Caja chica

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Revelan correos entre Augusto Rey y exfuncionario de OAS durante gestión de Villarán

Revelan correos entre Augusto Rey y exfuncionario de OAS durante gestión de Villarán

Este domingo, se difundieron los correos electrónicos que revelan las coordinaciones de la empresa brasilera OAS con la gestión de la ex alcaldesa de Lima, Susana Villarán, a través de Augusto Rey.
De acuerdo con un reportaje del dominical ‘Panorama’, existen miles de emails que registran diálogos entre el exfuncionario de esa compañía, Valfredo Ribeiro, con Rey cuando era asesor de la Gerencia de la Promoción de la Inversión Privada en el 2012, antes de la campaña del ‘No a la revocatoria’.
Los correos confirman pagos de equipos de campos, entrega de actas, pagos de caja chica, incluso, dádivas. Los emails son enviados desde correos institucionales de OAS y recibidos en la cuenta de la Municipalidad de Lima, con copia a André Bianchide Vía Parque de Rímac.
“Hola Augusto, José Miguel me llamó ayer por teléfono para hablar de los temas más importantes y de corto plazo, ahora en curso. Me cobró la firma del acta(…)”. “Queremos firmar la acta hoy día. Si firmamos hoy, mañana hacemos el depósito a ustedes”, son algunos de los mensajes recibidos por el entonces asesor.
Como se recuerda, en febrero del 2012, OAS estaba lista para vender las acciones que tenía de Línea Amarilla a Invepar, un fondo de inversión también de Brasil. OAS era dueña del 99% de las acciones, antes de esta venta a Invepar OAS se había asegurado que se realizaran profundos cambios en el contrato original en su beneficio.
Al respecto, El exregidor de Lima, Jorge Villena, aseguró que Augusto Rey no debió realizar esas coordinaciones, ya que no estaban dentro de su competencia.
“Él no tiene por qué estar haciendo las labores que supuestamente coordina hace con las empresas porque esas funciones son del gerente de la Inversión Privada. Creo que se atribuía cosas por la cercanía y la confianza que tenía con la alcaldesa”, mencionó.
Por su parte, Augusto Rey negó que exista alguna irregularidad en esas coordinaciones, ya que fueron remitidos de correos institucionales.
“Es un diálogo transparente que no busca ocultar nada, está relacionado con el cumplimiento de un contrato”, refirió.
Rey, a través de su cuenta de Twitter sostuvo que “desde el 2015 los operadores de Luis Castañeda lo han chantajeado con sus correos institucionales de cuando trabajó en la gestión de Villarán”.
“Siempre les dije que no tenía problema con que los publiquen porque no hay nada que ocultar. No me iba a dejar callar por los chantajes”, escribió.
Fuente: Diario Correo.

Correos revelan coordinaciones entre funcionarios de OAS y Augusto Rey

En el 2011, Augusto Rey se desempeñó como asesor de la gerencia de promoción e inversión privada en la gestión de Susana Villarán. Y recién en 2019, salen a la luz correos electrónicos institucionales, a través de los cuales coordina con funcionarios de la constructora brasileña OAS (empresa que inyectó 7 millones de dólares a las campañas de la exalcaldesa de Lima) la recepción de donaciones y hasta incentivos económicos, para varias actividades previas al proceso de revocatoria.
Se trataría de comunicaciones que revelan coordinaciones continuas, sospechosas y que no corresponderían al cargo que ostentaba Rey Hernández de Aguero, quien fuera uno de los colaboradores más cercanos de Villarán y que hoy en día se encuentra fuera del país.
En un correo del 7 de febrero de 2012, Valfredo de Assis, de OAS, le dice al exasesor municipal lo siguiente: “José Miguel (Castro) me llamó ayer por teléfono para hablar de los temas más importantes y de corto plazo, ahora en curso. Me cobró la firma del acta“.
En explicación para Panorama, Rey dijo no saber exactamente a qué se refirió con “firma del acta”. “Yo no puedo saber qué conversaciones habrán tenido en la alta dirección o en la oficina del gerente municipal donde yo no he tenido ningún sitio”, expresó.
Jorge Villena, exregidor de oposición, señaló que el que fuera hombre de confianza de Villarán no debía gestionar coordinaciones con empresas porque era solamente un asesor, de manera que las competencias pertenecían al gerente de promoción e inversión privada. “Él no tiene por qué estar haciendo labores que supuestamente coordina o hace con las empresas porque esas son las funciones que tiene el gerente de inversión privada. Yo creo que él se atribuía cosas por la confianza y cercanía que tenía con la alcaldesa”, sostuvo el exregidor.
En uno de los correos, Rey pide donativos de “panetoncitos” para una campaña navideña; en otro, se discute con los representantes de OAS para suplir los gastos de sepelio de un shipibo fallecido y que vivía en zona de alto riesgo en donde se realizaría la obra de Vía Parque Rímac.
Villena cuestionó que se haya generado un vínculo entre la gestión de Villarán y OAS, mucho tiempo antes de iniciarse el proceso de revocatoria. “Han ido picando por puchos a las empresas para pedir donaciones, regalos, dinero en efectivo”, declaró a Panorama.
En otro correo, André Bianchi, de Vía Parque Rímac, manifiesta su voluntad de firmar un acta. “Si firmamos hoy día, mañana hacemos el depósito a ustedes. (…) Estamos disponibles a cualquier hora del día para reunirnos y firmar. (…) Mañana hacemos el depósito a ustedes y estamos libres para tratar de otros temas”.
Fuente: Diario EXPRESO.

