Archivo de la categoría: Antropología de la Religión

Factor religioso como fenómeno humano

Católicos orientales

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El cardenal Louis Raphaël Sako, líder católico caldeo.

Obispos católicos caldeos llaman a la unidad

Por LUCAS COPPEN– ThePillar.
Los obispos católicos caldeos han instado a sus rebaños en todo el mundo a mostrar “unidad y unión”, en un mensaje enviado desde su reunión sinodal en la capital iraquí, Bagdad.
En el mensaje del 17 de julio, los obispos animaron a los más de 600,000 miembros de la Iglesia católica caldea a permanecer firmes en la fe, a pesar de las duras pruebas que han vivido en los últimos años.
Como siempre, unámonos en torno a nuestros pastores”, dijeron los obispos. “La unidad y la convivencia son la fuerza de la salvación, mientras que la división y la dispersión son la ruina”.
Nosotros, sus pastores, sus servidores en Cristo, les aseguramos que estamos a su lado y hacemos todo lo posible por ustedes y exigimos sus plenos derechos”.
La Iglesia católica caldea es una de las 23 iglesias católicas orientales autónomas en plena comunión con Roma. La Iglesia oriental tiene su sede en Irak, pero cuenta con una gran comunidad en la diáspora tras la invasión del país liderada por Estados Unidos en 2003 y el avance del Estado Islámico en 2014.
Cientos de miles de católicos caldeos viven en Estados Unidos, con comunidades bien establecidas en Detroit, Michigan , y San Diego, California.
La reunión del Sínodo de la Iglesia caldea, celebrada del 15 al 19 de julio, fue la primera de este tipo desde que el líder de la Iglesia oriental, el cardenal Louis Raphaël Sako, regresó a Bagdad después de nueve meses de exilio voluntario, tras una disputa con el presidente iraquí, Abdul Latif Rashid.

Un grupo de obispos caldeos no asistieron a la reunión sinodal. El mensaje del 17 de julio expresó su pesar por “la ausencia de algunos obispos del Sínodo, sin justificación legal”.
Pero El Pilar entiende que los obispos tenían diferentes razones para faltar a la reunión, que compartieron con los organizadores del Sínodo y los funcionarios del Vaticano responsables de las Iglesias Orientales, y sus ausencias no representaron una protesta o un boicot.
En su discurso de apertura del 15 de julio, Sako expresó su gratitud a los obispos por su apoyo después de dejar su residencia en Bagdad y establecerse en el Kurdistán iraquí, tras la decisión de Rashid de retirar un decreto civil de 2013 que lo reconocía como jefe de los católicos caldeos y la persona responsable de sus bienes.
Sako regresó a la capital iraquí en abril, por invitación personal del primer ministro del país, Mohammed Shia’ Al Sudani.
En su discurso a los obispos, Sako, que celebró su 75 cumpleaños el 4 de julio, destacó que “la unidad hace la fuerza”.
Al contrario, la división es destructiva, crea dudas entre los fieles y no favorece a nadie”, afirmó.
Inevitablemente pueden surgir problemas, pero podrían abordarse a través del Sínodo en un diálogo responsable y honesto, en lugar de ‘boicotear’”.
El 17 de julio los obispos discutieron sobre las vocaciones sacerdotales y monásticas.
Aceptaron la propuesta de Sako de nombrar al padre Thomas Tammo como nuevo director del Seminario Patriarcal Caldeo de San Pedro en Erbil, con un año de prueba.
Los padres sinodales eligieron nuevos miembros del consejo permanente de la Iglesia caldea, incluido el obispo Emanuel Hana Shaleta, jefe de la Eparquía estadounidense de San Pedro Apóstol de San Diego.
Monseñor Felix Dawood Al Shabi, líder de la Eparquía católica caldea de Amadiyah y Zakung en Irak, fue elegido secretario general del Sínodo, sucediendo al arzobispo Yousif Thomas Mirkis OP.
El Sínodo también prorrogó el servicio del obispo Antoine Audo, jefe de la Eparquía católica caldea de Alepo, Siria, desde 1992. Audo, jesuita, tiene 78 años, edad que ha superado la edad de jubilación habitual de los obispos diocesanos.
El 17 de julio, los padres sinodales también enviaron una carta al Papa Francisco, agradeciéndole su apoyo a la Iglesia católica caldea y recordando su histórica visita a Irak en 2001.
Sabemos que ustedes defienden firmemente la presencia cristiana en Medio Oriente y por eso les pedimos que oren por nosotros y que nos bendigan a nosotros y a todas nuestras crecientes comunidades en la diáspora”, dijeron los obispos.

Luis María de Borbón y Vallabriga

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Por Carlos Rodríguez López-Brea
Conde de Chinchón (XIV) y marqués de San Martín de la Vega (I). Cadalso de los Vidrios (Madrid), 22.V.1777– Madrid, 19.III.1823. Teólogo, arzobispo de Toledo, cardenal y regente.
Hijo primogénito del matrimonio morganático entre el infante Luis Antonio de Borbón (hijo de Felipe V y de su segunda esposa, Isabel de Farnesio) y la joven María Teresa Vallabriga y Rozas, procedente de una familia de rancia hidalguía aragonesa. Que Luis María naciera fuera de Madrid se explica porque su padre había sido expulsado de la Corte en razón de una pragmática de Carlos III, que castigaba los matrimonios desiguales con la pena del destierro. Los hijos nacidos de estas uniones, según proclamaba esa pragmática, no gozarían de los privilegios, títulos u honores de sus padres principales, debiendo utilizar en cambio el apellido del progenitor de menor condición social. No pocos contemporáneos vieron en la pragmática, aprobada coincidiendo con la boda del Infante en 1776, un intento de Carlos III de garantizar la pacífica sucesión en su hijo Carlos IV (que había nacido en Nápoles y no en España, exigencia de la Ley Sálica a los futuros Reyes españoles), frente a los hipotéticos derechos dinásticos que algunos pudieran reclamar para su hermano Luis Antonio y de su descendencia.
Lejos de esas polémicas, Luis María de Vallabriga pasó la mayor parte de su infancia en Arenas de San Pedro (Ávila), donde recibiría una educación ilustrada de la mano de maestros de la talla de Estanislao de Lugo o del músico Luigi Boccherini. Tuvo el matrimonio dos hijas más, María Teresa y María Luisa. Cuando falleció el Infante en 1785, quiso el Rey que sus tres sobrinos se educaran en Toledo bajo la tutela del cardenal Lorenzana y lejos de la madre. Luis María en concreto vivió en el palacio arzobispal de esa ciudad, entregado al estudio de toda clase de materias, desde las ciencias naturales a las lenguas extranjeras.
Inclinado, sin embargo, por las cosas de la Iglesia, recibió la primera tonsura con quince años, edad en la que también, por deseo de Lorenzana, le fue conferido el arcedianato de Talavera, una de las principales dignidades del cabildo de la catedral de Toledo.
En 1794 se doctoró en Cánones y Leyes por la Universidad de Toledo, en el curso de una ceremonia especial.
Ese mismo 1794 pudo el joven suceder en el título y la posesión del condado de Chinchón que había gozado su padre, en este caso gracias a una dispensa personal de Carlos IV a la pragmática de 1776.
El nuevo Rey, que no veía en sus primos amenaza alguna a sus derechos dinásticos, se decidió a rehabilitarlos por completo, ordenando que los hermanos Vallabriga pudieran hacer uso en primer término del apellido Borbón y que recibieran la Grandeza de España de primera clase propia de su alta alcurnia.
No menor papel tuvo en esta rehabilitación el todopoderoso Manuel Godoy, que en 1797 se había casado con María Teresa, la mayor de las hermanas de Luis María. Esta circunstancia favoreció también las ambiciones eclesiásticas de Luis María de Borbón, puesto que el favorito pensó que su joven cuñado podría ser el instrumento perfecto del que se sirviera la Monarquía borbónica para intervenir más directamente en los negocios y las rentas de la Iglesia. Al considerarlo pieza clave en sus objetivos regalistas, la Corte española obtuvo de Roma que, en cuestión de dos años, se nombrase al joven Luis María de Borbón primero arzobispo de Sevilla (a la par que se ordenaba sacerdote, en 1799), luego cardenal de la Santa Iglesia Romana con el título de Santa María de la Scala, y ya, por último, a finales de 1800, arzobispo de la gigantesca diócesis de Toledo (que también incluía Madrid), con el privilegio de retener la mitra de Sevilla en calidad de administrador.
Pocas veces habrá habido en la Iglesia una carrera tan meteórica. Fue creado también marqués de San Martín de la Vega.
Semejantes nombramientos, además, deben entenderse como un deseo de Roma por satisfacer los deseos del Rey español en un momento particularmente delicado para la estabilidad de la Santa Sede. Cardenal y arzobispo de Toledo y de Sevilla a un mismo tiempo, eran éstas curiosamente las mismas dignidades y títulos eclesiásticos que había gozado el infante don Luis durante su niñez y adolescencia, aunque a diferencia de su padre, el joven Luis María sí sentía una sincera vocación religiosa y jamás expresó deseos de renunciar a ella.
Instalado en la cúspide de la Iglesia española, una nueva negociación entre Godoy y la Santa Sede convirtió en 1802 a Luis de Borbón en visitador apostólico de todas las órdenes regulares de España. En esta misión, el cardenal debía coordinar la inspección general de todos los conventos de frailes y monjas, con vistas a una futura reforma o extinción de los menos necesarios. Aunque se hicieron algunas visitas y se elevaron informes parciales, la reforma como tal no se llevó adelante, porque la Corte sólo veía en ella un primer paso hacia otro objetivo más ambicioso, la segregación de los religiosos españoles de sus superiores extranjeros. España logró ese objetivo a medias en la bula Inter Graviores (1804), pues si bien el Papa consintió en que las congregaciones españolas tuvieran un vicario propio, éste habría de estar sometido al general de la Orden correspondiente. Tras conseguir del Papa Inter Graviores, el interés del Gobierno por la visita de regulares bajó de forma considerable; el cardenal, sin embargo, continuó su labor inspectora, con algunas actuaciones sobresalientes en la Merced Calzada y en la Orden Franciscana.
Por el camino, las relaciones entre Borbón y su cuñado Godoy se fueron enfriando a medida que se hacían públicas las infidelidades conyugales del favorito.
El cardenal ya había forjado entonces un pensamiento propio (distinto en parte al de Godoy), que venía a ser una compleja suma de catolicismo ilustrado, episcopalismo y rigorismo moral, no incompatible con la aceptación de algunas novedades políticas y científicas ni, en lo personal, con una mal disimulada pasión por el lujo y la etiqueta. Don Luis, pese a su posición, no se implicó directamente en las tradicionales pugnas entre eclesiásticos progresistas y conservadores, aunque se sentía más próximo a los primeros.
Tras la renuncia de Carlos IV al trono en marzo de 1808 y la entrada de tropas francesas en España, el cardenal creyó más prudente desplazarse a Toledo (alejado de la Corte), en compañía de su hermana María Teresa, separada de Godoy. A mediados de abril, fue testigo de un motín popular en la capital de su diócesis, aparentemente contra la presencia de soldados franceses, pero que adoptó ribetes de revuelta social contra las élites urbanas, y que incluso amenazó la seguridad de su persona, que no pocos seguían identificando con la del aborrecido Godoy.
Esta incontenible violencia popular, unida a la aparente voluntariedad de las renuncias de Bayona, explican que en un primer momento Luis de Borbón aceptara a José Bonaparte como nuevo Rey, y que incluso remitiera un oficio a Napoleón ofreciéndole su “amor, fidelidad y respeto”.
Tras la momentánea retirada de los franceses que significó la batalla de Bailén, el cardenal se pasó al bando nacional, atribuyendo a la violencia de las bayonetas su anterior fidelidad a José I. Presidió la Junta Suprema de Toledo que organizó en esa provincia la resistencia al francés, aunque un nuevo avance de las tropas invasoras en diciembre de 1808 le obligó a retirarse a Sevilla, sede de su segunda diócesis. Al ser el único Borbón que vivía en zona nacional, no pocos vieron en él la persona más adecuada para presidir una regencia, o, en su defecto, un cuerpo político provisional que hiciera las veces del Monarca.
En apariencia ajeno a esos movimientos, el cardenal Borbón dedicó sus esfuerzos a resolver los negocios eclesiásticos que estimaba más urgentes. Cuando se supo que Pío VII era rehén de Napoleón, Borbón se enzarzó en un duro enfrentamiento con el nuncio por cuestiones tales como la confirmación canónica de los obispos, la concesión de dispensas matrimoniales o el gobierno de las congregaciones religiosas, cuyas facultades el nuncio se atribuía como representante papal, y que el cardenal, con algún que otro matiz, prefería que ejerciera el cuerpo episcopal español, o, en su defecto, él mismo en calidad de primado y de visitador apostólico de regulares. Estaba en juego quién podría hacer las veces del Papa en ausencia de éste, con el agravante de que los obispos españoles tendrían que optar por una u otra legitimidad. Por lo general, los gobiernos del bando patriótico se inclinaron por las tesis del cardenal Borbón, ya que participaban del muy extendido propósito de impulsar una Iglesia católica más “españolizada”.
Un nuevo avance francés a comienzos de 1810 forzó al cardenal a establecerse en Cádiz. Cuando en septiembre de ese año se abrieron las Cortes, Luis de Borbón se apresuró a jurar lealtad al nuevo cuerpo soberano, apoyando con este gesto desde la Iglesia la legalidad de principios revolucionarios tales como la soberanía nacional o la división de poderes. Es fácil comprender por eso que el cardenal fuera una figura muy bien considerada en las filas del naciente liberalismo español, que vieron en él un eclesiástico abierto a novedades y un posible colaborador en sus proyectos eclesiásticos.
Al recrudecerse la guerra, Borbón pasó varios meses refugiado en el sur de Portugal. Cuando en mayo de 1812 regresó a Cádiz, reconoció la validez de la nueva Constitución española, en la que dijo no encontrar nada contrario a la religión católica, sino muy por el contrario, un firme sostén de la misma, proclamada religión “única y verdadera” del Reino.
También terció el cardenal durante la formidable controversia que acompañó la publicación del decreto de abolición del Santo Oficio por las Cortes; casi a contracorriente, el primado aprobó y puso en práctica la medida, por no ver en la Inquisición un cuerpo necesario para la conservación de la fe católica. En sustitución de ésta, sin embargo, mandó crear unos polémicos tribunales diocesanos, encargados de juzgar las causas de fe “con arreglo a los cánones y a la Constitución”.
Esta relativa sintonía con el grupo liberal disparó su carrera política: fue elegido consejero de Estado al poco de aprobarse la Constitución, y en medio de la polémica que siguió al asunto de la Inquisición, en febrero de 1813 las Cortes de Cádiz echaron mano del prestigio de su apellido para nombrarle presidente de la Regencia, que era el cuerpo que detentaba el poder ejecutivo. En su nueva misión, no le tembló la mano a la hora de firmar medidas represivas contra el clero anticonstitucional, mandando procesar a varios obispos y a no pocos sacerdotes y frailes; decretó incluso la expulsión de España del nuncio Gravina cuando se supo que éste acaudillaba en secreto la oposición de una parte de la Iglesia a varios decretos de las Cortes.
Todo ello lo hizo en coherencia con su manera de pensar, que consideraba un grave delito oponerse en los púlpitos a un Gobierno legítimo y católico. Esta actitud, como era de esperar, enfrentó al primado con el clero más conservador, que le consideraba un hombre sin criterio manejado por los liberales. En realidad, Borbón patrocinaba un proyecto intermedio que trataba de conciliar el liberalismo político con el mantenimiento de los mayores privilegios posibles para el clero.
En calidad de presidente de la Regencia, Borbón fue el encargado de recibir a Fernando VII cuando volvió a España tras la firma del Tratado de Valençay. El encuentro entre los dos parientes se produjo el 16 de abril de 1814 en Puzol, cerca de Valencia. Borbón besó la mano del Rey en señal de respeto, pero sin la teatral humillación que los publicistas de Fernando quisieron dar a este episodio, interesados en ver en él un traspaso de soberanías.
En cualquier caso, el regreso de Fernando a su trono absoluto fue fatal para el cardenal. Desterrado en Toledo por su ambiguo pasado liberal, perdió el favor del Rey y tuvo que renunciar a la mitra de Sevilla y su cargo de visitador apostólico de regulares. Además, la Santa Sede apoyó la actuación del nuncio Gravina en el pasado conflicto de jurisdicción eclesiástica que había distanciado a ambos personajes. El enfado de Fernando hacia su tío segundo no fue, pese a todo, duradero; a finales de 1816, el cardenal fue autorizado a residir en Madrid, y gracias a la mediación de José de Melgarejo, duque de San Fernando -esposo de su hermana menor, María Luisa, desde 1817-, primado y Rey pudieron reconciliarse en 1818.
Esta reconciliación no fue, sin embargo, ningún impedimento para que los liberales volvieran a echar mano del cardenal Borbón cuando volvieron al poder.
El 9 de marzo de 1820 el cardenal fue elegido presidente de la Junta Provisional Consultiva, un cuerpo híbrido ejecutivo y legislativo que se encargó de la dirección política de España hasta la apertura de las Cortes en julio. Tras abandonar este empeño, se incorporó al Consejo de Estado, del que formó parte hasta su muerte en 1823.
Con ser esto importante, más aún lo fue el tenor de una pastoral suya fechada el 15 de marzo de 1820, en la que saludaba la instauración en España de un sistema constitucional, y amenazaba con sanciones a los sacerdotes que “sembraran cizaña”. Este mismo mensaje lo repitió en otras varias pastorales. Dada la disposición de Borbón de acatar las leyes eclesiásticas emanadas del cuerpo soberano, por polémicas que éstas fueran, no es muy difícil colegir que durante el Trienio Liberal las relaciones entre el cardenal y el poder político fueron por lo general correctas.
Más allá incluso del simple acatamiento, Borbón colaboró decisivamente con los gobernantes en la aplicación de la Ley de regulares de octubre de 1820, que suprimía un amplio número de casas religiosas y sometía los conventos resultantes a la jurisdicción de los obispos. En consonancia con otras leyes y decretos, el cardenal exigió a sus sacerdotes que en los templos se explicara la Constitución, y acogió con generosidad a los frailes que pidieron secularizarse, destinándoles a la atención de parroquias pobres. No se opuso tampoco al cese fulminante de los eclesiásticos que el Gobierno juzgaba “desafectos”, y que en su propia diócesis llegarían a ser más de un centenar.
Esta fluida colaboración con el Estado le costó, sin embargo, algunas duras reprimendas de Roma y del nuncio Giustiniani, cuya estrategia estaba orientada a sabotear las leyes eclesiásticas que emanasen de la autoridad civil.
En otros puntos, todo hay que decirlo, sí hubo roces de cierta envergadura entre Borbón y el régimen liberal, por ejemplo por la pretensión del prelado de que todos los libros publicados en España fueran sometidos a una especie de censura episcopal, lo que las Cortes rechazaron por resultar incompatible con la libre imprenta. Tampoco fue del agrado del cardenal el nuevo sistema de financiación del clero que se diseñó a partir del medio diezmo, y que, mal planteado y peor ejecutado, menguó de forma considerable los ingresos económicos de la Iglesia.
Aunque estas medidas pudieran desagradarle, no se opuso abiertamente a ellas. En cambio, sí hizo saber al Gobierno que no estaba dispuesto a transigir con el proyecto de “arreglo del clero” presentado por un grupo de diputados de las Cortes, y que reducía al mínimo los lazos de comunión entre la Iglesia española y la Santa Sede. El “arreglo” no salió finalmente adelante por los muchos recelos que levantó, incluso en el sector de la Iglesia más proclive a colaborar con los gobernantes; en todo caso, la actitud de Borbón en ese asunto era sintomática del clima de radicalización política que se vivió en España entre 1822 y 1823.
A comienzos de 1823, la salud de don Luis, que siempre había sido muy delicada, empeoró de forma notable. Desde muy joven arrastraba una penosa gota, que en los últimos tiempos no había hecho sino agravarse, y que acabó con su vida el 19 de marzo de 1823, con tan sólo cuarenta y cinco años. Esta muerte le libró sin duda de la formidable represión que se desató en 1823 contra los liberales. Fue distinguido durante su vida con la Orden del Toisón de Oro, con la Gran Cruz de Carlos III, con la Orden americana de Isabel la Católica y con las órdenes italianas de San Genaro y San Fernando de Nápoles. Está enterrado en la sacristía de la catedral de Toledo.
Obras:
Pastoral del Cardenal Arzobispo a su clero”, en M. de Santander, Retiro espiritual para los sacerdotes o El sacerdote preparado para el juicio de Dios en diez días de ejercicios espirituales, t. 1, Madrid, Imprenta de la Administración del Real Arbitrio de Beneficencia, 1802, págs. XI-XVII;
Carta Pastoral del Emmo. Sr. Arzobispo de Toledo, de 30 de septiembre de 1808, Toledo, Imprenta de Tomás Anguiano, 1808;
Exhortación pastoral del Emmo. Sr. Arzobispo de Toledo, de 27 de octubre de 1808, Toledo, Imprenta de Tomás Anguiano, 1808;
Exhortación Pastoral del cardenal de Borbón, Arzobispo de Toledo y administrador de Sevilla, a todos los fieles de los dos Arzobispados, de 13 de enero de 1813, Cádiz, Imprenta Tormentaria, 1813;
Exhortación pastoral del Eminentísimo Sr. Arzobispo de Toledo, de 23 de enero de 1815, Madrid, Imprenta de Ibarra, 1815; Pastoral de Illmo. Sr. Don ~ al clero y fieles de su Diócesis, de 15 de marzo de 1820, Madrid, Imprenta de la Compañía, 1820;
Pastoral del Emmo. y Excmo. Sr. Don ~ a sus diocesanos, de 29 de abril de 1820, Madrid, Imprenta de la Compañía, 1820;
Pastoral de ~ dirigida al Consejo de la Gobernación, Vicarios Generales, Jueces y Fiscales Eclesiásticos, Curas Párrocos, Ecónomos y Tenientes de mis feligresías, Sacerdotes y diocesanos, de 6 de mayo de 1821, Madrid, Imprenta de la Compañía, 1821.
Bibliografía:
P. Gravina, Manifiesto del Arzobispo de Nicea, don Pedro Gravina, Nuncio y legado de Su Santidad sobre las ocurrencias de su extrañamiento. Apéndice al Manifiesto anterior o documentos justificativos de este expediente, Madrid, Imprenta Repullés, 1814;
J. M. Queipo de Llano, Conde de Toreno, Historia del levantamiento, guerra y revolución de España, Madrid, Rivadeneyra, 1872;
I. Olavide, “Don Luis de Borbón y Farnesio y Don Luis de Borbón y Vallabriga”, en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 6 (1902), págs. 437-455;
J. Alonso Morgado, Prelados sevillanos o Episcopologio de la Santa Silla Metropolitana y Patriarcal de Sevilla, Sevilla, Tipografía de Agapito López, 1906, págs. 740-755;
B. de Rubí, Reforma de regulares en España a principios del siglo XIX. Estudio histórico-jurídico de la Bula “Inter Graviores” (15 de mayo de 1804), Barcelona, Librería Bosch, 1943;
A. Álvarez de Linera, “La extraña conducta de Carlos III con su hermano don Luis”, en Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo del Ayuntamiento de Madrid, 56 (1948), págs. 33-71;
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B. E. Buldain Jaca, Régimen político y preparación de Cortes en 1820, Madrid, Publicaciones del Congreso de los Diputados, 1988;
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M. Morán Orti, Revolución y reforma religiosa en las Cortes de Cádiz, Madrid, Actas, 1994;
C. Rodríguez López-Brea, Frailes y revolución liberal. El clero regular en España comienzos del siglo xix (1800-1814), Toledo, Azacanes, 1996;
Don Luis de Borbón, el cardenal de los liberales (1777-1823), Albacete, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, 2002.

Vladimir Fekete SDB obispo de Azerbaiyán

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La ceremonia de consagración de Monseñor Vladimir Fekete, celebrada en la iglesia de la Inmaculada Concepción de Bakú, fue presidida por Monseñor Paul Richard Gallagher, Secretario de Relaciones con los Estados. Estuvieron presentes en la Ceremonia Monseñor Savio Hon Tai-Fai SDB y Nuncio Apostólico en Grecia; Monseñor Enrico dal Covolo SDB, Rector de la Pontificia Universidad Lateranense; Monseñor Alois Kothgasser SDB, Arzobispo emérito de Salzburgo; Monseñor Ludwig Schwarz SDB, obispo emérito de Linz; Monseñor Paolo Pezzi, Arzobispo de Moscú; Monseñor Giuseppe Pasotto, Administrador Apostólico del Cáucaso de los Latinos; el Padre Tadeusz Rozmus, Consejero para la Región de Europa Centro y Norte; el Padre Josef Ižold, Superior de la Inspectoría de Eslovaquia, del que forma parte la comunidad salesiana de Azerbaiyán, y varios representantes de la Iglesia Ortodoxa y otras comunidades cristianas que operan en Azerbaiyán.
“Con esta decisión, el Papa quiere que la Iglesia en Azerbaiyán progrese bajo la guía paterna del obispo”, manifestó Monseñor Gallagher. “La vida de Monseñor Fekete representa la aventura de la fe. Cuando descubrió su vocación, en su tierra natal, Eslovaquia, no podía vivir en libertad y pasó los primeros años del sacerdocio escondido. Este hombre ha demostrado un gran coraje, que se traduce en un verdadero espíritu de servicio, como un auténtico Hijo de Don Bosco”, agregó Monseñor Gallagher sobre Monseñor Fekete, muy comprometido siempre con la paz y el diálogo en Azerbaiyán.
Después de la celebración Monseñor Fekete se dirigió a los miembros de la pequeña Iglesia de Azerbaiyán y les expresó que su “corazón, fuerza, tiempo” y todo lo que tiene, “les pertenece. Gracias por su apoyo y su cooperación”, declaró.
También se dirigió a numerosas personalidades eclesiásticas y les agradeció el trato recibido en sus años como Prefecto Apostólico: “Ustedes han sido muy cercanos a mi persona en los últimos años del servicio sacerdotal. Realmente aprecio vuestra presencia el día de hoy. Lo mismo les digo a ustedes, queridos hermanos sacerdotes, a mis parientes, a los fieles de mi ciudad natal, y en particular a todos los hermanos y hermanas de la Familia Salesiana”.
Monseñor Fekete, primer obispo de la Iglesia de Azerbaiyán, eligió como lema de su episcopado el texto salesiano ‘Da mihi animas’, como un recordatorio para trabajar por la salvación de las almas confiada a su servicio pastoral.
Fuente: Salesianos.info

PRIMERA REUNIÓN DE LA NUEVA CONFERENCIA EPISCOPAL CATÓLICA DE ASIA CENTRAL

Se crea la Conferencia Episcopal Católica de Asia Central: en su primera reunión participan obispos de 10 países.

Del 27 al 29 de abril de 2022 tuvo lugar en Kazajstán un acontecimiento histórico: más de diez obispos católicos y administradores apostólicos en representación de 10 países se reunieron para celebrar la primera sesión plenaria de la Conferencia Episcopal Católica de Asia Central (Kazajstán, Kirguistán, Uzbekistán, Tayikistán, Turkmenistán, Afganistán y Mongolia). Esto se debe a la reforma administrativa (Decreto del 8 de septiembre de 2021) llevada a cabo por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos de la Santa Sede (Vaticano). Una nueva conferencia episcopal internacional reunirá a católicos de varias regiones de Asia Central y ejercerá funciones pastorales en su nombre.
En esta reunión participaron: el arzobispo Francis Assisi Chullikatt (Nuncio Apostólico de Kazajstán), el arzobispo Alfred Xereb (Nuncio Apostólico de Corea del Sur), el obispo Giorgio Marengo IMC (Prefecto Apostólico de Ulaanbaatar), el obispo Vladimir Fekete SDB (Prefecto Apostólico de Azerbaiyán), el padre Giovanni Scalese CRSP (responsable de la Misión sui iuris en Afganistán), el arzobispo Jan Piotrovsky (Ordinario de la Diócesis de Kielce, Polonia), el obispo José Luis Mumbiela Sierra (Presidente de la Conferencia Episcopal Católica de Kazajstán, Ordinario de la Diócesis de la Santísima Trinidad en Almaty), el obispo Adelio Del’Oro (Ordinario de la Diócesis de Karaganda), el obispo Evgeny Zinkovsky (Obispo Auxiliar de la Diócesis de Karaganda), el arzobispo Tomash Peta (Ordinario de la Arquidiócesis de María Santísima en Astaná), Monseñor Athanasius Schneider (Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de María Santísima en Astaná), Monseñor Jerzy Maculewicz (Administrador Apostólico de Uzbekistán), Arcipreste Mitrado Vasyl Hovera (Administrador Apostólico para los Católicos de Rito Bizantino en Kazajstán y Asia Central), Padre Peter Sakmar (Administrador Apostólico de la Administración Apostólica de Atyrau), Padre Andrzej Madej (Primado de la Misión sui iuris en Turkmenistán), Padre Anthony Corcoran SJ (Administrador Apostólico en Kirguistán), Padre Pedro Ramiro López IVE (Jefe de la misión sui iuris en Tayikistán).
La Conferencia Episcopal (en adelante, la BC) es un órgano permanente (con personalidad jurídica) de la Iglesia Católica (en adelante, la CC), que reúne a los obispos católicos de un país o de un territorio determinado, establecido por la Santa Sede para coordinar las actividades en ese territorio. Un obispo es un clérigo que dirige una diócesis (una parte separada de la CC dentro de ciertos límites geográficos) en cooperación con todos los sacerdotes de la diócesis.
Los objetivos de la Conferencia Episcopal son: determinar las reglas de vida eclesial comunes a todos los países miembros de la BC (condiciones y orden del catecumenado, edad de admisión a los sacramentos, normas para la recolección de donaciones, principios de administración de los bienes eclesiásticos, algunas cuestiones de justicia eclesiástica); preparar traducciones de libros litúrgicos a lenguas modernas para ser aprobadas por la Santa Sede; introducir un testimonio eclesiástico vivo en las sociedades de los países pertenecientes a la BC; proporcionar soluciones a cuestiones (como la cooperación ecuménica para la unidad cristiana, la educación, el trabajo caritativo y social, el diálogo interreligioso y las cuestiones medioambientales) que son cruciales para la evangelización y la inculturación del Evangelio en el contexto de los tiempos y las vidas de las personas en Kazajstán, Kirguistán, Uzbekistán, Tayikistán, Turkmenistán y Mongolia.
En la primera reunión de la Conferencia Episcopal Unida de Asia Central se elaborará también su Carta, que, entre otras cosas, establecerá el procedimiento para la celebración de las sesiones plenarias de la conferencia, el trabajo del Consejo Permanente de Obispos y de la Secretaría General de la conferencia, así como otros servicios y comisiones que contribuyan a un mejor logro de sus objetivos. En la primera reunión plenaria se elegirá también al Presidente de la Conferencia Episcopal, que representará a la Conferencia Episcopal en sus relaciones con todos los interesados. Los participantes de la Conferencia Episcopal visitarán también lugares de importancia para los católicos en Karagandá, así como el Santuario Nacional de la Reina de la Paz en Ozernoye, donde dedicarán Asia Central a la Santísima Virgen María.
Los obispos miembros de la BC se reunirán al menos una vez al año para cooperar a través del intercambio de opiniones, experiencias y consejos para el bien común de la Iglesia y de la humanidad.
Fuente: Servicio de Información Católica de Kazajstán.

Camino sinodal fracasado

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En Alemania hay poco más de 20 millones de católicos (24% de la población). De ellos, poco más de 1.2 millones de personas asisten a un servicio religioso los domingos.

Debacle en la Iglesia del camino sinodal alemán: 38 ordenados en 2023 y los bautismos en picada

Por José María Carrera– ReligiónEnLibertad.com
Continua la debacle de la Iglesia del llamado “camino sinodal” en Alemania: se han publicado las Estadísticas de la Iglesia en el año 2023 y los datos no son esperanzadores, emulando la tendencia generalizada a la baja de los últimos años. Pueden consultarse íntegramente en la página de los obispos alemanes.
De este modo, y según recoge el portal Kath.net, dichas estadísticas arrojan una cifra de bautismos sensiblemente menores que los ya escasos dados en 2022: de 155,173 entonces se ha pasado a 131,245, unos 24,000 menos en solo un año.
La tendencia en los matrimonios es similar, pasando de los 35,467 a los 27,565, lo que para la Conferencia Episcopal Alemana supondría “un ligero descenso“.
Las primeras comuniones han caído  de las 162,506 en 2022 a las 151,835 el año pasado.
La situación, recoge Kath, es similar en lo tocante a las confirmaciones, que pasan de casi 111,000 a cerca de 106,000.
Uno de los pocos indicadores que parece incrementarse es la asistencia a servicios religiosos, lo que se ve ensombrecido por el hecho de que tan solo el 6.2% de los católicos acude a misa los domingos.
En la diócesis de Ratisbona la asistencia a los servicios religiosos es del 9,9%, significativamente mayor que en otras diócesis como Passau (7%), Colonia (5%) o Limburgo, donde esta cuestión ni siquiera mencionó en los comunicados de prensa.

38 nuevos sacerdotes en un año

Las  parroquias también se reducen, pasando de 9624 a 9418. También los sacerdotes, que pasaron de casi 12,000 a apenas los 11,700 en solo un año. Algo que se explica en parte por las ordenaciones sacerdotales, que en 2023 fueron solo 38 en todo el país.
A modo comparativo, las que se dieron en Francia en 2023 fueron 88 y este año se esperan 105. En España, en 2023 fueron 79 los nuevos sacerdotes, unas cifras que pese a seguir también una tendencia a la baja, doblan las alemanes.
Según Kath, los teóricos 30 millones de personas que se declaran católicos en Alemania contrastan con el 2% de los mismos que practica la fe.
Comparativamente destaca Austria, donde según Kath se realizarán 20 ordenaciones en 2024 (algo más de la mitad que en Alemania),  pero con una población de menos de 4.7 millones de católicos, de los cuales menos del 10% va a misa los domingos.
Como indicador positivo, en 2023 fueron menos los que abandonaron la Iglesia: si aquel año se dieron poco más de 400,000, el anterior fueron más de medio millón de fieles -522,821- los que lo hicieron.
Formalmente, en Alemania hay poco más de 20 millones de católicos (24% de la población). De ellos, poco más de 1.2 millones de personas asisten a un servicio religioso los domingos.

Reunión entre la Curia Romana y los obispos alemanes sobre sinodalidad

Comunicado conjunto de la Santa Sede y la Conferencia Episcopal Alemana: continúa el diálogo iniciado en 2022. En el centro de las conversaciones está el acuerdo de marzo para elaborar formas concretas de ejercicio de la sinodalidad en la Iglesia en Alemania.
De acuerdo con los deseos del Papa Francisco, representantes de la Curia Romana y de la Conferencia Episcopal Alemana se han reunido en el Vaticano para proseguir las conversaciones. Continúa así el diálogo, que comenzó con la visita ad limina de los obispos alemanes en noviembre de 2022 y continuó hasta la última reunión del 22 de marzo de 2024.

Formas concretas de ejercer la sinodalidad

El diálogo, que duró todo el día, se caracterizó una vez más por un ambiente positivo, abierto y constructivo. La base fue el acuerdo del 22 de marzo de 2024, que prevé la elaboración de formas concretas de ejercicio de la sinodalidad en la Iglesia en Alemania, de acuerdo con la eclesiología del Concilio Vaticano II, las disposiciones del Derecho Canónico y los frutos del Sínodo de la Iglesia universal que se presentarán a la Santa Sede para su aprobación (recognitio).

La reunión del Comité del Sínodo

En el intercambio, los obispos informaron sobre la última reunión del Comité del Sínodo -un órgano de trabajo temporal- en la que se debatieron los fundamentos teológicos y la posibilidad de la realización jurídica de un órgano sinodal nacional. La reunión se centró en la relación entre el ejercicio del ministerio episcopal y la promoción de la corresponsabilidad de todos los fieles y, en particular, en aspectos de derecho canónico para el establecimiento de una forma concreta de sinodalidad en la Iglesia en Alemania.  Se comparte el deseo y el compromiso de reforzar la sinodalidad en la vida de la Iglesia con vistas a una evangelización más eficaz.

Cambios en la propuesta de un órgano sinodal nacional

Una Comisión creada por el Comité sinodal -prosigue el comunicado- tratará las cuestiones de la sinodalidad y de la estructura de un órgano sinodal. Trabajará en estrecho contacto con una Comisión similar compuesta por representantes de los Dicasterios competentes para elaborar un proyecto. Para los representantes de la Curia Romana se plantearon dos aspectos importantes: desean que se modifique el nombre y varios aspectos de la propuesta formulada anteriormente sobre un posible órgano sinodal nacional. En cuanto a la ubicación de este órgano, hay acuerdo en que no esté ni por encima ni al mismo nivel que la Conferencia Episcopal.

Las próximas conversaciones tras el Sínodo

También se trató la cuestión de la futura composición de la delegación de la Conferencia Episcopal Alemana en el diálogo entre representantes de la Curia Romana y de la propia Conferencia Episcopal. Las conversaciones continuarán tras la conclusión del Sínodo de la Iglesia Universal y se tratarán también otros temas antropológicos, eclesiológicos y litúrgicos.

Participantes

Por la Curia Romana, estuvieron presentes los cardenales Victor Manuel Fernández, Kurt Koch, Pietro Parolin, Robert F. Prevost OSA, Arthur Roche y el arzobispo Filippo Iannone. En nombre del episcopado alemán, intervinieron los obispos Georg Bätzing, Stephan Ackermann, Bertram Meier y Franz-Josef Overbeck, respectivamente presidente de la CEA y presidente de las Comisiones Episcopales para la Liturgia, para la Iglesia Universal y para la Fe, así como la secretaria general, Beate Gilles, y el portavoz de la Conferencia Episcopal, Matthias Kopp.
Fuente: Vatican News.Cardenal Sean O’Malley, arzobispo de Boston.
LAS MUJERES ABUSADAS SOLICITAN A LOS OBISPOS QUE RETIREN SUS MOSAICOS

El cardenal O´Malley reclama al Vaticano que no use imágenes de Rupnik

Las mujeres que fueron abusadas por Rupnik han pedido por carta a obispos de todo el mundo que reitren sus mosaicos de las iglesias. El cardenal O’Malley ha reclamado al Vaticano que deje de usar sus imágenes en la web de Vatican.news
Cinco mujeres que aseguran haber sido víctimas de abusos por parte de Rupnik enviaron cartas a obispos católicos de todo el mundo pidiéndoles que retiraran sus mosaicos de sus iglesias, afirmando que su exhibición continuada en lugares de culto era «inapropiada» y «traumatizante» para ellas y el resto de víctimas.
Por su parte, el cardenal Sean O’Malley, jefe de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, envió su propia carta instando al Vaticano a dejar de exponer las obras de Rupnik. Dijo que el uso continuado de las obras ignora el dolor de las víctimas y podría implicar una defensa del sacerdote esloveno, según informa la propia comisión en su sitio de internet
De esa manera, el cardenal norteamericano responde a las tesis del Prefecto del Dicasterio para la Comunicación, Paolo Ruffini, que  recientemente justificó que se usen imágenes de obras de Rupnik en la web de Vatican.news
Denunciado por abusos
En 2021, un grupo de monjas de la comunidad de Loyola acusaron a Rupnik de abuso sexual y psicológico durante la década de 1990. Sin embargo, tras una investigación, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en el Vaticano determinó que las acusaciones contra Rupnik habían prescrito. Rupnik fue expulsado de la orden jesuita en junio pasado. En octubre, el Papa pidió al Dicasterio para la Doctrina de la Fe que revisara el caso de Marko Rupnik, y decidió levantar el estatuto de limitaciones para permitir una investigación.
Dos exmonjas de la comunidad de Loyola compartieron su historia públicamente en una  rueda de prensa el pasado 21 de febrero. Las otras tres presuntas víctimas de Rupnik incluyen a dos exmonjas y una que todavía es monja.
La agencia de noticias italiana Ansa informa que una de ellas relata su relación con Rupnik, la cual se intensificó con el tiempo y luego estuvo marcada por un acoso constante en el trabajo.
Otra víctima se unió a la comunidad de Loyola en Eslovenia en 1990, a la edad de 24 años. También describe un patrón de violencia gradual, manipulación, acoso psicológico y amenazas. Entre otras cosas, menciona que Rupnik le rompió un dedo para demostrar su superioridad sobre ella. Esta monja dejó la comunidad en 1998.
La tercera presunta víctima, según la agencia, conoció a Rupnik en 1980. En su denuncia, también detalla presuntos actos de violencia sexual y las constantes agresiones.
Fuente: Infocatolica.com

Mafioso al descubierto

Becciu fue condenado en diciembre del año pasado por múltiples delitos financieros, tras un juicio que duró dos años y medio.
En una nueva entrevista con el periódico italiano Corriere della Sera, el cardenal insistió en que su condena es una injusticia que “clama al cielo por venganza” y dijo que si bien se había convertido en un “leproso” público durante el juicio, en realidad había recibido garantías privadas de apoyo de otros cardenales.
Becciu también habló sobre su controvertida e ilegal grabación de una llamada telefónica privada con el Papa Francisco durante el juicio, lo que calificó como un acto de “desesperación”. Becciu siempre ha afirmado su inocencia, y las audiencias de apelación en el caso -que condenó a nueve personas, incluido el cardenal- están previstas para comenzar a finales de este mes.
Durante la entrevista, parte de la última campaña mediática del cardenal antes de sus audiencias de apelación, Becciu afirmó que había sido “defraudado por casi cuatro años de honor, ministerio episcopal y serenidad”.
La Biblia dice que no se debe dejar que el sol se ponga sin que los pobres defraudados sean juzgados. Se consideraba un pecado que clamaba venganza ante Dios”, afirmó Becciu.
El cardenal también dijo que el Vaticano debería haber hecho más para proteger sus derechos, especialmente como testigo del Evangelio.
Lo lamento, pero el Vaticano, con el proceso contra mí, ha perdido una oportunidad única de mostrar al mundo cómo administrar justicia en el respeto de los derechos de los acusados”, afirmó Becciu, aprovechando la ocasión para señalar que, si bien él ha sido condenado por numerosos delitos, su ex adjunto en la Secretaría de Estado y testigo clave de la acusación, Monseñor Alberto Perlasca, ha sido restituido en su puesto en la curia.
Me dolió que me presentaran como un ‘cardenal de negocios’”, afirmó Becciu. “No lo soy. Jamás ha entrado un solo centavo en mis bolsillos y el proceso lo ha demostrado ampliamente. No he deshonrado al Vaticano, he dado mi vida por la Iglesia sirviéndola en todo el mundo, en las distintas nunciaturas, con dedicación y compromiso”.
Durante el juicio, los fiscales presentaron documentos -aceptados por Becciu- que demuestran que el cardenal envió más de un millón de euros de dinero de la Iglesia a miembros de su propia familia y a Cecilia Marogna, su autodenominada “espía privada”.
Becciu afirma que Marogna recibió órdenes papales secretas de negociar la liberación de una monja secuestrada en Mali, pero se descubrió que había gastado el dinero en alojamiento de lujo y artículos de diseño. Marogna ha afirmado por separado que preparó “dossiers” con información comprometedora para Becciu sobre altos funcionarios de la curia.
El Papa negó repetidamente, por escrito y por teléfono, tener conocimiento del trabajo de Margona o haberlo aprobado.
En un momento del proceso judicial, se supo que Becciu había grabado en secreto una llamada telefónica con Francisco, intentando que el Papa confirmara su participación en el proyecto Marogna y absolviera a Becciu de toda culpabilidad legal.
En la llamada telefónica de julio de 2021, se podía escuchar a Becciu intentando sin éxito que Francisco aceptara que había aprobado los tratos del cardenal con Margona. También se podía escuchar a Becciu afirmando que todo el asunto era un secreto de estado y no podía revelarse a nadie, a pesar de que había hecho que su sobrina escuchara y grabara la llamada sin el conocimiento de Francisco, lo que en sí mismo, técnicamente, es un delito.
Poco después de su elección en 2013, Francisco promulgó una modificación de la legislación de la Ciudad del Vaticano a raíz del escándalo de los Vatileaks, que involucraba al ex mayordomo papal de Benedicto XVI. La nueva ley castigaba con hasta ocho años de prisión la divulgación de “información y documentos relativos a los intereses fundamentales o a las relaciones diplomáticas de la Santa Sede o del Estado”.
Los mensajes de texto presentados por la fiscalía también muestran que Becciu seguía autorizando pagos a Margona mucho después de dejar su puesto en la Secretaría de Estado.
Cuando se le preguntó sobre el incidente en la entrevista, Becciu respondió que, después de que la grabación fue presentada en el tribunal, “inmediatamente fue al Papa Francisco para explicar y disculparse” y le dijo que fue un acto “desesperado”.
La grabación fue descubierta por la policía financiera italiana en un teléfono móvil perteneciente a la sobrina de Becciu, que fue confiscado durante una serie de búsquedas realizadas a petición del Vaticano en la isla natal del cardenal, Cerdeña, en relación con la supuesta malversación de fondos a su familia allí.
Nunca ha entrado un solo centavo en mis bolsillos”, afirmó Becciu al periódico.
Durante la investigación penal sobre las acciones de Becciu, Monseñor Perlasca dijo a los fiscales que en una ocasión le ordenaron preparar un sobre con casi 15,000 euros en efectivo para el pago del cardenal, pero que no sabía para quién estaba destinado el dinero, solo que Becciu le dijo que el pago había sido aprobado personalmente por el Papa Francisco.
Perlasca también afirmó que Becciu lo reprendió por no destruir la evidencia de los pagos a Marogna.
Cuando altos funcionarios de la policía del Vaticano le preguntaron en 2020 sobre el dinero, Becciu se ofreció a devolver todos los fondos (alrededor de medio millón de euros) desde su cuenta bancaria personal.
Becciu insistió ante el tribunal en que los pagos separados de cientos de miles de euros de fondos de la Iglesia a la cuenta bancaria de su hermano eran para caridad, pero tanto los fiscales del Vaticano como los italianos disputan cuán caritativos eran los propósitos de los hermanos Becciu.
La policía financiera italiana identificó recibos de entrega falsos de casi 20 toneladas de pan, que supuestamente fueron entregados a parroquias por Spes -la organización benéfica administrada por el hermano de Becciu- para su distribución entre los pobres.
Los fiscales del Vaticano dijeron al tribunal que sus homólogos italianos habían encontrado los recibos falsificados entre casi 1,000 páginas de documentos que examinaron.
Cuando se presentó la documentación de las supuestas entregas, nadie pudo reconocer las firmas en los documentos, dijeron los fiscales, y la policía financiera italiana concluyó que las facturas se crearon apenas unas semanas antes de los registros policiales y se fabricaron para cubrir supuestas entregas que datan de 2018, para las que no existen otros registros.
Tanto el hermano del cardenal Becciu, Antonio, como el director local de Cáritas, el padre Mario Curzu, se enfrentan a procesos judiciales por parte de las autoridades italianas en Cerdeña.
En la entrevista, Becciu también afirmó que tenía poco conocimiento o participación en asuntos financieros durante su tiempo como sosituto en la Secretaría de Estado.
De todas formas, yo no me ocupaba de inversiones”, dijo al periódico. “Como sustituto, tenía mucho más en qué pensar. En la Secretaría de Estado había una oficina especial que se ocupaba de este asunto y yo me limitaba a seguir sus instrucciones”.
Además”, dijo Becciu, “la oficina me presentó la inversión que incluía también el edificio de Londres como el más ventajoso para la Santa Sede. ¿Dónde estuvo el crimen? ¿Obtuve un beneficio personal? ¡Ninguno!”.
Los testigos en el juicio, así como los coacusados ​​​​de Becciu, han testificado repetidamente que éste estaba íntimamente involucrado en los asuntos financieros de la secretaría.
Según Raffaele Mincione, el gestor de inversiones que finalmente vendió a la secretaría el edificio de Londres, su relación con el Vaticano comenzó cuando fue contratado para gestionar una inversión de más de 200 millones de euros en un proyecto de prospección petrolífera en Angola, un proyecto que Becciu respaldó personalmente.
Perlasca me dijo que el cardenal Becciu fue nuncio apostólico en Angola durante siete, tal vez ocho años, y este tipo en Angola, Antonio Mosquito [en cuyo proyecto se invertirían los 200 millones de dólares] era un buen tipo católico”, dijo anteriormente Mincione a The Pillar.
Me explicaron que entre ambos tenían un profundo conocimiento del lugar, del país”.
El origen del dinero para la inversión llegó en forma de líneas de crédito tomadas con activos de la Iglesia depositados en Credit Suisse y BSI y fue ocultado ilegalmente en los libros de contabilidad departamentales del Vaticano, como se informó por primera vez en 2019, aunque inicialmente Becciu lo negó.
En un proceso judicial en curso entre la Secretaría de Estado y Mincione ante el Tribunal Superior de Inglaterra y Gales, los abogados del departamento del Vaticano describieron a Becciu como alguien “que no debe ser considerado un testigo de la verdad.
A pesar de haber sido legalmente repudiado por su antiguo departamento y de enfrentarse a más de cinco años de prisión si su apelación no tiene éxito, Becciu afirmó el domingo que todavía goza de un apoyo considerable en el Colegio Cardenalicio.
Pasé de la fase del ‘leproso aislado’ a la fase en la que, durante el proceso, empezamos a entender que las acusaciones eran todas incoherentes”, afirmó el cardenal, diciendo que había “recibido un crescendo de certificados de solidaridad” de sus hermanos cardenales.
En el consistorio tuve una cordial bienvenida”, dijo Becciu, refiriéndose a una reunión del colegio en 2022 a la que el Papa Francisco lo invitó a asistir, a pesar de su juicio en curso y la suspensión de sus derechos como cardenal , aunque Becciu agregó que “le hubiera gustado una defensa en voz alta” de sus pares cardenales.
En una carta a todos los cardenales a principios de este año, tras su condena en diciembre, Becciu afirmó que se ausentaba de las liturgias de Semana Santa en el Vaticano para evitar convertirse en una distracción mediática.
En una carta marcada como “confidencial” enviada al Decano del Colegio Cardenalicio pero copiada a un sitio web de un tabloide italiano, Becciu dijo que “no querría oscurecer con [su presencia] el esplendor de ustedes, cardenales, manchado por una sentencia pesada e injusta”.
También culpó a una “insistente picota mediática de dimensiones planetarias” por su condena.
En su entrevista del 30 de junio, Becciu dijo que no sabía cuándo concluirían sus audiencias de apelación, pero expresó su esperanza de que el asunto se resolviera antes de la apertura del Año Jubilar en el Vaticano en 2025: “De lo contrario, temo que causaría un daño enorme a la Iglesia y al Jubileo mismo”.
Cuando se le preguntó si tenía la intención de solicitar el perdón papal en caso de que se confirmara su condena y fuera enviado a prisión, el cardenal dudó.
Sinceramente, no pienso en la amnistía ni en pedir gracia”, dijo Becciu. “Espero que el Tribunal de Apelaciones reconozca mi inocencia. ¿Sabes que todavía no puedo entender de qué me acusaron y de qué me condenaron?
Fuente: ThePillarCatholic.com

Ofreció reembolsar al Vaticano los pagos para “espiar”

El cardenal Angelo Becciu se ha ofrecido a reembolsar personalmente a la Santa Sede los fondos pagados a Cecelia Marogna, según ha podido saber el tribunal de la Ciudad del Vaticano.
En el testimonio del cardenal y de un alto oficial de la policía del Vaticano, los jueces del extenso juicio por delitos financieros del Vaticano escucharon que Becciu hizo la oferta después de que se le informó que Interpol había detectado pagos a Margona, el autoproclamado consultor de seguridad internacional y espía privado, que habían sido autorizados por el cardenal.
Según Stefano De Santis, un alto oficial del cuerpo de gendarmes de la Ciudad del Vaticano, él y el jefe de la policía del Vaticano, Gianluca Broccoletti, visitaron a Becciu en sus apartamentos del Vaticano a principios de octubre de 2020, a petición del cardenal, para informarle sobre sus hallazgos sobre Marogna.
De Santis dijo al tribunal que él y Broccoletti informaron al cardenal que Interpol había detectado una serie de pagos por un total de unos 575,000 euros a la empresa de Marogna registrada en Eslovenia, que se habían gastado principalmente en artículos de lujo y hoteles.
Según el investigador policial, Becciu se ofreció a devolver los fondos desde su cuenta personal en el IOR, un banco del Vaticano, y pidió mantener el asunto en secreto porque causaría “graves daños” al cardenal y a su familia.
Marogna, acusada de malversación de fondos durante el actual juicio en el Vaticano, no se ha presentado ante el tribunal y luchó con éxito contra la extradición al Vaticano en 2021. Afirma que trabajó para la Secretaría de Estado en casos diplomáticos delicados, como los de clérigos y religiosos secuestrados, al tiempo que se jacta de trabajar como una especie de espía personal de Becciu, reuniendo expedientes de información sobre las fallas morales privadas de otros altos funcionarios de la Iglesia.
Becciu ha dicho que los pagos a Marogna tenían como objetivo ayudar a asegurar la liberación de la hermana Gloria Cecilia Narváez Argoti, una religiosa colombiana secuestrada en 2017 por militantes yihadistas en Mali y liberada el año pasado. El cardenal dijo anteriormente al tribunal que el Papa Francisco aprobó personalmente los pagos a Marogna bajo estricto secreto de Estado.
El Ministerio de Asuntos Exteriores y los servicios de inteligencia italianos se han atribuido el mérito de la libertad de Narváez y han rechazado anteriormente las afirmaciones de que Marogna era un agente conjunto de los gobiernos del Vaticano e Italia.
Después del testimonio de De Santis ante el tribunal el miércoles, Becciu ofreció una declaración espontánea al tribunal diciendo que, si bien altos oficiales de policía del Vaticano habían ido a su apartamento el 3 de octubre de 2020, él no les había pedido que lo hicieran.
También admitió que se ofreció a devolver el dinero enviado a Marogna y pidió que el asunto permaneciera confidencial, pero, dijo, esto no fue por preocupación por él o su familia, sino por el Papa Francisco, quien había aprobado las operaciones con Marogna.
Becciu dijo al tribunal que, aunque había estado dispuesto a asumir la responsabilidad personal por cualquier malversación de fondos por parte de Marogna, la policía le había dicho que él y el Vaticano fueron víctimas de una “estafa” del consultor.
La reunión entre Becciu y la policía del Vaticano en su apartamento tuvo lugar una semana después de que el cardenal fuera despedido de sus puestos curiales por el Papa Francisco y obligado a renunciar a sus derechos como cardenal, después de que el Papa recibió un informe preliminar de los fiscales sobre su investigación sobre Becciu.
En julio de 2021, Becciu fue acusado formalmente de abuso de poder, malversación de fondos, conspiración y soborno a testigos.
En audiencias anteriores, ha intentado explicar su relación con Marogna, así como su papel en los complicados asuntos financieros de la Secretaría de Estado.
El cardenal, que sirvió como sustituto en la Secretaría de Estado de 2012 a 2018, había dicho anteriormente que el Papa Francisco había aprobado “cada paso de la operación” con Marogna e insistió en el secreto total.
La operación, según Becciu, contaba con un presupuesto de hasta un millón de euros que se pagaría a través de Marogna a una consultora con sede en Reino Unido, The Inkerman Group, que ofrece “protección”, “análisis de riesgos” y “servicios de inteligencia” a clientes privados.
Pero los registros financieros muestran que los cientos de miles de euros que Becciu le pagó a Marogna se gastaron en artículos de moda de diseñadores, bienes de lujo y hoteles de alta categoría en todo el mundo.
En una entrevista de 2020 con el periódico italiano Domani, Marogna dijo que su trabajo para la secretaría había implicado el uso de corredores con sede en Londres, y agregó que las sumas de dinero que le pagaron (entre 500,000 y 600,000 euros) eran “pocas monedas”.
“También puedo decirles que Becciu y yo no éramos los únicos que dirigíamos ciertos negocios”, dijo en ese momento.
Según el testimonio previo de Monseñor Alberto Perlasca, ex funcionario de la Secretaría de Estado y testigo estrella de la acusación en el actual proceso, Becciu continuó autorizando pagos de la secretaría a Marogna incluso después de dejar el departamento en junio de 2018.
Perlasca dijo a los investigadores del Vaticano que Becciu le ordenó preparar grandes sumas de dinero en efectivo para él y transferir dinero a la cuenta bancaria de Marogna, pero el cardenal no quiso discutir el propósito de los pagos y el propio Perlasca no conocía la identidad de Marogna hasta que los fiscales se la revelaron durante su investigación.
Perlasca también dijo que Becciu “estaba extremadamente preocupado” al enterarse de que Perlasca había discutido los pagos con los investigadores y “se enojó mucho conmigo”.
“Me preguntó: ‘¿Por qué no eliminaste los traslados [de los registros de la secretaría]?’ Le dije: ‘¿Por qué debería haberlos eliminado si fueron ordenados por Su Santidad?’”.
En otra ocasión, Perlasca contó que le preguntó a Becciu para qué era el dinero y que éste le respondió “que los 500,000 que dimos eran más bien un ‘aporte’, porque el pedido [de Marogna] era mucho mayor, eran millones… eran millones, eran tres o cuatro millones, algo así”.
Le dije [a Becciu] ‘Mira, pero ¿por cuánto tiempo y para qué le dimos ese dinero?’ ‘¡Eeeeeeh! Podemos hablar de eso en cuatro o cinco años’, me dijo”.
El mes pasado, tras ser invitado por el Papa Francisco a asistir al consistorio del colegio cardenalicio en Roma, Becciu declaró públicamente que el Papa lo rehabilitaría y le devolvería sus derechos y privilegios como cardenal en un futuro próximo. Hasta la fecha, el Papa aún no lo ha hecho.
Becciu y Marogna son dos de los diez acusados ​​en el histórico proceso por delitos financieros que se está llevando a cabo en la Ciudad del Vaticano. El proceso es el resultado de una investigación de dos años de los fiscales sobre los asuntos financieros de la Secretaría de Estado.
La investigación se desencadenó a raíz de una denuncia de la dirección del IOR, que presionó a su secretaría para que aprobara un préstamo de 150 millones de euros para financiar la compra de un proyecto inmobiliario en Londres.
Fuente: ThePillarCatholic.com

Viganò excomulgado por cisma

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Anian Christoph WimmerPor Anian Christoph Wimmer– ACI Prensa.
Monseñor Carlo Maria Viganò, arzobispo y ex Nuncio Apostólico en Estados Unidos, afirmó que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano ha iniciado un proceso contra él por el presunto delito de cisma.
Citando un documento que publicó en su sitio web y en redes sociales, escribió que fue convocado a Roma el 20 de junio para enfrentar un proceso penal extrajudicial por las acusaciones.
“He sido convocado al Palacio del Santo Oficio el 20 de junio, en persona o representado por un abogado canónico”, escribió el prelado en X. “Supongo que la sentencia ya está preparada, dado que se trata de un proceso extrajudicial”.
Los cargos específicos esbozados contra el arzobispo Viganò implican hacer declaraciones públicas que supuestamente niegan los elementos fundamentales necesarios para mantener la comunión con la Iglesia Católica. Esto incluye negar la legitimidad del Papa Francisco como el pontífice legítimo y el rechazo rotundo de las doctrinas establecidas durante el Concilio Vaticano II.
Monseñor Viganò, quien se desempeñó como Nuncio Apostólico en Washington D.C. de 2011 a 2016, comentó que consideraba las acusaciones en su contra “como un honor“.
Vatican News informó que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe no ha comentado sobre los supuestos procedimientos.
CNA -agencia en inglés de EWTN News- se puso en contacto con el Vaticano para obtener confirmación y comentarios.
El arzobispo Viganò llegó a los titulares en 2018 con la acusación, seguida de varias cartas, de que prelados de alto rango habían sido cómplices en el encubrimiento de presuntos abusos sexuales por parte del excardenal Theodore McCarrick. También pidió la renuncia del Papa Francisco.
Según Vatican News, el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, dijo el jueves, en reacción a la noticia: “Monseñor Viganò ha tomado algunas actitudes y algunos gestos por los que debe responder“.
Lo siento mucho porque siempre lo aprecié como un gran trabajador, muy fiel a la Santa Sede, que en cierto sentido era también un ejemplo. Cuando fue nuncio apostólico trabajó bien“.

Las mentiras, encubrimientos y errores que llevaron al abusador McCarrick a escalar en la Iglesia

ABUSOS SEXUALES A MENORES

El Vaticano publica un extenso informe que revela que Juan Pablo II y Benedicto XVI hicieron oídos sordos a las acusaciones contra el excardenal

Por Anna Buj- www.lavanguardia.com
El Vaticano ha realizado un ejercicio de transparencia y ha mostrado la cadena de errores que llevó al estadounidense Theodore McCarrick, de 90 años, a escalar hasta el cardenalato pese a las acusaciones contra él de abusos sexuales. La Santa Sede ha publicado un informe insólito de más de 450 páginas, resultado de una exhaustiva investigación durante dos años, que muestra todos los engaños, mentiras y encubrimientos que permitieron que McCarrick terminara siendo arzobispo de Washington. Es un texto muy grave que revela que, si bien Francisco tuvo poca responsabilidad en el caso, sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI ignoraron o desestimaron las acusaciones contra el purpurado.
El caso de McCarrick se convirtió en una de las mayores tormentas en el pontificado de Francisco cuando en agosto del 2018 el exnuncio en EE.UU. Carlo Maria Viganò, representante de la oposición ultraconservadora al Pontífice, distribuyó una durísima carta acusando al Papa de conocer de primera mano y encubrir desde el 2013 los abusos de McCarrick, y conminándole a dimitir por ello. Fue entonces cuando el Vaticano ordenó una investigación sobre el escándalo y que después de dos años se ha publicado a través de una serie de documentos y de más de 90 entrevistas a testimonios.

El actual Papa

Francisco conocía los rumores pero decidió que el tema ya había sido afrontado por sus predecesores.
El informe descarga la responsabilidad del argentino y si bien dice que Francisco fue informado de oídas de los rumores del “comportamiento inmoral con adultos” de McCarrick –no con menores–, decidió que el tema ya había sido afrontado por los anteriores pontífices y no vio necesario modificar la línea adoptada por sus predecesores.
En cambio, apunta a Juan Pablo II entre los responsables del nombramiento de McCarrick como arzobispo de Washington en el 2000, un episcopado clave que normalmente comporta el cardenalato. McCarrick tenía buena referencias de sus pasadas experiencias como obispo en Newark y Metuchen. Su nombre empezó a sonar para Washington, un episcopado al que va unido un cardenalato. Era considerado un gran recaudador de fondos, aunque el informe dice que las transferencias que envió a diferentes personas en el Vaticano no influyeron en las decisiones. Envió hasta 600.000 dólares desde su propia cuenta, donde recibía las donaciones que recogía para la Iglesia en Estados Unidos.
Pero cuando sonaba su nombre para Washington el cardenal arzobispo de Nueva York informó a Juan Pablo II de una serie de acusaciones que no le hacían propicio para el puesto. Entre ellas, un cura que decía que había mantenido “actividad sexual” con otro sacerdote y había intentado hacer lo mismo con él en 1987; una serie de cartas anónimas que le acusaban de pedofilia con sus “sobrinos”; o que se sabía que había forzado a jóvenes hombres adultos a compartir cama con él en su residencia como obispo en anteriores destinos o a seminaristas adultos en la costa de Nueva Jersey.
Según el informe, Juan Pablo II hizo oídos sordos y le promocionó igualmente. Le convencieron, entre otras cosas, tres obispos que encubrieron su comportamiento y el poder de persuasión del mismo McCarrick, que juró al papa que nunca había tenido “relaciones sexuales con ninguna persona, hombre o mujer, joven o viejo, clérigo o laico”. Según algunos testimonios, también pesó la experiencia que vivió el entonces arzobispo Wojtyla en Polonia, quien durante años había visto como el régimen instrumentalizaba falsas acusaciones para desacreditar a sacerdotes.

El papel de Ratzinger

Benedicto rechazó un proceso canónico y sólo le pidió que mantuviera un perfil bajo, pero no lo cumplió.
Cuando en el 2005 resurgieron acusaciones ya estaba al mando Benedicto XVI, que rápidamente le jubiló de la diócesis de Washington cuando había alcanzado la edad de 75 años. Entonces Viganò, que trabajaba en la secretaría de Estado, informó sobre la conducta en los 80 de McCarrick y sugirió abrir un proceso canónico. Ratzinger lo rechazó y solamente pidió a McCarrick que mantuviera un perfil bajo “por el bien de la Iglesia”.
El estadounidense no obedeció a Benedicto y siguió viajando por el mundo sin que nadie le frenase. Hasta que explotó el caso en el 2017 al salir pruebas consideradas creíbles de abusos sexuales cometidos a un adolecente hace 50 años. Francisco le convirtió en el primero en casi un siglo en perder el birrete cardenalicio y le redujo al estado laico, la pena más dura contra un clérigo. Algo que no cumplió y el cardenal siguió viajando por el mundo sin que nadie se lo impidiese.McCarrick en 1988, cuando era arzobispo de Newark, junto al presidente Ronald Reagan en un mitin republicano Barry Thumma / AP
Con el informe se zanja el caso más vergonzoso para la Santa Sede, un dolor que, según el secretario de Estado Pietro Parolin, servirá para que todos los involucrados en procesos similares sean “más conscientes del peso de sus decisiones u omisiones”. “Son páginas que nos empujan a una profunda reflexión –dice– y a preguntarnos qué más podemos hacer en el futuro, aprendiendo de las dolorosas experiencias del pasado”.

Juez de Wisconsin suspende caso penal contra McCarrick

Un juez de Wisconsin suspendió un caso penal contra el ex cardenal Theodore McCarrick, alegando incompetencia. McCarrick había sido acusado de agresión sexual en cuarto grado por abuso que supuestamente tuvo lugar en 1977.
El fallo se produce tras la desestimación de todos los cargos penales contra McCarrick en Massachusetts en agosto, cuando se consideró que el ex clérigo ya no era mentalmente competente. En ese caso, el juez del Tribunal de Distrito de Dedham, Michael Pomarole, dictaminó que McCarrick, un cardenal católico alguna vez poderoso e influyente, no puede ser juzgado después de recibir un informe médico de los fiscales que coincidía con el informe anterior de la defensa de que McCarrick, de 93 años, sufre demencia. .
No hay otros casos penales pendientes en relación con McCarrick en este momento.
Los cargos contra McCarrick fueron anunciados en abril pasado por el fiscal general de Wisconsin, Josh Kaul, y el fiscal de distrito del condado de Walworth, Zeke Wiedenfeld. Según la denuncia, que surgió de un informe presentado a la iniciativa de abuso de líderes religiosos y clérigos del Departamento de Justicia de Wisconsin (WDOJ), McCarrick supuestamente acarició los genitales de la víctima mientras se hospedaba como invitado en una residencia de Geneva Lake, Wisconsin. La denuncia afirma que McCarrick “se involucró en repetidos abusos sexuales de la víctima a lo largo del tiempo“, según el comunicado de prensa de WDOJ.
El comunicado no especificó si la presunta víctima era menor de edad. Según su sitio web, la WDOJ “espera que la gran mayoría de la información recopilada durante su revisión se relacione con el abuso sexual de menores“, pero el escrutinio de la agencia “no estará limitado por la edad de la víctima en el momento del abuso“.
El contenido de los informes sobre las capacidades mentales de McCarrick no se hizo público.
Los abogados de McCarrick, Barry Coburn y Daniel Marx, plantearon por primera vez la cuestión de la competencia en febrero de 2023, cuando presentaron una moción para que se desestimaran los cargos en el caso de Massachusetts basándose en un informe de un experto médico que contrataron. Los abogados defensores afirmaron que McCarrick sufre demencia progresiva e irreversible.
Si bien tiene una comprensión limitada del proceso penal en su contra, sus déficits cognitivos progresivos e irreparables lo hacen incapaz de consultar significativamente con su abogado o ayudar efectivamente en su propia defensa“, escribieron Coburn y Marx en ese momento.
McCarrick, que alguna vez fue uno de los clérigos más poderosos de la Iglesia católica conocido por su destreza para recaudar fondos, ha sido acusado de abusar sexualmente de víctimas adultas y niños durante décadas, un escándalo que estalló en público en 2018. Después de que la Congregación para la Doctrina de la Faith (ahora dicasterio) declaró a McCarrick culpable de abuso en 2019, fue laicizado por el Papa Francisco. La carrera clerical de McCarrick y las acusaciones de abuso sexual que la acompaña se detallaron en un extenso informe del Vaticano publicado en noviembre de 2020.
Fuente: www.catholicregister.org

El arzobispo más crítico con el papa, excomulgado por el delito de “cisma

Por Gonzalo Sánchez- www.swissinfo.ch
El arzobispo italiano Carlo Maria Viganò, crítico feroz con el papa Francisco, al que tacha de “usurpador”, ha sido excomulgado este tras ser hallado culpable del delito de “cisma”, es decir, de dividir la Iglesia.
La Congregación vaticana para la Doctrina de la Fe, dirigida por el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, confirmó la sentencia en un breve comunicado, alegando sus “conocidas afirmaciones públicas” en las que el monseñor se niega a someterse al pontífice.
Pero no solo: Viganò, rostro visible del sector más conservador del catolicismo, también ha sido condenado por renegar de “la legitimidad y autoridad magisterial” del Concilio Vaticano II, la “cumbre” que entre 1962 y 1965 modernizó y actualizó la Iglesia.
¿Quién es el monseñor de la discordia?
Viganò, de 83 años, fue nombrado arzobispo en 1992 por Juan Pablo II y luego, entre otros cargos, ejerció como nuncio (embajador) en Nigeria hasta 1998 y entre 2011 y 2016 en Estados Unidos, donde se congrega un importante núcleo de críticos con el papa argentino.
En los últimos años, no ha escondido su confrontación con Bergoglio y en 2018 le acusó abiertamente de conocer los abusos sexuales del cardenal estadounidense Theodore McCarrick, a quien el pontífice más tarde expulsaría del sacerdocio por sus conductas, llegando incluso a solicitar su renuncia.
En estos años ha tildado a Francisco de “herético”, “tirano” y “siervo de Satanás”, puesto en duda su elección en el cónclave de 2013 y atacado duramente algunas de sus decisiones, sobre todo las más aperturistas, como el documento ‘Fiducia Supplicans’ (2023) que permite una bendición informal de parejas homosexuales.
Es patrón de la fundación ultraconservadora ‘Exsurge Domine’, que tiene por misión “ayudar a los religiosos perseguidos por su fidelidad a la tradición” (el nombre alude a la bula del 1520 contra las herejías de Martín Lutero firmada por León X).
El 28 de junio, cuando se le comunicó la apertura del juicio canónico, lo consideró “un honor” en sus perfiles de la red social X.
Entonces calificó entonces al Concilio Vaticano II (1962-1965) de “cáncer ideológico, teológico, moral y litúrgico” y tildó la “Iglesia Bergogliana”, la del papa Bergoglio, de “metástasis”.
Fulminante proceso canónico
La Doctrina de la Fe, con orígenes en la extinta Inquisición y que vela por la corrección doctrinal y disciplinar, comunicó al monseñor la apertura de un proceso por incurrir presuntamente en “cisma”.
El Código de Derecho Canónico define ese grave delito como “la negación a someterse al Sumo Pontífice o a la comunión con los miembros de la Iglesia”.
La noticia la dio él mismo en las redes sociales -no el Vaticano- adelantando que no tenía ninguna intención de personarse al requerimiento de las autoridades de la Santa Sede.
El plazo para presentar sus alegaciones terminaba el 28 de junio. La Doctrina de la Fe se reunió para deliberar su caso y determinó su culpabilidad.
La Santa Sede comunicó al exnuncio el veredicto, pero este todavía no se ha pronunciado (ni tampoco sus eventuales simpatizantes). Su última aparición en X, se resume en una imagen del Crucificado y un mensaje de agradecimiento a quienes le apoyan y pidiendo donaciones a su fundación.
Excomunión ‘latae sententiae
El pronunciamiento de la Doctrina de la Fe es una excomunión ‘Latae sententiae”, es decir, una sanción en la que se incurre inmediata y automáticamente solo por haber cometido un hecho.
De ahora en adelante, según el artículo 1331 § 1 del Derecho Canónico, Viganò no podrá “de ningún modo” oficiar misas ni otras ceremonias de culto público, ni impartir o recibir sacramentos, ejercer cargos eclesiásticos u ordenar actos ejecutivos, entre otros castigos.
Sin embargo, la excomunión, aunque es una pena muy grave dentro de la legislación apostólica, no tiene por qué ser definitiva, tiene una intención “medicinal” y puede ser revocada en caso de que el condenado se arrepienta y regrese a la obediencia.
Su controvertido caso, por ejemplo, ha sido comparado con otro de los pocos precedentes a ese nivel, el del arzobispo francés Marcel Lefebvre, fundador de la Fraternidad de San Pío X, crítico con el Vaticano II y excomulgado en 1988 por Juan Pablo II por actos cismáticos.
Todo para evitar las divisiones que marcan la milenaria historia de la Iglesia, algunas tan importantes como el “Cisma de Occidente”, que entre 1378 y 1417 dividió el papado en dos, Roma y Avignon, o el que separó en el 1054 para siempre a católicos y ortodoxos de oriente.

Becciu detrás de Mincione

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El Vaticano denunciado por Mincione

Antes de que Raffaele Mincione fuera acusado por El Vaticano, el 2022 presentó su propia acción legal contra la Santa Sede en Londres, solicitando al Tribunal Superior de Inglaterra y Gales una reparación declaratoria contra la Secretaría de Estado y pidiendo a los jueces que dictaminaran que “actuó de buena fe” en sus relaciones con El Vaticano.
Los abogados de Mincione en el Reino Unido argumentan que el proceso judicial contra él en Roma es un intento de la Santa Sede de anular la compra del edificio en el número 60 de la avenida Sloane a Mincione, por el cual El Vaticano pagó un total de 350 millones de euros y lo vendió con pérdidas de más de 100 millones.
Detrás de su condena, Mincione dijo a The Pillar, que había un intento de El Vaticano para recuperar sus pérdidas financieras al vincularlo a la condena de funcionarios y asesores corruptos de El Vaticano sin activos que confiscar.
Si su queja ante el Relator Especial de la ONU se toma en serio, podría conducir a una respuesta diplomática que golpee uno de los pocos puntos de presión de la Santa Sede: su estatus como observador permanente en las Naciones Unidas.
La Relatora Especial, la jurista estadounidense Margaret Satterthwaite, reside en Ginebra, donde se encuentran muchas de las oficinas del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Su oficina tiene el mandato de monitorear la independencia judicial y los abusos de derechos humanos relacionados y comunicarse directamente con los estados con respecto a las infracciones denunciadas.
Fuente: ThePillarCatholic.com

Tribunales Reales de Justicia, The Strand, Londres. Crédito: sjiong/CC BY-SA 2.0

Se abre el juicio en Londres en el caso Mincione versus Vaticano

Por ThePillarCatholic.com
Comenzaron las audiencias en el Tribunal Superior de Inglaterra y Gales, en una demanda presentada por Raffaele Mincione contra la Secretaría de Estado, en la que el gestor de inversiones pide a los jueces que determinen que actuó de “buena fe” en sus relaciones con el Vaticano.
A medida que avanza el juicio, los abogados de la Secretaría se han quejado de que varios testigos materiales “no están disponibles” para ellos, pero confirmaron que el arzobispo Edgar Peña Parra, sustituto de la secretaría del Vaticano, subirá al estrado.
La demanda, presentada por primera vez por Mincione en 2020 mientras estaba bajo investigación criminal en la Ciudad del Vaticano, tardó años en llegar a juicio y se produce tras su condena por delitos financieros por parte de un tribunal del Vaticano en diciembre del año pasado, en la que fue condenado a más de cinco años de prisión y fue parte en un decomiso de bienes colectivos por valor de cientos de millones de euros.
Mincione, que administró cientos de millones de euros en fondos del Vaticano desde 2013 hasta 2018, está buscando una reparación declarativa del tribunal, un fallo judicial que indica que actuó de “buena fe” en sus tratos con la Secretaría.
El Vaticano se separó de Mincione en 2018, y la secretaría perdió el saldo de su inversión con el empresario, al tiempo que pagó millones en multas por retiro anticipado de su inversión, a cambio de la propiedad de un desarrollo inmobiliario en Londres.
Ese edificio, cuya adquisición desencadenó una investigación penal y un juicio que duró años en la Ciudad del Vaticano, fue posteriormente vendido por la Secretaría de Estado con una pérdida de más de 100 millones de euros.
La eventual decisión del tribunal de Londres en el caso podría resultar una especie de voto de confianza internacional en el extenso juicio del Vaticano, cuyas audiencias de apelación están programadas para comenzar el próximo mes.
Mincione  presentado anteriormente quejas contra su condena, y lo que dice son infracciones contra su derecho al debido proceso, ante el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la independencia de jueces y abogados.

Tratos de ‘buena fe’

En una declaración a los medios, Raffaele Mincione dijo que estaba “encantado de que estos procedimientos en Inglaterra finalmente estén en marcha” y que esperaba ver sus tratos con el Vaticano “examinados por un sistema judicial independiente y respetado internacionalmente”.
Rafael Mincione. Foto de archivo del Pilar.
Mincione ha cuestionado repetidamente la probidad del juicio en la Ciudad del Vaticano en el que fue condenado en diciembre pasado, y anteriormente le dijo a The Pillar que fue convertido en chivo expiatorio por la incompetencia institucional y la corrupción dentro de la Secretaría de Estado.
En una entrevista en noviembre pasado, Mincione también afirmó que varias ofertas para cooperar con la fiscalía de la Ciudad del Vaticano fueron rechazadas, y señaló que fue acusado (y finalmente condenado) de “malversación” de fondos del Vaticano al tomar para inversión dinero que, según la ley del Vaticano, no estaba disponible para ese propósito.
Mincione presentó en cartas judiciales firmadas por sucesivos Secretarios de Estado afirmando que la inversión con él era legal según la ley del Vaticano. Los fiscales de la Ciudad del Vaticano argumentaron, con éxito, que esas afirmaciones fueron el resultado de que los cardenales recibieron consejos deliberadamente engañosos de funcionarios de la secretaría, incluido el cardenal Angelo Becciu.
Mincione presentó la demanda en Londres en junio de 2020, mes en el que Gianluigi Torzi, uno de sus presuntos cómplices para defraudar a la secretaría, fue arrestado en la Ciudad del Vaticano y mientras estaba activa una orden del Vaticano para el arresto de Mincione.
Ese mismo mes, los medios oficiales del Vaticano calificaron la gestión del dinero del Vaticano por parte de Mincione de “especulativa y de interés propio”, y Mincione presentó una demanda en Londres buscando que se dictaminara que actuó de “buena fe” en sus tratos con la secretaría, alegando que el Vaticano buscaba deshacer su acuerdo con Mincione sobre la propiedad de Londres.
Sin embargo, en los argumentos de la defensa ante el tribunal del Reino Unido, los abogados de la secretaría dejaron claro que no hubo tal intento de anular la transacción. En cambio, señalaron, el caso de Mincione había sido litigado en su totalidad en la Ciudad del Vaticano, donde ya ha sido condenado.
Según los abogados de la Secretaría de Estado, los jueces de Londres deben considerar no solo los detalles de la separación de Mincione de las inversiones del Vaticano en 2018, que han resultado en numerosas acusaciones y cargos penales de fraude contra múltiples partes, sino también los inicios de la relación comercial entre los Vaticano y Mincione, que se remontan a 2012.
Al afirmar que actuó de “buena fe”, Mincione dijo a The Pillar el año pasado que otro cómplice ahora condenado, Enrico Crasso, se le había acercado en 2012 para guiar una inversión de la Secretaría de Estado en una empresa petrolera angoleña. empresa propuesta por el cardenal Becciu.
Según Mincione, su empresa realizó la debida diligencia sobre el acuerdo, concluyó que era financieramente inviable y esencialmente pretendía abandonar el trato.
Pero los abogados de la Secretaría de Estado dicen lo contrario.
Argumentan que después de que Crasso presentó a Mincione al Vaticano, Mincione inicialmente defendió la solidez del plan, tanto a través de su empresa como personalmente, y creó un fondo a través del cual dirigir la inversión de la secretaría de más de 200 millones de dólares.
Sólo después de que se creó el fondo y el dinero del Vaticano fue depositado en la empresa de Mincione, argumenta la secretaría de abogados, cambió la visión de Minionce sobre el proyecto de inversión angoleño, con una nueva determinación de que todo el proyecto era inviable.
Los abogados dicen que fue una especie de trampa.
“Esto fue particularmente complicado”, argumentaron los abogados de la secretaría, “porque la gran mayoría de este dinero se había obtenido a través de líneas de crédito que debían ser administradas. Fue por esta época que [la empresa de Mincione] comenzó a presentar la ‘oportunidad’ de invertir en la propiedad [de Londres] a la Secretaría de Estado”.
Los abogados de la secretaría explican que para reunir su participación de 200 millones de dólares en Mincione para el proyecto angoleño, la secretaría “tomó dinero prestado tomando líneas de crédito de dos bancos (Credit Suisse y Banca Svizzera Italiana), con valores depositados como garantía”.
Los abogados del Vaticano sostienen que debido a que el dinero provenía de líneas de crédito de alto interés, tenían una necesidad imperiosa de invertir el dinero inmediatamente después del colapso del proyecto angoleño, algo que Mincione entendió y explotó efectivamente.
En términos más generales, esa línea argumental también representa una importante concesión fáctica por parte de la Secretaría de Estado.
El origen del dinero, que se presentó en forma de líneas de crédito tomadas en préstamo contra activos depositados en Credit Suisse y BSI y ocultadas ilegalmente en los libros de contabilidad departamentales, se informó por primera vez en 2019.
Esos informes fueron negados repetidamente por altos funcionarios del Vaticano, incluido el cardenal Angelo Becciu,  quien los calificó de “falsos”, “engañosos” y “vergonzosos”.
Ahora, los abogados de la Secretaría de Estado argumentan que la fuente de los fondos de inversión del Vaticano fue clave para la capacidad de Minione de redirigir rápidamente su inversión hacia sus propios proyectos, incluido el edificio de Londres.
El valor realista de mercado de esa propiedad es otro punto controvertido en la demanda sobre la “buena fe” de Mincione.
Cuando la Secretaría de Estado desvió la totalidad de su participación de 200 millones con Mincione hacia otros proyectos propuestos por él, la inversión fundamental fue el edificio londinense del número 60 de Sloane Ave.
La participación del Vaticano en el edificio era del 45%, valorada en 180 millones de euros: una suma más de la que Mincione pagó por todo el edificio solo dos años antes y casi tanto como lo que el Vaticano pudo obtener cuando finalmente vendió todo el edificio en 2021.
El equipo legal de Mincione sostiene que entre tanto y durante su administración de la inversión del Vaticano, el valor del edificio fue revaluado continua e independientemente y la participación de la secretaría era un valor justo en el floreciente mercado inmobiliario de Londres de la época.
Los abogados de la secretaría argumentan que no había “ninguna base justificable” para el valor presentado al Vaticano, y que las empresas de Mincione “ya tenían un historial de intentar presionar a los tasadores u obtener valoraciones que claramente no tenían una base sólida. “
Mincione también utilizó fondos del Vaticano para invertir en sus otros negocios y proyectos. Dio a sus empresas préstamos sin penalización, mientras que al mismo tiempo cobró al Vaticano millones de euros en honorarios de gestión y rendimiento.
El año pasado le dijo a The Pillar que los bonos de su propia empresa que hizo comprar al Vaticano eran su forma de conseguirle al Vaticano algún rendimiento financiero sobre la parte de los 200 millones de fondos que no había asignado a otros proyectos de inversión, allá por 2013. Mincione señaló que el efectivo no invertido básicamente perdió valor, ya que las tasas de interés eran cercanas a cero y superadas por la inflación.

Falta de testigos

La clave del caso de la Secretaría de Estado, en el que los abogados instan a los jueces a no conceder la declaración de “buena fe” solicitada por Mincione, es que sus abogados no pueden citar suficientes testigos para que los jueces lleguen a una conclusión sólida.
Los abogados argumentan que casi cualquier persona con conocimiento de primera mano sobre la situación ha sido condenada por fraude u otros delitos.
“La principal prueba oral que se podía esperar que se presentara no está a disposición de la Secretaría de Estado porque las personas que esperaban haberla presentado estaban defraudando a la Secretaría de Estado, ya fuera desde dentro o desde fuera”, afirman los abogados del Vaticano. argumentó en presentaciones judiciales.
En concreto, el equipo jurídico de la secretaría describe como testigos materiales clave al cardenal Angelo Becciu, quien como sustituto arregló y aprobó toda la inversión con Mincione, a Enrico Crasso, el banquero y más tarde director de inversiones de la secretaría, y a Fabrizio Tirabassi, un laico que trabaja en la secretaría. oficinas administrativas a lo largo de los años en cuestión. Los tres fueron declarados culpables por un tribunal del Vaticano de delitos financieros y sentenciados a largas penas de prisión.
Becciu, afirman además los abogados del Vaticano, “no está disponible para la Secretaría de Estado y no es considerado un testigo de la verdad, lo mismo ocurre con el señor Tirabassi”.
En cambio, los abogados de la secretaría argumentan que el único testigo material de que disponen es el arzobispo Edgar Peña Parra, quien sucedió a Becciu como sustituto en la secretaría en 2018 y quien ordenó la terminación inmediata de la inversión con Mincione.
Los abogados del Vaticano dicen que Peña Parra podría tener un valor limitado como testigo.
“Él acababa de asumir su cargo en el momento de la ‘transacción’”, dijeron los abogados, “y su conocimiento de los hechos previos a la misma era limitado”.
Arzobispo Edgar Peña Parra. Crédito: Kudmot/CC BY-SA 4.0
A pesar de esa afirmación, es probable que Peña Parra enfrente un intenso interrogatorio cuando comparezca ante el tribunal, y su testimonio tendrá lugar la próxima semana.
Anteriormente, el arzobispo había sido mordaz sobre la forma en que se dirigía su propio departamento, mientras él mismo admitió ante un tribunal del Vaticano haber ordenado represalias extralegales contra funcionarios bancarios que se negaron a prestar a la secretaría grandes sumas de dinero a tasas favorables.
La decisión de Peña Parra de poner fin anticipadamente a la inversión de la secretaría en Minicone resultó en sanciones contractuales masivas para el Vaticano, que le costaron millones.
Según los términos del acuerdo de separación, la Secretaría de Estado compró la parte restante del edificio de Londres, renunció a su inversión restante en el Athena Global Opportunities Fund de Mincione, pagó 40 millones de euros adicionales en multas a Mincione a través de Athena y asumió un 150 Hipoteca de millones de euros sobre el inmueble.
Posteriormente, el Vaticano vendió el edificio con una pérdida de más de 100 millones de euros.
Mincione dijo anteriormente al tribunal del Vaticano que la Secretaría de Estado entendía los términos del fondo en el momento en que invirtió en él , que había equilibrado la cartera de inversiones del fondo para minimizar el riesgo y que la secretaría habría ganado dinero si hubiera cumplido con los términos iniciales del acuerdo.
Mincione ya había proporcionado previamente un informe de auditores independientes que encargó para examinar sus inversiones con dinero del Vaticano.
Ese informe, compilado por PwC, encontró que el Vaticano podía ganar dinero con la gestión de Mincione.
Curiosamente, aunque los abogados de la secretaría hicieron referencia repetidamente al papel central de Monseñor Alberto Perlasca al caso, no está previsto que comparezca como testigo.
Perlasca sirvió como adjunto del cardenal Becciu durante el mandato del sostituto y los tratos del Vaticano con Mincione. Los documentos presentados ante el tribunal, así como los abogados de ambas partes, reconocen el papel clave de Perlasca en los negocios financieros de la secretaría, al que se le concedió poder para aprobar acuerdos y mover dinero en nombre del Vaticano.
Perlasca fue objeto de críticas especiales por parte de Peña Parra en un memorando presentado al tribunal del Vaticano, en el que el nuevo sostituto describió a su diputado heredado como responsable de bloquear el escrutinio financiero de los asuntos del departamento, cometiendo “errores graves” en el mantenimiento de registros, “inflando injustificadamente el valor de los activos administrados por la Secretaría de Estado” en casi un tercio, y mostró un patrón claro de aprobación de contratos que favorecen injustificadamente a los socios externos de la secretaría por encima de los intereses del Vaticano.
A pesar de esto, Perlasca no fue destituido de su cargo ni procesado por las autoridades vaticanas. En cambio, fue trasladado al Tribunal Canónico Supremo del Vaticano, donde fue nombrado fiscal adjunto hasta 2020, cuando la policía del Vaticano allanó sus oficinas como parte de la investigación sobre el escándalo de delitos financieros.
Después de esa redada, Perlasca se convirtió en el testigo estrella de los fiscales del Vaticano, ofreciendo testimonio contra sus antiguos colegas, incluido Becciu, y asesores externos de la secretaría como Crasso y Mincione.
Después de la conclusión del proceso penal del Vaticano, en el que Perlasca no fue acusado, a principios de este año fue reelegido para el tribunal del Vaticano en su cargo anterior.
A pesar del papel de Perlasca como testigo clave en el juicio de la Ciudad del Vaticano, y a pesar de su nuevo nombramiento para una oficina legal pública del Vaticano, los abogados de la secretaría dijeron al tribunal de Londres que no puede ser citado en el caso.
Aunque estuvo “involucrado en los hechos claves” del caso, fue “investigado por la [fiscalía del Vaticano] y de hecho prestó declaración en el Vaticano”, afirmaron los abogados de la secretaría, “ya ​​no trabaja para la Secretaría de Estado y no está disponible para ella”.
Se espera que la supuesta imposibilidad de citar a un testigo clave de los hechos, cuyo testimonio fue decisivo para conseguir la condena de Mincione en la Ciudad del Vaticano, sea vigorosamente impugnada por los abogados de Mincione.

Una gran conspiración

De manera similar a la decisión de los fiscales del Vaticano en el juicio allí, los abogados de la Secretaría de Estado en Londres argumentan que Mincione fue parte de un esfuerzo coordinado de varios años de duración por parte de múltiples partes para extraer dinero del Vaticano.
Sin embargo, a diferencia del juicio del Vaticano, los abogados no buscan demostrar que Mincione necesariamente actuó de manera criminal o contractualmente ilegal. Más bien, el equipo legal de la secretaría está pidiendo a los jueces que rechacen la petición de Mincione de que se declare que actuó de “buena fe” en sus relaciones con el Vaticano.
La “buena fe”, argumentaron los abogados de la secretaría en su presentación inicial ante el Tribunal Superior, no es un término artístico con una definición legal establecida, pero la jurisprudencia de los tribunales ingleses ha establecido “ciertas expectativas de los requisitos mínimos”.
Para acceder a la petición de Mincione, argumentaron, tendrían que determinar que su conducta era, al menos, coherente con los “valores fundamentales” establecidos de honestidad y trato justo. “Las transacciones de mala fe no tienen por qué ser necesariamente deshonestas, pero pueden ser inapropiadas, comercialmente inaceptables o inapropiadas”.
Además de las circunstancias que rodearon el inicio de los negocios de Mincione con la secretaría, el caso también se centrará en el eventual fin de esa relación y cómo el Vaticano llegó a ser propietario absoluto del edificio de Londres.
La propiedad del edificio pasó a través de otro empresario, Gianluigi Torzi, condenado por extorsión y defraudación al Vaticano.
Contratado en 2018 por la Secretaría de Estado, bajo el mando del arzobispo Peña Parra, para gestionar  adquisición del edificio en 60 Sloane Avenue, Torzi estructuró el acuerdo para que su holding registrado en Luxemburgo tomara propiedad del edificio, y luego él transmitir la propiedad del holding al Vaticano.
En cambio, después de tomar posesión del edificio, Torzi reestructuró las acciones del holding, pasando 30,000 acciones ordinarias a la Secretaría de Estado y reteniendo 3,000 acciones preferenciales para él, lo que le dejó en control total de la empresa y, por tanto, del edificio.
Los fiscales argumentaron en el tribunal del Vaticano que Torzi extorsionó a la Santa Sede por millones por la posesión de las acciones mayoritarias de la empresa, asegurándole en el proceso una audiencia papal en el Boxing Day para él y su familia.
El empresario ha argumentado, a través de sus abogados, que su reestructuración de las acciones fue aprobada por funcionarios de la Secretaría de Estado, incluido el cardenal Pietro Parolin, y que otros funcionarios de la secretaría intentaron sobornarlo, chantajearlo y amenazarlo para que les diera el control del edificio para su beneficio personal.
Los jueces de la Ciudad del Vaticano asignaron a Torzi una pena de seis años de prisión, además de una indemnización por daños y perjuicios.
Los abogados de la Secretaría de Estado en Londres argumentaron el miércoles que “Torzi y Mincione estaban trabajando juntos en su propio interés con miras a extraer dinero de la Secretaría de Estado”.
“Su caso principal es que se trató de un fraude”, argumentaron, “y de declaraciones falsas hechas por el Sr. Mincione. Como mínimo, eso significa que [Mincione y sus empresas], en particular el Sr. Mincione, no estaban actuando de buena fe”.
La relación y los negocios de Torzi y Mincione han sido muy discutidos, tanto en el tribunal del Vaticano como en los informes de los medios.
Antes de que Torzi fuera designado por el Vaticano para actuar como su intermediario en el acuerdo de Londres en 2018, Mincione tomó prestados decenas de millones de euros de empresas pertenecientes a Torzi contra el valor de las acciones de un banco italiano, Banca Carige, en el que Mincione está tratando de adquirir una participación mayoritaria. Luego la adquisición fracasó, el valor de las acciones se desplomó y con él la garantía de los préstamos de Torzi.
Mincione también invirtió el dinero del Vaticano en productos de deuda invirtió el dinero del Vaticano en productos de deuda comercializados por Torzi, incluido un bono que involucra a una empresa con vínculos con la mafia y dos hospitales católicos bajo investigaciones de fraude en Italia.
Según Mincione, toda la relación comercial surgió tras un encuentro casual en un restaurante de Milán a finales de 2017. Afirma que Torzi estaba involucrado en un complicado plan para hacerse con el control del edificio, en el que participaban muchas otras partes, pero que Mincione era él mismo es tan víctima como la Secretaría de Estado.
El propio Mincione  también ha presentado una denuncia penal contra Torzi ante un tribunal romano, alegando fraude a través de un bono vendido por Torzi que incluía deudas titulizadas emitidas por la empresa de gestión de instalaciones Esperia SpA, a la que se ordenó su liquidación forzosa por presuntos vínculos con una familia criminal de la mafia de la Camorra, en julio de 2018.
La narración de Mincione sobre sus tratos con Torzi, que en apenas 10 meses pasaron de una simple presentación de pasada a decenas de millones de euros en malas inversiones y a ambos hombres involucrados en el negocio inmobiliario del Vaticano en Londres, probablemente será objeto de un estrecho escrutinio por el tribunal de Londres.
La clave de los argumentos para ambas partes no será si Mincione y Torzi necesariamente conspiraron con intenciones criminales para defraudar a la secretaría, o incluso si Mincione actuó fuera de los requisitos de su contrato para gestionar las inversiones del Vaticano.
Más bien, Mincione ha pedido a los jueces que consideren su versión de los hechos y decidan si actuó de “buena fe”.

Ganó la derecha en Europa, pero …

Por Bruno de Ayala Bellido- Diario La Razón.
Nunca se imaginó el rey Pirro de Epiro que luego de la batalla de Heraclea (280 a.C.) su nombre sería utilizado para describir el hecho de ganar algo que al final sirve para muy poco. A esto se le llama Victoria Pírrica.
Las elecciones al Parlamento Europeo llevadas a cabo el último 9 de junio demostraron varias verdades: el crecimiento de la nueva derecha o derecha patriótica que está a favor de la Unión Europea, pero que a su vez exige cambios.
Entre otras cosas, la denuncia del nefasto “pacto verde” que está arruinando el agro y la ganadería en el viejo continente, mayor control a la desquiciante inmigración africana y del islam, una mayor independencia de los estados para la toma de decisiones de Bruselas (capital de la Unión Europea) y sus disparates social progresistas. Esta nueva derecha hace una cerrada defensa de la vida, la tradición, la familia, las fronteras seguras y la cristiandad.
En números, la suma de todos los votos de la derecha europea es mayor que la de la izquierda, que incluye socialistas, izquierda ultra, la “religión” ecologista verde y el progresismo zombi. Sin embargo, la centro derecha infectada de globalismo y filo progresismo, siempre temerosa, pacta como costumbre con la izquierda socialista, se convierte en gobierno y hace imposible los cambios que la mayoría reclama.
La actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen (socialcristiana), es una digna representante de esta derecha, así como Núñez Feijoo del Partido Popular de España. Todo lo contrario, ocurre con Giorgia Meloni de Fratelli d’Italia, Santiago Abascal de Vox España, André Ventura del partido político Chega de Portugal, y Geert Wilders del Partido de la Libertad en Holanda, entre otros, que sí están por una Europa unida, pero con cambios.
El efecto de estas elecciones se hace sentir muy fuerte en países como Francia, donde un representante de centro derecha funcional al globalismo como Emmanuel Macron se ha visto obligado a disolver la Asamblea Nacional y convocar elecciones.
Todas las boletas de triunfo se las lleva Marine Le Pen, una anti-Europa (otra vertiente de la derecha) que en su plataforma electoral propone la expulsión de los migrantes musulmanes. Duro trabajo le espera; hay distritos completos en París, por ejemplo, dominados por el islam y su ley, la Sharía, como en los países nórdicos. Esta situación es poco difundida por la prensa internacional, pero el mundo multicultural falló.
Fue una Victoria Pírrica, pero victoria, al fin y al cabo. Aunque la centro derecha les dé la espalda a sus electores y pacte para ser gobierno con la izquierda socialista, vamos a tener que esperar para desterrar esa lacra llamada progresismo y ver recuperar a Europa su libertad.
Mientras tanto, seguiremos viendo al social progresismo y su versión más renovada, el globalismo, bramando y defendiendo el terrorismo internacional, fomentando el aborto, inculcando la ideología de género y el feminismo disparatado, fomentando la lucha fútil entre el hombre y la mujer. Pese a ello, estos resultados dan esperanza. El futuro está virando a la derecha, a la razón. Ojalá el tiempo nos alcance.

Mínima representación sinodal

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Comisión Teológica cuenta con tres latinoamericanos

La Comisión Teológica, nacida en el espíritu de servicio y comunión que marcó la eclesiología del Concilio Vaticano II, está formada por expertos de prestigio de los distintos continentes que representan especialidades y culturas diferentes. Su objetivo es participar, ayudar y colaborar en el camino del Pueblo de Dios. Trabaja en sesiones plenarias y por grupos temáticos, continentales y regionales. La Comisión Teológica ha creado cuatro grupos temáticos (para una bibliografía sinodal, para un diccionario sinodal, para una relectura del derecho canónico y para la formación permanente).
Además de asistir a la Secretaría del Sínodo en su trabajo, revisando textos y documentos oficiales, presentando propuestas para el desarrollo y la profundización del tema de la sinodalidad, la Comisión está disponible para acompañar y apoyar el trabajo de las conferencias episcopales y las asociaciones eclesiásticas en materia de sinodalidad:
Rev. Padre Paul BÉRÉ SJ, Profesor de Exégesis del Antiguo Testamento y de Hermenéutica Bíblica en el Pontificio Instituto Bíblico- Burkina Faso
Rev. Prof. Giuseppe BONFRATE, Profesor de Teología Dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana, Director del Centro para la Fe y la Cultura Alberto Hurtado- Italia
Rev. Prof. Pasquale BUA, Profesor de Teología Dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana- Italia
Rev. Hna. Maria CIMPERMAN RSCJ, Profesora de Teología Moral, Ética Social y Vida Consagrada en la Catholic Theological Union de Chicago; Coordinadora para la Sinodalidad de la UISG- USA
S.E. Mons. Timothy John COSTELLOE SDB, Arzobispo de Perth y Consultor de la Secretaría General del Sínodo- Australia
Rev. Prof. Clarence Sandanaraj DAVEDASSAN, Director del Centro Católico de Investigación- Malasia
Dr. Paolo FOGLIZZO, Experto del Sínodo y Director de la revista Aggiornamenti Sociali- Italia
Rev. Hna. Gloria Liliana FRANCO ECHEVERRI ODN, Presidenta de la Confederación Latinoamericana de Religiosos (C.L.A.R.)- Colombia
Rev. Prof. Carlos Maria GALLI, Decano de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina- Argentina
Prof. Rafael LUCIANI, Profesor de Eclesiología y Teología Latinoamericana de la Universidad Católica Andrés Bello- Venezuela
S.E. Mons. Lúcio Andrice MUANDULA, Obispo de Xai-XaiI y Miembro de la Comisión Preparatoria- Mozambique
Rev. Hna. Josée NGALULA RSA, Profesora de Teología Dogmática en la Universidad Católica del Congo y en el Seminario Mayor Jean XXIII de Kinshasa- Congo (República Democrática del Congo)
S.E. Mons. Roberto REPOLE, Arzobispo de Turín- Italia
Rev. Prof. Gilles ROUTHIER, Profesor de Eclesiología y Teología Práctica en la Universidad de Laval (Quebec)- Canadá
Prof. Anna ROWLANDS, Profesora de Doctrina Social de la Iglesia en la Universidad de Durham- Reino Unido
Rev. Prof. Ormond RUSH, Profesor Asociado de Teología en la Universidad Católica Australiana- Australia
Prof. Péter SZABÓ, Profesor de Derecho Canónico en la Universidad Católica de Budapest- Hungría
Rev. Prof. Dario VITALI, Profesor de Eclesiología en la Pontificia Universidad Gregoriana y Consultor de la Secretaría General del Sínodo- Italia
Prof. Myriam WIJLENS, Profesora de Derecho Canónico en la Universidad de Erfurt (Alemania)- Países Bajos
Rev. Prof. Felix WILFRED, Profesor Emérito de Filosofía y Pensamiento Religioso en la Universidad Estatal de Madrás– India
Fuente: www.synod.va

Jürgen Moltmann

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Por Gianni Criveller- AsiaNews.
El gran teólogo evangélico alemán -fallecido hace unos días a la edad de 98 años- cultivó también el diálogo con los cristianos culturales de Hong Kong y Beijing. Reconoció dignidad y sinceridad a un camino teológico en China, por controvertido, insólito e incluso contestado por los círculos tradicionales.
El 3 de junio murió en su Alemania natal Jürgen Moltmann, uno de los más grandes teólogos contemporáneos. Fue uno de los autores de mayor referencia en mis estudios de teología: recuerdo haber leído y tomado a examen Teología de la esperanza (1964) y El Dios crucificado (1972), que se han convertido en clásicos de la teología contemporánea. Textos que tuvieron un enorme impacto en mi pensamiento de fe y en mis tesis teológicas. Inspirado por la lectura de Moltmann, me he adherido durante mucho tiempo al pensamiento de la Teología de la Cruz y sigo reflexionando sobre el tema teológico del sufrimiento humano.
Moltmann fue uno de los autores más comprometidos en responder a la pregunta de cómo es posible “hacer teología después de Auschwitz“. No se trataba sólo de una preocupación intelectual: la tragedia de la guerra en la que se había sumido Alemania le había sacudido profundamente. Durante el bombardeo de Hamburgo, su ciudad natal, el soldado que estaba a su lado murió a causa de una bomba. Moltmann nunca dejó de preguntarse por qué había muerto su compañero y no él. El joven soldado que sobrevivió vivió entonces el drama del encarcelamiento y fue entonces cuando, viniendo de una familia no religiosa, empezó a reflexionar sobre el misterio de la vida hasta convertirse en cristiano. Describió este proceso con una expresión lapidaria y conmovedora: “No fui yo quien encontró a Cristo, sino Cristo quien me encontró a mí“.
Moltmann recorrió muchos temas teológicos importantes de nuestro tiempo: la esperanza y el futuro; el dolor y la muerte de los oprimidos; la liberación y la política; la contextualidad de toda teología; la creación y la ecología. Fue uno de los teólogos que más estrechamente vinculó la acción del Espíritu Santo, el Reino de Dios y la misión de la Iglesia, superando visiones confesionales estrechas y cerradas de la acción de Dios en la Iglesia y en el mundo.
Su discurso teológico ha sido siempre ecuménico, es decir, compartible por creyentes y pensadores de distintas confesiones. Moltmann afirmó, con una maravillosa síntesis de su itinerario teológico, que “el protestantismo es mi origen, el ecumenismo mi futuro”. Por eso fue muy querido y apreciado por teólogos y creyentes de las distintas confesiones cristianas, aunque, en ocasiones, no se apreciara su apertura al catolicismo. El teólogo valdense Fulvio Ferrario lo atestigua en un bello retrato escrito estos días. Cuenta que en 1985, como invitado de la facultad valdense de Roma, Moltmann habló del ministerio de la unidad en la Iglesia, episkopé en griego, subrayando que lo ejerce un episkopos, es decir, un obispo. “La Iglesia ecuménica necesitará también un episkopos universal. ¿Por qué no el obispo de Roma?“. La reacción de los presentes fue poco entusiasta.
Moltmann murió, a los 98 años, en la ciudad de Tubinga, donde había enseñado durante muchas décadas. Tubinga es una capital de la teología cristiana contemporánea: Joseph Ratzinger y Hans Küng también enseñaron allí.
Küng y Moltmann eran amigos y ambos tenían un gran interés por China. Conocí a Küng en Beijing (escribí sobre él con motivo de su muerte) y a Moltmann en Hong Kong. Fuimos, en distintos cargos, colaboradores del Instituto de Estudios Sino-Cristianos, centro luterano de marcada vocación ecuménica, que desde los años ochenta ha promovido eficazmente el renacimiento de los estudios cristianos en China y el fenómeno de los cristianos culturales.
El año pasado se publicó en Hong Kong un libro titulado Moltmann y China: encuentros teológicos desde Hong Kong y Beijing. El volumen presenta los diálogos que el teólogo alemán mantuvo entre 2014 y 2018 con estudiosos de humanidades de diversas sedes universitarias chinas, desde Hong Kong hasta Beijing. Entre ellos se encuentran los estudiosos más significativos del cristianismo: Zhuo Xinping, He Guanghu y Yang Huilin (estudiosos de Beijing con los que también colaboré asiduamente); Jason Lam y Lai Pan-chiu, de Hong Kong.
Estos estudiosos pertenecen al grupo de cristianos culturales que he mencionado antes, que han marcado una prometedora primavera para el diálogo entre la fe cristiana y las culturas chinas. Liu Xiaofeng, la fundadora de este movimiento, se inspiró en Simone Weil y su adhesión a la fe cristiana sin pertenecer a la Iglesia (no entraré en los méritos del bautismo recibido por Weil antes de su muerte, sobre el que he escrito en otro lugar). Los cristianos culturales chinos llegan al cristianismo por sus estudios, no por el anuncio de la Iglesia o la búsqueda espiritual. Algunos cristianos culturales llegan a adherirse a Jesús por un acto de fe, pero evitan entrar en las estructuras eclesiales controladas por la política religiosa de las autoridades políticas. Ahora, desgraciadamente, en el contexto de la política nacionalista llamada sinicización, este movimiento ha reducido sus posibilidades de expresión y difusión.
Moltmann, junto con su colega católico Küng, reconoció dignidad y sinceridad a una vía teológica en China, por controvertida, insólita e incluso contestada por los círculos tradicionales. Estos últimos consideran a los cristianos culturales demasiado académicos e intelectuales y poco eclesiales y espirituales. El compromiso de Moltmann en el diálogo con los estudiosos del cristianismo en China no fue ocasional ni cosmético. Aceptó sinceramente la complejidad de ese desafío teológico y no rehuyó el diálogo entre la fe cristiana y las culturas de la nación china, en el contexto de unos tiempos contemporáneos marcados por los dictados de la política ideológica y nacionalista.
Convertido en uno de los teólogos más influyentes para los cristianos culturales y de inspiración evangélica, Moltmann tuvo el valor y la dedicación de explorar temas desconocidos fuera de Hong Kong y China. Y no ha rehuido mostrar, incluso en contextos que van de Hong Kong a Beijing, la relevancia de la crítica teológica, partiendo de sus principios inspiradores: la misión de la Iglesia vive en el poder del Espíritu al servicio de la construcción del Reino de Dios.

Gustavo Gutiérrez Merino Díaz OP

Es un filósofo y teólogo peruano, ordenado sacerdote en 1959 y dominico desde 2001, uno de los principales representantes de la corriente teológica denominada teología latinoamericana de la liberación, una de las más influyentes del siglo XX. Fundador del Instituto Bartolomé de las Casas con sede en Lima. Autor de la Teología de la Liberación, perspectivas. Obtuvo los siguientes premios y reconocimientos: Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Nimega, en los Países Bajos (1979)
Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Tubinga, en Alemania (1985)
Doctorado Honoris Causa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Lima (1992)
Doctorado Honoris Causa por la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), de Lima (1993)
Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Friburgo, en Alemania (1998)
Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Buenos Aires (2001)
Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (2003)
Maestro en Sagrada Teología por la Orden de Predicadores (2009)
Doctorado Honoris Causa en Teología por la Universidad de Yale (2009)
Medalla R.P. Jorge Dintilhac por la Pontificia Universidad Católica del Perú (2010)
Premio Nacional de Cultura Ministerio de Cultura del Perú (2012)
Doctorado Honoris Causa por la Universidad Católica de Córdoba, en Argentina (2013)
Doctorado Honoris Causa por la Universidad Marcelino Champagnat, de Lima (2015)
Palmas Magisteriales, en el grado de Amauta, por el Ministerio de Educación del Perú (2018)
Doctorado Honoris Causa por la Universidad Ricardo Palma, de Lima (2019)
Doctorado Honoris Causa por la Universidad Femenina del Sagrado Corazón UNIFÉ, de Lima (2020).

Teología de la liberación

Muchas veces se ha tachado a la teología de la liberación de ser una simple ideología político-social con ciertas implicaciones religiosas. Sin embargo, Gutiérrez, desde el inicio de su obra, indicó que la teología de la liberación no intentaba crear una ideología más sino de presentar lo que la palabra de Dios dice sobre la situación de este continente:
No se trata de elaborar una ideología justificadora de posturas ya tomadas, ni de una afiebrada búsqueda de seguridad ante los radicales cuestionamientos que se plantean a la fe, ni de forjar una teología de la que se «deduzca» una acción política. Se trata de dejarnos juzgar por la palabra del Señor, de pensar nuestra fe, de hacer más pleno nuestro amor, y de dar la razón de nuestra esperanza desde el interior de un compromiso que se quiere hacer más radical, total y eficaz.
Gutiérrez reconoce que la praxis liberadora debe de tener su base en la palabra de Dios. El proceso de liberación del hombre debe basarse, en primer lugar, en un análisis objetivo de la palabra de Dios. Sin embargo, parece que en muchas ocasiones las conclusiones a las que se llegan no son las mismas. Esto, sin lugar a dudas, se debe a los métodos hermenéuticos seguidos por la teología de la liberación. Sin embargo, es imprescindible reconocer que el intento por poner a la palabra de Dios como el centro de la praxis es, per se, una fuerte muestra de la fe y compromiso que Gutiérrez mantiene con la Biblia.
Fuente: Wikipedia.Expanding the View: Gustavo Gutiérrez and the Future of Liberation Theology

En 1988, muchos de los principales teólogos del mundo se reunieron en Maryknoll para rendir homenaje a Gustavo Gutiérrez, el “padre de la teología de la liberación”. La ocasión marcó el vigésimo aniversario de la conferencia de Medellín, el sexagésimo cumpleaños de Gutiérrez y la publicación de una nueva edición de su clásico imperecedero, Una teología de la liberación. El volumen resultante, El futuro de la teología de la liberación, incluyó más de cincuenta trabajos presentados en esa reunión histórica. Expanding the View toma ensayos clave de ese volumen histórico y los pone a disposición por primera vez en edición de bolsillo. De la riqueza del material, se seleccionaron ensayos para proporcionar la visión general más completa del pensamiento crítico sobre la teología de la liberación, tanto de sus desarrollos pasados ​​como de los desafíos que enfrenta en el futuro. Entre los temas abordados: las formas en que la teología de la liberación ha crecido y se ha desarrollado en su tratamiento de la religión popular, el marxismo y las cuestiones de la mujer, y la contribución de la teología de la liberación al diálogo interreligioso, la enseñanza social católica y la lucha por los derechos humanos. Se plantean cuestiones críticas sobre las posibilidades futuras de la teología de la liberación. Sobre todo, muchos de los colaboradores evalúan la importancia de esta teología del Tercer Mundo para los cristianos que viven en el próspero Primer Mundo. Ideal para uso en el aula y lectura esencial para todos los interesados ​​en este movimiento vital, este volumen incluye “Expanding the View” del propio Gutiérrez, que presenta la edición del decimoquinto aniversario de Una teología de la liberación. Entre los colaboradores se encuentran: Elisabeth Schussler Fiorenza, Aloysius Pieris, Arthur McGovern, Francois Houtart, Harvey Cox, Edward Schillebeeckx, Rosemary Ruether, Penny Lernoux, Leonardo Boff, Johann Baptist Metz, Gregory Baum, José Miguez Bonino, Pablo Richard, Robert McAfee Brown y María Clara Bingemer.
Marc H. Ellis es profesor universitario y director de Estudios Judíos en la Universidad de Baylor. El profesor Ellis ha dictado conferencias en todo el mundo y es autor de más de veinte libros, entre ellos Toward a Jewish Theology of Liberation y Encountering the Jewish Future. Otto Maduro, filósofo y sociólogo de la religión venezolano, es profesor de Cristianismo mundial y latinoamericano en la Universidad de Drew, ha escrito artículos y libros sobre temas de religión, conocimiento y luchas de liberación; y ha ocupado los cargos de Presidente de la Academia Americana de Religión (2011-2012) y Director Nacional del Programa Hispano de Verano en Religión y Teología (2006-2012). Es coeditor con Marc Ellis de The Future of Liberation Theology, y es autor de Religion and Social Conflicts.

Ex sacerdotes jesuitas de Chile

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Demandan no pago de cotizaciones previsionales

Por Lissette Fossa- Interferencia.cl
Jorge Méndez, Cristián Meneses y Juan Carlos Bussenius dejaron de ser sacerdotes tras años de dedicar su vida al trabajo en comunidad, pero también, a la docencia y la administración de bienes o de obras de los jesuitas. Ahora buscan que se reconozca su labor, que derive en una cotización previsional para todos los religiosos, como ocurre en España.
Oiga ¿acaso usted viene de Marte?”, le dijo en 2017 una ejecutiva bancaria a Juan Carlos Bussenius, cuando éste fue por primera vez a intentar abrir una cuenta corriente. La ejecutiva emitió el comentario después de ver que no había ni un registro comercial ni bancario de Bussenius, a pesar de que éste ya era un hombre mayor. Bussenius le explicó a la ejecutiva que ésta era su primera cuenta porque él había dejado ese mismo año su vida como sacerdote, después de 37 años como jesuita. Y a pesar de que el ex religioso recuerda esta anécdota con humor, es una muestra de las dificultades económicas y de adaptación que ha tenido que vivir.
El año 1979, Bussenius ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús en Santiago, lleno de esperanzas y vocación por ayudar a los más pobres. “Eso fue lo que me cautivó de los jesuitas”, dice. Pero, tras 37 años dedicados completamente al sacerdocio, en 2016 tuvo una fuerte crisis vocacional, que lo llevó a retirarse unos meses a España y luego, en diciembre, solicitar el permiso para alejarse de la vida en comunidad. Un mes después, envió una carta dimisoria a la Compañía de Jesús, renunciando a ser jesuita, aunque oficialmente su dispensa del sacerdocio fue concedida en 2018.
Cuando salí, tomé conciencia que no tenía ni isapre, ni fonasa, ni cuenta rut, ni previsión, nada”, recuerda.
Su salida coincidió con la de su amigo Cristián Meneses Bustos, quien entró al noviciado en 1999 y estuvo 17 años en la Compañía de Jesús. Meneses no sólo renunció al sacerdocio, sino también en 2019 solicitó la apostasía, por “no compartir las dinámicas institucionales“, por lo que fue excomulgado.
Un año después, en 2018, firma la carta de dimisión y dispensas del sacerdocio un amigo de ambos, Jorge Méndez Gonzalez, aunque también había presentado su renuncia en 2017. Fue sacerdote por 24 años, pero antes de tomar los votos había estudiado pedagogía en biología y posteriormente se especializó en mediación familiar.Mientras estaba al interior de la orden, Méndez trabajó como profesor en el colegio San Ignacio de Santiago, también en el cuidado de ancianos en el Hogar de Cristo, en el colegio San Mateo de Osorno y en el directorio de la Fundación del Colegio San Mateo de Osorno.
Bussenius, como sacerdote, fue asesor de la Pastoral Universitaria y docente de ética profesional de la Universidad de Tarapacá, por seis años, además de trabajar en acompañamiento y asesoramiento en el Centro de Espiritualidad Ignaciana.
Por su parte, Meneses fue profesor de religión en el Colegio San Alberto Hurtado de Fe y Alegría, por dos años, donde recibió un salario de 153,000 pesos, sin pago de cotizaciones, además de impartir talleres en el Centro de Espiritualidad Ignaciana.
Para los tres, el hecho de enfrentarse al “mundo real” generó no sólo problemas para encontrar trabajo y generar ingresos, sino también psicológicos, que han ido superando gracias a terapias. Pero, sin duda, para ellos lo más impactante fue darse cuenta que a pocos años de jubilar, en el caso de Méndez y Bussenius, no tenían casi nada de ahorros previsionales. A pesar de que los tres trabajaron como profesores y como administradores en obras de la orden jesuita, su labor no se reflejaba en sus fondos de AFP.
Después de conversar entre ellos, los tres ex jesuitas decidieron realizar una demanda por daños materiales y daño moral en contra de la Compañía de Jesús en Chile, a fines del 2020 en el 12° Juzgado Civil de Santiago, que solicita en total 809 millones de pesos a la orden. E incluso, hicieron un video titulado “una fé que busca justicia”, que divulgaron en la comunidad jesuita.
Según un documento de balance económico de la Compañía de Jesús, del 2015, la orden tenía a su haber 45,272 millones de pesos en fondos de inversión de Larraín Vial y Moneda Asset. Pero, mantenía un déficit de 3,700 millones de pesos, ya que sus gastos constituían 5,500 millones de pesos, mientras que sus ingresos eran de 1,800 millones de pesos. A la vez, los jesuitas,-y la iglesia en general-, están exentos de una serie de impuestos en el país, como impuestos territoriales o impuesto a la renta.
A nosotros nos costó mucho decidir plantear la demanda. Porque es una institución a la cual igual estamos agradecidos, que nos cobijó por años, y sabíamos que también podíamos tener consecuencias, porque es una institución religiosa y grande. Por supuesto que la demanda también es económica, pero ¿Cómo es posible que uno esté en una institución tantos años y no se le dé una ayuda mínima? En el sentido de que sea algo que me ayude a seguir viviendo. Claro, yo decidí libremente salir, y asumo las consecuencias, pero principalmente pedimos justicia”, comenta Bussenius.
Los tres coinciden en que están dispuestos a llegar a un acuerdo con la orden, si ésta reconoce el daño previsional y la injusticia, que consideran, a la que han sido expuestos.
Queremos establecer este precedente con la demanda, porque hay una falta de reconocimiento a los efectos negativos de haber actuado de esta manera con nosotros. Para nosotros es clave el reconocimiento del derecho humano a la seguridad social”, afirma Cristián Meneses.
Ordenación del apostata excomulgado Cristián Meneses Bustos.
A pesar de que recibieron bajos montos de dinero de la compañía algunos meses tras su salida, éstos fueron entregados más como “ayuda” o “caridad” de parte de la congregación hacia ellos, que como compensación por su labor en la institución religiosa.
Los tres creen que en parte tiene que ver con la concepción del voto de obediencia y de pobreza que todos los religiosos que componen la orden realizan. Los miembros de la Compañía de Jesús están obligados a entregar a la comunidad todo lo que reciben por vía de remuneración, estipendio, limosna o cualquier otro ingreso. En esto se juega la pobreza de la Compañía de Jesús, en no poseer nada para sí, es decir, poner por encima de los bienes propios el bienestar y los ingresos de la congregación.
¿Y si el religioso necesita comprarse útiles de aseo? ¿O si sólo quiere dinero para cargar la tarjeta bip!? Entonces, su superior le da algo de dinero para esos gastos personales, pero siempre de manera limitada. Si recibe un sueldo, de manera íntegra éste va para la compañía, aún si son acciones que en la vida cotidiana son comprendidas como trabajo: haciendo clases a alumnos, como académico en universidades, administrando una casa de la compañía o trabajando en alguna de las fundaciones de los jesuitas. La compañía, a su vez, dispone de casas donde viven los religiosos con todas las comodidades necesarias para su vida diaria, alimentación y un seguro de salud que cubre consultas, exámenes y urgencias.
Pensamos que esta demanda es una oportunidad para que la Provincia Chilena de la Compañía de Jesús se sume a la petición nacional por una seguridad social justa, como parte de un derecho fundamental de los que pertenecen y han pertenecido a ella”, indicaron en una carta a la comunidad jesuita los tres ex sacerdotes.
Desde 1982, en España las congregaciones, incluyendo la Compañía de Jesús -que por lo demás, tiene su origen en un santo de ese país-, forman parte del RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos), para evitar situaciones como lo ocurrido con estos tres ex religiosos y que ninguna persona quede fuera del sistema de seguridad social, y tengan cobertura sanitaria y previsional. En ese caso, son las Congregaciones las que se ocupan de que cada religioso cotice.
La reacción de los jesuítas conocidos y cercanos a los tres ex religiosos les dejó claro que la demanda iba a ser un proceso difícil. Aunque algunos les manifestaron su apoyo, lo cierto es que la mayoría vió como una traición o como un aprovechamiento económico la acción judicial.
¿En qué quedó la palabra? ¿En qué quedó la libertad? ¿En qué quedaron sus votos?”, les escribió de manera personal un sacerdote cercano a los demandantes.
Me generó dolor darme cuenta de la falta de seguridad social, porque la compañía habla mucho de justicia. Si uno ve su revista mensual, el tema de la justicia está por todos lados. Pero esta justicia no parte por casa, sólo queda en documentos. Me parece importante que haya una toma de conciencia respecto a su forma de proceder sobre este tema, que ha afectado a todos quienes por diversas razones han dejado la orden”, opina Jorge Méndez.
Por su parte, durante este mes los tres ex jesuitas esperan que sea emitida la decisión de tribunales de su demanda civil y afirman que de ser desfavorable, apelarán a esta resolución. Pero, independiente de la sentencia, creen que ya han hecho un aporte importante al llamar la atención sobre este asunto, ya que a raíz de su demanda, se enteraron de que los jesuitas han comenzado a pagar la previsión de los religiosos y religiosas que trabajan.
Todos merecen tener seguridad social y un futuro que no sea inestable frente a lo que pasa en el país. Por lo menos, creo que la demanda ha dado algo de frutos, si están pagando las cotizaciones de los religiosos que ahora están en la Compañía”, consigna Méndez.

La gratuidad del servicio

La situación de estos tres ex religiosos llamó la atención del diputado Andrés Giordano (Independiente del Frente Amplio), quien expuso la problemática en la Cámara de Diputados y ofició a la Dirección del Trabajo para que informara sobre la realidad previsional que viven religiosos y religiosas.
“Resulta aún más grave e indignante que, organizaciones que se benefician de exenciones tributarias, además lo hagan de no reconocer derechos laborales básicos, lo que por cierto, además significa que el fisco deberá hacerse cargo de las jubilaciones de estos trabajadores que han salido de la Orden, mal llamados ‘cooperadores’”, declaró Giordano en su intervención, quien realizó el oficio en junio del año pasado.
La respuesta de la Dirección del Trabajo llegó el 15 de septiembre pasado. En ella, se refiere que sólo existen las fiscalizaciones que solicitó el ex jesuita Jorge Méndez en 2017, como único antecedente que tiene la Dirección del Trabajo al respecto. Es decir, hasta el año pasado, sólo Méndez habían realizado una denuncia sobre la relación laboral que desarrollaba en la Iglesia como sacerdote.
El documento agrega que es necesario definir primero si los ex religiosos prestaron servicios laborales a la Compañía o sólo tuvieron una relación de voluntariado. Luego, se adjuntan informes de fiscalización ocurridos hasta la fecha, que en parte son tan ambiguos como la respuesta de la Dirección del Trabajo, y que concluyen que es necesario un pronunciamiento judicial para definir si hubo o no relación laboral.
INTERFERENCIA consultó a la Compañía de Jesús sobre la postura de la congregación frente a la demanda.
Los jesuitas sacerdotes colaboran con la misión apostólica en su calidad de ministros de la Iglesia Católica, y en ningún caso como empleados de la organización religiosa. Por tanto, no existe un vínculo laboral entre el jesuita y la Compañía de Jesús, sino una relación asociativa, por medio de sus votos religiosos”, expresaron desde la institución religiosa.
Respecto a las tareas propias de un sacerdote jesuita (celebraciones eucarísticas, unciones, acompañamientos de personas, catequesis, clases, experiencias de formación, misiones, etc.), la Compañía de Jesús entiende que la motivación no es la compensación económica sino la gratuidad del servicio. Aunque algunas de estas prestaciones puedan ser remuneradas, lo que se recibe se pone a disposición de la comunidad en que el jesuita vive, como parte de su voto de pobreza, libremente elegido, y que, además, está regulado por la Ley Eclesiástica, incluido el depender económicamente de la misma Congregación para sustentar los gastos de salud y vejez”, agregaron.
La compañía señaló que al dejar la orden, siempre que es posible, han prestado apoyo económico a los ex sacerdotes que lo han solicitado.
Al ser consultados sobre si actualmente se realiza el pago de cotizaciones previsionales a los religiosos que trabajan, señalaron: “Actualmente, a aquellos jesuitas que trabajan en alguna obra y poseen un contrato de trabajo se les paga su seguridad social conforme a la ley”.
Caminos de reconciliación

Pablo Romero Buccicardi

Licenciado y máster en Teología, Economía y Políticas públicas en Chile y España. Ha sido religioso durante dieciséis años, trabajando en distintos contextos sociales y eclesiales. Acompañante de personas homosexuales y comunidades cristianas de diversidad sexual, actualmente es profesor de Liderazgo ignaciano y doctorando en Ciencias humanas y sociales en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid). Casado con Ana y padre de Marina.
Autor de Caminos de Reconciliación. Se trata de diez historias personales cuya lectura puede conmover al lector y, tambien, permitir reconocerse en ellas, al menos en una parte de sí mismos. Puede aparecer el miedo al rechazo, el temor a mirar ciertos aspectos de la sexualidad, la resistencia a reconocer y aceptar los impulsos y deseos de la afectividad. Una crónica del mal sufrido, pero, sobre todo, historias de fe y amor LGTBI.
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Miguel Yaksic Beckdorf: “Dejé los jesuitas y el sacerdocio por razones muy personales

Por Sergio Rodríguez y Carlos Reyes- Diario La Tercera.
El ex director del Servicio de Migrantes de la Compañía de Jesús habla de su decisión y aclara que se va “agradecido de la Iglesia”. Ya tramita su dispensa del celibato en el Vaticano y también habría iniciado la búsqueda de trabajo.”Espero seguir sirviendo a las personas migrantes”. Con este argumento, el religioso Miguel Yaksic  Beckdorf aborda por primera vez su salida del Servicio Jesuita de Migrantes (SJM), que dirigía hasta hace un par de meses, y su decisión de dejar la Compañía de Jesús y el sacerdocio, para continuar su vida como laico.
Dejé la Compañía y el sacerdocio por razones muy personales. Quiero y tengo una gratitud inmensa por la Compañía (los jesuitas) y por la Iglesia (Católica). Pero es algo súper personal“, manifestó Yaksic Beckdorf, quien ya dejó sus labores pastorales.
El presbítero fue ordenado sacerdote en junio de 2010, y encabezaba la entidad de su congregación que está dedicada a proteger y promover los derechos de las personas migrantes en Chile.
Reitero que es una decisión personal. Puedo decir que estoy muy agradecido de la Compañía de Jesús y de la Iglesia. Y, además, sigo siendo un hombre de fe“, complementó.
Trascendió que Yaksic tomó la determinación respecto de su futuro tras un largo proceso de reflexión, que luego de dejar el SJM incluyó un retiro de un mes a la comunidad jesuita de Tirúa, en la Región del Biobío -en la cual se desempeña el sacerdote de la orden Carlos Bresciani-, para confirmar lo que venía pensando.
Desde la congregación explicaron que ahora se inicia un proceso doble: “El de salida de la Compañía de Jesús, que se tramita internamente por la orden, y el de dejar el ministerio sacerdotal, que implica pedir la dispensa del celibato, cuyo trámite se realiza ante la Santa Sede”.
También se destacó “el cariño que todos tienen por Miguel y el deseo de seguir trabajando juntos por la realidad de los migrantes“.
Además, Yaksic ya habría comenzado a efectuar trámites y solicitudes para buscar trabajo.
Durante su período a cargo del SJM, el renunciado sacerdote se caracterizó por protagonizar diferentes apariciones en medios de comunicación, abogando por la igualdad de derechos para los extranjeros. Prueba de ello fueron las diversas disputas que tuvo con algunas autoridades. Durante 2016 y 2017 esto se dio especialmente en temas ligados al prejuicio respecto de la delincuencia. “Les pediría a los políticos que no conviertan a los migrantes en un campo de batalla electoral. No hay ninguna asociación entre delincuencia y migración; las cifras de extranjeros que han participado en delitos son muy bajas”, dijo a La Tercera en noviembre del año pasado.
Reacciones
Respecto del sacerdocio, el presbítero Felipe Berríos expresó que “Miguel es de una generación mucho más joven que la mía y lo conocí fundamentalmente ligado al Servicio de Migrantes, donde hizo un trabajo excelente. Es una persona muy valiosa, enorme, y aunque su decisión duele, tiene todo mi apoyo y le deseo lo mejor en su camino“.
Para el también jesuita y capellán de Techo-Chile, Juan Cristóbal Beytía, “Miguel hizo un aporte grande, porque le dio fuerza al tema migrante, aportando información, datos y argumentación. Ha contribuido mucho a acercar al mundo empresarial y político”.
Quien también lamentó su salida del SJM fue Rodrigo Sandoval, ex jefe del Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior: “En ese cargo fue un elemento aglutinador, articulador, muy convocante de una serie de medidas que favorecieron a la población migrante y a la sociedad chilena, en términos de los beneficios que pueden obtener de la migración”.

Francisco Jiménez Buendía

Abogado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Bachiller en Filosofía en la Universidad Alberto Hurtado, Licenciado en Teología en la Pontificia Universidad Católica de Chile y Magister en Historia de la Iglesia en Boston College, USA.
Autor de Vocaciones en un Siglo Herido (2014) sobre el ministerio del San Alberto Hurtado. Es poeta y ha publicado dos poemarios: Jardín Japonés (2016) y Estantes Vacíos (2017).
Actualmente imparte cursos y talleres de poesía donde cruza literatura y espiritualidad.
Socio de la consultora Tercer Factor orientada al cuidado, el respeto y el diálogo al interior de las organizaciones. Conduce el podcast de poesía llamado Poetas Ruculistas (Spotify, IPodcast). Profesor de la Fundación Un Camino.

Rupnik en Eslovenia y Berríos…

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La comunidad de Rupnik se disuelve

Por Mateo González Alonso- Revista Vida Nueva.
El provincial de los jesuitas en Eslovenia ha confirmado que se cerrará canónicamente la presencia de la Compañía en el Centro Aletti de Roma.
La comunidad de jesuitas del Centro Aletti de Roma, que hasta ahora estaba dirigida por Marko Rupnik va a ser disuelta y el religioso, acusado de abusos psicológicos y sexuales a diferentes religiosas, abandonará Roma. Así lo ha confirmado el provincial de los jesuitas en Eslovenia, Mirano Žvanut. El acusado se incardina en diócesis de Koper.

Los reparos de la Compañía

Ni bien hechas públicas las intenciones del exjesuita Felipe Berríos, la Compañía de Jesús informó que lamentaba su decisión de renunciar. El Provincial Gabriel Roblero compartió con la comunidad una carta de tres carillas donde profundizó en el asunto y, de paso, defendió las labores realizadas por la congregación ante las denuncias recibidas.
Ahí, en el primer punto, aseguró que conversó presencialmente con él y que, en la instancia lo animó “a ser paciente, a que no se apresurara, que fuera prudente en lo que hiciera y pudiera esperar la decisión que viniera desde la Santa Sede respecto a la situación canónica en que se encuentra”.
En línea, aseguró que durante todo el proceso “Felipe fue informado de la denuncia principal y de todas las otras denuncias que se recibieron en su contra, pudiendo responder a cada una de ellas, lo que además hizo asesorado por un abogado de su confianza, que él mismo eligió, asistiendo en cuatro oportunidades ante la investigadora”.
Reiteró, en el mismo tono que las denuncias “se tratarían de hechos ocurridos entre los años 1993 y 2009, que habrían afectado a siete mujeres entre los 14 años, la más pequeña, a 22 o 23 años la mayor de ellas. Tres de estas conductas habrían sido cometidas en retiros de colegios, dos en trabajos voluntarios (en un caso, de secundarios, y en el otro, de universitarios). Finalmente, en tres casos se trataría de hechos ocurridos dentro de la celebración del Sacramento de la Confesión. Los hechos que involucran menores de edad y el sacramento de la Confesión son de los delitos más graves en la legislación de la Iglesia”.
De esta forma, reiteró que Berríos ha contado con todas las garantías y que lo han mantenido en Santiago para resguardar el proceso. “Nos permite cuidar a todos los intervinientes en este proceso, incluida la integridad física del propio Felipe. El procedimiento de investigación previa canónica no termina con las conclusiones de la investigadora, sino con la decisión del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Por tanto, prudentemente, no corresponde modificar las medidas cautelares en esta etapa. Por otra parte, habría sido impresentable que, habiendo resultado 7 hechos denunciados como verosímiles, 3 de ellos con menores de edad, se le enviará a vivir solo a La Chimba”, recalcaron.

El padre Pica, primero por la izquierda, con varios novicios.

Abusos de jesuitas en Bolivia

Por Alberto Arilla– Cochabamba (Bolivia).
Tras el escándalo por la publicación del diario del Pica en El País, los casos comenzaron a aflorar uno tras otro, como una imparable cascada de denuncias que involucraban a varios sacerdotes, en su mayoría de origen español. Según varios testimonios, los abusos fueron una constante en los centros de menores a los que la Compañía de Jesús tenía acceso en Bolivia. Décadas de violencia sexual y pederastia de las que los provinciales y los más altos cargos de los jesuitas, supuestamente, habrían estado al tanto, siendo acusados por tanto de ser culpables por omisión y comisión de unos delitos de lesa humanidad que podrían llevar a su actual cúpula ante los tribunales.
Además del padre Alfonso Pedrajas, los tres directores que le sucedieron en el cargo en el Juan XXIII cochabambino han sido señalados. Al padre Vicu (Carlos Villamil, el único boliviano, ya fallecido) se le imputan delitos de estupro a varias exalumnas menores de edad, agregándole unos supuestos antecedentes en un orfanato. Francesc Peris, Chesco, ya estaba siendo perseguido en España por abuso sexual y violación cuando desembarcó en Bolivia, donde se le hace responsable de delitos similares. Ahora, el padre Chesco reside en un asilo de su país natal, aquejado de alzhéimer. El último director del colegio en ser acusado ha sido el padre Francisco Pifarré, Pifa, quien ha defendido en todo momento su inocencia.
Sea como fuere, el caso del colegio Juan XXIII no ha sido aislado ni en el país ni en el continente latinoamericano. En Bolivia, en términos de Lima, el escándalo del padre Pica «solo es la punta del iceberg». Un buen ejemplo de ello es el del padre Jorge Vila, quien estaba al cargo del DNI, una organización internacional en defensa de los niños y las niñas, en la que, según el abogado José Luis Gareca, «cometió decenas de abusos». No menos espeluznante es el caso protagonizado por el jesuita Luis María ‘Lucho’ Roma Padrosa, quien, además de cometer innumerables agresiones sexuales a menores en la parroquia de la comunidad indígena de Charagua, grababa a sus víctimas para chantajearlas, en unas vejaciones que detallaba posteriormente en un diario personal que actualmente está en poder de la Fiscalía de La Paz.

Alfonso PedrajasEl jesuíta Alfonso Pedrajas, quien fue director del Colegio Juan XXIII en Cochabamba.

Teología de la Liberación en Cochabamba

Por Valentina Oropeza- BBC News Mundo.
Pablo guardó aquel secreto durante 42 años. Se dedicó a estudiar para convertirse en el primer bachiller de su familia. Luego se graduó en ingeniería en la universidad, se casó y tuvo hijos.
Pero todo cambió cuando su esposa le hizo la pregunta que siempre había intentado evadir: “¿A ti te pasó esto?”.
“¿Esto?”, respondió Pablo mientras ella le mostraba un reportaje titulado “Diario de un cura pederasta”, publicado por el periodista Julio Núñez en el periódico español El País, a finales de abril de 2023.
La publicación recogía las anotaciones personales de Alfonso Pedrajas, un sacerdote jesuita conocido como el padre “Pica”, quien había sido director del Colegio Juan XXIII en la ciudad de Cochabamba, en el centro de Bolivia.
Pablo es boliviano y vivió en ese internado durante la década de 1980.
“El mayor fracaso personal: sin duda, la pederastia”, escribió el sacerdote en su diario. “Hice daño a mucha gente (¿a 85?), a demasiados”.
Pedrajas cuenta en el diario que informó de los abusos a siete superiores provinciales y a una decena de clérigos bolivianos y españoles. Uno le recomendó no sentirse como un “pecador arrepentido”, ya que eran “casos aislados”. Otro le aconsejó que no abusara de menores. Nadie lo denunció ni lo apartó de las víctimas.
“Lo conté tantas veces”, insistió el jesuita en el diario.
Pablo siguió su primer impulso y le dijo a su esposa que no, que a él no le había pasado “esto”. Pero cuando su hermano le hizo la misma pregunta, sintió que ya no podía escapar del fantasma del padre “Pica”.Fachada del Colegio Juan XXIII en Cochambaba.Fachada del Colegio Juan XXIII en Cochambaba.
Cinco meses después resistirse a contar la verdad, Pablo le confesó a su esposa que Pedrajas había abusado de él desde los 11 hasta los 13 años.
“Yo pensaba que era el único, que me había pasado solo a mí”.
La publicación del diario de Pedrajas hace un año desató un escándalo.
La Fiscalía departamental de Cochabamba abrió una investigación contra 23 religiosos de la Compañía de Jesús, mientras que el papa Francisco envió a Bolivia a Jordi Bertomeu, su mano derecha en la gestión de casos de pederastia dentro de la Iglesia católica.
El presidente boliviano, Luis Arce, condenó las “conductas aberrantes” de los señalados y pidió al Pontífice que le diera a la justicia boliviana acceso a “todos los archivos, expedientes e información referente a estas denuncias”.
Aunque era la parte acusada, la Compañía de Jesús ofrecía un “canal de escucha” para las víctimas.”Pedimos perdón por el dolor causado”, dijo entonces Bernardo Mercado, el máximo responsable de los jesuitas en Bolivia. “Los abusos han provocado una herida profunda en las víctimas y las denuncias no pueden ser ignoradas, aunque el sacerdote involucrado en los hechos haya fallecido”.
Pedrajas murió de cáncer en 2009.
Alfonso PedrajasEl padre Alfonso Pedrajas durante una celebración con estudiantes en el Colegio Juan XXIII de Cochabamba.
En abril pasado, un año después de la publicación del diario, Pablo se unió a la Comunidad Boliviana de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesial, la asociación de víctimas que exige justicia y reparación por los crímenes cometidos por sacerdotes jesuitas en Cochabamaba, así como una condena a la estructura eclesial que los encubrió.
El grupo de víctimas asegura que hay más de 400 afectados en el Colegio Juan XXIII, que fue fundado en 1966 y cuyo internado fue clausurado en 2008, una decisión que es interpretada por algunas víctimas con las que habló BBC Mundo como una maniobra para encubrir los abusos cometidos en el colegio.
Durante décadas, otros jesuitas implicados en casos de pederastia en España fueron enviados a Bolivia por la Compañía de Jesús. Uno de ellos fue el padre Luis Tó, ya fallecido, quien fue transferido luego de ser condenado a 2 años de cárcel en Barcelona por abusar de una niña de 8 años.
O Francesc Peris, quien tiene más de 80 años y reconoció haber abusado de numerosos niños durante su trayectoria como sacerdote, incluido su paso por Bolivia, según reveló un delegado de la Compañía de Jesús al canal de televisión catalán TV3.
Un año después de la divulgación del diario de Pedrajas, el fiscal boliviano, Mario Durán, dijo que el Ministerio Público investiga a 7 sacerdotes y espera información del Vaticano para contrastar las evidencias.
Aunque no se siente preparado para revelar su verdadera identidad, Pablo conversó con BBC Mundo sobre los abusos que sufrió en el Colegio Juan XXIII a manos del padre Pedrajas. “Lo hago por mí mismo, por mis hijos y por mis padres, que confiaron en esta instancia educativa”.
Alfonso Pedrajas Uno de los edificios del colegio Juan XXIII de Cochabamba. En el piso de arriba quedaban los dormitorios y la habitación del director en aquella época, Alfonso Pedrajas.

Pucha, nos tocó la lotería

“El Juan XXIII era una institución adelantada a su tiempo, que proponía una pedagogía totalmente diferente a la oficial, y daba una máxima prioridad a la lectura y la investigación.
Cada año el colegio movilizaba a sus educadores y exalumnos para que fueran a todos los rincones del país y reclutaran a los alumnos que habían tenido el mejor desempeño académico en sus respectivos grados.
Llegué al Juan XXIII a través de esa selección rigurosa. Obviamente para mi familia fue un premio, un orgullo para mí, para mis papás y mis hermanos. De todo mi pueblo, yo era el único que me estaba yendo a estudiar a Cochabamba.
Para muchas familias era casi la única oportunidad de salir de los pueblos, centros mineros o comunidades, y estudiar en la universidad. ¿Cómo los padres no se iban a sentir escogidos y premiados, hasta decir: ‘Pucha, nos tocó la lotería’?.
Mis papás, por ejemplo, intentaron sacarme de mi pueblito a otras capitales, pero las mensualidades eran prohibitivas. Mi papá no ganaba lo suficiente para pagarme un internado en Oruro, La Paz o en la misma Cochabamba”

Un policía de Cochabamba, Bolivia, pasa el 28 de marzo de 2024 junto a afiches de los jesuitas españoles Marcos Recolons (I) y Ramón Alaix (D), acusados de encubrir al cura compatriota Alfonso Pedrajas (C), un abusador confeso de menores ya fallecidoPolicía de Cochabamba, Bolivia, pasa junto a afiches de los jesuitas españoles Marcos Recolons y Ramón Alaix, acusados de encubrir al abusador confeso de menores ya fallecido Alfonso Pedrajas © FERNANDO CARTAGENA / AFP

El inicio de los abusos

“Yo tenía 11 años cuando llegué al colegio.
Nos levantábamos a las 7:00 de la mañana y las actividades duraban hasta las 22:30 más o menos. A las 23:00 todos teníamos que estar en los dormitorios. Ese era el ritmo de los dos primeros años.
Era la primera vez que yo tenía acceso a cuatro comidas al día: el desayuno, el almuerzo, un té y la cena. Era la primera vez que tenía acceso a unas sábanas, a una piscina, a canchas de fútbol, básquet y voleibol.
¿Quién no se iba a sentir feliz con todo eso? Era un sueño. Pero al mismo tiempo te iban pasando cosas que no te gustaban, que ni siquiera podías expresar por una dualidad muy fuerte, muy fea.
En esa época había dormitorios comunes: uno para todos los varones y otro para las chicas. Y en el medio había un pequeño cuarto donde residía el director Alfonso Pedrajas.
Diría que todo el mundo sabía y veía que él era la autoridad. En esa época estaba en boga la corriente de la Teología de la Liberación y los movimientos que buscaban derrocar a las dictaduras. Él era una autoridad a nivel ideológico.
Como era la primera vez que me separaba de mis papás, fue realmente duro. Lloraba todas las noches en mi cama callado. Y no era el único. Escuchaba a otro y a otro.
Como niño no podía distinguir bien las cosas, sobre todo cuando empezaron las visitas del director al dormitorio. Yo pensaba que me pasaba solo a mí.
Los abusos empezaron después de unos tres o cuatro meses de entrar en el colegio. En esa época le decía a mi papá que me quería ir. Una vez incluso él dijo: ‘Esto es demasiado para ti, no te estás acostumbrando. Vámonos’.
Y cuando fue a hablar con el director, no sé exactamente qué le dijo, pero mi padre prometió que volvería en un tiempo prudente para visitarme y nunca más regresó”.

Las visitas del director

“Recuerdo que una noche, obviamente ya cuando todo el mundo estaba durmiendo, incluido yo, sentí que empezaron a tocar mi cuerpo, mis partes íntimas. Recuerdo que la primera vez me sobresalté mucho, dejó de tocarme y se fue.
Pero después, no sé si al día siguiente o a los 2 o 3 días, me llamó a su cuarto para decirme que quería hablar conmigo. Cuando fui, empezó a tocarme otra vez, él comenzó a desvestirse, a hacer que le tocara. Yo con la sorpresa, no sé cómo llamarlo, recuerdo que su cuarto era prácticamente penumbras, con una lamparita al lado de su cama.
Alguna vez leí que hay una situación tal de diferencia de poderes… Un director con formación y un niño de 11 años es realmente una situación de mucha asimetría, mucha inequidad. Tú no sabes cómo actuar, no sabes cómo reaccionar. No sabía exactamente qué era lo que me estaba pasando.
Cuando volví al dormitorio, nadie me dijo nada, nadie decía nada. Y otras veces, igualmente a altas horas de la noche, cuando estaba durmiendo, me sacaba de mi cama y me llevaba en brazos a su cuarto y otra vez empezaba con sus tocamientos, con la felación que me obligaba a hacerle.
¿Cómo le podría haber dicho esto a un compañero? ¿O a mi papá? O de repente debí haberlo hecho. Es que otra vez yo me digo: a esa edad…
Además, toda mi familia estaba a más de 200 kilómetros. No había teléfonos, una carta llegaba a mi pueblo después de 2 o 3 semanas. Cuando había que llamar urgentemente, tenías que ir hasta otra provincia para llamar por el sistema de telefonía rural. Estaba totalmente solo, indefenso. ¿A quién le iba a contar? Aparte de la vergüenza que sentía por todo eso que estaba pasando”.
“No sé cómo definirlo exactamente, pero lo que más recuerdo es el asco. Hasta me cuesta decirlo. Estaba lleno de vellos. La única palabra que se me ocurre es que era asqueroso, porque además olía horriblemente…
Y también tenía mucho miedo, mucho miedo de perderme aquella oportunidad.
En el segundo año, un exalumno que había egresado mucho antes y trabajaba en el colegio también intentó abusar de mí. Se me acercó en una ocasión y me llevó a los baños. Primero me asusté, empecé a golpear la puerta y salí. Nunca más lo intentó, pero después no tenía la cara de hablarme.
Empecé a tener problemas de sueño. De hecho, no sabría decir qué eran, pero me daban unos frascos en la enfermería para que yo pudiera tomarlos. Cuando sabes que este tipo de cosas te pueden ocurrir, pasas en vigilia uno o dos días. Y de repente no pasa nada. ¿Cuál es tu opción? Tienes que seguir.
Creo que ninguno de los compañeros que sufrieron lo mismo pudieron dormir con tranquilidad mientras estuvieron allá.
Aunque mi rendimiento académico se vio afectado, pesaba más el miedo a regresar a mi pueblo como un fracasado. Mis padres y mis hermanos le dijeron a todo el mundo que yo me estaba yendo a estudiar lejos porque era el mejor alumno. Y volver allá no era una opción, no podías permitirte suspender porque el castigo era irse.
Al colegio lo llamaban la ‘Pequeña nueva Bolivia’, porque formaba personas que iban a propiciar el cambio de una Bolivia diferente. ¿Pero cómo te puedes sentir como un factor de cambio si en la estadía que te tocó vivir te hicieron sentir como poco menos que basura? Esa dicotomía ha sido una lucha interna para cada uno de los que hemos sufrido estos abusos”. 
Colegio Juan XXIIILos estudiantes vivían en el Colegio Juan XXIII, que funcionaba como un internado.

