Archivo de la categoría: Antropología de la Religión

Factor religioso como fenómeno humano

Rupnik fue excomulgado

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Mantener en vigor las medidas de restricción del ministerio del Padre Rupnik SJ es uno de los elementos de un complejo proceso que, sabemos, toma tiempo y para el cual no hay recetas predeterminadas. Forma parte del aprendizaje que vamos haciendo tratando de no equivocarnos

Por Jesús Bastante– www.religiondigital.org
Este caso, como otros, nos llena de estupor y dolor, nos lleva a comprender y sintonizar con el sufrimiento de las personas involucradas (….). El caso que se ha hecho público la semana pasada en relación al Padre Marko Rupnik es un buen ejemplo de lo mucho que nos queda por aprender, sobre todo del sufrimiento de las personas“. El general de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa SJ, se encontró con varios periodistas en la sede de la Curia para hacer balance de este 2022 y, de paso, admitir errores en el tratamiento de la investigación contra el artista jesuita, acusado de abusos por, al menos, nueve mujeres.
En este caso, Doctrina de la Fe recibió directamente una denuncia de extra-limitación en las relaciones entre el Padre Rupnik y personas adultas consagradas de la Comunidad Loyola, en Eslovenia, mientras ejercía labores pastorales vinculados al ministerio sacramental”, explicó Sosa. Unos hecho que, admitió, “sucedieron en los primeros años de la década de los 90 del siglo XX“.
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe solicitó a la Compañía de Jesús la investigación previa. Al recibir la información y el encargo, se tomaron las medidas cautelares proporcionales al caso“, volvió a explicar, matizando que las denuncias recibidas “estaban legalmente prescritas”, pero comprometiéndose a “pasar del nivel jurídico al de atender el sufrimiento causado y sanar las heridas abiertas”.
Sosa confirmó que Rupnik fue excomulgado por haber confesado a una mujer con la que había mantenido relaciones sexuales, causa que llegó a la Santa Sede como denuncia en 2019. Esa pena ya fue levantada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, una vez que el jesuita esloveno cumplió los requisitos para ello: reconocer los hechos y mostrar arrepentimiento.

El Papa Francisco rompe su silencio sobre el ‘caso Rupnik’: “Para mí fue una sorpresa muy grande, y un dolor, porque estas cosas duelen”

Por Jesús Bastante– ReligiónDigital.com
“Para mí fue una sorpresa, la verdad. Esto, una persona, un artista de este nivel, para mí fue una sorpresa muy grande, y un dolor, porque estas cosas duelen”. El Papa Francisco rompió su silencio sobre el ‘caso Rupnik’, el artista esloveno, miembro de la Compañía de Jesús, acusado por varias ex religiosas de abusos en la década de los noventa en Eslovenia, y cuya gestión por parte de los jesuitas y del Vaticano ha sido duramente cuestionada por la opinión pública.
Durante su entrevista con AP, Bergoglio negó haber tenido algún papel en el manejo del caso de Rupnik, aparte de intervenir procesalmente para mantener la segunda serie de acusaciones de las nueve mujeres ante el mismo tribunal que escuchó la primera. Su única decisión, aclaró, fue que todo siguiera “con el tribunal normal, porque si no se dividen los caminos procesuales, se embarulla todo”.
“O sea que no tuve nada que ver en esto”, insistió, refiriéndose al súbito levantamiento de la excomunión contra Rupnik, en apenas un mes después de haber sido condenado por Doctrina de la Fe. Francisco aseguró que “siempre” renuncia a la prescripción en los casos que afectan a menores de edad y a “adultos vulnerables”, pero suele insistir en mantener las garantías legales tradicionales en los casos que afectan a otras personas.

El demonio no vencerá

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La Iglesia en Australia recuerda el “liderazgo fuerte y claro” del Cardenal Pell

Por  Diego López Marina– ACI Prensa.
El Arzobispo Timothy Costelloe, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Australia, recordó el “liderazgo fuerte y claro” del Cardenal George Pell, fallecido a los 81 años.
El Cardenal Pell brindó un liderazgo fuerte y claro dentro de la Iglesia Católica en Australia, como Arzobispo de Melbourne, como Arzobispo de Sydney y como miembro de la Conferencia Episcopal por más de 25 años”, expresó Monseñor Costelloe el 11 de enero en un comunicado.
“Sus muchas fortalezas fueron reconocidas en Australia y el mundo, como atestiguan sus nombramientos como prefecto de la Secretaría de Economía y como miembro del Consejo de Cardenales”, continuó.
El Cardenal George Pell falleció el martes 10 de enero, en Roma, tras una cirugía rutinaria de cadera. Si bien la operación tuvo éxito, sufrió un paro cardiaco que acabó con su vida.
El Arzobispo Costelloe considera que “el impacto del Cardenal Pell en la vida de la Iglesia en Australia y en todo el mundo se seguirá sintiendo durante muchos años”.
“Mientras lo recordamos y reflexionamos sobre su legado, invito a todos los católicos y otras personas de buena voluntad a unirse en oración por el Cardenal Pell, un hombre de fe profunda y permanente, y por el descanso de su alma”, concluyó.
Por su parte, el Obispo Auxiliar en Sydney, Monseñor Richard Umbers, recordó al Cardenal Pell como “un hombre muy inteligente y culto que se interesaba genuinamente por todos los que lo rodeaban”.
El exprimer ministro, Tony Abbott, escribió en un comunicado publicado en Twitter que Australia había “perdido a un gran hijo y la Iglesia había perdido a un gran líder”.
Abbott elogió al Cardenal Pell como un “defensor comprometido de la ortodoxia católica y un firme defensor de las virtudes de la civilización occidental”.
Nacido en 1941 en la ciudad de Ballarat, a Pell lo ordenaron sacerdote en la Basílica de San Pedro en 1966. Estudió tanto en la Pontificia Universidad Urbaniana como en la Universidad de Oxford.
Fue una figura destacada de la Iglesia que se desempeñó durante muchos años como Arzobispo de Melbourne y luego de Sydney antes de que el Papa Francisco lo nombrara para dirigir la Secretaría de Economía del Vaticano en 2014.
En 2017, Pell volvió de Roma a Australia para defender su inocencia ante denuncias de abuso sexual. Después de 404 días en prisión, finalmente fue absuelto en 2020. Regresó a vivir a Roma el 30 de septiembre del mismo año.

Cardenales Pietro Parolin, Luis Ladaria Ferrer y Marc Ouellet enfrentan Camino Sinodal alemán

Por Walter Sánchez Silva– ACI Prensa.
El Cardenal español Antonio María Rouco Varela criticó el polémico Camino Sinodal de la Iglesia Católica en Alemania y dijo al respecto que el demonio no vencerá a la resurrección de Cristo.
Así lo indicó el Arzobispo Emérito de Madrid en su participación en el curso de actualización de derecho canónico en la Universidad de Navarra, dedicado a estudiar la constitución Praedicate Evangelium, con la que el Papa reformó la Curia del Vaticano.
El Purpurado dijo que el polémico Camino Sinodal de Alemania “tiene un defecto de forma” y “es más una superestructura que una realidad que nazca del corazón de la Iglesia”.El Cardenal español dijo además que el Camino Sinodal “ha tenido una gran acogida en el mundo por las corrientes sociales imperantes. Se ha potenciado desde fuera incidiendo y teniendo efectos dentro”.
“Esto pone de manifiesto que la fe es luz y que tenemos que hacer examen de conciencia y tomarnos la santidad más en serio, porque nos hemos dejado ganar en gran medida por las corrientes materialistas”, agregó.

El demonio no puede vencer a la resurrección de Cristo

El Arzobispo Emérito de Madrid se refirió a un pasaje del libro del Apocalipsis y dijo que “la gran batalla para la salvación del mundo está resuelta desde el principio, porque el triunfo del resucitado es definitivo y nadie lo puede superar”.
“El poder del demonio no va a vencer a la resurrección, pero hay que luchar la batalla, hay que completar la Pasión de Cristo, como dice San Pablo”, aseguró.

¿Qué es el Camino Sinodal de la Iglesia Católica en Alemania?

El Camino Sinodal es un controvertido proceso de varios años que comenzó en diciembre de 2019.
En él participan obispos y laicos para tratar temas como el ejercicio del “poder”, la moral sexual, el sacerdocio y el papel de las mujeres en la Iglesia, temas sobre el que han expresado, públicamente y varias veces, posturas contrarias a la doctrina católica.
Estas posturas han suscitado diversas acusaciones de herejía y temores de cisma.
Hace unos días, el Cardenal Marc Ouellet, prefecto del Dicasterio de los Obispos en el Vaticano, advirtió que la propuesta del Camino Sinodal hiere a la Iglesia, causa escándalo y siembra duda y confusión.
Por ello solicitó a los obispos alemanes “una moratoria” de sus propuestas hasta después de la conclusión del Sínodo de la Sinodalidad, cuya fase final se realizará en el Vaticano en 2023 y 2024.

Bendición de parejas homosexuales

Los obispos alemanes que se han expresado públicamente a favor de la bendición de parejas homosexuales son Monseñor Georg Bätzing, presidente de la Conferencia Episcopal, el Cardenal Reinhard Marx, Arzobispo de Munich; Monseñor Franz-Josef Bode, Obispo de Osnabrück; Monseñor Helmut Dieser, Obispo de Aachen, Monseñor Peter Kohlgraf, Obispo de Mainz; y Monseñor Heinrich Timmerevers, Obispo de Dresden-Meissen.
Monseñor Franz-Josef Overbeck, Obispo de Essen, dijo que no tomará acciones disciplinarias contra los sacerdotes que bendigan a parejas homosexuales.
Otro grupo de obispos alemanes sí acogió de buen modo la clarificación del Vaticano, entre ellos el Cardenal Rainer Maria Woelki, Arzobispo de Colonia; Monseñor Stephan Burger, Obispo de Friburgo; Monseñor Ulrich Neymeyer, Obispo de Erfurt; Monseñor Gregor Maria Hanke, Obispo de Eichstätt; Monseñor Wolfgang Ipolt, Obispo de Görlitz; Monseñor Stefan Oster, Obispo de Passau; y Monseñor Rudolf Voderholzer, Obispo de Ratisbona.
La crítica del polémico “Proceso Sinodal”
Representantes del polémico “Proceso Sinodal” de la Iglesia Católica en Alemania, presentaron una solicitud con 2,600 firmas de agentes pastorales hombres y mujeres, incluidos sacerdotes, a favor de la bendición de parejas homosexuales.
CNA Deutsch informó que la petición fue entregada a Monseñor Helmut Dieser, codirector del foro de sexualidad del Proceso Sinodal, durante un evento en el que se mostraba una bandera arcoíris, símbolo del lobby gay, y un afiche del Comité Central de Católicos Alemanes (ZdK), una poderosa organización laica que monitorea el proceso sinodal con los obispos alemanes.
En el evento también estaba Birgit Mock, quien dirige el foro de sexualidad con Monseñor Dieser. Ella también es vocera de políticas de familia del ZdK y vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Alemanas Católicas (KDFB).
“Es nuestra preocupación anclar la sexualidad como una fuerza positiva en las enseñanzas de la Iglesia. Obligar a las parejas en relaciones amorosa que viven en fidelidad y aprecio mutuo a negar su sexualidad como pareja no se corresponde con nuestra imagen del hombre y Dios”, indicó Mock en una nota de prensa del Proceso Sinodal.
“Esta reevaluación oficial de la Iglesia sobre la sexualidad es también importante para nosotros en el ZdK, para que en el futuro los pastores no tengan que decidir solo de acuerdo a sus conciencias cuando bendigan a parejas homosexuales. El ZdK defiende que se haga un borrador de ese ritual de bendición para todas las diócesis alemanas”.
Monseñor Dieser dijo que la aclaración del Vaticano ha generado “irritación y fastidio”.
“Es precisamente en nuestro foro que estamos debatiendo este importante asunto. Los contenidos del mismo los llevaremos a Roma”, dijo el Obispo de 58 años.
“Puedo imaginar que los agentes pastorales en el terreno están afrontando una severa prueba de fortaleza. Nos gustaría alentarlos a participar en este debate teológico”.
“El reconocimiento de la sexualidad, con sus múltiples dimensiones y cambios en el transcurso de la vida, finalmente también beneficia el aprecio de un matrimonio sacramentalmente contraído entre un hombre y una mujer”, agregó el Obispo.
En su nota de clarificación, la CDF indicó que “la comunidad cristiana y los pastores están llamados a acoger con respeto y delicadeza a las personas con inclinaciones homosexuales, y sabrán encontrar las modalidades más adecuadas, coherentes con la enseñanza eclesial, para anunciarles el Evangelio en su plenitud”.
“Estas, al mismo tiempo, están llamadas a reconocer la cercanía sincera de la Iglesia –que reza por ellas, las acompaña, comparte su camino de fe cristiana– y a acoger las enseñanzas con sincera disponibilidad”, resalta.
Fuente: Traducido y adaptado por Walter Sánchez Silva. Publicado originalmente en CNA.

Via crucis de George Pell

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Siendo inocente, pasó más de un año en prisión acusado de abuso sexual

El Centro de Estudios Rosario Livatino, que lleva el nombre del juez siciliano asesinado por la mafia en 1990 y proclamado beato por Francisco en 2021, ha reproducido un artículo escrito por su presidente, Mauro Ronco, profesor emérito de Derecho Penal de la Universidad de Padua. En él da cuenta de las tropelías jurídicas cometidas para condenar a un inocente solo por ser quien era.
Una meditación sobre la experiencia judicial del cardenal George Pell
1. La noticia de que el Tribunal Superior de Australia había absuelto al cardenal George Pell de todos los cargos, ordenando su puesta en libertad tras 400 días de detención en una prisión de alta seguridad, llenó mi corazón de alegría.
Alguien dijo tras la sentencia: “Entonces, ¡es inocente!“. En cuanto a la relación causal automática entre condena e inocencia, no estoy de acuerdo. No es que el cardenal Pell sea inocente porque el Tribunal Superior le haya absuelto; es inocente porque nunca cometió los abusos que se le imputaban injustamente y porque no se habían reunido contra él pruebas lógicamente válidas.
Debemos librarnos del velo de hipocresía que a menudo envuelve la vida jurídica y social. El enunciado de una sentencia firme “pro veritate habetur [se tiene por la verdad]“. Pero no contiene necesariamente la verdad. Por supuesto, las sentencias deben respetarse, al igual que las leyes. Sin embargo, la ley humana contraria a la ley natural no es verdadera ley, “sed legis corruptio [corrupción de la ley]” (Santo Tomás, Suma Teológica, I-II, q. 95, a.2). Por tanto, no obliga al ciudadano en conciencia. La sentencia puede ser injusta por dolo o culpa del juez o de otras partes implicadas en la acusación, o por una serie de contingencias fortuitas que han distorsionado la averiguación de la verdad. El condenado se somete a la sentencia injusta como a una violencia superior a la que no puede ofrecer resistencia.
La ejecución de una pena provocada por una sentencia injusta convierte al condenado en testigo oculto de la verdad. El cardenal Pell, que sufrió un encarcelamiento injusto durante 13 meses, llevó en sí mismo el sufrimiento de la condena como testigo de la verdad.
2. Como hemos dicho precedentemente, la injusticia de la sentencia puede resultar de la malicia o culpabilidad del juez, del investigador o del acusador, o del cúmulo de circunstancias desafortunadas que han desviado la averiguación de la verdad sin culpa de nadie.
Para que los errores judiciales se eviten en la medida de lo posible, la sabiduría jurídica de todos los tiempos, incluso la más severa e inexorable con el delito, ha predicado el máximo rigor en la valoración de las pruebas.
Giacomo Menochio, un gran jurista italiano de la segunda mitad del siglo XVI -una época que ciertamente no era blanda a la hora de castigar a los culpables- escribió: “Probationes dubiae admittuntur in criminalibus ad probandi accusati defensionem, nec non testes de sola credulitate deponentes [La prueba dudosa puede admitirse en las causas penales para probar la defensa del acusado, y también para descartar testigos por mera credulidad]” (De Praesumptionibus, conjecturis, signis et indiciis, Commentaria, Liber V, Praesumptio III, 50, 651) y concluyó: “Accusatoris probatio debet luce meridiana esse clarior et redditur dubia ex qualicumque accusati probatione [La prueba del acusador debe ser más clara que la luz del día, y cualquier prueba del acusado suscita dudas.]” (Ibidem, 52).
Los principios jurídicos que olvidaron los jueces del caso Pell pertenecen a la tradición universal del Derecho. En la imagen, el jurista Giacomo Menochio (1532-1607), citado por el profesor Ronco.
En estas máximas estaba grabado el valor incuestionable del principio de que la prueba del acusador es inaceptable cuando existe un solo indicio contrario que oscurezca su absoluta claridad. De ahí que el juez deba absolver al acusado cuando exista un motivo no capcioso de duda que invalide la prueba de la culpabilidad. No importa que el juez esté convencido en conciencia de que puede superar la duda suscitada por las pruebas de la defensa. Lo decisivo es que en el juicio ha surgido un motivo objetivo de duda.
El principio “In dubio pro reo“, que se expresa en el Derecho contemporáneo como la fórmula según la cual una condena solo puede pronunciarse legítimamente cuando se ha probado la responsabilidad “más allá de toda duda razonable“, es un principio de Derecho natural. De hecho, su raíz se encuentra en una verdad metafísica/antropológica sobre la naturaleza del hombre. Si es bueno por naturaleza, porque la razón, que por naturaleza debe regir las potencias del alma, le inclina al bien, a pesar de la tendencia presente en él que le arrastra al mal, y si el hombre debe ser considerado, en relación con su estatuto jurídico, en su dignidad esencial -que reside en la razón que le inclina al bien-, la racionalidad jurídica de la presunción de inocencia del acusado es evidente.
La presunción es una regla práctica esencial para juzgar, que solo sucumbe ante la prueba cierta de lo contrario. Para Francesco Carrara, que enseña a prestar especial atención al fundamento metafísico del Derecho penal, “la presunción de inocencia y, por tanto, la negación de la culpabilidad” es un principio metafísico y un dogma fundamental establecido por la razón (Opuscoli di diritto criminale, V, Prato, 1881, 17 y ss.).
3. El Tribunal Supremo australiano absolvió al cardenal Pell alegando que existía una posibilidad significativa de que se hubiera condenado a un hombre inocente. Así pues, había pruebas que objetivamente no permitían superar la “duda razonable” de su inocencia. Los jueces que lo habían condenado en las instancias anteriores violaron el derecho procesal australiano y, lo que es más importante, el principio de derecho natural que lo sustenta.En la línea roja de la imagen que facilitó el reportaje de Andrew Bolt en Sky News, se indica el recorrido que siguió la procesión de salida al abandonar el templo y rodearlo para ir hasta la sacristía.  Todo, tras una concurrida una misa dominical en una diócesis a la que Pell acababa de llegar y cuya catedral y costumbres todavía no conocía bien. Al llegar a la parte de atrás, en naranja se ve el recorrido de los chicos hasta la sacristía donde se supone que fueron abusados, y en verde el recorrido que hicieron Pell y el resto de participantes en la celebración. Bolt (que se reconoce “no cristiano”) midió los tiempos necesarios para cometer el delito, según el propio relato de la supuesta víctima. No hay tiempo material. “No es posible, es un escándalo”, dijo con valentía el periodista ateo, mientras todos se lanzaban contra el cardenal o muchos en la propia Iglesia guardaban un cómodo silencio. (No así George Weigel, uno de los grandes defensores del prelado ahora fallecido).
Es evidente que el lugar, el momento y todas las circunstancias en las que supuestamente se cometió el acto ilícito, según el relato del único acusador, eran intrínsecamente incompatibles con el desarrollo normal de los acontecimientos humanos. Por supuesto, es posible que se produzca un acontecimiento absolutamente inverosímil. Pero la inverosimilitud objetiva de un hecho constituye razón suficiente para la exclusión obligatoria de la acusación, a menos que se pruebe la circunstancia particular que, en el caso concreto, habría hecho posible lo que es inverosímil según el acontecer ordinario de los hechos humanos. Pero no hay rastro de tal circunstancia en las sentencias condenatorias inválidas y nulas.
Pero hay que decir algo más. El dictum del único acusador fue contradicho por el testimonio jurado y solemne de al menos veinte testigos, que en modo alguno eran sospechosos de falsedad. También por esta segunda razón no podía creerse que la acusación fuera cierta “más allá de toda duda razonable”. Es más: el largo tiempo transcurrido desde el supuesto hecho hasta la interposición de la denuncia constituía una razón más para la falta de fiabilidad subjetiva del acusador, a causa de la innumerable serie de impulsos que podían haberle llevado a la declaración, desde la calumnia deliberada hasta la autosugestión o la influencia de factores externos llevados a cabo por esa parte del mundo que insufla en las mentes más frágiles la falaz idea de que las personas dotadas de autoridad moral son las típicas culpables de actos de abuso.
4. ¿Por qué, entonces, a pesar de la evidente concurrencia de elementos que descartaban su culpabilidad, el cardenal Pell fue condenado en las instancias anteriores?
En primer lugar, hay que destacar la hipótesis de la culpabilidad de los jueces. Ya fuese por dolo o negligencia, parece fuera de toda duda que hubo culpabilidad. La violación de la regla de “más allá de toda duda razonable” radica en la realidad de las cosas. Además, el juez supremo lo afirmó sin vacilar. Aquí no es posible ir más allá para verificar si solo hubo negligencia o más bien dolo en la violación de la ley. Buscar la intención en la mente del juez que dicta una sentencia falsa es una tarea muy difícil. Hay que admitir que su tarea es ardua. Sin embargo, la violación de la ley es más grave cuanto más evidentes sean las razones objetivas de duda que impedían pronunciar la condena.
Si fue intencionado o negligente no es relevante aquí. Esto atañe al grado de culpabilidad moral de los jueces, que escapa a la valoración jurídica y social. Más bien, es importante señalar que el clima social en el que se desarrollaron los procesos estaba envenenado por un deseo generalizado de perseguir a la Iglesia en su jerarquía sacerdotal.
5. Hay otros aspectos de la historia dignos de consideración. La presunción de inocencia hunde sus raíces metafísicas en el supuesto de que el hombre es bueno por naturaleza, ya que está inclinado por Dios hacia lo verdadero, lo bueno y lo justo, y de que el impulso hacia el mal es consecuencia de la caída y la decadencia. Quien juzga debe, por estricto deber de justicia, suponer que quien es juzgado es bueno. Por lo tanto, la maldad del delito debe probarse rigurosamente. En la época contemporánea se ha extendido de manera omnipresentemente una concepción opuesta, en la línea de la filosofía de la sospecha y, más aún, del relativismo ético del pensamiento débil. No habría distancia entre el bien y el mal.
Por consiguiente, en la sociedad del homo homini lupus [el hombre es un lobo para el hombre], los hombres y las mujeres, centrados todos ellos en la autorreferencialidad del yo, no tendrían rastro de bondad en sí mismos. Por tanto, cuando la apariencia externa desaparece, de nadie puede presumirse que es bueno.
El resultado es que la presunción de inocencia, que es una regla práctica de juicio y, antes que eso, el corolario de un principio metafísico, queda anulada. En la confusión mediática en la que a menudo se ve envuelto el ejercicio de la actividad judicial, la regla práctica no es la presunción de inocencia, sino la de culpabilidad. Es más: la presunción de culpabilidad se hace omnipresente cuando a la malicia generalizada de la curiosidad que se complace en las desgracias ajenas se suma la envidia por las personas con autoridad caídas en desgracia. En el grado máximo esta malicia explota con furia cuando la víctima es un sacerdote de Cristo. La malicia ordinaria se refuerza entonces con el odio a la Iglesia y al sacerdocio.
6. Tampoco hay que pasar por alto la sutil y pérfida actuación de los poderes de las tinieblas.
Así como la astucia del Enemigo ha hecho caer en pecados abominables a algunos miembros de la Iglesia jerárquica, la misma astucia aprovecha la confusión babélica que ha envuelto al mundo secularizado para atacar a cualquier consagrado en el signo de Cristo, con el fin de envolverlo en un aura indiscriminada de sospecha y culpabilidad generalizada.
7. Las declaraciones del cardenal Pell inmediatamente después de su liberación son un noble ejemplo de verdad y humildad.
Por un lado, evitó situarse en el centro del escenario. De hecho, no se propuso vanamente como un símbolo de la victoria lograda sobre la acusación o los jueces.
La res iudicanda [lo juzgado] no era el modo en el que la Iglesia católica ha tratado el delito de pederastia en el clero en las últimas décadas, sino de su responsabilidad personal como hombre y como sacerdote por los terribles crímenes de los que había sido acusado. Por otro lado, expresó el buen deseo de que el dolor que había sufrido no se viera agravado por el dolor de quienes le acusaron o apoyaron e instigaron de algún modo su condena.
Por último, no hay que olvidar lo más hermoso. El arzobispo emérito de Sidney conservó la fe. De hecho, el deseo más vivo que expresó inmediatamente tras su liberación fue poder celebrar la Santa Misa enseguida.
Fuente: www.religionenlibertad.com

EXALUMNOS DEL COLEGIO DE LA INMACULADA CUESTIONAN COMUNICADO DE LOS JESUITAS

Un grupo de los exalumnos de la promoción Berchmans 62’ del colegio jesuita de La Inmaculada cuestionan comunicado de la Compañía de Jesús sobre la violencia

Sobre la violencia desatada por políticos de la extrema izquierda comunista, seguida por turbas manipuladas, las fuerzas de orden han ejercido el derecho y la obligación de reprimirlas en defensa de la población, pero los jesuitas del Perú, el 12 de enero, han manifestado:
“…nuestro rechazo al uso desproporcionado de la violencia por parte del Estado en la contención de las protestas…”
Es lamentable que el pronunciamiento no sea fiel al magisterio de la Iglesia, manifestado por el Papa san Juan Pablo II en la encíclica Evangelium Vitae (55):
“…«la legítima defensa puede ser no solamente un derecho, sino un deber grave, para el que es responsable de la vida de otro, del bien común de la familia o de la sociedad»(1) Por desgracia sucede que la necesidad de evitar que el agresor cause daño conlleva a veces su eliminación. En esta hipótesis el resultado mortal se ha de atribuir al mismo agresor que se ha expuesto con su acción, incluso en el caso que no fuese moralmente responsable por falta del uso de razón”.
(1) Catecismo de la Iglesia Católica, 2265
Guardamos un bello y muy agradecido recuerdo de lo que los jesuitas de entonces nos enseñaran, en el viejo colegio de La Colmena, a luchar por una sociedad pacífica, sin pobrezas, ni injusticias, de acuerdo a la Doctrina Social de la Iglesia… ¡cuánto quisiéramos que los alumnos de hoy tuvieran iguales sentimientos!
Lima, 16 de enero de 2023
Manuel Ruiz Huidobro Cubas
Gustavo Noriega Zegarra
Fernando Magill Cisneros
Carlos Proaño Alzamora
Gonzalo Ortiz de Zevallos Olaechea
José Koechlin von Stein
Javier Arteaga Berrocal
Víctor Alfonso Larco Navarro
Héctor Guillermo Saba Salomón
Guillermo Riera Salas
Eduardo Goicochea Vigil
Enrique Iavícoli Dolz
Fernando Ortega Castre
Gonzalo Hinojosa Fernández Angulo
Carlos Casterot San Martín
Iván Ljubicic Ugarte
Emilio Arteta Valencia
Raúl Florez García Rada
Raúl Tola Heighes
Ricardo Van Oordt Peña
Juan Francisco Pazos Urresti
Emilio Bravo Puccio
Alfredo Vasquez John
Augusto Landerer Faura
Roger Landauro Ledesma
Dennis Falvy
Manuel Augusto Fumagalli Galli
Luis Suárez Clausen
Fernando Parodi Larco
Jaime Noriega Zegarra
Alfonso Brazzini Díaz Ufano
Jaime Pardo Pacheco
Mario Bringas Llontop
Leslie Hammond Swayne
Hernando Montoya Alberti
Jorge Pinna Cabrejos

Pesadilla tóxica

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Rupnik despedido de la Pontificia Universidad Gregoriana

En ese claustro el jesuita acusado de abusos dirigía dos tesis doctorales, y tenía compromisos futuros. Vaticano mantiene silencio sobre el caso Rupnik

Informa el portal Church Militant que la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma ha despedido al Padre Marko Rupnik SJ, artista acusado de haber abusado de varias religiosas de la Comunidad Loyola. Además ese claustro regentado por jesuitas ha determinado que todas las referencias al sacerdote sean retiradas de su sitio web.
Según una fuente de Church Militant  en la Gregoriana, en una reunión de decanos de la universidad ocurrida el pasado martes, el rector Mark A. Lewis SJ insistió en que el Padre Rupnik no podía ser más moderador de dos estudiantes de doctorado de esa institución, incluso aunque uno de ellos estuviese llegando al final de la redacción de su tesis.
El rector Lewis, también ha cancelado todas las actividades futuras del Padre Rupnik relacionadas con la universidad. Rupnik fue profesor de la Gregoriana hasta el 2020, impartiendo cursos de inculturación, misión y arte.
Vaticano mantiene silencio
Acerca de las conclusiones investigativas del Comisario de la Comunidad Loyola, Monseñor Daniele Libanori, que es también Obispo auxiliar de Roma, y quien en comunicación de diciembre a su clero calificó de creíbles las acusaciones entonces publicitadas contra el Padre Rupnik, aún no ha hablado ninguna autoridad vaticana. Las conclusiones de su informe de la visita a la Comunidad Loyola fueron entregadas al Dicasterio de la Doctrina de la Fe a mediados del 2021, y muy probablemente también al Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, regentado por el Cardenal brasileño Braz de Aviz. Pero aún después de ese informe, el Padre Rupnik siguió cumpliendo una repleta agenda de actividades, incluyendo su participación como consultor en dos dicasterios romanos, retiros espirituales, conferencias, ejecución de obras de arte, etc.
En entrevista con el National Catholic Reporter, Monseñor Charles Scicluna, secretario adjunto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y experimentado investigador en estos casos, dijo que “la mayor parte del sufrimiento que he visto es cuando las víctimas quedan en la oscuridad sin ningún seguimiento de la revelación que ellas han dado”.
Tenemos una ley y tenemos un sistema que faculta a las personas a denunciar abusos o malas conductas, pero usted también tiene el derecho a conocer que ocurre con sus denuncias”, declaró el Arzobispo maltés, quien sin embargo, cuando se le preguntó explícitamente sobre el caso Rupnik, “declinó hacer cualquier comentario”.
Fuente: Gaudium Press.

“Un jesuita compromete a toda la Compañía de Jesús, nos sentimos traicionados”

“Estamos profundamente conmocionados por los hechos de abusos sexuales a las víctimas de Marko Rupnik. El trauma y los daños causados en todas las dimensiones de sus vidas son abrumadores. Las delirantes justificaciones místicas y espirituales son lo contrario del mensaje de San Ignacio que tanto insiste en el respeto y la libertad”, señala el provincial.

“Las respuestas a los abusos a mujeres adultas deben evolucionar, como ha ocurrido con los malos tratos a menores. Las palabras de estas mujeres deben ser escuchadas y creídas”

“Estamos profundamente conmocionados por los hechos de abusos sexuales a las víctimas de Marko Rupnik. El trauma y los daños causados en todas las dimensiones de sus vidas son abrumadores. Las delirantes justificaciones místicas y espirituales son lo contrario del mensaje de San Ignacio que tanto insiste en el respeto y la libertad”.
Quien así se expresa es François Boëdec, provincial de la provincia jesuita de Europa Occidental francófona, quien, en declaraciones a La Vie, asegura que, “aunque no sea miembro de nuestra provincia, nos sentimos traicionados, porque un jesuita compromete a toda la Compañía de Jesús. Reiteramos el llamamiento lanzado por la Curia General de los Jesuitas en Roma, que invita a todas las personas, testigos o víctimas, a presentarse”.

“Estas mujeres deber ser escuchas y creídas”

En opinión del provincial, en cuanto a las lecciones que hay que aprender, “las respuestas a los abusos a mujeres adultas deben evolucionar, como ha ocurrido con los malos tratos a menores. Las palabras de estas mujeres deben ser escuchadas y creídas. El derecho canónico debe proteger a todos y prever sanciones proporcionales a los abusos cometidos”.
Fuente: www.religiondigital.org

La Iglesia católica debe liberarse de esta «pesadilla tóxica»

El martes 11 de enero falleció el Cardenal George Pell. Su último escrito fue publicado por The Spectator y en él aborda de forma concreta el documento preparatorio para el Sínodo sobre la Sinodalidad y más genéricamente también el sínodo mismo. Se trata de un texto marcadamente crítico por parte de un hombre de Iglesia al que el Papa no ha dudado en reconocer públicamente por haber sentado las bases de la reforma económica del Vaticano. De hecho, el Papa estará presente en su funeral el sábado 14 de enero en la basílica de San Pedro. Porque se trata de un artículo que contribuye al debate -algo que el mismo documento preparatorio para la fase sinodal exhorta- ofrecemos la traducción integral al español de este artículo del Cardenal Pell. El título que hemos dado en ZENIT no es arbitrario: está tomado del texto mismo y del título original dado por la fuente inicial.
Por Cardenal George Pell- ZENIT.org
El Sínodo de los Obispos Católicos está ahora ocupado construyendo lo que ellos consideran el «sueño divino» de la sinodalidad. Por desgracia, este sueño divino se ha convertido en una pesadilla tóxica, a pesar de las buenas intenciones declaradas de los obispos.
Han elaborado un folleto de 45 páginas que presenta su relato de los debates de la primera fase de «escucha y discernimiento», celebrada en muchas partes del mundo, y es uno de los documentos más incoherentes jamás enviados desde Roma.
Mientras damos gracias a Dios porque el número de católicos en todo el mundo, especialmente en África y Asia, está aumentando, el panorama es radicalmente distinto en América Latina, con pérdidas tanto para los protestantes como para los laicistas.
Sin ningún sentido de la ironía, el documento se titula «Amplía el espacio de tu tienda», y el objetivo de hacerlo es dar cabida, no a los recién bautizados -aquellos que han respondido a la llamada a arrepentirse y creer-, sino a cualquiera que pueda estar lo suficientemente interesado como para escuchar. Se insta a los participantes a ser acogedores y radicalmente inclusivos: «Nadie queda excluido».
El documento no insta ni siquiera a los participantes católicos a hacer discípulos de todas las naciones (Mateo 28:16-20), y mucho menos a predicar al Salvador a tiempo y a destiempo (2 Timoteo 4:2).
La primera tarea de todos, y especialmente de los profesores, es escuchar en el Espíritu. Según esta reciente actualización de la buena nueva, la «sinodalidad» como forma de ser de la Iglesia no debe definirse, sino simplemente vivirse. Gira en torno a cinco tensiones creativas, partiendo de la inclusión radical y avanzando hacia la misión en un estilo participativo, practicando la «corresponsabilidad con otros creyentes y personas de buena voluntad». Se reconocen las dificultades, como la guerra, el genocidio y la brecha entre clero y laicos, pero todo puede sostenerse, dicen los obispos, con una espiritualidad viva.
La imagen de la Iglesia como una tienda en expansión con el Señor en su centro procede de Isaías, y su objetivo es subrayar que esta tienda en expansión es un lugar donde la gente es escuchada y no juzgada, no excluida.
Así pues, leemos que el pueblo de Dios necesita nuevas estrategias; no peleas y enfrentamientos, sino diálogo, en el que se rechace la distinción entre creyentes e incrédulos. El pueblo de Dios debe escuchar realmente, insiste, el clamor de los pobres y de la tierra.
Debido a las diferencias de opinión sobre el aborto, la contracepción, la ordenación de mujeres al sacerdocio y la actividad homosexual, algunos consideran que no se pueden establecer ni proponer posturas definitivas sobre estas cuestiones. Lo mismo ocurre con la poligamia y el divorcio y segundas nupcias.
Sin embargo, el documento es claro sobre el problema especial de la posición inferior de la mujer y los peligros del clericalismo, aunque se reconoce la contribución positiva de muchos sacerdotes.
¿Qué pensar de este popurrí, de esta efusión de buena voluntad de la Nueva Era? No es un resumen de la fe católica ni de las enseñanzas del Nuevo Testamento. Es incompleto, hostil en aspectos significativos a la tradición apostólica y no reconoce en ninguna parte el Nuevo Testamento como la Palabra de Dios, normativa para toda enseñanza sobre la fe y la moral. Se ignora el Antiguo Testamento, se rechaza el patriarcado y no se reconoce la Ley de Moisés, incluidos los Diez Mandamientos.
Inicialmente se pueden hacer dos observaciones. Los dos sínodos finales en Roma en 2023 y 2024 necesitarán clarificar su enseñanza sobre asuntos morales, ya que el Relator (redactor jefe y gestor) Cardenal Jean-Claude Hollerich ha rechazado públicamente las enseñanzas básicas de la Iglesia sobre sexualidad, alegando que contradicen la ciencia moderna. En tiempos normales, esto habría significado que su continuidad como Relator era inapropiada, incluso imposible.
Los sínodos tienen que elegir si son servidores y defensores de la tradición apostólica sobre la fe y la moral, o si su discernimiento les obliga a afirmar su soberanía sobre la enseñanza católica. Deben decidir si las enseñanzas básicas sobre cosas como el sacerdocio y la moral pueden aparcarse en un limbo pluralista en el que algunos optan por redefinir los pecados a la baja y la mayoría acepta discrepar respetuosamente.
Fuera del sínodo, la disciplina se está relajando, especialmente en el norte de Europa, donde unos pocos obispos no han sido reprendidos, incluso después de afirmar el derecho de un obispo a disentir; ya existe un pluralismo de facto más generalizado en algunas parroquias y órdenes religiosas sobre cosas como la bendición de la actividad homosexual.
Los obispos diocesanos son los sucesores de los apóstoles, el maestro principal de cada diócesis y el centro de la unidad local de su pueblo y de la unidad universal en torno al Papa, sucesor de Pedro. Desde la época de San Ireneo de Lyon, el obispo es también el garante de la fidelidad permanente a la enseñanza de Cristo, la tradición apostólica. Son gobernantes y a veces jueces, así como maestros y celebrantes sacramentales, y no son meras flores de pared o sellos de goma.
“Ampliar la tienda» es consciente de los defectos de los obispos, que a veces no escuchan, tienen tendencias autocráticas y pueden ser clericalistas e individualistas. Hay signos de esperanza, de liderazgo efectivo y cooperación, pero el documento opina que los modelos piramidales de autoridad deben ser destruidos y que la única autoridad genuina proviene del amor y el servicio. Hay que hacer hincapié en la dignidad bautismal, no en la ordenación ministerial, y los estilos de gobierno deben ser menos jerárquicos y más circulares y participativos.
Los principales actores en todos los sínodos (y concilios) católicos y en todos los sínodos ortodoxos han sido los obispos. De una manera suave y cooperativa, esto debería afirmarse y ponerse en práctica en los sínodos continentales para que las iniciativas pastorales se mantengan dentro de los límites de la sana doctrina. Los obispos no están allí simplemente para validar el debido proceso y ofrecer un «nihil obstat» a lo que han observado.
A ninguno de los participantes en el sínodo, laicos, religiosos, sacerdotes u obispos, les conviene que el sínodo decida que no se puede votar y que no se pueden proponer proposiciones. Transmitir al Santo Padre sólo las opiniones del comité organizador para que haga lo que decida es un abuso de la sinodalidad, una marginación de los obispos, que no se justifica ni por las Escrituras ni por la tradición. No es el proceso debido y es susceptible de manipulación.
Por un enorme margen, los católicos que celebran regularmente su culto en todo el mundo no aprueban las conclusiones del actual sínodo. Tampoco hay mucho entusiasmo en las altas esferas de la Iglesia. Las continuas reuniones de este tipo ahondan las divisiones y unos pocos conocedores pueden explotar la confusión y la buena voluntad. Los ex anglicanos entre nosotros tienen razón al identificar la confusión cada vez mayor, el ataque a la moral tradicional y la inserción en el diálogo de la jerga neomarxista sobre la exclusión, la alienación, la identidad, la marginación, los sin voz, LGBTQ, así como el desplazamiento de las nociones cristianas de perdón, pecado, sacrificio, curación, redención. ¿Por qué el silencio sobre el más allá de recompensa o castigo, sobre las cuatro últimas cosas: muerte y juicio, cielo e infierno?
Hasta ahora, el método sinodal ha descuidado, e incluso degradado, lo trascendente, ha encubierto la centralidad de Cristo con apelaciones al Espíritu Santo y ha fomentado el resentimiento, especialmente entre los participantes.
Los documentos de trabajo no forman parte del magisterio. Son una base para la discusión; para ser juzgados por todo el pueblo de Dios y especialmente por los obispos con y bajo el Papa. Este documento de trabajo necesita cambios radicales. Los obispos deben darse cuenta de que hay trabajo por hacer, en nombre de Dios, más pronto que tarde.

Edificio de lujo en Londres: 10 acusados

Los cargos contra Giovanni Angelo Becciu incluyen malversación de fondos y abuso de poder. Una italiana que trabajaba para él fue acusada de malversación y el ex secretario personal del cardenal, el sacerdote Mauro Carlino, fue denunciado por extorsión.
El abogado de Carlino, en tanto, dijo que su cliente es inocente, que “actuó bajo órdenes” y que le había ahorrado al Vaticano millones de euros. Sostuvo además que comenzar un juicio tan pronto no le da a los abogados defensores el tiempo suficiente para prepararse.
Otro eclesiástico será juzgado, monseñor Enrico Crasso, antiguo gestor del patrimonio reservado de la Secretaría de Estado, un maná de varios cientos de millones de euros procedente en gran parte de las donaciones de los particulares al Vaticano.
Las otras personas que serán juzgadas son Tommaso Di Ruzza, antiguo director de la AIF; Cecilia Marogna, llamada “La dama del cardenal”, una joven consultora italiana a la que la Secretaría de Estado habría depositado medio millón de euros en una cuenta en Eslovenia; el inversor Raffaele Mincione; el abogado Nicola Squillace; Fabrizio Tirabassi, un antiguo alto funcionario laico del Vaticano; y Gianluigi Torzi, un empresario arrestado en mayo en Londres.
La inversión en el corazón del escándalo es un edificio en el elegante barrio londinense de Chelsea, 17000 m2 transformados en unos cincuenta apartamentos de lujo. La primera participación en el proyecto tuvo lugar en 2014 a través de un fondo luxemburgués gestionado por el holding de Mincione.
Reapareció Francesca Immacolata Chaouqui, la relacionista pública condenada en julio de 2016 por un tribunal del Vaticano a diez meses de prisión por filtración de documentos reservados. Fue el monseñor español Lucio Ángel Vallejo Balda, del Opus Dei, quien se la presentó a Francisco. Ella y Balda terminaron siendo protagonistas del denominado Vatileaks II, el escándalo por filtración de documentos reservados que estalló durante el pontificado del papa argentino.
Chaouqui fue convocada a testimoniar después que ella habría ayudado a monseñor Alberto Perlasca, exmano derecha de Becciu, a ser el principal acusador de la causa. Antes de ingresar al Vaticano para su cita con la justicia, disparó munición gruesa y adelantó que iba finalmente a decir su verdad, al destacar que llevaba consigo una caja con más de 3000 páginas de documentos.
“Voy a contar cómo el cardenal me alejó del Santo Padre y después cómo el Santo Padre volvió a llamarme a su lado y cómo luché junto a él para que la transparencia que había comenzado con la Cosea siguiera”, dijo. “Voy a demostrar cómo hubo un verdadero intento de poner en jaque la diplomacia pontificia sustituyéndola con una diplomacia paralela que se desarrollaba a través de empresas de inteligencia pagadas por un poder oculto, que se movía a espaldas del Papa y que lo utilizaba”.
Fuente: www.infobae.com y Diario La Nación.

Papa Francisco recibe a Giorgia Meloni

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Por Almudena Martínez-Bordiú– ACI Prensa.
El Papa Francisco recibió en audiencia en el Vaticano a la Primera Ministra Giorgia Meloni, primera mujer en ocupar este cargo político.
La periodista y política Meloni llegó a las 9:45 a.m. (hora de Roma) al Vaticano junto a su hija Ginevra y su compañero Andrea Giambruno.
Fue recibida por Monseñor Leonardo Sapienza en el Cortile de San Dámaso y por el embajador de Italia ante la Santa Sede, Francesco Di Nitto.
La audiencia privada con el Santo Padre comenzó a las 10:00 a.m. y duró algo menos de una hora.
Según informó la Santa Sede, durante la reunión se hizo hincapié en las buenas relaciones bilaterales y se mencionaron algunas cuestiones relativas a la situación social italiana, con especial referencia a los problemas relacionados con la lucha contra la pobreza, la familia, la demografía y la educación de los jóvenes.
En el transcurso de la conversación se examinaron también cuestiones de carácter internacional, con especial referencia a Europa, el conflicto en Ucrania y la migración.
El Papa Francisco entregó a Giorgia Meloni una obra de bronce titulada “Amor social”, que representa a un niño ayudando a otro a levantarse, con la inscripción “Amare Aiutare” (Amar, ayudar).
También le dio los volúmenes de documentos papales; el Mensaje para la Paz de este año y otros documentos como el de la fraternidad humana, el libro sobre la Statio Orbis del 27 de marzo de 2020; el volumen sobre las Audiencias Pontificias y una encíclica sobre la paz en Ucrania.
Por su parte, la presidente del Consejo de Italia regaló al Papa un ejemplar de “La Santa Misa explicada a los niños”; un pequeño volumen que contiene “El Cántico de las Criaturas” y “Los Fioretti” de San Francisco de Asís. También entregó al Santo Padre un ángel de la colección privada del presidente.
Cabe recordar que el pasado 2 de enero, la primera ministra visitó la Basílica de San Pedro para rezar ante el cuerpo del Papa Emérito. 
Además, expresó su pésame al secretario personal de Benedicto XVI, Monseñor Georg Gänswein.
En un mensaje publicado en su perfil de Twitter, Giorgia Meloni señaló que Benedicto XVI “fue un gigante de la fe y de la razón”.

Pavone versus Rupnik

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Charlotte, North Carolina (Photo Courtesy of the Committee on Arrangements for the 2020 Republican National Committee via Getty Images).

Hermana Dede Byrne POSC: La laicización de Pavone es una ‘parodia’

Lo que nos parece a muchos de nosotros, católicos que amamos a nuestra Iglesia, es una ‘misericordia’; selectiva del Papa de la Misericordia“.

La hermana Deirdre “Dede” Byrne POSC ha salido en defensa del padre Frank Pavone, llamando a su laicización una “parodia” y expresando su preocupación por el trato favorable del Vaticano a los sacerdotes heterodoxos y abusivos.
“El sacerdote pro-vida más destacado ha sido laicizado”, lamentó la hermana Byrne, miembro de la orden de las Pequeñas Operarias de los Sagrados Corazones en Washington, DC.
A raíz de esta parodia”, dijo, “todavía tenemos al presidente de familia más pro-muerte en la historia de nuestra nación que profesa ser católico con buena reputación”. Agregó que el Vaticano y la mayoría de los obispos de EE. UU. “no han brindado una guía real” con respecto al comportamiento escandaloso de Joe Biden.
La hermana Byrne, que saltó a la fama nacional por su feroz discurso en la Convención Nacional Republicana de 2020, también comparó la laicización de Pavone con la indulgencia del Vaticano hacia el abusador en serie, el padre Marko Rupnik SJ, y otros clérigos problemáticos.
“Padre Marko Rupnik SJ es excomulgado en 2019 por abusar sexualmente de hermanas religiosas y luego las absolvió en Confesión. Sin embargo, la Santa Sede permitió a este mismo sacerdote crear el logotipo para el Encuentro Mundial de las Familias de 2022”, señaló.
“Lo que nos parece a muchos de nosotros, católicos que amamos a nuestra Iglesia, es una ‘misericordia’; selectiva del Papa de la Misericordia”.
La monja instó a los católicos a orar por Pavone y otros sacerdotes que están “cancelados por decir la verdad”.
Como ha informado LifeSiteNews, el arzobispo Christophe Pierre, nuncio apostólico en los Estados Unidos, anunció la laicización de Pavone en una carta del 13 de diciembre a los obispos estadounidenses. El Vaticano acusó al famoso sacerdote pro-vida de “comunicaciones blasfemas en las redes sociales” y “desobediencia persistente de las instrucciones legales de su obispo diocesano”.
Pavone ha refutado enérgicamente las acusaciones. El abogado canónico y colaborador de EWTN, el padre Gerald Murray, ha señalado que la laicización no figura en el Código de derecho canónico como sanción por supuesta blasfemia y desobediencia.

Declaración completa de la hermana Byrne

Queridos guerreros de oración, ¿Qué acaba de suceder? Más confusión, eso es lo que ha pasado. Y el diablo es autor de confusión. Nuestro mundo es más turbulento que nunca. El sacerdote pro-vida más destacado ha sido laicizado.
¿Qué crimen ha cometido para merecer un castigo tan severo?
A raíz de esta parodia, todavía tenemos al presidente de la familia más pro-muerte en la historia de nuestra nación que profesa ser un católico de buena reputación… sin una guía real de la mayoría de nuestros obispos o del Vaticano.
La confusión se ejemplifica aún más con los fieles católicos (y nuestros hermanos y hermanas no cristianos, los uigures) perseguidos en China por el PCCh sin el apoyo de nuestro liderazgo católico. El cardenal Zen, quien también es el clérigo que más se opone al acuerdo entre el PCCh y el Vaticano, es declarado culpable de un cargo relacionado con su papel en un fondo de ayuda para las protestas a favor de la democracia en Hong Kong en 2019.
Cuatro cardenales, el cardenal Walter Brandmüller, el cardenal Carlo Caffarra, el cardenal Joachim Meisner y el cardenal Burke, son coautores de un documento, “Buscando claridad: una súplica para desatar los nudos en Amoris Laetitia”. Las puertas del Vaticano están cerradas para ellos.
Un sacerdote jesuita es el mayor promotor del comportamiento LGBT y el Vaticano lo recibe con los brazos abiertos.
Otro sacerdote de la Compañía de Jesús (jesuita), el Padre Marko Rupnik, fue excomulgado en 2019 por abusar sexualmente de hermanas religiosas y luego las absolvió en confesión. Sin embargo, la Santa Sede le permitió a este mismo sacerdote crear el logotipo para el Encuentro Mundial de las Familias de 2022 y le dio permiso para predicar en 2020 una meditación de Cuaresma para los sacerdotes de la Curia Romana, incluido el Papa Francisco.
Una vez más, no sé lo que el Padre Pavone hizo para obtener la laicización (y ahora se agrega a la creciente lista de Sacerdotes Cancelados), pero lo que nos parece a muchos de nosotros, católicos que amamos a nuestra Iglesia, es una ‘misericordia’; selectiva del Papa de la Misericordia.
A menudo me pregunto: “Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?” (Lc 18, 7-8).
Por favor oren por el Padre Pavone, nuestro querido párroco que cancelaron por decir la verdad.
Fuente: LifeSiteNews.
El cardenal Zen saluda al Papa Francisco.

Francisco recibió al cardenal Zen

Según informa America, la revista de los jesuitas estadounidenses, el encuentro tuvo lugar en la Casa Santa Marta este viernes, fiesta de la Epifanía del Señor, en una audiencia privada. El cardenal Zen, quien cumplirá la semana que viene 91 años, calificó el encuentro como “maravilloso” y destacó que el Papa estuvo “muy cálido” con él.
La estela de los acuerdos con la Santa Sede
Zen es uno de los críticos más severos del acuerdo secreto firmado en 2018 entre la Santa Sede y el gobierno chino, que ha sido renovado en 2020 y 2022 a pesar del incremento de la presión del régimen de Xi Jinping sobre la Iglesia local. El acuerdo, cuyo contenido se desconoce oficialmente, se supone que debía llevar la paz a la política de nombramientos de obispos, pero se ha saldado en beneficio de los obispos más sometidos a Pekín y en perjuicio de los obispos, sacerdotes y fieles clandestinos.
En cualquier caso, este tema estuvo ausente de sus conversaciones con Francisco. Según el propio Zen, en primer lugar agradeció al Papa haber dado a Hong Kong “un buen obispo”, el jesuita Stephen Chow, cuyo nombramiento fue causa de unas fuertes tensiones con las autoridades comunistas, lo que dejó la sede vacante durante dos años, hasta mayo de 2021. Posteriormente, el cardenal explicó al Papa la labor que hace desde hace diez años en las cárceles chinas, donde ha bautizado a varios presos, algo que dejó “muy contento” al Papa.
El cardenal Zen reza ante el féretro de Benedicto XVI.
Antes de ese encuentro, Francisco y Zen se habían saludado en la basílica de San Pedro, donde el cardenal rezó con emoción ante el féretro con los restos de Benedicto XVI, con quien compartía no solo su visión sobre la Iglesia en china, sino sobre la Iglesia en su conjunto y el respeto, por ejemplo, a la tradición litúrgica.
Zen, salesiano, fue nombrado obispo coadjutor de Hong Kong en 1996 y sucedió al obispo Juan Bautista Wu Cheng-chung a su muerte en 2002, permaneciendo en el cargo hasta su renuncia por edad en 2009. Tres años antes, Benedicto XVI le había nombrado cardenal, en un reconocimiento a la fidelidad de la Iglesia china a la sede de Pedro.
El pasado 24 de mayo, con motivo de la Jornada Mundial de Oración por la Iglesia en China, instituida por Benedicto XVI en 2007, el cardenal Zen pronunció una importante homilía con palabras de afecto hacia el Papa Ratzinger y una motivada crítica a la evolución de los acuerdos. Y pedía elevar la mirada para ver todas estas cosas “con los ojos de Dios”.
Fuente: www.religionenlibertad.com

Papa Francisco habría recibido cuatro cartas de ex religiosas de la Comunidad Loyola

El caso Rupnik: caído el telón de la gran vida terrenal de Benedicto XVI, reaparecen los fantasmas que nunca se fueron y que no se ha conseguido ‘exorcizar’: Ahora es Marco Tosatti, -que con la venia de Left, uno de los medios que a inicios de diciembre puso en foco todo el asunto- quien reproduce apartes de una nota de Federico Tulli sobre unas cartas dirigidas al Papa por parte de religiosas de la Comunidad Loyola.
Left tiene habilitado un correo electrónico donde ha recibido mensajes como el siguiente: “Buenas noches, les escribo porque soy una de las ex monjas de la Comunidad Loyola de Ljubljana que logró escapar de esa situación sectaria. Por favor, pónganme en contacto con mis ex hermanas que están en la misma situación, sé que puede hacerlo”.
Cuando inició el comisariamiento de la Comunidad Loyola en Eslovenia –de la cuál en sus inicios el sacerdote jesuita Marko Rupnik fue ‘padre espiritual’, y donde las informaciones coinciden en que habría abusado de al menos nueve religiosas, aunque algunas fuentes aseguran que fueron veinte– varias ex religiosas abrigaron esperanzas de que al fin se conocería por lo que habían pasado, y habría reparación.
Sin embargo, afirma Left, “después de un año de estancamiento de la investigación [ndr. Las informaciones dicen que los resultados de ese inquérito llevado adelante por el Obispo auxiliar de Roma Daniel Libanori, fueron entregados a mediados de 2021 a las autoridades respectivas], nos dice nuestra fuente, el Papa Francisco ha recibido cuatro cartas de otras tantas ex hermanas de la Comunidad comisariada. ‘Una era la mía’”, dice esta fuente ex religiosa, que refiere en su carta particularmente abuso psicológico y manipulación al interior de la Comunidad Loyola.
Continúa Left diciendo que “el Papa Francisco nunca contestó esta y las otras 3 cartas. Además, denuncia nuestra fuente, ‘llevamos meses esperando el resultado de la investigación de Libanori sobre la Comunidad de Loyola’”.
Hasta el momento no ha habido ningún pronunciamiento ni del Dicasterio de la Doctrina de la Fe, ni del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada sobre el ‘caso Rupnik’.
Circulan informaciones en el sentido que el Padre Rupnik estaría ahora en un monasterio. Pero ni el Vaticano ni la Compañía de Jesús se han pronunciado al respecto.
Al tiempo que se reporta que un retiro que iba a ser predicado en febrero en el Santuario de Loreto por el Padre Rupnik, ya lo será por otro jesuita, ha chocado en diversos ambientes que el pasado 22 de diciembre, es decir tres semanas después de estallado el ‘escándalo Rupnik’, el Vaticano haya colocado en la portada de un volumen sobre estampillas una de las pinturas del Padre Rupnik. Se trata de una representación del jesuita de las Bodas de Caná, en una obra que comprende todos los sellos emitidos por el Vaticano el año pasado.
Fuente: www.es.gaudiumpress.org

Tiempo recuperado

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La tragedia del papa Benedicto XVI

Por – The Washington Post.
Cinco días antes de su muerte en 2005, el papa Juan Pablo II se asomó a la ventana con vista a la plaza de San Pedro para dar el que sería su último mensaje del domingo de Pascua. Pero cuando abrió la boca, nada salió de ella. Muchos en la plaza, y millones más que miraban por televisión, se conmovieron hasta las lágrimas mientras el papa intentaba repetidas veces, con un dolor palpable, dar su bendición de Pascua. Finalmente, Juan Pablo II se hundió de nuevo en su silla, golpeando con su puño con evidente frustración.
En ese instante, lidiando con su agonía, Juan Pablo II se erigió como un reproche a un mundo utilitarista que abraza cada vez más una cultura de muerte que descarta a los más débiles entre nosotros -desde los no nacidos hasta los ancianos- y los trata como una carga y una incomodidad. Con su testimonio silencioso, Juan Pablo II afirmó el valor intrínseco de cada vida humana, incluidas las de los enfermos, aislados y abandonados por la sociedad. A medida que su sufrimiento se intensificaba en sus últimos años, se le preguntó: “¿Por qué simplemente no renuncia?” Su respuesta, según muchos testimonios fue: “Cristo no se bajó de la cruz”.
La familia de Joseph Ratzinger, junto a su hermanos Georg, Maria y sus padres AFP.
Cuando su salud comenzó a empeorar en 2013, Benedicto XVI renunció a la Cátedra de San Pedro “por el bien de la Iglesia”. No hay duda de que Benedicto XVI, quien falleció este sábado 31 de diciembre a los 95 años, lo hizo por un amor desinteresado por el pueblo de Dios, al cual sintió ya no podía servir de manera adecuada. Pero casi una década después, sabemos que su abdicación fue un terrible y trágico error.
Benedicto XVI nunca quiso ser papa. De hecho, quiso renunciar durante el papado de Juan Pablo II pero no pudo abandonar a su viejo amigo y colaborador cercano. Afirmó que su elección por parte del Colegio Cardenalicio se sintió “como una guillotina”. Tenía la esperanza de retirarse a una vida tranquila para seguir estudiando teología.
Pero Dios tenía otros planes, por lo que Benedicto se convirtió en uno de los más grandes teólogos en ser nombrado papa. Esto se hizo evidente para el mundo incluso antes de su elección cuando, siendo el cardenal Joseph Ratzinger, pronunció su ahora famosa homilía en el funeral de Juan Pablo II, en la que advirtió sobre “una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y cuyo objetivo final consiste exclusivamente en el ego y los deseos propios”. No debemos ser como niños “zarandeados por las olas” de “las tendencias de la moda y la novedad más reciente”, afirmó Ratzinger; en cambio, debemos buscar una “amistad con Cristo” profundamente arraigada que “nos abra a todo lo que es bueno y nos dé un criterio para distinguir lo real de lo falso y el engaño de la verdad”. La verdad y el amor son inseparables, aseguró Ratzinger, porque “el amor sin la verdad sería ciego; la verdad sin amor sería como ‘un címbalo que retiñe’”.
A lo largo de su papado, Benedicto XVI predicó el Evangelio del amor en la verdad. Enseñó que “defender la verdad, articularla con humildad y convicción” es una forma indispensable de caridad porque “solo en la verdad resplandece la caridad, solo en la verdad la caridad puede vivirse de forma auténtica”. Abrazó la tradición y restauró el acceso a la liturgia anterior al Concilio Vaticano II, y al mismo tiempo continuó el alcance ecuménico de Juan Pablo II y guio a la Iglesia a transitar el mundo moderno. Su mensaje de claridad doctrinal desplegado en la caridad inspiró a una nueva generación de jóvenes a discernir sus vocaciones al sacerdocio.
Sin embargo, el extraordinario papado de Benedicto XVI está mancillado por su fatídica decisión de renunciar. Su abandono resultó en la elección de un nuevo papa, Francisco, quien ha sembrado confusión en lugar de claridad.
El papado de Francisco es en muchos sentidos la antítesis del de Benedicto XVI. Benedicto era como el buen médico que, por amor, le dice a su paciente enfermo la dura verdad: debes cambiar tu vida -dejar de fumar, beber y pecar- o morirás. Francisco es como el mal médico que no le informa al paciente enfermo la gravedad de su enfermedad, lo que le alienta a continuar con sus tendencias autodestructivas, y piensa que su silencio es un acto de misericordia. No lo es. En nuestro mundo profundamente confundido, donde se nos insta a rechazar la verdad en nombre del amor, necesitamos que la Iglesia enseñe con valentía, como lo hizo Benedicto XVI, que “la verdad y el amor coinciden en Cristo”. Tras la renuncia de Benedicto XVI, esta enseñanza ha estado ausente, y la dictadura del relativismo se ha apoderado aún más de la sociedad.
Así como Benedicto XVI no siguió el ejemplo de su predecesor, quien mostró con su servicio continuo el poder salvífico del sufrimiento, Francisco no ha seguido el ejemplo de su predecesor, quien nos advirtió de los peligros de separar la verdad del amor. Como resultado, la Iglesia y el mundo se han empobrecido.
Benedicto XVI será recordado con profundo afecto y gratitud por millones de personas en todo el mundo. Damos gracias por su pontificado demasiado breve y oramos por el descanso de su alma. Sin embargo, la tragedia de su papado es que ha fallecido, a los 95 años, como papa emérito, en lugar de sumo pontífice.

UN PAPA TRÁGICO

Por Juan Manuel de Prada.
El papado de Benedicto XVI fue percibido por muchos católicos –entre quienes me cuento– como un regalo precioso. Era –salvando las distancias– como si John Henry Newman hubiese accedido al ministerio petrino. No sólo por tratarse Ratzinger de un hombre de alta categoría intelectual –aunque no rayase a la altura inalcanzable de Newman–, sino también porque desde un ‘pasado’ proclive a la sombra había abrazado la luz. Ratzinger, en efecto, había sido un teólogo encorbatado, todo lo moderado que se desee (del mismo modo que Newman había sido anglicano, todo lo ‘high church’ que se quiera); y desde un tímido entusiasmo vaticano segundón había evolucionado admirablemente, consciente del «proceso de decadencia y autodestrucción» (empleamos palabras suyas) que «fuerzas latentes agresivas, polémicas, centrífugas» estaban desatando en el seno de la Iglesia posconciliar. Además, su paso por la curia romana le permitió conocer de cerca la ‘suciedad’ que anidaba en las estructuras eclesiásticas, que denunció en un viacrucis memorable, mientras agonizaba su predecesor.
Episodios posteriores como el escándalo suscitado por su célebre ‘discurso de Ratisbona’ o la rabiosa campaña de desprestigio que sufrió por extremar el celo en el escrutinio de las vocaciones religiosas (para acabar de raíz con la pedofilia en el clero), así como las campañas de boicot interno a todos sus intentos de restauración doctrinal y litúrgica, lo fueron desfondando poco a poco.
Aquí se probó que Ratzinger era un hombre débil y con un trasfondo algo pesimista; también que su vocación intelectual era demasiado fuerte, tan fuerte como para convertirse en tentador refugio en medio de la tormenta. Así se fraguó la tragedia del hombre clarividente, capaz de diagnosticar las causas del mal que estaba gangrenando la Iglesia, pero sin resolución para atacar ese mal con los remedios precisos, sin el coraje suficiente para abordar las reformas quirúrgicas que la Iglesia precisaba. Así volvió a quedar demostrado que, para gobernar la barca de Pedro, no basta con ser un intelectual preclaro, ni siquiera un sabio; se requiere también un sobresaliente intelecto práctico, una inteligencia que no se aplique sólo a los fines, sino también a los medios, dotada además de capacidad de mando y una voluntad que no tiemble cuando las cañas se tornan lanzas y haya que golpear la mesa con puño de hierro (aunque sea enguantado en terciopelo). Benedicto XVI tenía, desde luego, el más hermoso y suave guante de terciopelo, pero su mano era endeble y no tardaron en quebrarle el pulso. No le ayudó, por supuesto, haberse rodeado de colaboradores que, lejos de suplir sus carencias, las aprovecharon en su beneficio.
Su debilidad desembocó en una renuncia cuyas consecuencias los espíritus que no chapotean en el ‘meapilismo pompier’ conocen bien. Y entre esos espíritus perspicaces se contaba, lúcido y doliente, el suyo. Descansa en paz, amado Benedicto.

Apostasía en Alemania

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Georg Bätzing, presidente de la conferencia episcopal alemana, departe amigablemente con manifestantes partidarias del sacerdocio femenino y de la bendición de parejas homosexuales a las puertas de uno de los encuentros del camino sinodal alemán, que ha hecho suyas esas causas.

George Weigel: «El catolicismo alemán no está en un estado de cisma, sino de apostasía»

George Weigel explica por qué el Sínodo alemán va en contra del Concilio Vaticano II

El teólogo George Weigel, autor de Testigo de la esperanza, el libro biográfico sobre san Juan Pablo II, afirma en un artículo que «el Camino Sinodal es un rechazo al Concilio Vaticano II sobre la revelación divina».
Weigel ha compartido una reflexión en el periódico alemán Die Tagespost (La Crisis Alemana, la Iglesia Universal y el Papa Francisco), donde afirma que el logro fundamental del Vaticano II, frente a la cultura moderna, fue la Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación del Concilio Vaticano II, Dei Verbum.

Rechazo al Concilio

Si el Camino Sinodal alemán rechaza Dei Verbum, rechaza al Concilio Vaticano II: «El camino sinodal alemán no es un desarrollo posterior del Concilio. Es un rechazo al Concilio», señala el teólogo.
«Basándose en más de un siglo de reflexión bíblica y teológica sobre la historia de la salvación, el Vaticano II, desafiando la alta cultura moderna, insistió en que el cristianismo no era ni un mito piadoso ni una colección de leyendas inspiradoras. El cristianismo es un encuentro con el Hijo de Dios encarnado, la segunda Persona de la Santísima Trinidad, el cumplimiento de la auto-revelación de lo que Dios es y lo que Dios pretende para la humanidad, que comenzó como Dios a través de Abraham, Moisés y los profetas hablaron al pueblo judío», señala Weigel.

Ideología de género

Para el escritor y teólogo «la resolución de la crisis alemana, si no del todo crucial, al menos será crucial para definir el legado del Papa Francisco». Además, asegura que el camino sinodal alemán pretende instrumentalizar el crimen y el pecado del abuso sexual para reinventar el catolicismo, y denuncia «una rendición incondicional a la ideología de género y su deconstrucción de la concepción bíblica de la persona humana».
Al mismo tiempo, Weigel califica como una «revolución eclesiológica» el hecho que en nombre del empoderamiento de los laicos católicos, haya despojado los oficios de obispos y sacerdotes de su pleno carácter sacramental; la reducción gradual de la iglesia a una próspera Organización no gubernamental que hace buenas obras definida por el consenso políticamente correcto del momento”.
El «catolicismo ligero» conduce inevitablemente al «catolicismo cero».
Para Weigel, cuando los «signos de los tiempos como la ideología de género contradicen lo que Dios dice sobre nuestra naturaleza y revela nuestro destino, entonces las ‘señales de los tiempos’ están torcidas, no la Palabra de Dios».

Catolicismo apóstata

George Weigel concluye que «a menudo se dice que el catolicismo alemán está en un estado de cisma. Esa es una descripción inadecuada de la crisis alemana. El catolicismo alemán, expresado en los documentos del Camino Sinodal, se encuentra en estado de apostasía. El camino sinodal alemán no reconoce la fe que ha sido transmitida, que ha sido encomendada a los santos una vez y para siempre. En uno de los textos básicos de principios de este año se dijo, recuerda el teólogo que se dijo: «Incluso en la iglesia, los puntos de vista legítimos y los estilos de vida pueden competir entre sí, incluso en términos de creencias fundamentales».
De este modo, el «catolicismo ligero conduce inevitablemente al catolicismo cero». El Papa Francisco lleva la pesada carga de buscar una solución a la crisis alemana que sea fiel a la realidad y autoridad vinculante de la revelación divina. Si no se llega a tal solución, podría plantear serias dudas sobre todo el proyecto de sinodalidad, central de su pontificado”, concluye George Weigel.
Fuente: El Debate.

La crisis alemana, la Iglesia mundial y el Papa Francisco

Por George Weigel– www.religionenlibertad.com
Probablemente el año de Nuestro Señor de 2023 será testigo de dramas católicos que no podemos predecir ahora; son los senderos de la Providencia. Lo que sí podemos saber con certeza sobre el próximo año es que la crisis alemana en la Iglesia mundial alcanzará un punto crítico, pues lo que está sucediendo en Alemania coincidirá en octubre de 2023 con la primera sesión del Sínodo sobre la Sinodalidad para una Iglesia sinodal. Y la resolución de la crisis alemana será, si no totalmente determinante, sí de gran relevancia para definir el legado del Papa Francisco.
¿Qué está pasando en Alemania con su “camino sinodal” nacional?
Están pasando muchas cosas: una instrumentalización del crimen y pecado del abuso sexual para reinventar el catolicismo; el rechazo de la bien asentada perspectiva católica sobre el amor humano y su expresión; una rendición incondicional a la ideología de género y a su deconstrucción del concepto bíblico de persona humana; una revolución en la eclesiología que, en nombre del empoderamiento de los laicos, vacía el ministerio del obispo y del sacerdote de su carácter plenamente sacramental; la gradual reducción de la Iglesia a una acaudalada ONG que pone en práctica las que el consenso políticamente correcto del momento establece como buenas obras.
Subyace a todo ello -y éste es el punto decisivo- un rechazo al solemne magisterio del Concilio Vaticano II sobre la divina revelación. Y como la constitución dogmática del Vaticano II sobre la Divina Revelación, conocida por su nombre latino Dei Verbum [La Palabra de Dios], fue la realización fundamental del Concilio, rechazar el magisterio de Dei Verbum es rechazar el Vaticano II. El “camino sinodal” alemán no es un desarrollo del Concilio. Es un rechazo del Concilio.
Dei Verbum afirmaba firmemente la realidad de la divina revelación y su autoridad vinculante por encima del tiempo. Inspirado en más de un siglo de reflexión bíblica y teológica sobre la historia de la salvación, el Vaticano II insistía, contra el núcleo de la cultura moderna, en que el cristianismo no es un mito piadoso o una colección de inspiradoras leyendas. El cristianismo es un encuentro con el Hijo de Dios encarnado, con la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, que lleva a cumplimiento la revelación por Dios mismo de quién es Él y cuál es el plan de Dios para la humanidad, y que comenzó cuando Dios habló al pueblo judío por medio de Abraham, Moisés y los profetas.
Dei Verbum también enseñaba que la revelación de Dios a la humanidad se completaba en Jesucristo. A lo largo del tiempo, los católicos profundizan continuamente en esa revelación y en su significado, y así crece nuestra comprensión cristiana. Pero es la revelación la que juzga cada momento histórico, no los “signos de los tiempos” los que juzgan a la revelación.
O, planteando la cuestión de la manera más sencilla posible: Dios sabe mejor que nosotros qué es lo que trae a la humanidad felicidad, crecimiento y, en última instancia, santidad. Los “signos de los tiempos” pueden ayudarnos a comprender mejor lo que Dios ha dicho en la Escritura y en la Tradición. Pero si los “signos de los tiempos” (por ejemplo, la ideología de género) contradicen lo que Dios ha revelado sobre nuestra naturaleza y nuestro destino, son los “signos de los tiempos” los que están mal, no la palabra de Dios.
Los documentos del camino sinodal alemán, expresados en una farragosa jerga sociológica recubierta por un leve barniz de lenguaje religioso, son esencialmente una negación de todo esto.
En dichos textos, los “signos de los tiempos” son los que guían la comprensión que tiene la Iglesia de sí misma, de modo que no hay puntos de referencia estables para saber si un supuesto desarrollo de la doctrina es un desarrollo genuino o un fraude. Tampoco la divina revelación nos ofrece una idea firme de quiénes somos o de lo que nos ayuda a una vida honesta: la “autodeterminación” prevalece sobre las verdades inscritas por Dios en la naturaleza humana y en las relaciones humanas, “el género… debe entenderse multidimensionalmente” y sugerir otra cosa “conduce a violaciones de los derechos humanos”.
Se dice a menudo que el catolicismo alemán está en un cisma de facto. Es una descripción inapropiada de la crisis alemana. El catolicismo alemán manifiesta en los documentos del camino sinodal que está en una situación de apostasía. El camino sinodal alemán no acepta “la fe transmitida de una vez para siempre a los santos” (Judas 1, 3). Al revés: uno de sus textos “fundacionales” afirmaba a principios de este año que “también en la Iglesia pueden competir entre sí opiniones y formas de vida legítimos, incluso en cuanto a creencias esenciales”.
Es así como el catolicismo “descafeinado” conduce inexorablemente al catolicismo “cero”.
El Papa Francisco tiene sobre sí la pesada carga de buscar para la crisis alemana una solución que sea fiel a la realidad y a la autoridad de la revelación divina. Si no consigue solucionarla, se elevarán muy serias dudas sobre todo el proyecto de “sinodalidad”, tan central en su pontificado.
Fuente: Publicado en First Things.

Concierto de Adviento en la Catedral de Bonn el pasado 17 de diciembre.

El derrumbe de las iglesias cristianas

Qué llenas están las iglesias de nuevo durante toda la Navidad. Aunque por la crisis la calefacción siga apagada, la gente se junta al calor de los villancicos. Pero es un espejismo engañoso, dice Christoph Strack.
En algún momento del verano, estadísticamente, se sobrepasó el punto en el que uno de cada dos habitantes de Alemania no pertenecía a ninguna de las dos iglesias principales, la evangélica y la católica. Ahora hay 41 millones de fieles, significativamente menos de la mitad de la población. Todavía mucho después de la reunificación alemana, la República Federal se seguía considerando un país cristiano.
Una hemorragia indescriptible de creyentes
Pero lo que está pasando ahora ya no es un mero cambio estadístico. Según el “Religion Monitor” de la Fundación Bertelsmann publicado en diciembre, uno de cada cuatro miembros de la iglesia en Alemania está considerando salir de ella, y uno de cada cinco está decidido a dar este paso. Y el 81 por ciento de todos los que estaban dispuestos a irse dijeron que habían perdido la confianza en las instituciones religiosas debido a los escándalos. Según los propios datos de la Conferencia Episcopal, hay más apóstatas que nunca.
Escándalos y obstinación en las iglesias
Si las iglesias fueran empresas de libre mercado, hace tiempo que sus productos habrían desaparecido de los estantes y la gerencia se habría declarado en bancarrota. Pero, ¿cuál es la visibilidad de la iglesia para el público de hoy? Hay procesos engorrosos, en ambas iglesias, para asumir y hacerse cargo de los casos de abusos sexuales. La iglesia son, al parecer, por el lado católico, en su mayoría hombres mayores con aspecto preocupado y, a menudo, sin redención posible. Todo eso es tóxico.
Christoph Strack, especialista en temas eclesiásticos de DW.
La Iglesia católica está acostumbrada a discutir cuestiones de ayer. Durante años, el “Camino sinodal” ha estado luchando dolorosamente para hacer frente a las preocupaciones que fueron enviadas desde Alemania al Vaticano hace 50 años. Quedaron sin respuesta en ese momento, e incluso hoy Roma mantiene categóricamente sus posiciones. Los obispos solo pudieron aceptar una nueva ley laboral después de un proceso que duró muchos años y que ya no se fija necesariamente en el estilo de vida sexual de los empleados. Eso en pleno 2022.
Los involucrados en las iglesias
Lo trágico es que las crisis y la pérdida de reputación rebajan la valía de quienes prestan su servicio a la sociedad cientos de miles de veces y, a menudo, en silencio: el conductor de ambulancias de organizaciones eclesiásticas de socorro como Johanniter o Malteser, enfermeras y educadores, ayudantes en tiendas de ropa de caridad, bancos de alimentos, en la pastoral telefónica. “Soy consciente de que cien ofertas de Cáritas no pueden compensar las heridas causadas por y el distanciamiento de una Iglesia que se cierra a la ordenación de mujeres y en cuyas togas milenarias la represión sexual ha encontrado en algunos lugares un escondite seguro“, dijo la presidenta de Cáritas en Alemania, Eva Maria Welskop-Deffaa.
Secularización al alza
¿Qué supone para la sociedad esta desaparición de la religión mayoritaria? Esta ruptura con la tradición religiosa y su familiaridad. En primer lugar, la secularización no es algo malo. El país seguirá siendo religioso y, sin embargo, se volverá más secular. Hay comunidades cristianas, judías, musulmanas, budistas, librepensadores, humanistas. En competencia.
La religiosidad que se viva será menos organizada y más diversa, dependerá del individuo o de grupos más pequeños. Este proceso cambiará el país marcándolo con su impronta cultural. Y habrá otras concepciones de las últimas causas.
Pero las preguntas centrales de la sociedad permanecen. Justicia, igualdad, solidaridad… sí, también amor al prójimo. Estos son motivos que, al menos, también están moldeados por la religión cristiana. Sin embargo, compiten con un concepto individual incondicional de libertad.
El país, el mundo, necesitará voces que contrarresten el “yo” desafiante con el “nosotros”. ¿Serán nuevamente escuchadas las iglesias por tal servicio a la sociedad? Los templos llenos una noche al año ciertamente no son suficientes.
Fuente: DW.

Berríos: el Rupnik americano

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El derrumbe de los jesuitas chilenos: desde las primeras acusaciones de abusos hasta el caso Berríos

Por Marcos Sepúlveda- Interferencia.cl
Es probable que los jesuitas sean una de las congregaciones más poderosas en Chile: tienen decenas de colegios, una universidad y una serie de fundaciones, en donde se vinculan con empresarios y políticos de derecha y de izquierda. Pero su credibilidad ha ido a la baja, cuando en menos de 20 años, ha acumulado 17 religiosos denunciados por abusos sexuales y con la pérdida del favoritismo que por años le tuvo la élite.
En sus más de 500 años de historia, los jesuitas han sido expulsados y perseguidos por diversos estados e imperios. Han vivido entre la alabanza y la crítica, siempre en la polémica, debido a su mandato de lealtad incondicional al Papa. Fundada por San Ignacio en 1534, la Compañía de Jesús se expandió rápidamente en el planeta y se hizo cargo de evangelizar el ‘Nuevo Mundo‘ -América- en donde fueron de los primeros en instalar iglesias, universidades y colegios.
En menos de 500 años pasaron de ser una congregación nacida al calor de la Contrarreforma a liderar la Santa Sede desde 2013, con la elección del argentino Jorge Bergoglio como Pontífice, cuyo nombre es ahora Francisco.
Los 15,000 jesuitas que existen en el mundo lideran instituciones tales Radio Vaticana; el Observatorio Astronómico Vaticano; el Movimiento de Educación Popular Fe y Alegría que cuenta con 2,600 centros en América.
Los jesuítas llegaron a Chile en 1593 para encargarse de la educación, fundando escuelas a lo largo del país. En este aspecto, siempre han estado cerca de la élite nacional y del poder y a pesar de tener, durante el siglo XX, un fuerte acento en los temas sociales, sus colegios han sido históricamente de costosas matrículas. Por sus aulas han pasado más de 200 personajes relevantes de historia reciente chilena, entre los que destacan Radomiro Tomic y Bernardo Leigthon, dirigentes histórico de la DC; el ex ministro del interior de Michelle Bachelet, Jorge Burgos (DC); el ex canciller Mariano Fernández (DC); el ex ministro de Sebastián Piñera y director de empresas, Alfredo Moreno; el ex ministro de Hacienda, Felipe Larraín; el ex líder de la UDI, Pablo Longueira, entre otros que se han formado en “el espíritu ignaciano”.
Actualmente, los jesuitas cuentan con 21 establecimientos educacionales de Antofagasta a Puerto Montt, en su mayoría privados, los cuales educan a 18,609 estudiantes, tienen más de 1,800 docentes y un poco más de 130 sacerdotes. Además son sostenedores de la Universidad Alberto Hurtado, adscrita al sistema de gratuidad, la que cuenta con 7,902 estudiantes y 1,205 académicos. Esta casa de estudios recibió en 2019: $2,254’0779,721 millones de pesos por concepto de beneficios estudiantiles pagados por el Estado.
Sin embargo, su predominancia en el proceso educativo de la élite chilena ha bajado frente a nueva congregaciones más nuevas que han apuntado a satisfacer la demanda de escuelas para las élites, con una línea más conservadora, como lo son el Opus Dei y los Legionarios de Cristo.
Las instituciones jesuitas
La congregación también controla el Hogar de Cristo, el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), la Fundación Vivienda, Infocap, Techo para Chile, Espacios Mandela, y Súmate, entre otras organizaciones. Tres de ellas fueron lideradas y consagradas por sacerdotes que se encuentran condenados o denunciados por abusos sexuales: Renato Poblete y Felipe Berrios. A la vez, en sus directorios tienen sentados importantes empresarios y políticos, tanto de izquierda como de derecha, quienes suelen recalar ahí cuando finalizan sus carreras, por ejemplo, María José Zaldívar, que tras renunciar al Ministerio del Trabajo se integró al directorio del Hogar de Cristo.
El 26% de los directores de las fundaciones mencionadas provienen de compañías tales como Arauco, Butterfly y Parque Arauco. Un 25% viene de algún cargo político ostentado en los últimos 22 años, aunque principalmente se concentran en los gobiernos de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. Personeros como Máximo Pacheco, Silvia Eyzaguirre, Fernando Rojas, entre otros, integran estas juntas directivas.
El Hogar de Cristo es presidido por Alejandra Mehech, ex gerenta del Banco Santander y actual directora de Watts; el SJM es comandado por el economista de la Universidad de Chile, Joseph Ramos; Techo es liderado por el jesuita José Yuraszeck y vice presidido por la ex presidenta del directorio de TVN, Ana Holuigue. Hasta septiembre de 2021, Infocap o “la universidad del trabajador” estaba liderado por el vicepresidente de SQM, José Miguel Berguño.
Otros nombres que se destacan son: Carmen Gloria López, vicepresidenta del Hogar de Cristo y exdirectora ejecutiva de TVN; María José Zaldívar, directora de Hogar y ex ministra del Trabajo de Piñera; Bárbara Etcheberry, directora de Techo y esposa del ex gerente general de Falabella Sandro Solari; Máximo Pacheco, director de Súmate y ex ministro de Energía de Bachelet; y, Sylvia Eyzaguirre, directora de Súmate y ex asesora de diversos ministerios durante la presidencia de Piñera.
Estas instituciones han recibido más de 99 mil millones de pesos del Estado desde 2016, según la web de Presupuesto Abierto. En 2021, el Hogar de Cristo recibió 18 mil millones de pesos, lo que representa un poco más del 35% de sus ingresos totales, los que ascienden a 51 mil millones de pesos.
Una organización en la que el Estado ha ido aumentando su apoyo ha sido Techo, la cual pasó de recibir 23 millones en 2016 a más de 2 mil millones en 2021, según Presupuesto Abierto. En su mayoría, estos recursos vienen dados por el ministerio de Vivienda y Urbanismo.
Al ser la gran parte de los colegio privados, tan solo reciben aportes para sostener los colegios que administran las fundaciones: Súmate, Cerro Navia Joven, Educacional Pudahuel y fundación Loyola; las que educan a cerca de 5 mil estudiantes, en su mayoría vulnerables y pertenecientes a la zona poniente de Santiago. Estas en 2021 recibieron $6,052’650,535 millones de pesos.
La caída
Los rumores de pasillo en la iglesia ya tenían como foco, hace tres años, a Felipe Berríos. El rumor se concretó este 29 de abril, cuando la Fundación para la Confianza presentó una denuncia canónica en el Arzobispado de Santiago en contra del jesuita Felipe Berrios, por presunto abuso sexual a tres menores de edad mientras era capellán de un colegio del sector oriente de la capital. Berrios trabajó en los colegios femeninos Carampangue, La Maisonette y Villa María Academy, por lo que se presume que las presuntas víctimas eran niñas o adolescentes en esos años.
Por años, Berríos fue una voz progresista en una Iglesia que desde el 2010, cuando explotó el caso Karadima, no ha parado de perder credibilidad. Sus palabras críticas y con un acento en las clases bajas hicieron eco en sectores progresistas de la Iglesia y también de la política. Sus aventuras como misionero en África, en Techo, en el campamento la Chimba de Antofagasta y su postura contra los abusos en la iglesia lo hicieron gozar de amplia credibilidad. Con esta denuncia, dicha credibilidad se resquebraja.
Berríos se suma, así, a una lista de 17 sacerdotes denunciados al interior de los jesuitas y a los 362 que se registran en la Iglesia Católica chilena, cifra que generó que el Papa Francisco enviara a Charles Scicluna a investigar estos temas en 2018.
Sin embargo, el tema no es nuevo para la congregación. Los primeros antecedentes de jesuitas vinculados con abusos se remontan a 1953, cuando por orden de San Alberto Hurtado la compañía envió al sur al sacerdote Eduardo Cádiz, por realizar abusos sexuales a menores, a quien expulsaron en abril de 1954.
No sé cuánto tiempo tardó -¿semanas, meses?- en darme besos en la soledad de ese estudio (…) pronto pasó de los simples besos a situaciones más escabrosas, más inequívocas, más carnales”, relató el ex diplomático y escritor Jorge Edwards, quien en 1942, cuando tenía 11 años y estudiaba en el Colegio San Ignacio de Alonso Ovalle, fue abusado por Cádiz. Esto no se conoció hasta el año 2012, cuando publicó su autobiografía Los Círculos Morados.
La primera denuncia pública conocida contra un jesuita data del 2005, contra Juan Miguel Leturia, acusado de “medir el pene” de los estudiantes bajo la excusa de una investigación científica, hechos que perpetró en Santiago y Osorno entre los años 1980 y 1990. El patrón de ocultamiento de estos casos en la iglesia también se dio en el caso de Leturia; la congregación tenía antecedentes sobre él desde 1997, cuando decidieron enviarlo a Estados Unidos, con el pretexto de tratar su alcoholismo. A su regreso se le prohibió trabajar con menores, según revela el medio BishopAccountability.
El caso de Leturia fue investigado por la Fiscalía Metropolitana Oriente, pero el agresor falleció en 2011, sin condena judicial pero sí con una condena por juicio canónico. Esto dejó con un mal sabor de boca a la congregación, ya que hasta ese momento no se habían destacado casos de abusadores de menores de edad entre los jesuitas, en medio de los escándalos de una Iglesia cada vez más en crisis con los casos de Fernando Karadima y Cristián Precht. Si bien con el caso de Leturia el escándalo mediático fue menor, la salida del provincial Eugenio “Keno” Valenzuela, que dio “un paso al costado” argumentando “cansancio”, levantó sospechas.
Poco después, en 2014, su sucesor, Cristián del Campo, dio a conocer una noticia que rompió la paz de la compañía: Valenzuela había cometido “conductas imprudentes”. Ex seminaristas habían denunciado abusos de conciencia y tocaciones. Éstas habían llegado a la congregación a finales de 2010, pero nunca se instruyó una investigación previa y quedaron guardadas en un escritorio.
Valenzuela no era cualquier persona en la Iglesia. Para muchos, era un modelo espiritual a seguir entre los jesuitas. Había sido formador por más de 10 años del Seminario de Padre Hurtado, en donde formó al 24% de los sacerdotes activos de la orden. “Era el sostén espiritual de la compañía”, comenta un ex jesuita.
Los antecedentes se remitieron a la Congregación para la Doctrina de la Fe, la que concluyó no iniciar un proceso canónico, pero sí delegó en Del Campo la responsabilidad de “determinar medidas conforme a las faltas existentes”. Posteriormente, Valenzuela pudo seguir haciendo misa, fue suspendido de realizar acompañamiento espiritual y actividades pastorales en público por tres años. Se recluyó en la Residencia San Ignacio, contínua al Colegio San Ignacio Alonso Ovalle, en donde se dedicó a labores de enfermería y tareas domésticas. El 19 de agosto de 2015, la Congregación para la Doctrina de la Fe decidió no abrir un proceso canónico en su contra, dejando a juicio del Superior General de la Compañía de Jesús determinar sanciones, la cual fue igual a la impuesta en 2014. A punto de vencer este castigo, llegó una nueva denuncia en contra de Valenzuela, la cual fue declarada verosímil, lo que generó finalmente su expulsión del sacerdocio, en noviembre de 2019.

Otros casos de abusos

El secretismo y la ocultación de antecedentes sobre abusos fue la impronta que dejó Valenzuela entre los jesuitas. Durante su provincialato (2008-2013) se conocieron las denuncias en contra de Jaime Guzman y Raúl González, ambos sancionados en 2012, lo que recién se conoció públicamente en 2018. Los dos casos incluyeron acusaciones por tocaciones de trasero y genitales de niños y fotografiarlos desnudos mientras se bañaban en la casa de retiro del Colegio San Ignacio del Bosque, antecedentes que llegaron en 2010 en contra de Jaime Guzman, capellán del colegio entre 1985 y 1995.
Guzmán se destacaba en organizar retiros al Cajón del Maipo, momento que aprovechaba para fotografiar a sus estudiantes desnudos. Ex alumnos recuerdan que tenía álbumes llenos de fotos que solo mostraban el pecho o los genitales de los jóvenes y también imágenes de grupos de personas desnudas, según señalaba La Tercera en 2018.
“Todos los martes, el cura del Colegio San Ignacio El Bosque, Jaime Guzmán Astaburuaga, publicaba las fotos en un mural”, señaló el conductor de televisión y ex alumno del colegio, José Miguel Viñuela, en medio de la visita del Papa Francisco en 2018 cuando conducía el programa Mucho Gusto de Mega, uno de los programas más vistos en la televisión en ese momento.
Tras estas declaraciones, de inmediato salió el ex rector del San Ignacio, Fernando Montes, quien dirigía el colegio mientras Guzmán se paseaba con la cámara de fotos, a exigir que los denunciantes se acercaran a esclarecer los hechos. La verdad es que los hechos ya eran conocidos para la congregación. Los jesuitas sabían de la conducta de Guzmán desde el año 1995, cuando Juan Díaz, entonces rector de la escuela, abrió una investigación en su contra. Todo quedó en secreto, mientras Guzmán fue enviado entre 1997 y 2004 a Maryland, provincia eclesiástica en donde la orden abusó de más de 1000 niños.
El 30 de enero de 2018 los jesuitas abrieron una investigación canónica que terminó con Guzmán expulsado de la congregación en febrero de 2021.
El ex laico de Osorno, Juan Carlos Claret, relata en su libro Criminales que desde 1999 la compañía conocía que Raúl González había violado en tres ocasiones a un menor de edad mientras vivía con los sacerdotes Jaime Guzmán y Leonel Ibacache, en Valparaíso. Valenzuela lo trasladó en 2012 a la Residencia San Ignacio en Santiago, para colaborar en labores domésticas de su comunidad religiosa y con la prohibición de desempeñar actividades con menores de edad. Esta casa se encuentra a menos de 100 metros de un colegio.
A los 87 años, González falleció sin ser expulsado del sacerdocio ni condenado por abuso sexual. “Hasta la fecha a la víctima nunca se le pidió perdón ni se preocuparon de él de la manera en que lo necesitaba”, señala Claret en su libro.
En 2012 Helmut Kramer fue a golpear la puerta de los jesuitas para contar que el sacerdote jesuita Leonel Ibacache abusó de él en 1983, mientras preparaba su primera comunión. El provincial le cerró la puerta en la cara. No fue escuchado hasta el 19 de abril de 2018, cuando se inició una investigación canónica e Ibacache fue apartado del trabajo con menores. Un año más tarde fue expulsado y en septiembre de 2020 falleció.
Durante la investigación se logró comprobar que Ibacache abusó de cinco menores de edad durante su estancia en los jesuitas, en Santiago, Antofagasta y Puerto Montt. Entre los denunciantes se encontró el mismo Felipe Berrios, quien señaló que Ibacache abusó de su hermano mientras estudiaba en el San Ignacio del Bosque.
El viaje del primer Papa Jesuita a Chile, a principios del 2018, contempló un encuentro privado con los sacerdotes de la congregación y una visita al Hogar de Cristo. Los sacerdotes de la compañía se pasearon por todos los medios de comunicación hablando sobre los temas que abordaría Francisco en Chile: pobreza, derechos sociales, justicia, respeto a los pueblos originarios, desigualdad. Todo esto se fue apagando por el escepticismo de los chilenos, y del mismo Papa, frente a los abusos de la iglesia chilena. La visita fue considerada un fracaso ante la baja convocatoria de fieles, y la incomodidad del Papa frente a preguntas relacionadas a abusos sexuales de sacerdotes.
Tras la visita,se generó una fuerte alza de acusaciones a religiosos por diversos abusos. La cifra llegó a 212 sacerdotes denunciados por abusos sexuales hasta fines del 2020; entre ellos siete jesuitas: Juan Miguel Cárcamo, Leonel Ibacache, Renato Poblete, Felipe Denegri Morales, Gerald Fitzpatrick, Eduardo Ponce y Alejandro Longueira.
En mayo de 2018, cayó el director del Centro de Espiritualidad Jesuita, Juan Pablo Cárcamo. Psicólogo de la orden y autor de varios libros de autoayuda qué aún se leen en diversos retiros espirituales de la congregación, fue acusado por una religiosa por abusos de conciencia y transgresión en el ámbito sexual. El patrón de ocultamiento entre los jesuitas se repitió en este caso: la curia conocía los antecedentes desde 2016, pero no fue hasta junio de 2018 cuando decidió prohibirle que realizara acompañamiento espiritual. Tras descubrirse dos nuevas denuncias, la prohibición se elevó a diez años, en marzo de 2019. Cárcamo aún sigue siendo jesuita y se desconoce en qué estado se encuentra el proceso canónico o penal.
Otro caso que no se pudo acreditar, pero que fue enviado a la Congregación Para la Doctrina de la Fe, fue la denuncia presentada por un menor de 17 años en contra de Eduardo Ponce, por una acción de connotación sexual mientras se desempeñaba en Puerto Montt.
Durante estos años la congregación en Chile se ha visto salpicada por el escándalo de los jesuitas alemanes, ya que los sacerdotes Peter Riedel y Wolfgang Statt fueron enviados a Chile tras conocerse denuncias en su contra. Según Deutsche Welle, Peter Riedel abusó de mujeres menores de edad tanto en Alemania como en Chile, en particular en Arica y en Santiago, al alero de los jesuitas.
Statt realizó labores pastorales en Arica entre 1985 y 1992, año en que renunció a los jesuitas para radicarse definitivamente en el país. 18 años después, se supo que en su carta de renuncia había confesado conductas abusivas, según relató Der Spiegel en 2010. Un día antes de hacerse pública la denuncia, el ex religioso abandonó el país. Aún se desconoce si es que existen víctimas chilenas, a pesar que las autoridades solicitaron al embajador de Chile en Berlín recabar mayores antecedentes.
No sólo religiosos han cometido abusos en los recintos jesuitas, también existen denuncias en contra de Julio César Barahona y Alejandro Antúnez, ambos profesores acusados de tocaciones en el colegio San Ignacio del Bosque, mientras Fernando Montes era rector.
Barahona se desempeñó como director de estudio y seminarista. Era conocido por organizar “campeonatos” de masturbación y por tocarle el pene a jóvenes mientras les gritaba “¡Esto te controla!”. Tras una protesta de estudiantes, fue trasladado a la diócesis jesuita de Arica, en donde el obispo Ramón Salas lo nombró director espiritual del colegio San Marcos. Los “campeonatos de masturbación” continuaron hasta que el teólogo Paul Endre, entonces estudiante, denunció los hechos, lo que generó que Barahona no fuera nombrado sacerdote. Barahona siguió haciendo clases en otros colegios religiosos sin ninguna sanción, hasta el 2019, cuando fue detenido por posesión de pornografía infantil en Rancagua.
El caso Poblete
Los cimientos de la orden se terminaron de remover en febrero de 2019, cuando llegó hasta la Comisión Escucha un testimonio de abuso en contra del fallecido Renato Poblete. Poblete gozó en vida de una gran popularidad: fue un estrecho colaborador de San Alberto Hurtado, cercano a la familia Edwards dueños de El Mercurio y mientras fue capellán del Hogar de Cristo, entre 1982 y 2000, las sedes de la institución se multiplicaron. Tal fue su cercanía con la familia Edwards, que fue negociador entre ellos y el Frente Patriótico Manuel Rodríguez en 1991, para que liberaran a Cristián Edwards.“No sólo me violó (…) me llevaba donde otros amigos para que me violaran y golpearan mientras él miraba”, señaló la denunciante Marcela Aranda, en una entrevista a Meganoticias. Ambos se conocieron en 1987, mientras ella buscaba un acompañante espiritual.
Una huella imborrable en su memoria dejaron las tres ocasiones en que la obligó a abortar. “Son tres niños que yo nunca pude abrazar”, declaró en su única entrevista televisiva. Tras alejarse del sacerdote en 1993, puso en conocimiento de los hechos al superior de la orden, Juan Ochagavia, quien no hizo nada.
Tras meses de investigación, se dio con el paradero de 21 denunciantes en contra de Poblete, seis parejas estables y 22 relaciones aparentemente consentidas. El informe realizado por Waldo Bown no acreditó la existencia de encubrimiento, a pesar que Juan Ochagavia conoció antecedentes que no puso a disposición de la justicia. La orden se negó a entregar entregar a tribunales todos los antecedentes penales de los que tuviera conocimiento, limitándose a compartir con el Ministerio Público sólo un resumen ejecutivo. Por ese motivo sus dependencias fueron allanadas en octubre de 2019.
En medio de la polémica, se conocieron los casos de los fallecidos Felipe Denegri y Gerald Fitzpatrick. Ambos fueron acusados de abusar sexualmente de un mayor de edad en la década de los noventas. En el caso de Denegri, las acusaciones fueron declaradas verosímiles y probables, mientras que a Fitzpatrick no se pudieron acreditar por la falta de información.

