Archivo por meses: febrero 2012

San Francisco Regis Clet CM, misionero de China

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San Francisco Regis Clet CM
Por Antonio Elduayen Jiménez CM
En la historia misionera de la Congregación de la Misión (PP. Vicentinos en el Perú), China fue, con Madagascar, el campo de misión Ad Gentes más trabajado. Siendo sus exponentes máximos los mártires San Juan Gabriel Perboyre (1802-1840) y San Franscisco Regis Clet (1748-1820), cuyas imágenes en nuestra parroquia nos los recuerdan. He puesto en primer lugar a Perboyre, porque fue canonizado 4 años antes, no obstante que fueran beatificados en la misma fecha (10.11.1889) y que Regis Clet, que era 46 años mayor, muriera martirizado 20 años antes. Habría que añadir que, también, porque es mucho más conocido de los fieles y se nos hace más simpático y cercano.
Digamos a favor de Regis Clet que es un misionero mucho más curtido, pues tiene 48 años cuando llega a China (frente a los 33 de Juan Gabriel), y misiona durante 30 años (frente a los 5 de Juan Gabriel). Ambos murieron en U-Chang-Fu (la actual Wuhan) y ambos por estrangulación sobre una cruz, pero Regis Clet a la edad de 72 años, frente a los 38 de Juan Gabriel. Dejemos las comparaciones y demos unos datos de Francisco Regis Clet, cuya fiesta se celebra el 18 de Febrero, día de su muerte y partida al cielo.
Nacimiento e ingreso en la Congregación
Canonizado por el Papa Juan Pablo II, con otros otros 119 mártires chinos, el 1º de Octubre del 2000, había nacido en Grenoble (Francia) en agosto de 1743. Ingresó en la Congregación de la Misión (Padres Vicentinos) a los 21 años. Fue ordenado sacerdote en 1773. Durante 15 años ejerció de profesor de teología en el Seminario Mayor de Annecy. Admirado por su gran bondad y su cultura, le llamaban “biblioteca viviente”. En 1788, fue nombrado Director de Novicios en la Casa Madre, París, un año antes de que estallara la Revolución Francesa. Obligado a salir de Francia, pidió ir a las Misiones de China, a donde fue en 1791.
Trabajo misionero y martirio
Durante 30 años evangelizó en las provincias inmensas de Kiong Si, Hou Pe y Ho nan, con gran entusiasmo. Una violenta persecución contra los cristianos le obligó a huir…Traicionado por un cristiano apóstata, a cambio de 30 monedas, fue sometido a infinidad de vejaciones y sufrimientos, que soportó sin la menor queja. Fue condenado a morir estrangulado. Atado a una cruz, se cumplió la sentencia el 18 de febrero de 1820. Casi 50 años mas tarde, sus reliquias fueron llevadas a la Casa Madre en Paris, en cuya Capilla reposan actualmente, frente a las de San Juan Gabriel Perboyre.
Forjador de un gran Patrimonio Misionero
Eso fue San Francisco Regis Clet, con su trabajo de 30 años, que prepararon el apogeo de la Iglesia Católica China (1785-1942). Fue también inspirador de misioneros, haciendo posible que un buen número de vicentinos franceses viajaran a la Misión de la Congegación en China. Entre ellos San Juan Gabriel Perboyre, deseoso de emular el trabajo de Francisco Regis Clet y de conseguir el martirio como él. Es lo que Perboyre decía a sus seminaristas siempre que les mostraba la túnica ensangrentada y las cuerdas de la ejecución de Clet. Que desde el cielo bendiga la gesta misionera de los Padres Vicentinos en China, hoy trabajando en y desde las catacumbas.

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Javier Heraud Pérez

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Javier Heraud
Guerrillero del Markham
A 45 años de la muerte del poeta y guerrillero, sus familiares decidieron exhumar su tumba en Puerto Maldonado para sepultar sus restos en la capital.
Los restos del poeta Javier Heraud fueron sepultados en un cementerio limeño, en una discreta ceremonia privada, donde se leyeron sus poemas y se recordó pasajes de su vida que se extinguió bajo las balas de las fuerzas del orden hace 45 años.
“Quisiera descansar todo un año y volver mis ojos al mar/ y contemplar el río crecer y crecer como un cauce/ como una enorme herida abierta en mi pecho”, fue uno de los versos del poema El Viaje (1961), que leyó emocionada su hermana Cecilia durante el sepelio.
Los restos del vate, quien se unió a las guerillas y murió el 15 de mayo de 1963 a los 21 años en un enfrentamiento con las fuerzas del orden, en un paraje de Puerto Maldonado, fueron trasladados a Lima desde esa ciudad de la selva peruana.
Heraud Pérez estuvo enterrado por 45 años en el cementerio “Los Pioneros” de Puerto Maldonado.
Antes de recibir sepultura, sus familiares leyeron varios fragmentos de los poemas que escribió Heraud, entre ellos “El Viaje”, con el que obtuvo el premio “El Poeta joven del Perú”, así como El Río (1960), entre otros.
“Se ha cumplido el deseo de mi madre, porque ella quería que los restos de Javier estén al lado de mi padre Jorge”, dijo la hermana del poeta, con emotivas palabras durante el sepelio.
Un deseo familiar
Los restos de Heraud fueron enterrados en el sector Los Algarrobos del cementerio Jardines de la Paz, donde recibió el adiós de sus familiares en una ceremonia previa.
“Yo no me río de la muerte/ Sucede simplemente/ que no tengo miedo de morir entre pájaros/ y árboles”, fue otro de los versos más destacados de Heraud, que fueron leídos.
La madre del poeta, Victoria Pérez, de 96 años de edad, no pudo acompañar a este cortejo fúnebre debido a su avanzada edad, refirió Cecilia.
Los demás hermanos del poeta peruano, Jorge, Victoria, Marcela y Gustavo también hicieron uso de la palabra en esta ceremonia evocando la memoria de Heraud.
“Por 45 años mi hermano ha estado rodeado de árboles y flores y pájaros”, dijo Gustavo parafraseando uno de los poemas de su hermano, y al explicar que si ahora los restos del vate regresan a Lima, desde Puerto Maldonado, fue por el deseo expreso de su madre.
Finalmente, Cecilia agradeció al Equipo Peruano de Antropología Forense porque apoyó a la familia para hacer posible el traslado de los restos de Heraud.
Heraud nació en 1942 en Miraflores, Lima. Fue hijo de Jorge Heraud Cricet y Victoria Pérez Tellería, y fue el tercero de seis hermanos, quienes lo acompañaron hasta su tumba.
Fuente: Agencia Andina de Noticias.
Refúgienme como siempre en vuestros pechos
Es imposible

A mis amigos
Sólo quiero conocerme
a fondo como siempre,
sólo quiero
descansar en tierra muerta y en olvido.
Yo podría vivir solo
en el mar,
o en los montes,
pero siempre
necesitaría
de unos cuantos,
de un puñado,
de un racimo
de amigos
para pasar las
noches al lado
del café y del
silencio.
Refúgienme
como siempre
en vuestros
pechos,
corazones
alertas.
No sé si
podré
escribir
más
pues
ya
no
puedo
arreglar
este poema
librarme de esta
mesa, librarme
de
esta silla.
Poema en el avión*
Si acaso me preguntan
dónde estuve
y si insistentes, quieren
averiguar los sitios que he pisado,
les diré.
“Tres meses son tres años,
tres años son tres días,
tres días son tres horas,
y en verdad, en verdad hablando
sólo salí a dar una vuelta
por el parque,
entré al cinema
me tropecé con otras gentes en otras
partes.
Y ya estoy aquí,
nada le ha pasado a nadie,
yo sigo como siempre
admirando los ríos del otoño,
yo sigo como siempre
esperando al verano para maldecirlo,
y conversando con mis viejos
objetos adorados:
y no pregunten más,
que de mí no habrá ya más respuestas”.
Bien, yo deberé decirles
a mis amigos “lo he hecho.
Estuve en Moscú.
Aquella vez que volví a casa
me sentí muy derrotado.”
*Escrito al regreso de su viaje a Moscú y Europa
¡Qué difícil,
volcar mi corazón ahora,
en plena España,
en el corazón
sangrante de Madrid,
cuando las palomas
de la paz y del otoño
vuelan hacia los altos
edificios del futuro
y aquí la primavera
muere sin nacer,
váse sin venir!
¡Qué difícil decir:
vengo de Moscú,
del Asia,
he visto surgir a Samarkanda
con sus altas ermitas
que los años construyeron,
qué difícil
repito, repetirle
a los océanos sus
símbolos marchitos,
y decir luego:
He estado en España
y allí mi corazón sangró
inmediatamente
como si trabara contacto
con el viento que
corta las rosas en invierno!
Pero es cierto.
Esta es Madrid,
éste es mi corazón
sangrando,
éste es nuestro camino,
y seguiré gritando la
verdad de los
bosques apagados,
la verdad de las rosas
caídas,
la verdad de España
y sus historias.
*Madrid, octubre de 1961
L: ¿Dónde está Combray? *
J: En el jardín de Swann, en otoño.

Son hojas que recogí del jardín de Swann
un ocho de octubre en Cambray o Illiers,
da lo mismo.
Habíamos tomado el tren hacia Chartres
Lucho, Rachel, yo y Amaranta.
Allí hacía mucho frío,
pero nos consoló una lluvia
que nos obligó a tomar unos coñacs.
Claro, y también estaba la catedral
mostrándonos claras estampas,
sucios laberintos y blancos campesinos
(no pagamos nada por ellas y aún las conservo.)
No había tren para Illiers
pero estaba el autobús esperándonos.
Y mucho frío también en Cambray,
pero había un hotel de la imagen
con cuartos perfectos y edredones de plumas.
Y la paloma aquella que comimos,
y el vino tinto de la aldea,
y el queso natural que allí fabrican,
y el claro pan y el postre de manzana.
Sí, son hojas que recogí del jardín de Swann,
sobre una colina, sobre un puente pequeño
y un arroyo navegable,
pero Lucho se mareaba en la barca y no subimos.
No sé si el pueblo era hermoso,
pero allí estaban la casa de Marcel,
y la magdalena de la tía Leonie,
y la foto de Francisca la dulce,
y el acostumbrado libro de Ruskin,
y Enrique el olvidadizo de Prusia.
¿Qué más había?
Tal vez un retrato de Proust,
tal vez una ventana con vidrios de colores,
tal vez una azucena, un huerto,
un rosal, algunas rosas y estas hojas.
(1961)
*Antes de dejar París, Javier tuvo una gran satisfacción. Él había realizado un paseo de dos días a Illiers, un pueblito del sur donde vivió uno de los escritores que más admiró: Marcel Proust. Durante ese viaje corto, Javier escribió el poema.

