Javeriana censura a Laje

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Agustín Laje Arrigoni

Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Católica de Córdoba. Es egresado del Center of Hemispheric Defense Studies de la National Defense University (Washington DC), como becario en el curso de Coordinación Interagencial y Combate al terrorismo. Autor de los libros “Los mitos setentistas– Mentiras fundamentales sobre la década del ’70”, “Plumas Democráticas”, “Cuando el relato es una farsa– La respuesta a la mentira kirchnerista” y coautor de “El libro Negro de la Nueva Izquierda”. Además, ha participado escribiendo capítulos de libros de autoría colectiva. Durante el año 2012, fue co-conductor del programa radial “ContraCorriente”, emitido en Radio Miami (EE.UU.), y entre 2012 y 2015 fue Jefe de Redacción de la revista digital de política “La Prensa Popular”. Actualmente, dirige el Centro de Estudios LIBRE, un think tank compuesto por jóvenes intelectuales de las más diversas áreas de las ciencias sociales (economía, filosofía, ciencia política, comunicación social, ciencias jurídicas, historia, relaciones internacionales, entre otras) cuya misión es difundir ideas de libertad y republica en Córdoba.
Fuente: PUCP.

Álvaro Uribe Vélez lamenta que la Universidad Javeriana le haya cerrado las puertas a Agustín Laje

Pese a que la institución canceló una conferencia del politólogo de derecha, en la FILBo recibió una apoteósica bienvenida.

El expresidente Álvaro Uribe Vélez le dio un espaldarazo a Agustín Laje, escritor y politólogo argentino que asistió como conferencista a la Feria del Libro de Bogotá este 2023.
El exmandatario de Colombia (2002 a 2010) dejó ver que no entiende por qué la Universidad Javeriana, días previos a su apoteósica presentación en la FILBo, canceló un evento en el que Laje, cuya línea de pensamiento es de derecha, era el invitado de honor.
Justamente, la invitación al escritor argentino se dio aprovechando su visita a Colombia para participar en la FILBo donde el año inmediatamente anterior su conferencia fue uno de los eventos más concurridos.
La Universidad Javeriana anunció en la cuenta de Instagram Tienda Javeriana sobre el evento con Laje en el auditorio José Félix Restrepo de esta institución, conferencia que estaba programada para las 10:30 de la mañana del jueves 27 de abril. No obstante, horas después, la publicación fue borrada. Ante la polémica generada, SEMANA confirmó con fuentes cercanas al politólogo que efectivamente su charla fue cancelada por la institución educativa.
En ese contexto, el expresidente Uribe dejó un breve mensaje en Twitter para demostrar su respaldo a Laje: “Diría una de mis tías: ‘No puedo creer que la Universidad Javeriana le cierre el espacio a Agustín Laje’”.
Quizá razón tiene el exmandatario al sentar esa opinión: los organizadores de su conferencia calculan que llegaron 3,000 personas.  Dentro del auditorio hubo un lleno total con 700 personas y afuera hubo que poner dos carpas gigantes para que los restantes pudieran escuchar la conferencia.  La mayoría de los asistentes eran jóvenes.
Valga recordar que el argentino también tuvo una maratónica jornada de firma de libros, en especial, el más reciente y que expuso durante la feria: Generación idiota.
Laje, quien durante su presentación trazó una línea de tiempo y explicó algunos conceptos para intentar dar una idea clara de lo que se trata su nuevo libro, no desaprovechó la oportunidad para referirse a lo sucedido con la Universidad Javeriana y criticó la forma en la que esa institución educativa lo trató al cancelarle una conferencia que tenía prevista.
Agustín Laje se mostró molesto por la cancelación de su conferencia en la Universidad Javeriana, que horas antes había sido anunciada por la misma institución educativa.

