El “prócer” Prado

 

El “prócer” Prado

Acerca del polémico libro de Víctor Andrés García Belaunde

La publicación de “El expediente Prado” concluyó con una denuncia a su autor, el congresista Víctor Andrés García Belaunde, para quien se ha solicitado una sanción de la Comisión de Ética del Congreso por supuestamente ofender la memoria de un prócer de la patria. La acusación es absurda. De proceder, todos los que escribimos sobre el pasado tendríamos que andar en puntillas para evitar “pisar algún huevo” y acabar demandados por agraviar el legado de Julio César, Nerón o La Perricholi.

Es claro que García Belaunde no es historiador. En su investigación prevalece la disquisición jurídica sobre la reflexión histórica: el autor de “El expediente Prado” es un “fiscal” que acusa a Mariano Ignacio Prado de traición a la patria. Este, a su vez, cuenta con varios “abogados defensores” como Víctor Izquierdo Prado y Antonio Garatea. Pero la historia hace cien años superó este modelo de análisis. Hoy los historiadores buscamos comprender el pasado en su contexto. De allí que nos interese la sociedad, la mujer, la vida cotidiana y muchas otras manifestaciones del ayer.

Lo dicho no le quita rigor a la investigación de García Belaunde, la que sustenta con información inédita. “El expediente Prado” demuestra que el ex presidente fue un político astuto que aprovechó el ejercicio de la función pública para tejer una red de influencias y amasar fortuna, no siempre lícitamente. Por ejemplo, ya como presidente, en el período 1865-1868, Prado se ve comprometido en la compra de dos barcos de guerra (Atahualpa y Manco Cápac) a un precio que triplicaba su valor real.

Este hecho, y otros parecidos, lo habrían provisto de un importante capital que invierte en Chile, país con cuyas élites traba amistad durante la Guerra contra España (1864-1866). En el vecino país, Prado adquiere minas de carbón y una hacienda; además funda un banco. García Belaunde es muy crítico de estas inversiones pero entonces la Guerra del Pacífico no se había producido y existía gran familiaridad entre las elites del Perú y Chile.

El controversial “viaje de Prado”, quien de manera inaudita abandona el país en plena Guerra del 79, es neurálgico en la investigación de Vitocho. De sus páginas podemos extraer tres conclusiones: una implícita es que Prado no se embolsicó el dinero de la colecta nacional para comprar armas, acusación muy difundida en el imaginario nacional. Otra explícita, y no completamente demostrada, es que Prado abandona el Perú porque la guerra perjudicaba sus inversiones en Chile. Una última, y perfectamente demostrada, es que durante la guerra Prado siguió administrando sus negocios en Chile, cuyas ganancias se incrementaron debido a la derrota del Perú.

García Belaunde ha respondido la denuncia de los descendientes de Prado solicitando al Congreso derogar el título de “prócer de la patria” que le fuera conferido a Mariano Ignacio durante el primer gobierno de su hijo Manuel (1939-1945). Estoy de acuerdo con el congresista. No voy a llamar traidor a la patria al general Prado, pues no voy a oficiar de juez del pasado. Sin embargo, su trayectoria es lo suficientemente controversial como para no colocarlo al nivel de nombres de la talla de Cáceres, Bolognesi y Grau.

Un héroe tiene un lado mágico y otro humano, pero debe ser genuinamente adoptado por su colectividad. Este no es el caso de Mariano Ignacio Prado, téngase presente.

Publicado el lunes 17 en Diario El Comercio

http://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/procer-prado-daniel-parodi-revoredo-noticia-1832908

Twitter: @parodirevoredo

Puntuación: 5 / Votos: 1

Comentarios

  1. Walter Menchola Vásquez escribió:

    Debiera explicarse también porque Prado dejó a su mujer e hijos en nuestro país, así mismo por que Cáceres lo recibió después de la guerra y no lo fusiló por traidor. Creo que hay muchos intereses por salvar la cara del nefasto Piérola, a quién muchos aún idolatran, a pesar de su desastrosa y cobarde actuación durante la Guerra del Pacífico, para muestra basta su dirección en la batalla de Lima, donde gran parte del ejército peruano, civiles básicamente, no entran a la batalla y su mejor oficial, Cáceres es postergado y negada su famosa disposición de atacar a los chilenos, durante la noche del horror de Chorrillos.
    Saludos

  2. Miguel de Althaus escribió:

    Lo más terrible es que M.I Prado fue dueño de minas de carbón de Carampangue.El carbón era el único combustible para los buques a vapor y para las locomotoras;no se usaba aún petróleo ni menos gasolina-Es decir Prado le vendía carbón a la Armada de Chile cuando sus acorazados atacaba al “Huáscar” y la “Independencia”.El Perú tení que importar carbon del Reino Unido…Y con eas ventas ganaba dinero sin escrúpulos. Además de la compra de los monitores de río, que hubo que remolcar durante meses para que no se hundieran en el mar.Eran loss restos de la flota fluvial confederada de la Guerra Civil de los Estados Unidos. Esos son los orígenes dee la fortuna Prado que se prolongó hasta 1970. ¡Vender combusstible al enemiigo para ser pócer de la patria!

  3. Miguel de Althaus escribió:

    Hay grandes héroes de la Guerra con Chile; Grau, Bolognesi , Cáceres y otros,Hay personas que cometieron grandes errores,pero hay que rescatar sus cualidades con o cual tendremos una visión menos negativa de dicha guerra.He leído el libro sobre Mariano Ignacio Prado y es lo más deprimente que existe,Ni una cualidad, sólo corrupción, y de la grande!!! Ante que se publicara ese libro, leí las cartas de Prado al gral.Buendía pubicadas por R.Vargas Ugarte y esas cartas de “Director Supremo de la Guerra” (Prado) se encabezan con la expresión “Benemérito General” y más que órdenes hay sugerencias ignorándose que el ejército peruano no tenía ni brújulas ni mapas y en dicho ejército. Tampoco parecíaa consciente que el ejército peruano no tenía maquinistas para hacer funcionar las locomotoras salitreras. Es decir parece una nulidad total .

  4. Hugo Ramírez Canaval escribió:

    Saludos amigos:
    Para los lectores que se sorprendan por los bienes de Prado en
    Chile, les cuento que son “la gratitud” del pueblo chileno por el
    socorro que les brindó siendo presidente, al enviar nuestra escuadra
    que los defendió en el Combate Naval de Abtao el 7 de Febrero de 1866 en
    Chile porque su pueblo estaba en PANICO ante la misma escuadra
    española que nuestros bravos antepasados vencieron solos –sin pedir
    ayuda a nadie- aquella gloriosa mañana del 2 de Mayo de 1866 en
    el Callao… pero solamente 13 años después nos invadieron con el apoyo
    del poder inglés en la guerra mal llamada “guerra con Chile”, cuando la verdad es que fue la “guerra de Inglaterra contra el Perú” y así deberíamos llamarla los peruanos…¡NO más, “guerra con Chile”!.
    Tengo unas dudas sobre el libro citado: ¿Se habrá ocupado con suficientes
    detalles sobre las traiciones enviado chileno Piérola?, ese que prohibió que Leyva que mandaba 8 mil soldados acantonados en Arequipa, fuera a reforzar a los ejércitos del sur que comandaba el Almirante Montero?. Por este… perdimos las batallas de El Alto de la Alianza y de Arica. Mi otra duda
    es si está enterado sobre otro traidor en Arica?.
    Un abrazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *