Experiencias misioneras

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Indonesia: 38 nuevos diáconos ordenados

La Iglesia Católica en Indonesia sigue creciendo y mostrando grandes frutos pese a ser una minoría en el conjunto del país. Pese a ellos hay regiones como Kalimantán y algunas diócesis de Java están viviendo un auténtico boom del catolicismo, habiendo lugares en los que los católicos son ya mayoría.
Este boom se traduce también en un florecimiento vocacional que estos días ha quedado evidenciado en varias diócesis del país. En tan sólo un par de semanas, cuenta AsiaNews, la Iglesia en Indonesia ha festejado la ordenación de 38 diáconos y varias ordenaciones sacerdotales.
Seminaristas diocesanos y de distintas órdenes
El 24 de enero pasado, Monseñor Robertus Rubiyatmoko, arzobispo de Semarang, ofició la ceremonia de ordenación al diaconado de 17 seminaristas en el seminario mayor de Saint Paul en Yogyakarta, Java Central.
Joko Setyo Prakosa, rector del instituto, afirma que los nuevos diáconos provienen de varios seminarios diocesanos, particularmente de la Archidiócesis de Semarang, de la de Merauke (provincia de Papúa) y de algunas órdenes religiosas (jesuitas, carmelitas y misioneros de la Sagrada Familia).
El mismo día, la diócesis de Purwokerto (Java Central) festejó dos ordenaciones sacerdotales, y tres diaconales . Dado que Purwokerto no cuenta por el momento con un obispo titular, a causa de la enfermedad y consiguiente renuncia de Monseñor Julianus Sunarka, la ceremonia fue oficiada por Monseñor Antonius Subianto Bunjamin, de Bandung (Java Occidental).
En cuanto a la diócesis de Sintang (provincia de Kalimantan occidental), sor María Seba cuenta que dos días después, el obispo, Monseñor Samuel Oton Sidin, ordenó a un sacerdote diocesano local.
El 1 de febrero,  en la catedral de Santa María del Monte Carmelo en Malang (Java Oriental), Monseñor Henricus Pidyarto Gunawan presidirá la ordenación de 18 nuevos diáconos. Entre ellos hay diocesanos, carmelitas, lazaristas, discípulos del Señor, siervos de María y verbitas.
Fuente: www.religionenlibertad.com

