Archivo de la categoría: Antropología de la Religión

Factor religioso como fenómeno humano

Vicente Cañas SJ y Carlos Ruidavets SJ

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Ronaldo Antônio Osmar, ex delegado de la policía civil, único superviviente del asesinato del misionero jesuita español Vicente Cañas, ocurrido en en abril de 1987, ha sido declarado culpable por el Tribunal federal regional de Cuiabá y condenado a 14 años y 3 meses de reclusión (véase Fides 14/11/2017). En el primer proceso, celebrado en 2006, 19 años después del delito, se absolvió a los acusados por falta de pruebas. Este nuevo proceso que ha durado dos días, 29 y 30 de noviembre, ha llevado a la condena de Osmar, que fue el mandante y contacto a los sicarios para la emboscada mortal al misionero.
Según la información enviada a la Agencia Fides, durante este nuevo proceso instituido, ya que en el precedente no se habían tomado en consideración todas las pruebas, se han examinado los testimonios de dos indios Rikbacktsa, quienes escucharon de uno de los presuntos ejecutores del misionero confesar el crimen e implicar al acusado y a quien le contrató para organizarlo.
Se trataba de un gran hacendado de Londrina quien veía amenazados sus intereses por la defensa de las tierras indígenas que lideraba el jesuita Vicente Cañas. Fausto Campoli, compañero de Vicente Cañas, ha testificado ante el jurado la estrecha relación del jesuita con los indios Enawene Nawe y cómo estos le consideraban un miembro más de su pueblo, refutando la tesis que trataba de demostrar que fueron los mismo indios quienes lo asesinaron.
En el proceso han estado presentes los familiares de Vicente Cañas, llegados desde España para el juicio, junto a numerosos representantes de los jesuitas y de las realidades eclesiales comprometidas en el trabajo pastoral con los pueblos indígenas. Sus sobrinos Rosa y José Angel han comentado la sentencia con las siguientes palabras: “Estamos muy contentos, esto abre un precedente impresionante en este país. Después de tantos años de espera se ha hecho justicia, lo que representaba nuestro tío era abrir un camino para la protección de los pueblos indígenas. Esta sentencia servirá para defender a muchos otros que no pueden defenderse”.
Para el padre Antonio Tabosa SJ, superior de la Plataforma Apostólica Centro Oeste (PACO), el pronunciamiento significa “lo primero es justicia para un misionero jesuita que dedicó su vida a los indígenas aquí en la región de Matto Grosso, lo segundo justicia para sus familiares que estuvieron con nosotros en este juicio y sentir el dolor y la impunidad de la muerte trágica, y sobre todo justicia para los pueblos indígenas que tanto les cuesta defender sus derechos sino hubiese quien les defendiese de aquellos que quieren invadir de sus tierras”.
Vicente Cañas nació en Albacete, España el 22 de octubre de 1939. En la fiesta de San Francisco Javier de 1965 recibió el crucifijo misionero y el 19 de enero de 1966 llegó a Brasil. En 1968 su nuevo destino fue Mato Grosso, donde se dedico sin reservas a la inculturación de los pueblos indígenas. Fue asesinado a los 48 años de forma violenta, en abril de 1987.
Fuente: Agencia Fides.

Perú: Capturan al presunto asesino de sacerdote jesuita

Por Esther Núñez Balbín- Zenit.
En el marco de las investigaciones se detuvo al principal sospechoso del crimen. Se trata de un exalumno de 29 años Osman Pitug Wajush. La captura se produjo por las inmediaciones de la carretera Bagua Sarameriza.
Para los niños y jóvenes de las comunidades nativas de la Amazonía peruana, el colegio Fe y Alegría N°55 Valentín Salegui se convirtió en un baluarte educativo. El profesor Carlos Riudavets Montes, sacerdote jesuita, quien también hacia las veces de director cuando se requería, dedicó 40 años de su vida a formar a las naciones amazónicas. Sin embargo, encontró la muerte en este lugar. ¿Quién podría arrebatarle así la vida?
El misionero de nacionalidad española brindó formación y educación técnica a niños y jóvenes de las comunidades awajún y wampis, “su recuerdo siempre estará vivo por haber sido un sacerdote jesuita ejemplar para nuestro pueblo”, así expresaron sus condolencias a la Compañía de Jesús los nativos de las cinco cuencas de los ríos Marañon, Chiriaco, Nieva, Cenepa y Santiago.
Mientras el pueblo de Imaza, provincia de Bagua, ubicado en el departamento de Amazonas en el oriente peruano clama justicia, las autoridades policiales continúan con la exhaustiva investigación del crimen del sacerdote jesuita profesor de aula en esta institución educativa perteneciente a la comunidad Yamakaientsa.
El presidente de la Organización Indígena Peruana (ORPIAN) Salomón Awanach Wajush invocó a los apus de las naciones amazónicas, presidentes de las rondas campesinas y miembros de las cuencas amazónicas a sumarse a las acciones de búsqueda, “pedimos a todos tomar las medidas inmediatas del caso para colaborar con la ubicación y captura del responsable de este crimen”, subscribieron en un comunicado.
Nació en Sanlucar de Guardiana (Huelva) España. Llegó al Alto Marañón en 1980. Hasta el 10 de agosto, día en que la muerte lo alcanzó a los 73 años, su compromiso, entrega y labor responsable con los pueblos originarios fue notable. Es por eso que a este pedido también se sumó la Red eclesial Pan Amazónica (REPAM), “frente a esta pérdida hacemos eco de toda una comunidad que ahora llora su ausencia”, la REPAM pide a las autoridades peruanas el esclarecimiento de su muerte.
Hasta el momento los peritos de criminalística recogieron muestras de tejido orgánico hallado en las uñas del sacerdote, así como cabellos y sangre en la escena del crimen, para ser analizados en la identificación de los autores del execrable crimen que conmociona a los peruanos del oriente del país.
Tras las declaraciones recogidas de dos profesores y un vigilante, el sacerdote habría sido atacado por un exalumno, esta es la hipótesis que hasta el momento manejan las autoridades policiales de Chachapoyas, quienes indicaron hace unos días que el sujeto huyó con destino a Loreto.
Lo conocí cuando era pequeña, me enseñó mucho. Siempre fue muy caritativo con los necesitados lo daba todo por ellos”, cuenta consternada la exalumna Rosa Cardozo, a la prensa peruana, quien no logra comprender por qué se ensañaron con el religioso tan querido y conocido en el oriente peruano.
Los restos mortales del misionero jesuita yacen ahora en el Vicariato de Jaén, tras las exequias realizadas en la localidad de Chiriaco. El cardenal jesuita Pedro Barreto condenó el hecho, además recordó que conoció de cerca el loable trabajo del sacerdote con las familias de las comunidades originarias de la Amazonía. Entre tanto la Conferencia Episcopal Peruana pidió que se investigue el hecho y se logre identificar a los responsables.

Perfil episcopal de la iglesia católica en Brasil

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Por Fernando Altemeyer Junior- Pontifícia Universidade Católica de São Paulo.
Cristo resucitado convoca a hombres y mujeres a la misión gozosa del Reino de Dios. Tocados por el Espíritu Santo, nutridos por la Palabra viva de Dios, muchos se convierten en discípulos misioneros. Entre los testigos fieles, se toma un pequeño grupo de entre el Pueblo de Dios para amar, servir y morir por el mismo pueblo. Son los obispos o apóstoles de Cristo, quienes, junto con los bautizados en la Iglesia peregrina, reciben a la Esposa ataviada para amarla toda la vida.
Brasil recibió con gratitud, en su historia de conflictos y alegrías, un total de 1,153 bautizados, consagrados para la misión episcopal, signo sacramental de comunión y profecía de la Santísima Trinidad. Este colegio de hermanos vive de esperanza en esperanza y se sumerge diariamente en la Eucaristía, saboreando el amor del Padre. Los obispos siguen los pasos de Jesús, clamando por tener su mismo coraje en los tiempos de la cruz. Captan, aquí y ahora, las propuestas del Evangelio en el bendito kairós de nuestro amado Papa Francisco.

Fuente: Perfil Episcopal da Igreja Católica no Brasil: 1551-2018.

Monseñor Emiliano Antonio Cisneros Martínez OAR

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Nació en Almazul, diócesis de Osma-Soria, el 18 de febrero de 1945. Recibió su educación en los Institutos de la Orden de Agustinos Recoletos en Logroño, San Millán de la Cogolla y Salamanca. Emitió su profesión religiosa en 1962 en la Orden Recoleta de San Agustín en 1962 y fue ordenado sacerdote en 1969. Desde entonces trabajó en la Prelatura de Chota, alternando cargos diocesanos con otros de su Congregación Religiosa.
Durante 13 años desarrolló su ministerio sacerdotal en la Prelatura de Chota como Vicario parroquial de Tacabamba (1969-1972); Parroco de Querecotillo (1974-1975); Superior de los Agustinos Recoletos de la “Delegación de Chota” (1975-1981); y simultáneamente ha sido Secretario Provincial de la Orden en el Perú (1981-1984); Maestro de novicios (1984-1987); Vicario provincial en el Perú (1987-1992). En 1992 desarrolló en Roma el oficio de Segundo Asistente General de la Orden. Fue nombrado Obispo Prelado de Chota el 7 de diciembre de 1993. El 6 de enero de 1994 fue ordenado Obispo. Desde el 25 de mayo de 2000 era Administrador Apostólico “sede vacante” de Chachapoyas. En el 2002, San Juan Pablo II lo nombró Obispo de Chachapoyas.

DIÓCESIS DE CHACHAPOYAS

Fue creada el 28 de mayo de 1803 por el Papa Pío VII con el nombre de Maynas. En sus orígenes comprendía todo el oriente peruano y parte de lo que hoy son las repúblicas de Ecuador y Colombia. En 1843 cambia de sede y nombre, asumiendo los actuales límites de la diócesis de Chachapoyas. En la actualidad su extensión es mucho más reducida y comprende cinco provincias del departamento de Amazonas y parte de la provincia de Bagua, con una superficie de unos 20,000 Km2 y una población de aproximadamente 350,000 habitantes. Las parroquias son 24 y el clero diocesano propio 20 sacerdotes. Colaboran otros seis más, diocesanos extranjeros y religiosos. Existen 15 comunidades de religiosas. Es la sexta diócesis más antigua del Perú y ha contado hasta el presente con trece obispos residenciales.
Su territorio está ubicado en lo que es llamado ceja de selva, o sea, un espacio de transición entre la cordillera andina y las selvas orientales. Esta zona y su población son preferentemente andinas y sólo una mínima parte es selvática, contrastando con los orígenes de la diócesis que es creada como área misional para evangelizar a los pobladores de las selvas orientales y amazónicas.
La diócesis de Chachapoyas, mediante la bula Ex sublimi Petri del papa Gregorio XVI del 2 de junio de 1843, cambia el nombre de Maynas por el de Chachapoyas. En 1900 se crean los vicariatos de Amazonas y Ucayali a los que se les asignan las misiones del Marañón y del Ucayali, que comprendían lo que hoy es el departamento de Loreto y parte de Pucallpa y Huánuco. En 1948 se separa de la diócesis todo el departamento de San Martín, dando lugar a la prelatura de Moyobamba; y más tarde, cuando se crea el vicariato de Jaén, formado por la provincia de Condorcanqui y parte de Bagua.

Obispos

Hipólito Antonio Sánchez Rangel de Fayas OFM (1805-1824, después Administrador Apostólico y Obispo de Lugo- España)
José María Arriaga (1838-1849)
Pedro Ruiz Zumaeta (1853-1862)
Francesco Solano del Risco OFM (1865-1900)
José Santiago Irala OFM (1904-1909)
Juan Francisco Emilio Trinidad Lissón y Chaves CM (1909-1918, después Arzobispo de Lima)
Pedro Octavio Vicente Ortiz Arrieta Coya SDB (1921-1958)
José Germán Benavides Morriberón (1958-1968, después Obispo Auxiliar de Arequipa)
Manuel Prado Pérez-Rosas SJ (1970-1976, después Arzobispo de Trujillo)
Antonio de Hornedo Correa SJ (1977-1991)
Ángel Francisco Simón Piorno (1991-1995, después Obispo de Cajamarca y Chimbote)
José Ignacio Alemany Grau CSSR (1995-2000)
Emiliano Antonio Cisneros Martínez OAR (2002-2022)
Humberto Tapia Díaz, Sacerdote del Prado.

Hipólito Sánchez Rangel de Fayas OFM

Por Pedro Borges Morán- Real Academia de Historia.
En mayo de 1804 recibió la noticia de que había sido nombrado primer obispo de Maynas, diócesis misional creada en 1779 a sugerencia del gobernador del territorio, Francisco Requena, a la que se le señalaban seis mil millas cuadradas repartidas entre el extremo septentrional del Perú, el sur-oriental del Ecuador y el meridional de Colombia, territorio regado por los ríos Marañón, Morona, Pastaza, Putumayo, Napo y Yupará.
La llegada de este primer obispo se interpretó como un signo de esperanza desde todos los puntos de vista, hasta el punto de que el Colegio de Misiones de Ocopa (Perú) puso a disposición del nuevo prelado a dieciséis franciscanos en 1806, es decir, antes incluso de que él llegara a Maynas. A esta primera visita siguió otra, practicada desde 1810 hasta 1812, durante la cual recorrió (en afirmación suya) “de 400 a 800 leguas a pie por montes inaccesibles, ríos caudalosísimos y pampas de llanuras cubiertas de lagunas y de mil peligros”.
En marzo de 1820, al iniciarse definitivamente el proceso de independencia del Perú, los independentistas, ante su irreductible postura a favor de la Monarquía española, saquearon su palacio episcopal y a él lo amenazaron personalmente de muerte, por lo que, sin más equipaje que el breviario y el báculo, emprendió a pie la huida (o “fuga”, como él mismo dice) desde Moyobamba hasta Chachapoyas, distantes 40 leguas. Por esa misma causa, a finales de ese mismo año 1820 y comienzos de 1821 tuvo que emprender una segunda “fuga”, hasta que en octubre de este mismo año pudo refugiarse en Brasil y desde allí emprender en 1822 viaje a Lisboa, desde donde en agosto de 1823 se trasladó a Madrid. A finales de este último año se dirigió al rey Fernando VI para pedirle que le proporcionara un destino que, al mismo tiempo que le sirviera de medio para servir a la Iglesia, le proporcionara también ingresos para su propia subsistencia, a lo que el Monarca le respondió proporcionándole en 1823 el nombramiento de administrador apostólico de Murcia y poco después el de obispo de Lugo.
Obras: “Diario marítimo del primer obispo de Maynas (Perú) y de Lugo, D. Fr. Hipólito Sánchez Rangel”, en Estudios Geográficos (Madrid), 8 (1847), págs. 241-299; Despedida del obispo de Maynas. Fragmentos de una pastoral escrita en Maynas, en la fuga, de su primer obispo, Madrid, 1825; Entrada en la ciudad de Lugo. Pastoral de 1825, 8 de septiembre, Lugo, 1825; Tercera exhortación pastoral del obispo de Lugo sobre el jubileo. Para las corporaciones de la misma ciudad y obispado, Lugo, 1826; Pastoral religioso-política, geográfica, Lugo, 1827; Pastoral. Vigésima séptima pastoral. O un salmo traducido en acción de gracias, 30 de mayo de 1828, Lugo, 1828; Pastoral del obispo de Lugo sobre la santa confirmación: se explica el modo de recibirla y de administrarla para lograr el fruto de tan admirable sacramento, Lugo, 1837; Pastoral del obispo de Lugo sobre la bula de la santa cruzada, Lugo, 1838; Relación de los sucesos de la vida de […] fray Hipólito Sánchez Rangel de Zayas y Quirós, obispo de Lugo, desde que tomó el hábito de San Francisco, escrita por él mismo en Madrid año de 1800, Madrid, 1800 (en F. Quecedo, El Ilmo. Fray Hipólito Sánchez Rangel, Buenos Aires, ed. Coni, 1942, págs. 32-56); Relación exacta y sucinta de los sucesos y padecimientos del primer obispo de Maynas, escrita por el mismo prelado, antes de serlo, en Madrid y después en Lugo, s. f. (en F. Quecedo, El ilustrísimo fray Hipólito Sánchez Rangel, op. cit., págs. 6-16).
Bibliografía: F. Quecedo, “Hallazgo y descripción de una autobiografía del primer obispo de Maynas, D. Fr. Hipólito Sánchez Rangel”, en Archivo Ibero-Americano (Madrid), 35 (1932), págs. 274-281; El Ilmo. Fr. Hipólito Sánchez Rangel, primer obispo de Maynas, op. cit.; M. E. Porras, La gobernación y el obispado de Mainas, Quito, Ediciones Abya-Yala, 1987; F. de Requena, Historia de Maynas, Madrid, Atlas, 1991.

José María de Arriaga

Por Elizabeth Hernández García– Universidad de Piura.
Así, por ejemplo, el segundo obispo de Maynas, José María de Arriaga, en 1842 advertía al gobierno que no estaba resultando el envío de gobernadores a determinados pueblos conversos, en tanto que aquellos habían sido enviados más bien por la escasez de sacerdotes con la finalidad de que enseñen la doctrina cristiana a los neófitos, cosa que no se había logrado “pues ni persignarse saben“; además, afirmaba, estos gobernadores hacían fortuna con los repartos, las mitas y los impuestos. El obispo Arriaga sentenciaba que aquellos pueblos -se refería en concreto a tres: Sarayacu, Yurimaguas y San Regis- no necesitaban más gobierno que los eclesiásticos, sus curacas y justicias; en otras palabras, los gobernadores por parte del estado eran innecesarios en esos puntos (17). El cambio del sistema político en el Perú no modificó la situación en Maynas.

Pedro Ruiz Zumaeta

Por José María Samper- Revista Americana (1863).
En 1849 enfermó gravemente el Obispo Arriaga, y con tal motivo nombró a su secretario y Rector del Seminario como Vicario de la diócesis. Solicitó la confirmación del nombramiento, previendo su próximo fallecimiento, logrando con empeño que el presbítero Ruiz fuese nombrado para sucederle.
Consagrado en Trujillo, el 17 de diciembre de 1854, monseñor Ruiz pasó a Lima con el objeto de recabar del gobierno protección eficaz para su pobre diócesis y sus misiones, miradas por lo común con muy poca atención. Nada consiguió del general Castilla, entonces jefe del gobierno (1855), y con tal motivo tuvo de detenerse en Lima por algún tiempo, recibiendo la hospitalidad del Convento de Santo Domingo. Fue objeto de las más afectuosas consideraciones, y la universidad de San Marcos le recibió en su seno, como doctor en Teología, dispensándole toda formalidad. Hizo luego una excursión por Pisco e Ica, por comisión del Arzobispo de Lima. Falleció el el 20 de noviembre de 1862.

Francisco Solano Risco OFM (1865-1903)

Misionero formado en Ocopa y en los Descalzos de Lima; fue obispo de Chachapoyas, preconizado en 1865; dio insignes muestras de su ferviente espíritu misionero y pastoral durante treinta y ocho años, pero sintiéndose sin fuerzas, se retiró al convento franciscano de Cajamarca, donde muere en 1903.

José Santiago Irala OFM

Nació en Huanta el 30 de diciembre de 1857. Fue ordenado sacerdote franciscano el 23 de mayo de 1886 y obispo de Chachapoyas el 30 de octubre de 1904. Falleció el 28 de julio de 1939.Pasionistas en el Perú. Más de 100 años de epopeya vasca en el Amazonas

Juan Francisco Emilio Trinidad Lissón Chaves CM

Por José Antonio Benito Rodríguez.
Entre los “santos” misioneros de la selva peruana, ocupa un puesto central Emilio Lissón Chávez (1872-1961), arequipeño ilustre, obispo de Chachapoyas, y arzobispo de Lima, el único de la historia que renunció -a pedido del Papa- antes de culminar su ministerio episcopal. “No me basta amar a Dios si mi prójimo no le ama”. Tal fue la divisa de Monseñor Emilio Lissón, grabada en la lápida donde reposan sus restos en la Catedral de Lima, desde el 24 de julio de 1961. Su biógrafo, el Padre José Herrera, nos dio un retrato físico y moral: “Alto y enjuto, de color cetrino, de ojos vivos y penetrantes, aunque de amable y suave mirar, con la sonrisa ancha de su cara y asomándose la nieve de las canas por debajo del rojo y raído solideo, y su cuerpo un tanto inclinado hacia adelante, con aire sencillo y humilde, todo él respirando bondad y modestia”. El 17 de diciembre del 2002, se incoó en Valencia -última morada de su peregrinar y lugar de su deceso- el proceso de beatificación que culminó en su fase diocesana el 31 de mayo del 2008. El Arzobispo de esta diócesis, S.E. Agustín García-Gasco, destacó su itinerario martirial, “a partir del derribo o destierro de Lima” pero que él vivió como “misionero de la evangelización, recorriendo su “vía crucis con paz, esperanza y sentido de resurrección”. Por ser uno de los prelados que siguió más de cerca al santo arzobispo de Lima, Toribio Mogrovejo, el escritor Ventura García Calderón cuando lo conoció en París con motivo del homenaje al Almirante Petit Thouars lo calificó como “el otro Toribio”.

Pedro Octavio Vicente Ortiz Arrieta Coya SDB

Nació en Lima el 19 de abril de 1878 y murió en Chachapoyas el 1 de marzo de 1958. Primer sacerdote y venerable obispo salesiano peruano. Cuando se le propuso por dos veces cambiar de sede, y en el segundo caso se le ofreció la sede Primada de Lima, decidió quedarse entre sus pobres, aquellos a quienes nadie quería por hallarse realmente en la periferia del mundo; él permaneció en la Diócesis que había desposado para siempre y que había amado así como era, comprometiéndose con todo su ser en hacerla, aunque solo fuera un poco, mejor.
Una de sus frases lo retrata: “Perdono de corazón a aquellos diocesanos míos que de cualquier forma me hayan ofendido y pido perdón por mis fallas“. También dijo: “Delante de Dios no hay nada pequeño, antes bien, en lo pequeño conoceremos verdaderamente a Dios“.

José Germán Benavides Morriberón

Nació el 17 de marzo de 1920 en Cotahuasi. Ordenado sacerdote en Tacna el 25 de marzo de 1944 y obispo de Chachapoyas el 26 de octubre de 1958. Reasignado obispo auxiliar de Arequipa el 30 de noviembre de 1968 hasta su fallecimiento el 1 de junio de 1985. Participó en la segunda, tercera y cuarta sesión del Concilio Vaticano II. También formó parte de la Comisión del Sesquicentenario de la Independencia en representación de la jerarquía eclesiástica.

Manuel Prado Pérez Rosas SJ

El 7 de septiembre de 1970 fue nombrado Obispo de Chachapoyas, recibiendo la ordenación episcopal el 7 de octubre de ese mismo año. El 29 de diciembre de 1976 fue nombrado Arzobispo Titular de la Arquidiócesis de Trujillo, tomando posesión el 19 de febrero de 1977. Por más de quince años fue Primer Vice Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Durante los 22 años que permanece como Arzobispo de Trujillo, reapertura el Seminario Mayor “San Carlos y San Marcelo” para la formación de futuros sacerdotes; trabaja muy estrechamente con laicos comprometidos y a la formación de jóvenes universitarios. El 4 de febrero de 1985, recibe en su Casa Arzobispal a San Juan Pablo II, con motivo de su visita al Perú. El 11 de setiembre de 1999 se retira del cargo, ostentando a partir de esa fecha el título de Arzobispo Emérito de Trujillo.
Falleció en la ciudad de Lima, el 9 de octubre de 2011. Luego de la misa en la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima en Miraflores, sus restos reposan en la Cripta de la Iglesia de San Pedro junto a los de su madre, tal como fue su voluntad.