Es derecho, no “privilegio”

Por Martha Meier Miró Quesada– Diario EXPRESO.
Criticar a la doctora Yeni Vilcatoma por su programa en el canal del Congreso es despreciar groseramente la libertad de expresión. “¿Qué privilegio tiene la congresista Vilcatoma para que le den la conducción de un espacio?”, escribieron los congresistas Alberto Quintanilla, Gino Costa y Jorge Meléndez, en un oficio dirigido al presidente del Legislativo, Daniel Salaverry. Los roji-caviares nunca entenderán que la libertad de expresión no es un “privilegio” sino un derecho universal.
Richard Arce, congresista de Nuevo Perú –una escisión de Frente Amplio–, informó el jueves por Twitter en aras de la ‘pluralidad’ y la ‘democracia’ haber solicitado se le otorgue un espacio televisivo propio. Que se lo den, será espectacular que los televidentes aprecien la ausencia de propuestas, de investigación y de verdad propia del rojerío.
Otros detractores del programa de la congresista Vilcatoma, como el cantante y exfujimorista Francisco Enrique Petrozzi, sostienen argumentos para llorar, sí, para llorar de risa. Según Petrozzi “una persona que no conoce de medios, de cámaras y de manejo de programas, no debe hacer televisión”. Eso es como decir que nadie tiene derecho al libre tránsito si no cuenta con brevete. Petrozzi dijo, además, que el programa “Sin Corrupción” no le parecía “informativo, sino personalista”; sí, pues, porque así es la libertad de expresión de cada quien, personal y por tanto personalísima.
Quien sacó a luz la razón de las críticas contra el programa “Sin Corrupción” de la congresista fue el aprista Javier Velásquez Quesquén. El expremier afirmó que pretenden “amordazarla”, mostrando intolerancia: “[…] ella tiene una posición, como la tienen los que están cuestionando su programa. Y muchas de esas personas que hoy día cuestionan, usan las plataformas administrativas del Congreso para sus propios eventos o encuentros”.
Yeni Vilcatoma es una mujer temida por los corruptos. Su papel en el destape de la mafia de Odebrecht fue crucial. Como procuradora adjunta anticorrupción envió a Odebrecht un oficio que terminó en el despacho del entonces ministro de Justicia del humalismo, Daniel Figallo, quien le dijo “¿Te preguntas cómo ha llegado este oficio aquí? ¿Sabes quién es Odebrecht? Odebrecht pone y saca presidentes, es dueño del Perú y de Latinoamérica”, según lo denunció en 2014, con pruebas ante la periodista Roxana Cueva, de ‘Panorama’.
¿Será que Odebrecht quiere callar a tan valiente señora? ¿Es Odebrecht el patrón de algunos congresistas y de la libertad de expresión en el Perú? No debería sorprendernos.

Izquierda corrupta

Por Dante Bobadilla- El Montonero.pe
Capturar a un delincuente da gusto, pero no tiene nada de espectacular. A menos que se trate de uno grande, como lo fue en su momento Abimael Guzmán, el delirante maoísta que desató el terror en el país mientras predicaba justicia social. También causa especial regocijo cuando el delincuente capturado es nada menos que un profeta de la moral, un héroe social disfrazado de luchador anticorrupción, que encabezaba marchas de indignados y lavados de bandera. Ese es el caso de la ex alcaldesa Susana Villarán, sacerdotisa de la corte caviar oenegera, matrona de los colectivos progresistas, referente de la clase social más exquisita, dueña de la moral y la verdad, y propietaria exclusiva de la memoria.
Por todo lo anterior, la captura de Susana Villarán no es cualquier cosa. Es la confirmación plena de que la corrupción no le es ajena a la izquierda más fina, la de pedigrí y casta real, la de apellidos de abolengo que abren puertas con solo mencionarlos, como si fueran palabras mágicas. Y junto a Susana Villarán hay que colocar a ese chusquerío abigarrado que la rodeaba en el estrado, vivando su nombre como si fuera la enviada del Señor. Agreguemos también a esa cofradía de santones, prohombres, patricios y notables que la pusieron en un altar, como representante de la decencia política y de la izquierda infalible.
Si con Alejandro Toledo y Ollanta Humala la izquierda trató de librarse de toda culpa, asumiendo que no los conocían, ahora están calladitos. Se han visto rostros pasmados tras la confesión sincera de la ex alcaldesa. Ya ni siquiera pueden apelar a la duda razonable, la falta de pruebas o al recurso de la palabra contra palabra. Ella ya confesó. Aunque, claro, lo hizo por todos nosotros. Se inmoló en la cruz de la corrupción para salvarnos del pecado de caer en manos de una mafia. Lo hizo por la ciudad, y lo volvería a hacer. Es una mártir. Faltaba más.
Al igual que en toda Latinoamérica, la izquierda en el Perú es símbolo de corrupción. Ha caído por tierra el sueño de la infalibilidad de la izquierda. Es hora de que asuman sus culpas y dejen de señalar con el dedo al fujimorismo o al aprismo. La izquierda fue la que entronizó a Toledo, Humala y Villarán, les sirvieron de socios estratégicos, los asesoraron dando rienda suelta al gran negociado de las consultorías, pusieron los medios a su servicio, soltaron a los colectivos progres para llenar las calles en cuanta marcha se convocaba. Los sicarios políticos se ocuparon de estigmatizar a los rivales y, gracias a la CVR, crearon el mito de una izquierda santa, pura e inmaculada, que jamás tuvo nada que ver con actos de corrupción.
Esa concepción maniquea de la superioridad moral de la izquierda no va más. Toledo, Humala y Villarán dedicaron buena parte de su gestión a investigar a sus oponentes, a perseguirlos y a estigmatizarlos. Así fue como Alberto Fujimori, Alan García y Luis Castañeda pasaron por la guadaña de la izquierda y fueron víctimas de sus rituales purificadores. La jauría rabiosa de las redes sociales se encargó de destruirlos. Por supuesto, hicieron lo mismo con Keiko apenas fue derrotada en las últimas elecciones a manos de PPK, convertido en candidato de la izquierda. Para no perder la costumbre, la acosaron judicialmente por años y finalmente la apresaron sin mediar juicio alguno, en el espectáculo más degradante de la política peruana.
Hay que darle gracias a Susana Villarán por haberle puesto un coche bomba al Olimpo caviar, por dejar en el ridículo a esa plaga de imberbes que se pusieron la camiseta del “No”, dizque para defender la moral y salvar a la ciudad de una mafia. Tan incautos fueron que no se dieron cuenta de que las camisetas que usaban las había pagado Odebrecht, que el asesor brasileño estaba pagado por Lula, que la cuenta del chifa, donde celebraron el triunfo, la pagó OAS.
Tanta plata le llovió a Susana Villarán que tiró al tacho su promesa de no volver a postular y postuló de nuevo, porque Lima no puede parar. Sufría el síndrome del salvador de la patria, que afecta a todo izquierdista en el poder. Ella quería salvar a la ciudad. Si hubiera podido, se habría quedado para siempre, como lo hicieron sus amigos Fidel Castro y Hugo Chávez. Pero la democracia se ocupó de ponerla en su lugar. Ahora le toca a la justicia.

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