La señorita Susana

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Por César Hildebrandt
Susana Villarán parece pertenecer a la Roma 1, la estación de bomberos con más linaje de esta ciudad que alguna vez quemaron los chilenos.
Con su casco de puntas, su manguera en ristre, el hacha de los salvatajes, el espíritu de cuerpo bomberil en la mirada fija, Susana Villarán ha salido a decir que Lourdes Flores es una irresponsable al anunciar el moqueguazo.
“Es imprudente, irresponsable –ha dicho–. Los ánimos están caldeados. ¿Se quiere ganar titulares atizando las cenizas para reavivar el fuego?” –se ha preguntado.
Y ha seguido pontificando esta Canonesa de la Cruz de las izquierdas amortajadas que lidera un partido llamado “Fuerza Social”:
“Los medios de comunicación son bastante funcionales a este tipo de política superficial e irresponsable…Ella (Lourdes Flores) siempre va con cámaras a todas partes. Está muy mal asesorada y tiene que hacer un reciclaje”, ha discurseado.
Esta mujer de púlpito y claustro quisiera no saber que Lourdes Flores sólo ha comprobado la temperatura moqueguana. Y Moquegua está con fiebre alta de la rabia porque este gobierno de falsarios –con las excepciones del caso, desde luego– ha vuelto a incumplir, escrupulosamente, cada punto del Acta que firmó para Canal 7 y para que Cesitar Campos, cuyo gordo expediente llegaría al Mar Muerto si fuera un rollo de papel higiénico, siga diciendo que todo va bien y que sólo la envidia puede decir lo contrario.
Y me pregunto: ¿Para esto se es socialista? ¿Para ponerse a la derecha de la derecha? ¿Para hablar como Margaret Thatcher? ¿Para acusar a la oposición que va a las zonas de conflicto de crear esos conflictos? ¿Para ponerse histérica cuando una región protesta con lo que tiene y como sabe frente al desaire del gobierno?
La señorita Susana está preocupada por la quemazón del descontento. Bien, pues que le exija al gobierno que deje de burlarse de los tacneños y moqueguanos. Que se enfrente a la mafia mediática que por ahora la acoge cuando se disfraza de nodriza de la democracia.
¿Democracia llama la señorita Susana a este juego donde los de abajo miran a los de arriba tomar decisiones para que abajo nada se mueva?
Yo le sugiero a Susana Villarán, muy modestamente, que pelee las internas del PPC con Lourdes Flores Nano (es posible que las gane). Que rete a duelo a Mercedes Cabanillas para ver quién es la lideresa de la Nada. Que le pida trabajo a Yehude Simon, un converso que está en eso de hablar doblado y mirando al suelo para que la derecha no le recuerde su pasado. Que le solicite a uno de los Agois una columna en su pasquín ultramontano. Que le pregunte a Chicho Mohme, en suma, cómo hizo para ser millonario repentino traicionando a Toledo y canjeándole a Bertini algunos secretos de índole penal.
Que haga cualquier cosa la señorita Susana. Que vaya, por último, donde Gisela a bailar por un sueño socialistón a la europea. Pero que no se siga llamando socialista. Porque si Susana desciende de Mariátegui, entonces Jaime Bayly desciende de Oscar Wilde.
Fuente: César Hildebrandt. Blogger.

La oportunidad perdida de Ollanta 

Algo ocurrió entre la primera y la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2006 que hemos dejado pasar, que no nos han contado bien o que decidimos inconscientemente darle una explicación que nos satisfaga sin indagar más a profundidad.
De los cuarenta y cuatro congresistas elegidos por la alianza UPP – Partido Nacionalista en el año 2006, 20 eran de UPP y el resto del PNP. Antes de la segunda vuelta, estos veinte sostenían una reunión matutina con Ollanta Humala quien estaba en plena campaña contra Alan García.
En dicha reunión, se hizo entrega al candidato de un documento de análisis de la campaña que contenía aciertos y autocríticas con el objetivo de ganar la segunda vuelta, entre las cosas que decían: que se deshiciera de sus dos asesores militares porque le daban una visión sesgada de la política, que su esposa tenía una influencia demasiado determinante en él, que la propaganda de Ollanta había sido distribuida inequitativamente entre los candidatos del PNP y de UPP a pesar de todos haber contribuido económicamente, etc. El documento concluía recomendando que se superaran todas estas dificultades y el grupo se uniera para lo que restaba de campaña.
Los veinte enternados congresistas electos se enfrentaban a un Ollanta en shorts que al escuchar sus “críticas” les respondió que lo habían humillado, que lo habían basureado, que lo habían envuelto en papel higiénico y antes que jalen la palanca del inodoro le pedían que haya “unión”. Cogió el documento, lo levantó mostrándoselo a todos y les dijo que podían usarlo en el baño cuando quisieran, que él era el líder y que no estaba dispuesto a tolerar dichas afirmaciones. Terminó invitando a los que quisieran que vuelvan a las cinco de la tarde para tener una nueva reunión.
Indignados los veinte decidieron no volver por la tarde, salvo seis de ellos (José Vega, José Saldaña, Álvaro Gutiérrez, Washington Zevallos, José Anaya y otro que ahora no recuerdo). Ollanta al enterarse de que sólo habían ido seis de los veinte, los hizo esperar dos horas y finalmente decidió no recibirlos, con esta última actuación los veinte congresistas habían decidido separarse por completo.
¿Por qué dejó pasar esta oportunidad? La respuesta común ha sido que los parlamentarios upepistas fueron desleales a Ollanta y decidieron retirarse de la alianza por ambición de poder. No voy a discutir que ello tenga bastante de cierto pero es únicamente una respuesta parcial.
Esta coyuntura era la oportunidad propicia para liderar una oposición numerosa capaz de ocupar la presidencia del Congreso e impedir que se convierta en la “mesa de partes” del Ejecutivo, pero, sobre todo, para construir la imagen de Ollanta como un líder democrático reformista y opositor (algo que hoy intentan hacer desesperadamente sin mucho éxito).
Fuente: Progresista – Blog de José Humberto Saldaña Cuba.

Cajahuanca

Cajahuanca: “Humalismo pretende blanquearse”
La congresista nacionalista Yaneth Cajahuanca dijo que la denuncia en relación a que contrató empleados fantasma como parte de su personal en el Legislativo fue tramada dentro de su partido porque éste quiere blanquearse removiendo de su lista a los más radicales.
“El partido Gana Perú se está queriendo blanquear. A los que hemos estado con una bandera de lucha muy fuerte contra ciertos grupos de poder económico los han querido retirar y yo siento ahora que esto (la denuncia) podría haber sido tramada dentro de mi partido”, afirmó.
Añadió que prueba de ello es que el líder nacionalista, Ollanta Humala, “ha cambiado su discurso en relación al que tenía en el 2006”, tanto así que “ahora planea unificar el canon minero con las regalías, lo que es una aberración”.
Cajahuanca lamentó además que los más radicales del nacionalismo no hayan sido incluidos en la lista congresal y por ello dijo que evaluará su permanencia en dicha agrupación luego de que culmine su período legislativo.
Fuente: Diario Correo.

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