Antonio de Hornedo Correa SJ

Es nombrado Superior de la Misión del Marañón y trabaja intensamente en la evangelización y organización de ella del año 1962 al 1968. El año 1963 fue nombrado Prefecto Apostólico de la Misión.
En 1968 lo nombran Administrador Apostólico de Chachapoyas, aunque continúa como Prefecto Apostólico en Jaén. Posteriormente asume el cargo de Vicario Apostólico de San Javier del Marañón en el año 1971, Y consagrado Obispo en Jaén el 15 de Agosto de 1971. Luego fue nombrado Obispo de Chachapoyas el 14 de Julio de 1977, cargo que desempeñó hasta 1991.
Ha sido el pastor fiel que ha ofrecido su vida en todo momento por sus ovejas. De él recordamos con especial cariño y agradecimiento su labor denodada a favor de la población con obras sociales como el asilo de ancianos, la construcción del colegio Seminario Jesús MarÍ­a, Radio Horizonte, comedores y dispensarios parroquiales. Todo ello pensando en la atención a los ancianos más necesitados, en la educación y formación de la juventud, en la alimentación y salud de los niños y en la evangelización a través de los medios de comunicación.
También instituyó el Preseminario como casa de acogida y formación de los aspirantes al sacerdocio, construyó varias casas parroquiales y, gracias a sus desvelos y gestiones, fueron varias las congregaciones de vida religiosa y sacerdotes los que vinieron de otros paÍ­ses y se establecieron en la diócesis con el propósito de que la comunidad católica estuviera debidamente atendida con la palabra de Dios y con la EucaristÍ­a, asÍ­ como laicos comprometidos con la misión de la Iglesia principalmente en trabajos de promoción y desarrollo de los pueblos. Visitó aún las localidades más alejadas de la diócesis a pesar de los difÍ­ciles caminos de acceso.

Mensaje del Obispo de Chimbote por Fiestas Patrias 2016

Ángel Francisco Simón Piorno

Estudió en el Seminario Menor “San Luis y San Victoriano” de Toro donde realizó sus estudios de Latín y Humanidades y en el Seminario Conciliar “San Atilano” de Zamora donde cursó los tres años de Filosofía. Posteriormente obtuvo la Licenciatura en Filosofía por la Universidad Pontificia de Comillas y la Licenciatura en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma. Su etapa de pastoral la realizó en la parroquia de San José Obrero (Zamora), siendo ordenado sacerdote el 22 de abril de 1973. Desde entonces ha desempeñado su ministerio sacerdotal en el Vicariato Apostólico de Jaén (Perú), donde ocupó diversos cargos en la pastoral parroquial, la enseñanza y en la formación sacerdotal.
El 18 de mayo de 1991 fue nombrado obispo de Chachapoyas, recibiendo la ordenación episcopal el 5 de julio de ese mismo año. El 1 de diciembre de 1992 fue nombrado Administrador Apostólico de la diócesis de Cajamarca, de la que pasó a ser su obispo diocesano el 18 de marzo de 1995. El 4 de febrero de 2004, fue nombrado obispo de Chimbote por el Papa Juan Pablo II y, el 2 de mayo, tomó posesión de este nuevo destino. Perteneciente al arzobispado de Trujillo, la diócesis de Chimbote fue erigida como prelatura el 26 de noviembre de 1962. Dicha prelatura fue trasformada en diócesis el 16 de julio de 1983.

Fuente: Wikipedia.

José Ignacio Alemany Grau CSSR

Ingresó en la Congregación Redentorista y fue ordenado sacerdote el 11 de enero de 1959. El Papa Juan Pablo II lo nombró obispo de Chachapoyas el 17 de agosto de 1995.
El obispo de Cajamarca, Ángel Francisco Simón Piorno, lo consagró obispo el 15 de octubre del mismo año; Co-consagrantes fueron Fortunato Baldelli, Nuncio Apostólico en Perú, y Oscar Rolando Cantuarias Pastor, Arzobispo de Piura.
Renunció a su cargo el 18 de mayo de 2000, luego de un intento de ocupación de la Catedral de Chachapoyas por parte de catequistas.

Sábado de gloria

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CARDENAL BARRETO SE AUTONOMBRÓ ‘VOCERO’ DE CASTILLO

El cardenal Pedro Barreto tuvo una cita con el presidente Pedro Castillo y el presidente del Acuerdo Nacional, Max Hernández.

“Él es el que está iniciando ese cambio de rumbo radical y lo informará en el momento que él estime conveniente, lo único que hace la iglesia es respetar la autonomía de la política

El cardenal y arzobispo de Huancayo, Pedro Barreto, anunció que el mandatario Pedro Castillo se ha comprometido a iniciar un “cambio de rumbo radical” como presidente y que próximamente estará anunciando en qué consiste este giro.
Sus declaraciones se dieron a su salida de la reunión que mantuvo con el jefe del Estado en Palacio de Gobierno. Barreto estuvo acompañado por el secretario del Acuerdo Nacional, Max Hernández, el excanciller Óscar Maúrtua y el legislador Guillermo Bermejo (Perú Democrático).

“Le hemos dicho que él es es el presidente de todos los peruanos sin excepción”

Nos hemos reunido para hacerle una propuesta al presidente para que haya un cambio y sea un gobierno para todos. Ha sido enfático Max Hernández al decir que debe haber concertación y acallar las voces disonantes que quieren que el Perú se hunda en la inestabilidad social”, dijo.
“Él es el que está iniciando ese cambio de rumbo radical y lo informará en el momento que él estime conveniente, lo único que hace la iglesia es respetar la autonomía de la política, le hemos dicho que él es es el presidente de todos los peruanos sin excepción”, agregó.
“Hemos insistido, y él también lo manifestó el día de ayer…, asumir este cambio radical como presidente de la Republica, está en sus manos anunciar el cambio radical cuando lo crea conveniente”, refirió.
A su turno, Max Hernández confirmó que próximamente se convocará al Acuerdo Nacional. Al ser consultado sobre la fecha de la reunión, respondió que “será muy muy pronto” y que la realización de la semana de representación en el Congreso es algo que debe tomarse en cuenta.
Barreto, entusiasta promotor de la candidatura de su tocayo, Pedro Castillo,  acudió a Palacio de Gobierno, acompañado precisamente de Guillermo Bermejo, quien sigue siendo investigado por presuntas vinculaciones con el terrorismo, mientras el presidente de la República, Pedro Castillo, participaba en la sesión del Consejo de Ministros con los miembros del Gabinete encabezado por Aníbal Torres.
Fuente: Guik.pe

MINISTRO MONTOYA DESMIENTE AL CARDENAL

El titular del Ambiente desmiente al cardenal Pedro Barreto quien aseguró que vio al mandatario muy “decidido” a realizar un verdadero cambio por el bien del país.
En oposición a lo declarado por el cardenal Pedro Barreto, en el sentido que el presidente Pedro Castillo conformará un quinto gabinete de concertación, el ministro del Ambiente, Modesto Montoya, aseguró que en el Consejo de Ministros no se ha hablado de un eventual cambio del equipo ministerial que lidera Aníbal Torres.
Montoya manifestó que existe un buen ánimo entre los ministros de Estado y no se ha discutido la posibilidad de una reestructuración. Aseguró que todos están enfocados en trabajar en sus respectivas carteras para el bienestar de la población.
Mediante su cuenta oficial Twitter, aclaró que “algunos titulares no corresponden a lo declarado”.
Si hay un cambio en el gabinete “es un tema que es atribución exclusiva del presidente Pedro Castillo”, además, señaló que “la prensa no debe distorsionar con sus titulares el contenido de las entrevistas con ninguna persona, sean estas o no funcionarios públicos”.
En este sentido, recalcó que en la Constitución se señala que el Presidente y los congresistas deben cumplir sus mandatos por un periodo de cinco años.
Además, el ministro se mostró en contra de un posible adelanto de elecciones generales, por lo que aseveró que por orden constitucional el mandatario y los parlamentarios deben cumplir su periodo de cinco años.
Tras reunirse con Castillo Terrones y el presidente del Acuerdo Nacional Max Hernández, el cardenal Pedro Barreto aseguró que vio al mandatario muy “decidido” de realizar un verdadero cambio por el bien del país.
Yo le pregunté al presidente Castillo si estaba dispuesto a dar un cambio radical en su ejercicio de la política y a él lo vi muy decidido y creo yo que fue en ese momento en el que se prendió una llama de esperanza para mí y para todos los peruanos”, comentó.
Fuente: Guik.pe

Aníbal Torres insulta al cardenal Pedro Barreto y lo llama “tan miserable

El primer ministro acusó al cardenal Barreto de haber actuado a favor de la “ultraderecha”. “Ahí tenemos un cura […] el cura Valverde, perdón me equivoqué, el cura que es autoridad en Huancayo, que en este momento me olvidé su nombre, tan miserable puede ser esta persona”, expresó. También criticó al Acuerdo Nacional.

El presidente del Consejo de Ministros, Aníbal Torres, insultó al cardenal Pedro Barreto, arzobispo de Huancayo, al lo llamarlo “miserable”. Es más, criticó con dureza al Acuerdo Nacional, instancia de diálogo y búsqueda de consensos políticos al que apeló el presidente Pedro Castillo como canal para resolver la crisis.
Ahí tenemos un cura […] el cura Valverde, perdón me equivoqué, el cura que es autoridad en Huancayo, que en este momento me olvidé su nombre, tan miserable puede ser esta persona. Yo he conversado con él en días anteriores y él cree que uno es tonto, que no se da cuenta. Claro, lo que está es a favor de ese grupo de poder en el Perú, jamás se pronuncia a favor de las grandes mayorías, no menciona lo que estamos haciendo”, dijo en alusión a Pedro Barreto.
Durante una entrevista con un portal universitario, cuestionó la posible realización de una sesión del Acuerdo Nacional por considerar que esta institución no resolverá la crisis que atraviesa el país.
El Acuerdo Nacional no va a resolver nada […] ¿Qué ha dicho, qué ha hecho el Congreso, qué ha hecho la ultraderecha para cumplir ese acuerdo del Acuerdo Nacional? Absolutamente nada ¿Qué ha hecho el señor Fernández, que es secretario del AN”, enfatizó en referencia a un compromiso anterior sobre la eliminación de la vacancia por incapacidad moral que, según dijo, no llegó a nada.
También arremetió contra el secretario general del Acuerdo Nacional, Max Hernández, al señalar que “siempre ha estado del lado de la ultraderecha”.
Yo digo esto con total transparencia, sin ningún temor. Yo mañana salgo del premierato como si nada […] Ahí está Max Hernández, ¿no es verdad que usted está siempre del lado de la ultraderecha? Al cura Barreto, ¿no es verdad que usted está siempre del lado de la ultra derecha?”, manifestó el primer ministro.
Fuente: Diario El Comercio.

Gabinete Movadef

Vinculados a Sendero Luminoso estuvieron en Palacio.
Lucio Castro acusó al mandatario de divisionista y dice que quienes participaron son del Fenatep, ligado al Movadef.

Por Harold Salinas- Diario EXPRESO.
El secretario general del Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (Sutep), Lucio Castro Chipana, denunció que por primera vez en la historia del Perú, personas vinculadas a Sendero Luminoso participan en una ceremonia realizada en Palacio de Gobierno.
Así declaró Castro Chipana, en referencia a la ceremonia en la que el presidente Pedro Castillo firmó el proyecto de ley que autoriza otorgar el 100% de la Compensación por Tiempo de Servicio (CTS) a favor de los profesores.
«Han estado personas ligadas al Movadef y ligadas al sindicato del Gobierno como el Fenatep. Por primera vez en la historia del Perú, hubo gente vinculada a Sendero Luminoso y otros maestros vinculados al sindicato del Gobierno», dijo Castro a EXPRESO.
Asimismo, el dirigente calificó como divisionista la acción del actual jefe de Estado, al convocar a la Fenatep, no al Sutep, al referido evento en la Casa de Pizarro.
A la ceremonia asistió el secretario general del Fenatep, José Moisés Chipana Chipana, identificado por la Policía como miembro de base del Movadef. Castillo “dispuso” que la autógrafa sea publicada en el diario oficial cuando ese es el trámite regular.

Crux

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¿El Vaticano está por disolver una sociedad de vida apostólica peruana?

Por DAVID RAMOS– ACI Prensa.
En el más reciente de una serie de artículos dedicados al Sodalicio de Vida Cristiana (SCV), el sitio web Crux indica como inminente la decisión del Vaticano de “disolver” la Sociedad de Vida Apostólica fundada en Perú hace medio siglo.
En el artículo titulado “Abogado de las víctimas dice que grupo laico plagado de escándalos podría disolverse pronto”, la periodista Elise Ann Allen entrevista al abogado peruano José Ugaz, que junto a su estudio legal en Lima (Perú) Benites, Vargas & Ugaz, maneja el área legal de las acusaciones de víctimas del SCV ante las autoridades judiciales peruanas.
Allen, esposa de John Allen Jr., fundador y director de Crux, estuvo vinculada con la Fraternidad Mariana de la Reconciliación, una de las comunidades fundadas por Luis Fernando Figari y comenzó su carrera periodística en Catholic News Agency, primero en Denver y luego en Roma.
En su entrevista con Crux, Ugaz señaló que las víctimas a las que representa están “muy interesadas en la disolución” del Sodalicio, al cual acusó de tener “una vocación criminal entre los más altos rangos de su liderazgo”.
También sabemos que a nivel de la Iglesia, esto está siendo evaluado y es posible que la Iglesia tomará (sic) una decisión en los próximos meses”, dijo Ugaz.
El Sodalicio de Vida Cristiana es una sociedad de vida apostólica fundada en el Perú a la que pertenece el director de ACI Prensa, Alejandro Bermúdez.
ACI Prensa contactó a José Ugaz y a su asistente para que expliquen la razón de su seguridad en la disolución de la organización católica. Sin embargo, en tres días y hasta el momento de publicación de esta nota, el jurista no ha respondido a la consulta de ACI Prensa.
Fuentes cercanas al caso indicaron a ACI Prensa que la información sobre la supuesta disolución del Sodalicio de Vida Cristiana provendría del activista chileno Juan Carlos Cruz, víctima del difunto ex sacerdote chileno Fernando Karadima y actual miembro de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, nombrado por el Papa Francisco en marzo de 2021.
ACI Prensa remitió un correo electrónico el 29 de marzo a Cruz para confirmar o desmentir estas versiones, pero no ha recibido respuesta.
El Santo Padre nunca ha manifestado que esta sea su intención
Respondiendo a preguntas enviadas por ACI Prensa, el Sodalicio de Vida Cristiana señaló en un correo electrónico que el Vaticano acompaña a la institución católica “de diversas maneras, particularmente desde el 2015”, el año en que fueron hechos públicos numerosos casos de abusos contra el fundador Luis Fernando Figari y ex miembros de la comunidad, recogidos en el libro de denuncia “Mitad Monjes, Mitad Soldados”, escrito por los periodistas peruanos Pedro Salinas y Paola Ugaz.
Actualmente el Sodalicio cuenta con tres delegados nombrados por la Santa Sede, con los cuales se tiene diálogo frecuente. No se ha hablado de esto (la disolución) como posible”, indicó la respuesta escrita a ACI Prensa.
El Santo Padre nunca ha manifestado que esta sea su intención; tampoco en la última audiencia que tuvo con el Superior General el 2021”, agregó.
Por ser canónicamente una sociedad de vida apostólica laical de derecho pontificio, el SCV depende directamente de la Congregación para Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA).
Tras la publicación del libro, la Santa Sede nombró como Visitador Apostólico a Monseñor Fortunato Pablo Urcey, Obispo Prelado de Chota (Perú), para investigar las denuncias contra Luis Fernando Figari en el Perú, y envió su informe a Roma en abril del 2016.
En sus respuestas a ACI Prensa, el Sodalicio recordó que “en mayo de 2016 la Santa Sede nombró al Cardenal Joseph Tobin, actual Arzobispo de Newark (Estados Unidos) como Delegado para orientar al gobierno del Sodalicio. Finalmente, en enero de 2018, la Santa Sede designó a Monseñor Noel Londoño, Obispo de Jericó, Colombia, como Comisario Pontificio para el Sodalicio, y a Fray Guillermo Rodríguez, OFM, como Comisario Adjunto”.
El comisariamiento es el nivel más alto de intervención de una comunidad, porque supone el cese de toda autoridad del Sodalicio”, precisó el texto.
Durante ese proceso, Figari, que ya había dejado el cargo de superior general, fue declarado culpable de múltiples abusos sexuales y psicológicos y apartado de la vida comunitaria. Ulteriores medidas punitivas, como su expulsión de la comunidad que fundó, está en manos de la Santa Sede.
El Comisario y su Adjunto dirigieron la comunidad rumbo a la V Asamblea General, que se realizó en Aparecida, Brasil, en enero de 2019. Luego de la elección de nuevas autoridades y la aplicación de modificaciones operativas solicitadas por la Santa Sede, Monseñor Londoño, ante la imagen de Nuestra Señora de Aparecida, anunció oficialmente el fin del comisariamiento del SCV”.
Según explicó el Sodalicio a ACI Prensa, la Santa Sede ha seguido acompañando a la comunidad, a través de tres asistentes: para el Gobierno, Fray Guillermo Rodríguez; para la formación, Padre Gianfranco Ghirlanda SJ; y para las temporalidades, el Cardenal Joseph Tobin.
Entre sus varios artículos sobre el Sodalicio de Vida Cristiana, Allen cita regularmente a Paola Ugaz, corresponsal del diario español ABC en Lima, y coautora de “Mitad Monjes, Mitad Soldados”. En su artículo “Abogado de las víctimas dice que grupo laico plagado de escándalos podría disolverse pronto”, Allen asegura que Paola Ugaz “ha enfrentado una embestida de quejas legales de individuos y organizaciones asociadas” con el Sodalicio de Vida Cristiana.
Las autoridades judiciales peruanas están investigando a Paola Ugaz por lavado de activos, una acusación que no tiene que ver nada con el Sodalicio, sino con su paso como “Jefe de Redes Sociales” de la Municipalidad Metropolitana de Lima, entre enero de 2013 y enero de 2014, bajo la gestión de la exalcaldesa socialista Susana Villarán.
Villarán pasó dos años bajo prisión preventiva entre 2019 y 2021, y se encuentra actualmente con orden de comparecencia mientras continúan las investigaciones sobre presuntos vínculos ilícitos con las constructoras Odebrecht, OAS y Graña y Montero.
De acuerdo al diario peruano Expreso, el Ministerio Público dispuso a inicios de este año que se extiendan hasta 2023 las investigaciones a Ugaz y otros sospechosos de “integrar una presunta red criminal” junto a Villarán.
En un caso no relacionado, el otro autor de “Mitad monjes, mitad soldados”, Pedro Salinas, exintegrante del Sodalicio de Vida Cristiana, es investigado también por la Fiscalía peruana, por presuntamente haberse beneficiado indebidamente por una contratación para una “asesoría de comunicaciones” al Ministerio Público en 2018.
Tanto Ugaz como Salinas han señalado en diversos medios de comunicación peruanos e internacionales que sus problemas legales actuales son una “conspiración” del SCV; que la situación al interior del Sodalicio de Vida Cristiana no ha cambiado desde la publicación de su libro, y han señalado supuestos malos manejos económicos al interior de la institución.
Al respecto, la respuesta del SCV niega cualquier vinculación con los problemas legales de los autores, y señala que “las autoridades actuales, elegidas porque no mantuvieron ningún vínculo con Luis Fernando Figari, han impulsado una particular preocupación por la vida espiritual, espacios adecuados para la vida fraterna y se siguen impulsando las obras y proyectos apostólicos”.
Las autoridades además han velado por el cumplimiento de los decretos y orientaciones que la V Asamblea General del SCV les encomendó realizar, entre las que se destacan el inicio de un proceso de revisión de las actuales constituciones, la elaboración del documento de la Ratio Formationis, la preocupación prioritaria por la formación inicial de los miembros de la comunidad, donde destacan los temas de prevención de abusos y buenas prácticas, entre otras”.
En este proceso, el actual Superior General del Sodalicio de Vida Cristiana, José David Correa, “se reúne regularmente con las autoridades de la CIVCSVA. Durante este período de gobierno ha visitado en varias ocasiones a dichas autoridades para mantenerlas al tanto de la marcha de la comunidad”.
En octubre del 2021, el Superior tuvo una audiencia privada con el Santo Padre, donde pudo informar al Papa Francisco sobre la marcha de la comunidad en los aspectos de mayor relevancia”, añadió la institución.
El Sodalicio señaló que “en esa misma época”, durante un semana de trabajo en Roma junto al Secretario de la CIVCSVA, Monseñor José Rodríguez Carballo, el Padre Ghirlanda aseguró que “sin duda veo un progreso en los trabajos y mucha serenidad en la Comisión. Me parece que esta primera parte está bastante madura y por eso estoy contento y me siento positivo en relación al trabajo de la Comisión. Hemos trabajado bien”.
El comunicado “rechaza contundentemente” las diversas acusaciones de mal manejo económico en el Sodalicio “por considerarlas tendenciosas, sesgadas, y por no responder a la verdad de los hechos”.
Dentro de todas las actividades pastorales y económicas que realiza el SCV o alguna de las instituciones vinculadas, siempre se ha buscado servir a la misión de la Iglesia. Es absolutamente falso que en algún caso se haya creado un ‘mecanismo’ para delinquir, defraudando al fisco peruano”, aseguró.
Tampoco ha existido evasión tributaria, menos aún lavado de activos, o un aprovechamiento ilícito del acuerdo Iglesia– Estado (Concordato) del Perú. No es verdad tampoco que instituciones relacionadas hayan abusado de algunos pobres campesinos para un enriquecimiento ilícito a través del tráfico de tierras”, indicó.
La aclaración responde a acusaciones realizadas por Paola Ugaz, quien viene anunciando la publicación de un próximo libro dedicado a la supuesta “corrupción económica” del SCV. El periodista Salinas, por su parte, prepara una nueva colección de denuncias de ex miembros contra la comunidad peruana.
El Sodalicio subrayó que “nuestra respuesta se sustenta en información jurídica consistente, además de la información financiera y administrativa fruto de las actividades del SCV y sus instituciones relacionadas, que es auditada anualmente desde hace más de una década, y se presenta a las autoridades delegadas de la Santa Sede regularmente”.
Dichas autoridades han recibido también informes completos y exhaustivos de expertos independientes sobre la historia económica del Sodalicio. Por tanto, es falso que se realicen actividades económicas a espaldas de la Iglesia”.
Además muchas de las instituciones relacionadas han atravesado procesos exhaustivos de due dilligence por instituciones internacionales de renombre, con excelentes resultados”, concluye el texto.

Unidad de la Iglesia

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«Hay que tratar de no dañarla inconscientemente»