Canción del amigo
A Degenhart Briegleb,
Dégale, para algunos

1
Caminamos
mucho tiempo
juntos,
juntos llegábamos
al colegio,
juntos dejábamos
la bicicleta,
peleábamos juntos,
hablábamos,
jugábamos,
reíamos
juntos
como siempre
y como ahora.
2
Es imposible
situarte
exactamente.
No
recuerdo el
preciso momento
en que nos
vimos,
seguramente
fue en las
aguas mutuas de
la infancia.
(Un banco, una
pequeña carpeta,
no sé).
Pero mucho tiempo
hemos andado juntos:
años que parecen
otoños fríos,
días como rayos,
fuegos como
imágenes.
3
Pero ya no me
acuerdo de ti.
Es claro
todos pueden
decirme,
que si lo
conocí tanto
tiempo, no
puede
haberse alejado
de mi lado,
aunque esté
ausente como
ahora.
Pero para mí no es así.
He visto rostros
levemente y
los recuerdo aún.
Pero Dégale
pocas veces
aparece en mis
recuerdos:
hoy camino solo,
claro,
tengo
amigos
pero ninguno
como él.
4
Compartimos muchas
cosas en el colegio:
a la vez empezamos
a escribir algunos
versos que luego
se hicieron poemas con
el tiempo.
El debe seguir
escribiendo como yo:
yo en mi suelo,
y él desterrado
voluntariamente
(bebiendo
fríos,
escupiendo nieve,
adelantando
el aliento por
el tiempo).
5
Si tú supieras
qué difícil
es vivir entre
cadáveres,
qué difícil
caminar con
los ojos cerrados,
porque ya no se puede mirar.
Y aquí (tenías
razón, toda la
vida seré un
niño)
olvido tus
pesares:
yo vivo entre
cadáveres
pero vivo entre
los míos
(lo cual es
siempre un
consuelo)
y tú sin embargo
recoges y bebes
el polvo de la
distancia.
6
Cuando tú te
fuiste leíamos
a Machado,
a Vallejo,
con fervor
descubrimos a
Darío,
Hölderlin
nos lo dio
a leer Carlos
Espinoza,
Juan Ramón
nos alegraba
y sonreía.
Hoy Juan
Ramón yace
olvidado,
Darío es siempre
un poeta lo sé,
pero ya no
me
toca.
Conservo,
(seguramente
también tú)
vivo a Vallejo
y a Machado,
pero hay
otros que
surcan mi
cabeza,
otros que
bajan en las
noches a
tocar la ventana
de mi cuarto.
7
Poco te recuerdo:
Sin embargo ahora,
quiero elevar un
canto enorme de
palomas y
cantar a tu
regreso,
que
presiento
durará un
tiempo.
Dos años
ya es mucho,
mucho tarda tu
retorno.

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Primera pasantía minera capacita a líderes

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Pasantía Apurimac y Moquegua

En la primera pasantía minera participaron 23 líderes representativos de centros poblados y comunidades de las regiones de Apurímac y Moquegua, que mantienen una estrecha vinculación con la actividad minera por su ubicación geográfica próxima a diversos yacimientos.
En el grupo de participantes que fueron propuestos por los mismos pobladores, estuvo el alcalde del distrito de Tapayrihua, de la provincia de Aimaraes (Apurímac), Nicolás Saavedra Román, quien se refirió a la gran expectativa que existe en la población en torno al yacimiento de cobre Los Chankas.
El dictado de los cursos programados estuvo a cargo de la Universidad ESAN, cuya representante, licenciada María Julia Reyes, expresó su convencimiento de que todos los participantes saldrán enriquecidos y con deseos de servir mejor a sus pueblos y formular nuevas propuestas.

El coordinador de la pasantía, Alamiro Liñán Alcalde, exhortó a los participantes a prepararse con gran sentido de responsabilidad para estar en condiciones de estructurar una cartera de proyectos, que asegure una responsable utilización de los recursos provenientes del canon y las regalías mineras.
La licenciada Miriam Rivera, de la Oficina General de Gestión Social, dio la bienvenida a los participantes y señaló que la pasantía ofrecerá un espacio de diálogo e intercambio de opiniones.
Los 23 participantes de la primera pasantía minera ya se encuentran asistieron a las primeras jornadas de capacitación en la que abordaron temas como la historia de la minería, la formación de los minerales en el tiempo, los procedimientos legales y técnicos del desarrollo de las actividades mineras; así como los alcances y exigencias de la actual normatividad ambiental y social en este campo.

Fuente: MINEM.

Sacerdote desaparecido en San Martín

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Pasados 67 días de tu desaparición en los alrededores de Chazuta (Tarapoto), te seguimos buscando de todas las formas posibles. Con la fortaleza espiritual que nos dan tantas personas laicas, religiosos/as, de la familia vicentina (del Perú y del extranjero), que nos acompañan con la oración. Y con la búsqueda organizada de los fieles de las comunidades de la Misión; y las expediciones y pesquisas policiales y militares.
Hay voces e indicios que nos dicen que tengamos confianza de encontrar al Padre Alfonso Asencios Zuloaga CM, «Alfonsito» como le llamaba y le sigue llamando la gente de la parroquia misión. Que el Señor que es Camino, Verdad y Vida, nos ayude a encontrar el camino del Padre Alfonso, nos haga descubrir la Verdad de lo sucedido, y nos lo devuelva con vida. «Buscando a un hermano, la esperanza no se agota».

Fuente: Hoja Parroquial Encuentro Nº359 de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.

Teoría del Big Bang

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Big Bang
Entre 1927 y 1930, el padre jesuita belga Georges Lemaître obtuvo las ecuaciones Friedman – Lemaître – Robertson – Walker y propuso, sobre la base de la recesión de las nebulosas espirales, que el Universo se inició con la explosión de un átomo primigenio, lo que más tarde se denominó Big Bang.
Al presentar en el Vaticano la muestra “Historia del otro mundo. El universo dentro y fuera de nosotros”, el director del Observatorio Astronómico del Vaticano, el jesuita argentino José Gabriel Funes, explicó que la teoría del Big Bang no está reñida con la fe.
En una entrevista concedida a ACI Prensa, el P. Funes señaló que desde el punto de vista eclesial “el Big Bang no está en contradicción con la fe”.
“Sabemos que Dios es creador, es un padre bueno que tiene un plan providencial para nosotros, que nosotros somos sus hijos, y que todo lo que podamos aprender racionalmente sobre el origen del universo no está en contradicción con el mensaje religioso de la Biblia”, indicó.
La Teoría del Big Bang, también conocida como la gran explosión, es la “mejor teoría que tenemos en este momento de la creación del universo”, dijo.
De forma muy resumida, esta teoría, explica que probablemente, la creación comenzó hace unos 14 millones de años con una explosión colosal en la que se crearon el espacio, el tiempo, la energía y la materia, así, es como nacieron las galaxias, las estrellas y los planetas, los cuales se encuentran en continua expansión.
El P. Funes afirmó, que como astrónomo y católico comparte esta justificación de la creación del universo, a pesar de que “hay algunas preguntas sin respuesta”.
Además, el astrónomo explicó que los católicos “deben ver el cosmos como un don de Dios”, y “admirar la belleza que hay en el universo”.
“Esa belleza que vemos nos lleva de algún modo a la belleza del creador. Y también gracias a que Dios nos ha dotado de inteligencia, de razón, podemos encontrar el logos, esa explicación racional que hay en el universo que nos permite hacer ciencia también. Nos habla también del logos creador de Dios”.
El sacerdote indicó, que aunque no hay prueba alguna de vida inteligente en el universo a parte de la nuestra, “no la podemos descartar”, porque estudios de astronomía muestran que existen alrededor de 700 planetas que giran alrededor de otras estrellas.
“Si en el futuro, que a mí me parece una cosa bastante difícil, se pudiera establecer que existe vida, y vida inteligente, no creo que esto contradiga al mensaje religioso de la creación porque serían también criaturas de Dios”, agregó.
El interés oficial de la Iglesia por la astronomía se remonta al siglo XVI y en 1891, el Papa León XIII decidió crear oficialmente un Observatorio Vaticano para mostrar que la Iglesia no está contra el desarrollo científico, sino que promueve el desarrollo de la ciencia de calidad.
Desde entonces, existe el Observatorio Vaticano, con sede en Castel Gandolfo, mientras que el telescopio que se usa para la investigación, se sitúa en Tucson, Estados Unidos.
El P. Funes explicó que expondrán la muestra del 10 de marzo al 1 de julio en Pisa, por ser la ciudad en la que nació Galileo Galilei –padre de la astronomía moderna–, y donde el astrónomo propulsor del Observatorio Vaticano, Cardenal Pietro Maffi, desarrolló su ministerio.
La exposición consiste en un recorrido en el tiempo a través de imágenes, instrumentos de investigación, así como minerales reales de Luna y marcianos que conducen al espectador a un fascinante viaje desde la creación del universo y la materia, hasta nuestro mundo interior y los átomos que nos conforman.
El Papa Benedicto XVI visitó en el año 2009 el Observatorio Vaticano, situado en la localidad de Castel Gandolfo. En aquella ocasión, sostuvo en sus manos uno de los tesoros del observatorio, un meteorito llegado desde Marte.

