Rebaño de corruptos

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EL COMETORTA

Por Pancracio de la Manuela
¿Comerán solos la torta
o compartirán conmigo?
dijo Martín a su amigo
pues su firma es la que importa
Una conversación corta
un petitorio certero:
Millón trescientos, primero
o no habrá ningún contrato
Y quedó cerrado el trato
del presidente coimero
Fuente: LaAbeja.pe

Vizcarra entregó carretera al Club de la Construcción

Por MARÍA TERESA GARCÍA- Diario EXPRESO.
Nada se ha escrito hasta ahora sobre la carretera Moquegua-Omate- Arequipa que en buena parte es una obra inconclusa que viene desde cuando el presidente Martín Vizcarra era gobernador de la región Moquegua (2011-2014). Antes de entrar a estos antecedentes, un hito importante a resaltar es que Vizcarra armó la licitación del proyecto cuando fue ministro de Transportes y Comunicaciones entre el 29 de julio de 2016 y el 22 de mayo de 2017, en la breve administración de Pedro Pablo Kuczynski (PPK).
Para entonces, en el anterior gobierno de su aliado Ollanta Humala (2011-2016), en mayo del último año de su mandato, el Ministerio de Economía y Finanzas autorizó el asfaltado del tramo II de la vía Moquegua-Omate-Arequipa y, con dicho visto bueno, el proyecto fue registrado en el Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP) con un presupuesto de S/ 420 millones. El proyecto integral consiste en tres tramos y en conjunto fue presupuestado en S/609 millones.
La licitación, en el ámbito de Provías Nacional, fue ganada por el Consorcio Vial del Sur, integrado por las empresas COSAPI S.A. y la española Obrascon Huarte Lain S.A (OHL), cuando Vizcarra era titular del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) y aún no había renunciado al accionariado de su constructora y empresa familiar CyM Vizcarra.
Respecto de COSAPI se debe añadir que fue una de las empresas fundadoras del Club de la Construcción donde era accionista la esposa de PPK, Nancy Lange. Incluso actualmente COSAPI es la única empresa que ha aceptado sus delitos y como tal es colaboradora eficaz en el caso del Club de la Construcción donde es fiscal Germán Juárez Atoche.

MUÑECO INFLADO EN LA BANCA DE SUPLENTES

Las encuestadoras inflan al muñeco de ocasión, George Forsyth. Pero este muchacho es tan limitado que sería un insulto que pase a la segunda vuelta en las elecciones de abril. Quienes no nos creen, revisen nomás su trayectoria de arquero en el club Alianza Lima. Simplemente lo mandaron a la banca porque no servía. Vale. Ese es su lugar.
Fuente: Diario EXPRESO.

¿ES CATÓLICO EL ARZOBISPO DE LIMA MONSEÑOR CASTILLO?