Por Javier Lozano- Religionenlibertad.com
El cardenal George Pell está ya retirado pero sigue siendo una de las voces más autorizadas de la Iglesia Católica. Es escuchado y respetado, pese a que en un hipotético Cónclave ya no podría participar al haber cumplido los 80 años. Sus años como arzobispo de Sidney, su tiempo en Roma al frente de los asuntos económicos y sobre todo los más de13 meses que pasó en la cárcel injustamente junto a las calumnias que durante años se ha visto obligado a soportar le han hecho ser un faro moral para muchos católicos.
George Pell ha sido siempre un hombre de firmes convicciones y fiel a la Iglesia, por lo que sus palabras no sólo eran escuchadas en Australia, sino también en todo el mundo: en América, Europa, Asía y África. Además, el haber experimentado como pocos en la Iglesia la injusticia tras las acusaciones falsas, juicios cuestionables y una campaña mediática despiadada le ha permitido ahora sentir que no tiene nada que perder ni temer, lo que le lleva a hablar con total libertad sobre la situación de la Iglesia.
En una entrevista en The Spectator, el cardenal Pell habla de temas de actualidad que rodean al catolicismo como la sinodalidad, el tradicionalismo o China, algunos de ellos temas muy incómodos en los muchos pastores no quieren entrar.
Los caminos sinodales
En dicha entrevista, el purpurado australiano se refirió  a la “sinodalidad” de la que tanto se habla en la Iglesia, especialmente en Alemania, y cree que quienes lideran este giro en la Iglesia deben dar la cara de verdad y explicar a los católicos sus objetivos reales.
Creo que deberíamos preguntarles a quienes lo lideran qué esperan obtener y cómo esperan hacerlo”, recalcó el cardenal Pell.
De hecho, denuncia “esos puntos de vista aberrantes que pueden haber sido propuestos en Alemania”, que tilda de “tonterías”, mientras recuerda que en muchas partes de la Iglesia sí hay “buenas personas que están proponiendo una sólida enseñanza católica”.
Recientemente, los obispos polacos y también los nórdicos escribieron a sus homólogos alemanes para recordarles los principios de la fe católica ante las propuestas del camino sinodal alemán de querer bendecir parejas homosexuales, ordenar mujeres o eliminar el celibato sacerdotal.
Pese a todo, el cardenal insistió nuevamente en que haya “más claridad” por parte aquellos que impulsan estos caminos sinodales sobre qué quieren lograr de la Iglesia.
Las comparaciones entre católicos y anglicanos tienen límites claros en esta cuestión, pues recuerda que la sinodalidad católica “no es vista como una especie de parlamento”.
Creo que se ha dicho bastante explícitamente que la gama de puntos de vista discutidos se presentará al Papa, y luego el Papa elegirá lo que hace con ellos. Muy diferente  de lo que hacen los anglicanos”, advierte sobre el Sínodo sobre la Sinodalidad que se está preparando ahora en todo el orbe católico.
George Pell también quiso insistir en otro punto relacionado con lo anteriormente tratado. En su opinión, “la unidad de la Iglesia no debe darse por sentada. Es una gran bendición construida y mantenida a lo largo de los siglos por buenas personas y además cuidadosas. Y tenemos que tener mucho cuidado de no dañarla inconscientemente”, agregó.
El que fuera prefecto de Economía de la Santa Sede antes de ser encarcelado reconoce que en estos momentos afloran las “diferencias” y que las “tensiones” entre sínodos nacionales son reales, “incluso quizás más entre los sínodos continentales”.
No creo que hayamos ganado nada
El cardenal Pell tampoco tuvo objeción en hablar sobre China y el acuerdo que firmó con la Santa Sede en 2018, del que sin embargo no se conoce su contenido pues no es público, lo que presenta, a su juicio, “una dificultad preliminar y muy sustancial” para aquellos que están interesados sobre el futuro de la Iglesia en China.
Sé que la personas de alto rango en el Vaticano están muy insatisfechas con la forma en que van las cosas. El acuerdo está ahí para tratar de conseguir un poco de espacio para los católicos. Obviamente eso es digno de elogio, pero no creo que hayamos ganado nada, las persecuciones parecen continuar”, señala.
Es más, considera que “en algunos lugares (las persecuciones) han empeorado” y recuerda especialmente a los católicos de la Iglesia clandestina, cuyo “principal punto de diferencia era su lealtad al sucesor de Pedro. Les debemos mucho, les debemos respeto y nuestra gratitud”.
Simpatía hacia los tradicionalistas
El arzobispo emérito de Sidney también habló de la situación de los grupos tradicionalistas tras el Motu Proprio Traditionis Custodes promulgado por el Papa Francisco y que limita la celebración de la misa según el rito tradicional, derogando de facto el Summorum Pontificum de Benedicto XVI.
“Siento una inmensa simpatía por los tradicionalistas, por aquellos que siguen el rito antiguo”, confiesa el cardenal Pell.
A su juicio, “podríamos estar en una situación en la que las cosas mejoren. No quiero echar leña al fuego pero las concesiones que se le dieron a la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro son ciertamente un paso en la dirección correcta”. Precisamente, a través de decreto del Papa se les ha dado permiso para celebrar además de la misa los demás ritos y sacramentos tradicionales.
Según Pell, el camino “debe ser que lo que se le dio a esa fraternidad también se aplique a fraternidades similares, como el Instituto Cristo Rey”. El cardenal se mostró favorable a “tratar de mejorar la situación” de los grupos tradicionalistas, aunque quiere ser cauteloso pues asegura: “no me gustaría decir o hacer nada que pueda provocar un nuevo incendio”.

Rusia y Ucrania

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Religión y conflicto en la iglesia ortodoxa

Por Hernán Yamanaka- Páginaenblanco.pe
El conflicto en Ucrania mantiene al mundo en gran incertidumbre. Sus causas son geopolíticas y nostálgicas (la añoranza de un imperio zarista-soviético), pero la complejidad de su origen tiene un aspecto religioso que debe tomarse en cuenta.
La Iglesia ortodoxa
Es necesario decir algo sobre la Iglesia ortodoxa, la mayoritaria en Ucrania y en Rusia. En Occidente, por la omnipresencia de la Iglesia católica (y por falta de sentido ecuménico entre los mismos católicos), sabemos muy poco de la Iglesia ortodoxa, el lado oriental del cristianismo. Hablamos de la segunda confesión cristiana en el mundo (más de 300 millones) que concentra en Rusia su mayor número.
Desde sus inicios el cristianismo tuvo «dos pulmones» (expresión de Juan Pablo II, 1985): el occidental, con el papa de Roma como referente; y el oriental, en el que Constantinopla (capital del Imperio Romano de Oriente desde el siglo IV) fue punto focal. Las respectivas tradiciones y líneas de pensamiento fueron distanciándolos, proceso en el que no fueron ajenos intereses culturales, políticos y hasta idiomáticos (el latín frente al griego). Las diferencias llegaron al paroxismo en 1054 cuando se consumó el cisma con la excomunión mutua entre el patriarca constantinopolitano y el papa de Roma (la Iglesia de Roma sufrirá una división más, la Reforma Protestante del siglo XVI).
La ortodoxia vive un muy marcado sentido de autonomía, al punto que cada iglesia es autocéfala (cabeza de sí misma). Suelen ser iglesias nacionales, muy vinculadas a lo especifico de cada pueblo (Rusia, Grecia, Rumania, etc.). El patriarca de Constantinopla es el jefe espiritual de la ortodoxia, aunque su potestad es básicamente simbólica, representativa, como un primus inter pares; el actual es Bartolomé I y es un conocido ecologista, de talante abierto y ecuménico.
¿Relación con la Iglesia católica? Sí: hoy cordiales y dialogantes, coincidentes en la lucha por grandes causas globales. A nivel de gestos y símbolos el más importante fue el levantamiento en 1965 de aquellas mutuas excomuniones de 1054. Bartolomé y Francisco son amigos personales y suelen coincidir en actividades religiosas. Las diferencias teológicas entre ambas son muy pocas y no insalvables, pero difieren sustancialmente en la función del papa -autoridad suprema en el catolicismo- a quien los ortodoxos no reconocerían más que un primado de honor llegado el caso.
La Ortodoxia en Ucrania
La región de Kiev tiene un significado fundacional para ucranianos y rusos, pues fue allí donde nació el cristianismo eslavo: en el año 988 misioneros llegados de Constantinopla convirtieron y bautizaron al príncipe Vladimir (Volodymyr para los ucranianos) y desde Kiev la ortodoxia se expandió hacia el este. La primacía de la ciudad se mantuvo hasta 1240 cuando los mongoles la arrasaron, dando comienzo el apogeo del patriarcado de Moscú. En 1686, el patriarca de Constantinopla confirmó la jurisdicción de Moscú sobre la Iglesia ucraniana.
Desde inicios del siglo XX hubo entre los ortodoxos del país intentos para crear una Iglesia nacional, independiente del patriarcado ruso (1921, 1941, 1992), empresa sin éxito por la férrea negativa de Moscú y la falta de apoyo de otras iglesias autocéfalas. La suerte cambió iniciado el siglo XXI: ya muy madura la intención, un concilio (asamblea) se reunió en Kiev en diciembre 2018 y eligió como primer patriarca a Epifanio.
Un mes después, el 5 de enero, el patriarca Bartolomé I anula el decreto («tomos») que desde el siglo XVII vinculaba la de Ucrania con la rusa y reconoce a la nueva Iglesia como miembro autónomo, independiente e igualitario en el conjunto de las iglesias ortodoxas. Este reconocimiento abrió un grave frente entre Moscú y Constantinopla: el patriarca ruso, Kirill I, indignado por lo que consideró una intromisión, rompió relaciones con el de Constantinopla en duros términos, algo sin precedentes en el mundo de la ortodoxia.
La ortodoxia rusa
La Iglesia ortodoxa fue la religión estatal en la Rusia de los zares, participó de su auge y su caída. La llegada de la Revolución (1917) inició para la iglesia un período de persecución que fue irregular dependiendo de la región donde se practicaba. Con el tiempo, la Iglesia ortodoxa y el Estado (formalmente ateo) lograron una coexistencia de mínimos: la bellísima catedral de san Basilio, en la Plaza Roja, con sus cúpulas multicolores en forma de cebolla (y vecina al Kremlin), se mantiene como prueba de esa fe no extinguida y de la convivencia que logró con el poder.
La caída de la U.R.S.S. significó la liberación: sin límites ni persecuciones, la Iglesia rusa empezó a florecer. Y la llegada de Putin al poder, con su agenda conservadora-nacionalista, alentó una alianza fáctica entre Estado e Iglesia.
Putin y la ortodoxia
El pensamiento restauracionista de Putin tiene muy en cuenta el peso sociocultural de la ortodoxia. Por convicción o por conveniencia, él tiene claro que la «rusiedad» está indisolublemente ligada al cristianismo ortodoxo que, por su lado, no discrepa con el discurso y la práctica conservadora del presidente. Para usar una imagen del Ancien Régime, diríamos que el altar y el trono pretenden defender valores amenazados por la liberalidad de un Occidente caduco. Y no olvidemos que la Iglesia ucraniana autocéfala (y «rebelde») está peligrosamente cercana -en el espacio, la interrelación y la simpatía- a una Europa que el nacionalismo ruso considera «los otros».
Como vemos, el conflicto en Ucrania tiene muchas aristas y el factor religioso es una de ellas. Ojalá este nudo de intereses pueda ser cortado, por el bien de los pueblos involucrados y de todo el mundo.

Iglesias enfrentan guerra en Ucrania

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Compartimos el texto de Pavlo Smytsnyuk, director del Instituto de Estudios Ecuménicos, ubicado en Lviv (Ucrania), presentado en la pre-asamblea Regional de la Conferencia de Iglesias Europeas (CEC), realizada el viernes 25 de febrero. El texto explica las reacciones de las diferentes iglesias ubicadas en la zona ante el conflicto desatado en el país. Traducido al castellano del texto original en inglés.
Estoy muy agradecido con las Iglesias miembros de la Conferencia Europea por su apoyo, y por la fuerte declaración sobre la guerra en Ucrania. Eso es muy importante para nosotros.
El tema que ustedes han elegido es “el amor de Cristo mueve el mundo a la reconciliación y a la unidad”, y me han pedido hablar sobre la guerra en Ucrania. La guerra es probablemente lo más lejano que uno pueda imaginar al amor de Cristo. Sin embargo, la guerra nos muestra -de una manera radical- el contexto real en el que la unidad y la reconciliación pueden suceder. Voy a comenzar mostrando la forma en que varias iglesias ucranianas han respondido a la agresión rusa, y luego voy a tocar tres aspectos: unidad, interconexión y reconciliación.
La guerra es el padre de todos y el rey de todos; y a unos los ha mostrado como dioses, a otros hombres; a unos los ha hecho esclavos, a otros libres”, dijo el filósofo griego Heráclito [1]. Yo no sé si Ucrania surgirá de la guerra como esclava o como libre, pero Heráclito está en lo correcto al decir que la guerra es un punto de inflexión. Crea un nuevo orden y reestructura la sociedad. Es el momento en que la gente y las iglesias están llamadas a “tomar partido” y el estado de ambigüedad es intolerable.

Declaraciones de las iglesias ucranianas

Ha habido muchos gestos de condena a la guerra y de solidaridad por parte de varios líderes eclesiásticos y organizaciones ecuménicas en todo el mundo, algunos muy inspiradores y otros un poco ambiguos. Aquí, me gustaría hablar en particular sobre la manera en que han respondido las iglesias en Ucrania y Rusia. Las iglesias han reaccionado de manera conjunta y también individual.
El Consejo de Iglesias de Ucrania, que reúne a 16 iglesias y organizaciones religiosas, incluidos judíos y musulmanes, emitió una declaración con palabras de apoyo a las fuerzas armadas de Ucrania y bendiciendo a los soldados, pidiendo a la comunidad internacional que ayude a detener la invasión rusa [2]. Además, escribieron una carta al presidente Putin pidiendo que detenga la guerra antes de que sea tarde [3].
Ucrania es un país mayoritariamente ortodoxo, con una importante presencia católica (tanto de rito latino como griego) y vibrantes comunidades protestantes. Hay dos jurisdicciones ortodoxas principales en Ucrania, en tensión: la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, con un estatus de autogobierno dentro de la Iglesia Ortodoxa Rusa; y la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, formada en 2018.
El Metropolitano de la recién creada Iglesia Ortodoxa de Ucrania, Epifanii, [4] y el Arzobispo Mayor de la Iglesia Católica Griega de Ucrania, Sviatoslav Shevchuk, [5] pidieron a todos que oraran por la paz, pero también hablaron sobre el deber de los ciudadanos de proteger a Ucrania. Ambos pidieron a la comunidad internacional su apoyo.
Los protestantes también han alzado la voz para condenar la agresión rusa abiertamente. La Iglesia Evangélica Luterana Alemana de Ucrania insiste en que la paz por la que debemos pedir debe ser “una paz justa que resulte en la expulsión del agresor de los territorios ocupados y en un castigo apropiado por los crímenes cometidos” [6]. Hicieron un llamado a todos los que sirven en las fuerzas armadas a unirse a la defensa del país, e invitan a “hermanos y hermanas del extranjero a que ofrezcan ayuda diplomática, de información y (…) y humanitaria”. La Unión Ucraniana de Iglesias Evangélicas Bautistas -que es probablemente la denominación protestante más grande en Ucrania- tomó una posición más pacifista: el pastor Antonyuk hizo un llamado comunitario a la oración (diciendo que nuestra arma es la oración) pero también mencionó la necesidad de ofrecerles hospitalidad a los refugiados [7].

Los ucranianos y Patriarcado de Moscú

La posición tomada por la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, que está en unión con el Patriarcado de Moscú, es muy importante. Aquellos de ustedes que hayan tenido la paciencia para escuchar el discurso de una hora hecho por el presidente Putin el 21 de febrero, cuando anunció el reconocimiento de dos repúblicas separatistas, recordarán que una de las razones que dio por las que Rusia debe intervenir en Ucrania, era: “en Kiev, están preparando represalias en contra de la Iglesia ortodoxa ucraniana del Patriarcado de Moscú[8]. Pues bien, ayer la cabeza de esta iglesia, el arzobispo Metropolitano Onufry, de Kiev, ha calificado la invasión rusa de “repetición del pecado de Caín, quien por celos mató a su propio hermano. Tal guerra no se puede justificar, ni ante Dios ni ante la gente“.
Esta declaración es muy importante, puede que haya llegado un poco tarde, pero mejor tarde que nunca. Desde el comienzo de la crisis ucraniana hace ocho años, esta Iglesia siempre insistió en una unión espiritual y cultural con Rusia, y ha pretendido mantener una posición apolítica, neutral. Con frecuencia ha sido criticada por no tomar posición. Hubo un momento hace cinco años, cuando Onufry se negó a honrar a los soldados caídos en Ucrania Oriental, diciendo que quería quedarse fuera del conflicto. Hoy, a mi entender, la injusticia que Rusia está cometiendo es tan obvia que la Iglesia ortodoxa ucraniana ya no puede permanecer en silencio. Es bueno que se hayan rehusado a ser explotados por la propaganda rusa. Ahora ellos están diciendo: ustedes vienen aquí para salvarnos de “los nazis”, pero no los necesitamos. Pelearemos contra ustedes.
El hermano del Metropolitano Onufry en Moscú, el Patriarca Cirilo, no llegó a condenar la guerra ni a pedir que se detenga. Se limitó a “llamar a todas las partes del conflicto a hacer todo lo posible por evitar bajas civiles” [9]. Habló de la agresión rusa en términos de “los eventos que están tomando lugar” y de “tragedia”, elevando una oración a Dios para “preservar a los pueblos ruso, ucraniano y otros que están unidos espiritualmente por nuestra Iglesia”. Esperamos que Iglesia Ortodoxa rusa encuentre la voluntad y la valentía para clamar por el fin de la invasión rusa a Ucrania.
¿Por qué hago tanto énfasis en estas declaraciones? Yo creo que, en esas declaraciones emitidas por las iglesias, uno puede leer su identidad eclesial. Escritas a toda prisa, sin mucho tiempo para editarlas, reflejan cómo cada iglesia entiende su posición en la sociedad, el nivel de profundidad de su inculturación, la manera en que ven su relación con las personas que sirven, cómo se relacionan con el nacionalismo y la guerra y cómo interpretan la Sagrada Escritura. El momento es verdaderamente apocalíptico en el sentido etimológico del término: apokalypsis como desvelamiento, revelación. Las iglesias se revelan a sí mismas. Y también lo hacen las organizaciones ecuménicas.
Ahora voy a centrarme en los tres puntos que quiero enfatizar: unidad, interconexión y reconciliación.

Unidad

Las iglesias ucranianas han mostrado un excepcional momento de unidad. Esto es fruto de la guerra. Esta unidad puede que contenga riesgos, pero podría llevar a la reconciliación y la unidad. Habrá que esperar a ver los efectos que tendrá la guerra en cuanto a la unidad de la Iglesia ortodoxa ucraniana con sus creyentes en Rusia, y en diálogo con las dos jurisdicciones ortodoxas en Ucrania; pero es razonable esperar que la influencia de la guerra en la ortodoxía ucraniana será tremenda.
Desde luego, uno puede preguntarse si las relaciones internas de las iglesias ortodoxas o las relaciones entre cristianos, que conciben el diálogo como un servicio de cohesión nacional, no estarán transformando el llamado de Cristo a la unidad en un mero eslogan secular, en una consigna de guerra. La razón de estado que está por detrás de esa unidad no debería de quedar sin ser cuestionada. Una iglesia que reduce su rol en función de una nación y de sus intereses traiciona su vocación universal y su identidad escatológica que trasciende las preocupaciones por la construcción nacional [10]. Desafortunadamente, la guerra no es el mejor momento para discernir matices. Primero hay que sobrevivir.
También sospecho que la guerra llevará a los protestantes ucranianos, especialmente a los bautistas y pentecostales, que a veces han tendido a un relativo aislamiento de lo que sucede en el país a sentirse más responsables por la sociedad en que viven y por la coyuntura del país.

Interconexión

Vivimos en un mundo donde todo está interconectado. Esto es evidente cuándo pensamos en la crisis ecológica, en la pandemia del COVID-19 o en las discusiones sobre sanciones contra Rusia. Como dice el Papa Francisco en Fratelli Tutti, “somos una comunidad global que navega en la misma barca, donde el mal de uno perjudica a todos. […] Nadie es salvado solo; solamente podemos salvarnos juntos […] Cada uno es parte del otro” [11]. En la obra de Dostoievski  Los hermanos Karamázov, Markel, el hermano de Staretes Zósima dice: “cada uno de nosotros ha pecado en contra de todos hombres, y yo más que nadie. […] todo el mundo es, de veras, responsable ante todos por todos y por todo” [12]. Cuando su madre le pregunta cómo, siendo tan joven e inocente, él puede ser responsable de los males del mundo, la respuesta de Markel es: “yo no se cómo explicártelo, pero lo siento así, incluso dolorosamente” [13]. Sugiero que esta es una profunda ilustración de la interconexión inexplicable e incomprensible que existe entre todo. (Uno puede preguntarse si la sabiduría de Dostoievski hizo parte del canon de “valores tradicionales” que Putin pretende defender en Ucrania, según su propio mensaje de hace dos días [14].
Lo que creo que es importante hoy es que las iglesias y los países de Europa puedan sentir, “incluso dolorosamente”, su interconexión con todo lo que está pasando en mi país, su responsabilidad por Ucrania. Espero que las iglesias en Europa, espiritualmente unidas con hermanas y hermanos ortodoxos ucranianos, católicos y protestantes, puedan sentir compasión y solidaridad activa -como un solo cuerpo, un miembro que está sufriendo- y que no dejen que Ucrania sufra sola. Esto puede implicar acercarse a sus iglesias, gobiernos y empresas, pidiendo que presionen a Rusia para que detenga la guerra, y apoyar a Ucrania de cualquier manera que sea posible.

Reconciliación

No sabemos cómo va a acabar la guerra, pero algún día llegará a su fin. Y no será fácil hablar de reconciliación entre ucranianos y rusos. No somos enemigos del pueblo ruso. Yo he recibido muchas palabras de apoyo de parte de clérigos y laicos ortodoxos rusos durante los últimos días. Muchos rusos han protestado contra la guerra, tanto en Rusia como alrededor del mundo; algunos de ellos han sido arrestados. Eso requiere mucho coraje -ellos representan el valor del pueblo ruso- y les dan un ejemplo a las instituciones religiosas y políticas de Rusia. Esa resistencia rusa a la guerra -por pequeña que sea- es importante. Es importante para Ucrania –que no juzguemos a todos los rusos colectivamente por lo que está haciendo su gobierno. Es importante para el pueblo de Rusia- mantener las “semillas del verbo”, rayos de luz en medio de la locura. Es importante para todos, en nombre de la reconciliación que, tarde o temprano, tendrá que venir.
Es irónico que los rusos que hablan en contra de la guerra son, a menudo, los así llamados “liberales secularistas”, en lugar de los discípulos de Cristo. Aquí el filósofo ruso Vladimir Soloviev viene a la mente: en su libro El ocaso de la cosmovisión medieval dice: “si los que se llaman cristianos traicionan el propósito de Cristo – y lo hubiesen destruido, si hubiesen podido – entonces ¿por qué los que no se llaman cristianos, y que han renunciado de palabra a Cristo, no podrán servir el propósito de Cristo? En el evangelio leemos de dos hermanos; uno dijo “yo voy” y no fue; el otro dijo “yo no voy” y fue (…) ¿Cuál de los dos (…) hizo lo que quería su Padre?” [15].
Para concluir. En el pasado mes de agosto, nuestro Instituto de Estudios Ecuménicos en Lviv lanzó un proyecto sobre el ecumenismo y la construcción de la paz – comenzamos estudiando casos de reconciliación en el extranjero: los Balcanes, Israel/Palestina, del Irlanda del Norte, etc. Me gustaría citar una frase de la descripción del proyecto: “una manera de mirar la crisis de Ucrania puede ser a través de desfamiliarización. Con ello queremos decir mirar la situación a través de los lentes de otros conflictos, lo cual nos puede ayudar a mantener una distancia epistémica y emocional de la situación doméstica, permitiéndonos contribuir a una resolución racional y práctica del conflicto”.
Ayer amanecimos en una situación en la cual la desfamiliarización ya no funciona, porque nuestras familias están bajo amenaza. No hay distancia emocional posible porque tanto la razón como el corazón nos llaman a detener este derramamiento de sangre. Este es el momento en que ser súper partes significa estar con aquellos que sufren y están aterrorizados. Este es el momento en que el amor de Cristo nos llama a estar unidos y apoyar a los que están siendo asesinados por el deseo de ser libres.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios (Mateo 5, 9).
Notas:
[1] Heráclito, Fragmento LXXXIII (D.53), en Charles H. Kahn, ed. The Art and Thought of Heraclitus: An Edition of the Fragments with Translation and Commentary. (Cambridge: Cambridge University Press, 1979), 67.
[2] https://vrciro.org.ua/en/statements/uccro-address-regarding-russian-military-aggression-against-ukraine 
[3] https://vrciro.org.ua/ua/statements/uccro-calls-on-president-putin-to-stop-the-war
[4] https://orthodoxtimes.com/metropolitan-of-kyiv-the-truth-is-on-our-side-the-enemy-with-gods-help-will-be-defeated-video/
[5] http://news.ugcc.ua/en/articles/appeal_of_his_beatitude_sviatoslav_on_outbreak_of_war_95772.html
[6] https://nelcu.org.ua/nastav-chas-molytov-za-spravedlyvyj-myr/
[7] https://www.baptyst.com/zvernennya-v-antonyuka-do-sluzhyteliv-i-tserkov-u-zv-yazku-z-pochatkom-vijny/
[8] http://www.kremlin.ru/events/president/news/67828
[9] https://mospat.ru/en/news/89020/
[10] Cf. Pantelis Kalaitzidis, “The Temptation of Judas: Church and National Identities”, Greek Orthodox Theological Review 47, núm. 1-4 (2002), 357-379.
[11] Francisco, Fratelli Tutti , n. 32.
[12] Fiodor Dostoievski, The Brothers Karamazov, trans. Constance Garnett (Londres: W Heinemann, 1951), 297.
[13] Dostoievski, The Brothers Karamazov,  297.
[14] http://www.kremlin.ru/events/president/news/67843
[15] Vladimir S. Soloviev, “On the Decline of the Medieval Worldview,” en Vladimir S. Soloviev, Freedom, Faith, and Dogma: Essays on Christianity and Judaism, ed.Vladimir Wozniuk (Albany, Nueva York: State University of New York Press, 2008), 168-169.

En sueños te veo

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Por Juan Manuel de Prada– ReligiónenLibertad.com
Un querido amigo me cuenta que en sueños se le aparece su compadre, fallecido hace un par de años en circunstancias trágicas. En estos sueños, a veces su compadre (o la imagen soñada del mismo) hace afirmaciones muy hondas que mi amigo no sabe si tomar en consideración. Y, entre bromas y veras, me solicita un dictamen sobre estas visiones soñadas de su compadre. Se trata de una cuestión muy interpeladora, pues en mis sueños también se me aparecen personas difuntas muy queridas, en especial mi abuelo, con quien mantengo largos coloquios de los que luego, al despertar, sólo recuerdo fragmentos deshilachados, aunque muy reveladores.
Homero, en La Odisea, distingue entre sueños ‘falsos’ y ‘verdaderos’ en aquel célebre pasaje en que Penélope percibe las dos puertas del sueño: una de marfil, de donde brotan los sueños falaces; otra de cuerno, de donde emanan los sueños veraces o premonitorios. Y Cicerón, en su tratadillo sobre la adivinación, establece una clasificación tripartita de las fuentes del sueño (los hombres, los espíritus inmortales y los dioses) que reconoce la existencia de sueños inspirados sobrenaturalmente.
La tradición cristiana nunca negará esta inspiración sobrenatural de los sueños, o de ciertos sueños; a veces inspirados por el mismísimo Dios, a veces por espíritus (angélicos o diabólicos). En el Antiguo Testamento, se sueña desde luego mucho más que en el Nuevo (Jacob, los faraones egipcios, Nabucodonosor, etcétera); pero el Nuevo también contiene sueños dilucidadores: San José, por ejemplo, no repudia a la Virgen después de que un ángel le aclare en sueños la naturaleza de su embarazo; y los Magos de Oriente reciben en sueños la encomienda de escaquearse de Herodes. Por lo demás, algunos de los episodios más importantes de la propagación del cristianismo se fundan en un sueño, como la victoria de Constantino contra Majencio en el puente Milvio.
Pero esta confianza en los sueños como vehículo de comunicación sobrenatural, que fue constante en la tradición cristiana, se marchita y malogra por contaminación del racionalismo y el cientifismo que se vuelven hegemónicos a partir del siglo XIX. En su afán por vaciar la fe de contenido, el pensamiento racionalista brindó falsas soluciones materialistas a todos los asuntos de índole espiritual; y, como reacción morbosa, se produjo una efervescencia de espiritistas, nigromantes, adivinos y otras faunas limítrofes que trataban de embaucar con sus supercherías a las gentes más crédulas. Y aquí la tradición cristiana, que siempre había prestado atención a los sueños como vehículos de comunicación sobrenatural, se retrajo y aceptó el método científico como única forma de conocimiento, en su esfuerzo por distanciarse de las escuelas ocultistas. De este modo, el mundo cristiano aceptó de forma insensata –para agostamiento de su vida espiritual– que los sueños eran tan sólo proyecciones distorsionadas de pulsiones, complejos o instintos reprimidos, hasta abrazar de forma suicida las interpretaciones freudianas, que ‘descifran’ los sueños como si fuesen jeroglíficos guarros.
El escritor Robert Hugh Benson sabía que, cuando al creyente se le niega la posibilidad de interpretar espiritualmente realidades tan cotidianas de nuestra vida como los sueños, termina por dejar de creer en las realidades espirituales. «Todo lo que nos rodea –escribiría– es un mundo espiritual comparado con el cual la generación presente es como una familia de hormigas en medio de Londres… Prácticamente no sabemos nada de él, excepto aquellos pocos principios que llamamos la fe católica, nada más». Basándose en estos principios, Benson probó a explorar en una serie de magistrales relatos de misterio –publicados en España con el título de Historias sobrenaturales– este gigantesco mundo espiritual, en los que mostraba que el mundo está envuelto en corrientes espirituales casi siempre inaccesibles para los sentidos, mas no por ello menos reales y omnipresentes. Benson estaba muy interesado, por ejemplo, en explicar que, si bien el dogma católico nos enseña que los muertos no vuelven convertidos en espectros para comunicarse con los vivos, la comunicación espiritual con las almas de los muertos sí es plenamente posible: a través de la oración, sin ir más lejos; pero también a través de los sueños (aunque, desde luego, la práctica de la oración favorece que la comunicación a través de los sueños no sufra contaminaciones preternaturales). De este modo, mi amigo podrá seguir manteniendo jugosos coloquios con su compadre, como yo los mantengo con mi abuelo. ¡Felices sueños para las tres o cuatro lectoras que todavía me soportan!
Publicado en XL Semanal.

Historias sobrenaturales: La luz invisible / Un espejo de Shalott

Por Sergio Gómez Moyano.
El primer libro de relatos escrito por Robert Hugh Benson se titula The Light Invisible. Salió a la venta en 1903 y se trata del primer volumen publicado del autor. Es importante contextualizar esta obra, porque dará una clave fundamental para su interpretación.
Comenzó a escribirlo en 1902, cuando vivía en la comunidad de la Resurrección de Mirfield. El autor estaba sufriendo una crisis de identidad. Por un lado, había sido educado según los principios de la Iglesia de Inglaterra, de la cual su padre fue la cabeza visible. Más aún, se había convertido en un profesional de la misma, pues había sido ordenado clérigo anglicano. Sin embargo, sentía la llamada a la Iglesia Católica, esa confesión cristiana que desde pequeño había aborrecido. En esos momentos de desconcierto, pretendió buscar una especie de compromiso, una vía intermedia o quizá un metalenguaje capaz de albergar las pretensiones de ambas confesiones. El mismo Benson explicó que con este libro buscaba reafirmarse en las verdades de la religión. Por todo ello, no es de extrañar que The Light Invisible esté compuesto por una serie de experiencias espirituales, explicadas por un anciano sacerdote, que el lector no puede averiguar si es católico o anglicano. El protagonista de los relatos posee un don, una sensibilidad especial, para ver lo que se esconde detrás de la materia.
Un corresponsal escribió sobre el libro que el verdadero meollo del mismo es la intuición espiritual, como único puente entre lo visible y lo invisible (C.C. Martindale, The Life of Monsignor Robert Hugh Benson, vol. I). Esta intuición se materializa, o se hace sensible, en la figura del anciano sacerdote, que es el que relata las historias. Su don consiste en: «La facultad de comprobar por nosotros mismos lo que hemos aceptado por autoridad y lo profesamos por fe. […] La percepción es a veces tan intensa que el mundo espiritual se me muestra tan visible como lo que llamamos el mundo natural, pero se me muestran simultáneamente, como en el mismo plano. Depende de mí elegir cuál de los dos veo con más claridad» (The Light Invisible).
Y esta facultad, dice, no es algo diferente, por ejemplo, de la capacidad que tiene su interlocutor (el que escribe todo lo que el anciano relata) de disfrutar de la belleza, donde otros no la ven. A partir de aquí se explicarán situaciones que el anciano sacerdote, o alguna otra persona, ha vivido gracias a esa capacidad intuitiva devenida visión sensible.
Desde el punto de vista literario cabe decir que se trata del primer libro de madurez literaria de Robert Hugh Benson. El género en el que se podría adscribir sería el de los relatos fantásticos o de terror, si bien sus páginas no encierran pasajes tan escalofriantes como los de A Mirror of Shalott. Su tono es mucho más meloso y, sobre todo, más espiritual (por no decir místico) que terrorífico o fabulístico.
El planteamiento de A Mirror of Shalott adquiere la forma de un simposio informal, una especie de Decamerón o Canterbury Tales. Un grupo de sacerdotes de diferentes nacionalidades se encuentran en Roma. Después de sus actividades diarias disponen de un período de tiempo libre entre la cena y las oraciones de la noche. Para pasar ese rato, y a raíz de una discusión entre ellos sobre la existencia de los milagros, deciden que cada noche uno de ellos contará una historia. Deberá cumplir dos condiciones: que se narren hechos sobrenaturales y que hayan sido vividos en primera persona.
En una primera instancia, dado este planteamiento, cabría esperar que Benson, como sacerdote católico, hiciera hablar a sus personajes, tan clérigos como él, de modo aleccionador sobre milagros de santos u otras delicadezas piadosas, cual si desde el púlpito predicaran. Podría imaginarse uno, a mucho exagerar, que hablaran de algún exorcismo.
Pero el tono de la obra no se alinea en absoluto con este talante. En ella se habla de fantasmas, de presencias malignas, o incluso ausencias insoportables, de barcos fantasma… La riqueza de las historias es verdaderamente sorprendente, y algunas de ellas llegan a producir un auténtico escalofrío. No en vano, las historias de A Mirror of Shalott aparecen en numerosas colecciones de relatos fantásticos o de terror junto a los nada irrelevantes de Poe o Lovecraft, entre otros. Y es que este libro puede ser considerado un clásico del género de terror.
Para llegar a la intención de esta obra, conviene detenerse un segundo en el título. Debe su nombre a un poema escrito por Alfred Tennyson, presumiblemente en 1842, titulado The Lady of Shalott. La dama protagonista del mismo vivía sola en un castillo en la isla de Shalott. Tenía prohibido mirar el mundo directamente, más allá de los muros, pero lo contemplaba a través de un espejo. A Mirror of Shalott, literalmente un Espejo de Shalott, pretende ser un lugar en el que el lector puede fijar los ojos, para ver ese mundo exterior que está más allá de los muros de la materialidad, es decir, de la percepción sensible. El objetivo del libro, por tanto, queda patente: mostrar el mundo espiritual. Uno por uno los miembros de este peculiar simposio de historias sobrenaturales o de terror van relatando sus experiencias, sus encuentros con lo sobrenatural.

Piedras, serpientes y escorpiones

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Por Julio Loredo de Izcue- Tradición y Acción por un Perú mayor.
Tal vez la historia lo recuerde como “el bombazo de Navidad”.
Durante la Santa Misa dominical en la Catedral Metropolitana, el pasado 19 de diciembre, el arzobispo de Lima, Monseñor Carlos Castillo Mattasoglio, profirió durante el sermón palabras que dejaron a los fieles estupefactos. En el corto espacio de una línea, Su Excelencia consiguió negar dos dogmas fundamentales de la fe católica: “Jesús no muere haciendo un sacrificio de un holocausto, Jesús muere como un laico asesinado”. Poco más adelante volvió a la carga: “Los sacerdotes no iban a representar la salvación [de Israel], sino un laico”.
Estas afirmaciones contienen dos errores mayúsculos:
– Jesús es un laico y no un sacerdote;
– En el Calvario, Jesús no realizó un acto sacrificial.
Así, de un solo golpe, se derriban dos columnas de la fe, y se niega el carácter redentor de la misión de Nuestro Señor Jesucristo, poniendo por ende en entredicho también sus enseñanzas, que pasan a ser no las de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, encarnada para redimir el género humano, sino las de “un ser humano como todos ustedes que están aquí presentes”.
Como dije, esto contradice frontalmente el Magisterio.
Nuestro Señor Jesucristo es sacerdote
Es doctrina dogmática de la Iglesia que Nuestro Señor Jesucristo es sacerdote. De lo contrario, no hubiera podido transmitir el sacerdocio a sus apóstoles y, en consecuencia, ni siquiera estos a sus discípulos: presbíteros y diáconos. En otras palabras, si Jesús no fuese sacerdote, no existiría el sacerdocio en la Iglesia (y por lo tanto Monseñor Castillo no tendría ninguna autoridad…).
Sacerdote quiere decir mediador, en este caso se trata de un mediador entre Dios y los hombres.
En el Antiguo Testamento había el sacerdocio de los primogénitos de la tribu de Leví. La Biblia nos cuenta que los levitas fueron consagrados por Dios, por medio de Moisés, para el servicio del Tabernáculo y luego del Templo de Jerusalén.[1] Es de notarse que la ordenación sacerdotal de los levitas era hecha en modo casi idéntico al actual: por la imposición de las manos.
La Iglesia califica el sacerdocio levítico como legítimo pero no perfecto, pues, como dice el Concilio de Trento: “Bajo el Antiguo Testamento, como testifica el Apóstol san Pablo, no había consumación (o perfecta santidad), a causa de la debilidad del sacerdocio de Leví”.[2] En otras palabras, los sacerdotes del Antiguo Testamento realizaban sacrificios agradables a Dios, pero sin un carácter específicamente redentor que pudiese justificar (o sea, salvar) a los hombres.
Doctrina idéntica nos es enseñada por el Catecismo de la Iglesia Católica que, como sabemos, es emanación del Concilio Vaticano II: “Dentro del pueblo de Israel, Dios escogió una de las doce tribus, la de Leví, para el servicio litúrgico (Nm 1, 48-53). Un rito propio consagró los orígenes del sacerdocio de la Antigua Alianza (Éx 29, 1-30; Lv 8). En ella los sacerdotes fueron establecidos ‘para intervenir en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y sacrificios por los pecados’ (Hb 5, 1)”.[3]
Siendo el sacerdocio de Leví no perfecto, continúa el Concilio de Trento: “Fue conveniente, disponiéndolo así Dios, Padre de misericordias, que naciese otro sacerdote según el orden de Melquisedec, es a saber, nuestro Señor Jesucristo, que pudiese completar, y llevar a la perfección cuantas personas habían de ser santificadas”.[4]
De Melquisedec, Rey de Salem, el Antiguo Testamento nos dice: “Ofrecía pan y vino, y era sacerdote del Dios Altísimo”.[5] El salmo 110 igualmente afirma: “Ha jurado Yahvé y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec”.[6] En su Epístola a los Hebreos, san Pablo traza un paralelo entre el Sumo Sacerdote de Israel y Nuestro Señor Jesucristo, a quien llama varias veces “Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec”.[7]
Encuentro de Abraham y Melquisedec, Laurent de La Hyre (1629). Óleo sobre cobre – Museo de Bellas Artes, Rennes, Francia.
En esta epístola, explicando a los hebreos por qué tenían que aceptar a Nuestro Señor, san Pablo es muy claro: mudada la Ley, era necesario que mudase también el sacerdocio. Se establece así el sacerdocio de la Nueva Ley, que lleva la Redención a su completamiento: “Con esto se anuncia la abrogación del precedente mandato, a causa de su ineficacia e inutilidad, pues la Ley [antigua] no llevó nada a la perfección, sino que fue solo introducción a una esperanza mejor, mediante la cual nos acercamos a Dios. Y por cuanto no fue hecho sin juramento -pues aquellos fueron constituidos sacerdotes sin juramento, mas este lo fue con juramento, por el que le dijo: ‘Juró el Señor y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre-, de tanta mejor alianza, se ha hecho fiador Jesús”.[8]
Por eso el Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña: “Todas las prefiguraciones del sacerdocio de la Antigua Alianza encuentran su cumplimiento en Cristo Jesús. (…) Cristo [es] sumo sacerdote y único mediador”.[9] En otras palabras, en la Nueva Ley hay un solo sacerdocio, el de Cristo, que es perfecto. El mismo Catecismo nos recuerda la sentencia de santo Tomás de Aquino en sus comentarios a la Carta a los Hebreos: “Y por eso solo Cristo es el verdadero sacerdote; los demás son ministros suyos”.[10]
El sacerdocio de Cristo se refiere obviamente a su naturaleza humana y no a la divina. Este sacerdocio consiste en su obra de perfecta mediación entre Dios y los hombres y, como veremos más adelante, se transmite de un cierto modo a todos los bautizados (sacerdocio común de los fieles) y, en modo especial, a los clérigos a través del Sacramento del Orden (sacerdocio jerárquico, sacramental o ministerial).
Negar que Nuestro Señor Jesucristo sea sacerdote, y -por lo tanto- que haya transmitido este sacerdocio a su Iglesia, es herético. Sentencia el Concilio de Trento: “Si alguno dijere, que no hay en el Nuevo Testamento sacerdocio visible y externo; o que no hay potestad alguna de consagrar, y ofrecer el verdadero cuerpo y sangre del Señor, ni de perdonar o retener los pecados; sino solo el oficio, y mero ministerio de predicar el Evangelio; o que los que no predican no son absolutamente sacerdotes; sea excomulgado”.[11]
Más claro no canta un gallo…
Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote de la nueva Alianza.
En el Calvario Nuestro Señor ofreció un sacrificio
Esto nos lleva directamente al segundo error. Según el arzobispo de Lima, en el Calvario, Jesús no realizó un acto sacrificial para nuestra redención. Este, dicho sea de paso, es un error proprio de la Teología de la liberación, que nuestro arzobispo parece seguir, y fue explícitamente condenado por el Vaticano en 1984.[12]
La Segunda Persona de la Santísima Trinidad se encarnó para redimir el género humano, abriendo las puertas del Cielo y llevando así la obra salvífica a su perfección. Redimir significa recuperar algo pagando el precio debido. Equivale a rescatar. En la Redención, Nuestro Señor Jesucristo pagó a Dios Padre el precio de la deuda que la humanidad había contraído con el pecado original, permitiendo así al hombre entrar al Cielo. Dice san Pablo: “Habéis sido comprados a un alto precio”.[13]
Solo Cristo podía pagar esta deuda. Dado que el crimen se había cometido contra Dios infinito, solo el Hijo de Dios, igualmente infinito, podía redimirlo. De otro lado, solo Él podía ofrecer este sacrificio, pues solo un mediador (sacerdote) infinito puede ofrecer una víctima infinita. En el Calvario Nuestro Señor Jesucristo fue, pues, a la vez Sacerdote y Víctima. Fue la Víctima inocente, el Cordero de Dios que, en un acto gratuito de puro amor, expió por toda la humanidad. Esta es la causa eficaz de nuestra Redención, en la que la justicia infinita se une maravillosamente a la misericordia igualmente infinita de Dios. Cada acto de Nuestro Señor tuvo un carácter redentor. Pero su obra redentora alcanza su cúspide con su pasión y muerte en la cruz.
El sacrificio (holocausto) del Calvario fue perfecto, ofrecido una vez por todas. Se trata solo de renovarlo continuamente, para poder así perpetuar en la historia los beneficios de la Redención. Esta renovación se da en el Santo Sacrificio de la Misa, celebrado por ministros debidamente ordenados, a quienes Nuestro Señor transmite su sacerdocio. Por ello, la Misa se define como “la renovación incruenta del sacrifico cruento del Calvario”.
Misa de San Gregorio, Juan de Nalda (1505). Óleo sobre tabla – Museo Arqueológico Nacional, Madrid.
La Misa es un sacrificio. Leemos en el Catecismo de la Iglesia Católica: “[La Misa es] Santo Sacrificio, porque actualiza el único sacrificio de Cristo Salvador e incluye la ofrenda de la Iglesia; o también Santo Sacrificio de la Misa, sacrificio de alabanza (Hch 13, 15; Sal 116, 17), sacrificio espiritual (1 P 2, 5), sacrificio puro (Ml 1, 11) y santo, puesto que completa y supera todos los sacrificios de la Antigua Alianza”.[14]
Se trata de un sacramento, instituido por Cristo en la última cena. Nos dice el Catecismo, citando la Constitución conciliar Sacrosanctum Concilium: “Nuestro Salvador, en la última Cena, la noche en que fue entregado, instituyó el Sacrificio Eucarístico de su cuerpo y su sangre para perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y confiar así a su Esposa amada, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección”.[15]
El Catecismo repite lo que ya había enseñado dogmáticamente el Concilio de Trento: “El mismo Dios, pues, y Señor nuestro, aunque se había de ofrecer a sí mismo a Dios Padre, una vez, por medio de la muerte en el ara de la cruz, para obrar desde ella la redención eterna; con todo, como su sacerdocio no había de acabarse con su muerte; para dejar en la última cena de la noche misma en que era entregado, a su amada esposa la Iglesia un sacrificio visible, según requiere la condición de los hombres, en el que se representase el sacrificio cruento que por una vez se había de hacer en la cruz, y permaneciese su memoria hasta el fin del mundo, y se aplicase su saludable virtud a la remisión de los pecados que cotidianamente cometemos; al mismo tiempo que se declaró sacerdote según el orden de Melchisedech, constituido para toda la eternidad, ofreció a Dios Padre su cuerpo y su sangre bajo las especies de pan y vino, y lo dio a sus Apóstoles, a quienes entonces constituía sacerdotes del nuevo Testamento, para que lo recibiesen bajo los signos de aquellas mismas cosas, mandándoles, e igualmente a sus sucesores en el sacerdocio, que lo ofreciesen, por estas palabras: Haced esto en memoria mía; como siempre lo ha entendido y enseñado la Iglesia católica”.[16]
Negar que la Misa sea un sacrificio es herético. Sentencia el Concilio de Trento: “Si alguno dijere, que no se ofrece a Dios en la Misa verdadero y propio sacrificio; o que el ofrecerse este no es otra cosa que darnos a Cristo para que le comamos; sea excomulgado”. [17]
En el día de su consagración episcopal, Monseñor Carlos Castillo Matassoglio junto al Padre Gustavo Gutiérrez.
Piedras, serpientes y escorpiones
Las tremendas palabras de Monseñor Carlos Castillo, arzobispo de Lima, merecerían ulteriores comentarios teológicos. Pero creo que el panorama ha quedado claro. Culmino con algunas consideraciones de carácter pastoral.
La jerarquía eclesiástica, y concretamente los obispos que tienen la plenitud del sacerdocio, recibe de Dios Nuestro Señor una triple misión: enseñar, gobernar y santificar. De ella deberá rendir cuentas a Dios. Además de administrar los sacramentos que transmiten la gracia santificante y de gobernar el Pueblo de Dios para que camine en la recta vía, los obispos en unión con el Papa tienen el sacrosanto deber de enseñar la sana doctrina. Así como los fieles tienen el sacrosanto derecho de recibir de sus pastores la verdad sin mancha.
Las palabras de Monseñor Castillo no hicieron vacilar mi fe ni siquiera un milímetro. Conozco su pensamiento y, francamente, ya no me sorprende nada. Pero temo que hayan podido tener el efecto de una bomba en personas menos preparadas desde el punto de vista teológico, e ingenuamente inclinadas a aceptar todo lo que venga de su obispo. Me vienen a la mente las palabras de Nuestro Señor Jesucristo: “¿Qué padre entre vosotros, si el hijo le pide un pan, le dará una piedra? ¿O, si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O, si le pide un huevo, le dará un escorpión?”.[18]
Notas:
[1] Nm. 8, 5-26.
[2] Concilio de Trento, De institutione sacrosanti Missae sacrifici, Cap. 1. Denzinger-Hünermann, n. 1739.
[3] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1539.
[4] Concilio de Trento, De institutione sacrosanti Missae sacrificii, Cap. 1. Denzinger-Hünermann, n. 1739.
[5] Gén 14, 18.
[6] Salmo 110, 4.
[7] Heb 7, 17.
[8] Heb 7, 18-22.
[9]Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1544, 1546.
[10]Santo Tomás de Aquino, Commentarium in epistolam ad Haebreos, c. 7, lect. 4.
[11]Concilio de Trento, Canones de sacramento ordinis, Can. 1. Denzinger-Hünermann, n. 1771.
[12]Congregación para la Doctrina de la Fe, Libertatis Nuntius, IX, 17.
[13] I Cor 6, 20.
[14]Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1330.
[15]Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1323.
[16] Concilio de Trento, De institutione sacrosanti Missae sacrificii, Cap. 1. Denzinger-Hünermann, n. 1739.
[17] Concilio de Trento, Canones de ss. Missae sacrificio, Can. 1. Denzinger-Hünermann, n. 1751.
[18] Lc 11, 11-12.