Misericordia es vencer al mal con el bien

[Visto: 2841 veces]

Diario16

Comunicado del Sodalicio de Vida Cristiana
Tras concluir la Asamblea General, reunida para elegir nuevas autoridades, el Sodalicio de Vida Cristiana siente el deber, a la luz de la justicia y la caridad, de comunicar hechos dolorosos referidos a quien fuera Vicario General del Sodalicio de Vida Cristiana, Germán Doig, fallecido el 13 de febrero de 2001.
En junio de 2008 recibimos un testimonio dando cuenta de inconductas sexuales de Germán Doig reñidas con su condición de cristiano y de laico consagrado del Sodalicio.
Luego de la sorpresa inicial, del dolor y el desconcierto –porque esta doble vida nos era desconocida-, una comisión de autoridades de nuestra comunidad comenzó un proceso de investigación a lo largo del cual recibió dos testimonios adicionales entre junio de 2008 y diciembre de 2010. En ningún caso se trató de abuso de niños.
Las personas que han prestado su testimonio han pedido guardar el anonimato. Por ello, este proceso se ha llevado a cabo en la más estricta y debida confidencialidad.
El conocimiento de los hechos nos llevó ante todo a brindar asistencia a las personas afectadas para reconciliar las heridas que pudieran tener, tanto espirituales como psicológicas.
Ante la consistencia y credibilidad de los testimonios comunicamos estos hechos a diversas autoridades eclesiásticas, a los miembros del Sodalicio y de la familia espiritual.
Decidimos detener los actos preliminares que llevábamos a cabo para iniciar el proceso de reconocimiento público de quien creíamos tenía una vida modélica; así como retirar su retrato de distintos lugares. No hemos cerrado la posibilidad de tomar ulteriores medidas.
Queremos dejar en claro que estas conductas contrarias a nuestra vocación cristiana y nuestros compromisos libremente emitidos ante Dios no sólo no pueden tener cabida en nuestra comunidad sino que deben ser denunciadas y rechazadas con energía, claridad y transparencia. Actos graves como estos conllevan un proceso de expulsión del Sodalicio.
Como comunidad declaramos además que no podemos considerar a Germán Doig como una persona ejemplar. Hoy lo encomendamos al corazón misericordioso de Dios y a la intercesión de María sabiendo que ella, la Virgen Santísima, a quien hemos confiado nuestra comunidad desde sus inicios, nunca deja de interceder por todos sus hijos.
Ante esta situación dolorosa pedimos con humildad que se unan a nosotros para ofrecer oraciones por todas las personas afectadas y sus familias y para que quienes formamos parte de esta comunidad podamos estar siempre a la altura de los ideales de la fe, esperanza y caridad.
Oficina de Comunicaciones del Sodalicio de Vida Cristiana
El vocero del Sodalicio de Vida Cristiana, Padre Gonzalo Len, confirmó la cancelación del proceso de beatificación del laico consagrado y extinto Vicario General, Germán Doig, debido a tres “gravísimas acusaciones” que surgieron en su contra y que evidencian que llevó una “doble vida”, la misma que ha causado mucho dolor y decepción en la organización religiosa debido a “su traición al Señor”.
Los procesos preliminares para declarar su vida ejemplar se han cerrado definitivamente y ya no se continúa al paso siguiente, que era el proceso de beatificación. Hubieron muchos testimonios para declararlo un hombre ejemplar”. Len precisó que también recibieron tres testimonios graves y contundentes que los llevaron, luego de una profunda investigación, a cerrar este proceso. “Germán murió hace poco más de diez años”, recordó al ser consultado de cuándo datan los testimonios.
Len argumentó que las personas pidieron absoluta reserva en el manejo de sus casos e insistió en que “se hizo un proceso interno, se dieron los testimonios, se investigaron y, cuando hubo claridad, se cerró y se comunicó”.
El sacerdote agregó que este tema “ha sido muy claro, muy doloroso y muy triste porque Germán era una persona de nuestra comunidad, que para mucha gente era ejemplar y esta doble vida y esta contradicción nos tomó por sorpresa y ha generado un profundo dolor”.
“Hay mucha gente que está sufriendo. Su familia, sus hermanas…”, dijo Len. Y las tres familias afectadas también.