Georges Lemaitre

Ciencia y fe: el origen del universo
Todo el mundo sabe algo de Galileo, Newton o Einstein, por citar tres nombres especialmente ilustres de la física. Pero pocos han oído hablar de Georges Lemaître, el padre de las teorías actuales sobre el origen del universo. La teoría del “Big Bang”, la Gran Explosión que, según se cree, originó nuestro mundo, pertenece a la cultura general de nuestra época. Originalmente fue formulada por el belga Georges Lemaître, físico y sacerdote católico. Con ocasión del centenario de su nacimiento se ha editado un libro que ilustra la vida y obra de Lemaître (1).
Lemaître nació en Charleroi (Bélgica) el 17 de julio de 1894, y murió el 20 de junio de 1966. No fue un sacerdote que se dedicó a la ciencia ni un científico que se hizo sacerdote: fue, desde el principio, las dos cosas. Desde muy joven descubrió su doble vocación, y lo comentó con su familia. Su padre le aconsejó estudiar primero ingeniería, y así lo hizo, aunque su trayectoria se complicó porque se pasó a la física y además porque, en mitad de sus estudios, estalló la primera guerra mundial.
En 1911 fue admitido en la Escuela de Ingenieros. En verano de 1914 pensaba pasar sus vacaciones yendo al Tirol en bicicleta con un amigo, pero tuvo que cambiar las vacaciones por la guerra en la que se vio envuelto su país hasta 1918. Después volvió a la Universidad de Lovaina y cambió su orientación: se dedicó a las matemáticas y a la física. Como seguía con su idea de ser sacerdote, tras obtener el doctorado en física y matemáticas, ingresó en el seminario de Malinas y fue ordenado sacerdote por el cardenal Mercier, el 22 de septiembre de 1923. Ese mismo año le fueron concedidas dos becas de investigación, una del gobierno belga y otra de una fundación norteamericana, y fue admitido en la Universidad de Cambridge (Inglaterra) como investigador de astronomía.
El observatorio astronómico de Cambridge estaba entonces dirigido por Sir Arthur Eddington, uno de los astrofísicos más importantes del siglo XX. Eran unos años decisivos para la física. Einstein había formulado la relatividad especial en 1905, y en 1915 la relatividad general, que por vez primera permitía estudiar científicamente el universo en su conjunto. Lemaître siguió las enseñanzas de Eddington y también las de Rutherford, padre de la física nuclear. En junio de 1924 regresó a Bruselas, pero ese mismo año volvió a viajar por motivos científicos, esta vez a Canadá y Estados Unidos. En América, además de encontrar a Eddington, tuvo la oportunidad de conocer directamente a algunos físicos que, en aquellos momentos, estaban realizando trabajos pioneros en las observaciones astronómicas, y pasó el curso 1924-1925 trabajando en Harvard con uno de ellos, Harlow Shapley.
De Cambridge a Lovaina
Desde octubre de 1925, Lemaître fue profesor de la Universidad de Lovaina. Abierto y simpático, tenía grandes dotes para la investigación y era un profesor nada convencional. Ejerció una gran influencia en muchos alumnos y promovió la investigación en la Universidad. Además, en 1930 se hizo famoso en la comunidad científica mundial y sus viajes, especialmente a Estados Unidos, fueron ya una constante durante muchos años.
Lemaître se hizo famoso por dos trabajos que están muy relacionados y se refieren al universo en su conjunto: la expansión del universo, y su origen a partir de un “átomo primitivo”.
La expansión del universo
Las ecuaciones de la relatividad general, formuladas por Einstein en 1915, permitían estudiar el universo en su conjunto. El mismo Einstein lo hizo, pero se encontró con un universo que no le gustaba: era un universo que cambiaba con el tiempo, y Einstein, por motivos no científicos, prefería un universo inalterable en su conjunto. Para conseguirlo, realizó una maniobra que, al menos en la ciencia, suele ser mala: introdujo en sus ecuaciones un término cuya única función era mantener al universo estable, de acuerdo con sus preferencias personales. Se trataba de una magnitud a la que denominó “constante cosmológica”. Años más tarde, Einstein reconoció que había sido el peor error de su vida.
Otros físicos también habían desarrollado los estudios del universo tomando como base la relatividad general. Fueron especialmente importantes los trabajos del holandés Willem de Sitter en 1917, y del ruso George Friedman en 1922 y 1924. Friedman formuló la hipótesis de un universo en expansión, pero sus trabajos tuvieron escasa repercusión en aquellos momentos.
Lemaître trabajó en esa línea hasta que consiguió una explicación teórica del universo en expansión, y la publicó en un artículo de 1927. Pero, aunque ese artículo era correcto y estaba de acuerdo con los datos obtenidos por los astrofísicos de vanguardia en aquellos años, no tuvo por el momento ningún impacto especial, a pesar de que Lemaître fue a hablar de ese tema, personalmente, con Einstein en 1927 y con De Sitter en 1928: ninguno de los dos le hizo caso.
Para que a uno le hagan caso, suele ser importante tener un buen intercesor. El gran intercesor de Lemaître fue Eddington, quien le conocía por haberle tenido como discípulo en Cambridge el curso 1923-1924. El 10 de enero de 1930 tuvo lugar en Londres una reunión de la Real Sociedad Astronómica. Leyendo el informe que se publicó sobre esa reunión, Lemaître advirtió que tanto De Sitter como Eddington estaban insatisfechos con el universo estático de Einstein y buscaban otra solución. ¡Una solución que él ya había publicado en 1927! Escribió a Eddington recordándole ese trabajo de 1927.
A Eddington, como a Einstein y por motivos semejantes, tampoco le hacía gracia un universo en expansión; pero esta vez se rindió ante los argumentos y se dispuso a reparar el desaguisado. El 10 de mayo de 1930 dio una conferencia ante la Sociedad Real sobre ese problema, y en ella informó sobre el trabajo de Lemaître: se refirió a la “contribución decididamente original avanzada por la brillante solución de Lemaître”, diciendo que “da una respuesta asombrosamente completa a los diversos problemas que plantean las cosmogonías de Einstein y de De Sitter”. El 19 de mayo, De Sitter reconoció también el valor del trabajo de Lemaître, que fue publicado, traducido al inglés, por la Real Sociedad Astronómica. Lemaître se hizo famoso.
La fama de Lemaître se consolidó en 1932. Muchos astrónomos y periodistas estaban presentes en Cambridge (Estados Unidos), en la conferencia que Eddington pronunció el día 7 de septiembre en olor de multitud, y en esa conferencia Eddington se refirió a la hipótesis de Lemaître como una idea fundamental para comprender el universo (estaba presente en la conferencia). El día 9, en el Observatorio de Harvard, se pidió a Eddington y Lemaître que explicasen su teoría.
El átomo primitivo
Si el universo está en expansión, resulta lógico pensar que, en el pasado, ocupaba un espacio cada vez más pequeño, hasta que, en algún momento original, todo el universo se encontraría concentrado en una especie de “átomo primitivo”. Esto es lo que casi todos los científicos afirman hoy día, pero nadie había elaborado científicamente esa idea antes de que Lemaître lo hiciera, en un artículo publicado en la prestigiosa revista inglesa Nature el 9 de mayo de 1931.
El artículo era corto, y se titulaba “El comienzo del mundo desde el punto de vista de la teoría cuántica”. Lemaître publicó otros artículos sobre el mismo tema en los años sucesivos, y llegó a publicar un libro titulado “La hipótesis del átomo primitivo”.
En la actualidad estamos acostumbrados a estos temas, pero la situación era muy diferente en 1931. De hecho, la idea de Lemaître tropezó no sólo con críticas, sino con una abierta hostilidad por parte de científicos que reaccionaron a veces de modo violento. Especialmente, Einstein encontraba esa hipótesis demasiado audaz e incluso tendenciosa.
Llegamos así a una situación que se podría calificar como “síndrome Galileo”. Este síndrome tiene diferentes manifestaciones, según los casos, pero responde a un mismo estado de ánimo: el temor de que la religión pueda interferir con la autonomía de las ciencias. Sin duda, una interferencia de ese tipo es indeseable; pero el síndrome Galileo se produce cuando no existe realmente una interferencia y, sin embargo, se piensa que existe.
En nuestro caso, se dio el síndrome Galileo: varios científicos (entre ellos Einstein) veían con desconfianza la propuesta de Lemaître, que era una hipótesis científica seria, porque, según su opinión, podría favorecer a las ideas religiosas acerca de la creación. Pero antes de analizar más de cerca las manifestaciones del “síndrome Galileo” en este caso, vale la pena registrar cómo se desarrollaron las relaciones entre Lemaître y Einstein.

Lemaitre y Einstein

Einstein y Lemaître
El artículo de 1927, sobre la expansión del universo, no encontró mucho eco. Desde luego, Lemaître no era un hombre que se quedase con los brazos cruzados. Convencido de la importancia de su trabajo, fue a explicárselo al mismísimo Einstein.
El primer encuentro fue, más bien, un encontronazo. Del 24 al 29 de octubre de 1927 tuvo lugar, en Bruselas, el famoso quinto congreso Solvay, donde los grandes genios de la física discutieron la nueva física cuántica. Lemaître buscó hablar con Einstein sobre su artículo, y lo consiguió. Pero Einstein le dijo: “He leído su artículo. Sus cálculos son correctos, pero su física es abominable”. Lemaître, convencido de que Einstein se equivocaba esta vez, buscó prolongar la conversación, y también lo consiguió. El profesor Piccard, que acompañaba a Einstein para mostrarle su laboratorio en la Universidad, invitó a Lemaître a subir al taxi con ellos. Una vez en el coche, Lemaître aludió a la velocidad de las nebulosas, tema que en aquellos momentos era objeto de importantes resultados que conocía muy bien y que se encuentra muy relacionado con la expansión del universo. Pero la situación se volvió bastante embarazosa, porque Einstein no parecía estar al corriente de esos resultados. Piccard, para salvar la situación, ¡comenzó a hablar con Einstein en alemán, idioma que no entendía!
Las relaciones de Lemaître con Einstein mejoraron más tarde. La primera aproximación vino a través de los reyes de Bélgica, que se interesaron por los trabajos de Lemaître y le invitaron a la corte. Einstein pasaba todos los años por Bélgica para visitar a Lorentz y a De Sitter, y en 1929 encontró una invitación de la reina Elisabeth, alemana como Einstein, en la que le pedía que fuera a verla llevando su violón (era una afición común a la reina y a Einstein). Esa invitación fue seguida por muchas otras, de modo que Einstein llegó a ser amigo de los reyes. En una conversación, el rey preguntó a Einstein sobre la famosa teoría de la expansión del universo, e inevitablemente se habló de Lemaître; notando que Einstein se sentía incómodo, la reina le invitó a improvisar, con ella, un dúo de violón. Ya llovía sobre mojado.
Otra aproximación se produjo en 1930, en una ceremonia en Cambridge, donde Einstein se encontró con Eddington. De nuevo salió en la conversación la teoría del sacerdote belga, y Eddington la defendió con entusiasmo.
Einstein tuvo varios años para reflexionar antes de encontrarse de nuevo personalmente con Lemaître, en Estados Unidos. Lemaître había sido invitado por el famoso físico Robert Millikan, director del Instituto de Tecnología de California. Entre sus conferencias y seminarios, el 11 de enero de 1933 dirigió un seminario sobre los rayos cósmicos, y Einstein se encontraba entre los asistentes. Esta vez, Einstein se mostró muy afable y felicitó a Lemaître por la calidad de su exposición. Después, ambos se fueron a discutir sus puntos de vista. Einstein ya admitió entonces que el universo está en expansión; sin embargo, no le convencía la teoría del átomo primitivo, que le recordaba demasiado la creación. Einstein dudó de la buena fe de Lemaître en ese tema, y Lemaître, de momento, no insistió.
En mayo de 1933, Einstein dirigió algunos seminarios en la Universidad Libre de Bruselas. Al enterarse de que Hitler había sido nombrado Canciller de la República Alemana, fue a la Embajada alemana en Bruselas para renunciar a la nacionalidad alemana y dimitir de sus puestos en la Academia de Ciencias y en la Universidad de Berlín. Einstein permaneció varios meses en Bélgica, preparando su porvenir de exiliado. En esas circunstancias, Lemaître fue a verle y le organizó varios seminarios. En uno de ellos, Einstein anunció que la conferencia siguiente la daría Lemaître, añadiendo que tenía cosas interesantes que contarles. El pobre Lemaître, cogido esta vez por sorpresa, pasó un fin de semana preparando su conferencia, y la dió el 17 de mayo. Einstein le interrumpió varias veces en la conferencia manifestando su entusiasmo, y afirmó entonces que Lemaître era la persona que mejor había comprendido sus teorías de la relatividad.
De enero a junio de 1935, Lemaître estuvo en Estados Unidos como profesor invitado por el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. En Princeton vio por última vez a Einstein.
El síndrome Galileo
Volvamos al síndrome Galileo. A Einstein le costó aceptar la expansión del universo, aunque finalmente tuvo que rendirse ante ella, porque sus ideas religiosas se situaban en una línea que podría calificarse, con los debidos matices, como panteísta. Por tanto, al otorgar de algún modo un carácter divino al universo, le costaba admitir que el universo en su conjunto va cambiando con el tiempo. Los mismos motivos le llevaron a rechazar la teoría del átomo primitivo. Un universo que tiene una historia y que comienza en un estado muy singular le recordaba demasiado la idea de creación.
Einstein no era el único científico que sufría los efectos del síndrome Galileo. El simple hecho de ver a un sacerdote católico metiéndose en cuestiones científicas parecía sugerir una intromisión de los eclesiásticos en terreno ajeno. Y si ese sacerdote proponía, además, que el universo tenía un origen histórico, la presunta intromisión parecía confirmarse: se trataba de un sacerdote que quería meter en la ciencia la creación divina. Pero los trabajos científicos de Lemaître eran serios, y finalmente todos los científicos, Einstein incluido, lo reconocieron y le otorgaron todo tipo de honores.
Lemaître jamás intentó explotar la ciencia en beneficio de la religión. Estaba convencido de que ciencia y religión son dos caminos diferentes y complementarios que convergen en la verdad. Al cabo de los años, declaraba en una entrevista concedida al New York Times: “Yo me interesaba por la verdad desde el punto de vista de la salvación y desde el punto de vista de la certeza científica. Me parecía que los dos caminos conducen a la verdad, y decidí seguir ambos. Nada en mi vida profesional, ni en lo que he encontrado en la ciencia y en la religión, me ha inducido jamás a cambiar de opinión”.
Con el estímulo de la fe
Lemaître dejó clara constancia de sus ideas sobre las relaciones entre ciencia y fe en estas palabras, pronunciadas el 10 de septiembre de 1936 en un congreso celebrado en Malinas: “El científico cristiano debe dominar y aplicar con sagacidad la técnica especial adecuada a su problema. Tiene los mismos medios que su colega no creyente. También tiene la misma libertad de espíritu, al menos si la idea que se hace de las verdades religiosas está a la altura de su formación científica. Sabe que todo ha sido hecho por Dios, pero sabe también que Dios no sustituye a sus creaturas. La actividad divina omnipresente se encuentra por doquier esencialmente oculta. Nunca se podrá reducir el Ser supremo a una hipótesis científica.
“La revelación divina no nos ha enseñado lo que éramos capaces de descubrir por nosotros mismos, al menos cuando esas verdades naturales no son indispensables para comprender la verdad sobrenatural. Por tanto, el científico cristiano va hacia adelante libremente, con la seguridad de que su investigación no puede entrar en conflicto con su fe. Incluso quizá tiene una cierta ventaja sobre su colega no creyente; en efecto, ambos se esfuerzan por descifrar la múltiple complejidad de la naturaleza en la que se encuentran superpuestas y confundidas las diversas etapas de la larga evolución del mundo, pero el creyente tiene la ventaja de saber que el enigma tiene solución, que la escritura subyacente es al fin y al cabo la obra de un Ser inteligente, y que por tanto el problema que plantea la naturaleza puede ser resuelto y su dificultad está sin duda proporcionada a la capacidad presente y futura de la humanidad. Probablemente esto no le proporcionará nuevos recursos para su investigación, pero contribuirá a fomentar en él ese sano optimismo sin el cual no se puede mantener durante largo tiempo un esfuerzo sostenido. En cierto sentido, el científico en su trabajo prescinde de su fe, no porque esa fe pudiera entorpecer su investigación, sino porque no se relaciona directamente con su actividad científica”.
Un hecho resulta especialmente significativo en este contexto de mutuo respeto entre ciencia y fe, que evita indebidas interferencias. El 22 de noviembre de 1951, el Papa Pío XII pronunció una famosa alocución ante la Academia Pontificia de Ciencias. Algún pasaje parece sugerir que la ciencia, y en particular los nuevos conocimientos sobre el origen del universo, prueban la existencia de la creación divina. Lemaître, que en 1960 fue nombrado presidente de la Academia Pontificia de Ciencias, pensó que era conveniente clarificar la situación para evitar equívocos, y habló con el jesuita Daniel O’Connell, director del Observatorio Vaticano, y con los monseñores Dell’Acqua y Tisserand, acerca del próximo discurso del Papa sobre cuestiones científicas. El 7 de septiembre de 1952, Pío XII dirigió un discurso a la asamblea general de la Unión Astronómica Internacional y, aludiendo a los conocimientos científicos mencionados en el discurso precedente, evitó extraer las consecuencias que podían prestarse a equívocos.
(1) Valérie de Rath. Georges Lemaître, le Père du big bang. Éditions Labor. Bruselas (1994). 159 páginas.

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Misioneras de Jesús Verbo y Víctima

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III Congreso

El III Congreso Nacional Misionero y de la Vida Consagrada se llevará a cabo en el Callao, organizado por la Comisión Episcopal del Clero, las Obras Misionales Pontificias y la Diócesis del Callao. En este congreso participarán sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, aspirantes a la vida religiosa y movimientos laicales de todo el Perú.
Este congreso lleva como tema: “Testigos y anunciadores de Cristo, en comunión, para que el mundo crea”, y se realizará del 2 al 5 de febrero, en el Colegio San José Maristas, del Callao. El encuentro contará con obispos expositores de diversas partes del continente. Asimismo habrá 10 talleres, guiados por reconocidos representantes de la Iglesia en el Perú.

Según el Padre Víctor Lívori, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias del Perú, este Congreso será un momento de gracia para la Iglesia Peruana porque tiene como finalidad de renovar en los participantes el encuentro personal con Cristo resucitado, y fortalecer la identidad de los consagrados al servicio del Reino con su testimonio de vida.
Delegación CuscoPor su parte, Monseñor Juan de Dios Rojas, Vicario General del Callao, mencionó que este evento tiene como objetivo general el impulsar la dimensión misionera del clero y miembros de la vida consagrada para que sean auténticos testigos y anunciadores creíbles en el mundo de hoy.
Animamos a todos los miembros de la Iglesia en el Perú a vivir nuestro compromiso misionero para que el Evangelio pueda extenderse en todo el mundo a través de nuestros sacerdotes y religiosas.
Monseñor Federico KaiserMisioneras de Jesús Verbo y Víctima
La congregación Misioneras de Jesús Verbo y Víctima, celebró sus Bodas de Oro fundacionales en Caravelí, la pequeña ciudad peruana que las vio nacer hace 50 años, de la mano de Monseñor Federico Kaiser MSC y de la Madre Wilibrordis.
En 1957 el Papa Pío XII creó la prelatura de Caravelí para una mejor atención de una vasta zona peruana. Una prelatura es un territorio puesto bajo la conducción de un Obispo sin ser todavía formalmente una diócesis. Los actualmente 30,000 km2 de Caravelí pueden no parecer una extensión tan grande comparados a los 50,000 de la diócesis de Salto o aún a los 25,000 de la diócesis de Melo. Sin embargo, la accidentada geografía montañosa acrecienta las distancias.
El primer Obispo de Caravelí fue Monseñor Federico Kaiser, un misionero alemán que terminó recibiendo la ciudadanía peruana. Frente a las necesidades pastorales de la población de la prelatura, Monseñor Kaiser se encontró con muy pocos recursos: algunos sacerdotes de su congregación y algunas religiosas de la rama femenina de la misma.
Madre WillibrordisAgotadas las posibilidades de conseguir sacerdotes religiosos o diocesanos que vinieran como misioneros, decidió fundar una congregación religiosa preparada especialmente para atender comunidades en las que no se contara con un sacerdote. Apenas pide ayuda para su proyecto a la Hermana Wilibrordis, encuentra en ella un eco inmediato y entusiasta y una gran capacidad ejecutiva. Así, el 22 de junio de 1961 nacen en Caravelí las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima, las “Madres”, como habitualmente se les llama y se llaman entre ellas.
Las misioneras se multiplican rápidamente y se prodigan para llegar a los más recónditos rincones de la prelatura, donde a veces transcurre un año entero entre dos visitas de un sacerdote. Con una sólida espiritualidad, fundada sobre la Palabra y la Eucaristía (Jesús Verbo y Víctima), con una vida austera y disciplinada llevada con alegría y salpicada de buen humor, las MJVV comienzan a llamar la atención de otros obispos también necesitados de una mejor atención pastoral en esos lugares “donde termina el asfalto”. Es así que la congregación se extiende, abre sus comunidades o “Patmos” en otras diócesis de Perú, y luego en Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay. En 1982 la congregación obtiene su aprobación pontificia.
Fuente: http://misionerasdejesus.wordpress.com
Familia Jesus SanadorFamilia de Jesús Sanador
Una familia de sacerdotes, hermanos y hermanas consagrados a Cristo y su Iglesia; unidos por los votos privados de la obediencia, la castidad, la pobreza y el martirio, con el fin de vivir de una manera profética la vocación bautismal de seguir a Jesucristo y ser sus instrumentos de sanación para las familias, incluyendo no sólo la familia individual nacional, pero también a la familia más amplia de la Iglesia y de la sociedad.
Fundados en 1998, por el padre Felipe Scott Chavanches en Tampa-Florida. Presentes desde el 10 de enero de 2003 en la Diócesis de Chosica, cuyo Obispo es Norberto Strottman MSC. En el 2008 llamados a ir “más lejos”, fueron invitados a servir al Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado por su actual Obispo, Monseñor Francisco González Hernández OP.
Fuente: www.familiadejesusperu.org

Canje de deuda externa por naturaleza

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Por Juan Gensollen Sorados
Para el docente de la Unidad de Posgrado (UPG) de la Facultad de Ciencias Sociales, Dr. Víctor Nomberto Bazán, la construcción de una carretera, un reservorio o una hidroeléctrica, debe incluir un componente de inversión que tenga en cuenta el aporte de nuestro país en cuanto a sus recursos naturales. “Yo planteo que debemos considerar esta variable y debemos canjear la deuda que tenemos dado que nosotros somos un país amazónico. Proporcionamos toda el agua que nace en la Cordillera de los Andes al Brasil, que hace uso de ese recurso en su amazonía. Nosotros por ese servicio ambiental no cobramos nada. La idea es que debe canjearse esa deuda a favor nuestro por el aporte que hacemos mediante nuestra vegetación”, señala.
En este sentido, explica el Dr. Nomberto, ha habido un avance en Copenhague, donde se constituyó el Fondo Verde, que tiene entre sus mecanismos para contrarrestar el cambio climático, el canje de las deudas. “Sobre todo el canje bilateral con los países del Club de París y la inversión en áreas naturales protegidas. Yo estoy haciendo ese planteamiento recogiendo lo establecido en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992, el Protocolo de Kyoto en 1997 y la Constitución del Fondo Verde en Copenhague en 2009”, indica.

Historia del canje de la deuda

Deuda externa
Para el profesor Nomberto, la deuda externa se inicia con la guerra de la Independencia, que motivó, desde 1821, la compra de armamento, por lo que tuvimos que recurrir al año siguiente a Colombia para enfrentar y acabar definitivamente con las tropas realistas. “Desde entonces nuestra deuda fue ascendiendo, pasando por varias etapas, hasta llegar en 1990 a 10 mil millones de dólares. Actualmente es de 20 mil millones”, refirió.
En cuanto a las deudas contraídas para invertirlas en proyectos educativos o en la mejora de la calidad educativa peruana, estas representaron menos del 5% del total, que se ha empleado para el desarrollo de la ciencia y tecnología. “Es muy poco, si se tiene en cuenta que hay países como Brasil que se endeudan con esa finalidad”.
Estos y otros conceptos los desarrolla ampliamente en su reciente libro Historia del canje de la deuda externa peruana 1970-2000, editado por el Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Unidad de Posgrado de la Facultad de Ciencias Sociales.
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
Capítulo I: LA DEUDA EXTERNA
1.1. La deuda
1.2. Deuda externa pública
1.3. Deuda bilateral
1.4. Deuda multilateral
1.5. Cooperación Internacional
1.6. Situación de la deuda externa en el Perú
1.7. Situación actual de la deuda pública
Capítulo II: HISTORIA DE LA DEUDA EXTERNA
2.1. Antecedentes históricos en el siglo XIX
2.2. Auge de la inversión directa: la década del setenta
2.3. Aumento del crédito bancario: la década del setenta
2.4. La década perdida: deuda sin canje y crisis
2.5. Ajuste neoliberal y canje de la deuda: la década del noventa
Capítulo III: HISTORIA DEL CANJE DE LA DEUDA EN EL PERÚ
3.1. Canje de deudas con productos
3.2. Canje de deuda por inversión
3.3. Canje de deuda por privatización
3.4. Primera etapa del canje de deuda en donación
3.5. Segunda etapa del canje de deuda en donación
3.6. Principales operaciones de canje de deuda por donación
Capítulo IV: CANJE DE LA DEUDA EXTERNA POR NATURALEZA
4.1. Importancia del ambiente
4.2. Agudización del problema ambiental
4.3. Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente
4.4. Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo
4.5. Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible
4.6. Tipos de fondos ambientales
Capítulo V: EL FONDO PARA ÁREAS NATURALES PROTEGIDAS POR EL ESTADO
5.1. Pro Fondo para Áreas Naturales Protegidas por el Estado (PROFONANPE)
5.2. Planeamiento estratégico de PROFONANPE
5.3. Recursos financieros
CONCLUSIONES
ANEXOS
BIBLIOGRAFÍA
Este texto constituye un excelente ejemplo de la aplicación de métodos interdisciplinarios en Ciencias Sociales para producir un texto enriquecedor y muy sugestivo. El tema que aborda -la deuda externa y su relación con la naturaleza- es de gran interés contemporáneo y a la vez un problema peruano de larga duración histórica cuyos antecedentes se remontan a los albores de la República. Inicialmente plantea el tema con solvencia, a continuación analiza su historia para definir a los actores principales de la problemática y luego estudia los mecanismos concretos de su aplicación.
ISBN: 978-12-45033-2-0
pp.99- Noviembre de 2011
Fuente: San Marcos al día Nº 242, página 8; Alerta Editorial del Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolomé de Las Casas y www.urpilibros.com