Por Luciano Revoredo– LaAbeja.pe
Si anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme:
al contrario, es para mí una necesidad imperiosa.
¡Ay de mí si no predicara el Evangelio! (1Cor 9, 16)
Monseñor Carlos Castillo, el señor arzobispo de Lima no deja de sorprendernos por su constante heterodoxia. Gusta de andar al filo de la navaja. Desprecia las tradiciones católicas y contradice la enseñanza bimilenaria de la Iglesia.
Pero esta vez, en la misa central de las celebraciones del Señor de los Milagros, en las Nazarenas, en presencia de las monjas y de los representantes de la Hermandad dio un mensaje por demás sorprendente y equívoco.
Terminando su homilía y refiriéndose a la presencia de la hermandad en gran parte del mundo y a la posibilidad de difundir la devoción al Señor de los Milagros dijo textualmente lo siguiente:
Tenemos una misión universal. La irradiación mundial de la devoción tiene que ser misionera y vamos a proponernos que toda la hermandad a nivel mundial sea agente misionero de esperanza para decirle al mundo NO QUE SE CRISTIANICE, como si se tratara de borrar todos los esfuerzos y búsquedas de los seres humanos, sino que se cristifique, que vea al Señor, que sienta que Él puede penetrar en ellos, con libertad y abrirles puertas inclusive con sus propias costumbres, credos, ideas, ideologías… pero en donde todo se pueda transformar a través del amor y así se depuren las búsquedas humanas para encontrar el verdadero camino de una esperanza para la humanidad. Misión universal que nunca pensamos que íbamos a tener los peruanos. (…) el lenguaje del amor es entendible en todas partes del mundo. (…) Se trata de vivir como hermanos y hermanas en un mundo justo“.
Aparte del típico discurso vacío del clero progre, aquellas frases sonoras como la invocación a ser agentes misioneros de esperanza y otras que no dicen nada, pero suenan lo suficientemente complicadas como para estar en boca de un ilustrado teólogo de la liberación, lo más notable es su renuncia a la auténtica evangelización, su desprecio a todos los mártires y santos que han dado su vida por CRISTIANIZAR EL MUNDO, Precisamente lo que Castillo pide que no se haga cuando dice “decirle al mundo NO QUE SE CRISTIANICE, como si se tratara de borrar todos los esfuerzos y búsquedas de los seres humanos…”, es decir falsos respetos humanos que se anteponen al deber y razón de ser de la iglesia, que es salvar las almas cristianizando el mundo.
Pero no, nuestro arzobispo es un agente misionero del Nuevo Orden Mundial. El falso respeto a la creación humana, a las costumbres, credos e ideologías. Por lo que no hay necesidad cristianización, es una renuncia a Cristo y una traición herética a su enseñanza.
La Iglesia y su tradición gloriosa no sirven para nada, ni los sacramentos ni nada.
Dónde quedan las palabras de Nuestro Señor Jesucristo cuando dice “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”.
En sus amplios estudios de teología, el padrecito Castillo nunca leyó los documentos del Concilio Vaticano II como por ejemplo la Sacrosanctum Concilium cuando en el n. 9 dice: “Por eso, a los no creyentes la Iglesia proclama el mensaje de salvación para que todos los hombres conozcan al único Dios verdadero y a su enviado Jesucristo, y se conviertan de sus caminos haciendo penitencia. Y a los creyentes les debe predicar continuamente la fe y la penitencia, y debe prepararlos, además, para los Sacramentos, enseñarles a cumplir todo cuanto mandó Cristo y estimularlos a toda clase de obras de caridad, piedad y apostolado, para que se ponga de manifiesto que los fieles, sin ser de este mundo, son la luz del mundo y dan gloria al Padre delante de los hombres“.
O tampoco recuerda la enseñanza de San Juan Pablo II cuando en su Encíclica Redemptoris Missio n. 46 señala claramente “El anuncio de la Palabra de Dios tiende a la conversión cristiana, es decir, a la adhesión plena y sincera a Cristo y a su Evangelio mediante la fe. La conversión es un don de Dios, obra de la Trinidad; es el Espíritu que abre las puertas de los corazones, a fin de que los hombres puedan creer en el Señor y confesarlo. (…) La conversión significa aceptar, con decisión personal, la soberanía de Cristo y hacerse discípulos suyos. (…) Hoy la llamada a la conversión, que los misioneros dirigen a los no cristianos, se pone en tela de juicio o pasa en silencio. Se ve en ella un acto de «proselitismo»; se dice que basta ayudar a los hombres a ser más hombres o más fieles a la propia religión; que basta formar comunidades capaces de trabajar por la justicia, la libertad, la paz, la solidaridad. Pero se olvida que toda persona tiene el derecho a escuchar la «Buena Nueva» de Dios que se revela y se da en Cristo, para realizar en plenitud la propia vocación“.
Esa es la triste realidad. Pero esto no es todo. Hay un Bonus hereticus. Esa misma tarde, en una meditación para el clero limeño el propio monseñor Castillo soltó otra de sus perlas, cuando dijo que “…la procesión del Señor de los Milagros, tal vez solo tenía comparación con la Marcha ni una menos…”. Si, exactamente eso, con una marcha anticristiana, abortista y feminista…
Así estamos. Frente a los desvaríos del arzobispo limense cobran vigencia las palabras de Pío IX, que prácticamente lo describen, cuando señaló: “En estos tiempos de confusión y de desorden, no es raro ver cristianos, católicos –hasta los hay en el clero secular, en los claustros- que siempre tienen en los labios la palabra de término medio, de conciliación, de transacción. ¡Pues bien! no vacilo en declarar: esos hombres están en un error, y no los miro como los enemigos menos peligrosos de la Iglesia. Vivimos en una atmósfera corrompida, pestilencial; sepamos preservarnos de ella; no nos dejemos emponzoñar por las falsas doctrinas, que todo lo pierden, so pretexto de salvarlo todo“.

Teologías Deicidas. El pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto

Por Horacio Bojorge SJ
La exaltación, tras su muerte, del pensamiento del jesuita uruguayo Juan Luis Segundo por parte de personas, instituciones y publicaciones de la Compañía de Jesús, ha suscitado la fundada impresión de que la Compañía misma asume, respalda y difunde como propias dichas doctrinas. Sin embargo, este libro pone de manifiesto que el pensamiento de Segundo se inscribe dentro de corrientes históricas del pensamiento naturalista que él ha aceptado y difundido, hasta el punto de poder identificarlo como un pensador gnóstico y modernista. No conviene, por eso, recomendarlo sin reservas, y menos asumirlo como propio o representativo de la Compañía de Jesús. Como en toda obra humana, no todo parece malo o condenable en la obra de Juan Luis Segundo. Pero una larga experiencia ha enseñado a los pastores de la Iglesia que, como la piedra en el plato de arroz, el error más peligroso es el que viene mezclado con verdades. Por eso se informa acerca de sus errores, con el fin de evitar que se siga sirviendo de este arroz en medio de alabanzas, como si fuera no sólo seguro sino excelente. Lejos de recomendarlo tan entusiastamente, correspondería avisar, por lo menos, para que se mastique con cuidado.

Antonio Caponnetto

En Cabildo (Buenos Aires) Año II, 3ª Época (Febrero 2001) pág. 34: “El Padre Juan Luis Segundo –sacerdote jesuita uruguayo-, muerto en 1996, fue uno de los ideólogos más pertinaces de la llamada –y como tal reprobada– teología de la liberación. Doloroso amasijo de errores graves y de furcios funestos, cuyo fantasma todavía ronda causando y justificando todo tipo de heterodoxias intraeclesiales. Otro sacerdote jesuita y uruguayo, el Padre Bojorge, se ha tomado el trabajo de refutar su herejía, movido por el mandato de San Pío X en la Pascendi, de acuerdo con el cual cuando ‘se trata de la Religión Católica y de su seguridad, prolongar el silencio sería un crimen‘. Desde la escatología hasta la escriturística, desde el procedimiento lógico hasta la concepción de la historia, desde la eclesiología hasta la dogmática, en todo yerra Segundo, transido de inmanentismo, contagiado de marxismo, subvertido de antropocentrismo y ganado por un resentimiento personal que el autor analiza con caridad pero sin vacilaciones. Bojorge -cuya pluma no sólo es erudita sino también inspirada– llega al fondo dramático de la cuestión cuando analiza el deicidio de que es capaz esta pseudoteología, a la luz del pecado de la acedia, sobre el cual ya lleva escritas otras obras notables. Volveremos sobre este tratado, de lectura esforzada por la profundidad, y necesaria por el mal que nos previene”.

Presentación de la obra de Horacio Bojorge SJ

En Panorama Católico (Buenos Aires) Año I, (Marzo 2001) Nº12, p. 14: De fecunda producción, el Padre Bojorge nos hace llegar la obra que reseñamos. Es el primer intento de sistematizar críticamente el pensamiento de quien fuera la principal cabeza ideológica de la “teología de la liberación” –Juan Luis Segundo– y que durante más de una década sirviera de sustento ideológico a la violencia armada y fratricida de la subversión marxista con ropaje clerical en nuestro continente. Intento doblemente valioso porque lo hace un hermano suyo de religión y de patria carnal. Segundo fue uno de los pocos “teólogos de la liberación” que no se allanó a las famosas “Instrucciones” sobre la teología de la liberación con que en su momento el Santo Padre por la mano del Cardenal Ratzinger, promulgaran para terminar con el problema. Lejos de rehuir el debate como otros de sus cofrades –Gustavo Gutiérrez por ejemplo– Segundo relanzó el desafío en su obra “Respuesta al Cardenal Ratzinger”. La obra del Padre Bojorge presenta una crítica sistemática del pensamiento de Segundo. Dividida en doce capítulos, luego de la introducción de rigor, analiza “La Esjatología cercenada”, estudia los “Vicios de argumentación lógica, teológica y escriturística”, pasa revista a los “Errores acerca de la revelación y de la hermenéutica”, a la “Actitud ante el Magisterio”, expone la “Recomendación y defensa del marxismo”, nos habla de “La adoración de la historia: la fe neguentrópica”, aborda lo que denomina el “Intermezzo histórico: la inversión antropológica de la fe, naturalismo y gnosis”. De allí, momento en el que parece haber alcanzado el núcleo de los errores de Segundo, se lanza a describir y criticar: “El giro antropocéntrico en Juan Luis Segundo: del misterio divino al proyecto humano”, para concluir en el capítulo 9 con la pregunta: “¿es teología el pensamiento de Juan Luis Segundo?”. El capítulo 10 se dedica a “Acedia ante el pueblo creyente” retomando así la obra anterior del autor “En mi sed me dieron vinagre. La civilización de la acedia”. El anteúltimo capítulo se refiere a la “Eclesiología gnóstica y elitismo” y el capítulo final “Señalaciones de heterodoxia”. La obra posee además tres anexos: “El culto idolátrico”; “La reducción de la fe a gnosis” y “Sobre el ateísmo del creyente”. Plena de erudición, con un conocimiento profundo de la obra de Segundo, el libro ofrece una excelente presentación crítica, realmente importante en estos tiempos en que pareciera que vamos a asistir –si Dios nuestro Señor no decide otra cosa– a una reedición corregida y aumentada de ese “marxismo cristiano” del que Segundo ha sido uno de los más firmes apoyos ideológicos. Sólo cabría señalar –a nuestro humilde juicio– dos observaciones a la erudita obra que presentamos. Pensamos que una crítica integral de Segundo requiere por una parte seguir las pistas hasta las teologías europeas que le sirvieron de base. Si algo tienen las “teologías deicidas” es que no son oriundas de la América Hispana. Algo hay en la obra, (ver el cap. 7 las notas sobre Barth y Maritain) pero sería interesante profundizar esa dimensión estudiando desde la crisis modernista de principios de siglo, pasando por la “nouvelle théologie” condenada por la “Humani generis” y el caos doctrinal posconciliar. La otra es la necesidad de complementar la crítica teológica con el análisis político serio de la realidad hispanoamericana. El daño producido por las tesis maritaineanas que llevaron al “bautismo” del liberalismo político entre los católicos, a la pérdida práctica de la principalía de la Realeza de nuestro Señor en cualquier obra, incluso política (también señalado al paso en la página 199 y ss) y que trajeron como falsa respuesta la “teología de la liberación” al calor del posconcilio. Pero para eso habría que escribir otros libros.

José María Ozaeta León OSA

En Revista La Ciudad de Dios Vol. CCXIV (2001) Nº1, p. [12]: Horacio Bojorge es un jesuita uruguayo preocupado por el influjo innegable de su hermano en religión Juan Luis Segundo (1925–1996) y dolido porque las enseñanzas de este teólogo de la liberación sean imputadas a la Compañía de Jesús. Para desmontar esta posible creencia ha confeccionado un informe crítico, en el que deja de manifiesto su sólida preparación en filosofía, teología y exégesis. Reconoce que en toda obra humana no todo es vituperable; siempre se puede encontrar algo positivo. Hace bien en recordarnos este principio elemental de interpretación, ya que su informe detallado resulta demoledor. Nos basta recorrer muy por encima los doce apartados, con sus tres anexos, para comprobar que las ideas del afamado teólogo, aunque carentes de claridad conceptual, chocan con la doctrina de la Iglesia. Un muestrario: silencio significativo acerca de la vida eterna, argumentación errónea sobre las autoridades en teología (Escritura, Tradición…), oposición al Magisterio eclesiástico, desprestigio de la vida sacramental, reducción de la teología a antropología, intolerancia y sarcasmo contra los creyentes, defensa del análisis social del marxismo, justificación de la violencia… Estos puntos y otros más son destacados por el autor del informe. Aunque el propio Segundo se presenta humorísticamente como un “hereje descarado”; sin embargo, la crítica que se la hace nos parece feroz: “Estamos ante el proyecto de una nueva religión, resultado de una mezcla de pelagianismo, protestantismo, racionalismo, modernismo, marxismo y progresismo”. Imposible pintar un cuadro con mayor número de sombras. De todos modos, el análisis realizado no carece de fundamento, si bien hubiera sido de desear un poco de moderación.

¿Está Equivocado el Padre Bojorge?

Por Héctor H. Hernández- Centro de Humanidades Josef Pieper.
Bojorge, Horacio, Teologías deicidas. El pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto, Reexamen, informe crítico, evaluación. 2da. Edición, Centro Cultural Fe y Razón, Montevideo, 2011, 373pp. Es auspiciosa esta segunda edición, sobre todo teniendo presente que la primera, Encuentro, Madrid, 2000, fue de nada menos que 1,500 ejemplares.
“Giro antropocéntrico, actualismo filosófico, historicismo y politización van de la mano” (p. 180)
“A la inversión antropocéntrica del pensamiento corresponde una inversión de los afectos y las pertenencias, de las condenaciones y los elogios” (p. 233)
“No se trata de rebajar la fe a la capacidad del incrédulo, sino de levantarlo a la fe” (p. 258)
Virtudes
Se lo regalé a un joven amigo profesor de filosofía del derecho y abogado encareciéndoselo porque 1) Es una crítica contundente y verdadera al pensamiento del teólogo de la liberación Juan Luis Segundo (en adelante JLS); 2) El criticado (“divulgador más que creador”, p. 15) desenvuelve todo un tipo de pensamiento en la Iglesia de hoy, de modo tal que estudiándolo se puede captar la problemática tanto del “modernismo teórico” como de sus vastas proyecciones morales, políticas, catequéticas litúrgicas y culturales; 3) Es un ejemplo para que los abogados aprendan el arte del alegato, con el agregado de que en el orden académico este volumen bien puede tomarse como paradigma de una buena tesis doctoral. Sea por los métodos utilizados; por el respeto total a la persona del autor objetado y a sus textos, prolijamente entrecomillados y jerarquizados; por el manejo de toda la bibliografía del autor y sobre él o sobre la tendencia general a que responde, prolijísimamente clasificada al final (pp. 369/380); por el manejo de autores judíos y protestantes (p. 78) para abonar sus conclusiones; por la develación, nada fácil, de los métodos “resbaladizos” utilizados por JLS y de sus contradicciones por lo que dice y por sus “silencios” (cfr. 92, 93, 327, 328, etc.); por la detección de lo que el Magisterio Católico, -¡a pesar de todo lo que nos quejamos y de “censuras” que dejaron filtrar estos graves errores, p. 334!- ha condenado en el pensamiento segundista (Obispos del Uruguay, p. 329); y sobre todo por la utilización certerísima de las confesiones del propio autor criticado. Así por ejemplo: “al calificar a Juan Luis Segundo de hereje no se lo injuria”, porque él mismo “se autocalificó de ´hereje declarado´”(p. 328). Pero esto último no es un encuentro feliz de un abogado, sino que está justificado que es una expresión coherente con una teología secularista que no es teología y es “deicida”.
Capítulos
Los capítulos del libro son:
Introducción: JLS “ha aceptado y padecido pasivamente más que repensado” (p. 13, subrayado H.H.) un pensamiento caracterizado por su “inmanentismo, antropocentrismo, adoración de la historia (“fe neguentrópica”), descuido de los contenidos de la Revelación, cambio del objeto formal de la fe por enunciables, olvido de la Tradición, manejo a veces desaprensivo del método teológico y arbitrario de la Escritura, distancia crítica e indócil ante el Magisterio”, etc (p. 16).
Cap. 1) La Esjatología Cercenada, con olvido del Juicio y una “comprensión inmanentista de la salvación” (p. 40).
2) Vicios de Argumentación Lógica, Teológica y Escriturística. En la batalla cultural los enemigos de la Iglesia ponen por las nubes a autores como JLS, y bien hace Bojorge al atacar, no sólo los contenidos, sino su calidad científica. Pensamiento “sinuoso” y “resbaladizo”, contradictorio; “da por supuesto más de lo que afirma” (p. 45); mezcla permanente de teología y sociología (p. 47); “Insidiosamente equívoco”, toma a la fe su lenguaje, pero lo interpreta a su manera (p. 48). “Por justificarse a los ojos de los objetores terminó desconsolando a los creyentes y fomentando las apostasías” (p. 63). Bojorge coincide exactamente con lo que decía Sacheri de los tercermundistas, que quieren convertir la Iglesia al mundo y no viceversa: “no es la humanidad la que está llamada a entrar en la Iglesia para realizar dentro de ella su destino de comunión divino-eclesial y de humanidad nueva, sino que es la Iglesia la que debe integrarse en el destino de la humanidad” (p. 303).