Agustín Laje a Francia Márquez: “Francia Márquez es racista. Lo que dice es racismo puro”

Agustín Laje se despacha contra la vicepresidenta, a quien llamó “mononeuronal”.  “La Universidad Javeriana cancela mi conferencia prevista para mañana, ¡menos de 48 horas antes! Fue una decisión de su Consejo Administrativo. Me inclino a pensar que, de haber sido yo feminista, militante LGBT, progre o globalista, nadie habría cancelado nada”, reclamó Laje.
Cuando yo hago del sentimiento el horizonte de mi cultura, tengo una cultura profundamente idiota, ¿por qué? Porque cada uno va a referenciar su propio ombligo y a nada que esté allá afuera que nos demande el ideal de la verdad. Eso es lo grave de la Universidad Javeriana.  Y esto es más profundo que ‘bueno, es homofóbico, es misógino, es antiderechos’ y todas estas pavadas que han dicho, no. El problema real es que se acaba de derrumbar la misión de una universidad, agregó Laje.
Algunos sectores consideran ofensivas las posturas del escritor argentino Agustín Laje contra la comunidad LGBT.
Después de la cancelación de su evento en la Universidad Javeriana, pero previo a su conferencia en la FILBo, el escritor aseguró que entiende que así son las cosas, pero que eso no llevará a nada: “Pero bueno, así son las cosas: el odio a la libertad y a la verdadera diversidad (la de pensamiento) es la marca de nuestro tiempo. Mi evento en la Feria del Libro de Bogotá (Corferias) se mantiene, y espero contar con el apoyo de todos mis seguidores”, dijo.
Fuente: SEMANA.
Cardenal José Tolentino Calaça de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación.

¿Quién mató a la Universidad católica?

James F. Keating, profesor en el Providence College, en Rhode Island, Estados Unidos, acaba de publicar un artículo en First Things con un título impactante: ¿Quién mató a la Universidad católica? Tras leerlo, pienso que ese “asesinato” podría ampliarse, tanto para abarcar la inmediata educación previa al acceso a la universidad como, geográficamente, para poderse aplicar, al menos en lo esencial, también a Europa.
Keating empieza dándose un capricho literario, parafraseando al loco de Nietzsche, que aunque no es el meollo de su argumentación, resulta sugerente: ¿No habéis oído hablar de aquel profesor católico loco que encendió un farol a pleno día y corrió al mercado gritando: “¡Busco a la educación superior católica en Estados Unidos! ¡Busco lo que San Juan Pablo II estableció en Ex Corde Ecclesiae!” Como muchos de los que estaban alrededor ya no creían de verdad en la educación católica, provocó muchas risas. “¿Por qué, se ha perdido?”, dijo uno. “¿Se perdió como un niño entre la multitud?”, dijo otro. ¿O acaso ocurre que el célebre documento papal sobre las universidades católicas se ha escondido? ¿Nos tiene miedo? ¿Se ha ido de viaje? ¿Ha emigrado? Así gritaban y reían los de la plaza pública. El profesor loco saltó en medio de ellos y los atravesó con su mirada. “¿Adónde ha ido a parar la enseñanza superior católica?”, gritó. “Yo os lo diré. Nosotros la hemos matado, tú y yo. Todos nosotros somos sus asesinos”.
Lo que quiere explicar Keating con este brillante inicio es algo muy sencillo: más de treinta años después de la publicación por parte de Juan Pablo II de la constitución apostólica sobre las universidades católicas Ex Corde Ecclesiae hay que constatar que éstas (con algunas interesantes excepciones) han hecho caso omiso de lo que enseñaba el Papa.Como explica el columnista, “el documento de Juan Pablo II pretendía inspirar una renovación de la auténtica educación católica en tiempos difíciles. Adoptó lo que el difunto John O’Malley llamó un estilo de ‘invitación’ propio del Vaticano II. En lugar de denunciar los abusos, el Papa invitó a los profesores y administradores católicos a la aventura de la educación superior católica. Una aventura que consiste en sostener una tradición educativa que une rasgos de la vida intelectual comúnmente considerados antitéticos: por una parte, la búsqueda sin trabas de la verdad por parte de la razón; por otra, la “certeza de conocer ya la fuente de la verdad”, el Hijo de Dios, el Logos de todo lo que existe. (…)
Ex Corde es un potente documento promulgado por un Papa santo. Debería haber entusiasmado y fortalecido a todas las órdenes religiosas, a todos los obispos, a todos los laicos católicos a los que se ha confiado la dirección de un colegio o universidad católicos. Pero no fue así. Releerla tres décadas después de su promulgación es una experiencia más amarga que dulce. Las palabras de Juan Pablo II cayeron en terreno baldío”.
¿Cómo fue su aplicación? Lo que Keating denuncia es que sucedió como con tantas otras cuestiones: se redactaron documentos y declaraciones, se habló de diálogo y colaboración en armonía… para no hacer nada: “Intentaron poner en práctica las exigencias del Papa sin provocar la reacción de los líderes de la enseñanza superior católica estadounidense ni artículos poco favorables en el New York Times, lo que significó, finalmente, asegurarse de que nada importante cambiara”.
Las declaraciones formales incluyeron en las universidades jesuitas el lema “formando hombres y mujeres para los demás”, los franciscanos optaron por “el conocimiento unido al amor” (en palabras de Keating, lo bastante católico para los entendidos, inocuamente agradable para todos los demás), y por supuesto aparecieron frases como “en la tradición de…”, “inspirado por…” o “fundado en…”, como si el hecho de un pasado significara algo en el presente. Y todo ello acompañado de la “excelencia académica” y la apertura a todo el mundo.
Los ejemplos de Estados Unidos a buen seguro que nos recordarán otros semejantes en nuestro entorno: el Aquinas College de Michigan prepara “a la persona en su totalidad”, la Barry University de Florida fomenta “la transformación individual y comunitaria” y el King’s College de Pensilvania transforma “mentes y corazones en comunidades de esperanza”. Palabras duras como Dios, fe y catolicismo aparecen de vez en cuando, pero siempre compensadas por un compromiso con la inclusión y la diversidad. En muchas declaraciones, ser católico se equipara con acoger a los no católicos. Casi ninguna de las declaraciones habla, como hace Ex Corde, de ofrecer una educación “inspirada en los principios cristianos” para ayudar a los alumnos a “vivir su vocación cristiana de forma madura y responsable”.
En definitiva, detrás de un lenguaje creado para salir del paso, “el discurso católico no ha tenido prácticamente ninguna repercusión en el trabajo real de la universidad o escuela superior, en la contratación y promoción del profesorado, en el desarrollo del currículum y en la vida que se esperaba de los estudiantes en el campus”.
Parafraseando a Chesterton, que decía algo así como que la religión católica no había sido probada antes de descartarla, podemos decir que las enseñanzas de Juan Pablo II no han fracasado porque es que ni siquiera se han intentado.
¿El motivo? Para Keating está claro: “En mi opinión, Ex Corde no fue recibida, no porque hubiera algo deficiente o poco práctico en la concepción de Juan Pablo II de un colegio o universidad verdaderamente católicos, sino simplemente porque reorientar el barco de la educación superior católica era demasiado difícil, y el coste en prestigio e ingresos mundanos demasiado doloroso… Una aplicación seria de Ex Corde habría exigido cambios significativos en las prácticas de contratación, reformas curriculares en contra de la creciente manía por la “diversidad” y códigos estrictos y contraculturales de conducta estudiantil. Se encontró un camino más fácil. Hubo que rehacer el material promocional, colocar algunos crucifijos en los edificios y tener alguna que otra charla amistosa con el obispo del lugar”.
El resultado lo tenemos ante la vista: universidades y escuelas “católicas” incapaces de ofrecer algo realmente católico pero dispuestas a imponer a cualquiera que se acerque a ellas todo el paquete woke: “Los que tenemos una cierta edad recordamos cuando, en los años setenta, los colegios empezaron a equiparar su misión religiosa con su compromiso con la justicia social, con la esperanza de ganarse a su profesorado y personal más progresista. Recuerdo que una religiosa me dijo que, aunque los alumnos de su colegio no iban a misa ni creían especialmente en Dios, se alegraba de que se hubieran vuelto políticamente más progresistas. Ahora que las escuelas laicas han reducido la justicia social a cuestiones raciales, de género y de identidad sexual, las escuelas católicas han seguido su ejemplo”.
Ahora que los resultados ya no se pueden disimular con palabrería hueca, ¿habrá quien se decida a tomarse la enseñanza de San Juan Pablo II en serio?
Fuente: www.religionenlibertad.com

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