Añadió que el tema ya ha sido comunicado a las autoridades de la Santa Sede y a los respectivos Arzobispos.
“Yo, en lo personal, quedo profundamente dolido. Esta experiencia con Germán Doig es una lamentable decepción que nos duele en el corazón”.
“Nos quedamos con la experiencia propia de la Iglesia. Como el caso de los 12 Apóstoles donde uno de ellos traicionó al Señor”.
¿Merece perdón?
“Dios perdona a todos los seres humanos. Sus malos ejemplos deben ser perdonados como a cualquiera de nosotros”. La verdad seguirá abriéndose paso.
Guerra sucia
Por Alberto Massa Gálvez
Diario 16, en su edición del 1 de febrero, da cuenta en portada completa, del escándalo sufrido por la orden religiosa Sodalicio, pues al extinto Vicario General, Germán Doig Klinge, “laico consagrado”, se le ha cancelado el proceso de beatificación, debido a tres gravísimas acusaciones que surgieron en su contra y que penosamente evidenciaron que el “personaje” llevó una doble vida, la misma que ha causado mucho dolor y decepción en su organización, por lo que se ha ordenado retirarle el culto y la fe debido a su traición al Señor.
Los motivos que dieron pie a este caso, que calificaré de penoso, sólo por tratarse de un jerarca laico de la Iglesia, con votos de castidad, obediencia, y expediente avanzado de beatificación. El joven jerarca manejaba una organización similar al Opus Dei, a ojos de los profanos.
Germán Doig Klinge, fue hijo del ingeniero Benjamín Doig Lossio, importante miembro de Acción Popular, a quien algunos consideran padre de la Vía Expresa. Doig llevó, desde muy joven, a su hermano preferido, Luis Castañeda Lossio, a las filas de la organización de Fernando Belaunde, donde aquel hizo sus pinitos políticos, demostró ser un hombre contraído al trabajo, con defectos congénitos para la oratoria. Luis Castañeda, de muy buen corazón, volcó el afecto filial en su sobrino, de corte clerical y tempranamente desaparecido.
A pesar de las dificultades para expresarse, Castañeda hizo a la prensa, en los últimos días, unas declaraciones infelices, de corte homofóbico. No sabemos si ya le habían anticipado los problemas que atravesaba el expediente de beatificación, o si su incapacidad de “aggiornamento” le durará toda la vida.
La triste noticia, que algunos atribuyen a castigo divino, debió reservarse para el final de la elección. En todo caso, puede ser que morigere los afanes de contratar a un Rasputín venezolano, para estructurar una guerra sucia, porque estas vienen desde arriba, sin necesidad de que se contraten.
Fuentes: Diario 16 y La Primera.
Como lobos rapaces
Se difundió el nombre de un miembro del Sodalicio acusado de pedofilia. Se trata del sodálite Jeffery Stewart Daniels Valderrama, quien habría realizado tocamientos indebidos a un ex integrante de dicha comunidad, identificado como ‘Tito‘. Según el testimonio anónimo, Jeffrey lo manoseaba constantemente y acosó sexualmente a otros menores de edad.
Fuente: Diario La República.
AL SERVICIO DE LA DIGNIDAD HUMANA Y DEL BIEN COMÚN
MENSAJE DE LOS OBISPOS DEL PERÚ ANTE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES GENERALES 2011
Ante las próximas Elecciones Generales 2011, los Obispos del Perú, atentos a la voz de Jesucristo el Buen Pastor, que dice: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn. 10, 10), queremos ofrecer a todos los actores del proceso democrático -católicos y ciudadanos en general- algunas reflexiones que ayuden a ejercer el deber electoral con verdad y responsabilidad.
1.- La dignidad de la persona es el centro de la preocupación social de la Iglesia. Ella enseña que, para discernir lo que es más justo y adecuado en orden al bien común, debe tenerse en cuenta la primacía del ser humano, la promoción de sus derechos fundamentales y la inclusión de los más débiles en los proyectos de desarrollo. La Iglesia considera el ejercicio de la política como un servicio a la nación. Es fundamental que se analicen las propuestas de los candidatos para garantizar estos principios.
2.- El desarrollo social debe fundarse en el respeto y la promoción de los derechos humanos, el acceso a los servicios básicos de salud, nutrición, agua, educación, vivienda y seguridad ciudadana, especialmente de los más pobres. Las mejores condiciones económicas que el país experimenta deben llegar cuanto antes a los que todavía se encuentran en la pobreza o la marginación.
3.- El ejercicio de la democracia debe respetar los principios éticos y morales vinculados a la promoción del bien común. Por ello, sin expresar preferencia por ninguna de las propuestas electorales, tenemos el deber de orientar a los fieles en aquellos planteamientos que, por sus implicaciones religiosas y morales, contradicen las enseñanzas de la Iglesia (cfr. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n.424).
4.- Invitamos a estar alerta ante las propuestas que atentan contra la ley natural, el respeto a la dignidad humana, la verdad y la práctica de la justicia. Ir contra estos principios es desconocer nuestra realidad natural. Intentar cambiarlos traerá graves consecuencias para la sociedad, y los perjudicados siempre serán los más débiles. Por ello, el respeto y la defensa de la vida desde el primer instante de su concepción hasta su muerte natural es irrenunciable en todo planteamiento. No se pueden aceptar bajo ningún argumento el aborto, la eutanasia o la manipulación genética.
5.- El matrimonio es la base de la familia y de la sociedad y tiene una importancia fundamental para el auténtico desarrollo. Por su origen divino, posee unas características propias e irrenunciables. “Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó” (Gen 1,27). El matrimonio no es una unión cualquiera entre personas. Es la unión estable e indisoluble de un hombre y una mujer que se complementan y se entregan recíprocamente en una relación abierta a la vida. “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre” (Mt 19,6). También es reconocido así el matrimonio por las grandes culturas y por la Constitución Política del Perú. Ninguna otra realidad se le puede equiparar. Es responsabilidad de todas las instancias de la sociedad promover cuanto contribuya el bien del matrimonio y de la familia.
6.- El vicio de la corrupción continúa socavando el desarrollo social y político de nuestro pueblo. Ha faltado la voluntad tenaz y el compromiso ejemplar de nuestras autoridades, la vigilancia y la colaboración eficaz de todos los ciudadanos y sobre todo, nos está faltando una fuerte conciencia ética y moral (cfr. Iglesia en América, 23). El proceso electoral es una ocasión propicia para exigir la presentación de programas que enfrenten con valentía las diversas formas de corrupción, tanto en los poderes del Estado como en los ámbitos de la actividad pública y privada.
7.- Es preciso lograr un saludable equilibrio entre progreso económico y respeto a la naturaleza. Los planes de gobierno han de tener en cuenta la ecología y el uso racional de las riquezas de nuestro país, consultando oportunamente a los pueblos y a las comunidades en cuyo territorio se dan las concesiones de tierras y las licencias de explotación de los recursos naturales. Hay que prevenir así futuros conflictos y enfrentamientos que tanto dolor nos han causado y combatir abusos como el narcotráfico y la depredación de costa, sierra y selva.
8.- Los candidatos deben tener en cuenta que la violencia social no se genera solamente porque exista pobreza, sino porque existe desigualdad. Un reto para las autoridades elegidas es lograr un mayor desarrollo, pero que se vea reflejado en la vida de todos los peruanos, principalmente de los más desfavorecidos. Por eso, las propuestas de gobierno deben expresar un compromiso real con los más necesitados y así mantener la esperanza de nuestros pueblos.
9.- Es tiempo de un diálogo fecundo y alturado que genere espacios de armonía. La transparencia del proceso electoral exige que los electores sean escuchados por los candidatos y que entre estos haya un sereno intercambio de ideas. Así el elector podrá conocer no sólo los contenidos de los programas, sino también la preparación del candidato y la coherencia de su actitud. Por consideración al elector, se han de promover debates que le permitan formarse una opinión sólida y así poder ejercer libre y responsablemente su derecho a votar.
10.-El ciudadano merece respeto e información veraz. Es indigno tratarlo como un objeto que se puede manipular o engañar. La dignidad del votante exige que resplandezca la verdad como elemento esencial para la paz, la convivencia, la democracia y la vida institucional. “La verdad los hará libres” (Jn. 8,32)
11.-Los periodistas y los medios de comunicación social han de participar con la máxima responsabilidad en el proceso. Los invitamos a ejercer la libertad de expresión buscando la verdad unida a la justicia y al bien común. Que su información sea objetiva, imparcial, abierta a todos los candidatos, a fin de que las propuestas sean conocidas de manera íntegra y veraz. Más allá de las lícitas actividades publicitarias de la campaña electoral y dejando de lado los cambiantes resultados de las encuestas, se debe privilegiar la correcta información para garantizar una verdadera participación ciudadana.