3) Errores acerca de la Revelación y de la Hermenéutica, que reduce la caridad a filantropía (p. 84).
4) Actitud ante el Magisterio. “No niega frontal y abiertamente” el Magisterio, “pero siembra su camino” de cuestionamientos o de adhesiones a los enemigos (p. 96), y repite las leyendas negras contra el catolicismo (pp. 108,118, ignorando incluso el revisionismo histórico rioplatense, p. 129 n. 78).
5) Recomendación y Defensa del Marxismo. Pero un marxismo que no hay (pp. 132, 143, 230). De hecho JLS “opone y considera irreconciliable el culto explícito de Dios con la justicia social”, con lo cual revela su marxismo explícito, dado que Dios se concibe como “una superestructura alienante” y “convalidadora de la opresión” (p. 271).
6) La Adoración de la Historia. La Fe Neguentrópica. Si se adora la historia como progreso fatal del hombre (p. 160), hablar de “filosofía perenne” es una “tentativa para detener la historia” (p. 161). Si se cree “en la historia como una fuerza divina”, con un “panenergismo” termodinámico de sentido cuantitativo, “es muy difícil distinguir entre caricias y sopapos” (¡Maestro Bojorge!, p. 153); se tiende a “identificar, en forma monista, la historia de la humanidad con la Historia de la Salvación” (p. 164).
7) Intermezzo Histórico: la Inversión Antropocéntrica, Naturalismo y Gnosis, sintetizada con Paulo VI (7-XII-1965) por el reemplazo de “la religión del Dios que se hizo hombre”, por lo que constituye otra religión (falsa) del “hombre que se hace Dios” (p. 179); fundando la religión “en el a priori religioso” y no en el “depósito de la fe” conservado en la Iglesia (p. 180).
8) El Giro Antropocéntrico en JLS: del Misterio Divino al Proyecto Humano. Dada la gnoseología y metafísica idealista asumidas por JLS, no hay pruebas racionales de Dios, cae la apologética, y cae toda revelación exterior (p. 223), debiéndose buscar la fe “en el interior del hombre” (“inmanencia vital”, p. 225). Tiene razón Bojorge al hablar de “teologías deicidas” (p. 225), de una “historización deshistorizadora” (p. 227), con lo que al colocarse la fe al servicio del marxismo, la teología de la liberación se vuelve una cadena esclavizadora (p. 231). Es lógica entonces “la inversión” que se denuncia como epígrafe de esta recensión, y “es la Revelación la que termina sentada en al banquillo de los acusados” (p. 233). Mis alumnos del Colegio Don Bosco de San Nicolás, conducidos por curas salesianos a la guerrilla marxista y a la muerte, venían de supuestos “retiros” y como primer paso cuestionaban a la Iglesia histórica y concreta, a la labor de España en América. Por esas cosas JLS, homenajeado por los tupamaros al morir (p. 216) es “alabado por los enemigos de la fe”, pues “se ha hecho apologista del mundo incrédulo ante el creyente” (p. 234), cobrándole a los católicos los desastres causados por la modernidad (cita de Del Noce, p. 234), y atacando así “a toda la Iglesia” (p. 269).
9) ¿Es Teología la de JLS? La respuesta del Autor, que ha sido alentado por el General de la Compañía para escribir este “informe” (p. 18) es negativa, porque su principio no es la fe sino la temática social (p. 265) y la negación de la normatividad de la teología (p. 266).
10) Acedia ante el Pueblo Creyente. La “inversión” que celebra los goles del adversario y se entristece por los propios implica una debilidad por los ateos que se condice con el “desafecto por el creyente” (p. 293), y con sus “desvíos de auto denigración que comprometen la propia identidad católica” (p. 299).
11) Eclesiología Gnóstica y Elitismo. “Pareciera que el Dios en que piensa JLS estuviera ajeno a la vida de los creyentes”, pues substituye personas por ideas, cosas por ideas, todo lo cual es “típico del pensamiento gnóstico” (p. 307), según el cual la salvación se alcanza por el conocimiento, identificando la salvación con una ideología (p. 204).
12) Señalaciones de Heterodoxia. Los autores de esta línea reconocen su oposición a la doctrina de la Iglesia pero quieren quedarse adentro: “la herejía criptógama” (p. 327). En este capítulo Bojorge hace un elenco de herejías materiales en JLS.
Conclusión. Termina cuestionando que el pensamiento de JLS sea “serio”, ni “riguroso”, ni que esa “teología” suya pueda proponerse como fundamento de una espiritualidad (p. 336). Luego van tres anexos sobre “El culto idolátrico”; “Reducción de la fe a gnosis”; “Sobre el ateísmo del creyente”.
Confesiones y raíces
Es muy difícil decir de un compañero jesuita que desarrolla un pensamiento “deicida”, es decir ateo. ¿Bojorge lo prueba? Si en «Teología abierta para el laico adulto I. Esa comunidad llamada Iglesia», p. 60, JLS dice que “todo aquello que es afirmado de Dios, es al mismo tiempo un enunciado sobre el hombre” (p. 214, nota 5), la cosa es clara, porque no se distingue a Dios del hombre. Pero ahí aparece otra fortaleza del libro que comentamos. Él usa esos textos “confesorios” (“confesión” es la admisión de algo desfavorable para el que la emite) sólo como la evidencia palmaria que tiene la cosa para el propio criticado, porque se eleva antes a los fundamentos teológicos y filosóficos que dan el sentido preciso e indiscutible a esas palabras.
Con no poca habilidad dialéctica, por ejemplo, el A. dice que “lejos de convencer de monismo al pensamiento de Santo Tomás, el intento de Juan Luis Segundo supone mutación en Dios, y por eso se vuelve contra él mismo, y lo precipita en el monismo del que pretende huir” (p. 55). Si Dios es mutable, hay “ateísmo panteísta” (p. 55).
Filosofía y teología
¿Estamos en filosofía o en teología? El realismo católico se enfrenta a la filosofía y a la hermenéutica de Kant (p. 77), que interpreta la caridad sólo en sentido horizontal, con lo que el texto “el que crea y sea bautizado será salvado, el que no crea será condenado” (p. 77), resulta ser “un texto incómodo” para JLS, que alega que dicho texto (Mateo, 16, 16) no sería “auténtico”; pero esto es confundir “autenticidad” (que el texto fue escrito por San Mateo) con “canonicidad” (que la Iglesia lo ha reconocido como inspirado por el Espíritu Santo, haya sido Mateo u otro el escritor), que no es lo mismo (p. 76/77). Con Kant, JLS reduce la vida de fe a moral (p. 84, donde hace una prolija comparación entre JLS y el filósofo alemán y una “fe sin misterios”, p. 85), y a “una fe sin sentido misionero” (p. 86).
El ataque al pueblo creyente
Hay un rechazo de los “tecnicismos de la teología”, pero dándole a la pobre gente un “tecnicismo de especialistas en filosofía y en historia y con un pensamiento hermético para el común de los creyentes”. He aquí otra página maestra del abogado Bojorge: “¿Por qué no emplear ese tiempo, energía y neuronas -de los que se suponía no disponían los laicos, a los cuales, por eso mismo, no se les podía hacer una exposición teológica más completa- en presentar el misterio trinitario y la cristología?” (p. 253). Las pp. 256/257 son otra joya del teólogo Bojorge: si “las respuestas que va dando la fe al encarnarse en estas situaciones inéditas muestran al creyente «lo que cree» -el contenido de su fe-, al mismo tiempo que la justifican”, se está confundiendo la fides qua con la fides quae, esto es la fe con que se cree con lo que es creído.

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