El abrazo

“En mi caso, los abusos ocurrieron principalmente durante los dos primeros años. Recuerdo que una vez cuatro o cinco compañeros nos escondimos en el entretecho del dormitorio y hablamos de estas cosas. Ninguno dijo: ‘Me pasó a mí’. Todos decíamos: ‘Le pasó a tal’. Probablemente todos los que estuvimos allí éramos víctimas.
Al día siguiente, nos llamó una profesora y nos preguntó por qué estábamos hablando de estas cosas. Nosotros le dijimos lo mismo, que habíamos escuchado que a tal persona se la habían llevado por la noche, pero nunca dijeron nada, nunca hicieron nada.
Yo huía cuando veía al director de día. Pero cuando ya era un poco más grande, no teníamos contacto, supongo que él mismo se cuidaba. En el tercer año los cuartos quedaban en otro lugar, los más grandes estaban lejísimos de los dormitorios de los pequeños, así que nunca vi que le pasara esto a otra persona.
En mi último año del colegio, un día el director me dio un abrazo muy fuerte y me dijo que lo ayudara, que estaba enfermo y que no podía con todo eso. Recuerdo que sentí ganas de darle un empujón, quería apartarme de su abrazo.
Siempre pensé que en algún momento podría vengarme o tomar revancha. Tenía un rencor, una rabia de acordarme de todo eso. Y pasó en la peor época de mi vida, cuando estaba apartado de mi familia.
Hubo un año en el que lo sacaron del colegio, entre el 83 y el 84, y lo llevaron a las minas. Nos dijeron que estaba yendo a conocer la realidad de los mineros, pero después nos enteramos que lo habían castigado, o lo habían intentado castigar, por todos estos hechos. De todos modos, volvió al colegio.
Unos meses antes de graduarme, me llamó a su despacho y me invitó a ser parte de los jesuitas. Esa fue la única vez que conversamos. Nunca pude encararlo y decirle: ‘Pues esto fue lo que tú hiciste’. Simplemente le dije que no aceptaba y que tomaría mi propio camino”.
Colegio Juan XXIIILos estudiantes trabajaban y estudiaban durante los últimos tres años de internado.

¡Al fin!

“Yo tenía 17 años cuando salí del colegio. Algunos compañeros me preguntaban por qué no volví nunca más. Cumplí mi sueño y el de mis padres de ser bachiller y terminar fue como decir: ‘¡Al fin!’.
Recuerdo que había una posibilidad de seguir estudiando en la universidad a través de un voluntariado de los mismos jesuitas. Y la condición era que teníamos que hacer un año de voluntariado, pero yo dije que no.
Cuando volví al pueblo, vivía con la dicotomía entre sentirme orgulloso y sucio, como si hubiera pagado con algo que realmente era asqueroso. Si alguien se enteraba de aquello, ¿cómo me iba a sentir? ¿Qué cara iba a poner?
Mi autoestima se fue por los suelos. La gente me decía: ‘¿De dónde te sale esa autoestima tan enfermizamente baja?’. Yo no sabía por qué.
Es algo que llevas inconscientemente y lo vas a expresando con cierto tipo de actitudes y decisiones. Una baja autoestima mezclada con desconfianza. Por ejemplo, en un trabajo en equipo, yo sentía que nadie lo podía hacer mejor que yo. Entonces pensaba que mi problema no era de autoestima, sino más bien de arrogancia.
Reconocer esas actitudes de prepotencia me hizo ver que todo era una especie de coraza o escudo para no mostrar mi baja autoestima.
El hecho de que no lo pudiéramos expresar es uno de los poderes que tiene un perpetrador, el de saber identificar cómo lo va a hacer y cómo va a actuar. Él se daba cuenta de la fragilidad de un niño, de su absoluto estado de indefensión.
De hecho, era psicólogo y daba la materia de psicología en el colegio. Eso debe haberle ayudado.
Ahora que soy mayor, pienso: ¿Cómo no puede haber una estructura que le haya encubierto? ¿Cómo puede ser que en sus diarios el perpetrador reconozca que ha abusado de estos niños y sus superiores le digan que ha sido un desliz? Ha sido sistemático durante muchos años y también fue sistemática la protección de toda la estructura de los jesuitas con él.
Era un secreto muy feo que yo tenía que guardar. Creo que por eso no tuve el valor de conversarlo después de ser bachiller con nadie, porque de verdad pensaba que yo era el único”.
Representantes de la Conferencia Episcopal de BoliviaLa Conferencia Episcopal de Bolivia nombró varias comisiones para investigar las denuncias de pederastia dentro de la Iglesia católica.

El secreto

“Mis papás fallecieron sin saber nada de esto. La primera vez que hablé fue hace poco, el año pasado, después de que salió el diario y se lo conté a mi esposa.
En principio lo negué, pero después pensé que una de las mayores traiciones que habían cometido los jesuitas como institución fue abusar de la confianza que mis padres depositaron en ellos. Por supuesto, también fue una traición hacia mí como persona.
Esto no se puede repetir por mis hijos. Todo eso me dio valor para hablar.
Cuando le dije a mi esposa que fui una de las víctimas, sentí mucho cariño, sentí que me abrazaba con su alma y su corazón.
Cada vez que lo digo, siento que me libero de un gran peso de encima. Hay que trabajarlo, quizás toda la vida, en el sentido de que vas sacando sentimientos, poco a poco vas vaciando toda esa rabia, todo ese dolor.
Después de hablar con mi esposa, contacté a la comunidad de sobrevivientes.
Es muy importante saber sobre lo que vivieron otros compañeros con los que conviví en el colegio, y que jamás se me había ocurrido que podían haber pasado por lo mismo. Poder hablarlo es parte de un principio de sanación.

Chile

Por Amelia Eguiguren– Diario La Tercera.
La caída de Felipe Berríos llega como un tercer gran golpe para la comunidad jesuita. A pesar de que son 11 las denuncias por abuso sexual que han registrado en los últimos 15 años este caso ha sido diferente. No solo por lo mediático, sino porque el ex jesuita se auto denunció ante el Ministerio Público e inició un proceso civil en paralelo al canónico. Esto, dicen desde dentro, ha provocado un fuerte remezón para la Congregación.
“Quiero encomendar a Felipe y pedirle al Señor que le regale la gracia del reconocimiento del daño causado”.
Esas fueron las palabras del sacerdote Rodrigo Poblete durante la misa de las 11.30 del domingo 12 de mayo. Las palabras hacían referencia a Felipe Berríos, a quien el Vaticano sancionó la semana pasada con la suspensión del ejercicio sacerdotal, la prohibición de acercarse a menores y la expulsión de la Compañía de Jesús, tras una serie de denuncias de abuso sexual en su contra. La celebración de este sacramento se realizó en el gimnasio del Colegio San Ignacio El Bosque, construido por el hermano gemelo del exjesuita, Andrés Berríos, quien falleció el 20 de julio de 2023. Durante aproximadamente 13 minutos, Poblete detalló, en la prédica, el proceso en que está implicado Berríos y pidió primero por las ocho víctimas, luego por su familia y, por último, por el sacerdote, quien no quiso participar de este reportaje.
La caída de un influyente sacerdote como lo fue Berríos, según explican personas cercanas a la congregación, constituye el tercer gran golpe para la Compañía de Jesús en los últimos 15 años. El primero ocurrió a fines de 2010, cuando Eugenio Valenzuela, exmaestro de novicios y provincial, fue denunciado por dos hombres adultos, exalumnos de los colegios San Ignacio El Bosque y Alonso Ovalle, por abuso sexual, a lo que se sumó la declaración de un testigo sobre hechos ocurridos entre 1995 y 1998, cuando era novicio. Con el paso del tiempo fueron sumándose más denuncias, las que llegaron a ser seis víctimas mayores de edad. Sin embargo, debieron pasar nueve años para que, en 2019, Valenzuela -quien por su cargo conocía de todas las denuncias al interior de la congregación- solicitara su dimisión de la Compañía de Jesús y del estado clerical.
Eugenio Valenzuela
Aunque el caso no generó gran revuelo mediático, fue un terremoto al interior de los jesuitas. Y generó que en 2013 un grupo de sacerdotes -al menos 10- presentara su renuncia por la forma en que se trató internamente. Entre ellos estuvieron Pablo Romero, Cristián Meneses, Miguel Yaksic, Francisco Jiménez y Jorge Mendez.
El mismo año en que Valenzuela dejó de ser sacerdote, en enero de 2019, llegó el segundo golpe. La teóloga Marcela Aranda denunció a Renato Poblete por abuso sexual. Esa fue la primera de las múltiples denuncias hacia quien fuera el capellán del Hogar de Cristo, quien falleció en 2010. Tras una extensa investigación del abogado Waldo Bown solicitada por la orden religiosa -bajo el mando del nuevo provincial Cristián del Campo, hoy rector de la Universidad Alberto Hurtado-, se publicó un informe que determinó la existencia de al menos 22 víctimas mujeres, entre ellas una niña de tres años.
Personas del interior de la Compañía explican que “el verdadero trauma se vivió con Poblete y Valenzuela. El primero echó por la borda una figura histórica, pero ya estaba muerto y muchos de esa generación debieron aceptar que uno de los suyos era abusador. El otro golpe devastador fue en la interna, Eugenio Valenzuela. Eso generó un quiebre muy grande, ya que fue el formador de la gran mayoría de los jesuitas. Fue la caída de un padre”.
Estas situaciones llevaron a la orden religiosa a tomar medidas. En 2018 se creó una Comisión de Estudios sobre Prevención y Abusos. Esta tenía la finalidad de realizar un informe sobre la situación de la congregación. Un año después, en abril de 2019, comenzó a operar el Centro de Prevención de Abusos y Reparación de la Compañía de Jesús (CPR), “oficina destinada a recibir las denuncias por comportamientos en este ámbito en contra de jesuitas, gestionar esos procesos en curso y dar mayores garantías de imparcialidad y profesionalización en materias de prevención y reparación. Esto, con el fin de que los espacios de nuestras obras sean sanos y seguros para todos quienes comparten en ellos”, según se lee en su página web. El centro está conformado al día de hoy por la abogada María de los Ángeles Solar, la psicóloga experta en temas de abuso Claudia González y el sacerdote Larry Yévenes SJ. Además, en 2022 se creó una Comisión de Cambio Cultural, destinada a rediseñar las relaciones de poder de los sacerdotes, la relación con los laicos, las dinámicas del día a día, entre otros aspectos.
Estas situaciones llevaron a un cambio sustantivo dentro de la Compañía de Jesús. Sin embargo, vendrían más malos ratos para la comunidad: Felipe Berríos sería el siguiente. Hoy, un jesuita admite que “lo de Berríos fue un elemento más de un dolor que ya se había vivido antes. Había un quiebre muy grande”. Y, en este caso, el revuelo mediático sería otro.

Un pequeño Frankenstein

A las 3.30 del viernes 10 de mayo sonó la alarma de Juan Cristóbal Beytía, socio de la Provincia Chilena de la Compañía de Jesús. Salió de su casa y tomó un avión con destino a Antofagasta. A las 8.30 ya estaba en la puerta de la residencia de Berríos, en el campamento de La Chimba. Entraron al lugar y Beytía leyó frente suyo -y de Alejandro López Román, abogado canónico de Berríos, conectado a través de Zoom- el decreto en el que se le comunicaba a Berríos su expulsión de la Compañía de Jesús. Una vez terminada la lectura, Berríos firmó el documento y Beytía regresó a Santiago.
De esta manera se oficializó la salida del entonces jesuita. El caso por el que terminó de caer comenzó el 29 de abril de 2022, cuando la Fundación para la Confianza comunicó la presentación de una denuncia por abuso sexual en su contra. Días después, el 3 de mayo, la Compañía de Jesús informó a través de un comunicado que abría una investigación previa canónica en contra del entonces sacerdote, “nombrando a la abogada laica María Elena Santibáñez a cargo de esta investigación”. En ese mismo momento, Berríos también publicó un comunicado en el que señaló que “no he sido informado de nada distinto de lo que dice ese comunicado” emitido por la congregación, y aseveró que haría “todo lo que sea necesario por conocer y aclarar los orígenes de esta denuncia”.
Casi un mes después, el 30 de mayo, Berríos rompió su silencio y escribió una carta donde comunicaba su autodenuncia ante el Ministerio Público para que la justicia ordinaria indagara su caso. El escrito -redactado por su abogado, el penalista Julián López- fue presentado ante la Fiscalía Metropolitana Sur. Ahí, según explican cercanos, comenzaron los roces públicos entre el clérigo y su congregación por este caso. Pero no era la primera vez que Berríos actuaba por cuenta propia, generando molestia entre personas de la congregación.
Juan Carlos Bussenius, exjesuita, asegura que fueron, en parte, las grandes libertades que se le dieron a Berríos lo que llevó a esta situación. “Crearon un pequeño Frankenstein, que finalmente se vino contra ellos. Desde que entró a la Compañía se destacó por salir del marco. Como sacerdote se le permitió ejercer y decir cosas que para otros quizá estaban más vetadas. La Compañía siempre lo protegió, porque él, por un lado, se atrevía a decir de todo y, por otro lado, llegaba a mucha gente. Yo creo que él tenía mucho carisma, sin duda, y eso permitía que surgiera un modelo diferente de jesuita”.
Esto también lo apoyan otros jesuitas: “El caso Berríos -al igual que Poblete y Valenzuela- confirma los riesgos de los privilegios que tenían ciertos jesuitas en cuanto a autonomía económica, ausencia de control y la libertad para emprender misiones personales. Aquí existe responsabilidad institucional por los constantes permisos otorgados por los provinciales hacia Berríos, quien incluso vivía solo y no en comunidad, una excepción en la Compañía, ya que todos los jesuitas viven en comunidades que no eligen, sino que son destinadas por el provincial”.
Esa autonomía comenzó a darse en “La Casita”, una residencia ubicada en la calle Departamental, detrás del Instituto de Formación y Capacitación Popular (Infocap), donde Berríos vivió junto con los sacerdotes Luis Roblero y Fernando Montes. Al lugar solían ir -e incluso vivir por épocas- jóvenes universitarios de la élite, y eran visitados por personajes del mundo político y empresarial. Berríos se relacionaba con dirigentes de forma transversal: desde los exministros de la Concertación Andrés Velasco, Nicolás Eyzaguirre y Francisco Vidal, hasta Jovino Novoa y Evelyn Matthei. Tras años de convivencia, cercanos aseguran que la relación con Roblero, quien es primo de Gabriel Roblero -actual provincial a cargo del caso de Berríos-, se fue debilitando debido a diferencias y rivalidades entre ambos. El quiebre definitivo -relatan las mismas fuentes- se dio cuando Roblero asumió como uno de los 40 miembros que conformaron el Consejo Asesor Presidencial Trabajo y Equidad, creado por la Presidenta Michelle Bachelet en 2007.
Berríos -fundador de Techo e Infocap- tenía un rol especialmente gravitante en un mundo progresista, y también en el que rodeaba a la ex mandataria. Su mayor cuota de influencia la adquirió justamente en las primeras dos décadas del 2000, cuando se hizo conocido por apoyar el matrimonio igualitario y tildar de “inmoral” que la Universidad de los Andes construyera un hospital en “la cota mil”, debido a que ya había uno en San Carlos de Apoquindo, Las Condes. Estas señales de independencia -muchas veces defendidas por sus pares- también generaron incomodidad dentro de la Compañía de Jesús y otros sacerdotes.
Ocurrió, por ejemplo, en mayo de 2013. En entrevista a TVN, Berríos dijo que la Iglesia “ha lucrado creyéndose la dueña de la salvación”, y criticó a los obispos, porque “no son capaces de jugársela por los que sufren”. Sus dichos le valieron la respuesta del obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González, quien dijo que la entrevista “demuestra lo que ya conocemos de las opiniones del padre Berríos, exageradas, fueras de tono, con palabras que muchas veces son hirientes (…) Esta entrevista lo que hace es desunir, disgregar y no produce ningún efecto positivo”.
La investigación previa canónica a Berríos siguió su curso. Durante cuatro meses, María Elena Santibáñez escuchó a siete denunciantes y a más de 40 testigos. Incluso, según cuenta la abogada penalista, Berríos se reunió con ella en cuatro ocasiones, siempre acompañado de su abogado, Julián López. En ese momento, el 25 de agosto de 2022, el informe que realizó Santibáñez aseguró que las denuncias “se refieren a tocaciones y diversos traspasos de límites en el ejercicio del sacerdocio, entre los años 1993 y 2009″. Hoy, la abogada asegura que “varias de las víctimas eran menores de edad y que el rango varía entre los 14 y 23 años. Además, varios ocurrieron bajo contexto pastoral, lo que implica una mayor gravedad ante la justicia canónica”.
El mismo día Berríos volvió a hablar: “No he cometido los actos de significación sexual que ellas describen”. El sacerdote, además, cuestionó abiertamente la forma en que la Compañía de Jesús llevó el proceso en su contra y reclamó por la falta de transparencia que tuvo su congregación. Menos de un mes después, el 25 de septiembre, señaló: “La Fundación para la Confianza se presta para un show mediático a través de su abogado Hermosilla”. En espera de la decisión del Vaticano, apuntó que detrás de la acusación en su contra había una estrategia comunicacional impulsada por el abogado Juan Pablo Hermosilla, avalada por la fundación en que trabaja, y aseguró: “Esto es un juicio mediático y mediáticamente estoy marcado”.
Una semana después, el 3 de octubre, con orden judicial en mano, efectivos de la Brigada de Delitos Sexuales de la PDI llegaron hasta las oficinas centrales de la Compañía de Jesús para incautar la investigación previa canónica realizada por Santibáñez. En esto, la Compañía de Jesús le pidió a Berríos mantenerse en Santiago hasta el fallo canónico. Sin embargo, el sacerdote desoyó la solicitud y regresó a su casa en La Chimba, en noviembre de 2022. Finalmente, el 24 de noviembre de ese año Berríos anunció su intención de renunciar a los jesuitas, en gran parte por el poco apoyo que había recibido durante el proceso en su contra. En su carta, el clérigo sostuvo que le “duele” contar “que me he sentido maltratado por el gobierno de la Compañía, que tanto quiero. Sus ambiguas declaraciones a la prensa han sido condenatorias. Todo esto en un proceso mediático, con filtraciones intencionadas que me han perjudicado”. Finalmente, señaló: “Todo esto me ha puesto en una situación en que se me hace imposible vivir la obediencia jesuita”.
Sin embargo, desde dentro aseguran que Berríos jamás inició el proceso formal para salir de la congregación ni del sacerdocio. Este procedimiento cuenta con varios pasos: una carta al padre general, declaración de testigos y responder un cuestionario en detalle, para que luego la Iglesia evalúe la dimisión. Según cercanos, nada de esto se realizó.

Clérigo vago

Son 11 sacerdotes jesuitas denunciados por abuso sexual en los últimos 15 años. De estos, seis han sido denunciados por abusos de menores de edad, en los que -después de una investigación previa canónica- se ha podido concluir la verosimilitud de dichas denuncias. Esto, según explica la abogada María Elena Santibáñez, significa que “contrastando antecedentes, lugares, personas y épocas, los hechos narrados sí son plausibles”.
A estas se les suma Berríos. Cercanos a la Compañía de Jesús aseguran que este caso ha sido diferente al resto y que ha implicado un mayor control de daños, tanto en la interna como públicamente. Ello, pues el suspendido sacerdote optó por tener una defensa legal desde el primer momento y salió varias veces hablando en los medios de comunicación, refutando las acusaciones y los procedimientos de investigación. De todas formas, insisten en que Berríos ha tenido el mismo trato que cualquier otro jesuita y que se ha llevado a cabo el camino establecido.
“El proceso canónico de Berríos fue igual que cualquiera, se le trató como cualquier jesuita más, no hubo ninguna diferencia. Eso es un gesto de mucha libertad institucional, ya que la Compañía no dudó en aplicar sus nuevas reglas a uno de sus miembros más poderosos”, dice hoy un jesuita con varios años dentro de la congregación.
Todo esto ha llevado a que la Compañía de Jesús organice diferentes reuniones con su congregación para informar y responder dudas respecto del tema. La última se llevó a cabo el lunes 13 de mayo, durante la mañana, en la sede de la congregación, el edificio Arrupe. A este encuentro fue convocada la comunidad interna, es decir, laicos relacionados con la Compañía. Otros encuentros se realizaron la semana pasada con los superiores de las comunidades y otros organismos asociados. Además, tanto Roblero como Beytía han sostenido reuniones con otros grupos de interés para intentar alinearlos ante la postura llevada adelante por la congregación.
Aunque entre los sacerdotes jóvenes Berríos ya no tiene la ascendencia que tuvo en los 2000, sí mantiene lazos y amistades con curas de su generación o mayores, como Fernando Montes y Jorge Costadoat. Por ello -y sobre todo por la influencia que aún tiene en laicos- se generó un debate interno que se propusieron despejar bajando tempranamente la información.
En el comunicado que dio a conocer el viernes 10 de mayo, la Compañía de Jesús pidió perdón “a las víctimas, sus familias y cercanos por el dolor causado. Hechos como estos jamás deberían ocurrir”. Y detalló que se estableció “que Felipe Berríos es culpable de delitos contra el sexto mandamiento cometidos con menores de edad y de delitos de solicitación a pecar en contra del sexto mandamiento, durante o con ocasión de la confesión”.
Berríos cuenta ahora con 30 días para apelar a su expulsión de la Compañía de Jesús. En caso de no hacerlo, saldrá de la congregación y quedará bajo el estatus de “clérigo vago”. Este término se utiliza en el caso de que un sacerdote no pertenezca a ninguna congregación ni diócesis.
Por el lado penal, tras la incautación del informe realizado por María Elena Santibáñez, el Ministerio Público lo sobreseyó en una de las siete causas. Otras cinco fueron cerradas a través de una resolución de la Corte de Santiago del 6 de septiembre de 2023 por la no participación de las denunciantes, mientras que solo una continúa abierta. La línea de defensa del suspendido sacerdote la manifestó su abogado, Julián López, el 2 de junio de 2024: “Que un tribunal de la República haya concluido que los hechos descritos por una de las denunciantes, incluso si fueran ciertos, no son constitutivos de delito, es una manifestación evidente de la cuestionable calidad de las acusaciones que se formularon públicamente contra Felipe Berrios y, en particular, las que patrocinó la Fundación para la Confianza. Con la investigación del Ministerio Público concluida, confiamos en que las demás denuncias tendrán el mismo destino”. Esa es, hasta el momento, la línea argumentativa que sigue Berríos con su defensa.