12.-Los Obispos Latinoamericanos dijimos en Aparecida: “Urge crear estructuras que consoliden un orden social, económico y político en el que no haya inequidad y donde haya posibilidades para todos. Igualmente, se requieren nuevas estructuras que promuevan una auténtica convivencia humana, que impidan la prepotencia de algunos y faciliten el diálogo constructivo para los necesarios consensos sociales” (Documento de Aparecida, 384)
En esta etapa decisiva para el futuro del país, pidamos a Dios que nos ilumine para elegir a los más capaces y con mayor vocación de servicio; que a las autoridades les conceda la sabiduría necesaria para velar por el bien común; y que todos, solidariamente unidos, estemos dispuestos a trabajar por el Perú.
Cuidar la casa de todos
Hermanas y hermanos, como pastores de la Iglesia Católica, hacemos nuestra la gran preocupación suscitada por la reciente publicación de los Decretos de Urgencia N° 001–2011 y N° 002–2011, por parte del Poder Ejecutivo, en base a las facultades extraordinarias que le otorga la Constitución, a través de los cuales se dictan disposiciones especiales para facilitar la aplicación de 33 proyectos de inversión en nuestro país. Estos decretos de urgencia están destinados a exonerar del estudio de impacto ambiental a estos proyectos de inversión como requisito previo para la obtención de autorizaciones administrativas.
La Iglesia, como Madre y Maestra, jamás estará en contra de todo aquello que suponga sumar esfuerzos para alcanzar el bienestar de peruanos y peruanas. Es tarea nuestra -como nos lo han recordado nuestros hermanos del Episcopado Latinoamericano y Caribeño en Aparecida- cuidar la casa común, pues los recursos naturales se pueden agotar y corremos el riesgo de administrar miseria, llanto y desolación (Aparecida, 474).
La respuesta que damos se debe a la insistencia de numerosos fieles sobre la necesidad de los estudios de impacto ambiental, requisito fundamental para toda actividad extractiva y energética, a fin de conocer las graves consecuencias que un mal manejo ambiental podría tener para la población y nuestra diversidad de ecosistemas.
En los últimos años, como pastores hemos asistido a distintas solicitudes de mediación entre las comunidades y el Estado, a fin de evitar situaciones de violencia producto de la agudización de los conflictos sociales. En ellos, quien más pierde es el más pobre, cuya marginación es clamorosa.
Sabemos que desde el mes de diciembre pasado, hay más de 200 conflictos sociales, la tercera parte de ellos vinculados al manejo del agua y recursos hídricos. Es preocupante que estos decretos puedan convertir la exigencia de los estudios de impacto ambiental en un requisito administrativo no obligatorio.
El agua, el aire, la tierra, son elementos esenciales de esa naturaleza gratuita que Dios nos ha otorgado generosamente. Los conflictos sociales se pueden prevenir y evitar si actuamos a tiempo. El desarrollo requiere el respeto a nuestra tierra y su gente (Cfr. Populorum Progessio, 20). Si queremos la paz, cuidemos la creación, nos dijo el Papa Benedicto XVI en su mensaje del 1 de enero de 2010. Estamos comprometidos en esa tarea.
Monseñor Héctor Miguel Cabrejos Vidarte OFM, Arzobispo de Trujillo y Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana
Monseñor Gerardo Zerdin OFM, Obispo del Vicariato Apostólico de San Ramón
Monseñor Francisco González OP, Obispo del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado
Monseñor José Luis Astigarraga CP, Obispo del Vicariato Apostólico de Yurimaguas
Monseñor Santiago García de la Rasilla SJ, Obispo del Vicariato Apostólico de Jaén
Monseñor Gaetano Gambusera SDB, Obispo del Vicariato Apostólico de Pucallpa
Monseñor Alberto Campos OFM, Obispo del Vicariato Apostólico de San José del Amazonas
Monseñor Juan Tomas Oliver OFM, Obispo del Vicariato Apostólico de Requena.

Puntuación: 5 / Votos: 184

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *