Padre Efraín Castillo

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No hay receta para resolver conflictos

Por Zenaida Condori- Diario La República.

La Iglesia y concretamente algunos sacerdotes han jugado un rol importante en la solución de conflictos sociales en el país. En ese sentido, el vicario de Cajamarca, Efraín Castillo, expositor en la 32º Convención Minera, comenta sobre el rol complicado de la institución eclesial en tiempos de protestas y violencia.

¿Cuál es el rol de la Iglesia frente a los problemas sociales?

La Iglesia tiene que involucrarse en los problemas de la sociedad, no es un ente aparte. Su participación debe ser de encuentro y de mediación. La Iglesia debe tener su etapa activa de colaboración.

En los conflictos sociales la Iglesia entra como ente mediador, pero como último recurso, cuando el Estado no puede controlarlos.

Sí. Generalmente las partes en conflicto buscan un tercero, ahí aparece la iglesia, que en algunos casos sobrepasa su función.

¿Cuál es el límite?  

Eso es de acuerdo a cómo se dé la situación. Todas son diferentes.

Hemos visto a varios sacerdotes intervenir en conflictos, pero hay otros que  guardan las distancias.

Siempre se da ese abanico de posibilidades. En la Independencia, por ejemplo,  se tiene al seminarista Mariano Melgar que  deja de lado la sotana y se incluye en el proceso libertario. Las contradicciones sociales también nos involucran.

¿Requieren autorización del Vaticano para intervenir?

No.

¿Cómo funciona?

Cada quién decide. Hay algunos que llegan hasta el martirio y otros no.

En el caso del exsacerdote Marco Arana, en un inicio él fue un mediador, pero pasó ese límite y optó por uno de los bandos.

El problema es más que pasar el límite; en ese caso, es que ya se tenía una opción particular y partidaria. (Arana) Pudo seguir jugando en una dimensión más amplia.   

Arana ha dejado el precedente de que el mediador en un conflicto minero puede convertirse en un opositor férreo. 

Bueno, es el dilema de cada persona que decide hasta dónde llega, hasta dónde pone su frontera.

¿Qué defiende la iglesia?

El bien común, al desposeído, al más pobre.  La discusión es cómo hacerlo, y eso lo tienes que ver en medio de cada proceso social y político. No hay una receta.

¿Es malo que un sacerdote deje los hábitos y se involucre en política?

Eso es una decisión personal.

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