Fue un acto de niño taimado”: la tensión que genera en los jesuitas la renuncia del sacerdote Felipe Berríos

Por Catalina Batarce- Diario La Tercera de Chile.
Gran revuelo causó la divulgación de la carta que envió Felipe Berríos (65) oficializando su renuncia a la Compañía de Jesús, congregación a la que pertenece hace 45 años. Porque aún cuando era una definición que había adoptado hace semanas -y así lo publicó La Tercera Sábado- a varios tomó por sorpresa la forma en que lo hizo, pues este tipo de procesos, en el caso de otros consagrados, se habían dado en mayor sintonía con las autoridades de la Compañía de Jesús y, principalmente, sin grandes cuestionamientos públicos de por medio. Por lo demás, su paso al costado no se ha materializado y sigue siendo jesuita.
Lejos de la modalidad a la que estaban acostumbrados en el torno de esa comunidad, el sacerdote informó sólo días antes su decisión a sus superiores, sin que existieran instancias de reflexión conjunta, y esbozando fuertes reproches en contra de la entidad. Esto último, como manifestó, por la forma en que la congregación le dio curso a la investigación canónica en su contra tras recibirse denuncias por “actos de connotación sexual” que lo acusaban, y que luego fueron catalogadas como “verosímiles” por parte de la abogada María Elena Santibáñez, encargada de la investigación previa canónica. Nunca estuvo conforme, además, con que se le impidiera retornar a su hogar, en el campamento Luz Divina en Antofagasta.
No comprendo por qué el gobierno de la provincia insinúa en sus declaraciones que se me ha investigado por hechos que podrían constituir delitos graves. Esta difícil situación no solo ha sido tremenda en sí misma, sino que, además, se suma el modo en que el gobierno de la provincia ha actuado en relación a mí”, dijo en la carta que compartió, agregando que el Provincial Gabriel Roblero estuvo lejos de apoyarlo: “Ha tenido actitudes objetivas y comprobadas en que ha optado más por cuidar la imagen de la institución y su propia persona, que la búsqueda de la verdad y la justicia”.
Ante este escenario las dudas y especulaciones se han incrementado. El ex sacerdote jesuita Juan Carlos Bussenius asegura a La Tercera PM que es “del todo extraño” como han sucedido las cosas en este caso, aunque asegura que Berríos -a quien conoce desde hace años- siempre se caracterizó por hacer todo “a su pinta”.
“Sabiendo que está en una situación de acusación de orden canónico, no es llegar e irse. En estos casos hay que proceder con mucho cuidado y me parece muy imprudente lo que está haciendo”, comenta.
Según explica, para renunciar a la Compañía, además de la necesidad de que existan una serie de conversaciones con el Provincial en torno a las razones, debe enviar una carta al Padre General de la entidad para que se analice su caso y le acepten o no la petición. Señala, asimismo, que dado que Berríos es “profeso”, o sea que tiene un voto especial al Papa, debería, antes que cualquier cosa, esperar un permiso que le permita vivir fuera de la congregación en tanto se resuelve su solicitud de renuncia, lo cual finalmente zanja la Curia General de la comunidad religiosa, que está en Roma.
“Por esos puntos yo digo que llama la atención el empecinamiento de Felipe de seguir con su propia visión del asunto, aún cuando su voto de obediencia está vigente, y en un acto como de niño taimado quiere llegar e irse. Eso no corresponde”, reflexiona Bussenius.
Si bien se entiende que una persona no puede ser obligada a mantenerse en una congregación -o en otro espacio-, desde la perspectiva administrativa, la abogada Anastasía Assimakópulos, profesora de Derecho Canónico de la Universidad de los Andes, explica que, considerando que “hay todo un estatuto jurídico para los religiosos que los ayuda a llevar el estilo de vida propio de su posición en la Iglesia”, no porque él renuncie eso corre de inmediato.
“Acá debe haber un proceso donde él tiene que entregar sus razones, hay un periodo de discernimiento, de ayuda, porque se está en una orden en que el centro se pone en la caridad, en el cuidado de cada persona. Entonces, esto no es automático”, comparte la profesional.
Dado que Felipe Berríos hoy sigue sujeto a “medidas cautelares” impuestas por el Provincial producto de las denuncias en su contra, y que son las que le impiden volver a Antofagasta, Assimakópulos explica que, si llega a irse, no procederían sanciones, aún cuando en la práctica sigue siendo sacerdote jesuita. “No se soluciona el problema aplicando una sanción. Este es un derecho que busca que las personas se acerquen más a Dios y, a veces, una sanción pueda terminar alejándolo más, porque, por lo demás, la investigación canónica va a seguir igual (…) No lo pueden obligar a no estar en La Chimba”, sostiene.
Por otra parte, es necesario considerar que, como hasta ahora, Berríos no ha manifestado intención de dejar el sacerdocio, sino que sólo la Compañía, la abogada detalla que, para seguir ejerciendo, deberá ser aceptado por algún obispo para que se incardine en dicha diócesis. No puede ser aceptado en otra instancia, eso sí, mientras no salga formalmente de su congregación actual.

Los reparos de la Compañía

Si bien hechas públicas las intenciones del aún sacerdote la Compañía de Jesús informó que lamentaba la decisión, durante la tarde del jueves el Provincial Gabriel Roblero compartió con la comunidad una carta de tres carillas donde profundizó en el asunto y, de paso, defendió las labores realizadas por la congregación ante las denuncias recibidas.
Ahí, en primer punto, aseguró que conversó presencialmente con él el jueves 17 de noviembre y que, en la instancia lo animó “a ser paciente, a que no se apresurara, que fuera prudente en lo que hiciera y pudiera esperar la decisión que viniera desde la Santa Sede respecto a la situación canónica en que se encuentra”.
En línea, aseguró que durante todo el proceso “Felipe fue informado de la denuncia principal y de todas las otras denuncias que se recibieron en su contra, pudiendo responder a cada una de ellas, lo que además hizo asesorado por un abogado de su confianza, que él mismo eligió, asistiendo en cuatro oportunidades ante la investigadora”.
Reiteró, en el mismo tono que las denuncias “se tratarían de hechos ocurridos entre los años 1993 y 2009, que habrían afectado a siete mujeres entre los 14 años, la más pequeña, a 22 o 23 años la mayor de ellas. Tres de estas conductas habrían sido cometidas en retiros de colegios, dos en trabajos voluntarios (en un caso, de secundarios, y en el otro, de universitarios). Finalmente, en tres casos se trataría de hechos ocurridos dentro de la celebración del Sacramento de la Confesión. Los hechos que involucran menores de edad y el sacramento de la Confesión son de los delitos más graves en la legislación de la Iglesia”.
De esta forma, reiteró que Berríos ha contado con todas las garantías y que lo han mantenido en Santiago para resguardar el proceso. “Nos permite cuidar a todos los intervinientes en este proceso, incluida la integridad física del propio Felipe. El procedimiento de investigación previa canónica no termina con las conclusiones de la investigadora, sino con la decisión del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Por tanto, prudentemente, no corresponde modificar las medidas cautelares en esta etapa. Por otra parte, habría sido impresentable que, habiendo resultado 7 hechos denunciados como verosímiles, 3 de ellos con menores de edad, se le enviará a vivir solo a La Chimba”, recalcaron.

Caso Rupnik: El vicario del Papa habla de las denuncias de abusos

La diócesis de Roma critica la actitud de los medios de comunicación y asegura su plena colaboración para esclarecer el asunto

Por Ary Waldir Ramos Díaz– www.es.aleteia.org
El cardenal Angelo De Donatis emitió un comunicado para aclarar su posición y la de su diócesis, respecto al caso del padre Marko Rupnik (23.12.2022).
De Donatis, Vicario del Papa Francisco en Roma, rompió el silencio tras ser señalado por su amistad personal y conferir algunos encargos a padre Rupnik.
El cardenal italiano se pronunció sobre las acusaciones de abusos que pesan contra el jesuita.
Las víctimas exigían palabras de solidaridad y de rechazo contra los abusos de poder y sexuales aducidos al comportamiento del sacerdote esloveno, mientras dirigía ejercicios espirituales.
De Donatis reaccionó con una critica a las «acusaciones vertidas en los medios de comunicación» y sostuvo que quiere colaborar para encontrar la verdad.
El padre Rupnik, famoso artista esloveno de mosaicos expuestos en varias iglesias y capillas en el mundo, está implicado en otros casos de abusos que presuntamente cometió en la década de 1990 contra varias monjas en Italia y Eslovenia.
Casos prescritos
Doctrina de la Fe declaró en octubre de 2022 que las denuncias en cuestión se referían a casos prescritos. No obstante, la Compañía de Jesús mantuvo medidas contra él. Y ha pedido a otras víctimas que den un paso adelante y denuncien.
Mientras tanto, en Eslovenia, los obispos del episcopado ya han condenado los «actos inaceptables del padre Rupnik, deplorando que hayan permanecido ocultos durante tanto tiempo».
«Toda la Diócesis de Roma, ante esta desconcertante comunicación, sobre todo mediática, que desorienta al Pueblo de Dios, vive estas horas con preocupación y consternación, consciente de la extrema delicadeza de la situación, que -hay que reiterarlo- ha sido ampliamente tratada en sedes judiciales completamente ajenas a la jurisdicción del Cardenal Vicario».
También indica el cardenal De Donatis que el caso de Rupnik «ahora está siendo gestionada por los jesuitas». Por tanto, pone el énfasis en que el esclarecimiento no es cosa de la diócesis de Roma. En años pasados, De Donatis encargó a Rupnik, la remodelación de la capilla del seminario mayor.
Búsqueda de la verdad
La declaración de la diócesis de Roma adopta una perspectiva reacia y a la defensiva en relación con las denuncias publicadas en los medios de comunicación y pide apegarse a la «verdad».
«Los juicios que vemos que muchos difunden con especial vehemencia, no parecen manifestar ni un criterio evangélico de búsqueda de la verdad, ni un criterio básico en el que se fundamenta cualquier Estado de Derecho, a verbis legis non est recedendum»
«Consciente de la extrema delicadeza de la situación» , el cardenal vicario asegura que sólo recientemente tuvo conocimiento de los asuntos revelados. También recordó que no es la diócesis la que tiene competencia para tratar este caso. No obstante, el cardenal De Donatis asegura a la Compañía de Jesús y a las autoridades superiores «toda la colaboración necesaria» en la gestión de este caso.
«En particular, la Diócesis de Roma asegura toda la colaboración necesaria con la Compañía de Jesús y los Superiores para la aplicación del Decreto Prot. DIR-SOLI 22/005 de 16 de diciembre, firmado por el Delegado DIR, Padre Johan Verschueren SJ, dentro de los términos del derecho canónico».
Oficios canónicos diocesanos de Rupnik en Roma
Al mismo tiempo, indica que el jesuita Rupnik no tendrá más remedio que abandonar sus dos encargos oficiales con la diócesis de Roma: «Esto implicará probablemente, entre otras cosas, una serie de medidas con respecto a los oficios canónicos diocesanos -los únicos sometidos directamente a la autoridad del Cardenal Vicario- con los que el Padre Rupnik sigue investido, en particular el de Rector de la Iglesia de San Felipe Neri en el Esquilino y el de Miembro de la Comisión Diocesana para el Arte Sacro y el Patrimonio Cultural».
«La Diócesis de Roma –continúa el comunicado- también es consciente de la necesidad de reflexionar y posiblemente tomar medidas con respecto a una actividad que ya está en marcha desde hace muchos años por el padre Rupnik y sus Colaboradores también en nuestro ámbito diocesano: se trata del conocido ‘Centro Aletti’, puesto en marcha a principios de los años 90, que luego se desarrolló y creció bajo la autoridad de la Compañía de Jesús y finalmente se convirtió, el 5 de junio de 2019 (cf. Decreto Prot. n. 349/19), en una Asociación Pública de Fieles de la Diócesis de Roma, de la que la Dra. Maria Campatelli es actualmente Directora».
Excomunión retirada
El caso del padre Rupnik sacude no solo la diócesis de Roma, también da un coletazo que implícitamente toca al papa Francisco. Esto debido a que el jesuita Rupnik está implicado en varios casos de abusos, oficialmente se habla de nueve casos, pero ya hay fuentes eclesiales que extienden las víctimas a 20 mujeres adultas.
Uno de los casos de abuso se refiere, según sus superiores de la Compañía de Jesús, a la «absolución de un cómplice» en 2015 durante una confesión, un hecho grave que motivó un decreto de excomunión en mayo de 2020 por parte del dicasterio para la Doctrina de la Fe, sanción levantada pocos días después.
Algo que fue señalado por observadores como un «indulto» papal, pues es el Obispo de Roma quien tiene autoridad de levantar tal condena. La legítima autoridad, sin embargo, puede considerar oportuno declarar la excomunión o no en breve: por lo tanto, se debe distinguir entre excomuniones latae sententiae declaradas y no declaradas. 

La que fuera secretaria de la fundadora de la Comunidad Loyola denuncia los muros que las religiosas abusadas encontraron en Eslovenia y en Roma

Por MATEO GONZÁLEZ ALONSO- Revista VIDA NUEVA.
Mientras los diferentes organismos que tienen bajo su tutela al conocido artista jesuita Marko Ivan Rupnik tras diferentes acusaciones de abusos, con demasiada lentitud y poca claridad para algunos, el diario italiano Domani ha publicado una entrevista con otras de las víctimas abusadas por el sacerdote. En esta ocasión se trata de una religiosa que fue secretaria de Ivanka Hosta, la fundadora y superiora general de la Comunidad Loyola en Eslovenia. Una comunidad y una religiosa sobre las que, a día de hoy, no constan investigaciones o medidas canónicas específicas.
Falta de confianza en la superiora
La religiosa, cuyo nombre se mantiene en el anonimato, tiene actualmente 60 años y responde al periódico como hizo en hace unos días otra religiosa italiana que dio amplios detalles de los abusos sexuales y de conciencia sufridos tanto en el estudio del jesuita en Roma como en la comunidad en Eslovenia. Un testimonio en el que llegaba a afirmar que podrían ser una veintena las religiosas que habían sufrido abusos por parte del padre espiritual de la fundación.
En el nuevo testimonio se apunta a la complicidad, con su silencio, de las autoridades eclesiásticas y de los jesuitas en este caso. La religiosa fue del grupo inicial que se formó en Liubliana en 1984 y en a sus 25 años profesó sus votos perpetuos junto a seis hermanas, entre ellas la superiora Hosta. De ella relata que “Rupnik nos decía que Ivanka tenía el carisma pero que no lo sabía transmitir, que solo él podía interpretar este don y transmitírnoslo a las hermanas”, creando así de esta manera “un muro entre Ivanka y las otras hermanas de la comunidad que de esta manera no podían confiar ella” impidiendo una “relación sincera” entre la superiora y las hermanas. “Poco a poco, éste se convirtió en el estilo de las relaciones entre nosotros”, lamenta.
Tras cinco años de “gran alegría” en la comunidad, descubrió la realidad de los abusos en 1989 cuando fue enviada a Roma a seguir sus estudios sintiendo “que el principio de mi oscuridad se debía al padre Rupnik”. El jesuita le alejó de una de las hermanas con las que tenía una gran amistad, también prohibió la vistas, cartas y llamadas a su familia. Seguir indicaciones como estas han marcado las relaciones de la religiosa, que tuvo que no ha podido desarrollar “amistades profundas” o justificar a sus padres que no iba a contactar con ellos porque “estaba preocupada por su salvación” y cosas “más tremendas” que añadió otra religiosa encargada de supervisar la misiva.
Arte y artista
Más allá de los recuerdos, confirma que en 1993 llegaron las primeras denuncias de abusos a la mesa de superiora. Ella misma animó a otras religiosas a llevar su historia a Hosta y recuerda a Rupnik “furioso” después de que el arzobispo de Liubliana le alejó de la comunidad tras la denuncia eclesiástica de la primera religiosa –y que la propia secretaria informara directamente al provincial jesuita de entonces–. El alejamiento del jesuita se explicó, cuenta, como una medida para que el carisma pasara del fundador a la comunidad.
Este movimiento, prosigue, hizo que “la comunidad comenzara a funcionar como una verdadera y auténtica secta” aumentando los miedos, la desconfianza, el señalamiento y el control, se analizaban los confesores, la dirección espiritual se confió a hermanas de la comunidad… se analizaban hasta los contenidos de la oración personal. Este “ambiente sombrío” generó numerosas salidas de la comunidad, 19 en pocos años –incluyendo la secretaria–. Más tarde, en 1998 relató su experiencia en la curia general de los jesuitas y se enteró que, poco antes del confinamiento, se había comisariado la comunidad. También lamenta no haber tenido respuestas a las cartas que envío sobre el tema el pasado mes de junio.
Valorando las reacciones de los obispos eslovenos desmiente que ellos “no supieran” entonces ya que el caso llegó al arzobispado y a los jesuitas de Eslovenia y de Roma. “No creían que iríamos tan adelante en las denuncias públicas y han dicho medias verdades para tratar de sobrevivir”, sentencia. Es más, reconoce que “hasta que la Iglesia no comprenda que la condición de abusador de Rupnik está ligada a la de artista, seguirá restando importancia a la gravedad de lo ocurrido”.

Hechos de los Apóstoles

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Consideraciones Eclesiológicas ante Camino Sinodal: Prefecto del Dicasterio para Obispos a episcopado alemán

Intervención completa en español del prefecto del Dicasterio para los Obispos a episcopado alemán en Vaticano sobre el tema del sínodo.

También el prefecto para el Dicasterio de los Obispos, el cardenal Marc Ouellet, tuvo una intervención en el encuentro con el episcopado alemán en el Agustinianum de Roma. Y dejó clara la postura de la Curia del Papa ante las propuestas del Camino Sinodal invitando incluso a una moratoria. A continuación el texto completo en español de la intervención.

Volviendo al espíritu de los Hechos de los Apóstoles

Por el Cardenal Marc Ouellet- Prefecto del Dicasterio para los Obispos
En su Carta al Pueblo de Dios en Camino en Alemania, el Papa Francisco, en comunión con su predecesor Benedicto XVI, constató el deterioro de la vida cristiana en el país e invitó a todo el pueblo a confiar en Cristo como clave de la renovación; el Santo Padre escribió que se trata de «un deterioro, ciertamente polifacético y de difícil y rápida solución, que exige un planteamiento serio y consciente que nos impulsa a ser, en el umbral de la historia presente, como aquel mendigo al que dijo el Apóstol: «No poseo ni plata ni oro, pero lo que tengo te lo doy: ¡en el nombre de Jesucristo, el Nazareno, camina! (Hechos 3:6)». Me remito a este pasaje de la mencionada carta para ofrecer algunas breves consideraciones eclesiológicas sobre su búsqueda sinodal, en el espíritu de los Hechos de los Apóstoles. Lo hago como hermano en el episcopado, pero también pensando en las necesidades de los fieles de a pie.
Vosotros, los sucesores de los apóstoles en Alemania, os habéis tomado en serio la tragedia de los abusos sexuales por parte de los clérigos, y habéis lanzado, al modo típico alemán, una operación de estudio con los recursos de la ciencia, la fe y las consultas sinodales, para lograr una revisión radical que ponga fin a este fracaso moral e institucional. Los acalorados debates que han tenido lugar y las propuestas de reforma que han surgido merecen ciertamente un elogio por la atención, el compromiso, la creatividad, la sinceridad y la audacia manifestados por vuestro Camino Sinodal, en el que los laicos han desempeñado un papel igual, si no preponderante. Después de haber estudiado detenidamente sus conclusiones, es espontáneo rendir un sincero homenaje al gigantesco esfuerzo de autocrítica institucional, al tiempo dedicado a estas reflexiones y a la inversión de trabajo conjunto entre teólogos, obispos y pastores, hombres y mujeres, para lograr ciertos consensos, aunque con fatiga y considerable tensión. Nos corresponde ahora reaccionar a sus propuestas, que contienen muchos elementos agradables de carácter teológico, organizativo y funcional, pero que también plantean serias dificultades desde el punto de vista antropológico, pastoral y eclesiológico.
Varios críticos autorizados de la orientación actual del Camino del Sínodo en Alemania hablan abiertamente de un cisma latente que la propuesta de sus textos, tal como están, correría el riesgo de refrendar. Sé muy bien que no es su intención llegar a una ruptura con la comunión universal de la Iglesia, ni favorecer una vida cristiana descendente que se ajuste al «Zeitgeist» más que al Evangelio; al contrario, las concesiones que aparecen en sus propuestas han sido, por así decirlo, arrancadas por la fortísima presión cultural y mediática; entiendo que su intención es precisamente evitar un cisma haciendo más creíbles a los ministros del Evangelio, multiplicándolos y cualificándolos, y creando comunidades cristianas más inclusivas y respetuosas con todas las actitudes, para ser valoradas de acuerdo con la dignidad humana y el concepto cristiano de la persona. Resulta llamativo, sin embargo, que la agenda de un grupo limitado de teólogos hace unas décadas se haya convertido de repente en la propuesta mayoritaria del episcopado alemán: abolición del celibato obligatorio, ordenación de viri probati, acceso de las mujeres al ministerio ordenado, revalorización moral de la homosexualidad, limitación estructural y funcional del poder jerárquico, consideración de la sexualidad inspirada en la Teoría de Género, propuesta de cambios importantes en el Catecismo de la Iglesia Católica, etc.
«¿Qué ha pasado?», «¿Dónde hemos llegado?», se preguntan incrédulos muchos creyentes y observadores. Es difícil resistirse a la impresión de que el asunto de los abusos, que es muy grave, ha sido aprovechado para impulsar otras ideas que no están inmediatamente relacionadas.
Evaluando las propuestas en su conjunto, tenemos la impresión de que nos encontramos no sólo con una interpretación más amplia de la disciplina o la moral católica, sino con un cambio fundamental que suscita serias preocupaciones, como ha mencionado ahora el Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Parece que estamos ante un proyecto de «cambio de la Iglesia» y no sólo de innovaciones pastorales en el ámbito moral o dogmático. Desgraciadamente, tengo que constatar que esta propuesta global, ya ampliamente difundida en Alemania y en otros lugares, perjudica a la comunión eclesial, porque siembra la duda y la confusión en el pueblo de Dios. Todos los días recibimos testimonios espontáneos que se quejan del escándalo causado a los pequeños por esta propuesta inesperada y contraria a la tradición católica.
No es de extrañar que estos resultados dividan no sólo a la Conferencia Episcopal local y a la Iglesia en Alemania, sino al episcopado mundial, que no ha dejado de reaccionar con asombro y preocupación. Este hecho debe hacernos reflexionar sobre la tarea primordial de los obispos, que es enseñar según el Magisterio de la Iglesia y el Sumo Pontífice (cf. lg 25). Todo obispo, desde su ordenación y afiliación al colegio de los sucesores de los apóstoles, cum et sub Petro, está facultado para representar a la Iglesia universal en la porción particular que le ha sido confiada y para asegurar la comunión de su porción con la Iglesia universal. Los criterios de esta comunión están recogidos en Lumen Gentium, Christus Dominus y el Codex.
El hecho de que la Carta de Orientación del Papa Francisco de junio de 2019 fuera aceptada como un punto de referencia espiritual pero no realmente como una guía para el método sinodal tuvo consecuencias significativas. Tras este distanciamiento inicial del Magisterio del Pontífice en el plano metodológico, el calendario de trabajo vio aumentar progresivamente la tensión con el Magisterio oficial en el plano del contenido, dando lugar a propuestas abiertamente contrarias a la enseñanza reafirmada por todos los Pontífices desde el Concilio Ecuménico Vaticano II. Sorprende en este sentido la actitud adoptada ante la decisión final de San Juan Pablo II sobre la imposibilidad de que la Iglesia católica proceda a la ordenación de mujeres sacerdotes. Esta actitud revela un problema de fe con respecto al Magisterio y un cierto racionalismo intrusivo que no se conforma con las decisiones tomadas salvo lo que parece personalmente convincente o si no es ampliamente aceptado por el sentimiento común. Este ejemplo simbólico, sumado a los otros cambios morales y disciplinarios que se propugnan, socava la responsabilidad de los obispos en su ministerio principal y ensombrece todo el esfuerzo de la mencionada asamblea, que parece estar muy influenciada por los grupos de presión, por lo que muchos la juzgan como una iniciativa arriesgada, destinada a decepcionar y fracasar porque «se salió de los carriles».
Gracias a Dios, estos textos, que han sido redactados y votados, pero que todavía están abiertos a nuevas enmiendas en la última sesión prevista para marzo, incluyen también desarrollos apreciables para el replanteamiento pastoral y eclesiológico, por ejemplo: un marcado sentido de la justicia y la obligación moral de reparación hacia las víctimas de abusos, la promoción del sacerdocio bautismal, la actitud de reconocimiento de los carismas. Teniendo en cuenta las circunstancias y las agudas tensiones que acompañaron a las sesiones en el momento de la votación, teniendo en cuenta sobre todo la consulta en curso para el Sínodo Universal sobre la Sinodalidad, nos parece que es necesaria una moratoria sobre las propuestas presentadas, y una revisión sustancial a realizar más tarde, a la luz de los resultados del Sínodo romano. Tenemos providencialmente la oportunidad de combinar perspectivas adoptando un cambio metodológico que podría ayudar a mejorar las tesis del Camino Sinodal Alemán, en el sentido de escuchar más profundamente el planteamiento del Papa Francisco y del Sínodo Universal de los Obispos. Es evidente que la metodología del sínodo universal es diferente de la utilizada en Alemania: es ciertamente menos parlamentaria, más atenta a la participación global y a alcanzar consensos formados sobre la base de una profunda escucha espiritual del pueblo de Dios.
La razón fundamental de esta moratoria es la preocupación por la unidad de la Iglesia, que descansa en la unidad de los obispos en comunión y obediencia a Pedro. Avalar esta controvertida propuesta de un episcopado atribulado sembraría aún más dudas y confusión entre el pueblo de Dios. Teniendo en cuenta el panorama mundial ecuménico y geopolítico perturbado por las guerras, es de esperar que la mayor difusión de esta propuesta no resuelva los problemas que pretende remediar: el éxodo masivo de fieles de la Iglesia, el éxodo de los jóvenes, las llamadas «causas sistémicas» de los abusos y la crisis de confianza entre los fieles.
La principal limitación de esta propuesta es quizás un cierto enfoque apologético, basado en los cambios culturales en lugar de apoyarse en el anuncio renovado del Evangelio. Si posees oro y plata, ciencia y prestigio ampliamente reconocido, y lo gestionas todo con generosidad, no te olvides de testimoniar con fuerza y sencillez la fe en Jesucristo de la que tu pueblo es mendigo.
Con el ejemplo y las enseñanzas del Papa Francisco, podemos volver al espíritu de los Hechos de los Apóstoles, ofrecer a Jesucristo en primer lugar a las necesidades de curación y conversión de nuestro pueblo, no pretender que las soluciones culturales o institucionales sean indispensables para hacer creíble la figura de Jesús, aunque sea propuesta por ministros imperfectos pero confiados en la gracia y la misericordia divina. Este es el mensaje inicial del Papa Francisco que ahora debemos recoger y aplicar a la revisión de los resultados del Camino Sinodal.
Fuente: Traducción realizada por el Padre Jorge Enrique Mújica LC, director editorial de ZENIT.