Sin vergüenza

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En el dolor hermanos
El congresista Javier Diez Canseco se presentó ante la Comisión de Ética y aceptó –ante los cuestionamientos de sus integrantes– que el proyecto de ley que presentó sobre el “cambio de acciones de inversión por acciones comunes, restituyendo a sus titulares los derechos económicos, políticos y societarios”, sí favorecía a sus familiares directos, es decir, a su exesposa y a su hija.
El legislador también aceptó que su iniciativa legislativa 564-2011 –presentada en noviembre del año pasado– es una copia de la que hace seis años elaboró su exasesor parlamentario y financiero Óscar Berckemeyer, quien es un experto en inversiones de bolsa. Es decir, que es el mismo que se presentó en una anterior legislatura.
Es más, ante la interrogante de su colega aprista Mauricio Mulder, Diez Canseco también explicó que este proyecto fue presentado cuando aún tenía el poder de las acciones en controversia y que posiblemente iban a ser favorecidas si se aprobaba esta ley en el Congreso.
FUE CORREGIDO
El fujimorista Juan José Díaz cuestionó que uno de los integrantes de la Comisión de Ética, el nacionalista Sergio Tejada, también haya firmado la cuestionada propuesta parlamentaria, y en pleno debate lo corrigió sobre el valor real de las acciones de inversión y de capital.
El presidente de dicho grupo de trabajo, Humberto Lay, le preguntó si esta norma también era parte del lobby que estaba haciendo un grupo de empresarios, pero Diez Canseco lo negó.
El exintegrante de la bancada de Gana Perú sostuvo que no se le ocurrió que al presentar esta proyecto se iba a distorsionar el manejo del tema.
La denuncia contra Diez Canseco fue presentada por el fujimorismo. El legislador habría violado los artículos 1, 2 y 4 del Código de Ética Parlamentaria. Si la comisión lo encuentran culpable sería suspendido 120 días.
La creciente soledad de Ollanta
Por Javier Diez Canseco, congresista elegido con los votos de Gana Perú
Al creciente malestar nacional contra el gobierno de Humala por su torpe y sangriento intento de imponer el proyecto Conga, al margen de un auténtico diálogo y una efectiva licencia social, se suma una extendida crítica internacional.
Intelectuales y profesionales especializados en materia minera y medioambiental, como el español Arrojo, experto y veedor de la Marcha por el Agua, o la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), le han dirigido demandas públicas dirigidas a que rectifique una conducta que ya cobra varias vidas. Muchas organizaciones internacionales han hecho lo propio.
Pero en el país no faltan los voceros de los intereses de algunas de las grandes corporaciones mineras, como Cecilia Valenzuela, que justician absurdos abusos como la detención de Marco Arana señalándolo como “subversivo”. En coro con Aldo M y Keiko Fujimori acusan a Humala de “debilidad” y le reclaman una guerra total contra la “subversión”. ¡Falta sangre! gritan algunos plumíferos de alquiler y claro, la hija del reo condenado a 25 años de prisión, precisamente por delitos de lesa humanidad.
Pero la realidad es que Humala pierde terreno fuera y dentro del Perú. Las encuestas, desde antes de los luctuosos sucesos de Cajamarca y el despectivo trato que le dispensara Roque Benavides en los medios, dieron cuenta de un fuerte bajón en la aprobación de su gestión. Perdió apoyo entre los sectores más populares y, en cambio, aumentó su respaldo entre las capas más pudientes.
Y ahora, internacionalmente, aumenta la crítica y condena a su conducta y la demanda de prontas e importantes rectificaciones. No es casualidad que se desdibuje la figura del Perú en foros internacionales. En las recientes ceremonias por el aniversario de los 201 años de la independencia de Venezuela, no se mencionó ninguna referencia al Perú cuando se resaltaban los esfuerzos por una segunda y autentica independencia latinoamericana, por la que batallan numerosos países de la región. Tampoco en el reciente Primer Encuentro de Parlamentarios y Parlamentarias convocado alrededor del Foro de Sao Paulo, en que participan partidos de gobierno de más de 9 países latinoamericanos y numerosas fuerzas políticas de peso en otros.
En el XVIII Encuentro del mismo Foro de Sao Paulo, que agrupa a las principales fuerzas democráticas, progresistas y de izquierda de América Latina, con más de 800 participantes de partidos plenos y observadores de los cinco continentes, se tomó nota de las frustradas expectativas de cambio de amplios sectores populares del Perú, su creciente movilización en demanda de expectativas y compromisos contraidos, y la forma violenta como se les trata, con un resultado de 17 muertos hasta hoy. Por ello se acordó invocar a que sean medidas preventivas y espacios de diálogo y negociación los que deben imperar y se decidió que una delegación del Grupo de Trabajo del FSP busque entrevistarse con los partidos miembros del Foro –entre los que se incluye al Partido Nacionalista– y con el gobierno para buscar que los conflictos se encaren con los mecanismos ya mencionados.
Once meses de gestión han desdibujado la figura de Humala como una opción de cambio y transformación que esperanzaba a pueblos del Perú y fuerzas políticas latinoamericanas. A ello ha contribuido también una política internacional de contradictorio equilibrio entre la promoción de Unasur y Celac por un lado, y la integración de la Alianza del Pacífico que articula a los principales aliados de los EEUU en AL.
El nombramiento de Monseñor Cabrejos y del padre Garatea como mediadores en Cajamarca es un rectificación que ojalá tenga resultados. Pero, siendo positiva, no recuperará las vidas inútilmente perdidas ni a bases sociales y electorales a las que Humala aleja.
Pocos dudan, salvo la Derecha Bruta Achorada, que el Presidente debería replantear su manejo de la minería en el país, garantizar la defensa del agua y protección del medio ambiente, la consulta previa y licencia social de los pueblos, y recuperar una parte importante de la renta minera que hoy fluye fuera del país. Debería, aunque sea improbable, retomar banderas de cambio que comprometió con los pueblos, pero la vida dirá el rumbo que tomen las cosas.
Yanacocha: ¿Inversión extranjera?
Por Javier Diez Canseco
Yanacocha SRL, el ojo de la tormenta de Conga, se constituyó en 1992. La contribución de dinero fresco de los socios –no de préstamos o apalancamientos financieros– al capital social de la empresa, apenas bordeó los US $2 millones de dólares. Pero generó –en 18 años– utilidades netas por la increíble suma de US $5, 615 millones.
Inició operaciones en 1993 con el proyecto Carachungo, a un costo de unos US $64 millones. ¿Cómo lo hizo con un aporte de apenas US $2 millones de los socios? Todo indica que recurrió al apalancamiento financiero en el sistema bancario y la bolsa o mercado de capitales nacional o extranjero para conseguir la plata. Según sus estados financieros la empresa también emitió bonos por US $100 millones el 97, y en 1999 se prestó del IFC (financiera del Banco Mundial que terminó de socia minoritaria) otros US $100 millones. En total, unos US $200 millones. Y, entre 1993 y el año 2000 sus utilidades netas llegaron a la modesta suma de US $816 millones 916 mil dólares de los que distribuyeron utilidades a sus accionistas por US $467 millones de dólares. Lo no repartido de las utilidades fue retenido, unos US $350 millones para reinvertir del mismo dinero ganado en el Perú. Y aún no había llegado el periodo de boom de los precios de minerales.
El 2001, tuvieron US $80 millones de utilidad, repartieron US $10 millones entre los socios, y decidieron capitalizar US $206.5 millones de dólares en Yanacocha, manteniendo retenidas utilidades totales por US $214.3 millones de dólares. El 2002 arrancó el alza de precios y las ganancias netas (pagados impuestos y todos los costos) fueron, ese solo año, de US $220.85 millones. El año siguiente fueron US $313.14 millones, el 2004 fueron casi US $428 millones, el 2005 llegaron a US $535.5 millones, subieron a US $567.7 el 2007. Entre esos años se repartieron a los accionistas la friolera de US $1,291 millones y retuvieron ganancias por US $2,216 millones en la caja de la empresa. Las utilidades netas del 2007 cayeron a US $244.2 millones, pero volvieron a reinvertir US $189.6 millones ganados en el país en capital social.
Ojo, a diciembre del 2012 el capital social de Yanacocha, declarado, es de US $398 millones 316 mil dólares y solo reinvirtió dos veces una pequeña parte de sus ganancias: un total de US $396.1 millones dólares. Así, concluimos que el capital social fresco aportado por los socios fue apenas de 2.1 millones de dólares, porque lo reinvertido de ganancias fue US $398.3 millones. ¡Excelente negocio!, generado con las mismas ganancias de suelo peruano y un apalancamiento de créditos y bonos que no son ajenos a la captación de dinero peruano en sus inicios. Entonces, ¿cuánto dinero extranjero entró para Yanacocha si fue generado aquí, con los recursos naturales y el trabajo de peruanos que dieron enormes ganancias reinvertidas? Además, Yanacocha usa tecnología y máquinas extranjeras que dan trabajo y generan envíos fuera, no en el Perú, tampoco transforma las materias primas en el Perú y paga impuestos a lo exportado según su declaración jurada, sin análisis detenido aquí de lo que sale fuera. Para colmo, contabiliza como costos una regalía de 3% que Newmont le paga a Buenaventura-Benavides y Newmont cobra 2% por administración.
Así, un negocio que se inició –como recuerda Alonso Ramos– comprando 609 hectáreas de tierra a humildes campesinos a S/.100 soles la hectárea con el apoyo de Fujimori, continuó con el arreglo de los norteamericanos y Benavides con Montesinos para desalojar al socio francés BRMG y quedarse con su parte, consumió y contaminó el agua de Cajamarca y siguió con el inútil reservorio de San José inaugurado por Alan García y que está seco, resultó un mina de oro para una Yanacocha que pocos quieren.
Su ganancia neta por cada dólar de capital social es de US $2,654 dólares. Pero a Yanacocha SRL, ningún gobierno la obligó a dejar lo justo para el Perú, ni tampoco a respetar el agua y el ambiente, o le impuso el impuesto a las sobreganancias para atender agro, educación o salud, tan deteriorados. Ni García ni Humala. Los US $4,800 millones que anuncian de “inversión extranjera” en Conga son menos que los US $5,615.7 millones de utilidades netas que ya le sacaron al país. Tienen en su poder US $2,531.4 millones de utilidades no distribuidas. Es decir, la inversión extranjera solo es dinero peruano en el bolsillo de la Newmont y Benavides.

Fuente: Diarios Perú21 y La República.

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