM remarcan que los ciudadanos “no pagamos impuestos para promover intereses subalternos de ONGs financiadas desde el extranjero, que no pagan impuestos, no rinden cuentas a nadie y pretenden imponer su agenda ideológica de género en el país”.
A través de su cuenta de Twitter, la congresista fujimorista Yeni Vilcatoma informó que llegó a la Casa de Pizarro junto a su colega “naranja” Federico Pariona, además de los legisladores de Concertación Parlamentaria Julio Rosas y Pedro Olaechea, entre otros.
“Dejamos el pedido de miles de ciudadanos  para que respeten el derecho de los padres de educar a sus hijos”, escribió Vilcatoma.
Fuente: Diario EXPRESO.