Difamador condenado

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Pedro Salinas

“José Antonio Eguren no niega los abusos y las víctimas en el Sodalicio”

Por Carlos Chunga– Diario El Comercio.
El arzobispo de Piura y Tumbes, José Antonio Eguren Anselmi, ha evitado pronunciarse durante todo el proceso penal contra el periodista Pedro Salinas, a quien denunció por un supuesto encubrimiento en torno a los casos de abuso en el Sodalicio de Vida Cristiana.
En su lugar ha hablado su abogado, Percy García, quien dialogó con El Comercio luego de que la Corte Superior de Justicia de Piura condenara a un año de prisión suspendida y al pago de S/80 mil a Salinas, por el delito de difamación en contra de Eguren.
¿Esto es un logro del Sodalicio o de José Antonio Eguren?
Créeme que a monseñor Eguren le apena esta condena, porque él nunca hubiera llegado a este momento. Él quería que el señor Salinas diga que se le pasó la mano y todo arreglado. Este proceso tuvo una etapa de conciliación, y el día que nos sentamos (a conciliar), Pedro Salinas dijo que no había nada que conciliar.
Pero marca un precedente para la libertad de expresión.
No, porque ya hay condenas a periodistas que se excedieron en (el ejercicio de) su libertad de expresión. Todo ejercicio profesional tiene límites. Un periodista no puede realizar su labor de información sin respetar determinados límites, propios de la dignidad humana. Pedro Salinas puede pensar muchas cosas, pero si no tiene elementos que corroboren lo que dice, no puede hacer afirmaciones. Él ha abusado de su derecho.
El abogado Carlos Rivera señaló que en la decisión judicial pudieron influir factores “extrajudiciales”.
No sé qué quiere decir. ¿Que el monseñor Eguren digita los fallos del Poder Judicial? El señor Salinas se ha encontrado con una jueza objetiva y que no tiene temor.
La defensa va a apelar, ¿qué futuro prevé usted?
Veremos cuáles son los argumentos y esperemos que la sala (de apelaciones) confirme el fallo. Yo creo que la reflexión de todo esto es que los periodistas deben distinguir el buen periodismo del mal periodismo.
¿Por qué Eguren no ha dado la cara en todo este proceso?
Porque no ha querido, a diferencia del señor Pedro Salinas, interferir en el Poder Judicial. Ha preferido que el proceso sea sin ningún tipo de interferencia, declaración, afirmación o presión.
¿Eguren deslinda responsabilidad con los abusos cometidos en el Sodalicio?
Monseñor Eguren en ningún momento pretende señalar que todo lo que se ha dicho y se ha investigado sobre los abusos en el Sodalicio sea falso, y que no haya víctimas. Claro que las hay, pero no podemos hacer una imputación generalizada. No podemos decir que todos (los miembros del Sodalicio) fueron abusadores.
¿Deslinda o no responsabilidad?
Es que no lo ha dicho él, sino la fiscalía.
¿Entonces se reconoce el aporte del libro ‘Mitad monjes, mitad soldados’?
Sí, no soy un crítico. Posiblemente se hizo algo meritorio. Monseñor Eguren nunca niega el libro, solo que no nos hemos ocupado de él. Si hay responsables, deberán asumir las consecuencias. Cuando yo le pregunto (a Eguren) por qué, con todo esto, aún sigue en el Sodalicio, me contesta que uno siempre debe pertenecer a la familia que Dios le dio, aunque los padres no hayan sido buenas personas.
Pero aquí no hablamos de buenas o malas acciones, sino de delitos.
Bueno, hablamos de personas que cometieron cosas que no están bien.
¿Qué le diría a Pedro Salinas?
Él cometió un error, estamos aquí porque él no quiso rectificarse al pedido a través de una carta notarial. En lo que se refiere a monseñor Eguren, (Salinas) erró de cabo a rabo.