10 aldeas han pedido bautizarse: la alegría de un misionero

El sueño de muchos misioneros: aldeas enteras de pueblos paganos que piden, por favor, ser bautizadas y catequizadas. 
Eso es lo que ha vivido durante tres años el padre Michele Brambilla, misionero italiano del PIME, en la parroquia de Kodbir, en Bangla Desh, junto a la frontera con la India, entre las tribus santal, que no son musulmanas ni hindúes, sino animistas.
La clave ha estado en los catequistas: contar con un religiosa de las Misioneras de la Inmaculada y dos catequistas itinerantes bien entrenados, a tiempo completo, con sueldo, que acuden por las pequeñas aldeas haciendo amistades, predicando, presentando el evangelio.
“La experiencia más hermosa de todos estos años ha sido formar a cristianos para que pudiesen difundir la Palabra de Dios y guiar la oración del domingo en las aldeas. Por eso, con mis dos catequistas que trabajan a tiempo completo y con una hermana, hemos formado un programa de catecumenado, es decir, de formación para personas no cristianas, que deben abandonar algunas de las tradiciones tribales. Y en estos tres años, son 10 las aldeas que han pedido hacerse cristianas”, explica el misionero en la agencia AsiaNews.
Una parroquia de 42 aldeas
En 2012, cuando el padre Brambilla empezó su trabajo con dos religiosas Misioneras de la Inmaculada en Kodbir, esta estación misionera ni siquiera era una parroquia propiamente dicha. Hoy ya es parroquia “y abarca 42 aldeas santal, de las cuales 6 son mayoritariamente cristianas, en otras 22 hay algunos cristianos y el resto no son cristianas”. Esto es lo que ahora está cambiando.
“En total, los catecúmenos son cerca de 300, pero aún no sabemos cuándo estarán listos para recibir el bautismo. Como máximo, el camino de acercamiento a la vida cristiana dura cerca de cinco años, durante los que los tribales deben renunciar a ciertas creencias. Pero no existe un tiempo preestablecido”, añade.
La parroquia, con su escuela y dispensario
En Bangladesh existen 160 millones habitantes, 95% musulmanes. Sólo hay 200,000 católicos en el país, y sin embargo la Iglesia educa a unos 100,000 alumnos, la mayoría no cristianos, en sus centros de enseñanza: una universidad, 8 centros universitarios y 580 escuelas primarias y secundarias.
Y en este mar de pequeñas escuelitas rurales o urbanas está la escuela de la parroquia de Kodbir, con sus 163 alumnos. Es una “escuela primaria para todos, a la que asisten chicos católicos, tribales y musulmanes”. Para la formación profesional o secundaria se les remite a escuelas en otras parroquias y misiones.
Y, como suele suceder donde hay misioneros, junto a la parroquia y la escuela hay un dispensario. Allí las religiosas de la Inmaculada -la rama femenina de los misioneros del PIME- “manejan un dispensario médico, donde casi todos los atendidos son musulmanes. Las consultas y la atención médicas de las hermanas son totalmente gratuitas, los enfermos solo pagan las medicinas”, explica el misionero.
La importancia de los créditos
Además de la escuela, el dispensario y la parroquia, Brambilla puso en marcha una “credit d’union”, una especie de cooperativa de créditos con préstamos muy accesibles, que ayudan a muchos a emprender negocios y evitan el ciclo de la deuda y el empobrecimiento. Brambilla dice que para iniciar esta cooperativa de créditos tuvo que estudiar mucho, pero era un gran servicio.
Lawrence Murmu, de 67 años, un veterano catequista de etnia santal que sirve en la diócesis de Rajshahi desde hace 46 años, explicaba en otra noticia de AsiaNews la combinación virtuosa de contar con catequistas itinerantes y poder plantear microcréditos en aldeas no cristianas.
“Yo jamás hablo a estas personas de Jesucristo inmediatamente, sino que cuando entro a una aldea nueva, primero intento mezclarme entre la gente para construir una amistad con ellos. Construyo relaciones sanas con los jefes de la aldea: conversamos sobre los problemas socio-económicos, doy consejos para poder superar las dificultades. Los empujo a crear cooperativas, en base a microcréditos, para ayudarse. Dialogo con los diferentes credos, les doy aliento sobre temas relacionados con la educación y con la conciencia social. Recién después, empiezo a comunicar el mensaje de Dios”, explicaba.
La Virgen María y los bebés no cristianos
Brambilla cuenta que su vocación misionera maduró de niño, leyendo “Italia Missionaria” (actualmente “Mondo e missione”), de los misioneros del PIME, a los que se uniría. Tenía un tío sacerdote en la congregación y un hermano que trabajó durante varios años en China, antes de ser expulsado del país comunista. En Detroit (EEUU) aprendió inglés y en 2007 llegó a Bangladesh. Desde el principio trabajó con feligreses tribales, de etnias minoritarias, y también lo era el clero que le acompañaba.
Desde noviembre de 2015 el padre Brambilla ya no está en Kodbir. Ahora es el superior de los misioneros del PIME en Bangla Desh, y dirige el Hospital Saint Vincent en Dinajpur, la capital de un distrito de 13 millones de habitantes. También aquí los pacientes son casi todos musulmanes.
“En el hospital brindamos atención a todos, y somos bien vistos por la gente, sobre todo por la presencia de las hermanas, que mantienen todo limpio y en orden”, explica. “Cada tanto, cuando tengo tiempo, doy una vuelta por las diferentes unidades, porque los enfermos necesitan de una palabra de consuelo. También con los musulmanes e hindúes”.
Y cuenta un signo de cómo la vida, la maternidad, conducen a lo trascendente. “En el exterior de la sala de maternidad donde están los niños recién nacidos en sus cunas hay una gran imagen de la Virgen. Cada día, hay gente que enciende allí de 10 a 15 velas a los pies de la Virgen, dependiendo del número de niños nacidos. Pero sabemos que sólo nace un niño cristiano al día como máximo. Se sobrentiende que las demás velas son encendidas por fieles de otras religiones”.
Fuente: www.religionenlibertad.com
La belleza de la fe se volcó a las calles

La belleza de la fe se volcó a las calles

En el programa Diálogo de Fe del sábado 27 de enero, el Cardenal Juan Luis Cipriani recordó algunos momentos de la visita del Papa Francisco a nuestro país, así como los mensajes que ha dejado a todos los peruanos.
Mencionó que el Santo Padre se ha llevado la impresión de un pueblo creyente que es algo que debemos agradecer mucho.
“Que cada uno de nosotros ahora le dé gracias a Dios por esa fe que a través de las generaciones se ha ido pasando de padres a hijos y hace que nuestro pueblo al Papa le dé esa impresión. La fe sabemos que es un don de Dios. La fe no se compra, la fe no es cuestión de estudio, la fe no es cuestión de demostraciones. La fe es un don de Dios por el cual creemos en la persona de Jesucristo que se ha revelado. Ese pueblo creyente se manifiesta diciendo Este hombre de blanco, el Papa, es el vicario de Cristo, cabeza de la Iglesia”.
“Entonces esa mirada de Dios que encontró en la respuesta de estos santos, a él le hace sentir «Ustedes tienen una mirada de Dios privilegiada. No es cuestión de que ustedes fueron mejores o peores, sino que Dios se fijó en este país». Y tiempo después se volvió a fijar en el Señor de los Milagros. Volvió a dejar la huella a través de esa tradición. No es que estemos en comparación de quién tiene más o quién tiene menos. El Papa nos dice: «Les ha tocado nacer en un país -como dice él- una tierra ‘ensantada’». Dios nos ha demostrado a los peruanos que nos mira con privilegio. Es un regalo”.
Afirmó que nuevamente el Señor ha mirado al Perú con especial predilección. “Realmente es como si se hubiera abierto el telón y ha aparecido una fotografía de ese pueblo peruano, que a mí me deja muy comprometido. Y como pastores tenemos que hacer mucho más”.

