Luisa Dell’Orto mártir en Haití

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Papa Francisco lamenta asesinato de religiosa en Haití: entregó su vida hasta el martirio

Por Mercedes De La Torre– ACI Prensa.
El Papa Francisco lamentó el asesinato de Sor Luisa Dell’Orto, religiosa italiana misionera en Haití que entregó su vida “para los demás, hasta el martirio”.
Al concluir el rezo del Ángelus dominical este 26 de junio, el Papa Francisco expresó su cercanía espiritual e indicó que “Sor Luisa hizo de su vida un don para los demás, hasta el martirio”.
Deseo expresar mi pésame a la familia y a las hermanas de Sor Luisa Dell’Orto, hermanita del Evangelio de Charles de Foucauld, asesinada en Puerto Príncipe, capital de Haití”, dijo el Papa.
En esta línea, el Santo Padre subrayó que “durante 20 años, la hermana Luisa vivió allí, dedicada sobre todo al servicio de los niños de la calle” y añadió que “sor Luisa hizo de su vida un don para los demás, hasta el martirio”.
Encomiendo su alma a Dios y rezo por el pueblo haitiano, especialmente por los más pequeños, para que tengan un futuro mejor, sin miseria ni violencia”, concluyó el Papa.
Luisa Dell’Orto era Hermanita del Evangelio de Carlos de Foucauld
Sor Luisa nació en Lomagna (Lecco) el 27 de junio de 1957. Tras asistir al Liceo Científico de Lecco, se licenció en Historia y Filosofía en 1984. Ese mismo año ingresó en la Congregación de las Hermanitas del Evangelio de Lyon.
En 1987 se fue a Camerún: vivió en Salapombe, en un bosque, entre los pigmeos baka, hasta 1990. Mientras tanto, se creó un Grupo Misionero en Lomagna para apoyar a esta población.
En 1994 se licenció en Teología en Suiza. De 1997 a 2001 fue misionera en Madagascar, donde se dedicó a diversas actividades pastorales, enseñando Ética General y Especial.
Desde 2002 era misionera en Haití. También enseñaba Historia de la Filosofía y Doctrina Social de la Iglesia y formaba parte del Consejo de Redacción de una revista local.
En su mensaje de pésame, el arzobispo de Milán, Mario Delpini, subrayaba, entre otras cosas: “La muerte de Sor Luisa Dell’Orto nos deja el corazón roto y desconcertado, se convierte en una revelación del bien que hizo y de la vida santa que vivió, se convierte en dolor y oración. En nombre de la Iglesia Ambrosiana, expreso mi participación en el duelo de su familia, en el recuerdo agradecido y dolorido de todos los que la conocieron, y en la certeza de que su muerte, tan parecida a la de Charles de Foucauld, unida a la muerte de Jesús, sea una semilla de vida nueva para la tierra de Haití y para su entrada en la gloria”.
Fuente: www.religionenlibertad.com

Monseñor Dumas: “Sor Luisa, una mártir del amor y la caridad

El Obispo de la diócesis haitiana de Anse-à-Veau-Miragoâne, Monseñor Pierre-André Dumas, recuerda la figura de la religiosa asesinada en el país caribeño: “Se convirtió en un punto de referencia para nosotros. Trabajó con valentía en una zona peligrosa para llevar ayuda concreta a todos”. El asesinato se produjo en un clima de pobreza e inseguridad.
Por Federico Piana- Vatican News.
Toda la Iglesia de Haití está terriblemente conmocionada por la pérdida de la hermana Luisa dell’Orto, la religiosa de origen italiano asesinada el pasado sábado durante un intento de robo. “La consideramos una mártir’, dice Monseñor Pierre-André Dumas, Obispo de Anse-à-Veau-Miragoâne, una de las diócesis más pobres del país caribeño, que ha llegado a conocer muy bien a la que ha sido llamada el ángel de los niños de la calle y de los más pobres. Nuestra pequeña hermana del Evangelio de Charles de Focauld -cuenta el Prelado, emocionado- trabajaba en una zona difícil y violenta de la periferia de la capital, Puerto Príncipe. Un área que siempre desaconsejamos. Sin embargo, la Hermana Luisa no tuvo miedo de ir a la barriada más indigente para llevar ayuda concreta a todos“.

Punto de referencia

La obra de amor y caridad de Sor Luisa ha fortalecido a la Iglesia en Haití, la ha fortificado de manera excepcional, explica Monseñor Dumas: “En primer lugar, porque ha trabajado muy bien en la educación de los más pequeños, creando, por ejemplo, hasta clases de danza y sacando a relucir las aptitudes ocultas de los niños y jóvenes, potenciándolas con profesionalidad. En segundo lugar, porque se puso en sintonía con los pobres“. En esencia, explica el Obispo, “para nuestra Iglesia local se convirtió en un punto de referencia también porque la suya fue una existencia vivida en el martirio: una persona discreta que no hacía ruido, pero que encarnaba los verdaderos valores del Evangelio”. También pudimos apreciar todo esto cuando fue formadora en el seminario mayor, un trabajo excelente que duró más de veinte años”.

Inestabilidad social y pobreza

Monseñor Dumas también intenta explicar el contexto en el que se produjo este brutal asesinato: “Hay -asegura- una carencia crónica de productos de primera necesidad y un clima de inestabilidad social que se vive en Haití desde hace mucho tiempo. Las relaciones humanas se basan en la inseguridad, porque los enfrentamientos entre clanes han generado violencia: la gente ya no puede vivir normalmente. Basta con pensar en todos los secuestros y asesinatos que se producen con preocupante frecuencia“.

La Iglesia, obrera de la paz

En un intento de curar las tensiones sociales, la Iglesia también ha puesto en marcha acciones concretas encaminadas a lograr la paz entre las distintas facciones enfrentadas. Durante demasiado tiempo”, concluye Monseñor Dumas, “el pueblo haitiano ha estado sufriendo, debemos darle una oportunidad real de redención. Hay algunos signos de esperanza en el horizonte: muchos se están dando cuenta de que las cosas no pueden seguir así. Los que tienen responsabilidades deben ser capaces de encontrar soluciones, escuchando también los consejos de la Iglesia“.

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