Condenan a Pedro Salinas por difamar a Arzobispo de Piura

El 8 de abril la Corte Superior de Justicia de Piura (Perú), condenó al periodista Pedro Salinas a un año de prisión suspendida, el pago de 80 mil soles (cerca de 24 mil dólares) y 120 días multas, por el delito de difamación agravada contra el Arzobispo de Piura y Tumbes, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi.
La jueza del Primer Juzgado Unipersonal Penal de Piura, Judith Cueva Calle, señaló en su sentencia que la “libertad de expresión no es absoluta, tiene límites: el honor de las personas”, indicó el diario Expreso.
Cueva Calle informó que la sustentación de la sentencia se realizará el 22 de abril, pero adelantó el anuncio del fallo debido a que las afirmaciones de Salinas “evidencian menosprecio” contra Monseñor Eguren y “afectan la buena reputación”.
Pedro Salinas es coautor del libro “Mitad Monjes, Mitad soldados”, publicado en 2015, que da cuenta de los abusos sexuales, físicos y de poder cometidos por el fundador del Sodalicio, Luis Fernando Figari, y otros miembros de esta institución a la que pertenece Monseñor Eguren.
El 15 de agosto Monseñor Eguren presentó una demanda por difamación agravada contra Salinas por haberlo comparado en el artículo “El Juan Barros Peruano”, publicado el 20 de enero de 2018, con el obispo chileno Juan Barros, a quien se acusó de encubrir los abusos sexuales del exsacerdote Fernando Karadima.
En el artículo, Salinas también acusa a Monseñor Eguren de traficar tierras en la ciudad de Piura, para lo cual cita un reportaje de la cadena islámica Al Jazeera titulado “The Sodalitium scandal” (El escándalo Sodalicio).
Carlos Rivera, director del Instituto de Defensa Legal (IDL) y abogado de Salinas, indicó que el 22 de abril apelarán cuando se dé lectura al texto íntegro de la sentencia.
En declaraciones a Perú21, Pedro Salinas criticó la sentencia y dijo que le sigue pareciendo poco creíble que Monseñor Eguren no haya tenido “nada que ver con un maltrato psicológico ni con el sistema” del Sodalicio. 
El abogado de Monseñor Eguren, Percy García Cavero, dijo a la prensa que “el señor Salinas puede pensar muchas cosas, pero si no tiene elementos que corroboren lo que dice, no puede hacer tales afirmaciones”.
“Eso no es libertad de expresión, es abuso del derecho expresión y eso evidentemente está prohibido”, dijo García, y agregó que Salinas es “una persona que aún el día de hoy no termina de entender que cometió un error”.
“Hoy estamos aquí porque él no quiso rectificarse ante el pedido de la carta notarial”, afirmó el abogado.
El abogado negó que este fallo sea un precedente contra de la libertad de expresión en el país, pues “ya existen condenas a periodistas que se han excedido de la libertad de expresión en casos como el de Magaly Medina con Paolo Guerrero”, por tanto este “no es un precedente nuevo”.
“La libertad de expresión no es absoluta. Un periodista no puede realizar su labor periodística sin respetar determinados límites de la dignidad personal”, señaló.
Más adelante, pidió revisar lo publicado en medios de comunicación, donde “uno se puede dar cuenta que el señor Salinas escribía semanalmente en La República contra Monseñor Eguren”, así como en otros medios.
“Hay una ‘saga’ que se llama ‘El Obispo Amnésico’ con seis escritos contra Monseñor. Sin contar otros como ‘Eguren versus Ugaz’, ‘Gracias, Mario’, ‘Lo que Eguren no dice’, ‘Si me tocas, chillo’, ‘El Sodalicio de siempre’ y las entrevistas dadas a Mijael Garrido Lecca, Milagros Leiva, Jaime Chincha, Glatzer Tuesta, en fin”.
“La pregunta es: ¿este señor ha tenido limitada su libertad de expresión? Para nada, la ha ejercido plenamente y ha dicho cosas falsas”, dijo García.
El abogado sostuvo en Monseñor Eguren no dio declaraciones durante el tiempo que duró el proceso judicial “porque no quiso, a diferencia del señor Salinas, interferir en el Poder Judicial, porque quiso respetar que el proceso no tenga ningún tipo de interferencia, declaración, afirmación o presión” de su parte.
“A Monseñor Eguren le apena esta condena, porque él nunca hubiera llegado a este momento. Él quería que el señor Salinas diga que se le pasó la mano y todo arreglado. Este proceso tuvo una etapa de conciliación, y el día que nos sentamos (a conciliar), Pedro Salinas dijo que no había nada que conciliar”, lamentó el abogado.
En la audiencia del 18 de diciembre de 2018, García pidió que si Salinas resultaba culpable no debía recibir condena de cárcel, sino determinar únicamente si había cometido difamación.
Finalmente, García dejó en claro que Monseñor Eguren “en ningún momento pretende señalar que todo lo que se ha dicho y se ha investigado sobre los abusos en el Sodalicio sea falso, y que no haya víctimas”.
“Claro que las hay, pero no podemos hacer una imputación generalizada. No podemos decir que todos (los miembros del Sodalicio) fueron abusadores”, concluyó.
El Sodalicio de Vida Cristiana es una sociedad de vida apostólica fundada en el Perú a la que pertenece el director de ACI Prensa, Alejandro Bermúdez.
Fuente: ACI Prensa.

La libertad de expresión en su sano fuero

La resolución de una querella en la que un periodista ha sido encontrado culpable de difamación agravada, ha suscitado airadas reacciones en un sector del gremio periodístico. En realidad, el unívoco argumento es el que se ha venido escuchando desde hace meses: “El obispo de Piura, al querellarlo, ha transgredido el derecho del periodista Pedro Salinas a expresarse libremente”.
Ahora, con el proceso finiquitado, se afirma que la resolución de la querella viene a consagrar una práctica corrosiva para el periodismo y tira por los suelos la mentada libertad de expresión. Esta línea de argumentación la inició el mismo Salinas en abril del 2018. En un artículo publicado en un diario de circulación nacional, en relación con el pedido de Eguren a Salinas para que se rectifique de las afirmaciones que consideraba difamatorias, comentó que su “desaforada pretensión” (de Eguren) evidenciaba “una ignorancia inexcusable en materia de libertad de expresión”.
Desde entonces el argumento ha estado en el centro de las intervenciones de Salinas, y muchos otros periodistas le han tomado la posta. Incluso se han hecho eco de su perspectiva organizaciones internacionales como la Sociedad Interamericana de Prensa o Amnistía Internacional. Se ha visto que sus esfuerzos por presentarse como víctima de un abuso encontraron tierra fértil en algunos sectores.
Lo que muestra la sentencia no sería, sin embargo, una mordaza a la libertad de expresión. Más bien, la sitúa en su sano fuero. La condena muestra que en nombre de la libertad de expresión no se pueden transgredir otros derechos también reconocidos en la Constitución y en otros cuerpos jurídicos. En este caso, el sistema judicial ha reconocido que en el ejercicio de su profesión el periodista Salinas ha cruzado una línea que no debió cruzar: ha dañado el derecho inalienable al buen nombre de otra persona. Y ese acto conlleva una responsabilidad y una pena proporcional. Eso es lo que se podía apreciar en el iter del caso, y ahora su conclusión confirma.
Nadie niega que la libertad de expresión se encuentra amenazada de formas diversas ni que esta sea un derecho fundamental que contribuye a la salud de una sociedad democrática. Quizá lo que el caso Salinas evidencia es que también la prensa, cuando se atribuye facultades sin demarcación, puede abusar de su poder. Y habría que recordar que la prensa tiene, tal vez hoy más que antes, un poder efectivo entre manos que debe ser utilizado con responsabilidad.
El resultado de este caso, como en todo caso de abuso, es que hay víctimas. Y eso es lo que ha reconocido la justicia: el obispo Eguren ha sido víctima de un abuso. Las consecuencias de sus actos los tendrán que asumir los que la justicia ha determinado.
Por estas razones consideramos que en este proceso judicial el gran beneficiado es el periodismo. La sentencia no solo reconoce el papel fundamental que cumple en la sociedad la libertad de expresión sino que recuerda, también, algo fundamental: que hay líneas que no pueden transgredirse en su genuino ejercicio.
Fuente: Político.pe