Pecadores sí, corruptos no

También comentó que el Papa habla del corrupto, a quien se refiere como la personas no reconoce el pecado y no pide perdón.
“El que paga mal a un obrero es un corrupto, el que maltrata a la empleada en su casa es un corrupto. El Papa distingue claramente lo que es la doctrina de la Iglesia, que es el pecado y nos dice que hay que luchar con la gracia, con la ayuda de Dios, para lograr hacer el bien y buscar siempre la verdad. El corrupto no reconoce su error, es un hombre cínico, es el hombre insensible que ha caído en esa especie de desánimo”.
“El Papa tiene una visión de la misión de la Iglesia muy clara. Él es consciente que el mundo de hoy le está pidiendo a la Iglesia las bienaventuranzas. Hay que buscar al hombre que llora, al que no tiene comida, al que está desnudo, al que está preso, al que está solo”.

Necesitamos una Iglesia que trabaje en equipo

Recordó que el Papa nos pide que en la Iglesia todos debemos trabajar en equipo: jóvenes, familias, educadores, políticos.
“Su fe manifiéstenla con hechos, no con tanto palabreo. El Papa ha ido hasta la Amazonía, ha estado con los nativos del lugar, les ha dado un mensaje que otro día lo veremos, les ha acompañado en el almuerzo, ha estado con ellos; y ha iniciado un Sínodo, una reunión de obispos, en que habrá también especialistas, para estudiar la realidad no solamente del medio ambiente, sino de las personas que viven en ese ambiente y cómo llevar el mensaje de Cristo; al mismo tiempo que defiende el hábitat. Y dice: «Señores, no les rompamos la casa donde han nacido». Estos hechos tan concretos creo que el Papa nos está diciendo ahora en esta etapa después de: «Deja ese corazón abierto. Yo he pasado por aquí por el Perú y ustedes han respondido». Esas multitudes a las que no dejo de agradecer y a todos los organizadores. Ha sido todo un espectáculo de la fe”.
En otro momento, señaló que el Señor, que ha tenido ese detalle de traernos al Papa, ha generado en todos los hogares, en millones de peruanos, una respuesta de fe que va más allá de nosotros y que ha sido un gran acierto.
“Es la fe del pueblo que tiene un Señor de los Milagros, que tiene unos santos y que tiene un arraigo popular. Cuando uno como persona se traslada de un lugar por trabajo o por necesidad de salud o por desarraigo por la violencia terrorista; evidentemente se traslada con su lengua, con sus costumbres, con su piedad popular. En cada rincón cada grupo tiene su santo, su virgen. Todos respetamos ese pequeño ámbito íntimo en donde tú encuentras las raíces de tu lugar de origen”.

Las abuelas son depositarias del tesoro de la fe

Luego manifestó que el Papa ha hecho una permanente referencia a las abuelas y al ejemplo de la experiencia.
“Las abuelas son maravillosas y el Papa lo ha dicho con los nativos en la Selva: «Escuchen a sus mayores». Igual digo yo aquí en la ciudad y en cualquier lugar: Las abuelas son depositarias de ese tesoro de la fe, ellas son la imagen de la tradición de la fe. La sabiduría popular te dice: Los jóvenes llegan más rápido, pero los ancianos saben adónde van. El Papa también ha hecho un reclamo: «Más cercanía con esa sabiduría. Por favor cuiden la esperanza que no se la roben. Y no hay mejor forma de cuidar la esperanza que permanecer unidos»”.
Finalmente, se refirió a la Carta Pastoral que ha escrito y que es un breve resumen de esta visita, la cual será leída en todas las parroquias de Lima en las Misas de mañana domingo.
“Todo este impulso hay que seguirlo. El Señor nos ha bendecido, ha estado grande con nosotros; hay que volcarlo en los hijos, en la fe, en la unidad. Queridos hermanos, después de estos días de gozo, les doy una bendición llena de cariño y muy cercana al Vicario de Cristo”.
Fuente: www.arzobispadodelima.org

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