Caso Sodalicio

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En una conmovedora homilía, en la celebración del aniversario del Sodalicio de Vida Cristiana en Lima, Monseñor Adriano Tomasi OFM, alentó a los miembros de la Familia Sodálite a continuar con sus obras de caridad y apostolado.
A continuación ofrecemos la homilía pronunciada por el Obispo Auxiliar de Lima, Monseñor Tomasi.
Hijos e Hijas de la Gran Familia Sodálite:
El Papa Pío IX proclamó en el año 1854 el dogma de la Inmaculada Concepción de María, pero muchos siglos antes, el amor de la gente de fe sencilla veneraba la plenitud de la santidad de María Virgen a la que los Evangelios llaman “llena de gracia”, “madre del Salvador”, y se había formado desde antiguo la tradición según la cual “Dios la había preservado de todo pecado y de toda corrupción, por un privilegio singular, al haber sido escogida por Dios para ser la Madre de su Hijo, Jesús Salvador.”
Es ésta de la Inmaculada también una fiesta de gran Esperanza para todos nosotros porque lo que ha acontecido en ella es el anticipo de la victoria de Cristo resucitado sobre la muerte y el pecado.
Hace 44 años Luis Fernando y quienes entonces le acompañaban, no pudieron encontrar otra fecha más acorde con el amor y la devoción del todo particular que profesaban a nuestra Santa Madre que esta fiesta de la Inmaculada, la “Tota Pulchra”, y por eso el 8 de diciembre de 1971 daban vida al Sodalicio de Vida Cristiana, al que más adelante se integrarán las Fraternas y las Siervas.
Era el Sodalicio, una nueva realidad eclesial que suscitaba el Espíritu Santo como fruto del Concilio Vaticano II, terminado pocos años antes, una nueva realidad que ha dado y sigue dando grandes frutos que nacen de un nuevo carisma, que enriquece a la Iglesia con grandes dones espirituales, distinguiéndose por la fidelidad a la Iglesia y a los Pastores, en el servicio generoso y la caridad a los más amados de Jesús y en la evangelización a través de religiosos y religiosas, laicos y laicas consagrados, bien preparados para asumir los desafíos de nuestros tiempos y testimoniar a Cristo y su Evangelio en todo lugar donde la Iglesia les llame.
Por eso, en esta fiesta de nuestra Madre, la Inmaculada, nos reunimos entorno a este altar, para darle gracias al Señor por los 44 años de vida del Sodalicio de Vida Cristiana y pedir la intercesión de nuestra Madre, Nuestra Señora de la Reconciliación, para que esta familia espiritual tan grande y evangelizadora, pueda seguir sirviendo a Dios y a su Iglesia hasta que Él quiera.
Pero, sabemos muy bien, hermanos, que todas las obras de Dios y hasta la misma Iglesia han navegado y van navegando mares en tempestad que llegan a suscitar miedos, sufrimientos e inseguridades como esa tarde en el mar de Galilea, y casi nos hacen olvidar que, al ser obras de Dios, es Él quien las conduce y no dejará naufragar las obras de su Espíritu y de sus manos.
Ciertamente el dolor y la vergüenza que viven en este momento ponen a prueba su vocación, su identidad y su consagración, y pueden llegar a ponerlo todo en discusión, y reviven en su alma esa tercera lamentación de Jeremías profeta: “Mi alma está alejada de la paz, he olvidado la dicha. Digo: ¡ha fenecido mi vigor y la esperanza que me venía de Yahveh!” Pero, no olvidemos que después el profeta exclama: “Pero me digo: el amor de Yahveh no se ha acabado, ni se ha agotado su ternura; cada mañana se renuevan: por eso en él espero”.
Al reconocer que el Señor nos ha escogido y nos ha llamado a todos sin méritos propios y sólo por su Amor incondicional pese a ser nosotros vasijas de barro, debemos aceptar con humildad la fragilidad y el pecado, que se hacen más dolorosos cuando son del todo inesperados. Pero su actitud queridos hermanos, no ha de ser de miedo sino de valentía: reconocer el pecado y orar por el pecador; orar sobre todo por las víctimas y hacer todo lo posible para que se les haga justicia, se repare el daño y se les acompañe con el afecto y la compasión que les recompense y ayude a sanar.
Pero al mismo tiempo, dejen ustedes que quien tiene la debida autoridad y responsabilidad, asuma la delicada tarea de soportar las críticas y acusaciones y de asesorarse debidamente para tomar las medidas oportunas y responder a la justicia y, al mismo tiempo, hacer que su familia siga cumpliendo como hasta hoy con su misión de evangelización y caridad. Esto no significa ignorar lo que ha pasado, sino dejar que quienes tienen el deber asuman las consecuencias y las resuelvan, mientras todos ustedes van cultivando la Oración por todos los involucrados, invocando la Misericordia de Dios que, como dice el Papa Francisco: “acaricia nuestros pecados. Nos habla de la misericordia divina como una gran luz de amor y de ternura, es la caricia de Dios sobre las heridas de nuestros pecados”.
Recordando la palabra de san Pablo a su discípulo: “Acuérdate de Jesucristo, acuérdate de Jesucristo crucificado”, acepten con humildad una realidad que causa vergüenza y sufrimiento, pero al mismo tiempo recuerden que por eso Jesús está en la Cruz, y que por su bondad ustedes, los que forman la gran Familia Sodálite, son ajenos a este delito.
Tomen en cuenta también que el buen Dios ha querido que vivan esta experiencia de fragilidad en el Año que la Iglesia consagra al Amor Misericordioso de Dios. Por eso, vivan este tiempo de renovación y reconciliación, dejando de lado los juicios y los chismes, y dándole gracias a Dios que les concede vivir estos tiempos de la prueba, con la paz y la serenidad en el alma.
Cuando María quedó embarazada no se dejó amilanar por los chismes y prejuicios: confiaba en Dios y le apremiaba la caridad, por eso fue de prisa a la montaña para asistir a su pariente Isabel. Siguiendo su ejemplo, ustedes también vayan entregándose más a la Oración, a la Caridad y a la Misericordia, confiándolo todo en Dios y en su santa Madre, y encontrarán en esto el bálsamo que sana sus heridas.
Y frente a la avalancha de acusaciones y críticas, no pierdan la paz y la serenidad, y actúen con sentido crítico y discernimiento, de acuerdo a estas palabras del gran convertido al catolicismo en el siglo XX, Chesterton: “Quien no ama a la Iglesia ve los defectos de sus hijos e hijas. Quien la ama todavía los ve mejor: pero no ve solamente esos defectos, ve también sus virtudes, que todavía hoy, a pesar de tantas crisis, las hay en abundancia”. Estas palabras les ayuden a saber discernir, cuando lean o escuchen palabras acusadoras, sabiendo de quiénes vienen.
Y recuerden lo que decía un santo Obispo italiano, Monseñor Tonino Bello: “No hay pecado, no hay tristeza espiritual de la que el Señor no nos pueda sacar. No permitas, María, que caigamos en el sacrilegio de creer que nuestro pecado sea más fuerte del perdón y del amor de Dios”.
Y aprecien y valoren siempre más a su familia religiosa, a su fraternidad y a sus comunidades, con sus fragilidades y pequeñeces, porque hay momentos en la vida que son muy especiales, como son los momentos del sufrimiento y de la prueba. Y al compartir esos momentos con quienes aprecias y van contigo en el camino de la vida, se vuelven más preciosos y santificadores.
Que la Virgen, nuestra Madre Inmaculada, los cuide y proteja con su Amor de Madre. Amén.
Fuente: Noticias del Sodalicio–Perú.