PEDRO SALINAS: CONDENADO POR DIFAMADOR

Por Luciano Revoredo– La Abeja.pe
Hace meses que Paola Ugaz viene profetizando la “crónica de una sentencia anunciada” con relación al caso de la querella que afronta Pedro Salinas en Piura. No ha tenido mucho éxito en sus conjeturas, por cierto. Primero dijo que la sentencia se venía para finales de enero, luego que febrero y finalmente que todo estaba cocinado para marzo. No le atinó a ninguna, y llegó en abril. Pedro Salinas ha sido condenado por difamación agravada por la jueza Judith Cueva con lo que se cierra el caso Eguren vs. Salinas. La condena es a un año de prisión suspendida, 120 días multa y un pago de 80,000 soles de reparación civil.
Desde aquí queremos aplaudir la finalización de este caso que, en lo que se aún se pueda, restituye a Monseñor Eguren su honor mancillado. No tardarán en levantarse las protestas de los allegados a Salinas por lo que seguramente considerarán un ultraje al periodismo. Pero esperemos que tampoco se hagan esperar voces de apoyo a una persona que, en este caso, ha sido víctima de un atropello.
No vamos a repetir la sarta de mentiras que a lo largo de este proceso Salinas ha repetido, tratando de manipular información a su favor, negando cosas que antes afirmaba, etc. Algunas hemos ido reseñando en esta columna, pero todo eso ya queda en el anecdotario de su perfil periodístico. Sí creo que es oportuno aprovechar la ocasión para evidenciar un asunto que puede ser de interés general. Salinas en todo momento ha tratado de enlodar a Monseñor Eguren asociándolo de forma genérica y determinante a la “cúpula” del Sodalicio. Como se recordará llegó a afirmar, difamatoriamente según confirma la sentencia recién emitida, que Eguren fue creador del sistema de abusos físicos, psicológico sexuales en el Sodalicio. Hoy sabemos que Salinas difamó a Eguren y por tanto el dato pierde relevancia en sí mismo. Lo importante es individuar la manera de proceder de Salinas.
Podríamos caracterizar su técnica como “generalizar para confundir”. O dicho de manera más coloquial: “meter todo en un mismo saco”. Hasta el cansancio Salinas -y Paola Ugaz a coro- han dicho en diversas ocasiones que la querella que le puso Monseñor Eguren era una respuesta al libro “Mitad monjes, mitad soldados”. Ha intentado bajo todos los medios de hacer ver la acusación de difamación como parte de una respuesta articulada por el Sodalicio en su contra. La realidad, y lo hemos corroborado, es que no es así. Eguren ha hecho lo que ha hecho por su cuenta, pues consideró que las afirmaciones de Salinas faltaban a la verdad y lesionaban su buen nombre. No hubo tal “confabulación sodálite” contra Salinas.
Dentro de su estrategia de “generalizar para confundir”, Salinas ha logrado instalar la idea de que las cosas son blanco o negro. No hay lugar a grises ni a matices. Si Eguren fue sodálite tiene que haber actuado así o asá. Y resulta que no. La realidad es mucho más compleja y resulta aventurado, por decir lo menos, apegarse a ese tipo de generalizaciones, sobre todo, cuando de por medio está el nombre y la honra de personas. Por ahora, este caso ya le pasó su factura a Salinas. Esperemos que sirva para revisar un modo de proceder que no augura buenas cosas.

“José Antonio Eguren no niega los abusos y las víctimas en el Sodalicio”

Denuncian injerencia de ONG en querella contra Pedro Salinas

Percy García Cavero, abogado del arzobispo de Piura, monseñor José Antonio Eguren, denunció un intento de amedrentamiento y chantaje de las ONG Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y Amnistía Internacional-Perú contra la jueza Judith Cueva Calle, titular del Primer Juzgado Penal Unipersonal de Piura.
El letrado explicó que estas presiones se hicieron evidentes en la última audiencia en la querella por difamación interpuesta por monseñor Eguren a Pedro Salinas, ante calificativos injuriantes del periodista tanto en diversos medios de comunicación como en su blog.
García Cavero calificó de injerencia inaceptable que estas organizaciones vinculadas ambas al IDL, que ejerció la defensa legal de Pedro Salinas, hayan remitido cartas a la jueza advirtiendo su presencia en la audiencia.
“Son instituciones vinculadas a IDL que ejerce la defensa legal de Salinas; el día hábil anterior de los alegatos finales, tanto la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos como Amnistía Internacional-Perú le envían una carta a la jueza diciendo que, cuidado, ellos van a estar presentes en la audiencia. Los juicios son públicos, no necesitan anunciarse, cualquiera puede asistir. Las cartas tenían como finalidad la intimidación institucional”, dijo.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Señaló que la decisión de la jueza Cueva Calle no sienta ningún precedente que afecte la libertad de prensa y expresión, fuera de lo que ya está determinado por fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, del Tribunal Constitucional y acuerdos plenarios de la Corte Suprema: la libertad de expresión y prensa tiene límites y uno de ellos es la honra de las personas.
El abogado afirmó que la querella interpuesta contra Pedro Salinas no está relacionada con su libro “Mitad monje, mitad soldado”, como él pretende, sino por expresiones y artículos que Eguren consideró agraviantes, difundidas desde enero de 2018, primero el que lo acusa sin sustento que vinculan al arzobispo de Piura con el tráfico de terrenos y después de haber fundado los sistemas de abusos en el Sodalicio.
Además, remarca García, “el señor Salinas ha hecho uso de expresiones absolutamente denigrantes como ‘Que se joda Eguren’, ‘Eguren quiere salvar el culo’, ‘Depredador con suerte’, entre otros. Un conjunto de afirmaciones que son innecesarias para un periodista que quiere hacer algún tipo de juicio crítico sobre cualquier persona”, sostuvo.

Ugaz querellada

La periodista Paola Ugaz también fue querellada por monseñor Eguren. Ella fue denunciada por siete tuits en el que se acusa al religioso, dijo García Cavero, de encubridor de abusos sexuales y traficantes de tierras. Estos tuits fueron publicados en ocasión de la visita del Papa Francisco al Perú y en el que se le encargó dar las palabras de bienvenida en Trujillo.
Actualmente, la querella ya fue admitida y fue respondida. En este momento, se está resolviendo en segunda instancia si debe ser vista en Piura o en Lima.
Fuente: Diario EXPRESO.

El arzobispo Castillo junto a Efraín Gonzales de Olarte, actual rector pro tempore de la PUCP; Felipe Mac Gregor SJ (1914-2004), rector de la PUCP durante el período 1963–1977; y Augusto Beuzeville Ferro, obispo auxiliar de Piura y Tumbes (Foto: Archivo PUCP).

MONSEÑOR CABREJOS: UN JUDAS CON SOTANA EN LA CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA

Por Luciano Revoredo– La Abeja.pe
La condena por difamación del periodista Pedro Salinas Chacaltana ha levantado voces en diversos sectores. Como era de esperarse, un ala de la prensa, fundamentalmente progresistas y anticatólicos, ha manifestado su disconformidad por tratarse, según ellos, de una injusticia y un atentado contra la libertad de expresión. Otros más bien se muestran conformes y valoran la sentencia como un necesario recordatorio de los cauces por los que se tiene que desarrollar el periodismo incluso, y quizá con mayor razón, en casos complejos y delicados.
Lo que no se esperaba es que por el hecho judicial se fuese a lanzar al ruedo mediático el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP). Monseñor Miguel Cabrejos, presidente del órgano colegiado, acaba de emitir un comunicado expresando su apoyo a… ¡Pedro Salinas! Así como se lee.
La Conferencia que representa a los  Obispos del Perú apoya de manera institucional a un periodista que acaba de ser sentenciado por haber difamado a uno de sus “hermanos” obispos. Cuando uno cree que ya lo vio todo, la realidad se encarga de recordarnos que siempre hay capacidad de superación.
Surgen dos preguntas inmediatas. Primero, ¿por qué tiene la CEP que pronunciarse al respecto? Y, segundo, hacerlo en contra de un obispo peruano, ¿qué mensaje deja para la feligresía?
No es un secreto para nadie la fractura que se vive al interior de la CEP, pero este pronunciamiento ya escala a mayores. Y esto por no mencionar que, de refilón, un comunicado de esta naturaleza está inmediatamente poniendo en cuestión la validez de la sentencia judicial.
Esperemos que el Señor Nuncio, el Vaticano, o el Papa hagan algo, por el bien del pueblo católico, respecto de este inusitado acto de exposición pública de una fractura episcopal que nunca debió traslucir. Y eso, no es un atentado a la transparencia. Es evitar el escándalo, sobre el cual el Jesús en el Evangelio es bien claro. ¿O no, Monseñor Cabrejos?
Se sabe que Monseñor Cabrejos es muy empático con Salinas. Lo recibió junto a algunas “víctimas” del Sodalicio. En esa reunión declaró sentirse también una víctima de la institución por haber sido discriminado, según dicen, a causa de su extracción social.
También tenemos conocimiento  que en Semana Santa se lavaría los pies a un grupo de víctimas, también del Sodalicio. ¿Y las víctimas de Borea, o las de los curas de Trujillo de los que Monseñor Cabrejos no sabe y no opina? ¿No cuentan? ¿O acaso está usando a las víctimas del Sodalicio para seguir chancando a ese sector de la Iglesia peruana situado en la vereda del frente?
Habría que recordarle a la Presidencia de la CEP que el mismo Santo Padre ha denunciado hace unos días los pecados del periodismo. Y la difamación es uno de ellos, además de la coprofilia que consiste precisamente en ese amor al escándalo ajeno, del cual se vive. A la mugre, a la caca dijo el Papa. En ambos señalamientos de S.S. Francisco, Pedro Salinas destaca. ¿Una mirada selectiva y acomodaticia a los mensajes pontificios, Monseñor Cabrejos? O peor aún, un uso abusivo y fuera de contexto de las palabras del Santo Padre.
No queda claro dónde están las prioridades del presidente de la CEP. Se manifiesta con rapidez frente a una sentencia por difamación y, sin embargo, su silencio es ensordecedor respecto de la crisis producida por la implementación de las políticas de género en la educación nacional. Un asunto que involucra de lleno a la labor educativa en la que la Iglesia tiene mucho que decir.
¿Es más importante lucirse ante las cámaras en Las Bambas? ¿O es que considera que la lucha por la defensa de la familia es un asunto de “derechas”? ¿Cómo hará para conciliar la doctrina católica sobre moral y sexualidad con las propuestas de sexo anal que ahora promueve el Ministerio de educación entre la niñez peruana? ¿Por qué no dice nada ante esta y las otras aberraciones que estamos presenciando? Su silencio es una traición a Cristo y su doctrina, propia de un Judas con sotana.
Una cosa queda clara en todo este pandemónium: Monseñor Cabrejos, como presidente de la Conferencia Episcopal de un país que se declara 80% católico, no está representando los intereses de la inmensa mayoría de padres que no quieren que se les vulnere el derecho a ser los primeros educadores de sus hijos. Gracias a Dios ya nunca será Arzobispo de Lima ni Primado del Perú.
El comunicado también lo firma el Arzobispo de Lima Monseñor Carlos Castillo. De él nos ocuparemos más adelante.

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