Matador

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Lampazo

Por Ricardo Vásquez Kunze- Político.pe
Qué poca cosa resultó ser Acción Popular. Cuando en el pleno se acordó reconsiderar la votación del pasado 30 de septiembre que eligió al doctor Gonzalo Ortiz de Zevallos como miembro del Tribunal Constitucional, hecho que propició la disolución del Congreso, la tribuna Martha Chávez propuso una cuestión previa. En simple, que el Oficial Mayor diera cuenta al presidente del Congreso –y este a la representación nacional– de la cronología de los hechos para que, por medio de la transparencia, el país pudiera saber si la cuestión de confianza hecha por el primer ministro se arreglaba al reglamento del Congreso y a la Constitución.
Algo tan simple como eso tuvo una tenaz reacción de todas las bancadas a las que Martha Chávez tuvo que enfrentar como una leona para defender su posición de principios y para hacer escuchar su voz, que pretendió ser acallada en zoom. Finalmente, y luego de no dar su brazo a torcer, Martha Chávez obligó a que el presidente Merino, de Acción Popular, pusiera al voto la cuestión previa de la legisladora. No fue ninguna sorpresa que las bancadas odiadoras del fujimorismo votasen para que nunca se supiera la verdad que llevó al golpe de Estado del 30 de septiembre del 2019 y a la disolución del Parlamento. Después de todo, el actual régimen descansa sobre el mito construido por los caviares y sus medios de comunicación de ese día aciago para la democracia en el Perú.
Lo sorpresivo fue que precisamente quienes propusieron al doctor Ortiz de Zevallos para tribuno del TC –es decir, el partido Acción Popular– terminaran votando en contra de la cuestión previa “en aras de la transparencia” que, precisamente, buscaba la cuestión previa. Luego, al momento de la reconsideración de la votación de Ortiz de Zevallos, votaron a favor: esto es, a favor de darle un puntapié a la elección de su candidato y avalar con sus votos el golpe de Estado.
¿Dónde están los principios? Por algo, muchos de sus correligionarios actualmente murmuran al interior del mismo partido que el único mito de Acción Popular es el construido por dos presidentes que no hicieron otra cosa que dejar a comunistas (Velasco, un dictador) y caviares (Toledo, un ladrón) como sucesores de sus desatinos. Como corchos flotando, sin ideales claros a no ser los del populismo carismático, lo más probable es que este grupo político renacido de sus cenizas volverá al ostracismo en 2021, pues: ¿quién pacta con quien demuestra no cumplir sus pactos?

EL MINISTERIO DE CULTURA TIENE SWING

Por Luciano Revoredo– LaAbeja.pe
El Perú es un país de una riqueza inconmensurable en el ámbito cultural, nuestro acervo cultural, tanto en patrimonio material como inmaterial es uno de los más ricos del mundo. En ese sentido se hace indispensable la existencia de un ente rector de nuestra política cultural, promoción de las industrias culturales y protección de nuestro patrimonio.
Con esa idea es que en julio del año 2010 se creó el Ministerio de Cultura, sobre la base del Instituto Nacional de Cultura, que desapareció cediendo su espacio al nuevo ministerio. Como se recuerda el primer ministro de cultura fue el antropólogo Juan Ossio, nombrado por el entonces presidente Alan García Pérez.
Desde entonces se puede decir que el MINCUL ha marchado un poco a la deriva y entre sucesivos escándalos, sin llegar nunca a tener clara una política cultural y menos aún darle continuidad a la misma.
Durante el gobierno de Vizcarra es que se puede decir que la cultura nacional, bajo la tutela del MINCUL, tocó fondo. Baste con decir que en apenas dos años ocupando la presidencia ha cambiado seis ministros de cultura.
La primera fue Patricia Balbuena, que duró en el cargo 7 meses, proveniente de las canteras de la izquierda, con especialidad en “género” politizó su gestión, abandonó el patrimonio y se dedicó a promover sus puntos de vista ideológicos. Obviamente se sumó al cargamontón contra el congreso. Se vio forzada a renunciar luego del escándalo de una licitación en la que ganó la empresa del viceministro Luis Villacorta Ostolaza, luego vino un segundo escándalo con la desaparición de valiosos documentos del archivo general de la Nación y antes de ser censurada por el congreso renunció.
Es así que asume el MINCUL Rogers Valencia Espinoza, especialista en turismo y un absoluto negligente en materia cultural. Duro apenas tres meses en el cargo. Salió también en medio de un escándalo, cuando suscribió las resoluciones que dejaron sin efecto la sanción y, por consiguiente, la multa impuesta de 4’650,000 soles a la inmobiliaria R&G SAC, por de la construcción de un hotel en el Cusco, destruyendo patrimonio monumental de la ciudad.
En reemplazo de Valencia asumió el ministerio la arqueóloga Ulla Holmquist Pachas, ella apenas duró poco más de tres meses. Venía del sector privado, pues era directora del Museo Larco. Tenía una extensa carrera en el sector. Se dijo que su renuncia se debía a problemas de salud, sin embargo trascendió que no se sentía cómoda en el cargo.
El también arqueólogo Luis Jaime Castillo Butters fue el reemplazo de Ulla Holmquist. Castillo fue viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales en el gobierno de Humala lo cual también ha sido una constante, es decir el reciclaje de personajes vinculados al gobierno humalista. La gestión de Castillo fue más breve aún que la de su antecesora. Duró apenas dos meses y medio. Durante su gestión se produjo el atentado al patrimonio que familiares del entonces primer ministro Salvador del Solar perpetraron en Choquequirao, aterrizando un helicóptero en medio del sitio arqueológico. Castillo anunció una investigación que nunca concluyó. Obviamente su gestión fue muy breve. Al menos tuvo el buen gusto de renunciar luego del golpe de estado de Vizcarra.
Así le llegó la hora a Francisco Petrozzi, de tan corta como intensa y serpenteante vida política, hace tiempo que estaba en la cola esperando su momento. Su altisonante salida de la bancada fujimorista, que muchos vieron como desleal, le valió para tener el reconocimiento de Vizcarra. Asumió así el ministerio con un estentóreo ¡Si Juro!, para luego ocupar el cargo apenas dos meses y un día. También dejó el ministerio en medio de un escándalo. Lo que podríamos llamar el affaire IRTP o el Coyagate. La pública disputa entre el ministro y Hugo Coya, en un intercambio de versiones en el que obviamente perdió Petrozzi. Hoy disfruta de una estadía en Berlín como agregado cultural.
Es así que llega la sexta ministra. Sonia Guillén, antropóloga y arqueóloga que venía siendo voceada hace tiempo para el cargo. Si bien la situación de cuarentena le ha permitido mantenerse en piloto automático, y pasar casi desapercibida, ya le está llegando la hora de concluir su también breve gestión.
Los escándalos empiezan a rodearla, primero con la salida de María Elena Córdova la renunciante viceministra, acusada de encubrir los malos manejos de la DDC del Cusco y otras turbias maniobras que ensombrecen su gestión y la vergonzosa contratación de un personaje insólito, Richard Cisneros, que se hace llamar con el alias de Richard Swing, para brindar conferencias de capacitación y liderazgo por la suma de 30,000 soles, habiendo ya sumando 175,400 soles en otros contratos. Cisneros es un absoluto desconocido en el mundo cultural y artístico. Por sus antecedentes no tiene nada que aportar. Tras el escándalo destapado por los medios el ministerio dejó sin efecto el contrato y publicó un comunicado con el siguiente tenor:
En relación a la información difundida por algunos medios de comunicación, respecto a la contratación, bajo la modalidad de servicios por terceros al señor Richard Javier Cisneros Carballido, el Ministerio de Cultura informa a la opinión pública lo siguiente:
1.- Se ha tomado la decisión de resolver la Orden de Servicio 01122-1010 emitida al señor Richard Javier Cisneros Carballido, dándose por concluida la relación contractual vigente. Cabe indicar que la orden de servicios, tenía que ejecutarse en un plazo de 45 días los cuales quedan sin efecto.
2.- Hacemos de su conocimiento que el Ministerio de Cultura ha dado inicio de manera inmediata, al proceso de investigación que corresponde por los canales competentes, a fin de identificar cualquier tipo de irregularidad que pudiera haberse cometido.
Sin embargo queda mucho por aclarar. En los próximos días tendrá que dar alguna explicación al respecto la ministra Guillén y probablemente renunciar, para cubrir al verdadero responsable de esta contratación y dar paso al séptimo ministro de cultura de este oscuro periodo de nuestra historia.
Las contrataciones de Swing comenzaron durante el gobierno de Martín Vizcarra, en la gestión de Patricia Balbuena, hoy viceministra del MIDIS.

Colaboración de ‘Richard Swing’ en campaña de PpK ha permitido que tenga participación en algún nivel de Gobierno, afirmó Vizcarra

El presidente de la República, Martín Vizcarra, dijo conocer a Richard Cisneros, conocido como ‘Richard Swing’ en la farándula local, por su participación en la campaña electoral de Peruanos por el Kambio (PpK) en el 2016.
Recordemos que este polémico compositor habría recibido más de 175 mil soles por diversos servicios prestados al Ministerio de Cultura, siendo el último un discurso motivacional por el que cobró unos 30 mil soles, en abril pasado durante la emergencia por el coronavirus.
“Lo conozco, como a muchas personas que participaron en la campaña electoral del 2016. (…) Como muchas personas del entorno de la campaña electoral, él colaboraba y participa de ella y de ahí seguramente esa relación ha permitido que también tenga alguna participación en algún nivel de Gobierno. Sin embargo, la ministra de Cultura informó que su contrato ha sido dejado sin efecto”, expresó Vizcarra.
“Estoy de acuerdo en que en estas condiciones tenemos que ser lo más austeros posibles. En esta situación que vivimos tenemos que usar los recursos del Estado para lo que es importante y primordial, que es combatir la enfermedad y la reactivación económica”, agregó.
Días atrás, la viceministra de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, Leslie Urteaga, dijo a RPP que “se han dispuesto las investigaciones para ver si es que este señor cumple con el perfil que se requiere para el servicio o la necesidad de haberlo contratado, y la investigación de las otras contrataciones que ha tenido anteriormente”.
Fuente: Diario EXPRESO.

Balbuena: Contratación de Richard Swing fue porque tenía redes con clubes departamentales [Entrevista]

Habla, en exclusiva, la exministra cuya gestión contrató, por primera vez, a Richard Swing: “Se estaba buscando contar con alguien que permitiera un contacto con las redes de clubes departamentales”.
Por Franco Mori Petrovich– Diario EXPRESO.
El compositor Richard Cisneros, apodado ‘Richard Swing’, inició su vínculo contractual con el actual Gobierno durante la gestión de Patricia Balbuena, como ministra de Cultura. Luego de asumida la cartera en abril del 2018, su despacho selló contrato con el artista para “promover el uso de los espacios culturales de la sede institucional del Ministerio de Cultura (Mincul)”. En entrevista para EXPRESO, asegura no tener idea de que existía una relación previa entre el susodicho y el presidente de la República, Martín Vizcarra, lo que ha conducido a pensar que a ello se debe su constante reclutamiento en este ministerio y que le ha generado un beneficio económico que asciende a los 175,000 nuevos soles.
Vemos que las contrataciones iniciaron durante su gestión, quisiera preguntarle cómo fue la convocatoria del señor Cisneros.
Como con toda contratación, a veces, son procesos que se cuelgan en la web de la OSCE, ahí están los requisitos. Yo no veo esa parte de contratos, solamente puedo decir que no conozco al señor de antes ni después. Es algo a nivel de contrataciones como corresponde.
Pero en la web no se ha transparentado nada, ni las convocatorias ni los detalles del contrato…
Yo entiendo que todo se ha enviado a las oficinas de control y me parece que también a la Fiscalía, para que se hagan las investigaciones que correspondan. Ahí, creo que el Ministerio debe darles el acceso a todo tipo de documento porque son documentos que finalmente tienen que ser públicos. Todas las contrataciones se suben a la web y eso es lo que yo te podría decir. No hay ningún interés personal en la contratación de nadie, todo tiene que ser de acuerdo a ley.
Aun así llama la atención que apenas iniciado el gobierno del presidente Vizcarra y de su gestión como ministra, se le contrate sabiendo, hoy en día, que hubo relación cercana entre el entonces jefe de campaña de Peruanos por el Kambio y el compositor…
Bueno, yo, como usted, me enteré también recién en la conferencia de prensa. Como lo dijo el presidente, había tenido participación en la campaña. Yo no tenía ni idea y, como lo digo, yo no he participado en la campaña electoral de nadie. Creo que, en realidad, que el servicio que se solicitó en ese momento [cuando fui ministra] -y está respaldado en la orden de servicio- es que se estaba buscando contar con alguien que permitiera un contacto con las redes de clubes departamentales e instituciones de migrantes para que puedan tener también una puerta de entrada al uso de la infraestructura del Ministerio, más allá de los espacios que ya tenemos, como el Teatro. Eran objetivos que se buscaron y eran objetivos que tenía mi gestión: tratar de abrir las puertas del Ministerio a otras expresiones culturales y los clubes departamentales nos interesaba mucho, el vínculo y lograr este tipo de acercamiento para trabajar. Esa era la línea de gestión, digamos.
Para su criterio, ¿se justifica un pago de 30 mil soles por charlas motivacionales vía videollamada?
No lo sé. Yo no tengo ese contrato, no sé quién lo hizo. Entiendo que hay varios procesos de contrataciones. Habría que revisar eso, no justifico eso para nada porque cada persona tiene que cumplir por la capacidad y experiencia que tiene y cada producto que se hace tiene que ser medido en base a eso. Siempre tiene que ser así. Si tu me contratas a mí es porque esperas que yo cumpla con algo.
¿Me dice entonces que deslinda por completo de conocer al señor Richard Swing?
Yo no lo conozco, no lo he conocido antes. Lo he conocido en el marco de su contrato como cualquier persona vinculada a su sector. No he tenido relaciones previas, digamos, a las que pueden ser contractuales con el Ministerio.

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