Fiscal a cargo del caso rechaza versiones de un archivamiento.

La fiscal María del Pilar Peralta ha programado las primeras diligencias, a nivel fiscal, por el caso referido a presuntos abusos sexuales, físicos y sicológicos a miembros de la organización religiosa denominada Sodalicio de Vida Cristiana, luego de recibir el parte policial remitido por la División de Secuestros de la Policía Nacional del Perú.
“En ningún momento he declarado o expresado que voy a archivar el caso, la investigación continua en mi despacho y ya hemos programado una serie de diligencias”, indicó la titular de la 26° Fiscalía Provincial Penal de Lima, rechazando de esta manera algunas versiones que así lo sostenían.
El parte policial remitido al despacho de esta fiscalía señalaba que ninguno de los citados acudieron a declarar ante esa división policial, asimismo que el periodista Pedro Salinas fue citado para el pasado 19 de noviembre, pero no acudió. Es por ello, que la fiscal al recibir las conclusiones de las pesquisas policiales realizadas durante 30 días, decidió ampliar por 90 días más para continuar con la investigación del caso.
Es así que, del 11 al 13 de enero, serán citados los periodistas Pedro Salinas (reprogramación) y Paola Ugaz; también se recibirá los testimonios de Martín López de Romaña y Daniel Beltrán. Asimismo, se ha reprogramado la declaración de Víctor Luis Huapaya Quispe, y se ha notificado a Jaime Baertl y al apoderado legal de Luis Figari Rodrigo.
Por otro lado, también se están realizando diligencias de documentación, tales como solicitar a la organización religiosa la información formal respecto al señor José Enrique Escardó Steck, que permita establecer si fue miembro de la institución. Además, se ha solicitado a la Sunarp información concerniente a la constitución del Sodalicio y sus estatutos y reglamentos.
Esta Fiscalía ha logrado establecer contacto con una presunta víctima, que ha mostrado su disposición de declarar, ya ha sido ubicado en un país europeo y se vienen realizando los trámites a nivel de la Oficina de Cooperación Judicial Internacional y Extradiciones de la Fiscalía de la Nación para poder recabar su testimonio.
MINISTERIO PÚBLICO – FISCALÍA DE LA NACIÓN
Imagen Institucional
Fuente: www.agenciafiscal.pe

Pedro Salinas fue abusado

El autor denuncia el abuso mediante un relato autobiográfico que aparece en las páginas 200-209 de su novela Mitad monjes, mitad soldados. También revela la identidad de sus entrevistados: el filósofo y escritor Enrique Prochazka (“Bartolomé”, en el libro), el bloguero radicado en Alemania, Martín Scheuch (cuyo alias es “Matías”), y el colombiano Andrés Felipe Cardona (apodado como “Adriano”).
Fuente: https://lavozatidebida.lamula.pe

Carta de Luis Fernando Figari

Queridos integrantes de la Familia Sodálite y hermanos en el Señor:
Me dirijo a ustedes mediante estas líneas debido a los señalamientos, desinformaciones y maltratos que se han dado a conocer sobre mí.
Pido disculpas por la demora en hacerlo. He querido esperar hasta tener conocimiento de los señalamientos que se me han hecho. En ningún momento he recibido ninguna notificación del Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de Lima, como sería de esperar. Además, he solicitado la información debida al Dicasterio correspondiente de la Santa Sede, sin éxito. En consecuencia, no conozco dichas imputaciones por ninguna autoridad. Sólo he escuchado de ello  por versiones mediáticas.
A pesar de lo dicho, no quiero esperar más para hacer directa mención a los señalamientos de abuso sexual que se me han imputado. Manifiesto con toda claridad y verdad mi inocencia sobre ellos, y por lo mismo  rechazo enérgicamente  dichas imputaciones.
También rechazo otras de diverso tipo que se me han imputado.
Asimismo, quiero manifestar que en mi actuar a lo largo de estos años, he estado siempre a disposición de las autoridades competentes para dar testimonio de la verdad y esclarecimiento de los hechos. En tal sentido he ofrecido mi colaboración al Dicasterio correspondiente de la Santa Sede. Igualmente he otorgado poder a mis abogados en Lima para que procedan según Derecho.
A lo largo de unos 40 años en que serví a la comunidad como líder y luego superior, soy consciente de haber cometido graves errores, fallas, ligerezas. Me duele profundamente cualquier daño que pueda haber ocasionado y que personas puedan haber sido lastimadas. Por ello, considero oportuno el momento para pedir perdón sinceramente y de todo corazón a todos y cada uno de quienes haya podido herir.
Como es de conocimiento de muchos de ustedes, en el año 2010 renuncié al cargo de Superior General del Sodalicio, como consecuencia de intensos problemas de salud, que me hicieron imposible seguir ejerciendo mis responsabilidades. Desde entonces he estado totalmente retirado de la vida pública y de toda injerencia, directa o indirecta, en el gobierno del Sodalicio y de las otras instituciones de la Familia Sodálite.
Desde el primer semestre del 2015 estoy viviendo un proceso bastante más intenso de oración, reconciliación y penitencia cristiana. Ayuda en ello el cáncer que me ha sido detectado hace pocos meses. Todo esto contribuye a asociarme con mayor ardor a la Cruz de Jesucristo y a su Misericordia. Ruego a Dios que me permita avanzar por un camino de cada vez mayor conversión y mayor coherencia con la vivencia del Evangelio y la vida cristiana.
Les pido humildemente sus oraciones, a la vez que ofrezco las mías, sobre todo por todos aquellos que han sido afectados y han sufrido tensiones por la dolorosa situación que motiva la presente.
Ruego a María Santísima, Nuestra Señora de la Reconciliación y Madre de la Esperanza, que nos ayude a todos a acercarnos cada vez más a su Hijo, el Señor Jesús, Camino, Verdad y Vida.
Luis Fernando Figari
Roma, 1 de noviembre de 2015

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