La maldad

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Por Martha Meier Miró Quesada- Diario EXPRESO.
Ayer murió Katherine Gómez, la joven de 18 años que el sábado pasado fue rociada con gasolina por su exnovio, quien le prendió fuego en plena vía pública. Katherine agonizó en el hospital Arzobispo Loayza, durante varios días.
Tenía 60 % del cuerpo con graves quemaduras. Había discutido con el enamorado en la transitada Plaza Dos de Mayo y éste decidió terminar el desencuentro convirtiendo a su pareja en una fogata humana. Los transeúntes trataron de ayudarla, pero el fuego demoró en ceder.
El asesino es un venezolano de 19 años, de esos miles que entraron durante el gobierno de Martín Vizcarra, sin ningún tipo de revisión de antecedentes. Y sabido es que las autoridades de la dictadura venezolana infiltraron a agentes chavistas, traficantes de drogas y hasta a sanguinarios sicarios infantiles.
El asesino de Katherine es Sergio Tarache Parra, quien huyó del lugar donde perpetró la monstruosidad. Tras la muerte de Katherine, la presidenta Dina Boluarte manifestó su “total repudio” por este crimen, que se suma a tantos otros. “Creo que esa violencia contra la mujer debe parar. Las mujeres no somos propiedad de las parejas”, dijo para la platea.
El problema de la violencia es bastante más complejo y no solo afecta a las mujeres, Hay padres y madres que matan a sus hijos a golpes; mujeres que asesinan al fruto de su vientre con veneno para ratas y otras que apuñalan, sin piedad, a sus maridos porque quieren irse con otro. Vivimos la subcultura de la muerte.
Las personas no entienden más que toda vida es sagrada, por eso se habla del aborto como si de tratarse una muela infectada. Y ese es el verdadero problema que enfrentan mujeres, hombres, niñas, niños y ancianos. El nivel de maldad que se ve alrededor del mundo, y no solo en el Perú, es incomprensible.
El problema enfrentado por las mujeres es que sus asesinos, llamados ‘homicidas domésticos espontáneos’, son capaces de matar por un impulso emocional, sin ningún tipo de premeditación o planificación.
Las esposas, padres e hijos de este tipo de asesinos suelen pensar que tienen muy mal genio, pero que serían incapaces de dañarlos. Gran error y más si hay abuso de drogas, alcohol o celos. Y esto no tiene nada que ver con la teoría de género que se nos quiere imponer como la raíz de todos los males.
El Papa Francisco, tan progre él, se ha manifestado contra esta teoría que empobrece las relaciones humanas y pretende hacer que hombre y mujeres sean iguales, “cuando la gran riqueza de la vida, está en las diferencias”, dijo.
Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, dice que “el verdadero objetivo de la ideología de género es destruir el extraordinario poder simbólico de la maternidad”.
En un mundo así de torcido, muchas más Katherines morirán de las maneras más crueles a manos de sus parejas, también niños y ancianos por quienes deben cuidarlos.

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